Esta nota fue realizada en el marco del proyecto “Promover la información confiable y luchar contra la desinformación en América Latina” financiado por la Unión Europea. Su contenido es responsabilidad exclusiva de Estadao y no refleja necesariamente los puntos de vista de la Unión Europea.
Roberta encontró en una comunidad en línea la promesa de cura para su hijo de cinco años, diagnosticado con autismo. Siguiendo indicaciones, le dio al niño algunas dosis de dióxido de cloro y también ingirió el mismo líquido para tratar otros problemas de salud. Lo que ambos tomaron como medicamento alternativo es, en realidad, una sustancia tóxica y corrosiva, utilizada en la fabricación de productos de limpieza. Después de algunos días, el efecto fue devastador. “Pensé que íbamos a morir”, relató la madre en el grupo de mensajes que la aconsejaba. Pero ella no se quejaba ni admitía haber sido engañada; quería saber qué había hecho mal. Otros usuarios y administradores del grupo, que se lucran con la venta del falso medicamento, la incentivaron a volver a intoxicar al niño, con la falsa afirmación de que eso lo curaría. El “tratamiento” tenía una duración de tres meses.
El nombre de Roberta es ficticio para proteger su identidad, pero todo lo demás es verdad. El intercambio de mensajes ocurrió en la aplicación Telegram y está lejos de ser un caso aislado. La venta de “kits desinfectantes” para el tratamiento o incluso la cura del Trastorno del Espectro Autista (TEA) ocurre también en WhatsApp y en redes sociales. La monetización de la desinformación no se limita a los falsos medicamentos, vendidos por hasta 700 reales (aprox. 120 dólares). Influencers del autismo comercializan libros, cursos y consultorías individuales. Un negocio lucrativo que prolifera gracias a la permisividad de las plataformas en línea y a la baja capacidad de fiscalización del poder público. Y que traspasa fronteras, como revela una investigación periodística conjunta de medios de Brasil (Estadão Verifica), Colombia (Colombiacheck), Chile (Mala Espina) y México (Verificado), todos integrantes de LatamChequea, la red de verificadores de datos de América Latina.
El reportaje fue elaborado en el marco del proyecto “Promover información confiable y combatir la desinformación en América Latina”, financiado por la Unión Europea. Su contenido es de responsabilidad exclusiva de los autores y no refleja necesariamente los puntos de vista de la Unión Europea. Es un texto extenso, pero al final entenderás casi todo sobre los métodos de los desinformantes, los riesgos para la salud de las víctimas y las fallas en la fiscalización.
Según la psiquiatría, el autismo es una condición neurológica que conlleva dificultades en la comunicación y en la interacción social. Para algunas corrientes del psicoanálisis que se dedican al desarrollo infantil, se trata de un cuadro psíquico. No hay un marcador biológico único que permita diagnósticos de laboratorio. Aunque se observa una mayor frecuencia de casos en personas con determinadas características genéticas, la herencia y la existencia de una causa orgánica aún son tema de debate. Para la medicina, no existe cura. Los psicoanalistas consideran que la infancia es un período de estructuración del sujeto psíquico y que los diagnósticos cerrados o irreversibles no deben ser la regla en esta edad. Pero ambas corrientes están de acuerdo en algo: no existe medicamento o sustancia química que cure el autismo o trate sus características centrales. Este vacío favorece la acción de desinformadores que promueven falsas causas y falsas curas, en muchos casos con el objetivo de ganar dinero.
La investigación conjunta de los verificadores se realizó entre julio y noviembre a partir de mensajes recolectados en Telegram en los últimos diez años por investigadores del Laboratorio de Estudios sobre Desorden Informacional y Políticas Públicas de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) y de la Asociación Nacional para la Inclusión de las Personas Autistas (Autistas Brasil).
El reportaje tuvo impacto incluso antes de su publicación. Después de que Estadão Verifica cuestionara al gobierno brasileño sobre la propagación de desinformación sobre salud en Telegram, la Procuraduría General de la Unión (AGU) presentó una solicitud formal a la empresa para eliminar grupos y canales que vendían ilegalmente dióxido de cloro como supuesta cura para enfermedades, desde el cáncer hasta el autismo. Según el gobierno, 30 comunidades fueron eliminadas el 19 de septiembre. Sin embargo, los grupos monitoreados por Verifica continúan activos.
En la base de datos de la FGV hay cerca de 60 millones de publicaciones realizadas en grupos de Telegram considerados conspiracionistas en toda América Latina y el Caribe. Se identificaron cerca de 47 mil publicaciones que difundieron información incorrecta o engañosa sobre el autismo en aproximadamente 1.600 grupos y canales abiertos al público. En estas comunidades hay 4 millones de usuarios. Los investigadores mapearon menciones a más de cien sustancias o procedimientos diferentes para tratar el autismo en los grupos de Telegram, siendo el dióxido de cloro, por lejos, la indicación más citada. Los datos muestran que el número de mensajes engañosos sobre el trastorno aumentó más de 150 veces en cinco años.
La muestra analizada revela que las comunidades se organizan mayoritariamente por país, pero también hay evidencias de articulación internacional. Cerca de 15 mil posts idénticos, parte en español y parte en portugués, circularon en comunidades colombianas y brasileñas. Por su parte, Chile comparte casi 4 mil contenidos iguales con Colombia y 3 mil con México; estos dos últimos países tienen 5,4 mil posts en común.
La investigación identificó, por ejemplo, un post que circuló en un grupo chileno en 2021 y, en 2023, pasó por comunidades de Colombia y México. Al año siguiente, llegó a los brasileños. La publicación es un compilado de enlaces con orientaciones sobre cómo usar dióxido de cloro.
Otro ejemplo es una invitación en Telegram para entrar a la comunidad en español de la estadounidense Kerri Rivera, que fue compartida en grupos de los cuatro países entre 2021 y 2024. Rivera, famosa en grupos negacionistas de la ciencia, montó una red de negocios para promover el dióxido de cloro como tratamiento para el autismo.
También se encontró un post en cuatro países recomendando que los niños con autismo sigan el protocolo de Andreas Kalcker, otro defensor del uso de la sustancia tóxica como medicamento.
“Buenos días a todos. Ayer tomé tres gotitas activadas de MMS y hoy tuve diarrea y vómito. ¿Esto es normal? ¿Alguien más tuvo esta reacción?”. El mensaje hace referencia a las siglas en inglés de Miracle Mineral Solution (Solución Mineral Milagrosa), una especie de nombre de fantasía para el dióxido de cloro, y fue enviado por uno de los cerca de 15 mil integrantes del grupo Brasil Brasileo en Telegram. La comunidad se presenta como un espacio para debatir sobre un “purificador de agua activado”, pero funciona como vitrina de falsos remedios a base del desinfectante. A pesar de haber recibido notificación del gobierno brasileño para interrumpir la venta irregular de la sustancia, la red permanece activa, sumando canales en Telegram, sitios de ventas y páginas alternativas.
Otro grupo analizado por los verificadores en Brasil está asociado al sitio Purifica o Brasil, en el cual se venden kits que contienen dióxido de cloro por el equivalente a USD$130. El sitio, que fue notificado por el Ministerio de Justicia en 2024 sobre la venta irregular del producto como medicamento, todavía promueve su uso como “ideal para protocolos intensivos y tratamientos más prolongados".
Solo después de que los verificadores consultaron al gobierno sobre este caso, el canal Purifica o Brasil fue eliminado de Telegram por violar las leyes brasileñas. La empresa sólo actuó tras recibir la notificación enviada por la AGU. El sitio web con el mismo nombre, sin embargo, continúa activo. Hasta ser derribado por Telegram, el grupo propagaba videos como uno que enseñaba a aplicar dióxido de cloro en la nariz de un niño y distribuía una especie de manual paso a paso sobre cómo hacer un enema (inyección de líquido “desintoxicante” a través del recto).
Otro sitio promovido en comunidades de Telegram lleva en su nombre la fórmula del dióxido de cloro (ClO2) y también vende los falsos medicamentos. Probablemente para evitar problemas legales, la página muestra la advertencia de que “es importante recordar que el dióxido de cloro no se recomienda para el tratamiento de cuestiones relacionadas con la salud". Aun así, en Telegram, donde ocurre la propaganda, el uso se indica abiertamente para tratar diversos problemas de salud, y otras condiciones, como el autismo.
En Mercado Libre, una de las mayores plataformas de comercio electrónico de Brasil, se encontraron ofertas de kits con dióxido de cloro para “tratamiento de agua”, a pesar de que la venta de la sustancia en el país está autorizada sólo como desinfectante en productos de limpieza. El anuncio era internacional, con envío gratis a Brasil.
Consultada, la empresa informó que los productos a base de dióxido de cloro están prohibidos en el sitio y que eliminó inmediatamente el anuncio al tener conocimiento del contenido, además de notificar al vendedor, quien está sujeto a una prohibición definitiva.
En Colombia, Telegram alberga al colectivo Veeduría Ciudadana por la Verdad, enfocado en compartir contenido antivacunas y que relaciona a los inmunizantes como la principal causa del autismo. También hay una fuerte promoción del dióxido de cloro como tratamiento.
Usuarios de la comunidad comparten videos con testimonios diciendo que niños fueron curados. Hay un gran volumen de menciones a otras figuras conocidas mundialmente por desinformar sobre vacunas y autismo: Andreas Kalcker, Kerri Rivera y el secretario de Salud del gobierno de Trump, Robert F. Kennedy Jr. Tanto el grupo como su principal portavoz, Cisalia Camacho, fueron verificados varias veces por Colombiacheck (1, 2, 3, 4, 5, 6) por divulgar desinformación y teorías conspirativas sobre diferentes temas.
En otro grupo bastante activo, Protocolos y Suplementos de Salud México y Colombia CDS Trementina, se comparten videos con recetas para “reparar el intestino de niños con autismo”, además de charlas y entrevistas de Kalcker. El puertorriqueño Gregorio J. Placeres Díaz es figura común en estas comunidades. Se presenta como químico jubilado y afirma que es posible recuperarse del autismo. Entre los protocolos que promueve hay uno con microenemas de ivermectina de uso veterinario.
Otros videos divulgados en los grupos colombianos son de médicos que desinforman principalmente sobre vacunas, como las argentinas Chinda Brandolino y Alejandra Chiappano y la peruana Lida Obregón. La mexicana María del Pilar Mora frecuentemente afirma que el autismo está relacionado con infecciones parasitarias, toxicidad acumulada en el sistema nervioso y falta de nutrientes. Ella se presenta como autora de un método que consiste en modificar la dieta para “matar de hambre” a los parásitos, desintoxicar el sistema y usar vermífugos.
En grupos chilenos que promueven el tratamiento del autismo también hay indicaciones de compra de dióxido de cloro en sitios que, en apariencia, comercializan el producto para la potabilización de agua. El consumo como medicamento se sugiere de forma indirecta, en testimonios de clientes que afirman tener “más energía” o relatan el uso de la sustancia para eliminar virus o toxinas. Los precios de los envases varían de USD$13 a USD$340. También se venden kits para la fabricación casera de dióxido de cloro.
El grupo con mayor movimiento en Chile es el Foro La Quinta Columna. "Quinta columna" es una expresión nacida en la Guerra Civil Española para designar a un grupo de personas que actúa secretamente en el propio país al servicio del enemigo. En sentido figurado, define a quien actúa en el interior de una organización para debilitarla. La comunidad es un foro de discusión abierto al público en el cual se difunde la falsa narrativa de que el autismo es provocado por las vacunas.
Además de un gran volumen de mensajes, la comunidad tiene muchos administradores. La investigación identificó al menos ocho. El grupo cuenta, además, con el auxilio de dos bots, programas de software que ejecutan tareas automatizadas. Ellos ayudan a controlar el spam y a compartir contenido.
La mayor parte de los administradores divulga en sus perfiles personales un sitio web, bautizado con el mismo nombre del grupo, que se dedica a compartir contenido antivacunas y que pide donaciones en dinero.
Los usuarios del grupo responden entre sí dudas sobre dióxido de cloro y cómo prepararlo. Recomiendan, además, sitios para la adquisición del producto. Se identificaron al menos tres en la investigación: Dioxilife, Dioxvitae y Aqua Pure Life.