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Cuestionable

Miércoles, 10 Abril 2019

Claudia López usa cifras viejas de muertes por contaminación del aire

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

La precandidata dijo que en Bogotá se están muriendo tres veces más personas por enfermedades respiratorias que por armas de fuego y por armas blancas. Pero las cifras de contaminación que usó son de 2010 y las de homicidios de 2018.

En entrevista con RCN Radio el lunes de la semana pasada, Claudia López, exsenadora y actual precandidata a la Alcaldía de Bogotá dijo que “hoy en Bogotá se están muriendo tres veces más personas por enfermedades respiratorias que por armas de fuego y que por armas blancas”.

López replicó esta información a través de un trino en el que agrega que se trata de “una calamidad de salud pública y ambiental”, enlazando las propuestas que su campaña plantea para hacerle frente a dicha situación.

Felipe Jiménez, integrante de la campaña de López le dijo a Colombiacheck que sus datos de homicidios se basaban en información de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijin) de la Policía, cuya estadística delictiva dice que “en 2018 hubo 1.041 homicidios en Bogotá. De esos, 536 fueron por armas de fuego y 452 por armas blancas”, dice Jiménez.

Para la cifra de muertes por enfermedades respiratorias se basaron en el estudio “Estimación de los beneficios económicos en salud asociados a la reducción de PM10en Bogotá”, publicado en 2012, que “estima que mueren 2.100 personas relacionadas con mala calidad por año”, según Jiménez. Además, el miembro de la campaña dijo que el Instituto Nacional de Salud (INS) “estima una cifra parecida de 2.000 al año”. Y concluye señalando: “Por eso decimos que la mala calidad del aire mata más de tres veces que las armas de fuego; 536 vs 2.000”.

Sin embargo, antes de revisar uno a uno los datos, es posible concluir que la información es cuestionable, en tanto que están comparando cifras de homicidios de 2018 con un estudio realizado en 2010 (aunque fue publicado en 2012).

Los datos de la información que nos pasó Jiménez sobre homicidios son correctos de acuerdo a la fuente que utilizaron (Dijin). La información relacionada a enfermedades respiratorias, no obstante, difiere dependiendo de la fuente.

Néstor Rojas, coautor del estudio que nos envió Jiménez sobre contaminación del aire, y quien además es profesor asociado de la Universidad Nacional en el departamento de ingeniería química y ambiental, le dijo a Colombiacheck que el estudio en mención fue realizado en 2010 como una proyección. La conclusión a la que llegaron es que en el periodo de 2010 a 2020 podrían evitarse 21.000 muertes para personas mayores de 30 años por enfermedades atribuibles a contaminación del aire. Es decir, 2.190 muertes anuales.

Y llegaron a dicha conclusión “tomando las diferentes datos de la red de monitoreo de Bogotá en 2010. Ese año se estaba sacando un plan de descontaminación del aire que iba a durar diez años, y la meta era llevar a toda la ciudad a cumplir la norma colombiana de calidad del aire”, explica Rojas. “Era una situación hipotética que iba a darse entre 2010 y 2020”.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Salud, a través del Observatorio Nacional de Salud (ONS), realizó un informe que compara las muertes por violencia frente a las muertes por enfermedades respiratorias: el Informe Carga de Enfermedad Ambiental en Colombia.

De acuerdo con la información que le dio a Colombiacheck el INS, Bogotá registró, en 2016, 1.606 muertes por violencia. Según los análisis del ONS, 2.164 muertes son atribuibles a factores de riesgo ambiental, específicamente 1.963 por aire de mala calidad. Sin embargo, eso incluye enfermedades respiratorias (IRA -Infecciones Respiratorias Agudas-, EPOC -enfermedad pulmonar obstructiva crónica- y cáncer de pulmón) así como enfermedades cardiovasculares (EIC -enfermedad isquémica del corazón-, ACV -accidente cerebrovascular-). Solo por enfermedades respiratorias asociadas a contaminación de aire son 845 muertes.

La institución, además, fue clara en afirmar que las enfermedades respiratorias no se atribuyen de manera exclusiva a la mala calidad del aire, sino que se pueden dar también por los cambios bruscos de temperatura y el contagio de virus. “Lo que hace la contaminación en el aire es afectar la capacidad de defensa del organismo que se ocupa de limpiar por el aire contaminado”, nos dijeron en la entidad.

Consultamos a Rojas por la diferencia abismal que hay entre las muertes que prevee su estudio y las que registra el ONS, frente a lo cual señala que “no es tan extraño encontrar ese tipo de diferencias en estudios porque algunos pueden utilizar un factor mayor o menor para la relación entre contaminación y muerte”, todo depende de qué metodología se usó y cómo se usó. Y añadió que, en todo caso, actualmente no se cuenta con un estudio que permita analizar a hoy, como dice López, cuántas son las personas que mueren por enfermedades respiratorias que estén directamente relacionadas a la mala calidad del aire.

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Martes, 03 Diciembre 2019

Peñalosa acierta en desempleo de 2019, aunque aumentó en su alcaldía

Por José Felipe Sarmiento

El alcalde de Bogotá sacó pecho con que sí hubo disminución en la tasa de desocupación en la ciudad entre enero y septiembre, aunque la cifra empeoró a lo largo de su administración.

Con una gráfica que compara la tasa de desempleo de Bogotá en los trimestres móviles desde enero-marzo hasta julio-septiembre de este año, el saliente alcalde de la ciudad, Enrique Peñalosa, sacó pecho en Twitter por la reducción en esa cifra y dijo que la más reciente es “inferior en 0,6 puntos porcentuales a la nacional en el mismo periodo (10,6 por ciento)”.

Captura de pantalla del tuit de Peñalosa sobre desempleo en Bogotá

La fuente de los datos, como se lee abajo del diagrama, es el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE). La comparación que hace el mandatario distrital coincide con las tasas de desocupación que calcula esa entidad dentro de sus datos sobre mercado laboral, tanto para el trimestre más reciente y su comparación con la cifra nacional para el mismo periodo, como en los valores correspondientes a los anteriores desde enero-marzo.

Sin embargo, la calificación es ‘verdadera pero…’ porque el balance de su administración en esta materia es negativo: en sus cuatro años de alcaldía, el desempleo subió. Además, la comparación que hace el DANE es con el mismo trimestre del año anterior y no entre trimestres de un mismo año.

Al igual que otros datos económicos, el empleo se ve afectado por factores ligados a los ciclos anuales (festivos, cosechas, etc.), por lo que la comparación más acertada es entre periodos iguales. En palabras del analista económico José Roberto Acosta, “por la naturaleza estacional del mercado laboral, se debe comparar con el mismo periodo de años pasados y cualquier otra referencia es, metodológicamente, una falacia o un error”.

En este caso, la tasa en la capital subió cuatro décimas, pues en julio-septiembre de 2018 era de 9,6 por ciento. Desde 2016, cuando tuvo esta misma proporción, la cifra se ha mantenido cercana a ese rango para estos meses, con un máximo de 10,1 por ciento en 2017. No obstante, en el mismo periodo de 2015 (último año de la administración anterior) fue de 8,8 por ciento. Es decir que el desempleo a corte de septiembre sí aumentó en esta alcaldía.

Además, 2019 tampoco ha sido un año de recuperación para la ciudad en términos generales. Al comparar cada uno de los siete trimestres móviles presentados en la gráfica de la Alcaldía con los mismos periodos del año anterior, cinco presentan aumento y solo en dos hubo reducción.

Colombiacheck incluso fue más allá y comparó los 13 trimestres móviles desde agosto-octubre de 2018 hasta el mismo periodo de 2019, que acaba de publicar el Dane, con los respectivos de un año antes. El desempleo empeoró en 11, incluyendo el último de 9,6 a 10,1 por ciento.

Lo que se le puede reconocer a Peñalosa es que, en el último año, el desempleo en Bogotá ha crecido menos que a nivel nacional. Para septiembre de 2017, la ciudad llegó a estar ocho décimas por encima del país; el año pasado, la brecha se redujo a una y ahora está, tal como dijo, seis por debajo. Pero el hecho de que las cifras sean ciertas no quita que la comparación esté mal hecha y que el balance de su administración en conjunto sea otro.