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Miércoles, 07 Marzo 2018

Candidato a la Cámara por Caldas 'enredadito' con cifras de pobreza

Por Sania Salazar

Darío Arenas utilizó cifras desactualizadas y conceptos de economía que no se pueden manejar a la ligera para hablar de desigualdad e ingresos por persona.

Darío Arenas Villegas, candidato a la Cámara por Caldas del Partido Polo Democrático, aseguró en su cuenta de Twitter el pasado 22 de febrero que “el ingreso promedio en Caldas es de $492 mil pesos, 61% del mínimo, índice gini es del 0.51 puntos. Se debe crear más riqueza y distribuirla mejor”.

 

 

Después de contrastar los datos, Colombiacheck califica la afirmación como ligera, pues, aunque el candidato menciona las cifras en presente, la verdad es que son datos desactualizados y de años diferentes, lo que no permite hacer un balance correcto de la situación actual de ese departamento.

Arenas Villegas le envió a Colombiacheck los archivos extraídos de la página del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, de donde sacó las cifras.

El candidato explicó que tomó el índice de Gini de un documento del DANE de 2016 y el ingreso per cápita de otro documento de 2014. “Creo que el de ingreso no está actualizado”, respondió cuando se le preguntó por qué los datos no correspondían al mismo año.

Consultamos al DANE, donde informaron que el ingreso promedio en Caldas y el índice de Gini están actualizados a 2016. El coeficiente de Gini es de 0,51, tal como lo dijo Arenas Villegas, pero el promedio de ingresos por persona es de 567.695 pesos, -casi 76 mil pesos más de lo que asegura el candidato- lo que representa el 82% del salario mínimo de ese año, que era de 689.454 pesos.

El problema, además, fue que Arenas, sociólogo de la Universidad de Caldas, usó el ingreso promedio de 2014 -que realmente era de 493 mil pesos- y lo comparó con el salario mínimo de este año, con lo cual llegó a ese porcentaje de 61, pero eso es un cálculo erróneo por la diferencias de cuatro años.

El coordinador de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Manizales por Caldas, Alejandro Barrera, y el DANE coincidieron en llamar la atención sobre la inconveniencia de citar en la frase dos cifras de años diferentes, lo cual puede llevar a imprecisiones e interpretaciones equivocadas, pues los datos de cada año reflejan realidades socio económicas propias de cada periodo.

“Valdría la pena analizar también la tasa de crecimiento del PIB per cápita en el tiempo, no solo la cifra nominal en un año, y ojalá comparado con otros departamentos. Eso reflejaría el crecimiento real en los ingresos de los caldenses”, indicó Barrera, quien además, resaltó que la desigualdad es un concepto no solo monetario, sino económico y social e implica una serie de análisis que van más allá del ingreso promedio anual.

En Colombiacheck decidimos hacerle caso al analista y elaboramos la siguiente gráfica que, efectivamente, muestra un aumento en el ingreso promedio de los caldenses en comparación con el mínimo de cada año:

 

 

¿Qué es el índice de Gini?

Barrera explica que, en términos generales, es una medida de concentración del ingreso entre los individuos de una región en un periodo de tiempo determinado que está comprendido entre 0 y 1, donde 0 es una distribución perfecta del ingreso y 1 indica desigualdad máxima.

Según el economista, el Gini es una medida importante, pero tiene limitaciones: primero, que se creó a principios del siglo XX, bajo un contexto social y económico distinto al actual. Segundo, que para hacer inferencias basados en este indicador se recomienda hacerlo de una forma más desagregada, “es decir, no tomar simplemente el total del departamento, sino que se debe analizar por municipios y actividades económicas para identificar los focos de desigualdad, para evitar emitir juicios de valor generalizados que pueden llegar a estar sesgados”.

Jueves, 22 Junio 2017

Roy Barreras: proceso de paz ha salvado mil vidas en el último año

Por Sania Salazar

Con esa afirmación que resulta aproximada, el senador y precandidato a la presidencia por el partido de la U, defendió el proceso de paz con las Farc. Colombiacheck encontró que no hay consenso al medir los beneficios de la paz.

Según Roy Barreras, precandidato a la presidencia y actual senador del Partido de la U, mil es la cifra de vidas que se han salvado gracias al proceso de paz con las Farc en el último año.

“Es un proceso que salva vidas y que trae mucha esperanza, porque este ha sido un país huérfano de Estado 200 años, la paz es una esperanza para que por fin llegue el Estado al territorio y a las familias y hay que salvar la paz, esto salva vidas todos los días. Mil muertos menos solamente en el último año”, aseguró en el programa La Luciérnaga, de Caracol Radio el pasado 24 de mayo.
 

 


Colombiacheck contactó al senador Barreras por whatsapp para preguntarle en qué fuente basa esa cifra y cuál era el periodo preciso al que se refería, pero hasta la publicación de este chequeo no hemos obtenido respuesta.

Después de revisar varias cifras Colombiacheck califica la frase de Barreras como aproximada.

“En el año 2012 se presentaron 4.114 homicidios en 281 municipios, donde las Farc y el conflicto era intenso, hoy esos homicidios han caído a 3.157, más de mil vidas se han salvado como resultado del proceso que se está consolidando”, aseguró el vicepresidente Óscar Naranjo en abril pasado durante la presentación del informe Cómo va la paz, declaración que resaltó el periódico El Nuevo Siglo.

Colombiacheck revisó dicho informe realizado por la plataforma ciudadana La iniciativa: unión por la paz, y encontró un mapa con las cifras que dio Naranjo, pero al calcular la diferencia de los casos registrados entre 2012 y 2016 encontramos que son 957 casos menos y no más de mil como asegura el vicepresidente.

No se trata de despreciar la cifra, pues es un gran avance en un país donde los asesinatos cometidos por las Farc eran noticia diaria, se trata de pedirles precisión a los líderes de opinión, en este caso a Naranjo y a Barreras, sobre un asunto tan delicado y que ha generado tanta polarización como los beneficios del proceso de paz.

Otras cálculos

 

 

Según el octavo reporte del Monitor del cese al fuego bilateral y de hostilidades del Centro de Recursos para el análisis de conflictos, Cerac, publicado el pasado 2 de mayo “en lo corrido del proceso de paz han dejado de perderse por lo menos 2.670 vidas de personas en acciones directas del conflicto armado con las Farc, de las cuales por lo menos 547 vidas no se han perdido debido al conflicto durante el cese bilateral”.

Un artículo publicado por ese Monitor el 17 de diciembre de 2015 titulado El proceso de paz con las Farc salva vidas calculaba que en tres años de negociación entre el Gobierno y esa guerrilla, se habían prevenido al menos 1.500 muertes.

Para calcular la prevención de muertes en las negociaciones entre el Gobierno y las Farc, Cerac comparó el promedio histórico diario de muertes durante el conflicto (1984 hasta el 17 de octubre de 2012 -un día antes del inicio de la fase pública del proceso-), frente al promedio diario de número de muertes durante el proceso de paz (a partir del 18 de octubre de 2012).

Hay que recordar que la fase pública de negociaciones entre el Gobierno y las Farc empezó en octubre de 2012.

Si a las 2.670 vidas que se han salvado hasta ahora según el penúltimo reporte del Monitor, restamos el cálculo de diciembre de 2015, nos da 1.170, cálculo que abarca un poco más de un año. La cifra es aproximada a las mil vidas de las que habló Barreras.

“Si se compara con el período de implementación de la Política de Seguridad Democrática (agosto 2002-octubre 2012) no sólo habrían muerto 1.572 combatientes menos, sino que también se ha preservado la vida de 499 civiles. Incluso, durante las negociaciones quedaron heridos 473 civiles menos en eventos de conflicto”, señala el informe.

El Cerac resalta además una reducción mayor “al comparar con el conflicto durante los dos periodos presidenciales del Gobierno Uribe, así como con la etapa de recrudecimiento de la guerra (1996-2002): frente a dichos periodos, se previno la muerte en eventos del conflicto de 3.073 y 3.060 personas, respectivamente”.

En su columna del pasado 2 de junio el periodista Álvaro Sierra se pregunta: “¿Alguien se ha puesto a calcular lo que representa en beneficios para el país que las Farc dejen de existir? No solo para la Colombia rural, que ha padecido los efectos de la guerra y la falta de solidaridad de la Colombia urbana, sino para las clases medias de las ciudades, que han pagado con impuestos la guerra”.

Tal parece que la paz, como la guerra, son difíciles de cuantificar con exactitud, lo cierto es que muchos de los beneficios de que la principal guerrilla del país está dejando las armas ya se perciben en hechos mucho más tangibles que los números, sobre todo en las regiones, donde, evidentemente, hay menos muertos. Y cada muerto, si bien se puede contar, no es un número sino un drama.