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Viernes, 01 Octubre 2021

De cómo me convertí en rumor tracker para Colombiacheck

Por Indú Damaris Ocampo

Nuestra periodista encargada de rastrear los rumores que afectan a la comunidad migrante venezolana para el proyecto Conectando Caminos por los Derechos es colombiana retornada de ese país. Cuenta su historia y un poco de su labor.

Inicié en este proyecto por cosas de Dios, como decimos en Venezuela, ya que crucé del Puente Internacional Simón Bolívar, de San Antonio del Táchira, a Villa del Rosario, en el Norte de Santander, en el año 2017. Provenía de los llanos venezolanos, a donde llegué como migrante colombiana cuando apenas era una niña. 

Pensé que mi investidura de periodista se había quedado tirada en ese puente. Cuando migramos sentimos que nuestra historia empieza de cero, que tenemos un futuro incierto y que debemos estar dispuestos a olvidarnos de títulos, logros obtenidos o metas a desarrollar. También, que lo que importa de ahora en adelante es darle de comer a los chamos, ya que pasados los 40, para muchas empresas, dejamos nuestra edad productiva en la patria que nos vio salir.

Es una ventaja venir dispuesto mentalmente a los quehaceres domésticos como forma de ganarte la vida, más que en el ejercicio profesional. Es una medida de autocuidado de la salud mental, que a veces hacemos para que afecten menos los cambios al momento de asumirlos. 

Al migrar no solo cruzamos fronteras territoriales sino también emocionales, es un estado de vulnerabilidad abismal, en el que te vas recuperando con el tiempo y con las relaciones que construyes dentro de la comunidad de acogida, si es que puedes tenerlas. 
Cuando te estabilizas, vas fortaleciendo además tu capacidad de innovar. Así llegué a Cúcuta haciendo radio por experiencia y vendiendo zapatos por sobrevivencia, cuidé niños, ayudé en tareas dirigidas y me reinventé.  

Mientras luchaba por vivir al día con los gastos familiares, trataba de apoyar a la población venezolana que ingresaba desorientada con o sin documentación. Para poder hacerlo, me actualizaba a diario con las informaciones sobre regularización. Atendí primero a amigos y ellos me refirieron a otros. Luego me tocó crear grupos en WhatsApp, por cierto, con un celular “vergatario” (tecnología hecha en revolución chavista), sin suficiente memoria.

Dos años después, llegué a Cali. Allí continué mi labor informativa con los migrantes de la zona de Bajo Aguacatal por vocación, convencida de que debía retribuirle a Venezuela el cobijo que un día nos dieron a los colombianos.

Esto lo hacía mientras limpiaba un espacio deportivo con sus baños públicos, en la Comuna 1 de la ciudad, donde nos permitían habitar sin pagar arriendo a cambio de estas labores que hacíamos en familia, lo que nos permitió lograr algunos ahorros y alimentarnos mejor.  
Continuamente me hacía preguntas y escudriñaba en redes sociales. Se seguían incrementado el número de peticiones para las que había que buscar respuestas veraces, oportunidades y jornadas humanitarias para que las personas accedieran a beneficios; siempre tratando de evitar que fuesen víctimas de fraude o trata de personas, por lo que contactaba personal de instituciones, quienes me invitaban a talleres, mesas técnicas o conversatorios. 

También escribí de forma colaborativa algunos artículos y reportajes para resaltar historias de valor y resiliencia de migrantes venezolanos, mostrando que la mayoría de los que migran no vienen a delinquir. 

Esta es una preocupación constante en nuestra población porque así seamos más los que venimos a aportar, se tiene la tendencia a priorizar lo negativo. El miedo al rechazo nos persigue.

Así recogí de nuevo la investidura de periodista que creí que había dejado en el paso fronterizo, pero que siempre estuvo conmigo.
Luego de aplicar a diferentes vacantes de periodismo por más de cuatro años en Colombia, un día las alertas de trabajo me describieron en un perfil profesional que solicitaba un periodista que fuese especialista en migración venezolana para el proyecto Conectando Caminos por los Derechos.  

Para esta labor quedé seleccionada en el mes de junio de 2021 y me sumé a un equipo de especialistas en verificación, dirigidos por el periodista venezolano Jeanfreddy Gutierrez, donde se generan productos que buscan contrarrestar la desinformación que se viraliza en redes sociales, pero además escudriñando en la que afecta a los venezolanos en Colombia. 

Rastreo continuamente rumores, posteos, comentarios o debates en las diferentes plataformas sociales, unificando esfuerzos con los líderes migrantes que hacen vida en las principales ciudades del país. 

Iniciamos conectando con gente maravillosa, con un liderazgo increíble, venezolanos que en su mayoría hacen labores humanitarias e informativas para sus paisanos. Ellos fueron informados sobre nuestro proyecto de verificación de desinformación sobre venezolanos y nuestra alianza con Laura Castillo, de El Bus TV Venezuela. 

Laura es una periodista que ha sorteado el veto informativo en Caracas y otras ciudades desarrollando estrategias de comunicación que van desde un micro noticiero dentro de los buses hasta pegar periódicos murales (papelógrafos) dentro de los barrios. 

Con el ejemplo y valentía de El Bus TV, replicamos la estrategia del papelógrafo en diversas ciudades colombianas como Medellín, Cali, Caquetá, Neiva e Isnos, en el departamento del Huila, y San Juan del Cesar, en La Guajira. Nuestras verificaciones también circulan como audioboletines en grupos organizados a lo largo del país. 

Al desmentir desinformación, generamos unificación entre ambas poblaciones, además de promocionar tips y explicadores sobre regularización y beneficios sociales para personas sin acceso a tecnología.

La meta es conectar más caminos con estrategias que pongan la información al alcance de todos: foros, talleres y conversatorios públicos. Por ahora, los migrantes son los protagonistas y multiplican el mensaje. Para eso cuentan con un portal web de apoyo con las verificaciones más relevantes e información sobre cómo acceder a sus derechos. 

Lunes, 20 Septiembre 2021

Partida de nacimiento apostillada sigue siendo requisito para acceder a la nacionalidad colombiana

Por Abraham Puche*

La Registraduría Nacional canceló una medida que permitía a hijos de colombianos, nacidos en Venezuela, obtener la nacionalidad presentando el documento sin apostillar. Sin embargo, cursan recursos jurídicos en tribunales que buscan reconocer el derecho a la ciudadanía por encima de cualquier obstáculo burocrático.

Uno de los mayores dolores de cabeza que enfrentan las personas que deciden emigrar de Venezuela es la legalización y apostilla de documentos, como títulos universitarios o partidas de nacimiento, para lograr su reconocimiento legal en el país de acogida.

A propósito de este tema, en el marco del proyecto Conectando Caminos por los Derechos con el que en Colombiacheck queremos llevar información verificada a la población migrante venezolana y retornada colombiana, detectamos que en redes sociales están circulando comentarios en los que usuarios aseguran que muchos venezolanos hijos de padres colombianos no han podido acceder al reconocimiento de su nacionalidad colombiana porque no pueden cumplir con el requisito de apostillar sus partidas de nacimiento.

Apostilla_hijos_venezolanos_Colombia

Esta clase de comentarios han generado confusión entre los usuarios de redes sociales, puesto que entre junio de 2017 y noviembre de 2020 no se necesitó este requisito, pero desde el pasado 14 de noviembre de 2020 se volvieron a exigir las partidas de nacimiento apostilladas, lo cual representa un obstáculo para acceder al derecho fundamental a la nacionalidad. Por eso, nos dimos a la tarea de investigar un poco al respecto. 

Vamos por partes. Por una parte, la Cancillería explica que todo documento internacional debe ser legalizado y apostillado en el país de origen para su reconocimiento en Colombia. Eso incluye las partidas de nacimiento de aquellos ciudadanos nacidos en el extranjero. 

Por la otra parte, la Constitución colombiana, en su artículo 96, reconoce la ciudadanía colombiana por nacimiento a “Los hijos de padre o madre colombianos que hubieren nacido en tierra extranjera y luego se domiciliaren en territorio colombiano o registraren en una oficina consular de la República”.

Más adelante, el mismo artículo reitera que “ningún colombiano por nacimiento podrá ser privado de su nacionalidad”. Esto quiere decir que todo hijo de colombianos, aunque haya nacido en el extranjero, tiene derecho a la nacionalidad colombiana previo cumplimiento de la ley. 

El problema radica en la inscripción extemporánea de hijos colombianos nacidos en Venezuela. Muchos de ellos no fueron presentados oportunamente ante sus correspondientes sedes consulares, al momento de haber nacido, y ahora que han retornado a Colombia la Registraduría les exige que, como todo documento emitido en el extranjero, su partida de nacimiento (conocido en Colombia como registro civil) sea apostillada y legalizada para verificar su validez y tener derecho a la nacionalidad. 

En vista de las graves dificultades para acceder a cualquier tramitación legal en Venezuela y tras un acuerdo con Cancillería, Procuraduría y Migración Colombia, la Registraduría Nacional emitió la Circular 121 de 2016 que permitía a estas personas presentar sus partidas de nacimiento sin apostillar junto con el testimonio de dos personas que, bajo juramento, hubieran “presenciado, asistido o tenido noticia directa y fidedigna del nacimiento del solicitante”. 

Esta medida excepcional solo era aplicable a hijos de colombianos nacidos en Venezuela y no a los nacidos en cualquier otro país. 

La Registraduría estableció dicha medida excepcional basándose en la sentencia T-212 de 2013, en la cual la Corte Constitucional falló a favor de una tutela presentada por la ciudadana Karina Fuentes Meza -en representación de su hija nacida en Venezuela-, en contra de la Registraduría, Cancillería y la Superintendencia de Notariado. 

En esta sentencia, se ordenó el reconocimiento de la nacionalidad colombiana de la niña, a pesar de no contar con la apostilla de su partida de nacimiento ni de haber sido registrada en el Consulado de Colombia en Caracas. 

Hablando del derecho a la personalidad jurídica, la Corte argumentó que “es obligación del Estado agotar todos los medios a su alcance para que los ciudadanos puedan ejercerlo plenamente, removiendo los obstáculos que para dicho ejercicio existieren”.

Posteriormente, la medida fue prorrogada en tres oportunidades: empezó el 2 de junio de 2017 y concluyó el 14 de noviembre de 2020, tal como se lee en este documento de la Registraduría. 

Tutelas por el derecho a la nacionalidad

La abogada Aiceth Quintero Gnecco, coordinadora en La Guajira de la Corporación Opción Legal, que trabaja a favor de la población vulnerable, habló con Colombiacheck sobre las personas nacidas en Venezuela con derecho a la nacionalidad colombiana, pero que no han podido acceder a la personalidad jurídica por no tener partida de nacimiento apostillada. 

En sus palabras, “si bien es cierto que se detectaron algunos casos aislados de fraude en la presentación de testigos, la verdadera razón por la cual la Registraduría levantó la medida excepcional era que ahora se puede solicitar la apostilla de documentos venezolanos por internet, por lo que teóricamente no debería haber ningún problema en apostillar las partidas de nacimiento”.

“Eso no es falso –aclara Quintero-. Sí existe una página oficial venezolana que permite hacer la apostilla, pero el problema es que cuando hacemos el ejercicio para lograr la apostilla llega un punto en el que se exige la presentación de un representante, es decir, que se debe entregar un poder a alguien para que haga todo el trámite en nombre del solicitante y la última parte del proceso debe ser presencial en Caracas. Además, la Registraduría exige que la partida de nacimiento también sea legalizada y esto solo se puede realizar de manera presencial”. 

Vale resaltar que desde el 23 de enero de 2019 el Gobierno colombiano no reconoce al de Nicolás Maduro, quien a su vez expulsó a todos los representantes diplomáticos colombianos el 23 de febrero de ese mismo año. Desde entonces, los migrantes venezolanos residentes en Colombia no cuentan con ninguna oficina consular donde pudieran tramitar sus documentaciones, por lo que tienen que acceder a las limitadas opciones virtuales que ofrecen los diferentes portales electrónicos gubernamentales. 

¿Hay alguna salida legal?

Quintero asegura que la mayoría de los tribunales del país han demostrado ser favorables a la tesis de la Registraduría de que el proceso de apostilla venezolana se puede hacer “fácilmente” por Internet. No obstante, resalta que el 27 de agosto de 2021 la Sala Quinta de Decisión Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, con ponencia del magistrado Cristian Salomón Xiques Romero ordenó, en segunda instancia, mantener la medida excepcional de la Registraduría que había sido suprimida el 14 de noviembre de 2020 que permitía solicitar la nacionalidad sin la partida de nacimiento apostillada. 

Quintero afirmó que el 31 de agosto de 2021 la Corte Constitucional seleccionó dos acciones de tutela para revisión, un caso de Barranquilla y otro de Santa Marta (expedientes T-8287364 y T-8298060) sobre personalidad jurídica de menores por falta de apostilla. Quintero aspira que sigan presentándose nuevas acciones de tutela hasta que haya una decisión firme que beneficie a los afectados.

Mientras tanto, ¿qué hacer?

Colombiacheck le solicitó información oficial a la Registraduría Nacional sobre las opciones que tienen los hijos de colombianos nacidos en Venezuela y la respuesta se limitó a lo publicado en la versión quinta de la Circular Única del Registro Civil e Identificación, en la cual deja sin efecto la medida excepcional y se exige la partida de nacimiento apostillada. 

Lo cierto es que, mientras siguen las acciones de tutela y la Justicia no diga lo contrario, los hijos de colombianos nacidos en Venezuela deben apegarse a la normativa vigente y presentar los siguientes requisitos para legalizar su nacionalidad colombiana:

  • Copia de la cédula de identidad del padre o la madre
  • Copia de la cédula de identidad del solicitante de la nacionalidad
  • Un testigo familiar en grado de consanguinidad 1 o 2
  • Partida de nacimiento debidamente legalizada y apostillada. 

Este contenido se produce con el fin de ofrecer información verificada y pertinente, que apoye el desarrollo de mediano y largo plazo para migrantes venezolanos, colombianos retornados y comunidades receptoras en Colombia. Es realizado en el marco de Conectando Caminos por los Derechos, programa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), e implementado por el consorcio integrado por Pact, ABA-ROLI, Freedom House e Internews, que promueve la cohesión comunitaria y la seguridad ciudadana para garantizar el derecho de todos los miembros de la sociedad a vivir libres de toda forma de crimen y violencia, independientemente de su estado legal en el país.

* Integrante de la red de corresponsales del proyecto Conectando Caminos por los Derechos.

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