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Jueves, 05 Marzo 2020

Aborto es un delito y también un derecho

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

El exconcejal Marco Fidel Ramírez publicó un trino con cuatro afirmaciones sobre la ponencia del magistrado Linares y la discusión sobre el aborto. Se rajó en dos, pero le atinó a las otras dos.

En las últimas semanas se reabrió el debate del aborto en Colombia. Primero, por la polémica generada por un hombre que se oponía a que su expareja accediera a su derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Luego, por la ponencia que presentó el magistrado de la Corte Constitucional Alejandro Linares para despenalizar por completo el aborto en las primeras 16 semanas de embarazo.

La discusión de la ponencia de Linares en la Corte se fijó para el pasado lunes 2 de marzo. Ese día, grupos de mujeres y organizaciones autodenominadas “provida” se reunieron frente a la Corte Constitucional para hacer un plantón a favor y en contra, respectivamente, de la despenalización del aborto.

También ese día, Marco Fidel Ramírez, exconcejal de Bogotá (quien se hace llamar el “concejal de la familia”) publicó un trino (que fue compartido en su Facebook) luego de que la corte anunciara su decisión. En la publicación, Ramírez dijo: “Derrotada la ponencia herodiana del magistrado Linares en la @CConstitucional . Votación 6-3 . Aborto en Colombia sigue siendo un delito. El aborto no es un derecho, es un crimen”.

Revisamos una a una las cuatro afirmaciones verificables de su trino y encontramos una verdadera, una verdadera pero, una cuestionable y una falsa.

El contexto

Antes de entrar a la verificación de las afirmaciones de Ramírez vale la pena devolverse un poco en los hechos para contextualizar.

La ponencia del magistrado Linares surgió porque la abogada Natalia Bernal presentó el año pasado dos demandas de inconstitucionalidad contra el artículo 90 del Código Civil y el artículo 122 del Código Penal.

El primero determina que “la existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de su madre. La criatura que muere en el vientre materno, o que perece antes de estar completamente separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la separación un momento siquiera, se reputará no haber existido jamás”.

El artículo del Código Penal tipifica el delito del aborto y establece que:

“La mujer que causare su aborto o permitiere que otro se lo cause, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a cincuenta y cuatro (54) meses. 

A la misma sanción estará sujeto quien, con el consentimiento de la mujer, realice la conducta prevista en el inciso anterior”. 

La Corte Constitucional, sin embargo, en la Sentencia C-355 de 2006 estudió la constitucionalidad del artículo 122 del Código Penal y despenalizó dicha conducta en tres circunstancias específicas (que explicamos en un artículo anterior):

  1. Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud (física y mental) de la mujer.

  2. Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico.

  3. Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto.

Lo que buscaba Bernal, por medio de la demanda de constitucionalidad a los dos artículos de los códigos señalados, es que la Corte volviera a penalizar el aborto bajo el argumento de que existe evidencia científica para asegurar que el derecho a la vida debería regir antes del nacimiento. Además, que “el aborto inducido afecta la dignidad, la integridad psicológica y física de las mujeres que abortan voluntariamente, pone en peligro la conciencia y la salud mental de los médicos que realizan el procedimiento con autorización de los Estados, atenta contra la vida, la dignidad, la intimidad y la integridad de los niños y niñas indefensos”, según el boletín 25 de la Corte Constitucional.

Es decir, la abogada pretendía tumbar lo dicho por la entidad judicial desde 2006,

La demanda llegó a la Corte Constitucional y le fue asignada a Alejandro Linares quien la admitió. No obstante, la ponencia que redactó el magistrado iba en contravía de lo que pretendía la demanda de Bernal. 

Según un artículo publicado por El Espectador, que revisó la ponencia, el proyecto: 

“Apunta que lo que debe hacer la Corte Constitucional en este momento es avanzar aún más en la despenalización del aborto y declararlo completamente legal antes de las 16 semanas, sin que haya causales de por medio, e insistirle al Estado y sus instituciones en que no pueden existir más barreras que solo tienen como objetivo que las mujeres colombianas no accedan a este derecho fundamental. La propuesta es que, después de la semana 16 de gestación, las causales ya aprobadas entren a regir”. 

Linares presentó la ponencia a los demás magistrados de la Corte para que la estudiaran y la discusión se fijó, como mencionamos al comienzo, para el 2 de marzo.

Ese lunes, al final de la tarde, la Corte Constitucional dio a conocer a la opinión pública la decisión que tomó frente a la ponencia del magistrado Linares, y tal y como tituló La Silla Vacía su artículo, la Corte decidió no decidir. El ente judicial se inhibió de pronunciarse.

Ahora, ¿qué tan ciertas son las afirmaciones de Ramírez al respecto?

“Derrotada la ponencia”

Cuestionable

 

 

Para Jorge Enrique Roa Roa, docente de derecho constitucional de la Universidad Externado, afirmar que la ponencia del magistrado Linares fue derrotada es una cuestión de perspectiva.

Podría decirse que sí fue derrotada porque el aborto no se despenalizó por completo en el primer trimestre de gestación, como pretendía la ponencia.

Pero, también podría decirse que no fue derrotada porque ni siquiera llegó a discutirse; la corte se inhibió.

Según Diego Castillo, abogado especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, un auto inhibitorio se da cuando un tribunal (de cualquier tipo) considera que por distintas razones existe una imposibilidad para pronunciarse. Puede ser, como en este caso, porque la demanda no estaba bien fundamentada.

De acuerdo con el boletín 25 de la entidad judicial, “la ausencia de claridad, certeza, especificidad, pertinencia y suficiencia en los cargos de inconstitucionalidad formulados en contra del artículo 122 del Código Penal, condujo a que la Corte se inhibiera de proferir una decisión de fondo”.

“La Corte encontró que el artículo 122 del Código Penal fue objeto de un pronunciamiento previo por parte de este Tribunal mediante sentencia C-355 de 2006 y que la demandante no presentó argumentos suficientes para desvirtuar la existencia de cosa juzgada constitucional”, señala el mismo boletín.

Como la corte ni siquiera llegó a discutir el fondo de la ponencia (la pertinencia de despenalizar el aborto hasta la semana 16), sino que se concentró en la forma de la demanda, para Cristina Rosero, asesora legal del Centro de Derechos Sexuales y Reproductivos, no se puede decir que “fue derrotada”. 

Y en esto también coincide Roa Roa, pues “el magistrado [Linares] puede decir que no hubo derrota ni victoria porque el tema ni siquiera se discutió”. 

Como lo que quería la demandante no se cumplió, no se puede decir que fue una victoria de los sectores religiosos y autodenominados provida, pues la IVE sigue estando despenalizada en los casos establecidos desde 2006. Es decir, todo queda como estaba antes de la polémica.

Entonces, dado que no existe un consenso sobre cuál es la interpretación correcta de la afirmación del exconcejal Ramírez, calificamos este punto como cuestionable.

“Votación 6-3”

Verdadero

 

 

De acuerdo con el boletín 25 de la Corte Constitucional, “los magistrados Alejandro Linares Cantillo, José Fernando Reyes Cuartas y Alberto Rojas Ríos salvaron el voto en relación con la providencia anterior”. Es decir, no compartieron las razones aducidas por la mayoría en la sentencia.

Los otros seis magistrados estuvieron de acuerdo con la inhabilidad. De modo que es verdadero que la votación quedó 6-3, como señala Ramírez.

“Aborto en Colombia sigue siendo un delito”

Verdadero, pero

 

 

Efectivamente, como explicamos al comienzo, el aborto es un delito tipificado en el artículo 122 del Código Penal. Sin embargo, también como ya explicamos, no lo es si la mujer o persona gestante se encuentra en una de las tres causales.

Y como tras la discusión en la corte el pasado lunes no cambió nada, pues es cierto que el aborto sigue siendo un delito en Colombia, pero no en todos los casos; por eso calificamos esta afirmación de Ramírez como “verdadera, pero”.

“El aborto no es un derecho, es un crimen”

Falso

 

 

“Sí es un derecho y es un derecho fundamental desde la sentencia C-355 de 2006 hasta la SU-096 de 2018”, dice Roa Roa. El docente señala que incluso esta última sentencia dice: “Derecho fundamental a la IVE” y reafirma los derechos reproductivos (la protección de la autodeterminación reproductiva y el acceso a servicios de salud reproductiva) como derechos fundamentales.

“Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres han sido finalmente reconocidos como derechos humanos, y como tales, han entrado a formar parte del derecho constitucional”, dice la sentencia C-355.

Y, como contamos en un chequeo anterior, la sentencia T585 de 2010 ha estipulado que la Constitución no tiene que decir explícitamente que existe el derecho a abortar para saber que ese es un derecho. Esto es lo que dice la sentencia:

“Esta Sala concluyó que las prerrogativas que conceden los derechos reproductivos, incluida la IVE, son parte de los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución de 1991 pues especifican las facultades que se derivan necesariamente de su contenido en los ámbitos de la reproducción. En este sentido, los derechos reproductivos, con ellos la IVE, están implícitos en los derechos fundamentales a la vida digna (artículos 1 y 11), a la igualdad (artículos 13 y 43), al libre desarrollo de la personalidad (artículo 16), a la información (artículo 20), a la salud (artículo 49) y a la educación (artículo 67), entre otros”.

El abogado Jorge Enrique Roa resume el asunto con un ejemplo: El derecho al voto solo aplica cuando hay elecciones. Eso no quiere decir que el resto del tiempo no haya derecho al voto. De la misma manera, que el aborto sea delito en unos casos no quiere decir que no exista el derecho al aborto, ni que en todos los casos sea un delito ni un crimen, como dijo Ramírez. Por esta razón, calificamos esta última afirmación como falsa.
 

***

El 3 de marzo contactamos a Marco Fidel Ramírez vía WhatsApp para consultarle por las fuentes y razones en las que basó sus afirmaciones. Aunque leyó nuestros mensajes, no nos respondió. Lo contactamos, además, vía Twitter en respuesta al trino objeto de esta verificación y obtuvimos lo mismo: silencio de su parte.

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Cuestionable

Viernes, 24 Enero 2020

Portal cristiano acomoda cifras de aborto como ‘causa de muerte’

Por José Felipe Sarmiento

Un artículo parte de estimaciones con base en cifras oficiales, pero contradice a sus propias fuentes en la forma de contar y omite otros datos de salud pública importantes para el contexto.

Según una nota publicada por un portal cristiano, el “aborto fue la principal causa de muerte en 2019, matando a más de 42 millones”. Colombiacheck encontró que el artículo es cuestionable porque parte de estimaciones secundarias que, aunque se basan en fuentes oficiales, difieren en algunos datos. Además, la comparación que hace es contradictoria con el manejo que esas instituciones les dan a sus cifras pero no explica bien por qué. Y, finalmente, omite información de contexto importante para entender las implicaciones del problema.

Titular de la nota sobre el aborto como causa de muerte en 2019

Su argumento es que hubo 42,4 millones de abortos en el mundo durante ese periodo, “lo que representa más de la mitad del número total de muertes por cualquier otra causa (58,6 millones)”. Dice, además, que superó a todas las causas de muerte, “incluidas las muertes generales por enfermedad (13 millones)”. Como prueba, enlaza a una publicación de una organización defensora del diseño inteligente (la creación divina del universo), que tiene casi el mismo titular pero en inglés.

La versión más antigua de esta desinformación que aparece en Google es de una página estadounidense que su fundador define en Twitter como “provida”. Como todos los sitios opositores a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) que lo replicaron, este dice que obtuvo las cifras del portal Worldometer, que también es citado como fuente por el portal cristiano en español.

Este sitio es una referencia en internet que elabora contadores en tiempo real con base en estimaciones estadísticas de los gobiernos y otras organizaciones alrededor del mundo. Entre las variables que monitorea están los abortos y las muertes que ocurren en todo el mundo.

El problema para verificar los datos que expone la nota es que la página ya reinició sus contadores y ahora aparecen las cuentas de 2020. Entre tanto, el archivo de internet no guardó los números en las últimas versiones que registró del sitio el año pasado (se ve como si no hubieran alcanzado a cargar a tiempo). Además, Colombiacheck le escribió al buzón de contacto para consultar el dato de 2019 pero no hubo respuesta.

No obstante, el portal identifica sus fuentes de información. En el caso de los abortos, trabaja con base en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que retoma las estimaciones publicadas en 2017 por el Instituto Guttmacher, un centro de estudios de Estados Unidos especializado en derechos reproductivos. Estas dan un aproximado de 55,7 millones abortos al año en el mundo, muchos más de los que plantea la publicación cristiana y un poco por encima del rango que cita Worldometer (de 40 a 50 millones).

Además, según la misma ONG estadounidense, la tendencia mundial de las últimas décadas ha sido al alza. La razón es el aumento de la población en edad reproductiva en países menos desarrollados.

El conteo de muertes, por otro lado, se basa en las Perspectivas de Población Mundial de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Aunque estos datos están agrupados por lustros, el folleto sobre mortalidad del Departamento de Economía y Asuntos Sociales calcula que ocurrieron 58,3 millones de muertes en el mundo en 2019. Una cifra cercana a la que da la nota.

En cuanto a las causas, Worldometer se basa en las estadísticas de la OMS. En particular, el estudio Carga Global de Enfermedad (GBD, por sus siglas en inglés), que elabora un observatorio de esta agencia de la ONU. Las estimaciones más recientes son de 2016 y sitúan como la principal causa de muerte las enfermedades coronarias, con una cifra aproximada de 9,4 millones personas que fallecen debido a ellas cada año.

Entonces, el portal cristiano solo se acerca a la cifra general de muertes en el mundo del año pasado. Se equivoca en los demás números. De hecho, un chequeo similar de la agencia AFP también llamó la atención sobre lo problemáticas que son las estadísticas mundiales sobre la IVE, porque muy pocos países tienen datos completos y confiables al respecto (entre más restrictivos es peor), lo que obliga a que incluso las fuentes más serias usen métodos de cuantificación que no pueden considerarse exactos.

En este caso, el uso comparativo de ambas variables tiene dificultades adicionales, aunque sea cierta la tendencia que el artículo pretende destacar (que son más los abortos que las muertes por cualquier causa específica).

¿Causa de muerte?

Contar el aborto como una “causa de muerte” puede considerarse una posición personal que no es chequeable. Sin embargo, las fuentes oficiales no suman esos datos como lo hace el portal en cuestión y este no explica el motivo que tienen para no hacerlo; solo las descalifica por ser “proaborto” e incluso critica una verificación que el portal Snopes publicó el año pasado, en la que hizo esa misma claridad sobre una comparación parecida con las cifras de 2018.

Por otra parte, el portal defensor del diseño inteligente cuestiona que “los bebés no nacidos no son reconocidos como seres humanos”. En oposición, esa nota defiende la idea de que la condición humana se adquiere desde la concepción y, en consecuencia, califica la interrupción del embarazo como una “causa de muerte” aunque los datos oficiales no lo hagan. Por eso es importante profundizar un poco más en este punto.

La tradición en varios países es que la existencia ante la ley comienza al nacer, incluso cuando se protege la vida desde antes, como sucede en el Código Civil colombiano, que data de 1873. La Corte Suprema de Estados Unidos, en una decisión de 1973, no encontró referencias constitucionales a la persona que le dieran protección prenatal en ese país. Incluso la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada en 1948, utiliza el verbo ‘nacer’ para marcar el momento inicial en el que se adquieren los derechos de su primer artículo, como lo recuerda un documento de la ONG internacional Center for Reproductive Rights.

La abogada Cristina Rosero Arteaga, experta en derechos humanos y asesora legal de esa organización, explica que lo que importa en estos casos es “que exista la posibilidad de elección” según las creencias individuales. Señala que instancias nacionales y extranjeras han llegado a la conclusión de que el aborto debe estar disponible como opción sin que esto implique desconocer que existe una vida antes de nacer e incluso que los estados pueden reglamentar su protección, siempre que estas medidas no pongan en riesgo la vida y la integridad de las mujeres.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU, por ejemplo, ha hecho la observación de que “todas las restricciones jurídicas que limiten la capacidad de las mujeres para someterse a un aborto no deben, entre otras cosas, poner en peligro sus vidas ni exponerlas a dolores o sufrimientos físicos o psíquicos”. El ente advierte que el acceso al aborto seguro es prioritario cuando “llevar a término el embarazo causaría a la mujer graves dolores o sufrimientos, sobre todo en los casos en que el embarazo es producto de violación o incesto, o el feto presenta una anomalía grave”.

Incluso la Convención Americana de Derechos Humanos dice que el derecho a la vida se protege “en general, a partir del momento de la concepción”. La precisión que antecede a la coma permite la interpretación de que no se trata de una protección absoluta. Este fue, precisamente, uno de los argumentos de la Corte Constitucional de Colombia cuando despenalizó el aborto en tres causales en 2006, como recuerda Rosero.

“La vida humana transcurre en distintas etapas y se manifiesta de diferentes formas, las que a su vez tienen una protección jurídica distinta. El ordenamiento jurídico, si bien es verdad, que otorga protección al nasciturus [persona antes de nacer], no la otorga en el mismo grado e intensidad que a la persona humana”, dice la sentencia. La ponderación de la vida de la madre, como sujeta de derechos, frente a la del ser en formación fue la que llevó al alto tribunal a tomar la mencionada determinación.

Es decir que las instituciones no están negando que el embrión o el feto tengan vida y humanidad. Pero las implicaciones de considerarlo una persona dependen de posiciones personales, como también concluye Scopes con base en opiniones médicas. El artículo cristiano desconoce el sustento jurídico de la separación entre abortos y muertes que hacen sus propias fuentes. Y esta no es su única omisión importante.

Embriones y salud pública

No sobra aclarar, de acuerdo con los datos del Guttmacher, que la mayoría de los abortos se practican en el primer trimestre de embarazo. Un estudio citado por ese instituto encontró que las mujeres que buscan la interrupción voluntaria del embarazo lo hacen, en promedio, entre la sexta y la décima semana de gestación. Para este momento, el embrión tiene el tamaño de una ciruela pasa y sus órganos todavía no funcionan con autonomía.

De hecho, según la OMS, el aborto es más seguro cuando se hace en las primeras etapas y la detección cada vez más temprana del embarazo, gracias a los avances de la medicina, ha permitido que la interrupción también se haga más pronto cuando se requiere. La mayoría de los casos en los que se practica tarde se debe, precisamente, a las barreras legales que les ponen a las mujeres.

Otra cosa que no dice el artículo chequeado es que se estima que 25,1 millones de abortos al año se dan en condiciones inseguras, 45 por ciento del total, según las mismas fuentes; que un tercio de estos es practicado por personal sin entrenamiento y en lugares insalubres; que tales riesgos tienen mayor incidencia en los países donde la legislación es más restrictiva frente a la IVE (mientras la tasa de abortos es similar) y que esto tiene una relación directamente proporcional con la mortalidad materna por esta causa, como también recuerda el Guttmacher con evidencia científica.

En conclusión, aunque cada quien es libre de considerar si el aborto es una “causa de muerte” desde su propia concepción de la vida, es incorrecto presentar así los datos de la OMS sin aclarar por qué esta organización no le da el mismo manejo. Esta contradicción del artículo frente a sus propias fuentes con respecto a la manera de usar las cifras, junto con la omisión de otros datos de contexto importantes y la equivocación en la mayoría de cifras (aunque la comparación que dan sea cierta), hacen que la calificación de la nota sea cuestionable.