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Falso

Viernes, 05 Junio 2020

Audio que pide a barranquilleros no dejarse tomar pruebas de COVID-19 está basado en datos falsos

Por Laura Rodríguez Salamanca

Se dice que los hospitales y clínicas están cobrando una indemnización de siete millones por paciente y de 10 millones por muerto de COVID-19. Pero esto no es cierto.

Desde hace unos días, a través de diferentes cadenas de WhatsApp y publicaciones de redes sociales, se hace la misma sugerencia a los ciudadanos barranquilleros: “no se dejen hacer la prueba de COVID-19”. Y la razón para hacer esa recomendación es que con las pruebas se tiene la supuesta intención de contagiar del virus a la población porque los hospitales y clínicas reciben una “indemnización” tanto por los pacientes enfermos que atienden como por los muertos.

“A todos los barrios van a mandarles a hacer la prueba del COVID-19, a todas las casas. Y con esas cosas que les van a hacer las pruebas, eso ya viene infectado. Es para que comiencen a ganar más plata las clínicas porque cobran siete millones por cada persona con covid y cuando matan a la persona cobran diez millones de pesos”, dice, por ejemplo, un hombre que se identifica como taxista en uno de los audios que está circulando. 

Pese a que el alcalde, Jaime Pumarejo, ha desmentido este tipo de mensajes en medios de comunicación, la información ha causado problemas en la detección de casos en la ciudad. 

El primero de junio la Alcaldía de Barranquilla inició una estrategia de detección temprana a través de la toma de muestras en los 15 barrios con mayor número de casos positivos. Pero, como han reportado varios medios, los ciudadanos se han negado a practicarse las pruebas y han rechazado la presencia del personal médico.

Sin embargo, Colombiacheck encontró que los mensajes que se está difundiendo se basan en información falsa.  

Consultamos a la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas sobre los supuestos pagos adicionales que están recibiendo estas instituciones [algunos mensajes dicen que son 20 millones, otros que siete o 40] por los pacientes y muertos por coronavirus. En esta organización nos respondieron que esto es falso por varias razones. 

Por una parte, no se puede aplicar una tarifa estandarizada por la atención a pacientes porque cada uno de ellos recibe servicios médicos diferentes de acuerdo al tratamiento que requiere. Y en este momento el cobro se está haciendo a través de las EPS (con dinero de los cotizantes y de la Unidad de Pago por Capitación, UPC, que es el valor anual que el Estado reconoce por cada uno de los afiliados al sistema de seguridad social para cubrir el Plan Obligatorio de Salud). 

Y por la otra, aunque el 12 de abril el Gobierno Nacional ordenó, a través del Decreto 538, la creación de unas canastas [pagos por ciertos servicios que se le prestan a los pacientes con COVID-19] para las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), esto aún está en proceso de reglamentación y, por lo tanto, no se ha empezado a aplicar. 

Decreto 58

Con esta versión coincidió el viceministro de Salud Pública y Prestación de Servicios, Luis Alexander Moscoso, en una entrevista que concedió el 26 de mayo a Atlántico en Noticias, un programa de Emisora Atlántico. “El Gobierno Nacional no le paga a ninguna clínica por una persona fallecida por COVID. Esa es una información totalmente falsa, no tienen ningún asidero”, dijo.

Además de esto, revisamos un proyecto de resolución para la reglamentación de dichas canastas, que estuvo disponible en la página web del Ministerio de Salud hasta el 22 de mayo para que los ciudadanos hicieran comentarios. Lo que encontramos: con las canastas no se establecen tarifas por paciente con el virus ni por muertos, sino que se establecen los valores máximos que el Estado podrían reconocer por los servicios que se presten “de acuerdo con el criterio médico y el estado clínico del paciente”. 

Canastas MinSalud

Canastas MinSalud

De hecho, consultamos una carta que la Asociación Colombiana de Hospitales envió al Ministerio de Salud el 19 de mayo con las consideraciones y propuestas que las instituciones que representa creen que se deben tener en cuenta para la reglamentación. 

Ahí se incluye el descontento con los valores que se podrían pagar por los servicios “porque no se compadecen con la realidad hospitalaria” y para el caso de las UCI se “establece un valor muy por debajo de lo que le ha costado a las IPS”. Entonces estos montos no resultan en indemnizaciones ni ganancias para las instituciones prestadoras de salud. 

Por otra parte, tanto en los audios como en publicaciones en redes sociales, se asegura que las pruebas para detectar si una persona tiene COVID-19 vienen con "ese veneno", es decir, que se usan para contagiar. Pero esto también es falso. Como lo explicó para Noticias Caracol Gabriel Villegas, uno de los coordinadores de enfermería que participa en la toma de muestras en la capital del Atlántico, los procesos de las pruebas cumplen con los estándares de la Organización Mundial de la Salud. “Nuestros hisopos y los diales son totalmente sellados, se procesan en el tiempo real con el paciente”, dijo. 

Finalmente, es necesario tener en cuenta que el 3 de junio el Ministerio de Salud hizo un llamado de atención por mal manejo de las UCI en el país, específicamente por tener a pacientes en estas áreas más del tiempo que se necesita, pero esta denuncia no tiene nada que ver con una indemnización puntual por muertos o pacientes atendidos en Barranquilla. 

Entonces calificamos como falsos los mensajes en los que se recomienda a los barranquilleros no acceder a practicarse la prueba del COVID-19 con el argumento de que se busca enfermar a la población para que los hospitales y clínicas cobren indemnizaciones por la atención o muerte de los pacientes. 

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Lunes, 08 Junio 2020

Gráfico que muestra probabilidades de contagio con tapabocas no tiene evidencia científica

Por Ana María Saavedra

Aunque tapabocas sí ayudan, en un dibujo se muestran cifras de probabilidades de contagio de COVID-19, para las que no hay respaldo científico, si se utiliza o no. Por ahora no es posible determinar con exactitud los porcentajes dados. 

Una infografía compartida miles de veces muestra tres escenarios diferentes de la interacción entre un "portador de COVID-19" con otra persona no infectada. En el primer escenario el infectado no usa una máscara, pero la otra persona sí. De acuerdo con la imagen, el riesgo de contagio en ese contexto sería del 70 por ciento.

En el segundo escenario, el portador de coronavirus usa tapabocas, pero la otra persona no. Según la gráfica, en este caso el riesgo sería del 5 por ciento. En el último escenario, tanto el infectado como la otra persona usan mascarilla. El riesgo sería del 1,5 en este caso según la imagen.

Infografías similares con los mismos datos han sido compartidas en varios países y en varios idiomas como inglés y francés

Pero, aunque la evidencia sí muestra que los tapabocas pueden ser útiles para prevenir el contagio de COVID-19 (cuando se acompaña con otras medidas de prevención), los datos señalados en el gráfico no cuentan con respaldo científico.

Nuestros colegas de los medios de fact-checking Efecto Cocuyo de Venezuela y AFP Factual ya habían verificado esta infografía.

En Colombiacheck retomamos parte de las verificaciones de nuestros colegas  como parte de #CoronavirusFacts (O #DatosCoronavirus en español), un esfuerzo para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo liderado por la Red Internacional de Verificadores de Datos, IFCN.

Tanto Efecto Cocuyo como AFP llegaron a la conclusión de que ‘no hay ninguna evidencia científica que permita medir la reducción de riesgo de contagio con esos porcentajes por el uso de mascarillas’.

En Colombiacheck consultamos a Alfonso Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN), quien nos explicó que “eso valores no están soportados en ninguna publicación científica”.

En una nota publicada por el Fact Check Team de la agencia noticiosa Reuters, consultaron sobre este tema a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés). El CDC respondieron, por correo electrónico, que “actualmente no hemos encontrado datos que permitan cuantificar la reducción del riesgo por el uso de mascarillas o tapabocas”.

Al respecto, el CDC ha comunicado que el uso de tapabocas o telas para cubrirse el rostro no tiene la intención de proteger a quien lo usa sino de evitar que se propague el virus (es decir, principalmente busca prevenir que quien usa el tapabocas contagie a alguien más). 

Pero Reuters agrega que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Europa también ha publicado que se desconoce cuánto puede disminuir la transmisión el uso de la mascarilla en adición a otras contramedidas e insiste que éstas deben ser usadas sólo como un complemento y no como un reemplazo de las medidas preventivas.

La organización neerlandesa Nieuwscheckers también verificó el gráfico y encontró que este fue una interpretación del estudio “Facemasks and similar barriers to prevent respiratory illness such as COVID-19: A rapid systematic review”, una investigación que no ha sido revisada por pares.

En el estudio se observó que en un hogar donde tres personas usaron mascarillas (dos sanas y una infectada) el riesgo de contagio se reducía apenas en 19 por ciento pero que esta reducción bajaba drásticamente si la mascarilla solo la usaba el contagiado, o si solo la usaban las personas no contagiadas.

Nieuwscheckers concluyó que “la imagen (que estamos verificando) ofrece una interpretación errónea de cómo funcionan las mascarillas. Estas obstruyen gotículas de saliva y pequeñas partículas de polvo o líquido que flotan en el aire, por las cuales se puede propagar el virus”.

Y añadieron que, “sin embargo, el efecto del uso de mascarillas en la vida diaria depende de su uso correcto y otras circunstancias. La investigación sobre la efectividad de estas mascarillas muestra que los efectos de su uso son probablemente mucho menores que los porcentajes de la imagen viral”.

Insuficientes por sí solas

En una actualización de recomendaciones del 6 de abril titulada “Consejos sobre el uso de máscaras en el contexto de COVID-19”, la OMS advirtió que el uso de mascarillas “es insuficiente para proporcionar un nivel adecuado de protección”, porque “también se deben adoptar otras medidas de prevención y control de infecciones”.

El 5 de junio, la OMS actualizó de nuevo sus recomendaciones sobre el uso de tapabocas y aseguró que “los tapabocas son parte de un paquete integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de varias enfermedades virales respiratorias, incluido el COVID-19”. La OMS también agregó que “los tapabocas pueden ser usados tanto para proteger a personas saludables (se usan para protegerse a sí mismo al estar en contacto con un individuo contagiado), así como control de focos emisores (los usa un individuo contagiado para prevenir que se siga propagando [el virus])”.

De todas maneras, concluye el documento, “el uso de tapabocas por sí solo es insuficiente para proveer un nivel adecuado de protección o de control de focos emisores, y otras medidas personales y a nivel comunitario también deberían ser adoptadas para suprimir la transmisión de virus respiratorios”.

La Organización Mundial (OMS) recomienda lavarse las manos frecuentemente, no llevarse las manos al rostro, cubrirse con el codo o brazo al estornudar o toser y guardar una distancia física de al menos 1 metro con otras personas. 

Diferentes tipos de tapabocas

Por su parte, el equipo de verificación de la AFP resaltó en su verificación que la eficacia de las mascarillas depende de diferentes variables y su nivel de protección no puede determinarse con exactitud.

Es que existen varios tipos de tapabocas, como lo explicamos en nuestro explicador “¿Qué características debe tener un buen tapabocas?”.

Precisamente, Juan Carballeda, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y miembro de la Asociación Argentina de Virología (SAV), le explicó a AFP que una de las dificultades para dar con un porcentaje tan exacto como del que hablan en el gráfico tiene que ver con los modelos de mascarillas que se usan.

“No hay un único tipo de barbijo o tapaboca que se esté usando y no tenemos mucha evidencia de cuánto tiempo el virus puede vivir en las superficies o si se encuentra en gotas de tamaño grande o pequeño. De ninguna manera le pondría un porcentaje tan exacto”, señaló.

Por su parte Shelley Payne, directora del Centro LaMontagne para Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, indicó que si bien el orden relativo de riesgo que se muestra en el gráfico es correcto, "los números reales dependerán de una serie de factores, incluida la cantidad del virus dispersados por el portador o caso [positivo], la distancia entre los dos individuos, el tipo de material de la máscara, el ajuste de la máscara".

Demasiadas variables y la falta de datos experimentales, excepto en entornos hospitalarios, dificultan el cálculo del riesgo de contagio, dijo Payne a la AFP por correo electrónico. 

"No creo que haya cifras confiables sobre cuánta protección proporciona una máscara […] pero "la probabilidad de propagación es más alta si el portador no lleva una máscara y más baja si tanto el infectado como las personas que tienen contacto con él usan tapabocas", agregó Payne.

A su vez, Carlos Pinto, epidemiólogo del Instituto Nacional de Salud en Colombia coincidió con esta tesis. “Con la evidencia actual, no se puede confirmar la precisión de estas estadísticas. No hay suficientes datos para cuantificar la reducción del riesgo por el uso de máscaras quirúrgicas o de tela como lo dice la imagen. Sin embargo, sí es recomendable su uso y el distanciamiento físico para disminuir el riesgo de contagio, sobre todo en los casos de personas asintomáticas o presintomáticas que salgan a la calle”. 

Así que calificamos la infografía compartida en redes como Cuestionable, pues aunque no hay respaldo científico para concluir que los tapabocas protegen en  esos porcentajes, si se recomienda su uso.