Pasar al contenido principal

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Miércoles, 26 Enero 2022

The Economist no nombró a Duque “presidente mundial del año” aunque Colombia es líder en normalidad

Por José Felipe Sarmiento

En redes aseguran que el semanario británico reconoció al presidente colombiano. Lo que pasa es que el país encabeza un escalafón semanal sobre reactivación económica en el mundo.

Con “orgullo”, un usuario de Twitter compartió una imagen retrinada más de 1.200 veces del 23 al 24 de enero de 2022 en donde se le atribuye al semanario The Economist la frase “Colombian President & the economy” (“El presidente colombiano y la economía” en inglés) y luego se anuncia: “¡[Iván] Duque, presidente mundial del año!”.

La misma imagen se compartió en una publicación en el grupo privado de Facebook ‘Colombia uribista con Uribe y Duque’ donde se asegura que el medio británico “pone a Colombia en el primer lugar de reactivación en el mundo”. Con el siguiente texto (sic):

“La prestigiosa revista inglesa “The Economist” que le hace seguimiento a la reactivación económica y social de los países, en su informe de esta semana pone a Colombia en el primer lugar de reactivación EN EL MUNDO con resultados que superan aun los niveles de la prepandemia; por esto no es temerario decir que Duque es el nuevo fenómeno-político económico a nivel mundial. 100% made in Colombia!! !Que orgullo carajo¡¡¡”.

Imagen cuestionable sobre Colombia y Duque en The Economist

Algunos anuncios iguales o muy parecidos han circulado por ambas redes sociales incluso desde diciembre de 2021 (1, 2, 3, 4, 5). Así que otro tuitero le preguntó a Colombiacheck por la veracidad de las publicaciones, por lo que decidimos verificarlas.

El resultado es que se trata de una desinformación. Si bien parten de un escalafón real creado por The Economist, tergiversan lo que este refleja en realidad y le agregan un supuesto reconocimiento al mandatario colombiano que no existe. Por eso el contenido de la imagen y los demás mensajes es cuestionable.

La revista londinense creó un índice global de normalidad que se actualiza cada semana, con el que le lleva el pulso a los cambios de comportamiento por la pandemia de COVID-19 en los países con las 50 mayores economías del mundo a partir de ocho indicadores:

  1. Transporte público en las grandes ciudades.
  2. La cantidad de congestión en el tráfico en esas mismas ciudades.
  3. El número de vuelos internacionales y domésticos.
  4. Cuánto tiempo pasaron las personas fuera de su casa.
  5. Los ingresos de taquilla de los cines como medida aproximada de asistencia.
  6. La asistencia a eventos deportivos profesionales.
  7. El paso de las personas por tiendas.
  8. La ocupación de las oficinas, medida por el paso de las personas por su lugar de trabajo en las grandes ciudades.

La calificación es sobre 100 puntos. Este número equivale a los niveles que había antes de marzo de 2020, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y gran parte del mundo entró en cuarentena para contener su avance.

Para el 21 de enero de 2022, de acuerdo con la versión del artículo de The Economist archivada ese día en la plataforma Wayback Machine, Colombia ocupaba el primer lugar con 108,5 puntos, de modo que había superado los niveles de actividad anteriores a la crisis sanitaria. “La actividad ha vuelto a lo normal solo en dos de los países a los que les hacemos seguimiento: Colombia y Pakistán”, es la única mención al país.

Captura de pantalla del párrafo que menciona a Colombia en el artículo de The Economist sobre el índice de normalidad, archivado en Wayback Machine el 16 de diciembre de 2021

De acuerdo con los archivos de la misma página, la primera vez que Colombia ocupó esa posición fue el 16 de diciembre de 2021 y se ha mantenido desde entonces. Hasta el 15 de diciembre, Egipto era el líder. La actualización incluso fue celebrada por el ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, en un trino del 17 de diciembre reseñado por algunos medios de comunicación (1, 2, 3).

Sin embargo, contrario a lo que dicen los mensajes virales, el artículo no menciona a ningún presidente ni hace referencia a esta reactivación como un logro de ningún gobierno en particular. Mucho menos otorga el supuesto título de “presidente mundial del año”.

Colombiacheck incluso hizo una búsqueda avanzada en Google para identificar otros posibles artículos publicados por The Economist entre el 7 de agosto de 2018, fecha de la posesión de Duque, y el 24 de enero de 2022 con la frase o el título en inglés que le atribuye la imagen: “El presidente colombiano y la economía”. No hay ninguno.

Por otro lado, la reactivación de los indicadores usados por el semanario no necesariamente indica un mayor crecimiento o una mejor recuperación económica. El producto interno bruto (PIB), que es la variable que mide el tamaño de la economía, solo se usa para seleccionar los países que conforman el escalafón pero su aumento no influye en la calificación.

Sobre esto es cierto que, entre finales de 2021 y enero de 2022, el rebote poscrisis colombiano ha sido destacado como uno de los mayores en Latinoamérica por el Fondo Monetario Internacional (1, 2), el Banco Mundial, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y las Naciones Unidas. Sin embargo, vecinos como Perú y Chile también se destacan por desempeños similares o superiores y en ningún caso se le otorgan reconocimientos al presidente.

Así que es cuestionable presentar el primer puesto de Colombia en el índice de normalidad de The Economist, que es real y refleja la reactivación de ciertos sectores, como un supuesto reconocimiento a la recuperación económica del país y a la gestión del presidente Duque.

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Martes, 18 Agosto 2020

Cuentas alegres: la repartición mal hecha de 117 billones de pesos para la pandemia que hacen en redes

Por José Felipe Sarmiento

Una publicación dice que a cada colombiano le tocaban 2,3 millones de pesos en subsidios por COVID-19. Esa es solo una división simple de la plata que el Estado tiene para enfrentar la crisis.

En una publicación de Facebook, compartida 29.000 veces, aseguran lo siguiente: “Duque afirma que gastó 117 billones en pandemia, es decir “cada colombiano ha recibido 2’340.000 pesos en ayudas-subsidio”.

Publicación de Facebook sobre gasto del Gobierno en pandemia

Sin embargo, al verificar este mensaje que se volvió viral en redes encontramos que es cuestionable. Lo único real es la cifra, que corresponde con la que ha anunciado el Gobierno como inversión de cara a la crisis económica y sanitaria por el COVID-19 y que, de hecho, sí ha sido cuestionada por expertos. Pero las declaraciones del mandatario están descontextualizadas, mientras que el cálculo por persona se basa en una simple operación matemática que tampoco corresponde con la realidad.

El pasado 27 de mayo, en su programa de televisión diario sobre la gestión del Gobierno frente a la emergencia global, Duque presentó un gráfico sobre “todo el aporte económico que ha hecho Colombia” con ese propósito. “Estamos hablando de casi 11,04 por ciento del PIB [producto interno bruto]. Es una cifra que supera los 117 billones de pesos”, agregó.

En seguida mostró un diagrama para especificar los diferentes rubros sumados para obtener esos datos. El mayor equivale a 60,2 billones de pesos, 5,67 por ciento del PIB, de capitalización al Fondo Nacional de Garantías (FNG) para créditos de nómina. Le siguen 24,8 billones, 2,33 por ciento del PIB, que corresponden al Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME) y 23 billones, 2,17 por ciento del PIB, que el Banco de la República destinó a subastas de liquidez, entre otros.

Esto implica, en primer lugar, que los 117 billones totales no son para distribuirlos solo en ayudas y subsidios para ciudadanos individuales y que incluyen medidas que no dependen exclusivamente de Presidencia. En particular, este es el caso de los recursos inyectados al sistema financiero por el Emisor que, como explicamos en otro chequeo, tiene una junta directiva que toma esas decisiones con independencia del mandatario de turno.

De hecho, Duque le dio paso enseguida al viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, quien afirmó que “el Estado, como un todo, ha venido haciendo un esfuerzo muy, muy grande por atender la emergencia”. Así, reconoció que las cuentas presentadas en el gráfico incluían recursos de entidades estatales en general, no solo la plata que depende directamente del primer mandatario y su gabinete.

Por otro lado, la revisión de los datos presentados en la emisión también permite concluir que estaban contando dineros que no habían sido utilizados todavía sino que se habían dejado disponibles para usarlos más adelante. Es el caso, por ejemplo, de los que están destinados a garantizar los créditos de nómina en caso de que las empresas beneficiarias incumplan con los pagos en el futuro.

Otros rubros, en lugar de ser ayudas entregadas, correspondían a alivios por los que la Nación dejó de recibir recursos. De esta manera, incluyeron 2,21 billones de pesos por descuentos o aplazamientos en el cobro de impuestos dentro de los 117 billones totales.

Hacia el final de su intervención, que duró casi cinco minutos, Londoño resumió los “esfuerzos” con la mención de varias categorías, con lo que corroboró lo anterior. Dijo que las medidas contabilizadas eran “de gasto directo, de compromiso de recursos futuros en caso de que los créditos no se den, de disminución de ingresos por parte de la Nación al decir ‘no cobro ciertos impuestos’ y de disponer de recursos para para que todo nuestro sistema de intercambio funcione, como lo ha hecho el Banco de la República”.

Las críticas al gobierno

El comunicado que emitió el gobierno ese día, con base en las cifras y declaraciones de Duque y Londoño en el programa, cambió los tiempos verbales usados por ellos (“Colombia invierte”, “está invirtiendo”) pero mantuvo las cifras. Estas fueron defendidas un mes después por Diego Molano, director del Departamento Administrativo de la Presidencia, en entrevista con el diario El Tiempo, después de que el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana publicó un informe en el que cuestionó la manera de sumar del gobierno.

El documento académico señaló que los recursos dispuestos para garantía de créditos no cuentan como gasto en la atención de la pandemia. De entrada, esto excluyó 6 de los 11 puntos del PIB que habían incluido en sus cuentas tanto el presidente como el usuario de Facebook que calculó la supuesta repartición.

“La principal fuente de recursos que verdaderamente pueden constituir un gasto”, según la institución, es el FOME. No obstante, el decreto que lo creó también admite que la plata sea utilizada en capitalizaciones y garantías, como está explicado en el especial de Colombiacheck y Cuestión Pública que detalla la norma. En todo caso, el fondo representa una quinta parte de los 117 billones y apenas el 2,4 por ciento del PIB. Además, esta cifra era apenas de recursos disponibles “a la mano”, pero tampoco correspondía a lo ya gastado, como se interpreta en la publicación viral.

“Si bien no es de esperarse que todos los recursos destinados a la emergencia hayan sido ejecutados, es extremamente preocupante –e incumple con el espíritu de la Ley de Transparencia (Ley 1712 de 2014)– que no exista un plan de gasto detallado para la respuesta a la pandemia que pueda ser conocido por el público, y que la única fuente a través de la cual la ciudadanía puede enterarse de los planes del gobierno sean declaraciones casuales de funcionarios”, advirtió el informe del Observatorio Fiscal.

Hasta el pasado 3 de agosto, el FOME había desembolsado 11,2 billones de pesos, el 44 por ciento de su contenido. De este monto, la universidad confirmó que 7,9 billones se destinaron a subsidios. Esto es apenas el 6,7 por ciento de los 117 billones que la publicación divide con ligereza entre 50 millones de colombianos.

Ni siquiera ese monto, mucho más pequeño, se reparte así. Un poco más de la mitad, 4,1 billones de pesos, fueron para financiar el programa Ingreso Solidario. Este beneficia a 3 millones de personas que están por fuera de otros programas sociales del Gobierno y que se escogen por medio de un cruce de bases de datos para que sean quienes realmente lo necesitan, de acuerdo con lo establecido por el Departamento Nacional de Planeación en la resolución y el manual operativo sobre este beneficio.

Otros 2,1 billones han sido para las transferencias adicionales de Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Colombia Mayor. Estos tres programas están dirigidos a familias pobres, indígenas, afrodescendientes o víctimas del conflicto armado. También se utilizan bases de datos para focalizar la ayuda, en especial el Sistema de Selección de Beneficiarios para Programas Sociales (Sisbén).

Los 1,7 billones de pesos restantes son de subsidios a la nómina, aunque el Gobierno asegura que otros 700.000 millones corresponden a giros de agosto, con lo que serían 2,4 billones. Estos recursos pertenecen al Programa de Apoyo al Empleo Formal, destinado a las empresas que hayan perdido por lo menos una quinta parte de su facturación debido a la crisis por la pandemia, para que el Estado cubra el 40 por ciento de un salario mínimo de sus empleados.

En resumen, el estado de Facebook es cuestionable porque el gobierno sí ha dicho que el Estado ha hecho “esfuerzos” por 117 billones de pesos para atender la crisis por el COVID-19, pero todavía no se ha gastado toda esa plata y la cifra tiene varias imprecisiones sobre lo que se puede considerar gasto del Gobierno.  Entre tanto, el pequeño porcentaje que sí se ha ido ya en subsidios nunca estuvo destinado a repartirse por igual entre todos los habitantes del país, sino entre poblaciones pobres, más vulnerables o con mayor afectación económica por la emergencia.