Pasar al contenido principal
Martes, 22 Junio 2021

Experimentos explican por qué los vídeos de personas supuestamente magnéticas tras vacunarse no tienen base científica

Por Maldita Ciencia

Maldita.es obtuvo cuatro videos con experimentos que explican por qué es imposible que las vacunas del COVID-19 dejen el brazo imantado.

Durante las últimas semanas se están moviendo por WhatsApp y redes sociales diferentes vídeos en los que supuestamente vemos gente que en teoría ha recibido la vacuna contra la COVID-19, cómo un imán (u otro objeto metálico) se ‘pega’ en la zona del brazo que ha recibido el pinchazo. En estos vídeos se asegura que las vacunas llevan "metales pesados" y que son capaces de transmitir "capacidades magnéticas". Como ya explicamos Maldita.es y Colombiacheck, se trata de una desinformación.

Alberto Nájera, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Castilla-La Mancha y vocal del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS), es contundente al respecto: “No, una cuchara que se pega en el brazo no demuestra absolutamente nada en relación al electromagnetismo”. Para demostrarlo, ha realizado y grabado cuatro experimentos con imanes y diferentes metales y pequeños objetos. 

¿Estamos midiendo lo que queremos medir?

Como explica Nájera a Maldita.es, “la clave en las investigaciones, en general, es que siempre se debe garantizar que se esté ‘midiendo’ o ‘viendo’ lo que realmente se quiere medir o ver”. 

“Lo más probable es que, en los casos señalados en los vídeos, estos se adhieran a la piel por efecto de la humedad, de la grasa, de la posición... La gente cree estar midiendo un campo magnético cuando, en realidad, no lo están haciendo”, afirma. Añade que, en el caso que nos ocupa, para evitar sesgos o elementos que pudiesen interferir en el experimento, la piel debería estar limpia, seca, con polvo de talco.

Según el experto, es imprescindible ser conscientes de que nuestros sentidos no suelen ser un argumento suficiente: “No son fiables. De ahí la importancia de los diseños experimentales, de la revisión por pares y, sobre todo, de la cultura científica en la sociedad para que no nos dejemos engañar ni por nuestros sentidos ni, en este caso, por un vídeo viral". 

¿Cómo se puede comprobar si estamos o no ante un imán? 

Para ‘demostrar’ que el contenido de los vídeos que circulan en redes no es científicamente posible y que una vacuna no tiene la capacidad de hacernos ‘magnéticos’, Nájera propone cuatro sencillos experimentos caseros que muestran qué sucede realmente entre un imán y diferentes tipos de metal. 

Para el primero, el experto utiliza brújulas. Desde el siglo XI, el ser humano ha usado estas herramientas baratas, sencillas y precisas para orientarse ya que, gracias a una aguja imantada capaz de detectar el campo magnético terrestre, apuntan siempre al polo norte geográfico. 

Ahora bien, Nájera recuerda que un imán normal “genera un campo magnético cientos de veces más intenso que el campo magnético terrestre”. Es por ello por lo que utilizar una brújula sería la mejor manera de detectar esas supuestas capacidades magnéticas de los vacunados. “Pero no, no hemos visto ningún vídeo en el que se acerque una brújula a una persona que supuestamente haya recibido la vacuna y se observe cómo la aguja de una brújula baila, se mueve o se reorienta”, como se observa en el vídeo que proponemos a continuación.

Una de las características comunes de los vídeos de las desinformaciones es la aparición de objetos metálicos que se adhieren a la piel. Si prestamos atención, podemos comprobar que todos ellos son similares: superficies lisas y amplias. “En contacto con una piel húmeda o grasienta, estas superficies se adherirán temporalmente. Eso sí, no hay vídeos en los que estos objetos se queden pegados en una piel con vello o a través de un papel”, adelanta el experto. 

Si el supuesto campo magnético creado por la vacuna fuese tan intenso como para sujetar una cuchara o una chapa de metal, también debería ser capaz de hacerlo a través de un folio o de una tela fina, entre otros materiales. Pero no, este efecto tampoco se muestra en los vídeos virales. 

Hay más: en el vídeo que puedes encontrar bajo este párrafo, Nájera muestra cómo el campo magnético creado por un imán 'se manifiesta a distancia'. Es la causa por la que, si se acerca una cadena de clips, estos se aproximan a él. “No he visto ningún vídeo en el que se muestre esta capacidad ‘a distancia’. Siempre se presiona el objeto sobre la piel para que se quede pegado por ese efecto de succión o adherencia por la humedad o la grasa. [Si la teoría propuesta fuese cierta], sí que se vería ese ‘efecto a distancia’ del cuerpo atrayendo objetos de metal ligeros (una cadena, por ejemplo)”.

En un tercer experimento, Nájera muestra cómo se comportan diferentes materiales (cobre, zinc, aluminio y hierro) frente a un imán, ya que no todos los metales se ven atraídos por ellos. “En los vídeos virales, todas esas planchas metálicas se ‘pegarían’ a la piel cuando, en la práctica, no todas se verían atraídas por los imanes”, explica el experto. 

A continuación invita a reflexionar sobre otra de las características de este tipo de imágenes: en ninguna se comprueba que la cuchara (o el objeto) que se pega al brazo realmente sea atraída por un imán real. Es decir, no pueden asegurar que el material del que está hecha la cuchara (o el objeto metálico) fuese físicamente susceptible de ser atraído.

Nájera muestra esto con un último experimento en el que utiliza cuatro cucharas de diferentes combinaciones de metales. “Por sus aleaciones, el contenido en hierro o metales que pueden ser atraídos por los imanes es bajo. De ahí que sólo una de las cuatro se ‘pegue’ al imán”, explica el experto.

Por qué sería imposible que una vacuna lograra que se nos pegaran imanes en la piel: la cantidad inyectada sería demasiado pequeña para tener ese efecto

Gabriel Alfranca Ramón, doctor en nanobiomedicina e investigador del CSIC y maldito que nos ha prestado sus superpoderes y Yilian Fernández-Afonso, investigadora del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA), han realizado una prueba con nanopartículas magnéticas e imanes para demostrar la imposibilidad de que una vacuna lograse que se nos pegasen imanes en la piel. La razón, como ya explicamos en Maldita.es, es que la cantidad inyectada sería demasiado pequeña para tener ese efecto.

En este pequeño experimento, prueban a diluir las nanopartículas magnéticas en agua desionizada, que evita que las sales del agua “hagan que las nanopartículas se desestabilicen”, según explica Alfranca. En cada tubo, van añadiendo cada vez menos concentración de nanopartículas magnéticas y más agua.

Como podemos observar en el vídeo, la cantidad de nanopartículas magnéticas que se necesitan para sujetar un imán es mayor de lo que podría inyectarse en una vacuna y, además, el líquido no es transparente.

Este artículo es una colaboración mensual entre Maldita Ciencia y el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud y que Colombiacheck retoma en el marco de la alianza LatamChequea.

Sábado, 23 Enero 2021

Ivermectina para COVID-19: evidencia aún no es suficiente para respaldar su eficacia

Por Gloria Correa

Este antiparasitario ha sido mostrado por políticos como una “esperanza” en el tratamiento contra el COVID-19. Sin embargo, analizamos los estudios que, a la fecha, han sido publicados, y el consenso de expertos afirma que no hay evidencia para recomendarlo o no.

La Ivermectina apareció en el escenario de la pandemia, como una prometedora alternativa para la prevención y tratamiento del COVID-19, pues se conocía, por estudios previos en laboratorio, que podía tener un efecto antiviral, pero frente a otros virus como el del dengue, el VIH o el Zika (1,2).

Un llamativo estudio hecho por investigadores australianos y publicado en la revista Antiviral Research en junio pasado, atrajo las miradas alrededor del mundo dándole gran protagonismo a la Ivermectina. Los investigadores australianos encontraron que la Ivermectina podría inhibir la replicación del virus SARS-CoV-2, al realizar pruebas en el laboratorio (in vitro), pero tales resultados fueron magnificados y en algunos casos, hasta distorsionados, como explicamos en un chequeo previo

No obstante, expertos en Colombia y el mundo advirtieron (1, 2) que estos hallazgos a pesar de prometedores, se debían tomar con cautela, pues eran experimentos en el laboratorio, no en humanos.

“El siguiente paso [frente a un posible tratamiento contra el COVID-19 basado en ivermectina] es descifrar si la dosis que podemos usar en humanos va a ser efectiva”, expresó Kylie Wagstaff, bioquímica y una de las autoras del estudio. Ya que las dosis que habían utilizado en la investigación sobrepasaban con creces las permitidas en humanos (hasta 35 veces mayores).

estudio Ivermectina australianos

Estudio realizado por investigadores australianos, publicado en Antiviral Research en junio pasado. Titulado: La FDA aprobó que el medicamento Ivermectina inhibe la replicación del SARS-CoV-2 in vitro.

Basándose en lo publicado por los australianos, en Colombia, autoridades políticas como el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina y la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, así como en otros lugares del mundo (1, 2, 3 y 4), han promovido el uso de la Ivermectina en el transcurso de la pandemia, aún sin contar con la evidencia suficiente y, en ocasiones, difundiendo desinformación al respecto.

Ivermectina Jorge Ivan

Incluso, la Alcaldía de Cali publicó el pasado 3 de enero un boletín de prensa titulado: 'FDA de Estados Unidos aprueba uso de ivermectina para limitar carga viral de Covid-19'. El boletín fue enviado a grupos de periodistas de Cali. Sin embargo, al buscar el boletín encontramos que fue borrado, solamente queda su url en el portal de la Alcaldía y la frase Error no se encuentra la publicación.  

La supuesta noticia de la aprobación de la FDA era una malainterpretación del estudio mencionado.
 

Las autoridades en salud del país, como el Ministerio de Salud, el Invima y el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud -IETS, sin embargo, han enfatizado que no se ha probado la eficacia y seguridad de la Ivermectina para COVID-19, sugiriendo que quien la tome lo haga bajo prescripción médica y dentro de un estudio de investigación. 

La Asociación Colombiana de Infectología (ACIN), el pasado 12 de enero, en un comunicado también advirtió la importancia de evitar la auto formulación del medicamento. 

A pesar de tales advertencias, el consumo de Ivermectina sigue siendo indiscriminado tanto en Colombia como en latinoamérica, lo que a su vez ha dificultado la realización de investigaciones adecuadas, como lo señaló la revista Nature

A continuación le explicamos otros aspectos relevantes sobre Ivermectina en COVID-19.

¿Qué es la Ivermectina y cuáles reacciones adversas pueden presentarse al tomarla?

La Ivermectina es un antiparasitario comercializado desde los años 80. En Colombia está autorizada en humanos para el tratamiento de la sarna, piojos, parasitosis intestinales como la estrongiloidiasis, y en el tratamiento de la oncocercosis en las últimas décadas, como explicamos en un chequeo previo. También, se indica en animales para el tratamiento de enfermedades producidas por parásitos.

En estudios in vivo e in vitro se ha demostrado que la ivermectina puede tener un efecto antiinflamatorio al reducir la producción de sustancias liberadas por el sistema inmune. Asimismo, se ha estudiado su potencial efecto antiviral, como señalamos previamente. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aclarado que a pesar de tomar Ivermectina bajo prescripción médica pueden presentarse reacciones adversas en algunas personas como: sarpullido, náuseas, vómito, diarrea, dolor de estómago, eventos adversos neurológicos (mareos, convulsiones, confusión) y lesión hepática (hepatitis), entre otros. 

¿En qué va la investigación del uso de Ivermectina en COVID-19?

Estudios a nivel mundial 

En la base de datos Clinicaltrials (de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos) donde se registran los ensayos clínicos en curso a nivel mundial, hay registrados al 21 enero de 2021, 53 estudios sobre Ivermectina en COVID-19 de los cuales sólo 16 han sido completados, y de estos apenas seis tienen resultados. El resto están pendientes por publicación. 

Gran parte de esos estudios tienen fallas debido a muestras pequeñas de pacientes o porque no cumplen con requisitos que dan mayor solidez científica y reducen sesgos.

El 11 de enero de 2021, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó que la evidencia nueva acerca de la Ivermectina en COVID-19 no da lugar a cambios significativos:

paho ivermectina

Conclusión de la OPS sobre Ivermectina en COVID-19, publicado el 13 de enero de 2021.

Igualmente, los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, el 14 de enero de 2021, enfatizaron que actualmente no hay datos suficientes a favor o en contra del uso de Ivermectina en el tratamiento del COVID-19.

También la FDA señala en su página oficial, actualizada el 16 de diciembre pasado, que la Ivermectina no está aprobada para la prevención o el tratamiento del COVID-19.

Sin embargo, en las dos últimas semanas, han salido otras investigaciones sobre Ivermectina, como un estudio publicado en la revista Chest Infectology y llevado a cabo en la Florida, Estados Unidos, que consistió en una cohorte de 280 pacientes, en el que se analizó los efectos de este medicamento en pacientes con COVID-19 hospitalizados. 

Los autores encontraron asociación entre el uso de Ivermectina y la reducción de la carga viral, pero concluyeron que se requieren estudios más robustos como ensayos clínicos para soportar sus hallazgos. 

Igualmente, en la revista EClinicalMedicine, del grupo The Lancet, se publicaron el 19 de enero los resultados de un estudio piloto realizado en España, tipo ensayo clínico, doble ciego, aleatorizado y controlado (características que le han sumado buenas críticas) con una muestra de 12 pacientes en el grupo de Ivermectina y 12 en el grupo control, en el cual también encontraron una menor carga viral en los pacientes a los que se les dio Ivermectina. 

Pero la investigación también tenía limitaciones, porque fue hecha en una muestra muy pequeña. Ante lo cual, el coordinador de la misma, Carlos Chaccour, señaló a los medios: 

“Esto podría ser el reflejo de una menor carga viral en estos pacientes.Aunque es un estudio pequeño y todavía es pronto para establecer conclusiones...las tendencias observadas en la reducción de carga viral, duración de síntomas, y niveles de anticuerpos resultan alentadoras y justifican la realización de estudios clínicos controlados a mayor escala y con una mayor diversidad de pacientes”.

Metanálisis sobre Ivermectina, también con limitaciones

El 19 de enero, se publicó en formato pre-print en el portal Research square un metaanálisis sobre Ivermectina y COVID-19, liderado por Andrew Hill, investigador de la Universidad de Liverpool, en el que señalan que la Ivermectina puede reducir el riesgo de morir hasta en un 75 por ciento en pacientes hospitalizados con COVID-19, entre otros datos. Pero se trata de una investigación que hay que tomar con cautela, pues aún no ha sido revisada por pares científicos, y sin embargo se ha difundido masivamente en los últimos días en redes sociales

Un metaanálisis corresponde a un tipo de estudio de los que pueden aportar mayor evidencia científica si está bien diseñado metodológicamente, porque recopila y analiza los resultados de varios ensayos clínicos, generalmente de diferentes países. 

Los resultados preliminares del metaanálisis liderado por Hill, se difundieron en medios nacionales como El País de Cali y Vanguardia de Bucaramanga, debido a una publicación previa hecha por los autores en Twitter y Facebook el pasado 31 de diciembre. 

Asimismo, desde comienzos de enero, circula un video en YouTube, en el que el mismo doctor Hill explicaba tales resultados preliminares de la investigación, realizada bajo el auspicio de UNITAID, que recibe asesoría de la Organización Mundial de la Salud.

Lo publicado  al respecto en el periódico El País de Cali, el 5 de enero, también fue posteado en Twitter por la Gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, así como por la secretaria de Salud del Valle, Miyerlandi Torres, señalando que “aún faltan muchas más investigaciones, sobre Ivermectina, pero estos primeros estudios en el mundo generan esperanza”.

ivermectina en el país

Publicación en el País de Cali, donde reportaron los resultados preliminares del Metaanálisis sobre Ivermectina en COVID-19 liderado por investigadores de la Universidad de Liverpool.

Sin embargo, en dicho metanálisis se analizaron 18 ensayos clínicos sobre Ivermectina de diferentes países en pacientes con COVID-19 hospitalizados, de los cuales los autores aclararon que 11 estudios fueron de mala calidad y siete de calidad regular a alta, incluso algunos no habían sido publicados en revistas científicas. 

El mismo doctor Hill, director del estudio señaló a los medios que “ninguno de los estudios analizados es lo suficientemente robusto individualmente como para establecer un nivel de efectividad. Pero combinados, pueden indicar si la droga es eficaz”. Y enfatizó: “En cualquier caso, el estudio no recomienda la aprobación del uso de Ivermectina hasta que se realicen más estudios”.

Lina María Vera, médica con maestría en Epidemiología de la Universidad Industrial de Santander y Doctorado en Epidemiología de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, dijo a Colombiacheck: “Respecto a ese metaanálisis es difícil dar una opinión final, hasta que no haya sido publicado en una revista científica, pues está en formato pre-print”. 

Debido a los nuevos resultados provenientes de los ensayos clínicos y metaanálisis como este, un medio de Sudáfrica señaló el 21 de enero que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que un panel independiente de expertos investigará el fármaco antiparasitario, Ivermectina, como posible tratamiento para COVID-19. 

Por su parte Oscar Eduardo Gómez, especialista en Epidemiología y con Maestría en Farmacología, nos indicó que en relación a los estudios de Ivermectina en COVID-19 “toda esta evidencia hay que mirarla a la luz de los datos, reconocer que aún hay incertidumbre, y al haber incertidumbre cualquier cosa puede pasar, porque está sujeta al cambio, como ha ocurrido con otras opciones de tratamiento ante COVID-19. Inclinarse hoy en el caso de la Ivermectina por recomendarla o no, con lo que se ha reportado, no es posible”. 

¿En Colombia, qué se ha estudiado sobre la Ivermectina?

El Invima ha autorizado en el país la realización de 26 ensayos clínicos de tratamientos potenciales para COVID-19, de los cuales tres investigan la Ivermectina. 

Uno ya se culminó en Cali y fue llevado a cabo en el Centro de Estudios de Infectología Pediátrica (CEIP) con 400 pacientes adultos con diagnóstico de COVID-19 en los primeros días de síntomas. A 200 de ellos se les administró Ivermectina y a otros 200 no. 

A finales de diciembre, se reportó en distintos medios nacionales (1, 2) que los resultados del estudio no habían sido alentadores, ya que los investigadores no encontraron diferencias significativas entre dar o no Ivermectina en COVID-19 leve. 

ivermectina resultados estudio cali el pais

No hubo ninguna diferencia estadística o clínicamente significativa en los dos brazos del estudio. Es decir la ivermectina no nos demostró que acortara la duración de los síntomas de COVID-19”, manifestó el director científico del estudio, Eduardo López, quien además aclaró a ColombiaCheck que los resultados del estudio no han sido publicados en revistas científicas y se encuentran en proceso de revisión por expertos.

En Medellín, también se lleva a cabo otro estudio tipo ensayo clínico, avalado por el Invima, para evaluar los efectos de la Ivermectina en pacientes COVID-19, y es patrocinado por la Universidad CES, pero aún no se tienen resultados del mismo. 

En Barranquilla se ejecuta otro estudio que incluye una molécula que combina Ivermectina con Dexametasona y es administrada en nebulizaciones a pacientes con COVID-19. Este es liderado por el doctor Carlos Riveros y únicamente puede ser desarrollado en el Centro de Investigación Médico Asistencial S.A.S. - CIMEDICAL S.A.S.. Sobre el mismo, el Invima aclaró en la última semana que no se trata de un tratamiento avalado para curar el COVID-19 sino de una opción de tratamiento en estudio, del que todavía no se tienen resultados. 

Otra desinformación sobre Ivermectina

A comienzos del mes de enero, la secretaria de Salud de Cali, Miyerlandi Torres, publicó en sus cuenta de Twitter otro “estudio” sobre Ivermectina en COVID-19, que fue retuiteado por el Alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, y  que llegó a tener hasta 268 me gusta y cientos de comentarios. 

Sin embargo, este trino tiene dos problemas. Primero, el estudio que compartió la secretaria de Salud no es el mismo que el periódico El País publicó en su nota. 

Y segundo, Iván D. Florez, pediatra, epidemiólogo y actual director de Cochrane en Colombia, comentó la publicación de la funcionaria y en respuesta publicó un hilo de Twitter, enfatizando que tal información carece de solidez científica.

“Dicho estudio fue publicado por una plataforma que a su vez realiza síntesis de evidencia no discriminada por diseños, con los riesgos que esto trae. No es una metodología recomendada, pues no hay protocolo de la revisión hecha publicado o registrado previamente para verificar la transparencia del proceso”, señaló Flórez. 

Asimismo, la fuente de la publicación, era una cuenta suspendida por Twitter, @CovidAnalysis, porque difundía desinformación en salud. 

Lina Vera, epidemióloga consultada por Colombiacheck, afirmó sobre la misma publicación: “No cabe la menor duda que se trata de un metaanálisis con datos manipulados, la fuente no es confiable y lo que afirman está basado en errores y sesgos, no se puede creer lo allí publicado”.

Por su parte, Claudia Vacca, farmacóloga de la Universidad Nacional de Colombia, magíster en Farmacovigilancia de la Universidad de Barcelona y directora del Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder, nos explicó que “se requerirán posteriores estudios tipo cohortes que evalúen retrospectivamente el uso de la Ivermectina, porque la investigación en ensayos clínicos en América Latina tiene unas limitaciones grandes, debido a la extendida exposición silenciosa al medicamento, como señaló la revista Nature”.

En la medicina basada en la evidencia hay un lugar para las decisiones de criterio clínico, y hay muchos grupos médicos en diferentes países latinoamericanos, que han tomado la decisión de incluir la Ivermectina dentro de sus protocolos de manejo para COVID-19, dada la precariedad de recursos farmacéuticos en la actual pandemia en especial en los casos moderados a graves. Lo que sugiere la necesidad futura de una agenda de investigación en farmacovigilancia con la Ivermectina, evaluando los hábitos de prescripción de la misma, el consumo por la población y su correlación con los datos de mortalidad por la enfermedad”, concluyó Vacca. 
 

Actualización 05 de Marzo de 2021

En la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA, por sus siglas en inglés),el 4 de marzo de 2021, fueron publicados los resultados del ensayo clínico llevado a cabo en la ciudad de Cali, donde evaluaron el uso de Ivermectina en pacientes con COVID-19 leve. 

Dicho estudio fue citado previamente en este explicador, pero según había informado el director del mismo Eduardo López a ColombiaCheck en enero, para esa fecha se encontraba en revisión por pares en una revista científica.

En el estudio se reclutaron 476 adultos voluntarios con enfermedad leve de la ciudad de Cali, el grupo se dividió a su vez en dos, uno de los cuales recibió ivermectina durante 5 días y el otro grupo recibió un placebo. Se evaluó la duración en días de la enfermedad y la sintomatología presentada. 

En conclusión los autores señalaron: “en adultos con COVID-19 leve un ciclo de 5 días de ivermectina, en comparación con placebo, no mejoró significativamente el tiempo hasta la resolución de los síntomas. Los hallazgos no apoyan el uso de ivermectina para el tratamiento del COVID-19 leve. Aunque pueden ser necesarios ensayos más grandes para comprender los efectos sobre otros resultados clínicamente relevantes”.

Ha llamado la atención que en el estudio aparecen como autores la Secretaria de Salud de Cali, Miyerlandi Torres y la exgobernadora del Valle del Cauca Dilian Francisca Toro, quienes han defendido públicamente el uso de este medicamento durante la pandemia.

Sin embargo, como concluimos en el explicador, la evidencia científica aún no es suficiente, ni respalda el uso de Ivermectina en COVID-19.

Actualización 22 de junio de 2021

En la semana del 14 al 21 de junio de 2021, nuevos estudios sobre Ivermectina en COVID-19 (1, 2 y 3) fueron publicados en revistas científicas y usuarios de Twitter (1, 2, 3, 4 y 5) los compartieron para justificar, una vez más, el uso de este medicamento. Sin embargo, esta aún no es la evidencia más sólida para respaldar el uso de ivermectina en el contexto de la pandemia. Los mismos autores de tales investigaciones reconocen limitaciones en sus investigaciones

En el estudio publicado en The Lancet, llevado a cabo en Argentina sólo con 45 pacientes reportaron que identificaron actividad antiviral frente al nuevo coronavirus con la ivermectina oral a dosis altas, pero los autores enfatizaron en que “se necesitan ensayos grandes con criterios de valoración clínicos para determinar la utilidad de la ivermectina en COVID-19”.

Por otra parte la publicación en la revista American Journal of Therapeutics de un metaanálisis (un estudio que a su vez recopila los resultados de otros estudios tipo ensayos clínicos) que analizó resultados de 15 ensayos clínicos sobre Ivermectina, concluye que el uso de este fármaco al comienzo del curso clínico del COVID-19 podría reducir el número de pacientes que progresan a una enfermedad grave o mueren. Pero también resaltan que se trata de evidencia moderada. 

En la revista Nature publicaron una revisión sobre este tema y los estudios publicados sugiriendo la posibilidad de usar el antiparasitario en el contexto de la pandemia. Pero hasta ahora las recomendaciones de las Organizaciones en Salud (OMS, FDA) no han cambiado.

El Consejo Colombiano de Seguridad y la Asociación Colombiana de Farmacovigilancia lanzaron el 18 de junio una alerta para no usar por decisión propia productos sin evidencia suficiente como la Ivermectina y el dióxido de cloro en el tratamiento y prevención de COVID-19, reportando un aumento de intoxicaciones por esas sustancias en el país en el último semestre.

A pesar de los nuevos estudios y la investigación en humanos de Ivermectina en COVID-19, la balanza aún no se inclina a favor de este medicamento por limitaciones metodológicas en los estudios. Su uso debe darse bajo prescripción y supervisión médica, preferiblemente dentro de un estudio tipo ensayo clínico y reconociendo los riesgos para la salud.