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Lunes, 07 Marzo 2022

¿Cuáles son las posibles amenazas digitales sobre las elecciones que alertó el presidente Duque?

Por Jeanfreddy Gutierrez

La denuncia de Iván Duque y Victoria Nuland sobre interferencias extranjeras a las elecciones de 2022 por medio de la posverdad llevó a interpretaciones erradas o ambiguas sobre las amenazas de la desinformación en línea. Acá le explicamos.

El pasado 15 de febrero de 2022, el presidente Iván Duque denunció ante el Parlamento Europeo una posible amenaza sobre las elecciones en Colombia. Dijo textualmente: “Tenemos que ser capaces de rechazar cualquier intento de afuera que quiera llevar a nuestro sistema electoral a un experimento de hackers entrenados para movilizar y detonar odios”.

Hacía referencia al uso de algoritmos. Al mismo tiempo advirtió que la polarización, la posverdad y el populismo eran amenazas a la democracia en todo el mundo. 

El presidente estaba secundando así a una advertencia hecha por la Subsecretaria para Asuntos Políticos de Estados Unidos, Victoria Nuland, sobre la intervención de “actores externos” sobre las elecciones de Colombia de 2022. Tras reunirse en la Casa de Nariño el 9 de febrero de 2022, la funcionaria dijo que “Colombia igual que Estados Unidos y otros países del mundo enfrentan amenazas de actores externos contra sus redes públicas y privadas y también en el mundo de la desinformación”. Por su parte, Duque anunció que trabajarían, por tanto, en temas de ciberseguridad, así como compartiendo información de inteligencia y seguridad nacional para combatir estas amenazas foráneas.

Aún así, a pesar de las referencias del presidente a narrativas digitales, la posverdad y los algoritmos, Colombiacheck encontró que algunos titulares de medios de comunicación tomaron la palabra “hacker” por encima de la advertencia sobre la desinformación en redes sociales, enfocando que las elecciones sufrían el peligro de ser manipuladas (1, 2, 3, 4).

Esto podría dejar a la interpretación y posibles desinformaciones, basadas en que Duque estaría haciendo referencia a una posible manipulación del sistema electoral. Ante estos vacíos de información que pueden generar desinformación, la organización First Draft recomienda los pre-bunking, o chequeos preventivos, como los explicadores que publica Colombiacheck, que permitan dar contexto antes de que se viralice la desinformación.

Esta advertencia realizada por ambos funcionarios tiene antecedentes por los ataques cibernéticos de Rusia en Estados Unidos, que llevaron a la filtración de correos de la candidata demócrata Hillary Clinton. Esta, según analistas, le habría dado ventaja a Donald Trump para conquistar la elección.

Así lo recuerda la Fundación Karisma, que el 16 de febrero de 2022 publicó un comunicado titulado “Paradójicamente, la alerta de desinformación en elecciones está causando desinformación”. En el texto declaran sobre lo dicho por Duque en el Parlamento Europeo: “Él habla de desinformación, no de infraestructuras tecnológicas en el proceso electoral”.

Sin embargo, la ONG apunta que estos temas, tanto el cuidado de las plataformas tecnológicas como el combate a la desinformación, pueden traer “riesgos al ejercicio de los derechos humanos a la libertad de expresión, al acceso a la información pública y también puede afectar el derecho al voto informado y a la seguridad digital”. 

Por tanto, finalizan con 10 exhortos que incluyen que el gobierno explique en detalle los peligros del “phishing” (robo de datos por medio de engaños electrónicos) para funcionarios y candidatos, que se diga de forma más clara que se refería a desinformación y que el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional continúen teniendo la responsabilidad de enfrentar “posibles incidentes de seguridad digital y por eso deberían estar garantizando controles y seguimientos de la ciudadanía con el propósito de construir confianza”.

El 2 de marzo de 2022, el presidente Duque brindó unas declaraciones en que dijo que el sistema electoral está listo para las elecciones del 13 de marzo, aludiendo esta vez con claridad a la seguridad digital. Esto después de inspeccionar las bodegas de almacenamiento de kits electorales de la Registraduría. 

En conversación con Colombiacheck, Juan Pablo Parra, investigador de Participación Cívica, y Pilar Sáenz, coordinadora del Laboratorio de Seguridad Digital y Privacidad K+LAB, ambos de la Fundación Karisma, nos explicaron que al escuchar el discurso completo del presidente, puede entenderse que se refiere a bots, granjas o bodegas para generar desinformación, no a hackeos, pero conceden que, por lo complejo del tema y la ambigüedad de las afirmaciones, hubo malentendidos que terminaron en los principales medios de comunicación. Para estos expertos, cuando la Presidencia no aclaró, se produjo desinformación.

La peligrosidad de la desinformación

La desinformación sí puede alterar e interferir en procesos políticos y electorales. Verificadores de la International Fact Checking Network (IFCN) y académicos han documentado su impacto en EE.UU, México, Brasil o España. La han señalado incluso como una amenaza sobre la democracia como sistema político. 

En Colombia aún se recuerdan las declaraciones de Juan Carlos Vélez, director de la Campaña del No por el Centro Democrático en el plebiscito sobre los Acuerdo de Paz de La Habana, en que admitió que se produjeron y difundieron contenidos engañosos que causaron indignación. Esto al “descubrir el poder de las redes sociales”, después de que una mentira que le escuchó a un concejal tuvo 130.000 compartidos cuando la transcribió en su Facebook.

Estos mensajes además fueron segmentados por estratos con contenidos distintos y especialmente por redes sociales, pero también se usó la radio. Apelaron también a emociones como el miedo, alejándose de discutir los argumentos sobre el contenido de los acuerdos. “Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”, le dijo entonces al diario La República.

Otro ejemplo de esta micro-segmentación de contenidos electorales que apela a lo emocional -posverdad- para manipular votantes se conoció en el documental The Great Hack (Nada es privado) de Netflix. En este, una exempleada de la agencia de marketing Cambridge Analytics reveló que Facebook les entregó información privada de millones de usuarios de esta red social sobre sus ‘me gusta’ y páginas que seguían, lo que les permitió perfilar a los distintos grupos demográficos para producir contenidos específicos para inclinar preferencias en el plebiscito por el Brexit en Reino Unido y las elecciones presidenciales de EE.UU de 2016, en las que Donald Trump resultó ganador.

La desinformación no se queda en línea. En Estados Unidos, llevó a un hombre a asaltar una pizzería con un arma larga por creer en la teoría de conspiración “Pizzagate”. Desde Rusia, pudieron crearse eventos públicos en Facebook que enfrentaron a grupos racistas y anti-racistas el mismo día y la misma hora al otro lado del océano, sin que nadie notara que provenían de la misma fuente.

En Colombia, lo que sucede en internet también tiene consecuencias fuera de la red. En el artículo “Desprecio por la verdad para ganar elecciones” de Johnathan Bock, entonces asesor y actual director de la Fundación para la Libertad de Prensa, mostraba cómo, a semanas de las elecciones de 2018, el odio expresado en redes llevó a insultos o atentados contra Álvaro Uribe, Gustavo Petro o Rodrigo Londoño.

Durante la cobertura de esos comicios presidenciales, Colombiacheck, en alianza con Facebook, encontró la creación de grupos de Facebook y páginas para publicar desinformación y ataques personales contra los candidatos presidenciales que apoyaban la implementación del acuerdo de paz.

“Se metieron al conjunto de al lado”

En los dos paros recientes, de 2019 y 2021, la desinformación jugó un papel importante en el pánico colectivo. En Colombiacheck en los especiales ‘Lo verdadero y lo falso del Paro Nacional 2019’ y ‘Mentiras y verdades de la Reforma y el Paro 2021’, en los que se evidenció el alto número de desinformaciones.

En el informe ‘Persiguiendo fantasmas: el toque de queda de noviembre’, realizado por  Cifras y Conceptos junto al concejal de Bogotá, Diego Cancino, se analizó lo ocurrido el 22 de noviembre de 2019 en Bogotá (igual a lo que ocurrió el 21N en Cali) cuando se generó un pánico colectivo. “En redes sociales se difundió que grupos de “vándalos” estarían intentado ingresar a viviendas y conjuntos. En varios casos se propagó el mismo contenido (fotos o vídeos) señalando que ocurría en distintos puntos de la ciudad. Muchos de estos videos (...) aparecían como si fueran de Bogotá cuando realmente habían sido promovidos la noche anterior en Cali. Nos preguntamos si las redes sociales orquestaron intencionalmente pánico bajo hechos construidos y falsos”, señala el documento.

Ese año, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez alertó que “países como Venezuela y Rusia estarían detrás de los mensajes que se han compartido a través de las redes sociales para convocar a las movilizaciones”. Pero este caso hace referencia a manipulaciones en las redes y no a ‘hackers’.

Algoritmos tóxicos

Otro documental, también de Netflix, reveló el papel invasivo y peligroso de los algoritmos, a los que se refirió Duque. En el caso de El Dilema de Las Redes Sociales (The Social Dilemma) se revela cómo el modelo de negocio de las redes sociales, sin pago por parte de los usuarios, lleva a una política de promoción de contenidos que generan muchas visitas, pero al mismo tiempo aumenta el tiempo frente a la pantalla y el “engagement” (es decir, la vinculación fuerte) con cierto tipo de contenidos.

Media docena de exejecutivos de las grandes plataformas tecnológicas como Google, Facebook, Twitter e incluso Pinterest cuentan cómo los algoritmos de recomendación de las redes sociales aprenden mediante inteligencia artificial de los hábitos, gustos y formas de consumo de cada usuario, incluyendo el tiempo que dura viendo una foto sin hacer ninguna otra acción, para encontrar cómo mantener conectadas a las personas por el mayor tiempo posible. Es el llamado “tiempo en pantalla” que ha manipulado a usuarios en Tik Tok.

Y la indignación de estos expertos entrevistados para el documental nació en haber sido desoídos cuando advirtieron que el algoritmo era muy eficiente, pero porque no tenía consideraciones éticas para  promocionar grupos de teorías de conspiración, extremistas, violentos o desinformación, con tal de enganchar más tiempo a la gente y exponerla a más publicidad.

En el artículo “¿Cómo se viralizan las noticias falsas?” de Pablo Haya, director de Social Business Analytics del Instituto de Ingeniería del Conocimiento de España, se explica el uso de bots (robots que ejecutan tareas programadas) para aprovechar el funcionamiento de los algoritmos de redes sociales y lograr la promoción de estos contenidos engañosos.

Muchos de los grupos de Facebook impulsados por los algoritmos a pesar de desinformar estaban relacionados con QAnon. Esta es una comunidad alrededor de una teoría de conspiración que aseguraba que Trump luchaba contra el “Estado Profundo” y una secta satánica pedófila de políticos del Partido Demócrata. Sus seguidores están íntimamente relacionados con el asalto al Capitolio de Estados Unidos en enero de 2021.

Parra y Sáenz añaden que la desinformación “desvía la atención a temas poco relevantes o porque promueve narrativas alarmistas que pueden poner en duda la confianza en las instituciones y el proceso electoral, así como para manipular la opinión pública y la intención de voto”.

¿Y la posverdad?

Duque también denunció los peligros de la posverdad sobre las elecciones. El profesor de la Universidad Nacional de Educación Abierta de España, Miguel del Fresno, autor del artículo “Desórdenes informativos: Sobreexpuestos e infrainformados en la era de la posverdad”, define este término como “la priorización de las emociones sobre los hechos a la hora de comprender la realidad y decidir el comportamiento”. 

En su artículo, Del Fresno señala que políticos populistas presentan narrativas emocionales que reinterpretan la historia para presentarla de forma novedosa, aunque falsa, con intenciones político-electorales. Y esto, mediante lo que llamó “voluntad de supremacía ideológica”, lo que no deja de contrastar las propuestas propias como mejores o superiores a las de los adversarios electorales sino que las presenta como guerras culturales: todo o nada, conmigo o contra mí.

Hackers experimentados

El uso de este término fue un eje en la confusión para entender lo dicho por Duque. De acuerdo con la empresa española de seguridad digital “Malwarebites” cuando hablamos de hackeo, hacker o hacking, se relaciona a “actividades que buscan comprometer los dispositivos digitales, como ordenadores, teléfonos inteligentes, tabletas e incluso redes enteras”, que es realizada por personas con alto conocimiento, entusiasmo y habilidades informáticas. 

El término no se relaciona, por tanto, con la promoción de narrativas de odio, estigmatizantes, desinformación o teorías de conspiración. Al contrario, el profesor Del Fresno apunta a la gratuidad, sencillez y facilidad de publicar información en redes sociales sin la necesidad de la intervención de periodistas y medios como una de las causas de la emergencia de las “fake news”, dando como ejemplo la contratación de adolescentes en Macedonia para difundir noticias políticas inventadas en EEUU.

En resumen, sí, la desinformación, la posverdad y la polarización pueden intervenir, afectar y alterar los resultados de las elecciones, la confianza en las instituciones e incluso a la democracia. Ya ha sucedido antes en Colombia y el resto del mundo. La advertencia del presidente Iván Duque se alinea con la de investigadores y verificadores, incluyendo la de seguridad digital, pero no se refirió a eso en el Parlamento Europeo a pesar de usar la palabra hacker.

Infografía Duque amenazas digitales elecciones

Viernes, 11 Diciembre 2020

El 2020 de Colombiacheck

Por Pablo Medina Uribe

Este 2020 trabajamos desde la casa, pero logramos mucho desde allí.

A principios de 2020, Cristina Tardáguila, la subdirectora de la Red Internacional de Verificadores (IFCN, por sus siglas en inglés) y una gran aliada de Colombiacheck, nos invitó a todos los medios verificadores de esa red a participar de un proyecto colaborativo (como contó ella misma en este podcast de Colombiacheck).

A finales de 2019, un nuevo virus se detectó en Wuhan, China, lo que generó algunos titulares internacionales. Pero en enero de este año, el virus comenzó a aparecer en otros países, incluidos algunos en los que viven y trabajan periodistas de medios verificadores de datos que, como Colombiacheck, son miembros de la IFCN. Esos medios vieron un aumento de la desinformación al respecto de ese virus, que ya había sido identificado como un nuevo tipo de coronavirus.

Por ejemplo, el 14 de enero, Rappler, un medio de Filipinas, desmintió una cadena viral que aseguraba que se había reportado un caso de SARS (otro tipo de coronavirus que causó una epidemia entre 2002 y 2004) en un centro comercial en ese país.

La idea de Tardáguila fue crear una base de datos de verificaciones sobre este coronavirus, de uso comunitario y construida colectivamente entre todos los medios que se unieran. En Colombiacheck nos sumamos a esa alianza, que fue bautizada como #CoronaVirusFacts, el 25 de enero, cuando desmentimos una publicación de Facebook que aseguraba que un comerciante de El Hueco en Medellín se había contagiado del coronavirus (la historia de esa publicación era falsa y el primer caso de coronavirus en Colombia solo se confirmó el 6 de marzo).

Decidimos unirnos a este proyecto porque, mucho antes de que el SARS-CoV-2 llegara oficialmente a Colombia (e incluso antes de que se llamara así), detectamos que en las redes colombianas había mucho interés por el tema y, por lo tanto, muchas desinformaciones al respecto. Pensamos que podríamos aprovechar esta iniciativa colaborativa para ayudar a nuestra audiencia a no caer en falsedades sobre este virus que, en ese momento, parecía muy lejano.

No nos imaginábamos que el virus dominaría tanto nuestras vidas como nuestro trabajo, ni que esta alianza sería tan solo el primero de muchos proyectos en los que nos embarcamos para combatir lo que la Organización Mundial de la Salud, OMS, llamó una infodemia: una epidemia de desinformaciones sobre el nuevo coronavirus y la enfermedad que causa, el COVID-19.

Once meses y casi 300 contenidos después, entre chequeos, explicadores, videos, podcast e imágenes explicativas relacionados con el coronavirus, y unos 200 sobre otros temas, quisimos contarles a nuestros lectores todo lo que estuvimos haciendo este año.

Comenzamos por crear un especial de contenidos sobre coronavirus, donde agrupamos todos nuestros chequeos y explicadores al respecto y con el que esperamos que nuestros lectores, como nosotros, hayan podido responder preguntas de su grupo familiar de WhatsApp, como si es cierto que el agua de ajo puede prevenir el contagio del COVID-19 (spoiler: no). Este especial fue obra de nuestro coordinador web Juan Diego Mesa, quien programó las varias maneras que hay para navegar esos contenidos, y nuestro diseñador Helman Beltrán, quien justo acababa de entrar al equipo y a duras penas alcanzó a conocer nuestra oficina (que ahora vive solo en nuestros corazones) para su entrevista de trabajo.

Lo mismo le pasó a nuestra periodista Laura Rodríguez (una de las más jóvenes, pero la más incansable del equipo). Desde principios de ese mes, como gran parte del mundo, hemos estado trabajando remotamente, algo en lo que afortunadamente teníamos ventaja, pues duramos mucho tiempo trabajando sin una oficina fija. Y, aunque no sabemos cuándo nos volveremos a ver, este año, con cada uno conectado desde su cama, sofá o escritorio, logramos mucho más que en cualquier otro año.

También en marzo nos unimos a LatamChequea Coronavirus, un proyecto de colaboración liderado por Chequeado de Argentina y similar al de IFCN, pero en este caso con aliados de toda América Latina, España y Portugal. Gracias a esta alianza, además de poder compartir chequeos con los demás aliados, pudimos participar de una campaña para concientizar sobre la desinformación en tiempos de pandemia, que pueden ver aquí

Además, pudimos acceder a las increíbles ilustraciones de nuestros colegas paraguayos de El Surti. Ellos son un medio que lleva años perfeccionando su periodismo gráfico y que compartieron con los aliados imágenes que resumen muy bien chequeos sobre coronavirus, como estas.

Pero, ya que les enlazo la cuenta de Instagram de Colombiacheck, me tomo un párrafo para invitarlos a seguirnos. La cuenta la abrimos en 2018, pero solo este año, y gracias a la llegada de Helman, pudimos darle una identidad gráfica. No solo eso, sino que además pudimos comenzar a producir nuestros propios resúmenes gráficos, como estos consejos sobre cómo no caer en mensajes de audio virales (y falsos) de WhatsApp, esta explicación del decreto que el gobierno nacional expidió para financiar la respuesta a la pandemia, o este resumen de lo que se sabe sobre los contagiados asintomáticos de COVID-19.

Nuestros seguidores de vieja data quizá se hayan dado cuenta de que este año también cambiamos cómo se ven las portadas de nuestros chequeos. Hicimos el cambio para que la calificación fuera más clara, incluso para quienes no entran a la página y sólo ven la previsualización del enlace en redes sociales (después de todo, nuestro propósito no es inflar nuestras estadísticas de visitas, sino que la gente pueda estar bien informada). Pero además de eso, Helman logró que las portadas se vieran mucho mejor (y Juan Diego hizo que todo este cambio fuera fácil para los periodistas al subir sus notas).

En abril, nuestra periodista Luisa Fernanda Gómez, quien ya desde marzo se había puesto al frente de nuestro podcast, le cambió el formato. En 2018 me había inventado la idea de tener un podcast semanal en el que el equipo de Colombiacheck resumiera las desinformaciones que habíamos chequeado en los últimos días. Lo lanzamos en octubre de ese año gracias al apoyo de Akörde, pero nunca despegó.

Tras hablar con los expertos de Akörde y discutir dentro del equipo, a Luisa se le ocurrió un formato más narrativo, que se tomara más tiempo para discutir un tema relacionado con la desinformación. Ese formato se estrenó con dos episodios (grabados desde casa, como todos desde entonces) sobre cómo se mueve la desinformación por WhatsApp.

Luisa también le cambió el nombre al podcast, que ahora se llama Chequeo Amplificado, y refinó el formato: ahora cada episodio investiga más a fondo alguno de los chequeos que hayamos publicado en nuestra página. De ahí han salido grandes éxitos como un podcast en el que contamos por qué no es buena idea comparar cifras de la pandemia entre países y otro en el que les explicamos cómo se cuentan los fallecidos por COVID-19.

Este cambio de nombre se estrenó en junio con un podcast que contaba la historia de la creación de Colombiacheck para celebrar nuestro cuarto cumpleaños. Porque sí, ¡el 1 de junio cumplimos cuatro años chequeando!

Ese día nos pusimos muy felices, cada uno en su casa, porque recibimos muchos saludos de aliados, fuentes, amigos e incluso personajes chequeados, como pueden ver aquí.

En julio, gracias a un grant de Facebook, pudimos relanzar RedCheq, la Red Regional de Chequeadores. El año pasado creamos este proyecto para chequear las afirmaciones de candidatos a las elecciones regionales en varias partes del país. Esta vez, gracias al trabajo de nuestro coordinador Nicolás Rodríguez y a la edición de Luisa, pudimos contratar a corresponsales en cinco regiones del país y aliarnos con universidades y con medios regionales y nacionales.

Además, pudimos seguir contando con nuestra corresponsal en Manizales, Laura Castaño, quien además se convirtió en nuestra YouTuber estrella como presentadora del Magacín RedCheq, un resumen semanal de uno de los chequeos producidos por nuestros corresponsales y aliados de la red.

Además, creamos un curso virtual (por ahora cerrado) para enseñarles a periodistas cómo cubrir desinformación durante emergencias sanitarias como la que todavía estamos viviendo.

Con esta nueva versión del proyecto, pudimos atacar las desinformaciones que se movían sobre el coronavirus en varias regiones y chequear lo que decían sus alcaldes y gobernadores, como contó Laura en este video-resumen de estos seis meses de RedCheq.

Hablando de videos, nuestro periodista José Felipe Sarmiento también se lanzó al mundo YouTuber (y según él, pronto TikToker) con nuestra serie de videos #VerifiquenVagos en la que, gracias al humor que él y Nicolás les dieron a los guiones, nos burlamos de algunas de las desinformaciones que nos hemos encontrado por ahí. Esta serie fue nominada al premio global de fact-checking en la categoría de Mejor Formato. Ganamos el voto popular, pero desafortunadamente perdimos el premio debido al sistema de elección, que era más complejo que el de las elecciones de Estados Unidos.

Además de todo este trabajo, también publicamos varios especiales. En abril, nos aliamos con Cuestión Pública para explicar los alcances del Decreto 444, que regulaba las medidas económicas para hacerle frente al coronavirus. En junio, nuestra periodista Sania Salazar se encargó de revisar la situación de los municipios que en ese momento estaban libres de COVID-19 (y a los que, por lo tanto, el gobierno planeaba darles un tratamiento especial en las restricciones de la pandemia)

Pero no solo de coronavirus vive el periodismo y también estuvimos investigando otros temas que marcaron la agenda del país este año. Por ejemplo, en abril Sania investigó cómo iban los proyectos productivos de exguerrilleros de las Farc en Caldas

En julio, tras un largo trabajo que nos tomó varias semanas entre todo el equipo, publicamos un especial chequeando la entrevista que el expresidente Álvaro Uribe le había dado un mes antes a Juanita León, la directora de La Silla Vacía.

En agosto, todo el equipo revisó qué tan cierto fue lo que dijo el presidente Iván Duque en su discurso anual del 7 de agosto y lo que dijeron miembros de la oposición en respuesta.

En septiembre, tras la muerte de Javier Ordóñez a manos de policías en Bogotá, creamos un especial para agrupar nuestras verificaciones sobre desinformaciones al respecto. Ese mes también publicamos un especial en el que chequeamos qué tan ciertas fueron las informaciones que dio Duque, virtualmente, ante la Asamblea de las Naciones Unidas.

Además, lanzamos una serie de cuatro historietas (1, 2, 3, 4) diseñadas y dibujadas por Pablo Pérez de Altais Cómics y financiadas por la Konrad Adenauer Stiftung, KAS. Estas historietas buscaban educar a quienes las leyeran sobre algunas de las estrategias de la desinformación, para que así no cayeran en ellas.

Y, finalmente, en octubre pudimos contratar a Gloria Correa como nuestra periodista especializada en salud. Esta contratación la pudimos hacer gracias a un programa de Facebook, que patrocinó a “fellows”, o becarios, en salud, en varios medios chequeadores de alrededor del mundo (incluidos nuestros colegas colombianos de La Silla Vacía). Pueden leer más sobre Gloria y lo que está haciendo en Colombiacheck aquí.

Todo este trabajo (y muchos otros trabajos que no logré incluir en este resumen) habría sido imposible sin Ana María Saavedra, quien este año, además de estar encargada del programa 3PFC, se convirtió en editora de Colombiacheck y, junto a mí, revisó todos los contenidos que publicamos este año. Pero también habría sido imposible sin el resto del equipo que no he mencionado hasta ahora.

David Lara, nuestro community manager, estuvo pendiente de las cada vez más grandes redes de Colombiacheck y recibió los pedidos de chequeos (así como los halagos e insultos) que nos hacen diariamente por Twitter, Facebook, Instagram y WhatsApp

Por otra parte, este año se nos unió Mónica Ospino, una periodista caleña cuya experiencia en política internacional fue muy útil cuando ciertos políticos colombianos decidieron comenzar a compartir desinformaciones sobre las elecciones presidenciales de Estados Unidos. 

También contamos con Fabio Posada, fundador de Colombiacheck, quien volvió para ayudarnos con chequeos de discurso público. Con Isabel Caballero, nuestra colega y youtuber original, que justo antes de la cuarentena se fue a trabajar al sector público. Con Adolfo Ochoa, otro periodista caleño, que también se fue a trabajar al sector público. Y con Laura Angélica Gracia, nuestra colega de hace años de Consejo de Redacción, quien ahora trabaja en Pacifista.

El trabajo fue arduo puesto que la situación era complicada. Sé que fue un año difícil para muchos. Un año lleno de miedo, incertidumbre y confusión. Pero espero que Colombiacheck haya ayudado un poco con algo de información confiable en medio de tantas desinformaciones. Y, si por lo menos logramos convencer a alguien de no tomar sustancias tóxicas para intentar curar el coronavirus, el trabajo valió la pena.

En una nota más positiva, confirmamos que el camino que debe seguir nuestro periodismo es el del trabajo colaborativo. Además, nos dimos cuenta de que somos capaces de producir muchos contenidos multimedia interesantes. Por eso, estamos implementando un rediseño de nuestro home que pronto lanzaremos al aire (quizás incluso ya esté listo mientras leen esto) para darles más visibilidad a esos contenidos. 

También esperamos organizarnos mejor para seguir creando contenidos que les puedan ayudar a nuestros lectores a no caer en desinformaciones. Gracias a nuestro principal financiador, NED, podremos mantener a la mayoría del equipo e, incluso, reactivar una versión pequeña de RedCheq.

Pero ya les contaré más de eso el próximo año, pues espero que artículos como este, en el que les contamos qué hemos hecho, se vuelvan un evento regular.

Espero verlos, literalmente, pronto. Hace mucho estamos planeando talleres presenciales con nuestros seguidores y, con suerte, quizás logremos organizar alguno en 2021. Hasta entonces, nos seguimos leyendo por aquí.