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Cuestionable

Lunes, 19 Abril 2021

CEO de Pfizer no se negó a aplicarse su propia vacuna; dijo que lo haría cuando fuera su turno

Por Laura Rodríguez Salamanca

En redes se sacó de contexto una noticia publicada por Clarín, en Argentina, para alimentar la narrativa sobre la inseguridad de las vacunas contra COVID-19.

En redes sociales, especialmente en Facebook, circulan varias capturas de pantalla de un artículo, publicado por la versión digital del periódico argentino Clarín, que se titula: “Albert Bourla, CEO de Pfizer, no quiso aplicarse su vacuna”.

En la mayoría de las imágenes solo se puede leer el título de la publicación, lo que ha llevado a que los usuarios saquen conclusiones erradas sobre el texto y alimenten teorías conspirativas sobre la seguridad de las vacunas.

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Las imágenes han sido compartidas en Argentina, Perú, México, España y Colombia con comentarios como “hay que ser muy estúpido para caer en la trampa” y “¿te pondrías una vacuna que el mismo diseñador y fabricante no se pondría?”.  

Uno de los comentarios más recurrentes es: “El CEO de Pifz€r no quiere ser víctima del invento de su propia compañía porque sabe el riesgo que puede correr al aplicarse ese veneno, mientras los dormidos esperando su turno para v4cunarse. Lamentable”. 

El problema de este tipo de publicaciones es que resultan engañosas al no permitir leer completo el artículo de Clarín, publicado el 17 de diciembre de 2020, en el cual se explica que el ejecutivo dijo que no se había vacunado porque no estaba “en el rango de edad de quienes deben recibirla primero”. 

La noticia de este medio de comunicación se basó en una entrevista concedida por el presidente y director de la farmacéutica estadounidense al canal de televisión CNCB el 14 de diciembre de 2020, día en que se inició la vacunación masiva contra el COVID-19 en Estados Unidos y tres días después de que la Administración de Medicamentos y alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) le diera la aprobación de emergencia a la vacuna de Pfizer-BioNTech.

En la conversación, una periodista le preguntó cuándo planeaba vacunarse, a lo que Bourla respondió: “Pronto. Tan pronto pueda lo haré. La única sensibilidad acá es que no quiero ser un ejemplo de saltarse la línea. Tengo 59 años, tengo buena salud, no estoy trabajando en la primera línea. Así que para mi perfil no recomienda ponerse la vacuna ahora mismo”. 

Es que de acuerdo con las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos, en las primeras fases de vacunación estaban el personal de atención médica, los residentes de geriátricos, el personal de la primera línea de atención de la pandemia (por ejemplo, bomberos, profesores, trabajadores agrícolas y policías) y personas de 75 años o más.

El CEO de Pfizer también comentó en la entrevista que su empresa había realizado muchas encuestas para identificar qué le daría confianza a la gente para ponerse la vacuna, las cuales arrojaron que una de las razones, incluso mejor que si el presidente Joe Biden se la pusiera, sería que él mismo se vacunara. Entonces, aclaró: “Con esto en mente, estoy tratando de encontrar una manera de vacunarme a pesar de que no es mi momento solo para demostrar la confianza en la empresa”. 

De hecho, a principios de marzo Bourla anunció en una serie documental de HBO que había recibido su primera dosis de la vacuna contra el COVID-19, según anotaron nuestros colegas verificadores de FactCheck.org. 

Con esta información, calificamos como cuestionables las capturas de pantalla del artículo “Albert Bourla, CEO de Pfizer, no quiso aplicarse su vacuna”, del periódico Clarín, que solo permiten leer el titular de la noticia o sacan de contexto la información de la publicación para sostener falsas narrativas sobre la seguridad de las vacunas.

En resumen, el artículo sí fue publicado por el medio de comunicación, pero en el contenido se aclara que Bourla dijo no haberse vacunado (en diciembre de 2020) porque aún no le correspondía el turno por no hacer parte de los grupos de riesgo.
Además, el director ejecutivo de Pfizer anunció en marzo que había recibido la primera dosis.

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Falso

Viernes, 17 Julio 2020

No hay evidencia de que el Mentholatum y el eucalipto sirvan para impedir el desarrollo del COVID-19 en el cuerpo humano 

Por Laura Castaño Giraldo

Si bien estos componentes hacen parte de la medicina tradicional y sirven para aliviar algunos síntomas relacionados con afecciones respiratorias, no se ha comprobado su capacidad para combatir el coronavirus

Como parte de las desinformaciones que circulan en redes sociales sobre tratamientos y curas para el coronavirus, encontramos esta cadena que asegura que médicos de la Universidad de La Habana, en Cuba, “confirmaron y demostraron que el COVID-19 no se desarrolla en ambientes donde se usa *el 1,8 Epoxi-p mentano*, que es el componente anti virucida, antiséptico y bactericida del *Eucaliptol*, más conocido como *Eucalipto*” (sic).

Además, la cadena incluye recomendaciones como “tener ramas de Eucalipto en los dormitorios o vaporeras con aceite de Eucalipto o ramas de este para prevenir el COVID-19”.  

Cadena falsa

A simple vista esta cadena tiene el aspecto y las características que hacen parte de las desinformaciones: mezcla de mayúsculas y minúsculas, mala redacción y un mensaje que invita a la difusión de la misma. Por este motivo y por la cantidad de veces que se ha replicado en redes, decidimos hacer la correspondiente verificación.

De entrada hicimos una búsqueda avanzada en Google con las palabras “Universidad de La Habana”, “eucalipto” y “COVID-19”, y la mayoría de resultados que obtuvimos son chequeos que nuestros colegas de Maldita, AFP Factual, La Silla Vacía y Chequeado han hecho sobre este tema. 

Los cuatro medios coincidieron en que el contenido del mensaje es falso y a continuación citaremos las razones que sustentan la calificación. 

La primera es que no hay rastro de que la Universidad de La Habana haya divulgado esa información. Como mencionamos anteriormente, nuestra búsqueda avanzada de Google nos mostró verificaciones al respecto, pero no dimos con ningún tipo de publicación o comunicado de esta institución en el que se hablara de los supuestos hallazgos que menciona la cadena. 

La segunda es que, como explica AFP Factual, el Mentholatum es un ungüento hecho a base de mentol y alcanfor, que ayuda a aliviar síntomas de tos, resfriado y congestión nasal, pero no hay pruebas ni de que pueda impedir la entrada del COVID-19 al cuerpo humano ni de que lo elimina, en caso de ya tenerlo. 

Esos mismos ingredientes los tiene el reconocido Vick Vaporub y, si bien funciona para mitigar sensaciones causadas por los resfriados, como mencionamos en este chequeo, la OMS no ha recomendado el uso de ese producto para tratar la enfermedad causada por el virus del COVID-19. Al respecto, esta organización precisa que “aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la COVID-19, hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad”.

En la cadena se dice también que “el COVID-19 no se desarrolla en ambientes donde se usa *el 1,8 Epoxi-p mentano*, que es el componente anti virucida, antiséptico y bactericida del *Eucaliptol*, más conocido como *Eucalipto”. Además se sugiere tener vaporeras con aceite de Eucalipto para prevenir el COVID-19. Sobre estos dos aspectos va nuestra tercera y última razón de por qué esa información es falsa.

Con apoyo de datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, AFP Factual explica que el 1,8-epoxi-p-mentano, compuesto químico del aceite de eucalipto, se utiliza en “tratamientos para combatir la tos, el asma, la bronquitis y otras afecciones de las vías respiratorias”. También previene infecciones respiratorias producidas por el virus de la influenza y están comprobadas sus características antibacterianas y fungicidas”. Pero hay que tener presente que en ninguna parte se habla de que sea capaz de combatir el coronavirus. 

Sobre esto, José Alcamí Pertejo, virólogo e inmunólogo del Instituto Carlos III de Madrid, le explicó a Maldita Ciencia que “el compuesto no tiene actividad antiviral per se si se administra solo, sino en concentración con otros antivirales”

En ese mismo sentido, Sonia Zúñiga, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNB-CSIC), añadió que "no hay ninguna evidencia de que el eucalipto sea virucida para el coronavirus y mucho menos para superficies”. 

Y un aspecto más para tener en cuenta: hacer vahos o inhalar vapores no reduce el riesgo de contagio ni tampoco cura la infección causada por el coronavirus. Maldita explica, como ya habíamos citado en uno de nuestros chequeos, que esa práctica puede terminar siendo contraproducente porque puede dañar las vías respiratorias. 

De esta forma concluimos entonces que es falso que el Mentholatum impida la entrada del COVID-19 al cuerpo, así como también es falso que el eucaliptol no permita el desarrollo del virus o que las vaporeras con aceite de eucalipto sirvan para contrarrestar sus efectos. Y, como si fuera poco, esa información tampoco salió de demostraciones hechas por médicos de la Universidad de La Habana.