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Martes, 07 Septiembre 2021

Explicador: Vacuna de Moderna y el intervalo de 12 semanas entre dosis

Por Gloria Correa

La medida ya se implementó en el país. Aunque la evidencia que la respalda es limitada para septiembre de 2021, ante la escasez de vacunas y en el contexto de la pandemia, la OMS avala ampliar los intervalos. Aquí explicamos los aspectos más importantes sobre esta medida.

El  27 de agosto de 2021 el Ministerio de Salud y Protección Social señaló a través de un comunicado que el intervalo entre la primera y la segunda dosis de la vacuna de la farmacéutica Moderna contra COVID-19 se amplió de 4 semanas (28 días) a 12 semanas (84 días), con algunas excepciones. Un día antes, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) había validado a MinSalud para hacer dicho cambio.

Esta novedad en el Plan Nacional de Vacunación contra COVID-19 ha suscitado múltiples inquietudes que incluyen preocupación por si la protección frente al virus se ve afectada, si hay evidencia científica que respalde la decisión de ampliar el tiempo entre dosis y varios seguidores nos han preguntado al respecto. Por eso en Colombiacheck desarrollamos este explicador teniendo en cuenta la importancia de no caer en desinformación sobre la vacunación contra COVID-19.

La vacuna de Moderna 

La vacuna contra COVID-19 (también llamada RNAm-1273) desarrollada por la farmacéutica Moderna usa la metodología de ARNm, al igual que el biológico desarrollado por Pfizer-BioNtech.

Cada dosis del biológico de Moderna contiene 0.5 ml con 100 microgramos de ARN mensajero, que da la información a nuestras células para producir una proteína del virus SARS-CoV-2, sin desarrollar la enfermedad, y así estimular el sistema inmune para producir anticuerpos (defensas) ante el nuevo coronavirus. 

datos generales de la vacuna de Moderna

Datos generales de la vacuna de  Moderna contra COVID-19. Fuente: https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/different-vaccines/Moderna.html

En los ensayos clínicos iniciales de esta vacuna, que se llevaron a cabo con 30.420 voluntarios, se demostró que era segura y eficaz ante el COVID-19. La eficacia (protección medida dentro del estudio) del biológico fue del 94,1% para prevenir el COVID-19 sintomático y del 98% ante enfermedad grave con las dosis aplicadas en un intervalo de 28 días.

Por lo tanto, desde el 18 de diciembre de 2020 la Administración de medicamentos y alimentos de Estados Unidos (FDA,por sus siglas en inglés) dio la autorización para uso de emergencia de este biológico en dicho país. 

Datos de la vacuna en Colombia

En Colombia el INVIMA dio la autorización para uso de emergencia  el 24 de junio de 2021 para iniciar su aplicación en mayores de 18 años, dado el contexto de la pandemia. 

Según datos del Ministerio de Salud, el Gobierno Nacional compró 10 millones de dosis de esta vacuna, pero al 2 de septiembre de 2021 se habían  recibido sólo 150.000 dosis (1,5% del monto comprado) y otras por donaciones 3.500.000 dosis por donaciones. Estas últimas ya fueron aplicadas en la población como primeras dosis.

dosis recibidas al 2 de septiembre

Ahora bien, en agosto y septiembre de 2021 se ha presentado la escasez de este biológico, debido a demoras en las entregas por la farmacéutica, como han registrado medios nacionales (1,2,3,4, 5).

Y ante esta contingencia el director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) de Colombia, Víctor Muñoz en entrevista radial señaló: “Este tema lo hemos escalado a nivel corporativo en Estados Unidos. Ellos tienen un problema global de suministro...en este momento estamos buscando mecanismos alternativos para resolver la llegada de esas dosis a Colombia, mecanismos como solicitud de préstamo a países como Estados Unidos, donde tengan inventario, para que podamos hacer una reposición una vez recibamos nuestros biológicos".  

A la fecha de publicación de esta nota aún se está a la espera de confirmación de los acuerdos que logren resolver la problemática de distribución para Colombia, específicamente de 5 millones de dosis que se debían recibir para este tercer trimestre del 2021 por parte de Moderna. 

Razones de MinSalud para solicitar ampliar el intervalo

Desde la oficina de prensa del Ministerio de Salud y Protección Social explicaron a Colombiacheck que dicha institución hizo la solicitud al Invima el 18 de agosto de 2021 de autorizar un cambio en el régimen de dosificación para extender la aplicación de la segunda dosis del biológico de Moderna de 28 a 84 días. 

El trámite se hizo en el marco del decreto 710 de 2021, del 28 de junio de 2021, mediante el cual se modificaron los artículos 9 y 10 del Decreto 1787 de 2020, en cuanto a la expedición, vigencia, información, renovaciones y modificaciones de la Autorización Sanitaria de Uso de Emergencia de las vacunas.  

Desde MinSalud agregaron que se basaron principalmente en tres argumentos para hacer tal solicitud: 

  1. La primera dosis de Moderna logra elevados niveles de protección, por encima del 70%, que es 20 puntos porcentuales por encima del mínimo (50%) sugerido por la OMS para la eficacia de vacunas. Protección que se mantiene para diferentes variantes de preocupación. 
  2. La evidencia sugiere que los niveles de anticuerpos (defensas) logrados luego de dos dosis de esta vacuna son mayores cuando el tiempo entre dosis es más prolongado.
  3. Los modelos analíticos de decisión desarrollados por diferentes entidades concuerdan en que se observarían menos muertes y menos casos graves cuando se lleva un mayor número de la población a inmunización con la primera dosis en intervalo de 84 días, comparado con aplicar menos primeras dosis para poder completar los esquemas de 28 días.

Ante el planteamiento del Ministerio, la Sala Especializada de Moléculas Nuevas, Nuevas Indicaciones y Medicamentos Biológicos del Invima, emitió su concepto en sesión extraordinaria el 26 de agosto de 2021, según consta en el Acta Nº 1 de 2021 – undécima parte

La entidad reconoció que aunque la evidencia científica para soportar el intervalo ampliado no es tan robusta, precisaron que “en el contexto de la emergencia sanitaria y con base en la información científica actual, la disponibilidad de vacunas, el desarrollo de la campaña de vacunación y el estado de la pandemia, el Ministerio de Salud y Protección social de Colombia podría implementar un intervalo entre 28 y 84 días acorde con los lineamientos técnicos y operativos del plan nacional de vacunación contra COVID-19”. Además, enfatizaron la importancia de mantener los 28 días entre las dosis para la población con mayor riesgo de complicación.

Leonardo Arregocés Castillo, director de Medicamentos y Tecnologías en Salud  indicó en un comunicado el 27 de agosto de 2021 sobre esta medida: “Lo que queremos es llegar a cubrir el mayor número de personas con una dosis lo más pronto que se pueda...se busca lograr una mejor protección en las personas que hasta la fecha no han tenido la enfermedad y que debemos proteger, como una primera medida de frenar los casos severos y graves del COVID-19".

¿A quiénes aplica?

El intervalo ampliado a 12 semanas entre dosis de la vacuna de Moderna aplica para todos los menores de 50 años que no tengan comorbilidades y ya recibieron su primera dosis o quienes la reciban en un futuro. La medida no aplica para quienes tienen comorbilidades o más de 50 años y ya tuvieron su primera dosis con el biológico de Moderna, o con esas condiciones lo reciban próximamente, en estos casos la segunda dosis debe ser aplicada a los 28 días de la primera. 

La evidencia científica 

El Comité Asesor de Vacunas del Ministerio de Salud tuvo en cuenta como evidencia científica para soportar y plantear la solicitud de ampliación del intervalo: un ensayo clínico, que es el estudio desarrollado por Moderna sobre la eficacia de la vacuna donde reportaron una eficacia de la primera dosis mayor del 70%, siete estudios observacionales (1,2,3,4,5,6,7) que evaluaron la efectividad de la vacuna (protección ante la enfermedad medida en el mundo real) tanto de la primera y segunda dosis en diferentes poblaciones, y que en algunos casos como en Canadá se dio en un intervalo de hasta 16 semanas, y tres modelos matemáticos (1,2,3) que evaluaron los efectos de realizar una ampliación en el intervalo de dosis de los biológicos contra COVID-19.  

Así los estudios que incluyen datos de eficacia y efectividad de la vacuna con intervalos de 28 días y en otros casos con intervalos ampliados soportan el argumento de MinSalud de que una primera dosis de la vacuna de Moderna protege significativamente ante el COVID-19. 

En ese sentido, el ensayo clínico de Baden y colaboradores arrojó una eficacia del 95,2% ante COVID-19 sintomático a partir del día 14 de la primera dosis con el biológico. Otros estudios (1,2,3) demostraron que la dosis inicial de esta vacuna tiene una efectividad contra COVID-19 sintomático alta, entre el 71% a 94% y una efectividad para prevenir hospitalización con una dosis entre el 70% al 90%. 

Frente a las variantes emergentes del coronavirus, una investigación publicada en Nature, hecha en Qatar con 256.037 personas quienes habían recibido al menos una dosis de la vacuna mRNA-1273, y 181.304 con esquema completo, se encontró que una primera dosis de la vacuna tuvo una efectividad del 88,1% ante Alpha y de 61,3% para la variante Beta, desde el día 14 días después de la primera dosis. Y tuvo una efectividad del 100% para prevenir enfermedad grave, hospitalización y muerte, dos semanas después de aplicar la segunda dosis. 

Ante la variante Delta, resultados publicados en formato pre-impreso (sin revisión por pares) mostraron que la vacuna de Moderna conservó una efectividad de hasta un 81% frente a hospitalizaciones por COVID-19 en una cohorte que incluyó 25.589 vacunados y no vacunados en Minnesota, Estados Unidos, entre febrero y julio de 2021, período en el cual tanto la variante alfa como la delta fueron predominantes en esa zona. 

Por otra parte, los dos modelos matemáticos internacionales (1,2) y uno colombiano mostraron que en condiciones específicas una modificación en el esquema de vacunación como la ampliación del intervalo de dosis, puede disminuir la morbilidad y mortalidad por COVID-19, especialmente si el cambio se realiza en personas menores de 65 años (según los modelos internacionales) y adultos entre 20 a 40 años (según el modelo colombiano), en todos los casos con la premisa de que no se amplíe el tiempo en población de alto riesgo.

Además, una publicación en Journal of the American Medical Association, del 30 de agosto de 2021, mostró los resultados de un estudio con 1.647 trabajadores de la salud en Bélgica donde evidenciaron que la vacuna de Moderna genera una respuesta inmune y producción de anticuerpos levemente mayor y prolongada frente al nuevo coronavirus que el biológico de Pfizer. 

No obstante, los investigadores de dicho estudio sugirieron que esas diferencias podrían explicarse por la mayor cantidad de ingrediente activo en la de Moderna (100 microgramos frente a 30 microgramos en Pfizer-BioNTech) o el intervalo un poco más largo entre las dosis de Moderna: cuatro semanas, frente a tres semanas para Pfizer-BioNTech. Pero resaltan que es precipitado concluir que la diferencia en los niveles de anticuerpos sea médicamente importante y se requieren más estudios para evaluar el impacto de este hallazgo.

La experiencia en otros países

Canadá es uno de los países que desde que inició su programa de vacunación contra COVID-19 implementó intervalos prolongados de hasta 16 semanas entre dosis, incluso para la vacuna de Moderna. Así, estudios hechos allí (1,2) con trabajadores de la salud en Quebec y en Ontario, mostraron que una dosis de esta vacuna proporciona una protección sustancial y sostenida durante al menos cuatro meses después de la vacunación. 

Países como Taiwan y Singapur también reportaron cambios en el intervalo de las dosis de Moderna en los últimos meses, para garantizar mayor cobertura ante el suministro limitado de vacunas, pero aún no se tienen resultados de dicha experiencia.

Otros estudios 

Al buscar por más y recientes estudios, que incluyeran intervalos ampliados para las vacunas de ARNm y en particular la de Moderna, en Litcovid y Pubmed, repositorios de publicaciones científicas, encontramos otros dos que podrían soportar el planteamiento del intervalo ampliado, no obstante ninguno de estos corresponde a un ensayo clínico de 12 semanas de las dosis de Moderna, que sería la evidencia más robusta necesaria en este caso, por lo cual la que existe sigue siendo limitada. 

En Nature, se publicó en julio de 2021, el reporte preliminar de un estudio en el que evaluaron la efectividad de un cuarto de dosis de la vacuna de Moderna (25 ucgr de ARNm) aplicada a 35 participantes en el que observaron que esta dosis reducida genera una respuesta inmune con defensas que protegen ante el nuevo coronavirus por hasta 6 meses. Sin embargo, los mismos investigadores señalaron que se requieren estudios más amplios que respalden sus hallazgos, pero aclaran que sus resultados podrían soportar la ampliación del intervalo entre dosis.

Así mismo, en Reino Unido un reciente estudio con la vacuna de Pfizer BioNtech, que también usa la tecnología de ARNm, hecho con 503 trabajadores de la salud, el cual aún no ha sido revisado por pares y fue publicado en formato pre-impreso en julio 2021, reportaron que un intervalo más largo (promedio de 70 días) entre la primera y la segunda dosis hace que el sistema inmune del cuerpo produzca más anticuerpos para combatir la infección por el nuevo coronavirus.

Rebecca Payne, una de las autoras del estudio, de la Universidad de Newcastle, dijo a los medios: "Nuestro estudio proporciona evidencia tranquilizadora de que ambos esquemas de dosificación (corto y largo) generan respuestas inmunes robustas contra Sars-CoV-2 después de dos dosis.Ahora necesitamos realizar más estudios de seguimiento para comprender el significado clínico completo de nuestros hallazgos".

Autoridades internacionales en salud 

Ahora bien, desde organismos internacionales en salud como la Organización Mundial de la Salud han publicado las consideraciones respecto a este tipo de cambios en el intervalo de dosis de la vacuna de Moderna. El 15 de junio de 2021, el Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE, por sus siglas en inglés), planteó: 

De acuerdo con los estudios, los efectos sobre la salud pública son mayores cuando el intervalo entre las dosis es superior al recomendado en el procedimiento de uso en emergencias (28 días). Por consiguiente, los países donde la incidencia de COVID-19 sea elevada que presentan además problemas de suministro de vacunas, pueden considerar la posibilidad de retrasar la administración de la segunda dosis hasta pasadas 12 semanas de la primera, con el fin de vacunar al menos con la primera dosis al máximo número posible de individuos pertenecientes a los grupos poblacionales más prioritarios”.

Por otra parte, desde los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos plantean que la información es limitada sobre la efectividad de recibir una segunda dosis de la vacuna de Moderna pasadas las 6 semanas de la primera dosis, sin embargo aclaran que esta premisa se actualizará a medida que haya más información disponible. 

Por lo tanto, la evidencia científica que respalda la ampliación del intervalo de la dosis de Moderna a 12 semanas se continuará construyendo con los datos que vayan surgiendo a medida que avancen los programas de vacunación, así como ha ocurrido con diversos temas durante la pandemia como la prevención de la infección, el tratamiento frente a COVID-19, entre otros.

Y así lo señaló  Isaac Bogoch, médico y experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Toronto, quien resaltó al Huffington Post el 26 de agosto de 2021, sobre este tema: "Esta idea de extender el tiempo entre dosis no es un accidente. La gente formará una respuesta inmune más robusta con las dosis separadas ¿En qué medida la separación de estas dosis proporciona una mayor protección, no solo a la infección sino también a la gravedad? Es una pregunta que se puede responder. Esto se va a hacer ".

Finalmente, frente al intervalo a 12 semanas de las dosis de la vacuna de Moderna contra COVID-19 que ya se implementó en el país para menores de 50 años sin comorbilidades, los estudios aunque limitados, muestran que una primera dosis de Moderna tiene una protección significativa ante COVID-19. Los modelos matemáticos señalan que ampliar el intervalo entre dosis a más de 28 días puede favorecer a la población en disminución de enfermedad y muerte por COVID-19. En países como Canadá con un intervalo entre dosis de 16 semanas con este biológico se han tenido resultados hasta ahora satisfactorios. Y ante el escenario de suministro limitado de vacunas, con la necesidad de ampliar la cobertura en vacunación frente a COVID-19 la OMS recomienda la ampliación. 

Para leer otros chequeos y explicadores sobre la pandemia puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades sobre el coronavirus, también puede sugerirnos un chequeo aquí

Sábado, 23 Enero 2021

Ivermectina para COVID-19: evidencia aún no es suficiente para respaldar su eficacia

Por Gloria Correa

Este antiparasitario ha sido mostrado por políticos como una “esperanza” en el tratamiento contra el COVID-19. Sin embargo, analizamos los estudios que, a la fecha, han sido publicados, y el consenso de expertos afirma que no hay evidencia para recomendarlo o no.

La Ivermectina apareció en el escenario de la pandemia, como una prometedora alternativa para la prevención y tratamiento del COVID-19, pues se conocía, por estudios previos en laboratorio, que podía tener un efecto antiviral, pero frente a otros virus como el del dengue, el VIH o el Zika (1,2).

Un llamativo estudio hecho por investigadores australianos y publicado en la revista Antiviral Research en junio pasado, atrajo las miradas alrededor del mundo dándole gran protagonismo a la Ivermectina. Los investigadores australianos encontraron que la Ivermectina podría inhibir la replicación del virus SARS-CoV-2, al realizar pruebas en el laboratorio (in vitro), pero tales resultados fueron magnificados y en algunos casos, hasta distorsionados, como explicamos en un chequeo previo

No obstante, expertos en Colombia y el mundo advirtieron (1, 2) que estos hallazgos a pesar de prometedores, se debían tomar con cautela, pues eran experimentos en el laboratorio, no en humanos.

“El siguiente paso [frente a un posible tratamiento contra el COVID-19 basado en ivermectina] es descifrar si la dosis que podemos usar en humanos va a ser efectiva”, expresó Kylie Wagstaff, bioquímica y una de las autoras del estudio. Ya que las dosis que habían utilizado en la investigación sobrepasaban con creces las permitidas en humanos (hasta 35 veces mayores).

estudio Ivermectina australianos

Estudio realizado por investigadores australianos, publicado en Antiviral Research en junio pasado. Titulado: La FDA aprobó que el medicamento Ivermectina inhibe la replicación del SARS-CoV-2 in vitro.

Basándose en lo publicado por los australianos, en Colombia, autoridades políticas como el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina y la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, así como en otros lugares del mundo (1, 2, 3 y 4), han promovido el uso de la Ivermectina en el transcurso de la pandemia, aún sin contar con la evidencia suficiente y, en ocasiones, difundiendo desinformación al respecto.

Ivermectina Jorge Ivan

Incluso, la Alcaldía de Cali publicó el pasado 3 de enero un boletín de prensa titulado: 'FDA de Estados Unidos aprueba uso de ivermectina para limitar carga viral de Covid-19'. El boletín fue enviado a grupos de periodistas de Cali. Sin embargo, al buscar el boletín encontramos que fue borrado, solamente queda su url en el portal de la Alcaldía y la frase Error no se encuentra la publicación.  

La supuesta noticia de la aprobación de la FDA era una malainterpretación del estudio mencionado.
 

Las autoridades en salud del país, como el Ministerio de Salud, el Invima y el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud -IETS, sin embargo, han enfatizado que no se ha probado la eficacia y seguridad de la Ivermectina para COVID-19, sugiriendo que quien la tome lo haga bajo prescripción médica y dentro de un estudio de investigación. 

La Asociación Colombiana de Infectología (ACIN), el pasado 12 de enero, en un comunicado también advirtió la importancia de evitar la auto formulación del medicamento. 

A pesar de tales advertencias, el consumo de Ivermectina sigue siendo indiscriminado tanto en Colombia como en latinoamérica, lo que a su vez ha dificultado la realización de investigaciones adecuadas, como lo señaló la revista Nature

A continuación le explicamos otros aspectos relevantes sobre Ivermectina en COVID-19.

¿Qué es la Ivermectina y cuáles reacciones adversas pueden presentarse al tomarla?

La Ivermectina es un antiparasitario comercializado desde los años 80. En Colombia está autorizada en humanos para el tratamiento de la sarna, piojos, parasitosis intestinales como la estrongiloidiasis, y en el tratamiento de la oncocercosis en las últimas décadas, como explicamos en un chequeo previo. También, se indica en animales para el tratamiento de enfermedades producidas por parásitos.

En estudios in vivo e in vitro se ha demostrado que la ivermectina puede tener un efecto antiinflamatorio al reducir la producción de sustancias liberadas por el sistema inmune. Asimismo, se ha estudiado su potencial efecto antiviral, como señalamos previamente. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aclarado que a pesar de tomar Ivermectina bajo prescripción médica pueden presentarse reacciones adversas en algunas personas como: sarpullido, náuseas, vómito, diarrea, dolor de estómago, eventos adversos neurológicos (mareos, convulsiones, confusión) y lesión hepática (hepatitis), entre otros. 

¿En qué va la investigación del uso de Ivermectina en COVID-19?

Estudios a nivel mundial 

En la base de datos Clinicaltrials (de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos) donde se registran los ensayos clínicos en curso a nivel mundial, hay registrados al 21 enero de 2021, 53 estudios sobre Ivermectina en COVID-19 de los cuales sólo 16 han sido completados, y de estos apenas seis tienen resultados. El resto están pendientes por publicación. 

Gran parte de esos estudios tienen fallas debido a muestras pequeñas de pacientes o porque no cumplen con requisitos que dan mayor solidez científica y reducen sesgos.

El 11 de enero de 2021, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó que la evidencia nueva acerca de la Ivermectina en COVID-19 no da lugar a cambios significativos:

paho ivermectina

Conclusión de la OPS sobre Ivermectina en COVID-19, publicado el 13 de enero de 2021.

Igualmente, los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, el 14 de enero de 2021, enfatizaron que actualmente no hay datos suficientes a favor o en contra del uso de Ivermectina en el tratamiento del COVID-19.

También la FDA señala en su página oficial, actualizada el 16 de diciembre pasado, que la Ivermectina no está aprobada para la prevención o el tratamiento del COVID-19.

Sin embargo, en las dos últimas semanas, han salido otras investigaciones sobre Ivermectina, como un estudio publicado en la revista Chest Infectology y llevado a cabo en la Florida, Estados Unidos, que consistió en una cohorte de 280 pacientes, en el que se analizó los efectos de este medicamento en pacientes con COVID-19 hospitalizados. 

Los autores encontraron asociación entre el uso de Ivermectina y la reducción de la carga viral, pero concluyeron que se requieren estudios más robustos como ensayos clínicos para soportar sus hallazgos. 

Igualmente, en la revista EClinicalMedicine, del grupo The Lancet, se publicaron el 19 de enero los resultados de un estudio piloto realizado en España, tipo ensayo clínico, doble ciego, aleatorizado y controlado (características que le han sumado buenas críticas) con una muestra de 12 pacientes en el grupo de Ivermectina y 12 en el grupo control, en el cual también encontraron una menor carga viral en los pacientes a los que se les dio Ivermectina. 

Pero la investigación también tenía limitaciones, porque fue hecha en una muestra muy pequeña. Ante lo cual, el coordinador de la misma, Carlos Chaccour, señaló a los medios: 

“Esto podría ser el reflejo de una menor carga viral en estos pacientes.Aunque es un estudio pequeño y todavía es pronto para establecer conclusiones...las tendencias observadas en la reducción de carga viral, duración de síntomas, y niveles de anticuerpos resultan alentadoras y justifican la realización de estudios clínicos controlados a mayor escala y con una mayor diversidad de pacientes”.

Metanálisis sobre Ivermectina, también con limitaciones

El 19 de enero, se publicó en formato pre-print en el portal Research square un metaanálisis sobre Ivermectina y COVID-19, liderado por Andrew Hill, investigador de la Universidad de Liverpool, en el que señalan que la Ivermectina puede reducir el riesgo de morir hasta en un 75 por ciento en pacientes hospitalizados con COVID-19, entre otros datos. Pero se trata de una investigación que hay que tomar con cautela, pues aún no ha sido revisada por pares científicos, y sin embargo se ha difundido masivamente en los últimos días en redes sociales

Un metaanálisis corresponde a un tipo de estudio de los que pueden aportar mayor evidencia científica si está bien diseñado metodológicamente, porque recopila y analiza los resultados de varios ensayos clínicos, generalmente de diferentes países. 

Los resultados preliminares del metaanálisis liderado por Hill, se difundieron en medios nacionales como El País de Cali y Vanguardia de Bucaramanga, debido a una publicación previa hecha por los autores en Twitter y Facebook el pasado 31 de diciembre. 

Asimismo, desde comienzos de enero, circula un video en YouTube, en el que el mismo doctor Hill explicaba tales resultados preliminares de la investigación, realizada bajo el auspicio de UNITAID, que recibe asesoría de la Organización Mundial de la Salud.

Lo publicado  al respecto en el periódico El País de Cali, el 5 de enero, también fue posteado en Twitter por la Gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, así como por la secretaria de Salud del Valle, Miyerlandi Torres, señalando que “aún faltan muchas más investigaciones, sobre Ivermectina, pero estos primeros estudios en el mundo generan esperanza”.

ivermectina en el país

Publicación en el País de Cali, donde reportaron los resultados preliminares del Metaanálisis sobre Ivermectina en COVID-19 liderado por investigadores de la Universidad de Liverpool.

Sin embargo, en dicho metanálisis se analizaron 18 ensayos clínicos sobre Ivermectina de diferentes países en pacientes con COVID-19 hospitalizados, de los cuales los autores aclararon que 11 estudios fueron de mala calidad y siete de calidad regular a alta, incluso algunos no habían sido publicados en revistas científicas. 

El mismo doctor Hill, director del estudio señaló a los medios que “ninguno de los estudios analizados es lo suficientemente robusto individualmente como para establecer un nivel de efectividad. Pero combinados, pueden indicar si la droga es eficaz”. Y enfatizó: “En cualquier caso, el estudio no recomienda la aprobación del uso de Ivermectina hasta que se realicen más estudios”.

Lina María Vera, médica con maestría en Epidemiología de la Universidad Industrial de Santander y Doctorado en Epidemiología de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, dijo a Colombiacheck: “Respecto a ese metaanálisis es difícil dar una opinión final, hasta que no haya sido publicado en una revista científica, pues está en formato pre-print”. 

Debido a los nuevos resultados provenientes de los ensayos clínicos y metaanálisis como este, un medio de Sudáfrica señaló el 21 de enero que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que un panel independiente de expertos investigará el fármaco antiparasitario, Ivermectina, como posible tratamiento para COVID-19. 

Por su parte Oscar Eduardo Gómez, especialista en Epidemiología y con Maestría en Farmacología, nos indicó que en relación a los estudios de Ivermectina en COVID-19 “toda esta evidencia hay que mirarla a la luz de los datos, reconocer que aún hay incertidumbre, y al haber incertidumbre cualquier cosa puede pasar, porque está sujeta al cambio, como ha ocurrido con otras opciones de tratamiento ante COVID-19. Inclinarse hoy en el caso de la Ivermectina por recomendarla o no, con lo que se ha reportado, no es posible”. 

¿En Colombia, qué se ha estudiado sobre la Ivermectina?

El Invima ha autorizado en el país la realización de 26 ensayos clínicos de tratamientos potenciales para COVID-19, de los cuales tres investigan la Ivermectina. 

Uno ya se culminó en Cali y fue llevado a cabo en el Centro de Estudios de Infectología Pediátrica (CEIP) con 400 pacientes adultos con diagnóstico de COVID-19 en los primeros días de síntomas. A 200 de ellos se les administró Ivermectina y a otros 200 no. 

A finales de diciembre, se reportó en distintos medios nacionales (1, 2) que los resultados del estudio no habían sido alentadores, ya que los investigadores no encontraron diferencias significativas entre dar o no Ivermectina en COVID-19 leve. 

ivermectina resultados estudio cali el pais

No hubo ninguna diferencia estadística o clínicamente significativa en los dos brazos del estudio. Es decir la ivermectina no nos demostró que acortara la duración de los síntomas de COVID-19”, manifestó el director científico del estudio, Eduardo López, quien además aclaró a ColombiaCheck que los resultados del estudio no han sido publicados en revistas científicas y se encuentran en proceso de revisión por expertos.

En Medellín, también se lleva a cabo otro estudio tipo ensayo clínico, avalado por el Invima, para evaluar los efectos de la Ivermectina en pacientes COVID-19, y es patrocinado por la Universidad CES, pero aún no se tienen resultados del mismo. 

En Barranquilla se ejecuta otro estudio que incluye una molécula que combina Ivermectina con Dexametasona y es administrada en nebulizaciones a pacientes con COVID-19. Este es liderado por el doctor Carlos Riveros y únicamente puede ser desarrollado en el Centro de Investigación Médico Asistencial S.A.S. - CIMEDICAL S.A.S.. Sobre el mismo, el Invima aclaró en la última semana que no se trata de un tratamiento avalado para curar el COVID-19 sino de una opción de tratamiento en estudio, del que todavía no se tienen resultados. 

Otra desinformación sobre Ivermectina

A comienzos del mes de enero, la secretaria de Salud de Cali, Miyerlandi Torres, publicó en sus cuenta de Twitter otro “estudio” sobre Ivermectina en COVID-19, que fue retuiteado por el Alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, y  que llegó a tener hasta 268 me gusta y cientos de comentarios. 

Sin embargo, este trino tiene dos problemas. Primero, el estudio que compartió la secretaria de Salud no es el mismo que el periódico El País publicó en su nota. 

Y segundo, Iván D. Florez, pediatra, epidemiólogo y actual director de Cochrane en Colombia, comentó la publicación de la funcionaria y en respuesta publicó un hilo de Twitter, enfatizando que tal información carece de solidez científica.

“Dicho estudio fue publicado por una plataforma que a su vez realiza síntesis de evidencia no discriminada por diseños, con los riesgos que esto trae. No es una metodología recomendada, pues no hay protocolo de la revisión hecha publicado o registrado previamente para verificar la transparencia del proceso”, señaló Flórez. 

Asimismo, la fuente de la publicación, era una cuenta suspendida por Twitter, @CovidAnalysis, porque difundía desinformación en salud. 

Lina Vera, epidemióloga consultada por Colombiacheck, afirmó sobre la misma publicación: “No cabe la menor duda que se trata de un metaanálisis con datos manipulados, la fuente no es confiable y lo que afirman está basado en errores y sesgos, no se puede creer lo allí publicado”.

Por su parte, Claudia Vacca, farmacóloga de la Universidad Nacional de Colombia, magíster en Farmacovigilancia de la Universidad de Barcelona y directora del Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder, nos explicó que “se requerirán posteriores estudios tipo cohortes que evalúen retrospectivamente el uso de la Ivermectina, porque la investigación en ensayos clínicos en América Latina tiene unas limitaciones grandes, debido a la extendida exposición silenciosa al medicamento, como señaló la revista Nature”.

En la medicina basada en la evidencia hay un lugar para las decisiones de criterio clínico, y hay muchos grupos médicos en diferentes países latinoamericanos, que han tomado la decisión de incluir la Ivermectina dentro de sus protocolos de manejo para COVID-19, dada la precariedad de recursos farmacéuticos en la actual pandemia en especial en los casos moderados a graves. Lo que sugiere la necesidad futura de una agenda de investigación en farmacovigilancia con la Ivermectina, evaluando los hábitos de prescripción de la misma, el consumo por la población y su correlación con los datos de mortalidad por la enfermedad”, concluyó Vacca. 
 

Actualización 05 de Marzo de 2021

En la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA, por sus siglas en inglés),el 4 de marzo de 2021, fueron publicados los resultados del ensayo clínico llevado a cabo en la ciudad de Cali, donde evaluaron el uso de Ivermectina en pacientes con COVID-19 leve. 

Dicho estudio fue citado previamente en este explicador, pero según había informado el director del mismo Eduardo López a ColombiaCheck en enero, para esa fecha se encontraba en revisión por pares en una revista científica.

En el estudio se reclutaron 476 adultos voluntarios con enfermedad leve de la ciudad de Cali, el grupo se dividió a su vez en dos, uno de los cuales recibió ivermectina durante 5 días y el otro grupo recibió un placebo. Se evaluó la duración en días de la enfermedad y la sintomatología presentada. 

En conclusión los autores señalaron: “en adultos con COVID-19 leve un ciclo de 5 días de ivermectina, en comparación con placebo, no mejoró significativamente el tiempo hasta la resolución de los síntomas. Los hallazgos no apoyan el uso de ivermectina para el tratamiento del COVID-19 leve. Aunque pueden ser necesarios ensayos más grandes para comprender los efectos sobre otros resultados clínicamente relevantes”.

Ha llamado la atención que en el estudio aparecen como autores la Secretaria de Salud de Cali, Miyerlandi Torres y la exgobernadora del Valle del Cauca Dilian Francisca Toro, quienes han defendido públicamente el uso de este medicamento durante la pandemia.

Sin embargo, como concluimos en el explicador, la evidencia científica aún no es suficiente, ni respalda el uso de Ivermectina en COVID-19.

Actualización 22 de junio de 2021

En la semana del 14 al 21 de junio de 2021, nuevos estudios sobre Ivermectina en COVID-19 (1, 2 y 3) fueron publicados en revistas científicas y usuarios de Twitter (1, 2, 3, 4 y 5) los compartieron para justificar, una vez más, el uso de este medicamento. Sin embargo, esta aún no es la evidencia más sólida para respaldar el uso de ivermectina en el contexto de la pandemia. Los mismos autores de tales investigaciones reconocen limitaciones en sus investigaciones

En el estudio publicado en The Lancet, llevado a cabo en Argentina sólo con 45 pacientes reportaron que identificaron actividad antiviral frente al nuevo coronavirus con la ivermectina oral a dosis altas, pero los autores enfatizaron en que “se necesitan ensayos grandes con criterios de valoración clínicos para determinar la utilidad de la ivermectina en COVID-19”.

Por otra parte la publicación en la revista American Journal of Therapeutics de un metaanálisis (un estudio que a su vez recopila los resultados de otros estudios tipo ensayos clínicos) que analizó resultados de 15 ensayos clínicos sobre Ivermectina, concluye que el uso de este fármaco al comienzo del curso clínico del COVID-19 podría reducir el número de pacientes que progresan a una enfermedad grave o mueren. Pero también resaltan que se trata de evidencia moderada. 

En la revista Nature publicaron una revisión sobre este tema y los estudios publicados sugiriendo la posibilidad de usar el antiparasitario en el contexto de la pandemia. Pero hasta ahora las recomendaciones de las Organizaciones en Salud (OMS, FDA) no han cambiado.

El Consejo Colombiano de Seguridad y la Asociación Colombiana de Farmacovigilancia lanzaron el 18 de junio una alerta para no usar por decisión propia productos sin evidencia suficiente como la Ivermectina y el dióxido de cloro en el tratamiento y prevención de COVID-19, reportando un aumento de intoxicaciones por esas sustancias en el país en el último semestre.

A pesar de los nuevos estudios y la investigación en humanos de Ivermectina en COVID-19, la balanza aún no se inclina a favor de este medicamento por limitaciones metodológicas en los estudios. Su uso debe darse bajo prescripción y supervisión médica, preferiblemente dentro de un estudio tipo ensayo clínico y reconociendo los riesgos para la salud.