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Viernes, 25 Marzo 2022

La ciencia que sí dominan los propagadores del dióxido de cloro

Por Colombiacheck y CLIP

Al seguir cómo y quiénes distribuyeron miles de mensajes, citando hallazgos de ensayos clínicos que pretendían probar el poder curativo del dióxido de cloro, se devela cómo la Coalición Mundial por la Salud y la Vida ha perfeccionado su efectivo método desinformador.

Autores

  • Jose Luis Peñarredonda
  • Jeanfreddy Gutiérrez
  • Sharon Mejía
  • Pablo Medina

En los dos años de pandemia ha sido persistente y amplia la conversación digital sobre las supuestas propiedades milagrosas del dióxido de cloro para tratar el Covid-19. Tan solo en español han aparecido 680.000 menciones de la sustancia química en redes sociales y sitios virtuales en América Latina. Dentro de esta gran charla virtual, la promoción que hace la Coalición Mundial por la Salud y la Vida (Comusav), una red de devotos del químico extendida por la región, es pequeña. Sus menciones apenas representan el 1,9 por ciento del total de las referencias. Sin embargo, su influencia ha sido muy efectiva para legitimarlo.

¿Por qué ha llegado tan lejos la propaganda de la Comusav? ¿Cuál es fórmula de mercadeo estos curanderos del siglo XXI para encantar a tanta gente, convenciéndola de que su químico —prohibido por su potencial toxicidad en muchos países del mundo — es medicina salvadora?

Un análisis de cómo fluyeron y se compartieron esos mensajes de la Comusav realizado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), con el apoyo pro bono de Constella Intelligence, una firma mundialmente conocida en análisis de big data de la conversación pública, le siguió los pasos a la receta desinformadora de Comusav y descubrió cómo es que convence a sus entusiastas y consumidores. Este análisis hace parte de la investigación periodística transfronteriza y colaborativa Mentiras Contagiosas, sobre la desinformación y el Covid-19 en América Latina. Los socios de este proyecto coordinado por el CLIP —Univisión (Estados Unidos), Animal Político (México), Agencia Ocote (Guatemala), Efecto Cocuyo (Venezuela), Colombia Check y Cuestión Pública (Colombia), Bolivia Verifica (Bolivia), Chequeado (Argentina) y Aos Fatos (Brasil) son medios independientes de la región, muchos de ellos con una larga experiencia en la verificación de información pública, han producido una decena de piezas periodísticas que muestran cómo ha cundido la información deliberadamente falseada, quiénes han estado detrás y cuáles son los intereses que los empujan.

En efecto, los mercaderes de Comusav, cuyo entramado empresarial y político revelamos en otra de las historias de esta investigación colectiva, influyen más que otros actores de mayor actividad digital. “Son mayoritariamente presentados como doctores o expertos y participan en diferentes eventos o jornadas, o conceden entrevistas a televisiones o radios”, explican los analistas de Constella. Así buscan legitimar el discurso alrededor de esta sustancia. “Por esa pátina de respetabilidad pueden hacer sus teorías algo más permeables que las de otros, tal vez negacionistas más influyentes y activos en redes”, argumenta la firma.

El CLIP le hizo seguimiento a dos estudios médicos firmados por algunos de sus asociados y descubrió cómo a pesar de su falta de base científica, fluyeron mensajes aseverando que eran pruebas contundentes de la eficacia de la solución mineral por 65 grupos y canales en Telegram —un servicio de mensajería de origen ruso que es hoy un canal central de difusión de desinformación en contra de las vacunas— y por Facebook.

La prueba clínica que no fue

Un primer ejemplo de esta estrategia es la difusión de una prueba clínica de dióxido de cloro en pacientes con COVID-19, que se inició en 2020 con 20 pacientes en Bogotá y Madrid (un municipio aledaño a la capital colombiana) y en cuya documentación dice que finalizó en junio de ese año, pero no incluye resultados.

La prueba fue organizada por los colombianos, el médico Eduardo Insignares Carrione, quien fue presidente de Comusav Colombia (y que según el registro único colombiano de talento humano se graduó de medicina en mayo de 1982) y su esposa Blanca Bolaño. Insignares además firma sus artículos académicos como director de investigación de en una empresa del alquimista e inventor alemán Andreas Kalcker, principal promotor del dióxido de cloro en Latinoamérica, obispo de la iglesia que repartía como sacramento el dióxido de cloro G-2, y citada autoridad en la materia. (Ver su historia en En virus revuelto ganancia de charlatanes). También participó Yohanni Andrade, quien prestaba servicios profesionales en el Hospital San Carlos de la capital colombiana.

ClinicalTrials.org, un sitio especializado en informar sobre pruebas o tests, anunció el 13 de abril de 2020, que el test de Insignares se llevaría a cabo entre abril y junio de ese año, con “un diseño cuasi experimental en dos centros de atención médica en una muestra de veinte pacientes”. Aseguraron que entre los pacientes habría varios profesionales de la salud relacionados con la Fundación Génesis (no tiene relación con la iglesia) y pacientes voluntarios y que recibirían “la preparación de base de dióxido de cloro de 3.000 partes por millón (ppm) con instrucciones escritas y precisas sobre cómo prepararla y tomarla”.

Apenas dos días después de publicado el anuncio del test, personas en Facebook empezaron a compartir la liga o link a ese anuncio. Un grupo que promueve al partido español de ultraderecha Vox, con una cifra de seguidores relativamente modesta, fue el primero de republicarlo. Otros grupos pequeños, que difunden teorías de conspiración y de ideas conservadoras, también compartieron el anuncio de la prueba, con poco éxito. Pero el 18 de abril lo publicó un grupo con 300.000 fanáticos de temas esotéricos, administrado desde España, y ahí se propagó velozmente.

A medida que fue pasando de mano en mano, el mensaje fue cambiando. Un contenido que se volvió viral dice, por ejemplo, que “el instituto de salud norteamericano” era el responsable de la prueba, aunque lo único que había era un anuncio de que se haría un test en un hospital de Bogotá, en el que se advierte de que “el registro de este estudio no significa que éste haya sido evaluado por el gobierno de EE. UU”.

El contenido viral también argumentaba que esta prueba era el “resultado” de la decisión del entonces presidente estadounidense Donald Trump de retirar a su país de la OMS, una movida que fue celebrada por los promotores de las falsas curas contra el Covid como un respaldo a sus teorías alternativas. Estas falsedades se repitieron al menos en otros ocho mensajes difundiendo el estudio en Facebook y Telegram.

Coincidencialmente, a los pocos días de publicado este estudio, el entonces presidente Trump les sugirió a miembros de su equipo científico que investigaran si una inyección de lejía (decol o hipoclorito sódico) podría curar el Covid.

Estos mensajes, entre otros, circularon en Telegram y Facebook difundiendo elestudio clínico.

Además, este grupo de seguidores de lo esotérico publicó el enlace junto a un video de Andreas Kalcker en el que describía el mecanismo por el cual el dióxido de cloro “oxida” a las células y “cura” el Covid. El mensaje de Kalcker fue desmentido al poco tiempo por medios de verificación como Chequeado, pionero en la verificación de noticias falsas en Argentina que conforma esta alianza periodística.

En Facebook, el enlace al estudio clínico fue compartido 771 veces, en grupos y páginas de temas tan variados como esoterismo, partidos políticos de líneas opositoras e incluso avisos clasificados. En promedio, estas páginas o grupos tenían una audiencia 30.000 usuarios cada uno, pero al menos ocho de ellos pasaban de los 300.000.

En Telegram, la noticia de la prueba clínica también voló. El primer mensaje que la llevaba apareció el 21 de abril de 2020, en un grupo que apoyaba las marchas pro dióxido de cloro que por esa época se organizaban en Perú. Desde entonces y hasta febrero de 2022, según las cifras que arrojó nuestro análisis, el enlace al estudio clínico se replicó al menos en 81 ocasiones adicionales por esa red, en mensajes que fueron vistos 527.000 veces.

Los grupos o canales que difundieron el supuesto éxito del ensayo clínico para demostrar que el dióxido era panacea para el Covid-19 eran menos diversos que los de Facebook. La mayoría están dedicados a promocionar el químico. También vimos que unos de estos eran administrados por personas cercanas a Kalcker o a Comusav y a veces sin ninguna afiliación aparente, manejados por usuarios anónimos.

Algunos de estos grupos incluso difunden instrucciones para consumirlo y listados de vendedores; y otros son largas conversaciones entre usuarios de la sustancia.

Unos pocos grupos que distribuyeron la noticia del test clínico abarcan un espectro más amplio, pues también difunden contenidos antivacunas y relacionados a otras supuestas curas milagrosas contra el Covid-19. Así mismo la prueba resultó atractiva entre quienes propagan teorías de conspiración, discursos antisemitas y propaganda de ultraderecha cercana a la teoría de la conspiración Q-Anon, que ha sido vinculada a aliados del ex presidente Trump.

Made with Flourish

La página web del ensayo nunca reportó resultados, y según un comunicado del Hospital San Carlos, solo tres pacientes alcanzaron a consumir la sustancia. En la comunicación, el hospital rechazó el estudio y el uso del dióxido de cloro, y desmintió tener vinculación laboral con Insignares. Luego se conoció que la institución rescindió el contrato de Andrade, el otro médico que, según el anuncio, había participado en él.

En entrevista con esta alianza periodística, Insignares dijo que el estudio no se concluyó “para evitar conflictuar y generar más ruido en medios”, a pesar de que tenían “un comité de ética aprobado por el hospital”.

No obstante, en su comunicado el hospital aseguró entonces que “no hay ningún documento oficial de dicha investigación en la institución”.

Incluso después de conocerse este fiasco, los amigos del dióxido de cloro siguieron promocionado la fallida prueba clínica como evidencia de sus afirmaciones falsas. El enlace de ClinicalTrials.gov ha sido compartido más de 14.000 veces y ha generado más de 48.500 interacciones en Facebook, según Crowdtangle, una herramienta de medición de redes sociales.

Made with Flourish

Lejos de desprestigiarlo, este revés volvió a Insignares una especie de héroe para los promotores del dióxido de cloro. En Colombia, un grupo de abogados que entabló una acción judicial (una tutela o derecho de amparo) que buscaba frenar el Plan Nacional de Vacunación y también pretendía ordenar al Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA), el regulador colombiano equivalente al FDA estadounidense, que aprobara “de forma inmediata el estudio del doctor Eduardo Insignares, que avala el dióxido de cloro para la prevención y tratamiento del coronavirus”.

Durante todo 2020, Insignares apareció en entrevistas en medios de comunicación en diferentes países. Dijo a una radio en Honduras el 8 de junio de 2020 que “hay dos mandatarios que están coqueteando con la posibilidad” de aprobar el uso del dióxido de cloro. Y un mes después, mientras Bolivia discutía la aprobación del uso de la sustancia, hizo una gira de medios en en ese país. Fue entrevistado en el noticiero Bolivisión y en la cadena de radio Fides, ambos de alcance nacional. Ya no hay rastro del contenido de la nota en televisión, pero en radio dijo que no había evidencias de su toxicidad. Aseguró además que su familia toma el químico y que “la investigación profunda del dióxido de cloro apenas está empezando”.

La entrevista fue conducida por el periodista John Arandia, uno de los más escuchados de Bolivia. Quizás por eso fue ampliamente difundida en grupos de Facebook en el país. La republicación más popular alcanzó 875.000 reproducciones, y fue compartida más de 26.000 veces en esa red social. Fue el contenido más popular de Insignares desde en esa red social desde el comienzo de la pandemia, en febrero de 2020. No fue este el último experimento del médico colombiano.

Un cuasiexperimento

El 8 de marzo de 2021 se publicó un artículo titulado “Determinación de la efectividad del dióxido de cloro en el tratamiento del Covid-19” en una revista llamada Journal of Molecular and Genetic Medicine. El documento fue firmado por Insignares, Bolaño, Andrade, y los bolivianos Patricia Callisperis (entonces presidenta de Comusav en ese país), Ana María Suxo, Arturo Bernardo Ajata San Martín y Camila Ostria Gonzales.

En él se afirma que se encontró una mejoría del 95% de los pacientes tras 14 días de tomar la sustancia. El estudio dice estar basado en la prueba clínica hecha en Bogotá —cuyos resultados nunca fueron publicados oficialmente—, pero sostiene que fue “multicéntrica” porque incluyó a 20 pacientes en Ecuador, Bolivia, México y Perú, pero ninguno en Colombia. Los pares académicos revisaron el artículo en tiempo récord. En sólo siete días, del 22 de febrero al 1 de marzo de 2021, ya concluyeron que el estudio era válido.

Los cortos tiempos de revisión son un indicio de la baja calidad científica de la revista que publicó el documento. Distintos medios de verificación de hechos, como Colombiacheck o Chequeado (los dos forman parte de esta alianza periodística), anotaron en verificaciones independientes que el estudio tiene fallas metodológicas, de lenguaje científico, de forma e incluso errores geográficos. Los autores se presentaron con credenciales institucionales dudosas y con muchas citas autorreferenciales, incompletas o erráticas que impiden saber a ciencia cierta el origen de la información. Además, la revista ha sido cuestionada por cobrar 2200 dólares por publicar artículos sin hacerles una exhaustiva revisión.

A una conclusión similar llegó un análisis publicado en The Conversation por Tania Romero Allsop y Kevin Navarrete, quienes trabajan como investigadores en el Instituto de Microbiología de la Academia Checa de Ciencias. Allí se detalló el error de hacer un “cuasiexperimento” en que cada participante decidió si tomar o no el dióxido, lo que indujo a posibles sesgos a la hora de valorar si el químico tenía o no efecto. Para que fuera válido el estudio, dicen estos investigadores, tendría que haber sido ‘doble-ciego’ y aleatorio. Es decir, que ni investigadores ni pacientes supieran quién tomó placebo y quién dióxido de cloro hasta el final de los resultados, y que las probabilidades de estar en uno u otro grupo fueran las mismas al comienzo de la prueba.

Además, el estudio no determina si una persona se curó del virus con una prueba reconocida como PCR o medición de la carga viral, lo que daría certeza, sino con una descripción de los síntomas. “Se evaluaron variables subjetivas como el dolor o los escalofríos, justo las características que son más influenciadas por el efecto placebo”, dicen los investigadores.

El artículo es tan problemático que hasta algunos de sus coautores han intentado desmarcarse de él. En abril de 2021, Suxo le dijo a un medio español que promociona el dióxido de cloro y reporta sobre las movidas de Comusav que le parece que el estudio carece de credibilidad y que el contingente boliviano ha intentado que quiten sus nombres de él, sin mayor éxito.

Ante estos señalamientos, Insignares le dijo a este equipo periodístico que las estadísticas de impacto y relevancia de la publicación conde apareció el artículo la hacen “una revista aceptable y promedio”. Dijo además que el mismo documento admite la posibilidad de que se presenten sesgos y efecto placebo. Pero explicó que cuando desaparecen la fiebre y los escalofríos no se puede pensar que esto es un efecto placebo. “Intente quitarse una fiebre con la mente y verá lo difícil que es”, dijo.

Sobre las limitaciones de la metodología del estudio, el médico Insignares admitió que si hubieran utilizado métodos aleatorios y de doble ciego hubiera sido mejor, pero asegura que él y sus colegas no podían correr con los costos de un estudio así y que, aun así, el experimento que hicieron tiene validez científica. “Nosotros hicimos lo mejor que pudimos con los que teníamos a disposición de recursos, siendo metodológicamente estrictos”.

Sobre las diferencias con sus coautores, Insignares dice que se trató de un enfrentamiento personal “bastante incómodo para mí” entre Andreas Kalcker y los coautores bolivianos de la investigación, el cual —asegura — no tiene relación con el contenido del estudio.

Contactada, Patricia Callisperis dijo que no contestaría sin que primero el periodista le enviara su registro de periodista y su curriculum “para enviar a la Asociación Internacional de Periodismo para que estén presentes el día de la entrevista, si esta se realiza. Así no se tergiversarán los hechos”. En Bolivia no existe un registro oficial de periodistas y esta asociación a la que se refiere es desconocida. Al insistirle optó por no dar la entrevista.

La falta de evidencia sólida del estudio de bajos recursos no impidió que los promotores del dióxido de cloro hicieran circular este artículo en redes sociales como supuesta prueba definitiva de la eficacia de la sustancia como tratamiento anticovid. El 8 de abril, en un escueto video difundido en uno de los canales oficiales de Comusav en Telegram, Insignares daba la “primicia” sobre su estudio.

Pronto comenzó una ola de mensajes que lo difundían en el original en inglés o su traducción al español, que muchas veces repetían o incluso exageraban las afirmaciones que están en él. “El dióxido de cloro sí cura el covid 19, después de casi un año de estudios y probado con cientos de personas”, dice un texto del que encontramos 46 republicaciones en esta plataforma. Otro texto, que fue republicado al menos 21 veces, dice que el estudio probaba que “es innecesario cualquier medicamento alternativo o inyección experimental”, refiriéndose a las vacunas.

En total, encontramos 132 mensajes que difundían el artículo en nuestro seguimiento de Telegram, que fueron vistos 1,2 millones de veces en esa plataforma. Es interesante notar que los mensajes más sobrios venían de los canales oficiales de Kalcker o Comusav, mientras que los que distorsionaban los supuestos hallazgos normalmente venían de grupos sin una afiliación aparente.

En Facebook, la difusión de este documento fue inferior a la que obtuvo el estudio clínico. Encontramos 96 republicaciones del artículo, la mayoría de ellas en páginas y grupos dedicados a la difusión de temas esotéricos o teorías de la conspiración, con una audiencia promedio cada uno de 24.700 usuarios. Los posts tuvieron un total de 1.286 interacciones, una fracción de las obtenidas por el link del estudio clínico publicado en 2020.

Made with Flourish

El estudio encontró eco en algunos sitios web. El más popular fue un medio costarricense llamado Cambio Político, cuyo reporte (hoy borrado) obtuvo 10.000 interacciones en Facebook y fue compartido en una veintena de grupos y páginas, según Crowdtangle. Además, la boliviana Karla Revollo, con gran influencia en redes, entrevistó a Insignares en su programa de radio que difunde terapias medicinales alternativas. Revollo es la directora internacional de comunicación de Comusav.

Así, Insignares ha construido una influencia que le permite hoy presentarse como un supuesto líder científico. Cada vez que le dan la oportunidad, aparece en los congresos de América Latina pidiendo «apoyo para hacer más estudios científicos y clínicos”. También ha dicho que las muertes se han subido después de la vacunación, una afirmación contraria a la realidad de Latinoamérica, un continente en el que en la mayoría de los países el 70 por ciento de la gente tiene al menos una dosis de la vacuna (ver mapa interactivo Los pasos de Comusav en América).

Del análisis de estos dos estudios espurios se puede ver con claridad que sí hay un método probado que estos promotores del dióxido de cloro de Comusav dominan bien. Pero no es la ciencia para curar el Covid-19, sino la de cómo diseminar su desinformación con eficacia.

Producen “estudios” que en apariencia parecen sustentados. Sus propios militantes producen los documentos, los publican en medios que también tienen la pose de contener ciencia, pero no resisten una verificación. Su red o la de sus aliados los comentan y comparten profusamente en comunidades digitales de promotores y simpatizantes del dióxido de cloro y simpatizantes de las teorías de conspiración. Y de vez en cuando consiguen que la apariencia de ciencia legítima convenza a incautos, que asustados por el mortal virus, y sin vacunas accesibles, se vuelvan clientes de los múltiples negocios que han montado alrededor del dióxido de cloro. Desafortunadamente, algunos de esos mensajes también son republicados sin chistar por medios de comunicación, que por supuesto masifican a la fraudulenta cura.

Carolina Méndez, Joaquín Martela y Marcelo Blanco de Bolivia Verifica hicieron reportería desde Bolivia. Mago Torres, parte del equipo de CLIP, colaboró en el diseño del análisis de datos de redes sociales.

Equipo de Mentiras Contagiosas:

Dirección y edición: Pablo Medina Uribe y María Teresa Ronderos; Producción: Luisa Fernanda López; Desarrollo web: Diego Arce; Análisis y visualización de datos: Rigoberto Carvajal y José Luis Peñarredonda; Gerencia: Emiliana García; Grabación testimonios: Àngela Cantador; Ilustración para logo: Miguel Méndez; Caricatura portada: Ditto.

Este trabajo contó con apoyo en Investigación de Olaya Grueso de Correctiv. El 20 hizo la revisión legal de los textos.

Mentiras Contagiosas tuvo el apoyo de la Open Society Foundations, The Atlantic Foundation y Logan Foundation

Mentiras Contagiosas es un trabajo coordinado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística – CLIP en el que participan Chequeado de Argentina, Bolivia Verifica de Bolivia, Aos Fatos de Brasil, Colombiacheck y Cuestión Pública de Colombia, Efecto Cocuyo de Venezuela, Agencia Ocote de Guatemala, Animal Político de México y El Detector de Univisión de Estados Unidos.

Viernes, 01 Abril 2022

Adriana Azzi: de astróloga respetada a difusora de desinformación sobre COVID-19

Por Efecto Cocuyo

“Les voy a pedir un favor muy especial a todos ustedes: busquen una vela y un mapa de Venezuela. Hoy conoceremos qué va a pasar con nuestro país, qué va a pasar con el presidente (Hugo) Chávez”, dijo Nelson Bustamante, uno de los animadores con mayor trayectoria dentro del canal Radio Caracas Televisión (RCTV), el 26 de abril de 2002.

Segundos antes de pedir el favor a la audiencia, presentó a una “extraordinaria mujer dotada de un gran don”, la persona que daría las tan esperadas respuestas. Se refería a la astróloga, tarotista y vidente Adriana Azzi.

Ese día, cientos de venezolanos se reunieron frente al televisor, medio de comunicación líder, especialmente en ese momento coyuntural, para intentar tener algo de claridad en medio de la incertidumbre que dejaron los sucesos del 11 al 14 abril de 2002, cuando se llevó a cabo un golpe de Estado contra el entonces presidente Hugo Chávez.

El programa especial se llamaba “Los Días por Venir” y fue transmitido por RCTV. Después en 2007, el Gobierno no le renovó la concesión a este canal de televisión.

La credibilidad de la astróloga logró reunir en un mismo escenario a quienes serían protagonistas del futuro político de Venezuela de 2013 en adelante: Nicolás Maduro (gobernante de Venezuela), Tarek William Saab (fiscal general de la República impuesto por una Asamblea Nacional Constituyente de discutida legitimidad) y Leopoldo López (ex preso político opositor), entre otros.

Su poder de convocatoria no fue casualidad: Azzi es una personalidad en Venezuela y sus predicciones han encontrado eco entre personas poderosas del país. Colaboró con el horóscopo de Todo en Domingo, revista encartada en la versión impresa del diario El Nacional, y con los canales de televisión RCTV y Venevisión. A la fecha publica sus predicciones zodiacales y ofrece servicios de consulta en tres portales digitales. Su trabajo es polémico, según dice la biografía que aparece en una de las páginas en las que escribe. Para empezar, predijo la muerte del expresidente Hugo Chávez, razón por la que fue amenazada y perseguida. Luego de su salida del país, tuvo espacios en televisoras de República Dominicana, Puerto Rico y Nueva York (Estados Unidos).

Casi 20 años después de la transmisión del programa con Bustamante, Azzi continúa difundiendo sus predicciones en redes sociales y medios de comunicación digitales. Sin embargo, se agregó un nuevo contenido a sus redes, que se hizo cada vez más frecuente con la llegada de la pandemia: la astróloga se convirtió en una puerta de entrada a la desinformación sobre el Covid-19 para sus miles de seguidores en Twitter, la mayoría provenientes de Venezuela. Y su manera de hacerlo fue reciclando falsedades populares en redes estadounidenses sobre las vacunas y sobre empresarios y políticos de ese país.

Efecto Cocuyo contactó vía correo electrónico a Adriana Azzi para solicitar su apreciación sobre varios ítems mencionados en el texto, pero hasta este viernes, 1 de abril, no ha recibido respuesta.

La videncia y el COVID-19

Cuando América Latina tenía apenas un mes en confinamiento, la astróloga recordó en entrevista para El Venezolano TV (Evtv) que entre 2017 y 2019 publicó unos tuits en los que “advertía” sobre un plan para reducir la población mundial, “programada por las élites”, lo que estaría vinculado con la aparición del nuevo coronavirus.

“Digo, viene una reducción de la población mundial programada por las élites. Mire, esto yo no lo dije por videncia. Lo comprobé con mi videncia, pero lo dije porque desde el año 1982, cuando tú te vas a estudiar por ejemplo los monumentos Georgia (en referencia a una escultura llamada las Piedras Guías, ubicadas en Elberton, Georgia, Estados Unidos), tú ves allí el planteamiento de la gente que controla el mundo”, dijo Azzi en referencia al empresario e informático, Bill Gates, el Vaticano y la Organización de las Naciones Unidas, todos atacados por varias teorías de la conspiración, especialmente la versión conspirativa del Nuevo Orden Mundial (NOM), que han sido desmentidas por medios de verificación de datos, incluidos algunos que pertenecen a esta alianza periodística.

Más adelante menciona que Bill Gates “es uno que está metido ya en este problema, que hay que analizar mucho lo de la vacuna”. En su Twitter, “aclara” qué quiere decir con esto.

Tuit falso hecho por Adriana Azzi

En su cuenta de Twitter asegura brevemente que el “plan de las élites” está escrito en las Piedras Guía, una escultura de más de seis metros de alto que ha sido protagonista de teorías de la conspiración, dado que se tienen pocos datos sobre su significado.

La escultura está formada por cuatro losas que tienen una serie de mensajes tallados en ocho idiomas. Entre esos mensajes destaca, explica el diario La Nación (Argentina), “mantener a la humanidad por debajo de los 500 millones en equilibrio perpetuo con la naturaleza”. De allí la relación que establece Azzi entre “la gente que controla el mundo” y el COVID-19, aunque el propio monumento no mencione nada sobre “las élites” o alguna enfermedad.

Sin embargo, su fe en esta teoría no empezó con la llegada de la pandemia. A partir de lo que se puede observar en su cuenta, al menos desde el año 2018 Azzi habla de un plan de reducción de la población, pero sin mayores detalles del momento o el contexto en el que se desarrollará esa situación.

Sus contenidos tienen sus seguidores y detractores en Twitter. Por ejemplo, el pasado 8 de marzo, publicó un tuit que decía: “El milagro de Ucrania… Detuvo las nuevas variantes del virus”. Si bien varios usuarios reprobaron su mensaje, son más interesantes las respuestas que recibieron estos perfiles: “todo forma parte de un plan orquestado”, “los sentidos los tienen apagados”, “todo es un show”, “nunca ha existido (el COVID-19)”, “pura manipulación de los medios”.

Esto último es otro elemento dentro de la narrativa de Adriana Azzi: para la astróloga los medios de comunicación forman parte de los supuestos planes conspirativos, al informar de una realidad (llámese COVID-19 o guerra en Ucrania) que desde su punto de vista no existe o se usa para manipular. De hecho, un descalificativo común es llamarlos medios o prensa de desinformación y, de nuevo, lo hace desde al menos el año 2018 (hasta donde tiene registrado su cuenta de Twitter).

¿Intereses? De anti-NOM a QAnon

Sobre el supuesto plan para disminuir la población mundial, planificado por “las élites”, en coincidencia con la versión conspirativa del Nuevo Orden Mundial (NOM), la vidente había mencionado que “tanto la izquierda como la derecha están dirigidas por las mismas élites”. La visión conspirativa del NOM plantea que existe un plan para instaurar un gobierno único mundial manejado por las élites y burócratas.

A pesar de sus “advertencias”, solo una figura de las élites se “salvó” de formar parte de este plan (dentro de su sistema de creencias): el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En síntesis, detalla BBC Mundo, QAnon es una teoría que considera a Trump un héroe que libra una batalla secreta contra pedófilos de las élites. Tuvo su origen en el sitio web 4Chan, donde un usuario anónimo empezó a publicar contenidos que firmó como “Q” en octubre de 2017. Las personas que creen en QAnon coordinan ataques contra adversarios que acusan de encubrir a estas élites.

Uno de los hechos que puso esta teoría de la conspiración en el mapa fue el asalto al Capitolio de Estados Unidos, ocurrido en enero de 2021. Varios de los arrestados eran adeptos a QAnon.

Durante el desarrollo de la pandemia, Azzi apoyó las polémicas declaraciones de Donald Trump relacionadas con las medidas de control y prevención del COVID-19. Eventualmente, pasó a difundir contenidos que sustentaban de manera indirecta las teorías que defiende y otros mensajes sobre la teoría del fraude en las elecciones en Estados Unidos.

Hasta ahora, según sus tuits, en el sistema de creencias de Azzi no existen medidas creíbles para prevenir y tratar el COVID-19 y elecciones limpias en Estados Unidos; solo planes sin sustento para perjudicar el bienestar de las personas (planeado por todas las élites menos Trump). En estos años en pandemia, la astróloga ha acomodado a su manera narrativas desinformadoras de otros países y las ha replicado en sus redes. Es decir, su cuenta de Twitter es un foco de desinformación.

Tuit falso hecho por Adriana Azzi

Esta desinformación fue verificada por Politifact el 23 de marzo de 2021

Tuit falso hecho por Adriana Azzi

Esta desinformación fue verificada por FactCheck.org el 4 de agosto de 2021

Influencer de la desinformación

Azzi tiene un universo de influencia importante en la red social. Hasta el pasado el 8 de febrero de 2022 acumulaba 857.091 seguidores (en comparación, esto es un poco más de un tercio de los seguidores que tiene el líder político opositor venezolano, Juan Guaidó) desde que abrió su cuenta, el 9 de marzo de 2010. Poco más de un mes después, el 14 de marzo de 2022, sumaba 859,8 mil seguidores. Según la plataforma de análisis de cuentas de Twitter, TruthNest, la astróloga puede sumar alrededor de 200 seguidores por día. Su influencia no se queda estancada en el número de seguidores: cada una de sus publicaciones recibe un promedio de 162 “me gusta” y 65 retuits, según análisis de la plataforma.

Un informe difundido por Constela, sobre actores de interés que desinformaron en Twitter entre marzo 2020 y julio de 2021, ubicó la cuenta de Twitter de Azzi como uno de los usuarios con mayor audiencia entre los perfiles que han ayudado a difundir desinformación.

La astróloga suele replicar noticias, opiniones e información de contenido político en contra de la gestión del presidente venezolano Nicolás Maduro y otros líderes que se identifican con la izquierda dentro del espectro o que se presume que podrían colaborar con estos líderes.

Al inicio de la coyuntura sanitaria, en febrero de 2020, Azzi publicó en la red que desde su punto de vista “esta pandemia es planificada”. Un mes después, el COVID-19 se esparció por América Latina y confinó a la ciudadanía en sus casas, a la espera de nuevas respuestas. En este escenario, la desinformación sobre el tema circuló casi tanto como el virus.

Desde ése primer tuit publicado en febrero de 2020, se ha dedicado a difundir con mayor frecuencia contenido desinformador sobre el COVID-19, las vacunas y sus efectos secundarios y adversos y otras teorías de la conspiración.

Tuit falso hecho por Adriana Azzi

Tuit falso hecho por Adriana Azzi

Esta desinformación fue verificada por Chequeado (Argentina) el 12 de abril de 2021

También replica noticias sobre el avance del movimiento en contra de las medidas de prevención. En cuatro oportunidades entre los años 2020 y 2021, publicó tuits que respaldaban el uso del dióxido de cloro para tratar la enfermedad (lo cual desaconseja la Organización Panamericana de la Salud y advierte que es perjudicial para la salud).

(Vea aquí la nota “En virus revuelto ganancia de charlatanes” sobre quiénes están detrás de la promoción del dióxido de cloro en América Latina)

Ahora, ¿qué pasa en sus otras cuentas de redes sociales? Tanto su cuenta en Instagram (348 mil seguidores) como en Youtube (6.590 suscriptores) están dedicadas a la difusión de su trabajo como astróloga y tarotista. Su canal de Telegram tiene 11.800 suscriptores. Allí se mezcla la información sobre astrología con mensajes en contra de las medidas para evitar la propagación del COVID-19.

Mensajes compartidos por Adriana Azzi en su canal de Telegram

Contacto con los extremos

A través de la herramienta de análisis de datos de cuentas Tweet Beaver se extrajo una muestra de los seguidores de la astróloga. La plataforma solo puede obtener información de hasta 10 mil cuentas, lo que representa 1,16% del total de seguidores de Azzi. Sin embargo, aunque parezca una población pequeña, este porcentaje da una aproximación del alcance e influencia de sus tuits.

Del total de usuarios analizados, 1.025 colocaron en su ubicación que se encuentran en Venezuela. Solo en este subgrupo, la mayoría (314 personas) no especificó en qué parte del país. Aparte, 259 personas solo mencionaron su ciudad y estado, sin decir que esas localidades están en Venezuela. Si se suman estos dos grupos, el resultado es un total de 1.284 usuarios de Twitter ubicados en el territorio, lo que representa 12,8% de la muestra.

Otras personas colocaron su nacionalidad o ubicación en la biografía de Twitter. Las palabras más repetidas son “Venezuela”(227), “venezolana” (158), “venezolano” (145) y “Vzla” (25). Pocos usuarios (65) colocaron el país en la biografía y en su ubicación.

Después de Venezuela, la mayor cantidad de seguidores de la astróloga según su ubicación están en Colombia (123), España (81), México (76), Chile (73), Argentina (68), Estados Unidos (53), Perú (39), Ecuador (38), Panamá (19) y Paraguay (9).

Más allá de la ubicación de sus seguidores, el hecho es que sus tuits viajan lejos: 7.361 es la cantidad de usuarios de la muestra que no colocaron su lugar de origen en Twitter.

Ahora, ¿cuáles son los intereses o gustos de la muestra de seguidores? Una parte importante se describe como padres o madres (un total de 154), algunos son abogados o abogadas (133) y les importa la espiritualidad: 353 personas tenían escrita la palabra “Dios” en sus biografías de Twitter.

Un grupo de cuentas se describen a sí mismos a partir su posición política: 57 se definen como anticomunistas, 40 son antichavistas y 38 están en contra del socialismo. Varios usuarios tienen todas estas palabras en sus biografías de Twitter. Grupos más pequeños incluyen palabras como “globalista o globalismo”, “democracia”, “tiranía” y “derecha”.

Palabras más frecuentes en las biografías de los seguidores de Adriana Azzi

De la muestra, 57 cuentas tienen más de 10 mil seguidores en Twitter, de las cuales solo tres tienen más de 100 mil seguidores. Entre las 20 cuentas más influyentes, hay siete usuarios que publican información a favor de la reelección del expresidente estadounidense Donald Trump en el 2024, replican mensajes en contra de los demócratas estadounidenses, los líderes de izquierda en sus respectivos países o las medidas para prevenir la propagación del COVID-19.

Infografía con cifras claves de la cuenta de Twitter de Adriana Azzi

A continuación, tres ejemplos breves de la última vez que se consultaron las cuentas (16 de febrero de 2021):

  • Stay Strong USA: difunde información a favor de la teoría del fraude electoral de Trump y en contra de la vacunación contra COVID-19.Retuit falso hecho por Adriana AzziRetuit falso hecho por Adriana Azzi Las afirmaciones de Robert Malone ha sido desmentidas por medios como Politifact, Washington Post, New York Times, entre otros.
  • John Colascione: escribe en la web Published Reporter, donde publica información contra los demócratas estadounidenses y desinformación que niega la existencia de la pandemia.

Retuit falso hecho por Adriana Azzi Retuit falso hecho por Adriana Azzi

Olimpia Campeón: mezcla contenido de deportes con tuits que favorecen a la extrema derecha y las teorías de la conspiraciónRetuits falsos hechos por Adriana Azzi Retuits falsos hechos por Adriana Azzi

 

En la muestra hay un grupo seguidores sin mucha actividad en la red. Del total, 2.538 cuentas tienen solo un seguidor, 3.075 cuentas tienen un solo tuit, de las cuales 2.961 cuentas tienen un solo tuit y menos de 10 seguidores. Algunas no tienen ni seguidores ni tuits: 801, la mayoría creadas entre los años 2020 y 2021.

Amigos

Como el número de personas que sigue la astróloga es mucho más pequeño, 2.574 cuentas, Tweet Beaver pudo extraer los datos públicos de casi todos, 2.569.

Artistas, instituciones, políticos venezolanos, españoles y estadounidenses, medios de comunicación venezolanos e internacionales y periodistas son algunas de las cuentas con mayor influencia que sigue Azzi en Twitter.

Si se continúa el análisis desde el ranking de cuentas con mayor cantidad de seguidores, no es sino hasta la cuenta número 232 que se empiezan a observar los usuarios que difunden desinformación. De este grupo, el usuario con más seguidores es @barronjohn1946, que se dedica a publicar mensajes de parodia en apoyo al expresidente Trump para sus más de 407 mil seguidores.

En el puesto 236 sigue la doctora Simone Gold, fundadora de America’s Frontline Doctors una organización estadounidense que ofrece consultas pagas online y receta medicamentos que no sirven para tratar el COVID-19 (según investigaciones monitoreadas por la Organización Mundial de la Salud en 2020 y 2021), como la ivermectina y la hidroxicloroquina. También ha instado a sus seguidores a no vacunarse contra el COVID-19. En octubre de 2021, el Congreso de los Estados Unidos le envió una carta en la que la insta a parar de “promover afirmaciones no probadas y peligrosas”.

Siguen otras cuentas de parodia y mensajes afines a Trump como @PapiTrumpo (en el puesto 297 con 267 mil seguidores), medios de comunicación que difunden desinformación como La Gaceta de la Iberósfera (puesto 323 con 225 mil seguidores), entre otras.

Si se indaga en las cuentas a partir de las palabras que aparecen en sus biografías, los resultados son similares a lo que se pudo observar en la muestra de seguidores. Al menos 37 cuentas incluyen la palabra “democracia” en sus biografías, 24 la palabra “comunista” y 20 “Trump”. Otras 122 cuentas mencionan la palabra “Dios”.

Palabras claves del Twitter de Adriana Azzi

Del total de personas seguidas, 1.917 tienen su ubicación activada en Twitter: 490 son de Venezuela (de los cuales 198 son de su capital, Caracas), 105 están en Miami (Estados Unidos), 81 se encuentran en España, 49 en México, 45 en Colombia, 42 en Argentina, 31 en Chile y 15 en República Dominicana.

Algunos usuarios tienen cuentas en Gettr (5) y Parler (11), redes sociales creadas a partir del desacuerdo con las medidas de restricción de Twitter en la publicación de contenidos. Gettr, una plataforma muy similar a Twitter, fue creada por el exportavoz del expresidente estadounidense Donald Trump, Jason Miller, como una alternativa “no parcializada” para todo el mundo. La iniciativa surgió luego de que varias redes sociales bloquearon al mandatario por infringir sus normas, a partir de sus mensajes publicados, en los que no reconocía su derrota ante el demócrata Joe Biden.

Ahora, ¿cuáles son las cuentas que más replica? Según análisis de los últimos 1.314 retuits hecho por TruthNest el 8 de diciembre de 2021, son cuentas de medios de comunicación y personas que difunden opiniones de extrema derecha, noticias en contra de las medidas de prevención y desinformación sobre COVID-19.

Para la fecha en la que se hizo el análisis, había retuiteado 30 veces la cuenta de Alberto Quevedo Glez (@albernap), quien difunde opiniones de extrema derecha y apoya el retiro de las medidas de protección contra el COVID-19; 22 veces la cuenta de Misterios Verdaderos (@iradialberto), anti-vacunas y anti-NOMl; 16 veces la cuenta de Farmaceuticoactivo (@farmaceuticoac1), que publica desinformación sobre el COVID-19; y 15 veces a 92.7 FM Líder Mar de Plata, también difusor de desinformación y contenidos de extrema derecha.

El pasado 8 de febrero se hizo un nuevo análisis con la herramienta. Las cuentas anteriores continúan posicionadas como las más replicadas por la astróloga.

Venezuela, la astrología y Adriana

Como en otros países de América Latina, la astrología tiene un recorrido amplio en los medios de comunicación venezolanos. La parrilla de los canales nacionales desde hace décadas ha contado con algún programa de predicciones zodiacales, numerología o lectura de las cartas del tarot.

Por ejemplo, en las primeras décadas al aire de Venevisión se estrenó el programa “Horangel y los 12 del signo”, conducido por el astrólogo argentino Horacio Germán Tirigall. En adelante, la apuesta por el esoterismo se mantuvo a través de programas especializados, invitados en magazines matutinos y shows que incluían la astrología como parte de entrevistas o competencias. Los canales Venezolana de Televisión, Televen, Globovisión y RCTV también tuvieron contactos duraderos con la práctica. La historia de la astrología en los medios se puede contar a través de la trayectoria de sus exponentes, como lo son Andrea Caricatto, Albanela Ravelo, Alfonso León, Hermes Ramírez, entre otros.

Fue en este contexto afloró la carrera de Adriana Azzi. Y políticos de turno le prestaban atención a la astrología. En el libro “Los brujos de Chávez”, el periodista David Placer cuenta que uno de los primeros contactos del expresidente venezolano con este universo fue durante una lectura de cartas con la bruja Cristina Marksman, quien le dijo que antes de los 60 años iba a enfermar y morir. Con el paso de los años Chávez se decantó más por la práctica del ocultismo.

Aún en los últimos años, la astrología es relevante para algunos políticos. El periodista Jon Lee Anderson relató para The New Yorker en junio de 2019 los vínculos del líder opositor Juan Guaidó con la astrología, meses después de que jurara como presidente encargado de Venezuela en un nuevo intento de presionar al Gobierno de Nicolás Maduro. Contó que el actual presidente de la Comisión Delegada (Asamblea Nacional paralela de mayoría opositora) tenía en su equipo de asesores un astrólogo llamado David.

Por su parte, Azzi no ha perdido la costumbre de “predecir” salidas y muertes presidenciales. En el año 2017 dijo que en Venezuela habría un cambio de presidente “este año o el que viene” y en el 2020 dijo que un desequilibrio en la economía rusa adelantaría la salida del gobenante venezolano Nicolás Maduro de la presidencia, predicciones que no se cumplieron.

En el mundo real

La desinformación que se genera en las redes sociales tiene su impacto en la vida real. Por ejemplo, la Unidad de Políticas Públicas de la Universidad Simón Bolívar (Venezuela) y el Instituto Delphos calcularon la cobertura de la vacunación contra el COVID-19 a partir de encuestas.

Se recogieron datos de 1.200 personas entre el 13 y 19 de diciembre de 2021. El último informe, publicado el pasado diciembre, indica que la cobertura de vacunación completa era del 50% de la población de 18 años o más. En ese entonces, 17,9% de los encuestados reportó que no tenía ninguna dosis pero que quería vacunarse, mientras que 13,4% dijo que no estaba vacunado y tampoco quiere recibir las dosis.

Hace un mes, según se detalla en el informe de noviembre, este porcentaje era más bajo: 9,6%. En ese entonces se les preguntó a los encuestados las razones para no vacunarse. Dijeron que desconfiaban de la inmunización (34,1%), les daba miedo (22,7%), pensaban que no servía (10,2%) o no creían en la vacuna (9,1%).

Si bien los datos no muestran la magnitud del impacto de la desinformación en Venezuela, sí constituyen una aproximación. El contenido falso sobre el COVID-19 que se esparce en redes sociales, se mezcla con un contexto político, económico y social de un país con una crisis sanitaria muy anterior a la pandemia. Los “influencers” de la desinformación solo ponen un grano de arena (que se viraliza) para que la situación no mejore.

Ilustración: Miguel Méndez

Caricatura portada: Walther Sorg

Mentiras Contagiosas es un trabajo coordinado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística – CLIP en el que participan Chequeado de Argentina, Bolivia Verifica de Bolivia, Aos Fatos de Brasil, Colombiacheck y Cuestión Pública de Colombia, Efecto Cocuyo de Venezuela, Agencia Ocote de Guatemala, Animal Político de México y El Detector de Univisión de Estados Unidos.