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Viernes, 10 Septiembre 2021

Cifras de COVID-19 de vacunados en Israel son usadas para desinformar sobre las vacunas

Por Gloria Correa

La circulación de la variante delta y la relajación de las medidas en Israel se han asociado al nuevo pico de casos que vive ese país y afecta incluso a vacunados. Pero en redes usan cifras reales del pico para atribuir erróneamente resultados devastadores a las vacunas de ARNm

Un seguidor de Colombiacheck nos pidió verificar el siguiente texto:“Por ser de los primeros países en tener las más altas tasas de vacunación; Israel fue visto como un modelo a seguir. Sin embargo los resultados de la población luego de inocularse con las controvertidas inyecciones de ARN son devastadores. Según datos del Ministerio de Salud israelí, son principalmente los vacunados con 2 dosis los que están siendo en mayor parte afectados por el COVID”.

Al revisar el origen del texto encontramos que es parte de una nota publicada en una página web llamada Trikooba, el 30 de julio de 2021, titulada: “Datos israelíes recientes muestran una mayor hospitalización de pacientes COVID entre las personas totalmente vacunadas”. 

Pantallazo nota Trikooba

Dicho sitio web se describe como un portal de difusión de todo tipo de información alternativa. No obstante, fue reportado en un informe del diario La Vanguardia, de España, en mayo de 2021 y en otro publicado por los colegas verificadores de Newtral el 22 de agosto de 2021, siendo uno de los portales negacionistas de la pandemia que ha logrado posicionarse con éxito en Telegram.

  1. La información que incluye la nota de Trikooba se ha difundido en otras publicaciones en en redes sociales como Facebook (1,2,3,4,5) y Twitter, (1,2,3) que buscan desalentar la vacunación contra COVID-19.

En Colombiacheck, al verificar la nota de Trikooba encontramos que es cuestionable y desinforma ya que parten de un hecho real como es el ascenso de casos por COVID-19 en Israel desde finales de junio de 2021, que afecta incluso a los vacunados; pero se equivocan al señalar que esta situación se debe a la aplicación de las vacunas de ARNm, las cuales califican de producir “resultados devastadores”. 

Quienes hacen este tipo de interpretaciones son víctimas de la paradoja de Simpson o efecto Simpson en datos estadísticos y es una distorsión en la que el análisis de un conjunto de datos lleva a conclusiones erróneas que son opuestas al análisis de los datos desagregados. Diversos medios (1,2,3, 4, 5) que verificaron lo que se está difundiendo erróneamente de esta situación por COVID-19 tanto en Israel como en otros países como Inglaterra, también llegaron a esta conclusión.

Además, expertos en epidemiología y salud pública del portal Health Desk han explicado que la situación actual en ese país de Medio Oriente se debe a factores como la circulación de la variante delta y a la rápida desescalada que se dio a comienzos de junio en las medidas tomadas por la pandemia.

Y teniendo en cuenta que las vacunas no protegen un 100% frente a los contagios, sumado a que Israel es un país con una cobertura de más del 60% en vacunación contra COVID-19, con la circulación de una variante más transmisible, como la delta que incluso puede afectar a los vacunados, era de esperar que un porcentaje de estos se vieran afectados por nuevos contagios, así como el restante porcentaje de la población sin vacunar que está mucho más susceptible, tal como está ocurriendo en otros países como Estados Unidos e Inglaterra.

Alta cobertura de vacunación, sin resultados devastadores 

Israel fue uno de los primeros países en instaurar el programa de vacunación frente al nuevo coronavirus, iniciando el 19 de diciembre de 2020 con la vacuna Pfizer-BioNTech BNT162b2 y posteriormente, incluyó la de Moderna, ambas con tecnología de ARNm. Al comenzar dieron prioridad a los mayores de 60 años, los trabajadores del sistema de salud y personas con afecciones médicas subyacentes.

Desde entonces, Israel con aproximadamente 9.2 millones de habitantes, ha estado entre los países con mayor proporción de población vacunada contra COVID-19. Según el portal de estadísticas mundiales Our World In Data al 9 de septiembre de 2021 había alcanzado una cobertura de un 62,9% de la población total vacunada con dos dosis.

Datos al 9 de septiembre vacunados en Israel ourworldindataFuente:https://ourworldindata.org/vaccination-israel-impact

En la revista International Journal of Environmental Research and Public Health en mayo de 2021 resaltaron que la temprana negociación con las empresas farmacéuticas, la gestión y organización del programa de vacunación fueron factores determinantes para que Israel liderara la cobertura en vacunación contra COVID-19 en el primer semestre de 2021.

Pero la negociación temprana que llevó a cabo el primer Ministro Israelí Benjamín Netanyahu, con Pfizer cuyo contrato se reveló a comienzos de enero, incluyó la autorización de la cesión de datos sanitarios de los vacunados a la farmacéutica a cambio de dar preferencia a Israel en el suministro de vacunas, así lo publicaron medios como El País de España.

Entonces, es cierto como señala en Trikooba que por ser de los primeros países en tener las más altas tasas de vacunación, Israel ha sido visto como un modelo a seguir. No obstante, se equivocan al afirmar que los resultados luego de la vacunación con las inyecciones de ARNm son devastadores, pues diversos estudios han mostrado el impacto positivo de la vacunación en ese país.

En febrero de 2021, una editorial de la revista British Medical Journal y reportes en medios como la BBC, informaron que el Ministerio de Salud Israelí, después de analizar aproximadamente un millón de vacunados a quienes siguieron hasta más de siete días después de la segunda dosis de la vacuna, encontró que sólo 531 adultos (0,07%) completamente vacunados dieron positivo para coronavirus y de esos sólo 38 tuvieron una enfermedad moderada, grave o crítica.

La agencia de noticias Reuters también reportó en ese mismo mes que según análisis hechos por investigadores israelíes como Malka Gorfine, Hagai Rossman, Eran Segal y Uri Shalit, quienes se basaron en reportes nacionales por edad y ciudad, identificaron una reducción en infecciones y hospitalizaciones tanto en los mayores de 60 años, que fueron vacunados primero, como en las ciudades que vacunaron la mayor proporción de su población. Cambios que, según señalaron los investigadores, no se habían visto con las cuarentenas instauradas previamente. 

Y luego, otros estudios sumaron evidencia a lo que se vislumbraba en febrero de 2021.  En abril siguiente la revista New England Journal of Medicine publicó un estudio que evaluó la efectividad del biológico de Pfizer, basado en el análisis de un grupo de 596,618 vacunados frente al mismo número de no vacunados, entre diciembre de 2020 y febrero de 2021 en Israel. Encontrando que la efectividad de la vacuna (o protección en el mundo real) a partir de siete o más días después de la segunda dosis es de 87% para prevenir hospitalización y 92% ante enfermedad grave.

En el mismo sentido, investigadores de la Universidad de Tel Aviv publicaron en mayo de 2021 en la revista científica The Lancet  un análisis de datos de vigilancia nacional de la campaña de vacunación en Israel entre enero y abril de 2021, donde concluyeron que dos dosis del biológico de Pfizer son efectivas hasta un 97,5% ante hospitalización por enfermedad grave y un 96,7% frente a muerte por COVID-19. 

Ya en abril de 2021, a través del informe semanal de morbilidad y mortalidad de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos(CDC), otros investigadores habían reportado una disminución de hasta el 67% en la proporción entre mayores de 70 años frente a los menores de 50 años con COVID-19 que requerían uso de ventiladores mecánicos luego de iniciar el programa de vacunación en Israel. 

Datos que concuerdan con la tendencia hacia la baja de las cifras de admisiones semanales en Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) en el primer semestre de 2021 y  también se relacionan con la reducción de muertes por COVID-19 en el mismo período de tiempo en ese país, según Our World In Data (Ver gráficos adjuntos).

Ingresos a UCI en Israel

Muertes en Israel por COVID-19

Fuente: https://ourworldindata.org/vaccination-israel-impact

Por su parte, Eran Segal, biólogo computacional del Instituto de Ciencia Weizmann y asesor del Gobierno de Israel, el 16 de julio de 2021 desde su perfil de Twitter se manifestó sobre la cifra de enfermos críticos en comparación con una etapa similar en la que no había vacunas: “el porcentaje de casos que se vuelven enfermos críticos es ahora del 1,6%, en comparación con el 4% en una etapa similar en la tercera ola cuando no había vacunas”.

Así en Israel se evidenció el impacto de la vacunación en la reducción de enfermos críticos, ingresos a UCI y muertes  por COVID-19 que es el principal objetivo de los programas de vacunación de enfermedades infecciosas como ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por eso los resultados de la vacunación no fueron devastadores como señala falsamente la publicación que estamos verificando. 

Las cifras son reales, las conclusiones erróneas

En la nota de Trikooba citan a Rafael Zioni, un médico internista del Hospital Laniado de Israel y adjuntan unas tablas, las cuales encontramos que él publicó originalmente en su perfil de Twitter el 14 de julio de 2021, con datos de casos entre vacunados y no vacunados que se han difundido ampliamente en redes sociales (1,2,3) asociadas a afirmaciones en las que atribuyen efectos devastadores a las vacunas.

Estas tablas, según replicó Zioni en su perfil de Twitter, las construyó a partir de datos crudos extraídos de la página oficial del Ministerio de Salud Israelí. 

tabla vacunados vs no vacunados Trikooba

Y ciertamente los datos del médico coinciden con los del Ministerio, así lo verificamos en Colombiacheck al acceder a la tabla original del Ministerio de Salud Israelí y filtrar por las variables que tuvo en cuenta Zioni, como rangos de edad, fechas de reportes, el positivo para COVID-19 luego de dos dosis de la vacuna y los no vacunados. 

Entonces los datos que publicó Zioni en sus tablas replicadas en Trikooba, así como en las otras publicaciones en redes sociales, son ciertos. Pero, a partir de ahí tanto Zioni como quienes lo replicaron sacan erróneas conclusiones sobre la vacunación al señalar que “los no vacunados parecen sobrevivir mejor a las infecciones por COVID-19” o al atribuir a las vacunas las hospitalizaciones y casos graves en vacunados.

El error radica en que se basan en datos crudos agregados, sacan las cifras fuera de contexto y establecen una precipitada conexión de causalidad entre vacunas y enfermos vacunados, dejando de lado que Israel para esa fecha tenía una cobertura de vacunación mayor al 50%, que la variante delta mucho más transmisible estaba circulando y comenzaba a afectar tanto a vacunados como a no vacunados ya que, como señalamos previamente, las vacunas no protegen al 100% frente a los contagios.

Una interpretación adecuada de los datos del Ministerio de Salud Israelí requiere entre otras cosas recurrir a análisis estadísticos, desagregar los datos, al menos por grupos de edad  calculando tasas que tengan en cuenta datos poblacionales. Valeria Patricia Torres Espín, Bioquímica clínica, Máster en Salud Pública y Epidemiología de la Universidad Internacional de Valencia, Máster en Enfermedades infecciosas y resistencia a antimicrobianos de la Universidad de Glasgow en Escocia, explicó a Colombiacheck al respecto: 

“Si tengo una lista de datos, como los de las tablas del Ministerio, debo elegir un modelo estadístico para hacer un análisis escogiendo las variables que quiero analizar. Ese tipo de análisis no son sólo los datos crudos que recojo, implica recurrir a análisis que además permitan hacer comparaciones con análisis previos y así obtener una conclusión que dista de lo que se ve a primera vista en los datos”. 

La OMS también señala que en análisis epidemiológicos es preferible usar tasas (proporciones) que incluyen un numerador y un denominador con datos poblacionales en un período de tiempo específico, que permiten hacer comparaciones objetivas entre grupos. Pero en las tablas de Zioni, tales tasas no fueron calculadas.

Jeffry S. Morris, PhD en estadística de la Universidad de Pennsylvania, a través de un blog de ciencia también explicó sobre este tema: “El uso de datos crudos exagera la efectividad de la vacuna cuando la proporción de vacunados es baja y atenúa la efectividad de la vacuna cuando, como en Israel, las proporciones de vacunados son elevadas".

La falacia de Simpson 

Sumado a las razones previas, quienes creyeron que las vacunas tuvieron resultados o efectos devastadores a partir de las tablas de Zioni, han caído en la falacia o paradoja de datos de Simpson. Debido a esta paradoja, la tendencia que se ve en un grupo de datos puede ser contraria a la que se encuentra al desagregarlos. 

Por eso al revisar los datos de las tablas de Zioni, según las variables: número de contagios frente a vacunados/no vacunados, la tendencia que se aprecia es que los vacunados tienen mayor número de contagios. Pero si se incluye la variable edad en el análisis y se compara con las dos anteriores, calculando las tasas para cada grupo de edad, la tendencia cambia y se pone en evidencia que los contagios son más comunes en no vacunados, incluso las hospitalizaciones y las muertes.

Lo que se puede apreciar fácilmente en las gráficas del  Ministerio de Salud Israelí  que incluyen las tasas por grupo de edad por cada 100.000 habitantes, poniendo en evidencia que los casos activos afectan más a los no vacunados menores de 50 años. Y los casos severos y muertes en los últimos 3 meses en adultos mayores de 60 años, también han afectado más a los no vacunados. 

Casos activos por 100.000 habitantes vacunados vs no vacunados Israel MinSalud

Gravemente enfermos mayores de 60 años Israel COVID-19

Muertes por COVID-19 según estado de vacunación

Fuente: https://datadashboard.health.gov.il/COVID-19/general

Por otra parte, el estadista Jeffry S. Morris, publicó en el portal Covid Data Science una tabla con casos severos por COVID-19 del 15 de agosto de 2021 en Israel con datos del Ministerio de Salud, en la que hace el análisis por grupos de edad entre vacunados y no vacunados, incluye tasas (número de casos por 100.000 habitantes), hace el cálculo del riesgo de enfermedad severa y la efectividad de la vacuna.

Tabla datos 15 de agosto COVID-19 en Israel Jeffrey Morris

Según esta tabla, que a diferencia de las de Zioni, incluye tasas y un análisis estadístico, los casos severos afectan más a los adultos mayores no vacunados, quienes son parte de un grupo altamente susceptible a enfermar gravemente. Pero la efectividad de la vacuna ante enfermedad severa sigue siendo bastante alta en todos los grupos de edad, siendo el grupo de 80-89 años el de la efectividad más baja (81,1%) y para todos los demás está entre el 88,7% y el 100%. 

Otras variables: relajación de medidas, variante delta, comorbilidades en adultos mayores

Ahora bien, teniendo en cuenta el contexto, el escenario por la pandemia en Israel desde finales de junio de 2021 cambió porque el país comenzó a vivir un nuevo pico. Desde entonces, medios nacionales israelíes e internacionales (1,2,3,4) publicaron que las medidas de bioseguridad que se habían levantado a comienzos de ese mismo mes, se volverían a instaurar.

Expertos en salud pública y epidemiología de la Universidad de Harvard explican desde el portal Health Desk que el aumento en los casos, que afecta tanto a vacunados como no vacunados en Israel, se asoció entre otras cosas, a variables como la presencia de la variante delta que es más transmisible, y a la relajación de las medidas de restricción previas. La Federación Internacional de la Cruz Roja también reportó  para el 09 de agosto, que la variante delta, era la causa probable del 98% del nuevo y rápido aumento de los casos y la morbilidad en Israel.

Alejandro Macías, infectólogo, excomisionado contra el virus A-H1N1 en México, explicó a AP News medio que también verificó las tablas de Zioni que “es una cuestión de proporciones. Al igual que en todo el mundo, un gran porcentaje de los nuevos casos de COVID-19 están ligados a la variante delta, una mutación del coronavirus que se propaga más fácilmente que otras y de ahí que se vea un aumento en los casos en Israel y en todo el mundo. Las vacunas que actualmente se encuentran disponibles no siempre evitan la enfermedad, pero sí se evitan la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte”, resaltó Macías. 

De hecho, el Ministerio de Salud Israelí quien monitorea la efectividad de las vacunas, a través de un comunicado a principios de julio de 2021 reportó una reducción en la efectividad de la vacuna de Pfizer al 64% en la prevención de infecciones y de enfermedad sintomática, simultáneamente con la propagación de delta en el país, pero la efectividad siguió siendo alta, del 93% en prevención de enfermedad grave y casos de hospitalización. Datos que también reportó Pfizer en un artículo que aún no ha sido revisado por pares.

Por eso, desde el 29 de julio el Ministerio de Salud Israelí, anunció que comenzaría a administrar vacunas de refuerzo a personas mayores de 60 años o con condiciones preexistentes para potenciar la respuesta inmune y desde el 30 agosto extendieron la medida a todos los mayores de 12 años. 

Valeria Torres, explicó a Colombiacheck sobre esa situación: 

Sabíamos que la protección por las vacunas podría disminuir o caducar, y con el nuevo coronavirus vivimos la ciencia en tiempo real. La ciencia de enfermedades infecciosas es de esperar, reportar cuando tengo suficientes datos y analizar.  Ya sabíamos con otras vacunas que se podría requerir vacunar periódicamente. Evidentemente el repunte de casos en vacunados en Israel entre junio y julio, principalmente en adultos mayores, muchos de los cuales tienen comorbilidades o un sistema inmune más frágil, fue mostrando la necesidad de una tercera dosis que el mismo Ministerio de Salud instauró desde finales de julio”, enfatizó Torres.

Pero Israel no ha sido el único país que, con una amplia cobertura en vacunación, se está enfrentando a un nuevo pico por la presencia de la variante delta, países como Estados Unidos e Inglaterra están viviendo situaciones similares con contagios que afectan tanto a vacunados como a no vacunados.   

Finalmente, Torres concluyó respecto a lo que transmite la nota de Trikooba que verificamos: “Si analizo las gráficas de los casos, hospitalizaciones y muertes en Israel durante la pandemia no puedo decir que la vacunación no sirve. Si las vacunas no sirvieran en absoluto, las curvas no hubieran bajado en ningún momento”, como si lo hicieron desde enero de 2021.

Por lo tanto la publicación de Trikooba que verificamos  es cuestionable porque usa datos reales de COVID-19 en Israel para saltar a conclusiones falsas que desalientan la vacunación y son producto de una interpretación inadecuada de los datos agregados.

La circulación de la variante delta, altamente transmisible y la relajación en las medidas tomadas por la pandemia son factores que influyeron en el nuevo pico que vive Israel. Y al haber en Israel un alto porcentaje de la población vacunada, las cifras de contagios y hospitalizaciones también han afectado a los vacunados, pero a partir de esto no se puede concluir que los resultados por las vacunas de ARNm son devastadores o sean la causa directa de esa situación, ya que el plan de vacunación ha demostrado ser efectivo al reducir muertes, hospitalizaciones e ingresos a UCI por COVID-19.

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Lunes, 08 Junio 2020

Gráfico que muestra probabilidades de contagio con tapabocas no tiene evidencia científica

Por Ana María Saavedra

Aunque tapabocas sí ayudan, en un dibujo se muestran cifras de probabilidades de contagio de COVID-19, para las que no hay respaldo científico, si se utiliza o no. Por ahora no es posible determinar con exactitud los porcentajes dados. 

Una infografía compartida miles de veces muestra tres escenarios diferentes de la interacción entre un "portador de COVID-19" con otra persona no infectada. En el primer escenario el infectado no usa una máscara, pero la otra persona sí. De acuerdo con la imagen, el riesgo de contagio en ese contexto sería del 70 por ciento.

En el segundo escenario, el portador de coronavirus usa tapabocas, pero la otra persona no. Según la gráfica, en este caso el riesgo sería del 5 por ciento. En el último escenario, tanto el infectado como la otra persona usan mascarilla. El riesgo sería del 1,5 en este caso según la imagen.

Infografías similares con los mismos datos han sido compartidas en varios países y en varios idiomas como inglés y francés

Pero, aunque la evidencia sí muestra que los tapabocas pueden ser útiles para prevenir el contagio de COVID-19 (cuando se acompaña con otras medidas de prevención), los datos señalados en el gráfico no cuentan con respaldo científico.

Nuestros colegas de los medios de fact-checking Efecto Cocuyo de Venezuela y AFP Factual ya habían verificado esta infografía.

En Colombiacheck retomamos parte de las verificaciones de nuestros colegas  como parte de #CoronavirusFacts (O #DatosCoronavirus en español), un esfuerzo para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo liderado por la Red Internacional de Verificadores de Datos, IFCN.

Tanto Efecto Cocuyo como AFP llegaron a la conclusión de que ‘no hay ninguna evidencia científica que permita medir la reducción de riesgo de contagio con esos porcentajes por el uso de mascarillas’.

En Colombiacheck consultamos a Alfonso Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN), quien nos explicó que “eso valores no están soportados en ninguna publicación científica”.

En una nota publicada por el Fact Check Team de la agencia noticiosa Reuters, consultaron sobre este tema a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés). El CDC respondieron, por correo electrónico, que “actualmente no hemos encontrado datos que permitan cuantificar la reducción del riesgo por el uso de mascarillas o tapabocas”.

Al respecto, el CDC ha comunicado que el uso de tapabocas o telas para cubrirse el rostro no tiene la intención de proteger a quien lo usa sino de evitar que se propague el virus (es decir, principalmente busca prevenir que quien usa el tapabocas contagie a alguien más). 

Pero Reuters agrega que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Europa también ha publicado que se desconoce cuánto puede disminuir la transmisión el uso de la mascarilla en adición a otras contramedidas e insiste que éstas deben ser usadas sólo como un complemento y no como un reemplazo de las medidas preventivas.

La organización neerlandesa Nieuwscheckers también verificó el gráfico y encontró que este fue una interpretación del estudio “Facemasks and similar barriers to prevent respiratory illness such as COVID-19: A rapid systematic review”, una investigación que no ha sido revisada por pares.

En el estudio se observó que en un hogar donde tres personas usaron mascarillas (dos sanas y una infectada) el riesgo de contagio se reducía apenas en 19 por ciento pero que esta reducción bajaba drásticamente si la mascarilla solo la usaba el contagiado, o si solo la usaban las personas no contagiadas.

Nieuwscheckers concluyó que “la imagen (que estamos verificando) ofrece una interpretación errónea de cómo funcionan las mascarillas. Estas obstruyen gotículas de saliva y pequeñas partículas de polvo o líquido que flotan en el aire, por las cuales se puede propagar el virus”.

Y añadieron que, “sin embargo, el efecto del uso de mascarillas en la vida diaria depende de su uso correcto y otras circunstancias. La investigación sobre la efectividad de estas mascarillas muestra que los efectos de su uso son probablemente mucho menores que los porcentajes de la imagen viral”.

Insuficientes por sí solas

En una actualización de recomendaciones del 6 de abril titulada “Consejos sobre el uso de máscaras en el contexto de COVID-19”, la OMS advirtió que el uso de mascarillas “es insuficiente para proporcionar un nivel adecuado de protección”, porque “también se deben adoptar otras medidas de prevención y control de infecciones”.

El 5 de junio, la OMS actualizó de nuevo sus recomendaciones sobre el uso de tapabocas y aseguró que “los tapabocas son parte de un paquete integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de varias enfermedades virales respiratorias, incluido el COVID-19”. La OMS también agregó que “los tapabocas pueden ser usados tanto para proteger a personas saludables (se usan para protegerse a sí mismo al estar en contacto con un individuo contagiado), así como control de focos emisores (los usa un individuo contagiado para prevenir que se siga propagando [el virus])”.

De todas maneras, concluye el documento, “el uso de tapabocas por sí solo es insuficiente para proveer un nivel adecuado de protección o de control de focos emisores, y otras medidas personales y a nivel comunitario también deberían ser adoptadas para suprimir la transmisión de virus respiratorios”.

La Organización Mundial (OMS) recomienda lavarse las manos frecuentemente, no llevarse las manos al rostro, cubrirse con el codo o brazo al estornudar o toser y guardar una distancia física de al menos 1 metro con otras personas. 

Diferentes tipos de tapabocas

Por su parte, el equipo de verificación de la AFP resaltó en su verificación que la eficacia de las mascarillas depende de diferentes variables y su nivel de protección no puede determinarse con exactitud.

Es que existen varios tipos de tapabocas, como lo explicamos en nuestro explicador “¿Qué características debe tener un buen tapabocas?”.

Precisamente, Juan Carballeda, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y miembro de la Asociación Argentina de Virología (SAV), le explicó a AFP que una de las dificultades para dar con un porcentaje tan exacto como del que hablan en el gráfico tiene que ver con los modelos de mascarillas que se usan.

“No hay un único tipo de barbijo o tapaboca que se esté usando y no tenemos mucha evidencia de cuánto tiempo el virus puede vivir en las superficies o si se encuentra en gotas de tamaño grande o pequeño. De ninguna manera le pondría un porcentaje tan exacto”, señaló.

Por su parte Shelley Payne, directora del Centro LaMontagne para Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, indicó que si bien el orden relativo de riesgo que se muestra en el gráfico es correcto, "los números reales dependerán de una serie de factores, incluida la cantidad del virus dispersados por el portador o caso [positivo], la distancia entre los dos individuos, el tipo de material de la máscara, el ajuste de la máscara".

Demasiadas variables y la falta de datos experimentales, excepto en entornos hospitalarios, dificultan el cálculo del riesgo de contagio, dijo Payne a la AFP por correo electrónico. 

"No creo que haya cifras confiables sobre cuánta protección proporciona una máscara […] pero "la probabilidad de propagación es más alta si el portador no lleva una máscara y más baja si tanto el infectado como las personas que tienen contacto con él usan tapabocas", agregó Payne.

A su vez, Carlos Pinto, epidemiólogo del Instituto Nacional de Salud en Colombia coincidió con esta tesis. “Con la evidencia actual, no se puede confirmar la precisión de estas estadísticas. No hay suficientes datos para cuantificar la reducción del riesgo por el uso de máscaras quirúrgicas o de tela como lo dice la imagen. Sin embargo, sí es recomendable su uso y el distanciamiento físico para disminuir el riesgo de contagio, sobre todo en los casos de personas asintomáticas o presintomáticas que salgan a la calle”. 

Así que calificamos la infografía compartida en redes como Cuestionable, pues aunque no hay respaldo científico para concluir que los tapabocas protegen en  esos porcentajes, si se recomienda su uso.