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Lunes, 10 Febrero 2020

Las desinformaciones ya chequeadas de la ‘bodeguita uribista’

Por Ana María Saavedra

Recordamos los 22 chequeos que ya les habíamos hecho a varias cuentas de Twitter que aparecieron en la investigación de La Liga Contra el Silencio sobre un grupo de WhatsApp uribista.

La semana pasada, La Liga Contra el Silencio publicó su investigación “En las entrañas de una Bodeguita uribista”, en la que siguieron la actividad de un grupo de WhatsApp del que hacían parte algunos funcionarios del gobierno de Iván Duque y varios influenciadores de derecha.

Según la investigación, este grupo era usado para coordinar acciones conjuntas en redes sociales para luego imponer temas de conversación y tendencias allí que apoyaran al uribismo.

La Liga Contra el Silencio logró identificar a 63 de los 88 integrantes del chat y a sus cuentas de Twitter. Con esa información, la empresa de tecnología Sequoia Space analizó el comportamiento en Twitter de estos influenciadores (y de sus seguidores) durante cuatro meses.

Además, la investigación identificó “las doce cuentas más tuiteras” de lo que llamaron “el ecosistema uribista”, entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre de 2019.

cuentas uribistas de Twitter

Aunque los contenidos coordinados desde el grupo no eran necesariamente falsos, decidimos contrastar las publicaciones de esos 12 tuiteros, desde el 1 de enero de 2018 hasta la fecha, con nuestra base de chequeos para ver qué tanta desinformación habían movido. Encontramos que siete de esos 12 usuarios han publicado 22 desinformaciones que ya hemos verificado. Además, al hacer esta revisión encontramos dos desinformaciones que aún no habíamos chequeado.

Esta es la lista, ordenada según qué tantas desinformaciones compartió cada tuitero:

El top de las desinformaciones

1. @Arquiman2

Este tuitero, en cuyo perfil no hay foto ni nombre, sino el apodo MontBlack, publicó ocho desinformaciones contra Gustavo Petro, el paro del 21 de noviembre pasado, Dilan Cruz y Claudia López.

El primer trino lo encontramos el 26 de agosto del año pasado. En él, asegura que “la santería será la única religión en Bogotá si gana Claudia López”.

Trino contra Claudia López

Trino que relaciona a Claudia López y a la santería

Sin embargo, el hombre de las imágenes que compartió en el trino es el líder espiritual Ravi Shankar (conocido por sus seguidores como Sri Sri Ravi Shankar), quien estuvo en agosto pasado en Bogotá y no ningún santero.

Este tuitero también compartió dos desinformaciones sobre el senador Gustavo Petro durante el paro:

Falso trino de Petro y su candidatura 

Falso trino de Petro

Foto de trino de Petro y el paro del 21N

Falso trino de Petro y el paro del 21N

El segundo pantallazo lo publicó tres veces el 26 de noviembre con el hashtag #PetroMatoADilan y los mensajes: ‘Familia de Dylan=0 Intereses políticos de Petro=1, ‘El libreto de un asesino bien redactado’ y ‘Solo es una baja’.

Ambos pantallazos eran montajes, como lo corroboramos en Colombiacheck en la nota: “Difunden dos montajes de trinos de Petro sobre el paro del 21N”. 

Dos días después el tuitero publicó unas imágenes en las que se veía a un joven lanzando piedras y protestando en la Plaza de Bolívar en Bogotá, dando a entender que el de las fotos era Dilan Cruz, el joven de 18 años, que murió a manos del Esmad de la Policía en Bogotá durante una protesta.

Fotos contra Dilan (1)

Fotos contra Dilán

Fotos contra Dilan (2)

Dilan 2

En Colombiacheck habíamos informado que esos mensajes eran falsos en la nota “Fotos de joven lanzando adoquines en la Plaza de Bolívar no son de Dilan Cruz”. En esta verificación corroboramos el análisis realizado por el usuario de Twitter @trusikercol, o Truth Seeker, quien comprobó que la persona de las fotos durante una protesta en la Plaza de Bolívar no era Dilan Cruz.

Antes del paro del 21N, MontBlack también había difundido este trino:

Trino de Petro huyendo del paro 

Trino que dice que Petro sale del país por el paro

Esta desinformación la desmentimos en la nota “Es falso que Petro haya salido del país para no asistir al paro del 21 de noviembre”.

 2.@fredsanl

Este tuitero no tiene información adicional en su perfil y cuenta con 1238 seguidores. Encontramos que ha publicado o compartido seis desinformaciones que ya habíamos chequeado (y una más que al hacer esta revisión encontramos que era falsa).

Las primeras las compartió durante las elecciones presidenciales de 2018:

Petro y el secuestro de tres niños

Petro y el secuestro y asesinato de tres niños

Con esta imagen, que aún sigue rotando en redes, acusan a Petro, que fue candidato en esas elecciones presidenciales, de estar involucrado en el secuestro y asesinato de los hermanos Zuleika, Yidid y Xioux, hijos de José Jáder Álvarez, quienes fueron secuestrados el 6 de octubre de 1981. Sin embargo, como lo publicaron nuestras colegas de Chicas Poderosas en El Poder de Elegir (con las que tuvimos una alianza informativa para las elecciones presidenciales), esto es una información falsa.

Foto de De la Calle con Alfonso Cano

Foto de De la Calle y Alfonso Cano

Esta imagen, que rotó en Facebook y Twitter, fue usada para promover la teoría conspirativa de que el entonces candidato presidencial Humberto de la Calle era amigo de hace años de los líderes de las Farc Alfonso Cano e Iván Márquez y que, debido a esa cercanía, lo nombraron como jefe negociador del Gobierno de Juan Manuel Santos con esa guerrilla. 

Sin embargo, en el chequeo “De la Calle y la supuesta conspiración con las Farc en Venezuela explicamos que aunque la imagen es real, fue tomada en 1991, durante los diálogos del Gobierno de César Gaviria con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. De La Calle era ministro de Gobierno de esa administración.

Ese mismo año, el tuitero publicó esta imagen:

Foto del caso del collar bomba 

Foto del collar bomba que le atribuyen a las Farc pero el crimen lo cometió la delincuencia común

Esta imagen, que sigue rotando en redes, señala a las Farc como responsable del famoso “collar bomba”. Pero, como contamos en una verificación que realizamos conjuntamente con Rutas del Conflicto esto es falso, pues se comprobó que los autores eran delincuentes comunes.

Video de supuesto robo cometido por venezolanos en Colombia

Robo en Guayaquil

Una de las desinformaciones que encontramos en el perfil de este usuario, de hecho, es una crítica a Duque. El tuitero compartió un video de un robo con el mensaje: @IvanDuque ‘Presidente ud. es prácticamente cómplice de esto, por dejar entrar Venezolanos a nuestro país de manera tan desmedida, UD. tan inocente que no se da cuenta que Maduro está limpiando a Venezuela que los que están llegando a Colombia son los parásitos y los delincuentes’.

Pero el robo no había ocurrido en Colombia sino en Ecuador, como lo explicamos en la nota “Video de robo no es en Ventolini de Cali sino en cafetería de Guayaquil, Ecuador”.

Foto Claudia López, candidata de las Farc

Montaje a Claudia López

Otro de las desinformaciones que compartió este tuitero es un meme contra la ahora alcaldesa de Bogotá Claudia López, en el que se asegura que era la candidata de las Farc. Este señalamiento fue usado en varios desinformaciones difundidas en redes sociales que desmentimos en la nota “Es falso que partido Farc apoye a Claudia López y a Hollman Morris”.

Foto de video del diácono Jorge Sonnante

Jorge Sonnante

Fredsanl también compartió un video con declaraciones del diácono argentino Jorge Sonnante, quien ha acusado a Juan Manuel Santos y a otros expresidentes latinoamericanos de tener cuentas millonarias en el banco del Vaticano. En el chequeo “La historia falsa de la cuenta de Santos en-el-banco-del-Vaticano” comprobamos que esta acusación es falsa.

Foto de Angelica Lozano con cartel de alias Guacho

Montaje Angelica Lozano

Finalmente, encontramos un trino en el que el tuitero compartió una imagen en la que se ve a la senadora Angélica Lozano sosteniendo un cartel con la cara de alias “Guacho”, uno de los líderes de las disidencias de las Farc, que fue abatido en diciembre de 2018. Aunque este trino no lo habíamos verificado, al realizar una búsqueda inversa de imágenes de Google, encontramos que se trata de un montaje. La foto original es de la senadora con un cartel con la cara de Temístocles Machado, líder social asesinado en Buenaventura durante un homenaje a los líderes sociales asesinados en la instalación de la nueva legislatura del Congreso.

3. @ArgiroCasta58

Este tuitero, que se identifica en su cuenta como Argiro Castaño y se describe como “carpintero de profesión, campesino de corazón, enamorao de mi negra y mas uribista que un putas” ha publicado en su Twitter tres desinformaciones que ya habíamos chequeado.

El billete de 100.000 con foto de Uribe

Foto de falso billete de cien mil de Uribe

En un trino, compartió la imagen de un supuesto nuevo billete de 100.000 pesos con la cara del senador y expresidente Álvaro Uribe. La imagen también circuló en Facebook, pero es falsa, como lo contamos en nuestro chequeo “No habrá nuevo billete de 100000 pesos con la imagen de Álvaro Uribe”.

Foto de Petro con bolsa de Mario Hernández

Montaje de Petro con bolsa de Mario Hernández

Castaño compartió esta imagen, en la que también cayó el periodista y youtuber de 40 Daniel Samper (quien luego se disculpó por la publicación), en la que se ve a Petro con una bolsa de Mario Hernández. Pero se trata de un montaje. La foto real es de Gustavo Petro con una bolsa de compras de la marca Brooksfield.

Foto de indígenas con tatucos

Indígenas con tatucos

Aunque este tuitero no publicó la imagen de indígenas con tatucos, supuestamente tomada el año pasado, sí la comentó con el mensaje: “Dice el care sapo director de FECODE que Duque guarde tranquilo al ESMAD, la policía y al ejército, q la guardia indígena con su bastón de mando nos van a cuidar de los vándalos ...ome como pa metele ese bastón por el culo a este ifueputa. Ojo q los ifueputas van es por todo” (sic).

Ambas publicaciones se dieron a propósito de la llegada de la Guardia Indígena del norte del Cauca a Bogotá para acompañar el paro nacional.

Sin embargo, en Colombiacheck habíamos explicado el verdadero contexto de esa imagen en la nota “No, indígenas del Cauca no están armados con tatucos”. Las imágenes realmente fueron tomadas en 2012 cuando la Guardia Indígena desmanteló unas caletas de las Farc en la vía a Toribío. 

 4. @pilar_rod

Esta tuitera, con más de 30.000 seguidores, se identifica en su perfil como Doña Pily y ha difundido dos desinformaciones que hemos verificado.

Las dos desinformaciones son de este año. Una de ellas fue un video en el que el ahora alcalde de Medellín Daniel Quintero aparece encapuchado.

Foto de video de Daniel Quintero encapuchado

Daniel Quintero encapuchado

Este video que circula en redes ha sido editado y sacado fuera de contexto, pues, como lo publicamos en Colombiacheck, realmente se trata de un evento de su campaña de 2014 a favor de la paz.

Pantallazo de Petro contra Claudia López

petrocontraclaudia

Doña Pily también compartió un pantallazo de un trino en el que supuestamente Petro compara a Claudia López con la competencia desleal de Uber y López responde comparándolo con un taxi. Pero en este caso el pantallazo de los supuestos trinos es un montaje

5. @eliafaher

Este tuitero se identifica como Eliberto Afanador H y tiene 1883 seguidores. Al revisar su cuenta de Twitter encontramos que publicó este pantallazo de un supuesto trino de Petro en el que parece confesar que participó en la toma del Palacio de Justicia.

Pantallazo de trino falso de Petro

 

MOntaje de trino de Petro acerca de Popeye

En Colombiacheck verificamos si Gustavo Petro había publicado ese trino y encontramos que se trataba de un montaje.

6. @jarizabaletaf

Jaime Arizabaleta es otro de las personas mencionadas en la investigación de la Liga contra el Silencio. En su perfil de Twitter, con más de 11.000 seguidores, se describe como “Abogado Javeriano, Columnista de @parchecapuchino, Directivo Del Centro Democrático y muy Patriota”.

Trino del collar bomba

Falso collar bomba

Arizabaleta publicó un trino a propósito de las víctimas del atentado contra la Escuela de Policía General Santander, junto a una foto del ya mencionado collar bomba. Aunque no lo relacionó directamente con las Farc, como ya explicamos, ese acto fue cometido por delincuentes comunes, que están capturados y condenados.

Además, la foto que compartió no es del caso del collar bomba, sino de una actriz que dramatizó ese acto para una película.

7. @ANIABELLO_R

Ani Abello, excandidata al Senado por el Centro Democrático, columnista de opinión y abogada, según su perfil, tiene más de 33.000 seguidores.

Video de performance en Medellín 

Video de performance en Medellin

Abello compartió un video, que también había sido publicado por el presidente de Fedegán José Félix Lafaurie, de un performance en el marco del programa Medellín a Cielo Abierto del Museo de Antioquia. Abello simplemente publicó el mensaje “Me dicen que esto sucedió al frente de la iglesia de El Poblado en Medellín” (realmente el performance ocurrió en el centro de la ciudad), Lafaurie se volvió noticia nacional pues republicó el video y dijo (equivocadamente) que mostraba “ritos satánicos” en preparación al paro nacional que comenzó en noviembre de 2019.

8. @jaimevillarestr. 

Finalmente, encontramos una publicación de este tuitero que no habíamos chequeado, pero que al preparar este artículo encontramos que era falsa. El tuitero, que se describe como “uribista porque comulgo con la transparencia, la justicia, el amor por la Patria, la educación como el mayor de los legados. 1000% Uribista”, tiene 4.837 seguidores y publicó una desinformación durante las elecciones presidenciales.

Foto del trino del decomiso de papeletas marcadas a favor de Petro

Falso decomiso de papeletas marcadas a favor de Petro

El tuitero publicó un trino en el que se aseguraba que la Policía de Bogotá había “decomisado” un camión con papeletas electorales marcadas con el nombre de Petro. Realizamos una búsqueda inversa de imágenes en Google y encontramos que la foto de abajo es de 2016 corresponde a un decomiso de contrabando en Barranquilla.

Asimismo, el Centro Cibernético de la Policía nos corroboró que se trataba de información falsa. También nos aclaró que la gorra que usa el uniformado en la foto de arriba solo se usó hasta 2010, así que la imagen tiene que ser anterior a esa fecha.

Miércoles, 23 Junio 2021

Dos noches dentro de un camión: el terror policial durante el paro

Por La Liga Contra el Silencio

Las distintas cifras sobre desaparición forzada durante el paro nacional esconden relatos de jóvenes cuyo paradero fue desconocido durante horas o días, mientras eran torturados. Muchos callan por temor, acosados por las secuelas psicológicas que, según dicen, les dejaron los maltratos de la fuerza pública.

“Era sábado. Fui casi de noche al Portal de las Américas para entregar donaciones a los muchachos de la primera línea. Cuando llegué, me encontré con un pelao que estaba herido y me acerqué a ayudarlo. En ese momento me cogieron. No me di cuenta ni cómo fue. Solo que el muchacho arrancó a correr y a mí me jalaron por la capota del buzo. Eran unos manes del Esmad”. 

Lo cuenta un estudiante bogotano de 25 años que prefiere proteger su identidad. Lo llamaremos M. Hace un par de semanas recibió una llamada y escuchó una voz masculina que mencionó su nombre. Le dijo ‘sapo’. Le dijo que debía retirar la acusación en contra de la Policía. Le dijo que va a matarlo si no lo hace.   

Se convirtió en un infierno: una y otra vez revive las imágenes de lo que sufrió, dice, en los casi tres días que estuvo desaparecido, a bordo de un camión, con otros diez muchachos maltratados.  

“Yo pensé: ‘Me van a dar una pela, me van a cascar y pa’ la casa. Pero nos metieron en un camión sin insignias de la Policía, y nos tuvieron rodando desde el sábado por la noche y todo el domingo. Nos soltaron el lunes en la tarde. Nunca había pasado tanto miedo. Me mentalicé con la idea de que me iba a morir”, cuenta con la voz entrecortada.

La niebla y la duda

Desde el pasado 28 de abril, cuando empezó uno de los más prolongados y feroces paros que se recuerden en el país, los casos sobre desaparición forzada, junto a los homicidios, se volvieron los más escabrosos de estas jornadas. Un manto de niebla y duda se ha posado sobre este capítulo. La vicefiscal general Martha Mancera llegó a afirmar en una entrevista para el diario El Tiempo que “no hay información” que permita hablar de desaparición forzada.

Cuatro circunstancias, según la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, de la ONU, deben confluir para que se constate este delito. Uno, privar a una persona de la libertad y que esa privación sea llevada a cabo por un agente estatal o por particulares que actúen con la aquiescencia del Estado o su complicidad. Dos, que se oculte a la víctima. Tres, que se niegue la privación de la libertad, así como información de su paradero. Y cuatro, que se sustraiga a la persona del amparo de la ley; es decir, que no tenga posibilidad de defensa.

La Constitución colombiana también contempla entre los derechos fundamentales que “nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”.

La Mesa de Trabajo sobre Desaparición Forzada (MDTDF) de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos, que agrupa a varias organizaciones de derechos humanos, ha dicho que esos cuatro elementos figuran en las historias de una buena cantidad de víctimas registradas en sus listas desde que comenzaron las protestas.  

“Que la persona quede en libertad después de una hora o dos, o de uno o dos días, no quiere decir que no se haya consumado el delito de desaparición forzada”, explica Camila Galindo, investigadora del Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos.

La situación es tan grave, dice Galindo, que desde la Mesa han añadido el término “transitorias” a los casos de desaparición forzada que han investigado, pues no todas las desapariciones terminan en homicidios. También se usan como mecanismos de desaliento y terror. Un perverso modus operandi al que nadie ha logrado ponerle freno y que se topa con el miedo de las víctimas para denunciar.

“¿Qué hemos encontrado? Jóvenes que son trasladados por el Ejército, la Policía, el Esmad o por particulares; que los suben a carros conducidos por civiles, que se niega su paradero. Después, cuando han quedado en libertad, nos han contado que los tenían en CAIs o en camiones de la Policía”, señala Adriana Arboleda, directora de la Corporación Jurídica Libertad, una ONG de Medellín dedicada a la promoción y defensa de los derechos humanos. “No importa el tiempo transcurrido desde la detención, sino que se cumplan los criterios para hablar de desaparición forzada”, explica Arboleda.

M cuenta que fueron sus compañeros de clase los que dieron la voz de alarma sobre su desaparición. Nadie supo nunca dónde estaba. Pilar Murillo, su abogada, dice que buscó en la lista de personas retenidas y el de M no figuraba.

“Cuando me subieron al camión ya había algunos muchachos. Después de mí entraron otros tres. Enseguida los policías comenzaron a decirnos que éramos guerrilleros, que nos iban a matar”, continúa el relato de M.

“El sábado nos tuvieron toda la noche andando. El camión iba súper rápido y de repente frenaba. ¡Pam! Eran unos frenones terribles. La idea era no dejarnos dormir. Antes nos habían echado gas pimienta y después nos golpearon con una cadena como de bicicleta o de moto. A pesar de que estábamos en manos de policías uniformados, ellos siempre nos dijeron que eran paramilitares”. 

“El domingo ya estábamos ‘muertos’. Sin agua, sin comida, sin ir al baño. Los tipos se intercambiaban, subían unos y bajaban otros, eran grupos de seis a ocho y nos atacaban. Cuando me daban con la cadena sentía como si el cuero de la espalda se me desprendiera”, narra M. 

“Los tipos hacían relevos. Siempre con uniformes de policías. Entregaban el camión a otras personas, luego a otras y otras y así nos tuvieron. El domingo por la noche traté de dormir, pero era imposible. Ya para entonces estábamos muy asustados. Había mucha presión emocional. Entré en shock. Estaba seguro de que me iba a morir”. 

“Nos soltaron el lunes como a las tres de la tarde. Pero antes subió al camión un tipo que parecía de los que mandaba, y dijo: ‘A estos toca desaparecerlos. Hay que llevarlos para Soacha’. Y todo el mundo se asustó más. Entonces el camión empezó a andar y en ese momento yo ya me sentía muerto”.

“Nos dejaron en una olla de Patio Bonito. Bajamos y nos dijeron que, si mirábamos atrás, nos mataban. Que corriéramos por nuestras vidas. Recuerdo que había varias patrullas ahí. Yo di como tres pasos, pero estaba débil y me caí. Un man me levantó de un patadón y me dijo: ‘Corra, marica, que lo voy a matar’. Y ahí corrí y corrí. Me temblaba todo el cuerpo”.

“Los están amenazando” 

Las organizaciones de derechos humanos reunidas en la Mesa de Trabajo sobre Desaparición Forzada acusan tanto a la Defensoría como a la Fiscalía de utilizar eufemismos para “negar” las desapariciones, con el agravante de que ello ocurre en un país con antecedentes dramáticos, donde se calculan 80.000 desapariciones forzadas entre 1970 y 2018 en el marco del conflicto armado, según el Centro Nacional de Memoria Histórica. Aquí todavía miles de familias buscan a sus familiares en una espera eterna.

Las cifras de lo ocurrido en el paro nacional varían según la fuente, pero revelan la distancia que hay entre las ONG y los entes de control. La Mesa de Trabajo sobre Desaparición Forzada registró entre el 28 de abril y el 27 de mayo 775 personas desaparecidas, de las cuales faltan 327 por encontrar.

En el informe que Temblores ONG, Indepaz y PAIIS entregaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) durante su visita a Colombia figuran 346 personas reportadas como desaparecidas directamente a estas entidades entre el 28 de abril y el 31 de mayo. Muy lejos de las cifras que maneja la Mesa Interinstitucional de la Defensoría y la Fiscalía.

En un reporte que entregó la Fiscalía a La Liga se habla de una base de “personas no localizadas”, el nuevo término con el que se refiere a los desaparecidos. Según este organismo, hasta el pasado 10 de junio habían sido halladas 328 personas de los 572 registros iniciales que suministró la Defensoría. De esos, 153 fueron inadmitidos por inconsistencias como nombres repetidos, entre otros. Quedaron 91, de los que faltaban por localizar 84. Sobre esos casos se mantiene activo el Mecanismo de Búsqueda Urgente, una herramienta judicial preventiva que se pone en marcha desde el momento en el que se presupone que una persona está desaparecida, aunque ello no significa que se esté abriendo un proceso penal.

El mismo informe de la Fiscalía asegura que hasta el 10 de junio solo habían recibido cuatro denuncias formales por el delito de desaparición forzada. Los hechos habrían ocurrido el 4 de mayo en Zaragoza (Antioquia), el 18 en Caldas (Antioquia), el 20 en Yumbo (Valle del Cauca) y el 3 de junio en Cali.  

Que solo existan cuatro denuncias oficiales ante la Fiscalía no solamente no desvirtúa los informes de las organizaciones de derechos humanos, sino que se explica, según Luz Marina Monzón, por el miedo que se ha instalado entre las víctimas y sus familiares. Monzón es la directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto del conflicto armado (UBPD), una entidad del Estado surgida de los acuerdos de paz con las Farc.  

“La gente está aterrorizada, los están siguiendo, los están amenazando. No tienen garantías. Entonces, ¿cómo van a presentar una denuncia?”, se pregunta Monzón. Las diferencias entre las organizaciones y la Fiscalía, explica, también se deben a la falta de líneas comunes a la hora de abordar la desaparición forzada. “Si como institución no se asume que esas personas están desaparecidas, sino que no están localizadas, las cifras nunca van a coincidir”, estima.

“El negacionismo frente a lo que está ocurriendo también se ha enfrentado en el pasado y eso hace que el Estado no actúe de manera rápida. En este momento es indispensable que pensemos en las garantías de no repetición para no someter a las personas a la incertidumbre sobre la suerte de sus hijos”, añade Monzón.

Amedrentamiento y represión 

En el Valle del Cauca, uno de los centros neurálgicos de las movilizaciones, la Red de Derechos Humanos Francisco Isaías Cifuentes tiene un reporte de 179 personas desaparecidas desde que empezó el paro. De esas, 75 siguen sin aparecer.

Según Darnelly Rodríguez, coordinadora regional de esta organización, más de una veintena de las personas halladas habían sido trasladadas a estaciones de Policía y retenidas sin derecho a comunicarse con sus familiares. Algunas presentaban heridas por arma de fuego, arma cortopunzante y signos de tortura. Hasta el 11 de junio algunas seguían hospitalizadas por la gravedad de sus lesiones.

En todas se repite el miedo. Rodríguez menciona el caso de Daniel Stiven Sánchez, ocurrido el 28 de mayo, un joven de 16 años cuyo cadáver apareció incinerado en medio de un incendio en el local Dollarcity de Siloé, al suroccidente de Cali. “Varios videos muestran cuando al joven lo cogen, se lo lleva la fuerza pública y aparece incinerado en un lugar distinto al de su detención. La familia denunció y ya tocó sacarla de su vivienda porque los amenazaron”, dice Rodríguez. 

Otro caso es el de una joven de 17 años, también detenida en Siloé, desaparecida entre el 4 y el 7 de mayo. Según su testimonio, recogido por la Red Francisco Isaías Cifuentes, los policías la llevaron a una estación en Yumbo, la mantuvieron incomunicada, la golpearon y en la noche del 7 de mayo la dejaron ir con amenazas. 

En Medellín, Adriana Arboleda, de la Corporación Justicia y Libertad recuerda el caso de un chico que estuvo retenido durante tres días. “Lo golpearon, lo volvieron nada y después le dijeron que se fuera. Él alcanzó a caminar dos cuadras y lo volvieron a capturar. Lo subieron a un camión donde estaban, según su relato, otras treinta personas. Ahí los tuvieron 24 horas. Inicialmente este joven nos dio su testimonio y nos pidió ayuda para seguir el proceso de la denuncia. Pues hoy dice que no quiere saber nada, que es mejor dejar las cosas así”, cuenta Arboleda. 

Las organizaciones insisten en que las “desapariciones forzadas transitorias” están logrando su cometido de “amedrentamiento y represión de la protesta social”. También se quejan de los puentes rotos con la Defensoría y la Fiscalía, y acusan a esta última por no actuar de oficio en un contexto tan convulso.

Según Camila Galindo, de la MDTDF, las ONG’s han recibido los reportes que les llegan de forma directa o a través de redes sociales, pero no tienen la capacidad de hacer seguimiento a todos los casos. Admiten que algunas personas pudieron no estar desaparecidas, pero su función es recibir la información e inscribirlas en sus listados hasta que se aclare su situación. “Insistimos en que como organizaciones estamos cumpliendo funciones que les competen al Ministerio Público. Este registro lo debería estar impulsando tanto la Defensoría como la Procuraduría con todo lo que ello implica: estar en las calles y registrar quiénes son las personas detenidas, pero resulta que esos datos no los publican a menos que se les exija”, dice Galindo.   

Luz Marina Monzón cree que hay que ir más allá del debate sobre las cifras de desaparecidos mientras no haya información clara. Lo urgente, insiste, es que la Fiscalía explique en detalle dónde fueron localizadas las personas que figuraban como desaparecidas, en qué circunstancias y cuál es su situación actual. Una información que, asegura, no se está suministrando.   

La Defensoría no respondió las preguntas de La Liga. La Fiscalía desoyó la solicitud de hablar con un portavoz y la Policía remitió un documento que da cuenta de 198 investigaciones por presuntas faltas disciplinarias entre el 28 de abril y el 13 de junio, distribuidas así: 96 por abuso de autoridad, 14 por homicidio, 37 agresiones físicas, 21 lesiones personales y 30 en el apartado de “otras conductas”.

En el mismo documento constan 7.020 traslados por protección, la figura más utilizada para retener a los manifestantes, según las organizaciones de derechos humanos. Este procedimiento, que debe ser informado, permite que los agentes trasladen a alguien cuya vida está en peligro o que ponga en riesgo la de alguien más.  

M asegura que al detenerlo nunca le dijeron de qué se le acusaba. Cuando terminó su pesadilla logró llegar a casa, se tumbó en la cama, perdió la conciencia y tuvieron que llevarlo a un hospital, donde estuvo más de una semana. 

Un tiempo después volvió al Portal de las Américas, rebautizado por los manifestantes como “Portal de la Resistencia”, el sitio donde lo capturaron. Quería encontrar a los otros chicos, saber qué fue de ellos, juntarse para denunciar. Pero no vio a nadie conocido. Hoy siente cosas que no sabe explicar. No duerme bien, sufre pesadillas, la depresión y el miedo lo dominan. “Uno lo cuenta en cinco minutos. Pero créame, fue como si hubiera estado una semana metido dentro de ese camión”.