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Miércoles, 06 Junio 2018

Las cifras de las Zonas Wifi Gratis

Por Laura Cristina Vásquez

Aunque el programa bandera del exministro David Luna ha alcanzado cuatro millones de usuarios, aun deja por fuera a tres departamentos y otras zonas apartadas del país.

Cuando David Luna renunció como ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) para unirse a la campaña presidencial de Germán Vargas Lleras, en abril, el excandidato celebró la decisión y destacó la gestión del exministro:

 

 

El proyecto insignia de Luna fue la instalación de zonas Wi-Fi en algunas áreas del país. Efectivamente, según el Ministerio, 4.136.693 usuarios se beneficiaron con las zonas Wi-Fi gratuitas en 2017.

Sin embargo, quisimos indagar un poco más el grado de beneficio que ha significado el proyecto, pues esto no se puede medir solo en número de usuarios, sino que involucra otros aspectos como la distribución del servicio, su eficiencia y obstáculos u objeciones a la manera en que se ofrece.

Según el último reporte consolidado que entregó el MinTIC a Colombiacheck, con corte a 22 de mayo de 2018, son 1.426 zonas Wi-Fi que se han instalado en el país desde el 2016, y una que está por iniciar operaciones en la localidad de Chapinero, en Bogotá. Sin embargo, este mapa muestra que la distribución de estas zonas no ha sido equitativa en todo el país:

 

 

Guanía, Vaupés y San Andrés no tienen instalada ni una sola zona de Wi-Fi gratis, y otros departamentos como Amazonas (1) y Vichada (2) tienen pocas conexiones como parte del programa. Por el contrario, llama la atención que un departamento pequeño como Risaralda, ocupe el tercer lugar con 157 zonas de internet inalámbrico sin costo, mientras que Atlántico y Valle tienen menor cantidad (150 y 130, respectivamente). Los dos primeros lugares los ocupan Bogotá (163) y Antioquia (158). En todo caso, el mapa evidencia la concentración del programa en la región Andina y algo del Caribe.

Otro aspecto determinante es la efectividad de las conexiones. Colombiacheck contactó a Carolina Botero y Pilar Sáenz, investigadoras de la Fundación Karisma, “una organización que tiene como misión responder a las amenazas y oportunidades planteadas por las ‘tecnologías para el desarrollo’ al ejercicio de los derechos humanos”. Las dos resaltaron la importancia de un proyecto de esta magnitud para la comunicación e integración del país, pero también plantearon algunas dudas que tiene la entidad al respecto, entre las que advierten que “la conectividad en las zonas, especialmente las rurales, no es buena . En algunas partes no es posible iniciar sesión, y en otras no es veloz o no carga ninguna página web”.

Este medio se conectó en las zonas establecidas en Paipa, Cajicá, Mosquera y dos en Bogotá. Fue posible conectarse rápidamente a todas, menos a la de Mosquera.

Por otra parte, Karisma ha expresado otros reparos al proyecto, sobre los cuales le preguntamos al Ministerio:

  1. Existe una obligación de registrarse con un usuario y contraseña al conectarse a cualquiera de estas zonas, e informar el sexo, la edad y la ubicación del usuario. La información sobre las páginas que los usuarios visitan también queda registrada. Según la fundación, “el diseño de las Zonas WiFi se hace con la óptica de vigilancia de las comunicaciones estableciendo un monitoreo del acceso generalizado”. Esto viola el artículo 15 de la Constitución pues el Estado está obligado a respetar la intimidad de la ciudadanía y no es claro el uso que le podrían dar a esta información.

Al respecto, Hugo Vargas Hernández, director de promoción de MinTIC, indica que el registro de la información se hace con el fin de crear políticas públicas que estén basadas en la edad, género y problemáticas que buscan en internet. Además, asegura que no se están recolectando datos personales sensibles o que vulneren la intimidad de las personas; y que no se realizan interceptaciones de comunicaciones, pues el Centro de Monitoreo administrado por MinTIC no puede acceder a las comunicaciones que se realizan en las zonas. El monitoreo de los datos tiene lugar “en las instalaciones del Ministerio, a través de La Unión Temporal de Gestión de Monitoreo Wifi-UT GMW”.

  1. Páginas pornográficas, sitios pertenecientes a grupos terroristas, transacciones bancarias y páginas que hagan fraudes están bloqueadas en las zonas. Para la Fundación Karisma, esto plantea dos problemas:
    a). Según el decreto 1524 de 2002 sólo se pueden bloquear sitios de pornografía infantil.
    b). No hay una definición universal de terrorismo, lo que permite subjetividad en el bloqueo.

El Ministerio se defiende asegurando que en este caso actúan como usuarios “obligados a implementar zonas de acceso público y gratuito a internet inalámbrico, en los espacios dispuestos para atención al público”, y no como prestadores del servicio de Internet, con lo cual tienen autorización para pedirle a sus proveedores que bloqueen sitios como los mencionados en las Zonas Wi-Fi Gratis.

También aclara que esas restricciones las hacen para “evitar la utilización de infraestructura financiada con recursos públicos, para usos que representen riesgos a los ciudadanos que acuden a las redes púbicas de internet”.

* Laura Cristina Vásquez: Estudiante de periodismo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Participó en el proyecto “Laboratorio de verificación de datos”, de Colombiacheck, con el apoyo de Facebook, Deutsche Welle Akademie y la Pontificia Universidad Javeriana. Este artículo fue desarrollado con el acompañamiento y edición de Colombiacheck.

Miércoles, 23 Septiembre 2020

Explicador: ¿Qué y cuáles son los cibercrímenes?

Por Colombiacheck

Los crímenes que se realizan a través de internet han aumentado durante la pandemia. Le explicamos cómo identificarlos y evitar caer en ellos.

La pandemia a causa del virus del SARS-CoV-2, causante de la enfermedad del COVID-19, ha obligado al mundo a caminar hacia una vida cada vez más digital.

Pero esa vida digital también ha supuesto nuevos riesgos para todos, en especial para aquellos usuarios que por primera vez debieron enfrentarse a plataformas de pago, transacciones en línea, compras virtuales, videollamadas, entre otras cosas. Y como en la vida, el riesgo aumenta mientras más es la exposición en la internet.

En esos espacios es donde los ciberdelincuentes también han profundizado y refinado sus prácticas y es es allí en donde el buen nombre, el patrimonio, la imagen y hasta bienes pueden caer en manos del cibercrimen.

En Colombia y tan solo en los meses de la pandemia, las denuncias de crímenes cibernéticos se han incrementado en un 76 por ciento, de acuerdo con los registros del Centro Cibernético Policial

Con corte al 21 de septiembre de 2020 se han presentado 28.207 denuncias por delitos informáticos, mientras que en el mismo periodo del 2019 se reportaron 16.043. 

Entre tanto, en el periodo aislamiento, es decir, entre marzo 19 y septiembre 1, se presentaron 20.990 denuncias por delitos informáticos, mientras que en el 2019 se presentaron en el mismo corte 10.853, lo que representó un Incremento del 93%

El delito que más ha crecido es la suplantación de portales web, principalmente en el sector bancario, con un 386 por ciento de incremento, según le confirmó a Colombiacheck el teniente coronel Luis Atuesta, comandante del Centro Cibernético Policial.

En Colombiacheck somos testigos de ese crecimiento, pues desde que inició la pandemia hemos verificado 15 cadenas de WhatsApp y publicaciones de Facebook fraudulentas que ofrecen dinero, regalos y hasta empleos. Incluso, publicamos un cómic educativo sobre las supuestas ofertas de ayudas que circulan en redes, pero que en realidad buscan robar sus datos. 

Más recientemente verificamos que en Cali y a través de la red de mensajería WhatsApp estaban engañando a los caleños con un mensaje que ofrecía pruebas para Covid - 19 gratuitamente, en este chequeo, detectamos con ayuda del CAI Virtual de la Policía Nacional que se trataba de “captar datos personales para alimentar bases y luego cometer delitos como la estafa, suplantación o el fraude; otro vector puede ser la distribución de software malicioso o lo que se conoce como virus para infectar los equipos y robar contraseñas o datos financieros”. 

También, durante la pandemia hemos chequeado cómo varios portales web falsos intentaban capturar datos con engañosos ofrecimientos de subsidios del gobierno, como este que circuló a través, nuevamente de WhatsApp y que instaba a los incautos a entrar a un portal web y llenar un formulario con el pretexto de acceder incluso a tarjetas de alimentos.

En nuestros chequeo también hemos encontrado que grandes marcas de artículos electrónicos o deportivos, como Samsung o Adidas, así como figuras de la farándula e incluso la ONU han sido usadas por los ciberdelincuentes para aprovecharse de los usuarios de redes sociales.

Como por ejemplo, Daddy Yankee, cuyo nombre se usó en Facebook para hacer creer que él estaba entregando ayudas por la pandemia. 

Por estas razones decidimos desglosar en detalle los delitos cibernéticos para que quien nos lee sepa cómo evitar ser víctima de ellos.

¿Qué son los cibercrímenes?

Symantec, una de las principales compañías desarrolladoras de antivirus y soluciones de seguridad informática, define el delito cibernético como “cualquier delito cometido en el que se haya utilizado un equipo, una red o un dispositivo de hardware”.

En la legislación colombiana los delitos informáticos están consignados en la Ley 1273 de 2009, denominada “De la Protección de la información y de los datos” y en ella se definen una variedad de conductas criminales, al igual que las penas a las que se ven sometidos quienes atenten contra la seguridad de los colombianos y colombianas usando herramientas informáticas.

Por su parte, Juan Carlos Barrón, oficial de Seguridad de la Información para Colombia de la multinacional de seguros MetLife, define al delito informático como “un acto ilícito donde se busca obtener información primordialmente privada y estratégica de empresas o personas”. MetLife es además la encargada de la alertas de seguridad para la Superintendencia Financiera de Colombia.

¿Cuáles son?

Los delitos cibernéticos comprenden una amplia variedad de conductas que afectan principalmente información estratégica, de seguridad y financiera de las empresas, bancos o personas. Como mencionamos, se cuentan dentro de cualquier acción delictiva cometida a través de equipos de cómputo.

Las conductas criminales más comunes tanto en Colombia como en el mundo son:

Phishing:
Los ataques de phishing son muy comunes tanto en las redes corporativas como en las personales. Ocurren cuando un delincuente envía una comunicación (correo electrónico, llamada telefónica, mensaje de texto, etcétera) en la que pretende ser otra persona para extraer o acceder a credenciales, datos personales o información financiera de la víctima, o información sensible relacionada con la organización para la cual trabaja. La suplantación de sitios web de entidades bancarias con este propósito es una de las modalidades más extendidas de este tipo de delito.

Así lo explica Juan Carlos Barrón de Metlife: “En el sector bancario, en el sector de inversiones un robo de información, una afectación a los sistemas, fraudes causados por este tipo de tecnologías o de este tipo de organizaciones cibercriminales tiene un impacto directo a la reputación, pero además en los sectores financieros está todavía más, es más delicado porque se puede llegar a vulnerar. Si se llegara a vulnerar un sistema o una aplicación que maneje fondos, que maneje inversiones, que maneje el dinero de la gente, es un riesgo muy muy alto porque ahí estamos hablando ya de fraudes”. 

Algunos de los chequeos que hemos publicado desmintiendo portales que buscan engañar a las personas con esta modalidad son: 


“Cuidado, esta cadena de WhatsApp es en realidad una estafa”

”Es falso el correo del Ministerio de Salud que informa que hay que tomarse una prueba obligatoria de COVID-19

Cuidado, publicaciones que ofrecen certificados del Sena, a través de Facebook, son un mecanismo para robar datos

Baiting:

El baiting, o estafas de carnada, como sugiere su nombre, apunta a persuadir a los usuarios desprevenidos para que realicen una determinada acción como descargar un virus o ingresar información personal a cambio de la “carnada”. Los cibercriminales pueden ofrecer cualquier cosa, desde software antivirus gratuito o películas que los usuarios pueden descargar. El objetivo final es siempre el mismo: atraer a los usuarios para que instalen software malicioso. 

En Colombia, además, las modalidades para cometer este tipo de delitos ya tienen nombre propio y se han ido extendiendo a lo largo de los años, así:

La estafa de las Cartas Nigerianas y la Lotería de Microsoft

Es una modalidad de estafa que, a través del correo electrónico no solicitado, busca engañar a los usuarios con el ofrecimiento de un premio millonario, pero a cambio hay que hacer algún tipo de pago (varían los montos) para hacerse con el mencionado premio. Ambas estafas llevan a los incautos a consignar cifras millonarias a cuentas extranjeras, pero el premio nunca llega. 

“Ahora con la pandemia, estas estafas que creíamos superadas se han vuelto a revivir. pues tenemos casos muy graves donde mucha gente cree que el tema es cierto, especialmente los adultos mayores”, afirma el coronel Atuesta. 

Esto se debe, según el coronel, a que el nivel de ingeniería social que utilizan los ciberdelicuentes es tal que convencen a las personas de que efectivamente se ganaron el premio. “Después que se lo ganó lo llaman el [supuesto] pool de abogados, lo llaman asesores para ver qué van a hacer con la plata y le piden una cosa, le piden la otra y tenemos casos de personas que han consignado grandes sumas de dinero, entre 30 y 40 millones, esperando que les llegue ese supuesto premio de lotería”, concluye el coronel Atuesta.

La venta de “dólares baratos”: 

Esta es una modalidad de estafa que primero infecta los equipos de cómputo con un malware, es decir, un tipo de software con intenciones maliciosas, que le permite apoderarse de los contactos personales y posteriormente suplanta identidades para ofrecer una supuesta venta de dólares muy baratos, pero que en realidad lo que busca es engañar al incauto para que deposite sumas de dinero en cuentas bancarias a cambio de los dólares, que claro, nunca llegan. Esta es una estafa que se vale de la red de mensajería WhatsApp. Esta modalidad de conducta criminal se llama vishing.

El envío de maletas o cajas el exterior:

De nuevo es un tipo de estafa que también a través de un malware se apodera de contactos personales, bien sea a través de equipos celulares o computadores, para suplantar identidades a través de WhatsApp y engañar a las personas, al contactarlas bajo la identidad de un amigo o amiga para pedirles el favor de que reciban un envío de cajas o maletas que vienen del exterior. 

Posteriormente, un supuesto empleado de la firma transportadora llama a la víctima a decirle que para recibir las maletas o cajas debe pagar una tarifa por sobrepeso de la mercancía. Así es como se busca entonces que las personas consignen un dinero para ayudar a su supuesto amigo, y el dinero termina en manos de los delincuentes. De nuevo se trata de vishing.

¿Cómo están tipificados en el código penal?

En el Código Penal los delitos informáticos fueron incorporados a través de la Ley 1273 de 2009 y en dicha legislación quedaron consignados nueve conductas criminales con sus respectivas penas y multas.

Este capítulo del Código Penal se titula “De los atentados contra la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de los datos y los sistemas informáticos”

Desde el artículo 269A al 269J se tipifican los delitos penados en Colombia.

Ellos son:

  • Acceso abusivo a un sistema informático

  • Obstaculización ilegítima de sistema informático o red de telecomunicación

  • Interceptación de datos informáticos.

  • Daño informático.

  • Uso de software malicioso.

  • Violación de datos personales.

  • Suplantación de sitios web para capturar datos personales.

  • Hurto por medios informáticos y semejantes.

Las penas establecidas para cada uno de estos delitos tipificados en la ley colombiana oscilan entre 48 y 96 meses de prisión (cuatro y ocho años) y la multa económica oscila en caso de condena, entre 100 y 1.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes

¿Quiénes están detrás de los cibercrímenes?

Hoy por hoy, de acuerdo con los expertos, son grandes empresas criminales de carácter transnacional las que están dedicadas a este tipo de crímenes. “Al tratarse de cibercrimen tenemos que tener presente que son organizaciones de carácter transnacional, son organizaciones internacionales, es decir, la mayoría de los delitos que se cometen no son ejecutados por colombianos, sino por organizaciones de carácter internacional”, dijo el coronel Luis Atuesta.

¿Dónde y cómo se denuncian?

De acuerdo con Fredy Bautista, fundador del Centro Cibernético de la Policía y experto en ciberseguridad, en Colombia se denuncia entre el 5 y el 7 por ciento de los ciberdelitos, lo que por supuesto nos deja con un subregistro inmenso y le dificulta a las autoridades perseguir y judicializar a los delincuentes.

El Centro Cibernético Policial, a través de su CAI Virtual recibe denuncias sobres los crímenes informáticos, a través de su página web y de la aplicación ‘ADenunciar’, que agiliza el trámite de toda clase de delitos ante la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación que también tiene habilitada la línea 122 y el correo electrónico denunciaanonima@fiscalia.gov.co

 

Los bancos también tienen sus propios mecanismos de denuncia a través de la figura del Defensor del Consumidor Financiero.

Consejos para no caer en manos de ciberdelincuentes

Estos son algunos consejos que nos dieron los expertos consultados y que ponemos a disposición de nuestros lectores. En cualquier caso, nuestra recomendación siempre es: sospeche y verifique.

  1. Evitar abrir enlaces o descargar archivos que aparecen de alto impacto, no importa que los haya mandado un amigo desde Facebook, desde WhatsApp, desde mensajes SMS, si es una información de impacto, antes de abrir esa información, búsquenla en Google y en fuentes confiables de noticias.

  2. Si una persona que conoce le escribe un mensaje que resulte sospechoso, sea por correo electrónico, por SMS, o por una red social, llamar a la persona y preguntarle si envió la información que recibe y de qué se trata.

  3. Seguir los consejos que dan directamente las redes sociales como usar verificación de logueo, una contraseña compleja que no se utilice en otros sitios web, requerir número de teléfono y correo electrónico para solicitar un enlace o un código de restablecimiento de contraseña y no darle el usuario ni la contraseña a terceros, mucho menos si prometen dar seguidores, dinero o verificaciones

  4. Comprar un antivirus. Piense que con el antivirus está haciendo una inversión para proteger su información privada, así como la de su empresa y su familia.

  5. Para los emprendedores o pequeños empresarios que quieran aprender a proteger su información la Cámara Colombiana de Informática y Tecnología desarrolló una guía gratuita.