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Lunes, 10 Julio 2017

El 40% de los combatientes de las Farc son mujeres

Por Sania Salazar

Eso dice dice Jorge Torres Victoria, conocido como Pablo Catatumbo. Colombiacheck encontró varios cálculos que oscilan entre el 30% y el 40%.

El integrante del secretariado de las Farc Jorge Torres Victoria, mucho más conocido como Pablo Catatumbo, dijo en una reciente entrevista publicada por la revista Bocas, de El Tiempo, que el 40% de esa guerrilla son mujeres.

Torres Victoria hablaba sobre, lo que según él, han sido teorías erradas sobre el funcionamiento y la conformación de esa guerrilla. “¿O cómo va a creer usted que en las Farc se puede estar violando a todas las mujeres, cuando el 40% de las fuerzas nuestras son mujeres y esas mujeres están armadas?”, le preguntó a su interlocutor, el periodista Juan Camilo Maldonado.

Tras consultar varias fuentes que indican porcentajes que van desde el 29% al 40%, Colombiacheck califica la afirmación de Torres Victoria como aproximada.

¿El 40% de las Farc son mujeres?

Según la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, en las Zonas veredales transitorias de normalización hay actualmente alrededor de 2.085 mujeres y 5.055 hombres (excombatientes) para un total de 7.140 personas. Esto quiere decir que las mujeres son cerca del 29%. Es decir, 29 de cada 100 exguerrilleros de las Farc son mujeres.

Hay que aclarar, como nos lo advirtieron en la Oficina del Alto Comisionado, que hay exguerrilleras que no están en la lista porque son milicianas, o porque están fuera de estas zonas cumpliendo labores de pedagogía del Acuerdo Final, porque hacen parte del Mecanismo de Monitoreo y Verificación o porque están en hospitales dando a luz.

“La escasa visibilidad de las mujeres guerrilleras antes de las negociaciones de paz con el gobierno Pastrana y Santos, contrasta con el alto porcentaje de su participación como combatientes: las Farc son el único grupo armado colombiano que cuenta con tal nivel de participación cuantitativa. En la guerrilla del ELN y en los grupos paramilitares (actuales Bandas Criminales), el porcentaje de combatientes mujeres no alcanza el 20% frente al más del 40% de las Farc”, asegura el trabajo Mujeres “guerrilleras”: La participación de las mujeres en las Farc y el PCP-Sendero Luminoso, los casos de Colombia y Perú.

En ese porcentaje coincide la directora editorial de Colombia 2020, Gloria Castrillón en el artículo ¿Víctimas o victimarias? El rol de las mujeres en las Farc. Una aproximación desde la teoría de género publicado en 2015 en la revista Opera, de la Universidad Externado.

“A pesar de que en sus normas internas no hay ningún tipo de limitación para que las guerrilleras asciendan en la estructura militar, y de que el 40% de su fuerza es femenina, aún no hay mujeres en el Estado Mayor Central (de 31 miembros) ni en el Secretariado (7 miembros principales y dos reemplazantes), máximas instancias de dirección”, explica el artículo.

Hay que recordar que luego de esta publicación, más exactamente en septiembre de 2016, durante la Décima Conferencia de las Farc, esa organización amplió el tamaño del Estado Mayor Central, que pasó a tener 61 miembros.

En Youtube un informe de Eitb, radio de la televisión Vasca (España), publicado en septiembre de 2016 cuenta que en ese entonces el frente 21 tenía 130 combatientes, de los cuales 40 eran mujeres y que estaban entre los 16 y los 40 años, es decir, el 30% del frente.

Según el censo socio económico que realizó la Universidad Nacional sobre las Farc, y que se conoció la semana pasada, el 23% son mujeres. “Lo primero en lo que hay que hacer claridad es que no se trata de un censo poblacional; por lo tanto, los 10.015 guerrilleros a los que se les realizó la encuesta —entre combatientes (55 %), milicianos (29 %) y privados de la libertad (16 %)— no significan el número total de miembros que forman parte de las Farc”, aclaró Colombia2020.

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Martes, 18 Abril 2017

Las Farc y el narcotráfico: una verdad pendiente de ser contada

Por Sania Salazar

Aunque en el Acuerdo Final no está escrita la palabra delación, las Farc sí se comprometieron a contar la verdad sobre su participación en el narcotráfico, negocio ilícito con el que financiaron su actividad insurgente.

“Nosotros no hemos hecho un acuerdo de delación, sino de sustitución”, aseguró a Noticias Uno Seusis Pausivas Hernández, mucho más conocido como Jesús Santrich, miembro del Estado Mayor Central de las Farc y uno de los negociadores de esa guerrilla.

Colombiacheck solicitó por Twitter y por correo electrónico una entrevista con Enrique Santiago, abogado de las Farc, para pedirle precisión sobre el asunto, pero hasta la publicación de este chequeo no hemos obtenido respuesta.

En el cuarto punto del Acuerdo Final entre Gobierno y Farc, titulado Solución al problema de las drogas ilícitas, se pactó la puesta en marcha de un nuevo Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) en el cual la guerrilla debe contribuir.

Las Farc se comprometieron a ayudar en el proceso de sustitución de cultivos y aunque la palabra delación no aparece en este punto del Acuerdo, si se pactó que los guerrilleros aportarían información para ayudar a establecer la verdad y construir memoria sobre su participación en este negocio ilegal.

“Será compromiso de todas las personas que hayan tenido relación con conductas asociadas a cualquier eslabón de la cadena de los cultivos de uso ilícito y sus derivados, en el marco del conflicto, y que comparezcan ante la Jurisdicción Especial para la Paz, aportar ante la Sala de Reconocimiento de Verdad, de responsabilidad y de determinación de los hechos y conductas de la Jurisdicción Especial para la Paz, los elementos necesarios de los que tengan conocimiento de una manera exhaustiva y detallada, sobre las conductas cometidas y las circunstancias de su comisión, así como las informaciones necesarias y suficientes de las que tengan conocimiento para atribuir responsabilidades. Todo ello debe contribuir a garantizar los derechos de las víctimas a la reparación y a la no repetición”, dice textualmente el Acuerdo.

De este párrafo llama la atención la parte final, donde se refieren a que los excombatientes aporten información suficiente para “atribuir responsabilidades”, en donde podría caber la delación de otros grupos, modo de operar y rutas de trasiego de estupefacientes. Pero depende de cómo se interprete.

En un video de Acuerdos de La Habana, una iniciativa de la sociedad civil para recoger preguntas surgidas de la lectura del Acuerdo, Lucas Peña, sociólogo y magíster en conflicto, seguridad y desarrollo, asegura que “en el punto dedicado a la solución del problema del narcotráfico Las Farc se comprometen explícitamente a cooperar con el Gobierno a establecer y localizar las rutas del narcotráfico y hallazgo del mecanismo de lavado de activos fruto del narcotráfico, pero adicionalmente van a colaborar con el combate contra crimen organizado mediante la provisión de información, mediante el establecimiento de cooperación con las autoridades y otros mecanismos que deben ponerse en marcha”.

Para Jairo Estrada Álvarez, vocero del movimiento político Voces de Paz (movimiento afín, pero no militante de las Farc, que vela por el cumplimiento del Acuerdo Final en el Congreso), la delación no está planteada explícitamente en el Acuerdo Final.

“En el Acuerdo las Farc no se asumen como una organización insurgente dedicada a la producción y al tráfico de drogas, las Farc en ese sentido manifiestan el compromiso de poner fin a cualquier relación que en función de la rebelión se hubiese presentado con ese fenómeno. Si se presentó esa relación es un asunto que será tratado en su momento en la jurisdicción Especial para la paz, que evaluará cada caso”, indicó.

Estrada hizo énfasis en que no se está hablando de la justicia penal en la que se obtienen ventajas por delaciones, que la JEP no es una justicia de castigo sino una justicia transicional que se fundamenta en el ofrecimiento de verdad.

“Se tendrá que ofrecer verdad y los jueces serán quienes evalúen si la verdad ofrecida, primero, es suficiente y exhaustiva, porque la JEP obliga a un ofrecimiento de verdad exhaustivo y detallado. Hay que recordar que si no se ofrece verdad suficiente, no se verán beneficiados por la JEP, uno supone que en este caso las Farc ofrecerán la verdad que tengan sobre sus presuntos vínculos, reales o no, con el narcotráfico. Es más ofrecimiento de verdad que delación”, precisó Estrada, quien además comentó que según la investigación social en las zonas donde ha habido cultivos de uso ilícito la función de la guerrilla ha sido básicamente de cobro de impuestos y de regulación del mercado de hoja de coca.

Para Carlos Montoya, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, la frase de Santrich tiene que ver con no señalar a los campesinos cocaleros, que son el eslabón más frágil de la cadena y que en muchos casos se metieron en el negocio por el abandono estatal, pues la coca resulta más rentable y más fácil de vender que los cultivos lícitos.

El Gobierno ha resaltado esa descriminalización de los campesinos, pues es una de las estrategias para que participen voluntariamente en el programa de sustitución de cultivos.

Para Montoya, habrá que ver bajo qué condiciones están obligados a suministrar información en tanto el narcotráfico quedó como un delito conexo a la actividad política porque era la forma de sostenibilidad del grupo, “pero lo más lógico es que cuando sean llamados ante la justicia tendrán que contar esas situaciones, cuáles eran sus rutas, con quien negociaban e idealmente uno quisiera saber qué empresarios los protegían para el lavado de activos, ese sería el escenario ideal”.

La importancia de combatir el narcotráfico

“El acuerdo sobre drogas ilícitas parte de reconocer que si bien el conflicto armado antecede al narcotráfico, el narcotráfico ha alimentado, ha atravesado y financiado el conflicto armado y que por tanto es necesario una solución contundente”, explica María del Pilar Barbosa, del equipo del Acuerdo sobre drogas ilícitas de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

La Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición (punto 5 del Acuerdo Final) tiene entre sus mandatos esclarecer y promover el reconocimiento de “la relación entre el conflicto y los cultivos de uso ilícito, la producción y la comercialización de drogas ilícitas, y el lavado de activos derivados del fenómeno del narcotráfico”.

Aunque en el Acuerdo Final no se utiliza la palabra delación, es claro que uno de sus objetivos principales es ofrecer a las víctimas justicia, verdad y reparación. Para establecer la verdad y para determinar las medidas que se deben tomar para garantizar la no repetición es fundamental, en este caso, que las Farc cuente cómo funciona el negocio del tráfico de drogas, una de las formas con que financiaron su lucha armada.