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Chequeo Múltiple

Lunes, 23 Mayo 2022

Gustavo Petro 

Por Colombiacheck

Alcalde de Bogotá 2012-2015

A lo largo de los años el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, cargo que ejerció entre 2012 y 2015 ha sacado pecho por numerosas ejecutorias durante su administración. 

Hoy, como candidato a la Presidencia por el Pacto Histórico, Petro ha sorteado debates y respondido en Twitter, a través de su cuenta @petrogustavo a los cuestionamientos que le han hecho por algunas de sus actuaciones en ese periodo de gobierno.

Desde el punto en el que dejó los estudios del metro subterráneo de Bogotá, pasando por haber sacado de las calles a 65.000 niños que trabajaban, hasta asegurar que en su administración se recuperaron las finanzas de la red pública de los hospitales de Bogotá, al punto de dejar un superávit.

Al final de su mandato, sus ejecutorias como alcalde de los bogotanos fueron analizadas por expertos en algunos medios de comunicación como Razón Pública, que en este artículo escrito por el sociólogo, Efraín Sánchez, aseguró que “el mayor éxito de su gestión fue algo que ni siquiera está entre las metas del Plan de Desarrollo: haber reducido la pobreza a la mitad. En esto la ciudad tuvo un avance evidente, al reducir en más de 500.000 el número de pobres”.

Sánchez, precisa, luego de hacer un análisis entre lo que cumplió y no cumplio el entonces mandatario, que “si hay una lección cierta que deja el paso de Petro por la Alcaldía es que, por más correctos que sean los nuevos modelos y por mejores que sean las intenciones, no hay que perder de vista ni las necesidades cotidianas de la gente, ni las instituciones que nos rigen”. 

Y en este reciente artículo comparativo de las gestiones de Gustavo Petro y Federico Gutiérrez, hecho por el diario La República, se menciona, por ejemplo que, “primero, haciendo una comparación de favorabilidad según las encuestas de Gallup, en la recta final de cada uno de los candidatos, Gutiérrez tenía un mejor panorama, con un 85% de aprobación en la medición del 28 de junio de 2019. En el caso de Petro la favorabilidad fue de 32% para el 27 de junio de 2013”.

Así es que en Colombiacheck decidimos navegar por los datos disponibles para confirmar, a partir de nuestra metodología de verificación, la veracidad de esas frases que a lo largo de la campaña a la Presidencia ha pronunciado Petro.

Le pasamos la lupa a diez de ellas en temas como: salud, educación, seguridad, pobreza, gestión de basuras, metro, movilidad eléctrica y niños trabajadores.

De estas frases encontramos que tres son falsas,  tres más cuestionables, dos son verdaderas pero y dos son verdaderas.


 

 

“Entregamos 45 sedes nuevas de colegios públicos en Bogotá. Entregamos 1400 aulas de preescolar”

En el debate que el pasado 14 de marzo realizaron El Tiempo - Semana, el candidato de Equipo por Colombia, Federico Gutiérrez, le preguntó directamente a Gustavo Petro por cuántos colegios había entregado durante su administración, de los que inicialmente prometió.

En el intercambio que se puede ver desde el minuto 2:34:30 del debate, Petro le responde a Gutiérrez “entregamos 45 sedes nuevas de colegios públicos en Bogotá. Entregamos 1400 aulas de preescolar”.

Así que decidimos verificar la veracidad de las cifras entregadas por el candidato del Pacto Histórico en relación con las ejecutorias de su administración en infraestructura educativa.

En primer lugar lo que podemos decir es que Petro durante su campaña a la Alcaldía de Bogotá, cargo que desempeñó entre 2012 y 2015, prometió construir 100 colegios y 1000 jardines infantiles.

Luego, en su Plan de Desarrollo ajustó la meta a 86 colegios, de los cuales 30 iban a ser en lotes nuevos y otros 56 restituidos en predios preexistentes, así está consignado en la página 146 del Plan de Desarrollo de la Bogotá Humana, como se puede ver en la tabla abajo de estas líneas. 

 

 

Sobre los jardines infantiles, el Plan de Desarrollo de la Bogotá Humana, estableció una meta de construir 595, entre las Secretarías de Integración Social y de Educación, meta que está consignada en la tabla No. 1, página 102 del plan de desarrollo.

 

 

Así que de entrada las metas de Petro y bajo las que se debe evaluar su gestión en este aspecto son las que quedaron consignadas en su plan de desarrollo.

Sin embargo, y sobre esos resultados finales, ya son numerosas ocasiones en las que el hoy candidato a la Presidencia ha confundido a sus seguidores y críticos con las cifras por las que ha sacado pecho a lo largo de los años a este respecto. 

De hecho, el pasado febrero en Colombiacheck verificamos una publicación en la que se recogía, en un collage, diferentes trinos de Petro con las cifras de los colegios que había entregado.

En dicho chequeo encontramos que en efecto el collage que se viralizó sí correspondía a 5 trinos hechos por Petro, en fechas diferentes, y que contenían todos una cifras distinta sobre los colegios entregados, así se pueden ver en la biblioteca virtual archive.is: 1, 2, 3, 4, 5

Esa compilación de trinos empieza con una cifra de 23 sedes nuevas de colegios entregados en su administración, para luego decir que fueron 26. Posteriormente, afirma que entregó 48 sedes nuevas, en otro trino llega a hablar de 51 colegios y 1200 aulas de preescolar, y después dice que en su administración se entregaron 45 colegios nuevos y 1200 aulas.

 

La realidad es que durante su administración se entregaron realmente 18 colegios, 10 de los cuales fueron nuevos por restitución y los ocho restantes nuevos en infraestructura adquirida por la Secretaría de Educación Distrital.

Así quedó consignado en este informe de la Veeduría Distrital, titulado, Seguimiento al avance de metas priorizadas en el Plan de Desarrollo Bogotá Humana 2012-2015, el informe tiene corte al 31 de diciembre de 2015, es decir, el día en que Petro culminó su periodo como alcalde de Bogotá.

 

En este gráfico se ve que en relación con la meta planteada en el Plan de Desarrollo de Petro, tan solo se llegó a un cumplimiento del 20,93%. Tomado del informe de la Veeduría Distrital 2015.

 

Y adicionalmente, el informe de la veeduría reporta que la administración Petro dejó listos los diseños de 27 colegios, 4 más en obra, en trámite de licencias 2 y 4 más cuyos contratos debieron ser sometidos a caducidad o liquidación por incumplimiento de los contratistas.

En total, el presupuesto que había apropiado el Distrito en el período 2012 - 2015 para cumplir con esta meta, entonces fue de $784.159 millones y se llegaron a ejecutar $432.455 millones, lo que significó un avance, al cierre del gobierno, de tan solo el 55,15%, según reportó la Veeduría en su informe.

En un informe más duro, incluso y dos meses (28 de octubre de 2015) antes del final del Gobierno de Petro en Bogotá, la Contraloría Distrital publicó un documento titulado “Administración Petro le deja 30 deudas a Bogotá” y entre esas, se precisa que, “en la meta De la propuesta inicial de construir 100 nuevos colegios: Aunque se modificó a 86, se evidenció cero colegios nuevos en lotes nuevos, y 10 terminados por restitución o reconstrucción”.

Y agrega que de la meta de “terminar 39 colegios inconclusos: Solo hay ocho terminados. La Contraloría ha puesto varias alertas por el incumplimiento en obras en colegios distritales de la ciudad”.

De hecho, las alertas frente al incumplimiento de la meta propuesta por Petro se habían advertido con anterioridad y así lo evidencia este artículo del diario El Espectador, publicado el 27 de julio de 2014, cuando el entonces concejal, Juan Carlos Flórez, aseguró, “de los 23 colegios nuevos que debía construir entre 2012 y 2013, sólo está listo uno, el San José Castilla, que fue un contrato de la administración anterior. Además, entre 2012 y 2013 se asignaron $393.000 millones para la construcción de colegios nuevos y a 31 de diciembre de 2013 estaban sin ejecutar $256.000 millones, es decir, el 65,2% del presupuesto”.

En ese entonces, el secretario de Educación Distrital, Oscar Sánchez, le aseguró a El Espectador que “para la Secretaría ha sido un dolor de cabeza conseguir predios para construir colegios. El ciclo de maduración para construir colegios se demora entre cinco y seis años. Gestionar los predios, diseñar las obras, todo eso toma tiempo. Hemos realizado 300 obras de adecuación. Pero una de las limitaciones fundamentales es el suelo. Por ejemplo, donde hay más déficit, como en el Rincón y Tibabuyes, no hay suelo para construir”.

Sobre la falta de eficiencia de la administración Petro en Bogotá, en relación con la infraestructura educativa, el analista y ex secretario de Educación, Francisco Cajiao, dijo en esta columna publicada en el portal Razón Pública en septiembre de 2014, “El problema de la actual administración no es su falta de resultados, pues los tiene en abundancia, sino la falta de un referente claro en la planeación. Por ejemplo, el Plan Sectorial de Educación no se hizo en el primer año de gobierno y apenas terminando 2013 se distribuyó muy restringidamente un documento sobre el cual fue imposible hacer evaluaciones por su falta de concreción”.

En relación con la otra parte de la frase de Petro, en la que asegura que si administración construyó 1400 aulas de preescolar, el informe de la Veeduría Distrital, publicado en febrero de 2016 y que hizo el corte de cuentas a la administración de Gustavo Petro, aseguró que frente a la meta propuesta, se observó un nivel de ejecución del presupuesto 2012-2015 del 74,97%. Teniendo en cuenta que este era de $374.627 millones y se ejecutaron $280.845 millones

Y precisa, que “a 31 de diciembre de 2015 la Secretaría de Educación Distrital reportó 85 equipamientos correspondientes a 511 aulas para la atención integral de la primera infancia detalladas así: 13 aulas de jardín en colegio construidas, 178 aulas en condición de arrendamiento, 88 aulas móviles modulares, 74 aulas en infraestructura comprada y 158 aulas adecuadas para la implementación de educación inicial”. 

Agregó, la Veeduría que “por su lado, en 2015 la Secretaría Distrital de Integración Social entregó 4 jardines infantiles convencionales y 20 Jardines móviles modulares en las localidades de Santa Fe, San Cristóbal, Usme, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá, Suba, Barrios Unidos, Rafael Uribe Uribe y Ciudad Bolívar. En 2014 había entregado 4 equipamientos para la atención integral a la primera infancia”.  

En este punto, encontramos además que en el informe de gestión  de la administración Petro, incluso hay una discrepancia en el número de aulas reconocidas por la Veeduría en su reporte.

El informe en mención, publicado el 1 de diciembre de 2015 que tuvo un corte al 30 de septiembre de 2015, establece que en “Bogotá Humana generó 22.226 nuevos cupos para niñas y niños entre los 0 y 5 años; abrió 116 jardines infantiles con 11.226 nuevos cupos para niñas y niños de entre 0 y 5 años y 425 aulas en colegios, para atender niñas y niños entre 3 y 5 años con 11.300 cupos. En total, la ciudad cuenta con 425 aulas en colegios del distrito y 431 jardines infantiles con ambientes enriquecidos y espacios adecuados”.

Sin embargo, en el análisis hecho por Cajiao, el error en la gestión de Petro en relación con la atención educativa de los niños de 0 a 5 años, radicó en el cambio que se hizo al entregar dicha labor a la Secretaría de Educación.

“Era lógico que esta función se siguiera cumpliendo por parte de la Secretaría de Integración Social, que tiene una larga y exitosa experiencia en el tema. Sin embargo, en la administración de Petro, además de enunciar sueños imposibles, se decidió desbaratar las cosas que funcionaban razonablemente bien y reinventar todo el modelo de gestión social de la Alcaldía”.

Y aquí están consignadas algunas de las metas de educación que fueron detectadas por la Veeduría Distrital y que registraron un riesgo alto de incumplimiento, entre las que están la construcción de colegios y los equipamientos para la primera infancia.

 

De tal manera, que con estas evidencias concluimos que las cifras entregadas por Gustavo Petro en relación con la construcción de infraestructura educativa durante su administración son erradas y no coinciden con lo que los informes registraron en su momento la construcción de 18 colegios y la apertura de 511 aulas para primera infancia.

 


 

 

“Recibimos la red hospitalaria de Bogotá en 2012 con 270.000 millones de pesos de déficit y la dejamos con 4.000 millones de superávit”

La afirmación la hizo Gustavo Petro el pasado 31 de enero, en respuesta a una crítica del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien en un recorrido por diferentes lugares del país, en el marco de la campaña al Congreso, afirmó que el hoy candidato presidencial había quebrado la salud en Bogotá.

La declaración de Uribe fue reproducida en este artículo de la revista Semana titulado “Gustavo Petro quebró la salud en Bogotá”.

La respuesta del candidato presidencial del Pacto Histórico a la publicación, que fue posteada en la cuenta de Twitter de Álvaro Uribe, fue:

“Es increíble el nivel de desesperación de esta persona que sufre viudez del poder.

Recibimos la red hospitalaria de Bogotá en 2012 con 270.000 millones de pesos de déficit y la dejamos con 4.000 millones de superávit”.

 

De tal manera que en Colombiacheck decidimos verificar esta frase para encontrar si los datos respaldan las afirmaciones de la gestión de Petro en ese aspecto, cuando fue alcalde de Bogotá (2012- 2015).

Lo primero que hay que decir es que en agosto 29 de 2012, a través de la resolución 2509, el Ministerio de Salud categorizó para ese año el nivel de riesgo financiero en el que se encontraban los hospitales del país y, entre ellos, a los 22 de Bogotá, de los cuales 7 fueron categorizados en alto riesgo, otros 7 en medio, uno sin riesgo y 7 más en riesgo bajo.

 

Captura de pantalla de la página 10 de la resolución 2509 de agosto de 2012

Dicha resolución, firmada por la entonces ministra de Salud, Beatriz Londoño, precisaba en el artículo que “una vez comunicada por el Ministerio de Salud y Protección Social a las Direcciones Departamentales, Municipales y Distritales de Salud, la información de categorización del riesgo de las Empresas Sociales del Estado del nivel territorial, dentro de los siguientes sesenta (60) días calendario a dicha comunicación, las Empresas categorizadas en riesgo medio o alto, deberán adoptar el Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero, a que se refiere el artículo 81 de la Ley 1438 de 2011”.

Es decir, que en Bogotá 14 de los 22 hospitales o ESE de la red pública de Bogotá, en ese momento, debían adoptar dicho plan.

La crisis hospitalaria de hecho, fue reconocida y denunciada por el entonces secretario de Salud Distrital, Guillermo Alfonso Jaramillo, quien en esta entrevista de balance del primer año de su gestión, el 1 de enero de 2013, le dice al diario El Espectador: “El año pasado, la crisis de la salud en la capital, y en todo el país, fue espantosa. El cierre de los hospitales era inminente; llegamos a deber en algunos hasta tres meses de sueldo y en otros hasta cuatro meses. Y se impidió la parálisis, en gran parte, porque se convenció al Gobierno Nacional que descongelara las cuentas maestras, para evitar el colapso. La Secretaría también gestionó más recursos por medio de la armonización presupuestal y convenció al Concejo de la ciudad de la necesidad de mayores recursos para el sector. Hoy, todos los trabajadores tienen el sueldo al día”.

De tal manera que, tras la resolución del Ministerio de Salud, los planes son diseñados por los hospitales y la Secretaría Distrital de Salud y, en marzo de 2014, son aprobados por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público. Así lo registró este boletín de prensa del Ministerio de Salud.

En ese documento se precisa que “El Ministerio de Hacienda y Crédito Público aprobó los planes de saneamiento fiscal y financiero de 14 Empresas Sociales del Estado (ESE) de Bogotá con el fin de garantizar la continuidad en la prestación de los servicios de salud a los pacientes de la capital de la República. Con la aprobación de estos planes, se destraban $1.3 billones que el Distrito tenía en las cuentas maestras”.

Ya en 2015, el panorama para la red hospitalaria de Bogotá cambió y así quedó registrado en la resolución 1893 de 2015, pues de los 14 hospitales que estaban en una situación compleja fiscal y financiera en 2012, 11 habían salido de la categorización de riesgo alto y medio y pasaron a “sin riesgo”.

 

Captura de pantalla de la resolución 1893 del 29 de mayo de 2015, se observa el cambio de riesgo de los hospitales de Bogotá.

 

Del déficit al superávit

La difícil situación de los hospitales fue detallada en este Balance General del Plan de Desarrollo Distrital, 2012- 2016, informe que fue presentado como insumo del empalme de la Secretaría Distrital de Salud, en noviembre de 2015, al precisar que “en el año 2012 el déficit presupuestal neto ascendió a $(-277) mil millones, para la vigencia 2013 se redujo a $(-118) mil millones; para el año 2014, según información preliminar, los 22 hospitales que conforman las 4 subredes presentan un superávit neto de más de $3 mil millones [Tabla 22 y Gráfico 44]. Sin embargo, es importante resaltar que aún existen hospitales con dificultades financieras como: Simón Bolívar, Tunal, Meissen y San Blas”. 

El informe explica que “la reducción del déficit fue el producto de las siguientes medidas adoptadas en el contexto de la Bogotá Humana: Racionalización del gasto (este se ha mantenido durante el período a nivel de 2012), Aumento de la facturación de servicios, Mejoramiento del recaudo y Aumento de la producción para equilibrar el no pago de las EPS”.

Los resultados de algunas de esas medidas, son reconocidos en este informe de la Contraloría Distrital, titulado “Sistema de salud y crisis de los hospitales de la red pública del Distrito Capital 2012 -2015”, que destaca: “Al detallar el resultado de los ingresos del período, por la Venta de Bienes, Servicios y Productos, resultado de la misión de los hospitales, se tiene que entre los años de 2012 y 2013 hubo un crecimiento de 1,9%, mientras que entre 2013 y 2014 se presentó un incremento cercano al 5% y entre los dos últimos años fue de 8,6%, situación positiva para el sistema; sin embargo, el esfuerzo se diluye con el trato que ofrecen las EPS y otros deudores a los prestadores de salud”.

El cambio en la situación financiera de la red hospitalaria de Bogotá, ya había sido anunciada también por el secretario de Salud Distrital, el sucesor de Jaramillo, Mauricio Bustamante, quien en este artículo del diario El Tiempo, el 2 de enero de 2015, dijo “en el 2011 el déficit presupuestal del sistema era de 235.038 millones de pesos; en el 2012, de 277.868 millones, y en el 2013, de 118.900 millones. “Llegamos a cero y, en algunos casos que tenemos que verificar en enero, hay superávit”, dijo.

Sin embargo, la Personería de Bogotá, opacó el entusiasmo de la Alcaldía a cargo de Petro, en el tema salud, al decir, en noviembre de 2015, que las cifras de la administración eran mentirosas.

“El personero cuestiona que la Secretaría de Salud diga que un logro importante es la situación financiera de los hospitales públicos del Distrito, afirmación que es cierta a diciembre de 2014, pero al 2015, tres de los 14 que se encuentran en el Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero (PSFF), con corte a 30 de junio de 2015, como Meissen y Usaquén tienen un déficit de $3.245 millones y $1.337 millones, respectivamente y Chapinero pasó de un déficit de $1.971 millones a $2.577 millones” registró en su momento el diario El Espectador.

Las declaraciones del entonces personero, Ricardo María Cañón, recibieron una respuesta de la Secretaría Distrital de Salud, que en este documento, sustenta que “la Red Pública Hospitalaria, adscrita a la Secretaría de Salud, en el periodo 2012- 2014, alcanzó niveles crecientes de ingresos hasta llegar al 96% de recaudo, pasando de un déficit de $-277.868 millones en 2012 a un superávit de $3.821 millones en 2014”. 

 

 

Pero en dicha respuesta ni en el  Balance General del Plan de Desarrollo Distrital, 2012- 2016 se incluyen las cifras del estado de la red hospitalaria en la vigencia de 2015, ultimo año de gobierno de Petro en Bogotá.

Sin embargo, en este informe de la Veeduría Ciudadana, Análisis de corto plazo de las Subredes Integradas de Salud de Bogotá D.C 2015 -2018, se observa un declive a partir de 2015 en las finanzas de las subredes (organismos en que fueron agrupados los 22 hospitales públicos de Bogotá en la administración de Enrique Peñalosa).

Así se puede ver en los siguientes gráficos en los que se analizan los indicadores de rentabilidad para cada subred entre 2015 y 2018.

 

 

También en el cuadro bajo estas líneas se puede ver claramente el déficit y superávit de las cuatro subredes entre 2012 y 2017. Allí queda claro que en el 2015, luego de una caída significativa entre 2013 y 2014, el déficit de los hospitales públicos de Bogotá fue de $45.176 millones de pesos.

 

De tal manera que tras estas evidencias, calificamos como cuestionable la afirmación de Gustavo Petro sobre el superávit en que dejó a la red hospitalaria de Bogotá, por $4000 millones, pues la cifra fue realmente de $3800 millones, pero se dio en 2014, ya que en el 2015 el déficit de estas instituciones llegó a $45.176 millones.


 


 

 

“Redujimos la pobreza multidimensional del 12 al 4,7%”

Una de las estadísticas con las que más se enorgullece el senador de Colombia Humana y candidato presidencial del Pacto Histórico, Gustavo Petro, es la reducción de la pobreza multidimensional en Bogotá durante su alcaldía, en el periodo 2012-2015. El dato también es recordado con frecuencia por sus seguidores en redes sociales.

En el debate del 14 de marzo de 2022, organizado por el diario El Tiempo y la revista Semana, se lo sacó en cara a su contrincante de la coalición Equipo por Colombia, Federico Gutiérrez, cuando le preguntó: “¿Cuánto redujo usted la pobreza multidimensional en su gobierno respecto a Medellín? En Bogotá, redujimos del 12% del total de la población al 4,7%. Redujimos la pobreza multidimensional a la tercera parte de lo que la recibimos”.

 

También ha usado este logro en Twitter para criticar a las administraciones de sus sucesores, Enrique Peñalosa y la actual mandataria de la ciudad, Claudia López. En 2019 publicó un trino al respecto con un gráfico que mostraba la reducción en número absoluto de personas, no en proporción, y en septiembre de 2021, otro en el que la tasa también caía del 12,1% al 4,6%, casi el mismo rango que mencionó ahora en televisión.

En la campaña de 2011 no había prometido una reducción específica de esa cifra, que apenas se estaba empezando a implementar. Sus propuestas en materia de pobreza tampoco eran muy detalladas, pero al menos la de mejorar la oferta de vivienda sí podía tener un impacto directo en la medición y en su plan de desarrollo agregó algunas de salud y educación, como se detalla más adelante.

La pobreza multidimensional es un índice (IPM) que tiene en cuenta la situación de las personas con base en cinco dimensiones: educación, niñez y juventud, trabajo, salud y vivienda. Estas se miden con indicadores como el analfabetismo, la inasistencia escolar, el desempleo de larga duración (12 meses o más), las barreras de acceso a la atención en salud o la falta de servicios de acueducto o alcantarillado, entre otros.

Tabla de indicadores y dimensiones del IPM

Como lo ha explicado Economía para la Pipol, es una medición diferente a la monetaria, que se basa en líneas de ingreso promedio que marcan umbrales bajo los cuales se puede estar en pobreza o pobreza extrema. El economista Germán Darío Machado, profesor del Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), explica que la diferencia está en que la multidimensional “busca medir es calidad de vida y no los ingresos de la gente”.

Colombiacheck encontró que Petro acierta no solo en las cifras sino en que, efectivamente, estas se le pueden atribuir en mayor parte a la gestión del Distrito bajo su mando. Si bien había una tendencia nacional que favorecía esa mejora, algunas de sus políticas y metas cumplidas sí impactaron de manera positiva los indicadores sobre los que podía tener influencia el gobierno local, por lo que tuvo resultados mucho mejores en proporción que los del país.

Lo que dicen las cifras

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) registra en sus datos de pobreza multidimensional que la ciudad pasó de 11,9% a 4,7% en la alcaldía del hoy congresista. Además, señala que era la menor del país en 2015, su último año al frente de la capital.

En términos proporcionales, esto equivale a una reducción de 60,5% en el IPM. Por tanto, efectivamente, los resultados se acercaron a la relación que dio Petro: al final de su periodo, la pobreza multidimensional había caído casi a la tercera parte de la que existía cuando él tomó el cargo.

Si bien el índice nacional también bajó en ese periodo, del 28,8 al 18,8% y en las cabeceras lo hizo del 21,5 al 13,9%, estas disminuciones representaron alrededor del 35%. O sea que Bogotá casi duplicó al país en la mejoría.

Además, al tener un punto de partida más bajo, la ciudad tenía más riesgo de estancarse en lugar de mejorar. Esto es porque, explica Machado, “cuando usted tiene la pobreza más bajita, caso Bogotá, cada vez bajarla es más difícil aunque sean los mismos puntos”.

La pobreza monetaria también bajó, según el DANE. Estaba en 13,1% en 2011, justo antes de la llegada de Petro a la Alcaldía, y cerró su administración en 10,4% tras un pequeño repunte, pues en 2014 alcanzó a estar en 10,1%. Es decir que se redujo en poco más de una quinta parte al final.

La nacional pasó de 34,1% a 27,8%, o sea casi una cuarta parte, sin repuntes en ese periodo. Es decir que, en este caso, sí le fue un poco mejor a Colombia en general.

La comparación con el país

Petro ha tomado como propio el logro de la pobreza multidimensional, mientras que la monetaria, donde la reducción fue más modesta y superada por el promedio del país, se la ha dejado al Gobierno Nacional. En el balance de resultados de su plan de desarrollo con corte al término de su periodo, el 31 de diciembre de 2015, dice:

“Por las variables que las componen, las mediciones de pobreza transmiten mensajes diferentes, y plantean diferentes alternativas de política pública. [...] Se podría afirmar que los cambios en la LP [línea de pobreza] dependen más de las políticas nacionales que de las distritales, mientras que el gobierno local tiene un margen de maniobra significativo en el NBI [índice de necesidades básicas insatisfechas] y el IPM. Las dimensiones del IPM tienen una relación directa con las estrategias de Bogotá Humana, como la atención privilegiada a la infancia, la ampliación de la cobertura y calidad educativa, y el mejoramiento de las condiciones de hábitat y entorno”.

Machado considera que puede haber diferencias entre el desempeño de las dos mediciones por la naturaleza de cada una y también es distinto el grado de responsabilidad de las administraciones locales y nacionales. Cuando se cuenta según el nivel de ingresos, la tendencia general tiene más peso. En cambio, el impacto sobre las dimensiones del otro índice es más “controlable” y deja un margen de maniobra que, según cada indicador, puede estar más o menos en la competencia distrital.

“La pobreza monetaria va muy de la mano con el desempeño económico y, fundamentalmente, con el mercado laboral. La multidimensional, como tiene un poco más de variables, se puede afectar de distinta manera y sobre todo con una incidencia mucho más clara de política pública”, explica el docente.

“Casi que, para tener éxito en la pobreza multidimensional, un alcalde tiene que hacer cosas bien pero, además, estar apalancado en una tendencia nacional buena. Es muy raro que usted encuentre casos donde haya, por inventar un escenario, una ciudad donde la pobreza haya bajado 10 puntos mientras la nacional subió; eso es muy atípico”, afirma también.

Las políticas de la Bogotá Humana

En 2011, cuando Petro aspiró y ganó la Alcaldía de Bogotá, el IPM índice multidimensional estaba recién diseñado en Colombia por iniciativa del gobierno de Juan Manuel Santos. No obstante, de las tres veces que el programa del entonces candidato por el movimiento Progresistas hablaba de la pobreza de la ciudad, ninguna prometía medidas con impacto directo en los ingresos, como subsidios. Había una, en cambio, que podía tener efecto en indicadores multidimensionales: “una oferta de vivienda bien localizada y accesible”.

El inicio de los estudios y diseños para el sistema de cables aéreos también tenía enfoque para el transporte desde y hacia los barrios más pobres. Sin embargo, era una propuesta de largo plazo que no pretendía verse reflejada en las mediciones de pobreza, pues no prometía construirlos en su administración. Además, Machado recuerda que el índice multidimensional no pregunta por transporte público, así que de todas formas no hubiera tenido incidencia directa.

El plan de desarrollo de la administración de Petro, Bogotá Humana, tenía entre sus objetivos el de “incrementar la capacidad financiera y económica de los más pobres”, lo que incluía subsidiar algunos de sus gastos como parte de sus estrategias. También pretendía enfocar la generación de empleo en las localidades con mayor pobreza, lo que tendría impactos monetarios pero también podría mejorar indicadores multidimensionales.

Por otro lado, se planteó “mantener la cobertura de los servicios de salud demandados para la población pobre no asegurada” y “mejorar el acceso de las familias más pobres a servicios básicos que representan un monto importante de los ingresos familiares”, por medio de tarifas más progresivas. Entre estas, incluía el subsidio al mínimo vital de agua.

Se propuso la creación de proyectos productivos y formación para población vulnerable y discriminada. Este tipo de programas podrían mejorar los indicadores de desempleo crónico e informalidad laboral, señala Machado.

En lo estrictamente monetario, Petro prometía subsidios para personas de la tercera edad. Algunas iniciativas incluso estaban directamente enfocadas en quienes estaban bajo el umbral de la pobreza extrema, entre otros grupos de población, como el apoyo a iniciativas productivas o la formación, capacitación e intermediación para el trabajo; aunque no estaban destinadas a aumentarles los ingresos directamente con transferencias de dinero.

Así, de las promesas de la Bogotá Humana, las que tenían el impacto multidimensional más directo eran las de vivienda, salud y educación. Además, las políticas de apoyo a proyectos productivos de personas vulnerables y formación para el trabajo también podían tener una incidencia positiva por medio de sus indicadores sobre empleo. El resto podía tener efectos más indirectos, pero no estaba tan evidentemente relacionado con esa medición.

En cuanto a la pobreza monetaria, solo los subsidios que aumentaban los ingresos de las personas podían tener una incidencia. Las reducciones de tarifas que prometía el entonces alcalde, como el mínimo vital de agua, si bien aumentan la disponibilidad que tienen las personas para gastar su dinero en otras cosas, no afectan la medición.

“Hay que diferenciar un poquito en que esos de pronto son programas de política pública deseables, cosas que uno quisiera que pasaran, pero no necesariamente van directamente con la medición de pobreza. La multidimensional tiene unos criterios muy específicos”, advierte Machado. En este sentido, cabe aclarar que lo que se verifica en este caso es el efecto en la medición de la que habla Petro, no si la política fue o no favorable.

La rendición de cuentas

En la rendición de cuentas final de la alcaldía de Petro, en la que entregó un balance de su gestión, no sacaba pecho por la reducción del índice multidimensional pero sí por la mejoría del indicador de calidad de vida urbana, que mide aspectos similares, en todas las localidades de la ciudad. En 2014 sí se había referido directamente a la pobreza multidimensional, aunque sin atribuir la disminución a ningún programa específico, y en 2013 ni siquiera usó la palabra multidimensional.

De todas formas, en ese balance del cierre de su mandato, en 2015, sacaba pecho con el acceso a salud y la disminución del trabajo infantil por su relación con la pobreza. Estas dos variables efectivamente forman parte de la medición del IPM.

“Se destinaron 6.000 profesionales de la salud para recorrer las zonas más pobres de la ciudad, atendiendo de manera programada a 800.000 familias (3’200.000 personas), muchas de las cuales nunca habían tenido los recursos para visitar un centro asistencial”, señalaba el documento. Relacionaba esto con la disminución del embarazo adolescente, la mortalidad infantil y la desnutrición en la ciudad, que son ciertas.

Estas tres estadísticas no afectan el índice de pobreza multidimensional de forma directa. El acceso al “servicio institucional de salud ante una necesidad sentida” por las personas de una familia, sí.

Más adelante, decía que “Bogotá Humana trabajó incansablemente para la superación del trabajo infantil, muestra de ello es que en el año 2013 se presentó una disminución del 23,3%; entre el año 2011 y el 2014, la reducción fue del 13%”. Esto lo relaciona con la meta de “atención integral a niñas, niños y adolescentes” del plan de desarrollo, por medio de la Secretaría de Integración Social y otras entidades, que no solo se cumplió sino que se superó en 63% con casi 17.500 beneficiarios, según el mismo informe.

Aunque el número de atenciones no afecta la medición de pobreza, el trabajo infantil sí es uno de sus indicadores. Los datos del DANE muestran un descenso en la tasa de trabajo infantil, que pasó del 8,4% en 2012 (no hay datos para 2011) al 5,9% en 2015. Es casi un 30% de disminución, incluso mayor que la mencionada en su informe. Al tomar en cuenta la tasa ampliada por oficios del hogar, se pasó del 11,9 al 9,4%, una caída de 21%.

Las casas de la juventud, centros de atención y esparcimiento para la población de 14 a 28 años, también eran presentadas en el documento como una contribución para “salvar de la pobreza” a las adolescentes, al prevenir el embarazo temprano. Aunque, a diferencia de otras estadísticas, esto no afecta ninguna de las mediciones de pobreza.

El documento también destaca beneficios como el mínimo vital de agua o la reducción de tarifas de aseo y transporte, así como la atención nocturna a la infancia pero estos, como ya se dijo, no tienen efecto directo sobre las mediciones de pobreza porque no implican transferencias de dinero para aumentar los ingresos brutos de las familias ni mejoran las variables que toma en cuenta el índice multidimensional. No obstante, al ahorrarles gastos, el argumento de la administración era que les permitía tener más dinero disponible para otras cosas:

“Las apuestas por el mejoramiento de la capacidad financiera de la población más pobre, se reflejan hoy con datos de impacto que demuestran mejores condiciones para las familias en mayor vulnerabilidad y pobreza. De acuerdo con la encuesta Multipropósito 2014, entre 2011 y 2014, los hogares en los que por falta de dinero algún miembro del hogar no consumió́ ninguna de las tres comidas, uno o más días a la semana pasó de 7,2% a 4,9%” (sic).

Es verdad que la investigación que menciona, hecha por la Secretaría de Planeación, dio ese resultado. Pese a esto, una vez más, esto no influye en los indicadores de pobreza.

Entre tanto, la tendencia ascendente en la construcción de vivienda de interés social (VIS) en la ciudad, que se aceleró sobre todo en 2013 y 2015 según el DANE, curiosamente no aparece como un logro contra la pobreza en la rendición de cuentas final a pesar de que sí se relaciona de forma más evidente con una de las dimensiones medidas. Aunque en esto influyó el enfrentamiento entre el Distrito y la Nación por las condiciones y disponibilidad de suelo para programas del gobierno Santos como el de las “casas gratis”.

Los subsidios a la oferta de vivienda se mencionan como una forma de “inclusión social de familias vulnerables”. En especial, el informe destacaba que 57% de las casas habían beneficiado a hogares víctimas del conflicto armado. De hecho, un comunicado de la Alcaldía en septiembre de 2015 informaba de la reducción del déficit habitacional en la ciudad y afirmaba que había llegado al punto más bajo desde 2003.

No obstante, la rendición de cuentas reconoce que otras cifras quedaron cortas frente a las metas programadas por la misma administración: en subsidios distritales en especie para vivienda nueva o usada, 31%; en mejoramiento de habitabilidad en el área urbana, 84%; en mejoramientos de vivienda, 51%.

En materia educativa, el informe destaca la reducción en la deserción escolar en Bogotá que fue registrada por el Ministerio de Educación. Esto se relaciona en parte con los componentes del índice de pobreza, pero el documento no menciona nada específico sobre los datos concretos que afectan la medición: inasistencia, bajo logro y rezago educativo o analfabetismo.

Los aspectos del plan de desarrollo enfocados en el fortalecimiento de la economía popular y que, eventualmente, podrían haber impactado el desempleo y la informalidad también tuvieron cumplimientos bajos. El informe final reconocía que “los programas ‘Apoyo a la economía popular, emprendimiento y productividad’ y ‘Trabajo decente y digno’ presentan el más bajo nivel de cumplimiento con un avance ponderado de sus metas inferior al 43%”.

De modo que Petro sí puede atribuirles a algunas de sus políticas el haber influido de manera positiva en la reducción de la pobreza multidimensional, sobre todo por la vía del trabajo infantil y la vivienda, aunque en otras no sea clara la influencia o hayan tenido resultados menores a los esperados. Además, acierta en las cifras, que proporcionalmente fueron mucho mejores que la tendencia nacional, lo que hace verdadera su afirmación.

¿Qué propone ahora?

Como candidato presidencial, Petro le apunta tanto a la pobreza multidimensional como a la monetaria en su actual programa de gobierno. Sin embargo, no detalla mucho en cómo.

De las seis menciones a la pobreza, una sola está en una propuesta que pretende aumentar de forma directa los ingresos de una población: la renta mínima básica para las mujeres cabezas de familia. Otras dos buscan reducirla por la vía de la generación del empleo garantizado enfocado en mujeres y la inclusión económica de quienes se dedican a la pesca, que podrían impactar en ambas mediciones al aumentar ingresos y reducir el desempleo crónico. El resto son enunciados generales que no contemplan medidas concretas.

Su programa de 2018 tenía más detalles al respecto. De ocho menciones, tres tenían que ver con el aumento de ingresos a la población más pobre: el bono pensional, la devolución del impuesto al valor agregado (IVA) y los soportes económicos para maternar. Estos últimos también se relacionaban con políticas de salud que, junto con la educación, eran las que planteaba como formas de reducir la pobreza y que tenían efecto sobre la medida multidimensional. Otras dos no eran claras sobre el enfoque.


 


 

 

“65.000 niños salieron del trabajo infantil”

Durante el debate presidencial emitido en directo el 14 de marzo de 2022, organizado por Semana y El Tiempo el candidato Gustavo Petro habló de algunos de sus principales logros como alcalde de Bogotá en el periodo 2012 - 2015 y destacó, frente al también candidato presidencial Federico Gutiérrez, los alcances del programa Basura Cero, que buscaba lograr que los residuos sólidos aprovechables fueran reciclados.

A las dos horas y medias de debate, el candidato por el movimiento Pacto Histórico afirmó que, gracias a ese programa, 65.000 niños lograron salir del trabajo infantil.

“Si queremos hablar de transición energética, usted menciona (refiriéndose a Ferderico Gutiérrez)  los carros que compramos nuevos, que eran para implementar el programa más ambicioso de reciclaje que ha tenido la ciudad. 65.000 niños salieron del trabajo infantil”, señala el exalcalde de Bogotá.

 

 

Recordemos que en su  plan de gobierno (2012 - 2016) en el apartado de ‘Lucha contra distintos tipos de discriminación y violencias por condición, situación, identidad, diferencia, diversidad o etapa del ciclo vital’, el exalcalde de Bogotá se propuso disminuir la tasa de trabajo infantil a menos de 1,5% en el Distrito Capital, y atender intersectorialmente a 23.804  niños, niñas y adolescentes en situación o riesgo de trabajo infantil para restablecer sus derechos y promover su desvinculación.

En Colombiacheck decidimos verificar que tan ciertas fueron las afirmaciones de Gustavo Petro sobre los supuestos logros en materia de trabajo infantil y si hicieron parte de las metas alcanzadas durante su mandato.

De acuerdo con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el trabajo infantil es todo aquel realizado por un niño, niña o adolescente que no alcance la edad mínima de admisión al empleo y en los términos establecidos por la legislación nacional y que, por consiguiente, impida la educación y el pleno desarrollo del niño la niña o el adolescente; el que se ajuste a la definición de trabajo peligroso o aquel que está incluido como peores formas de trabajo infantil.

También se entiende como toda actividad, remunerada o no, realizada en forma independiente o al servicio de otra persona, por personas menores de 18 años de edad y las cuales les resulten peligrosas por su por su naturaleza o condición.

Estas actividades, además de impedir el desarrollo escolar de esta población, también implican un daño para su salud, al tratarse de actividades que los ponen en peligro de sufrir daños físicos, morales y psicológicos, como también lo explica la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El ICBF también explica otra situación de trabajo infantil, conocida como trabajo infantil ampliado, que incluye a las niñas, niños o adolescentes entre los 5 y 17 años que realizan tareas domésticas y labores al interior de la familia todos los dias, sin receso por más de 15 horas semanales, mientras sus  padres, madres o cuidadores se encuentran trabajando.

Cerca de 40.000 niños habrían salido del trabajo infantil entre 2011 y 2015

De acuerdo con un  Informe sobre el comportamiento del trabajo infantil en Colombia, publicado en 2012 por el Miinisterio de Trabajo, en 2011( periodo anterior a la alcaldía de Gustavo Petro), Bogotá contaba con un total de 1’563.000 niños, niñas y adolescentes entre los 5 y 17 años, de los cuales 177.000 niños se encontraban en situación de trabajo infantil o trabajo infantil ampliado. Es decir, una tasa del  11,3. 

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), para el último trimestre del 2015, fecha en la que ya había finalizado la alcaldía de Gustavo Petro en Bogotá, se calcula que la población de niños y niñas entre los 5 y 17 años ascendía a 1'580.278, y 148.899 (9,4) de ellos estaban en situación de trabajo infantil o trabajo infantil ampliado.

De acuerdo con estos datos, Bogotá pasó de tener en 2011 a 177.000 niños que trabajaban o que hacían oficios en casa por más de 15 horas a la semana, a tener 148.899 en 2015, es decir que 28.101 salieron de esta condición (1,8).

Aunque esta cifra está muy por debajo de los 65.000 niños que afirma el candidato presidencial Gustavo Petro, sí cumplió con las metas establecidas durante su gobierno pues se atendieron a más de los 23.804  niños en situación de riesgo o trabajo infantil en el distrito propuestos en su plan de gobierno.

Reducción importante del trabajo infantil

A pesar de que para el 2015 Bogotá tenía el 38% del trabajo infantil de las trece principales ciudades, el 33% de las 24 ciudades y el 10% del trabajo infantil de toda Colombia, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) consideró a la capital del país como ejemplo del ezfuerzo y acciones de prevención y erradicación de esta problemática.

A través del ensayo ‘Los colores de las niñas y los niños. Ensayo sobre el fin del trabajo infantil ilustrado con la experiencia de la ciudad de Bogotá’, la entidad internacional señala que la reducción del trabajo infantil en la capital colombiana, sobre durante el periodo 2011 a 2015, y que esta estuvo asociada al desarrollo de una política social incluyente y un buen desempeño de variables económicas y sociales.

En el documento, la OIT también advierte sobre las diferentes formas y lugares de trabajo infantil en Bogotá y señala que las localidades con mayor tasas trabajo infantil para el 2015 eran Ciudad Bolívar (14,9%), San Cristóbal (14,3%) y Santa Fe (14,1%), mientras que quienes tienen las menores tasas eran Usaquén, Barrios Unidos y Chapinero, con 6,6%, 5,9% y 5,3%, respectivamente.

Sobre la reducción en los números del trabajo infantil y trabajo infantil ampliado, una investigación de Paula Rodríguez Camacho, magíster en Gestión del Territorio y Gestión Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, publicada en 2018, identificó los factores que posibilitaron que Bogotá, de 2012 a 2018 alcanzara una reducción de 7% en la tasa de trabajo infantil ampliada, logrando con esto que 111.826 niños, niñas y adolescentes menos fueran victimas de esta problemática.   

“Uno de los factores positivos que sin duda influyó en la disminución de la tasa de trabajo infantil, tienen que ver con la identificación de dicha problemática social y su inclusión en los planes de desarrollo, definiendo metas, indicadores y destinando de recursos específicos para su cumplimiento. Las metas definidas para la reducción de la tasa de trabajo infantil en los dos planes de desarrollo se lograron”, detalla la investigación.

Con esta información Colombiacheck califica como falsa afirmación de Gustavo Petro en la que indica que durante su gobierno como alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015 “Más de 65.000 niños salieron del trabajo infantil”, pues como lo hemos explicado, esta cifra es de 28.804.

 


 

 

“A usted (Federico Gutiérrez) le aumentó la tasa de homicidios, nosotros la bajamos de 22 a 15”

El ex alcalde de Bogotá y candidato a la Presidencia tuvo varios cruces de palabras con su contrincante Federico Gutiérrez durante el debate del 14 de marzo de 2022. Se trató del primer cara a cara entre los candidatos en este año. 

Y en uno de esos momentos, Petro le dijo a Gutiérrez: “A usted (Federico Gutiérrez) le aumentó la tasa de homicidios, nosotros la bajamos de 22 a 15”.

Aunque Petro tiene razón en que a Federico Gutiérrez le aumentó la tasa de homicidios al final de su mandato en Medellín (los detalles los podrán encontrar en el chequeo a los logros de ‘Fico’), en esta verificación encontramos que las cifra  de Petro es exagerada, por lo que su afirmación es cuestionable. 

Esa no fue la única vez que Petro aseguró que bajó los homicidios a una tasa de 15 por cada 100 mil habitantes. En 2018, en la anterior campaña presidencial, publicó este trino:

 

 

En este especial como primer paso para verificar las afirmaciones de los ex revisamos sus programas de gobierno como candidatos y sus posteriores planes de desarrollo y los balances de gestión. En el caso de Petro, en su programa la única mención de los homicidios fue esta: “Aumentaré el pie de fuerza para proteger la actividad nocturna. Ampliaré la policía de la noche y mejoraré la percepción de seguridad, buscando reducir la frecuencia y modalidad de delitos como, homicidios, atracos, hurtos, etc.”.

Cuando llegó a la Alcaldía, en su plan de desarrollo puso como meta bajar la tasa de homicidios a 18 por 100.000 habitantes. Una cifra que cumplió.

 

 

Sin embargo, en su sacada de pecho dijo que había dejado la tasa en 15 por cada 100 mil habitantes. Una cifra que incluso contradice lo publicado en su balance de gestión.

 

 

En Colombiacheck, además revisamos las cifras de los homicidios en Bogotá, entre 2011 y 2015, de tres fuentes: Medicina Legal, el DANE y la Policía. Como explicamos en un chequeo sobre este tema a Sergio Fajardo, estas son las tres entidades que manejan estos datos en el país.

Así que al revisar, como se observa en la siguiente tabla, los datos de las tres entidades, en 2011, año anterior a la llegada de Petro al poder, la tasa superaba los 21 homicidios por cada 100.000 habitantes. 

Sin embargo, en 2015, último año de su gobierno, la tasa no fue de 15 homicidios por cada 100 mil habitantes, como él asegura que la dejó.  El ex alcalde de Bogotá exagera la reducción de esa tasa en al menos 2 puntos, pues todas de las cifras oficiales superan su afirmación. 

 

Año

PONAL

Tasa Ponal

DANE

Tasa DANE

ML

Tasa ML

2010

1321

17,9

2114

19

1743

23,67

2011

1638

21,9

1743

23

1654

22,15

2012

1267

16,7

1601

18

1283

16,95

2013

1269

16,5

1337

18

1283

16,72

2014

1335

17,2

1313

18

1362

17,51

2015

1344

17,1

1402

18

1371

17,40

 

En el análisis ‘¿Qué pasa con la seguridad?: entre Petro y Peñalosa, realizado por Hugo Acero, en el medio Razón Pública, este indica:  “Bajo el gobierno de Gustavo Petro la tasa se redujo de 22 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2011 a 17,4 en 2015. Durante los tres años de Enrique Peñalosa la tasa ha caído a 12,7. O sea que Petro logró una reducción del 21 por ciento, mientras que Peñalosa, en tres años de gobierno, ha logrado una del 27 por ciento”.

Pero es que las mismas cifras de los balances de la Alcaldía de Bogotá, citadas por la Contraloría de Bogotá en el  informe Balance Social y Políticas Públicas 2015 tampoco le dan la razón al ex alcalde.


 

 

Ideas para la Paz, con el apoyo de la Cámara de Comercio de Bogotá realizó el an Análisis de las Políticas de Seguridad Bogotá 2008- 2014, que cobijó las alcaldías de Samuel Moreno y Gustavo Petro. En la de Petro resaltó: 

“Programa fortalecimiento de la Seguridad Ciudadana: este programa tenía como uno de sus objetivos la creación de la Secretaría de Seguridad y Convivencia, vinculó los proyectos estratégicos para la seguridad ciudadana, en conjunto con operadores de justicia y seguridad, tanto a nivel local como nacional. 

Se buscó implementar mejor capital y medios de seguridad, así como hacer mantenimiento a lo existente. Se buscó producir información y conocimiento relacionado con seguridad y convivencia en la ciudad. Así mismo, buscó consolidar el Sistema Único de Seguridad y Emergencias (NUSE-123) y actualizar el Plan Maestro de Equipamiento de Seguridad, Defensa y Justicia”.

Con estos elementos, calificamos la afirmación de Petro como cuestionable. Sí logró bajar la tasa de homicidios y cumplió con lo prometido en su plan de gobierno pero exageró la cifra que dijo en los debates y trinos recientes. 


 

 



“¿Qué vehículos eléctricos hay en Bogotá? Centenares de buses híbridos entró mi gobierno, en algo que no existía en Bogotá con el SITP”* 

En el debate de Prisa Media, que se llevó a cabo el pasado 27 de enero y en el que participaron tres de los precandidatos presidenciales, Federico ‘Fico’ Gutiérrez, Gustavo Petro, Enrique Peñalosa y Sergio Fajardo, se desató un rifirrafe entre los dos primeros por la movilidad eléctrica en los sistema de transporte masivo de sus ciudades, Medellín y Bogotá.

En el cruce de palabras entre los candidatos, Petro aseguró: “¿Qué vehículos eléctricos hay en Bogotá? Centenares de buses híbridos entró mi gobierno, en algo que no existía en Bogotá con el SITP. En Bogotá dejamos los estudios de diseño del metro subterráneo”.

Cabe recordar que Gustavo Petro fue alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015 y de acuerdo con el experto en movilidad eléctrica Eduardo Cando “la tecnología de buses eléctricos para sistemas de transporte masivo llegó a Sudamérica entre 2018 y 2019. De hecho, una de las dificultades que tuvo Bogotá para renovar su flota de Transmilenio por buses eléctricos radicó en que para ese momento no se había probado con suficiencia en buses articulados y biarticulados y por eso la ciudad se tardó un poco más que Medellín y Cali en hacer ese recambio que, sin embargo, ya se está dando y a pasos agigantados”.

Cando explicó además que, en ese período, la tecnología era la que ofrecía para ese entonces la fabricante sueca Volvo, “aunque en China ya se habían probado en los Juegos Olímpicos de Beijing los primeros buses eléctricos, los híbridos paralelos que trajo Volvo para el SITP eran los que sí se habían probado en Bogotá”.

Sin embargo, en el plan de desarrollo Bogotá Humana 2012-2016, que fue la hoja de ruta del entonces alcalde Petro, contemplaba en su primera parte, capítulo III, lo que se denominó el programa de Movilidad Humana y que entre otras cosas planteaba que daría prioridad “...al transporte masivo sobre el vehículo particular y a la introducción de la energía eléctrica en el transporte masivo, con el fin de reducir emisiones y de esta manera contribuir a mitigar el cambio climático…”.

Ese era el leitmotiv de esa administración. El hoy precandidato a la presidencia por el Pacto Histórico, en su respuesta a Gutiérrez durante el debate, no precisa un número exacto y habla de “centenares de buses híbridos”.

Y partiendo entonces del propósito que planteaba en su plan de desarrollo, encontramos que en efecto ese proceso empezó en el periodo de gobierno de Gustavo Petro, cuando se anunció, en agosto de 2013, que la multinacional Volvo había vendido 200 buses híbridos para el sistema de transporte público de Bogotá.

En esta nota del diario Portafolio, se detalla que “los compradores de los vehículos son el Consorcio Express, con 156 buses, y GMóvil, con los 44 restantes. El contrato incluye, además del chasís, garantía de la batería por 12 años y un contrato de servicio de cinco años. Los buses serán carrozados en Colombia por las empresas Busscar y Superpolo. Los vehículos empezarán a operar en diciembre del 2013 y una parte servirá las líneas troncales de TransMilenio y otra parte como alimentadores”.

Sin embargo, los primeros 22 buses híbridos para el SITP que llegaron a Bogotá lo hicieron cuando Petro fue destituido de su cargo tras un fallo de la Procuraduría y el alcalde encargado era el entonces ministro de Trabajo, Rafael Pardo.

Así quedó registrado en esta nota del diario La República del 14 de abril de 2014, en la que señala que “el gerente de Transmilenio, Fernando Sanclemente, y el alcalde encargado, Rafael Pardo, inauguraron la entrada en operación de 22 buses híbridos de Transmilenio que beneficiarán a quienes circulen por la estación Bicentenario (calle 4 con avenida Caracas) hasta la carrera séptima con Calle 73”.

Nueve días después Petro volvería al cargo, tras un fallo del Tribunal Superior de Bogotá que ordenó al presidente, Juan Manuel Santos, acatar el pedido de medidas cautelares con las que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) pedía suspender los efectos del fallo de destitución, como lo menciona este artículo del diario El Tiempo.

Posteriormente, el 14 agosto de 2014 se registra la nueva puesta en operación de 27 buses híbridos en el sector de San Cristóbal, así lo informó la página web de la Alcaldía de Bogotá en este boletín.

“Cerca de 19 kilómetros de longitud tiene el trazado de esta nueva ruta, que será cubierta por 27 buses híbridos con capacidad para 80 pasajeros. Sobre este trayecto, el usuario encontrará cinco paradas en la Troncal de la Carrera 10 y 14 más sobre la Carrera 7ª”, precisa el artículo citado.

Y un mes y medio después, el 29 de septiembre de 2014, en este trino desde su cuenta, Petro anuncia la entrada en operación de 185 nuevos buses para Transmilenio, entre los que se incluyen varios híbridos.

 

185 buses nuevos, euro 5, híbridos, biarticulados, articulados y padrones entran ahora al servicio en Transmilenio pic.twitter.com/I83gJBhIJk

— Gustavo Petro (@petrogustavo) September 29, 2014

 

Meses después, el 9 de febrero de 2015, Petro, aprovecha la celebración del día sin Carro para presentar otros “20 nuevos buses híbridos zonales (Urbanos) que entran a formar parte de la nueva flota que está migrando hacia las tecnologías limpias”, como lo registró este boletín de la Alcaldía de Bogotá.

“Con estos nuevos buses híbridos, a partir del lunes 9 de febrero de 2015, los habitantes de Ciudad Bolívar podrán desplazarse por la carrera Séptima y Décima hasta la calle 76. De esta manera Bogotá Humana mejora la movilidad para los habitantes de la localidad 19”, se detalla en el boletín oficial. 

Posteriormente, en esta entrevista del 10 de marzo del 2015 en Blu Radio, el gerente de uno de los operadores más grande del SITP, Consorcio Express, Andrés Jaramillo, explicó las ventajas de esta nueva tecnología ya que dicha empresa acababa de poner en marcha 177 nuevos buses híbridos y agregó que en el caso de Bogotá ya se contabilizaban 240 buses con este sistema rodando por la ciudad.

William Camargo, quien durante la alcaldía de Gustavo Petro fuera el director del Instituto de Desarrollo Urbano, IDU, le aseguró a Colombiacheck que “lo de él con el tema de la transformación de la movilidad hacia una eléctrica y no de combustibles fósiles era una obsesión y por eso puso tanto empeño en que se diera lo de los buses híbridos y lo de los taxis eléctricos, por eso además en su plan de desarrollo quedó consignado que hacia eso se encaminarían las acciones de este gobierno en el aspecto de movilidad”.

Así que calificamos como verdadera la afirmación de Gustavo Petro en el sentido de que en su periodo como alcalde de Bogotá él “entró centenares de buses híbridos al SITP”, pues en efecto así fue de acuerdo con las evidencias presentadas en este texto.

*Este chequeo fue publicado el 14 de febrero en la verificación ‘La movilidad eléctrica saca chispas entre Fico, Petro y Peñalosa’


 

 

“Tuvimos taxis eléctricos en el primer piloto que hicimos alrededor del taxi eléctrico”*

En el mismo debate de Prisa, a renglón seguido de hablar de los vehículos eléctricos, Petro complementó: “Tuvimos taxis eléctricos, en el primer piloto que hicimos alrededor del taxi eléctrico”.

Y así fue, en efecto el 2 de septiembre de 2013, dio inicio el piloto de taxis eléctricos en Bogotá con la puesta en marcha de 51 vehículos, de la fabricante china BYD, que llegaron en unas condiciones que favorecían a sus compradores, los más importantes de esos beneficios eran que no tenían que pagar por el ‘cupo’, que podían explotar por 5 años el vehículo y que estaban exentos de pico y placa, como lo registró en esta nota el diario Portafolio.

Sin embargo, algunas de las promesas que se hicieron a los entonces compradores de esos vehículos no fueron cumplidas, en especial en lo que se refiere a la instalación de electrolineras, en un número suficiente que permitiera agilizar la recarga de los taxis.

De hecho, el pasado 21 de septiembre, la concejala María Fernanda Rojas aseguró en un comunicado que “estos vehículos han tenido retos de todo tipo, incluso tenían problemas por no pasar la revisión tecnomecánica de gases ya que no había un protocolo inicial para estos vehículos, aún cuando era obvio que no necesitaban esta prueba. Incluso el Aeropuerto Eldorado, que inicialmente los había acogido, los expulsó cuando los vehículos pasaron de 5 años de antigüedad”.

Rojas añadió que “este piloto, que comenzó durante la administración de Gustavo Petro, no tuvo avances durante los primeros años ya que no se concretaron las promesas de los gestores ambientales. Posteriormente, en la alcaldía de Enrique Peñalosa, el piloto fue completamente olvidado, no fue importante para la Secretaría de Movilidad durante esos 4 años”.

De la misma opinión es el periodista especializado en automotores José Clopatofsky, quien también en septiembre pasado, en su habitual editorial de la revista Motor, aseguró que “el caramelo repartido fue una tentación para esos compradores que desembolsaron más de 80 millones de pesos por unidad, pero la indigestión fue total. Petro les prometió un subsidio mensual de 900.000 pesos por dos años y licencia de operación sin pagar el cupo que cobran las empresas de taxis amarillos, pero eso apenas duró dos meses y se evaporaron todas las demás arandelas. Ellos hoy pasan todo tipo de trabajos, pues las estaciones de carga no llegaron, más bien las quitaron, se quedaron sin estacionamiento en el aeropuerto y nunca tuvieron precios de repuestos favorables ni publicidad en los vehículos que los iba a sostener”.

Para Oliverio García, presidente de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible, Andemos, “la novedad que planteó ese piloto de los taxis eléctricos en Bogotá fue lograr meter esos vehículos sin cupo, eso hizo una diferencia, pero a pesar de todo lo que ha pasado con esa experiencia, nos sirvió porque pudimos lograr que en la reforma tributaria del 2016 consiguiéramos que el IVA para esta tecnología solo fuera del 5%, porque desde entonces entendimos que para que una transición energética sea posible, debía haber incentivos para promover su uso en el país, por eso en medio de todo, para mí no es un fracaso”. 

Así es que, tras estas evidencias, podemos concluir que si bien Petro tiene razón, pues fue en su administración cuando se implementó el piloto de taxis eléctricos, las promesas y los compromisos que se hicieron con quienes apostaron por esos vehículos no fueron cumplidos. Por eso la calificación es “verdadera pero”.

 


 

 

“Dejamos los estudios de diseño del metro subterráneo”*

 

Es una suerte de mantra que ha venido repitiendo Gustavo Petro desde que terminó su periodo como alcalde el 31 de diciembre de 2015. En repetidas ocasiones (1, 2, 3, 4), ha reivindicado los estudios que durante su ejercicio se realizaron para una solución de transporte como el metro. 

En esta búsqueda avanzada en la cuenta de Twitter del precandidato a la presidencia por el Pacto Histórico se puede ver claramente como ha insistido y disputado por el proceso que llevó a cabo en su alcaldía, que su sucesor, Enrique Peñalosa descartó por la opción de metro elevado.

Y si bien es claro que estos estudios del metro subterráneo llegaron a una fase de diseños muy adelantada, conocida como ingeniería básica avanzada, con estos aún no se podían dar pasos inmediatos a su construcción.

El portal La Silla Vacía ya había chequeado antes una frase similar de Petro y encontró en su análisis que “​los estudios de ingeniería básica son los conocidos como Fase II, y son un paso previo a los de ingeniería de detalle o Fase III. Este nivel es el que, según la ley, permite iniciar la construcción. Los de Fase II, según la ley, establecen “si el proyecto es factible para su ejecución”, mientras que los de Fase III son para “diseñar todos sus componentes de tal manera que se pueda dar inicio a su construcción”.

Petro, de hecho, ha reconocido que los estudios de su Alcaldía llegaron a ingeniería básica avanzada, como lo hizo en este trino en el que le responde al ex gerente general del Metro de Bogotá, Andrés Escobar.

“Señor Andres Escobar, la ingeniería básica avanzada como acaba de decir la contraloría, es un estudio de ingeniería de detalle fase III, para túneles y estaciones. Su costo beneficio es positivo si se introduce la valorización de predios y tenía aval del Banco Mundial”.

 

Señor Andres Escobar, la ingeniería básica avanzada como acaba de decir la contraloría, es un estudio de ingeniería de detalle fase III, para túneles y estaciones. Su costo beneficio es positivo si se introduce la valorización de predios y tenía aval del Banco Mundial. https://t.co/m6I7GfZo37

— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 11, 2020

 

Pero de nuevo, la ley 1682 de 2013, por la cual se adoptan medidas y disposiciones para los proyectos de infraestructura de transporte y se conceden facultades extraordinarias, estableció, en su título II, artículo 12 lo siguiente:  

 

 

Sin embargo, en el largo debate por los detalles en los que Petro dejó el proyecto de metro subterráneo al final de su administración, la Contraloría Distrital de Bogotá dio un nuevo empuje a los reclamos del hoy precandidato presidencial en este informe publicado en octubre de 2019, “Primera línea del metro para bogotá PLMB. efectos en las finanzas del distrito capital”.

En dicho documento, la Contraloría aseguró que, “la Administración Distrital viene desarrollando el proyecto para la Primera Línea del Metro - PLMB, con base en los últimos estudios realizados, entre ellos el elaborado por la consultoría Consorcio L 1, que alcanzó el nivel de ingeniería básica avanzada (ingeniería de detalle)”.

Pero ingeniería básica avanzada e ingeniería de detalle no es lo mismo, como se explica en este documento de la Universidad Nacional de la Plata, Argentina, en la que se detalla que: 

“La ingeniería básica define los lineamientos generales e ideas básicas del proyecto. Estas ideas y definiciones del proyecto son los pilares en que se basará la ingeniería de detalle, para la ejecución de los planos constructivos. La ingeniería básica es desarrollada por un grupo pequeño de ingenieros (en comparación con la ingeniería de detalle que requiere mas personas dedicadas), que elaboran planos, especificaciones técnicas, y si corresponden documentación de licitación”.

Y agrega que, “la ingeniería básica no es constructiva, con los planos disponibles en esta etapa no se pueden construir ni montar los equipos. Esta documentación es suficiente para evaluar la obra y los trabajos de montaje, con suficiente aproximación para lograr una cotización válida”.

Por otra parte, sobre la ingeniería de detalle, precisa, “Integran la ingeniería de detalle: planos, planillas, croquis, memorias de cálculo, especificaciones técnicas, en forma y con alcance tal que permitan realizar a un tercero (el contratista) todos los trabajos detallados.

El proyecto constructivo de las instalaciones es en distintas disciplinas: electricidad, arquitectura, obras civiles.

La ingeniería de detalle se fundamenta en la ingeniería básica, tomando los lineamientos indicados, y desarrollando planos constructivos, la nueva variable es la definición y documentación precisa de los equipos a montar; es decir se debe contar con planos que reflejen los equipos adquiridos”.

Adicionalmente, en este artículo del diario El Tiempo, que recoge este mismo debate de los términos a los que llegaron los proyectos de Petro y Peñalosa, así como el citado informe de la Contraloría Distrital, y que fue publicado el 4 de marzo de 2020. precisa el diario que, “en una entrevista con EL TIEMPO en septiembre de 2019, Ricardo Cárdenas, el ingeniero que estuvo al frente del metro subterráneo, aclaró que ambos tipos, elevado y subterráneo, tienen estudios de ingeniería básica avanzada y que a ambos les faltan los estudios de ingeniería de detalles, proceso que tardaría entre uno y dos años en hacerse”.

También el experto en movilidad, Darío Hidalgo, le dijo a El Tiempo, que “es importante aclarar que tanto el metro subterráneo como el elevado tienen informes de ingeniería básica avanzada, ambos alcanzaron este avance en 2019, pero ninguno de los dos tiene estudios de ingeniería de detalle".

Y frente a lo señalado por la Contraloría en cuanto a que "los estudios del metro subterráneo llegaron a un nivel de ingeniería básica avanzada (ingeniería de detalle), mientras que los del elevado solamente alcanzaron el nivel de factibilidad", Hidalgo insistió en el error de interpretación del ente de control. "Son dos tipos de estudios diferentes y no se pueden equiparar".

Así es que tras estas evidencias y análisis concluimos que, si bien es cierto que Petro dejó muy avanzados los estudios de ingeniería necesarios para el metro subterráneo, estos no alcanzaron la Fase III que según la ley son los estudios y diseños definitivos que llevan finalmente a la construcción de la obra en cuestión.


*Este chequeo fue publicado el 14 de febrero en la verificación ‘La movilidad eléctrica saca chispas entre Fico, Petro y Peñalosa’

 


 

 

“Compramos carros de basura nuevos, los otros eran arrendados. 164 camiones 0km que operaron durante todo mi gobierno” 

Uno de los cuestionamientos que ha perseguido a Gustavo Petro después de su ejercicio como alcalde de Bogotá (2012 - 2015) es el que tuvo que ver con el modelo de recolección de basuras, completamente público, que intentó establecer en la capital y que de hecho le costó la suspensión temporal del cargo. 

En el debate que la alianza Semana - El Tiempo realizaron el pasado 14 de marzo y que fue denominado ‘El debate de los que son’, el candidato de Equipo por Colombia, Federico Gutiérrez, cuestionó a Petro así: “¿O sea que lo de los buses basura es mentira?”.

Frente a esa pregunta, en el minuto 2:37:25 seg Petro le respondió: “primero no son buses basura, eran camiones compactadores”, de nuevo Gutiérrez interpela ¿y en dónde están esos camiones en este momento y lo que vio el país es mentira, que están pudriéndose por ahí en un patio?

“Sí, es mentira. Algunos camiones que eran de una flota alquilada se le devolvieron al dueño. Nosotros compramos 164 camiones 0 kilómetros, las fotos están todavía en internet. Esos camiones operaron durante todo mi gobierno y la mitad del gobierno de Peñalosa”.

De tal manera que nos pusimos en la tarea de indagar por esta afirmación, sobre los camiones que en su momento la administración de Petro compró para suplir el servicio de recolección de basuras en la capital.

Afirmación que sin dar cifras, también respondió en este trino: 

 

Para empezar es importante aclarar que en el Plan de Desarrollo de la Bogotá Humana 2012- 2016 quedó consignado en el artículo 30 el programa ‘Basura Cero’ que decía en sus primeros postulados: “Se orienta a minimizar el impacto de los escombros y los residuos sólidos, incluyendo los especiales y peligrosos, generados por la ciudad, sobre el ambiente y la salud de los ciudadanos. Implica un cambio cultural, educativo y de políticas públicas sobre el manejo de residuos, que involucra al Estado, la ciudadanía y el sector productivo”.

Dentro de este programa se contemplaron seis proyectos prioritarios: Estrategia de producción sostenible, Cultura de reducción de basuras y separación en la fuente, Modelo de reciclaje para Bogotá, Aprovechamiento final y minimización de la disposición en relleno sanitario y Escombros cero. 

Y para llevar a la realidad estos proyectos de su Plan de Desarrollo, Petro decidió, a través del decreto 564 del 10 de diciembre de 2012 establecer un ‘Esquema Transitorio del Servicio de Aseo’, de esta manera buscaba “quitarle el poder a los operadores privados”, según lo reportó en este artículo el diario El Espectador, publicado el 10 de diciembre de 2013.

En dicha pieza periodística, se detalla además como “El cambio en el modelo de contratación fue significativo en la medida en que cambió el esquema de remuneración. Anteriormente los operadores privados ganaban de acuerdo a un porcentaje de lo que se recaudaba vía tarifa; con el nuevo esquema empezaron a ganar un pago fijo mensual. Aseo Capital: $3.400 millones. Ciudad Limpia y Lime: $3.900 millones”.

Y fue así, con esta decisión administrativa, que iba en consonancia con el Plan de Desarrollo del gobierno petrista, como Bogotá cambió su modelo de aseo y en el cisma que se produjo la ciudad padeció tres días de una grave crisis en la recolección de basuras, y que posteriormente le valió la destitución del cargo a Gustavo Petro, aunque el fallo fue suspendido días después y Petro volvió a su cargo.

En ese momento, el 20 de diciembre de 2012, el portal informativo BBCMundo, recogió las reacciones  de Petro, “(Hay quienes) están esperando que la ciudad se llene de basuras, para demostrar la ignorancia del gobierno distrital y a partir de ahí lograr dos objetivos: la restitución de los contratos por vía de hecho de los operadores privados, que vienen ganándose 120.000 millones de pesos al año (unos US$67 millones) y, por otra parte, lograr las condiciones políticas que permitan la revocatoria", afirmó.

Así es que en el marco de este contexto, la creación de un modelo público de aseo, como el Distrito de Bogotá, debió emprender la compra de una flota de camiones compactadores que hiciera la recolección de las basuras en el 52% del territorio distrital, pues los operadores privados fueron recontratados para atender la operación restante.

El 13 de diciembre de 2012, el gerente de Aguas de Bogotá, Diego Bravo anunció la adjudicación del contrato a través del cual el Distrito compraría 278 vehículos compactadores de las marcas Daewoo y Navitrans, como lo reportó RCN radio en este artículo.

"Nunca antes se había hecho un proceso para que los vehículos estuvieran al servicio de la ciudad, por eso buscamos que estos queden como patrimonio de Bogotá, manifestó Bravo.

La empresa Daewoo entregará 238 vehículos en un plazo de 120 días, los primeros llegarán a la ciudad a mediados de febrero, según lo contemplado en la licitación. Por su parte la empresa Navitrans, entregará 40 camiones para completar la totalidad de la flota que pretende adquirir el Distrito”.

Y en abril de 2013 llegaron las primeras 70 compactadoras de la marca Daewoo, según reportó en su momento Canal Capital.

 

 

Ya en enero, y para solventar la crisis, se habían alquilado 60 compactadores, nueve de los cuales llegaron en enero de 2013 a Bogotá, de acuerdo con este informe de Noticias Caracol.

 

 

Pero el destino de la flota comprada para implementar el programa de Basura Cero, ideado por el Distrito, en la Alcaldía de Gustavo Petro, duró hasta que en el gobierno de su sucesor, Enrique Peñalosa cambió el esquema de aseo y  lo entregó de nuevo a los privados.

Según reportó el diario El Espectador, en marzo de 2018, 105 de estos vehículos fueron llevados a un lote ubicado en Tocancipá, “...llegaron 105 carros con los logos de Bogotá Cero y Aguas de Bogotá. De acuerdo con Angélica Arenas, gerente corporativa de residuos sólidos de la Empresa de Acueducto, el traslado comenzó hace 15 días, pero el proceso se adelanta desde mucho antes: Hicimos un análisis para determinar cuál sería el mejor predio para dejar los vehículos de aseo mientras se conoce cuál será su futuro”.

Y precisa El Espectador, en su reportaje titulado, ‘Los camiones que ahora son basura’, que “El Acueducto de Bogotá es propietario de 278 vehículos que compró la pasada administración para el servicio de aseo y recolección de basuras. Se trata de una flota integrada por 13 barredoras, 15 camiones, 204 camiones recolectores y 44 volquetas, en la que se invirtieron $76.388 millones. Fue la inversión que se hizo para poner en marcha el programa Basura Cero y los vehículos quedaron bajo el manejo de la empresa Aguas de Bogotá, que hasta el mes pasado tuvo a su cargo la recolección de residuos en 12 localidades (el 52 % de la ciudad)”.

De tal manera que es cierto que durante su gobierno Petro tuvo una flota de vehículos para implementar el esquema público de recolección de basuras, conocido como Basura Cero, la flota estaba integrada por 278 vehículos, de los cuales 204 eran recolectores o compactadores y no 164 como mencionó el ex alcalde en su debate con Federico Gutiérrez, por lo que calificamos como verdadero pero esta afirmación.


 


 

 

“En mi gobierno creamos 400.000 empresas, y dicen que el que expropia soy yo”

 

El 28 de julio de 2021, Petro publicó este trino en su cuenta de Twitter:  “Mientras Duque con su política quebró 600.000 empresas, en mi gobierno creamos 400.000 empresas, y dicen que el que expropia soy yo”.

 

Mientras Duque con su política quebró 600.000 empresas, en mi gobierno creamos 400.000 empresas, y dicen que el que expropia soy yo.

— Gustavo Petro (@petrogustavo) July 29, 2021

 

En Colombiachek en esa ocasión verificamos esta afirmación y la calificamos de falsa. Para este especial retomamos el chequeo acerca de las empresas creadas por el ex alcalde.

Para ese chequeo, contactamos al senador Petro a través de su cuenta de Twitter  y nos dijeron que su afirmación se sustenta en datos de la Cámara de Comercio de Bogotá sobre empresas creadas en su administración. 

Para soportar esta afirmación Petro le compartió a Colombiacheck un enlace de la página de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) de noviembre de 2015 en el que, en efecto, esa entidad afirmaba que tenía más de 400.000 empresas registradas. Pero el trino de Petro omite una información que contiene ese mismo enlace y es que el dato también incluye “compañías renovadas”.

El 30 de octubre de 2011, Gustavo Petro fue electo alcalde de Bogotá para el periodo 2012-2015. El 20 marzo de 2014 fue destituido de su cargo por la Procuraduría tras una investigación por la reestructuración del esquema de aseo en la ciudad, pero 31 días después, el 21 de abril de ese mismo año y tras un fallo del Tribunal Superior de Bogotá, Petro fue restituido en su cargo. 

Los datos de la Cámara de Comercio entre 2012 y 2015, período de Petro en la Alcaldía, son así:

En 2012 se crearon 62.951 empresas. El dato para 2013 fue de 62.777 nuevas compañías y para 2014 de 74.411. En 2015 se crearon 9.533 nuevas firmas. Eso quiere decir que durante la administración de Petro en Bogotá, 259.672 empresas fueron creadas. El cálculo de las 400 mil compañías de las que habla, en realidad son el acumulado entre todas las firmas creadas entre 2009 y 2015.

De acuerdo con cifras de la CCB -que solo lleva registro de las compañías que están en la formalidad, es decir que se inscriben ante esa entidad con un registro mercantil-, entre 2009 y 2011 se habían registrado 167.934 empresas nuevas. 

Sumada esa cifra con las creadas entre 2012 y 2015 el total es de 427.606. Eso quiere decir, que aunque en la alcaldía de Petro sí creó un gran volumen de empresas, fueron 259.672, lo que corresponde al 60,7% de las que se atribuyó.

En los históricos que lleva el programa 'Bogotá, Cómo Vamos' se llevan las mismas cifras de creación de empresas e incluso se lleva un registro de la base empresarial de Bogotá desde 2008 a 2018. En el récord se ve que entre 2016 y 2017 se alcanzó la cifra de 400 mil empresas matriculadas y renovadas. 

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Registros históricos de empresas matriculadas en Bogotá. Crédito: 'Bogotá, Cómo Vamos'. 

En su respuesta a Colombiacheck, el senador indicó que como la Cámara de Comercio “solo contabiliza las empresas formales” y “no las que se denominan informales, que son al menos el mismo número (…) no habría desacierto en el trino”. En el mensaje se argumentó que la economía informal es al menos del 50% en Bogotá.

La OIT dice que la economía informal comprende más de la mitad de la mano de obra mundial y más del 90% de las microempresas y pequeñas empresas (MYPE) a escala mundial. En América Latina, el porcentaje de informalidad oscila entre el 40 y 50%. De acuerdo con el DANE, una empresa informal es una unidad “no constituida en sociedad, que no posee un registro mercantil o no lo renovaron en el último año establecimientos que no cuentan con registros contables completos de su actividad económica”.

Sin embargo, por su misma naturaleza, la informalidad es un índice difícil de verificar. En este estudio de 2019 de Fedesarrollo se muestra que, en efecto, la informalidad empresarial representa al 50% de las firmas en Colombia, pero ese mismo informe detalla que “existen pocas fuentes para estimar la informalidad empresarial en Colombia”.

Pese a ello, el informe hace un cálculo basado en la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE, donde se puede ver que el 59% de los negocios son informales en Colombia, es decir que cerca de 6 de cada 10 empresas en el país es informal. Sin embargo, no hay una cifra exacta sobre cuántas existen. 

El economista Jaramillo explica que aunque la gestión de un alcalde puede impulsar la creación de empresas, no hay relación con la creación de éstas. “En el 90% del tiempo los países experimentan algún tipo de crecimiento económico, entonces incluso con un alcalde que no haga nada, igual se van a crear empresas”, afirma. Y agrega que las iniciativas para la constitución de nuevas firmas son en un 90% de carácter privado y “eso no se debe solo a una gestión del alcalde”.  

Por su parte, el analista Sinisterra explica cuáles son otras de las variables que se deben tener en cuenta para la creación de empresas. 

“La gestión de un Alcalde o de un Presidente sí es importante para que haya más creación de empresas, las políticas son importantes, pero hay otros factores: la seguridad, la infraestructura, la posibilidad de interactuar con pares, de conseguir materias primas, la facilidad de importar insumos, la comunicación, la calidad de los puertos. No solo es la política del mandatario, sino de una cantidad de cosas que se unen para poder hacer que los empresarios sean exitosos”, detalla. 

La gestión del senador se dio en medio de un ciclo económico favorable para la capital y para el país. En otra verificación que hizo Colombiacheck sobre la tasa de ocupación laboral en Bogotá durante la alcaldía de Petro, Iván Jaramillo Jassir, experto en derecho laboral y pensional e investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, explicó que “vincular las políticas locales con el crecimiento de la empleabilidad es muy complejo porque depende de muchos factores impositivos y de la dirección de la economía nacional. Obviamente sí hay una mejoría a la que él puede contribuir, pero está relacionada con el ciclo económico”.

De acuerdo con datos del DANE, la tendencia de la capital fue la misma que la que se presentó a nivel nacional. Además, esta curva de crecimiento no se inició en la administración Petro, sino que empezó antes y alcanzó su cúspide en el ciclo económico.

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Tasa de ocupación por regiones en Colombia 2001- 2020. Crédito: DANE

“Desde 2012, hay un notable crecimiento en la tasa de ocupación nacional, que alcanzó su máximo en 2015. O sea, el evento fue a nivel nacional. Y ese cambio venía creciendo desde 2008, más o menos. No parece ser algo particular de la alcaldía”, explicó en su momento a Colombiacheck Laura Fuerte, jefe del departamento de Economía de la Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana. 

En el programa de gobierno para la alcaldía de Petro, cuyo eje principal eran los temas sociales, se incluyó la creación “de programas de empleo de emergencia para la población vulnerable”. En su plan de desarrollo, con datos más aterrizados, una de las metas era “financiar al menos 100.000 unidades productivas de economía popular”. 

De acuerdo con el informe de la Veeduría Distrital, la meta apenas se cumplió en un 1,25%. 

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“A 31 de diciembre de 2015 se financiaron 1.249 unidades productivas de economía popular por un valor desembolsado de $10.387 millones (...) Las actividades económicas más relevantes fueron: ‘otros servicios calificados y no calificados’ con una participación del 21% y desembolsos por $836 millones en 265 unidades de negocio, y ‘Confecciones y textiles’ con una participación de 21% y desembolsos por $1.965 millones en 198 unidades de negocio”, indica el ente de control Distrital. 

En resumen, lo asegurado en el trino de Petro es falso porque la cifra sobre el número de compañías creadas en su alcaldía es una exageración del dato oficial que complementa con una suposición sobre el tamaño de la economía informal. Además, incluyó datos de 2009, cuando no era alcalde​.















 

 




 

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Viernes, 04 Marzo 2022

Desempleo femenino sí es superior al masculino, pero cifra de Mabel Lara está desactualizada y es imprecisa

Por Alexander Campos Sandoval

La candidata al senado denunció la brecha que existe entre el desempleo femenino y el desempleo masculino, pero al consultar los datos oficiales se evidencia que incurrió en imprecisiones a la hora de establecer la magnitud del problema.

“Casi 8% están en Colombia las mujeres, más que los hombres, en cifras de desempleo. Eso es muy alto”. Esta fue la afirmación que la cabeza de lista para el Senado del Nuevo Liberalismo, Mabel Lara, realizó en una entrevista publicada el pasado 10 de febrero por Pulzo. Al consultarla sobre su fuente, nos remitió a un artículo de Portafolio publicado en septiembre de 2021.

Para empezar, constatamos que el problema de la brecha entre el desempleo masculino y femenino es real y de vieja data. En “Diferencias en las tasas de desempleo por género”, artículo compilado en “El desempleo femenino en Colombia”, publicación de 2016 del Banco de la República y el BID, se nota cómo esta diferencia de género es persistente y abarca décadas.



Gráfico tomado de “El desempleo femenino en Colombia”

Una de las lecturas que los investigadores realizan sobre el gráfico es: “además de que las tasas femeninas siempre han sido superiores a las masculinas, la brecha entre ambas parece ampliarse en épocas de recesión, como las de 1983-1984 y 1999-2000.” También en la recesión de 2020-2021 a causa de la pandemia se cumple esta hipótesis, como lo muestra el seguimiento hecho por el Dane a las variaciones mensuales de la Tasa de desempleo desestacionalizada.


Algunas de las explicaciones de esta brecha se encuentran en las conclusiones de la investigación, realizada con datos de 2012. Allí se expone que “el manejo del hogar y el cuidado de los hijos restringen las alternativas laborales de las mujeres, lo que se refleja tanto en la decisión de participación laboral como en la probabilidad de desempleo”. Así mismo, los datos arrojan que “estar casado o en unión libre aumenta la participación laboral y disminuye el desempleo de los hombres, pero tiene el efecto contrario en el caso de las mujeres”.

Para comparar estas conclusiones del estudio con el escenario actual, consultamos a Cristina Nicholls, coordinadora de incidencia política de la organización Artemisas, ONG que durante el segundo semestre de 2021 realizó encuentros territoriales con más de 300 mujeres en Cauca, Nariño, Antioquia, Valle del Cauca, Arauca, Cundinamarca y Bogotá, a través de la plataforma “¡Sin mujeres no!”, de la que surgieron tres agendas urgentes para fortalecer la participación femenina en espacios democráticos. Una de ellas es la autonomía económica.

“Lo que nosotras hemos venido identificando es una afectación diferencial de la pandemia en las mujeres y creemos que es algo en lo que hace falta hacer hincapié. Las mujeres han venido perdiendo sus empleos y la reactivación económica no ha representado el impacto deseado. Sin negar los avances, por supuesto”, asegura Nicholls. 

Según el informe de Artemisas, la destrucción de puestos de trabajo durante la pandemia fue superior en mujeres que en hombres, algo que Colombiacheck también había evidenciado en una verificación de marzo de 2021. Algunos de los sectores afectados por el confinamiento pertenecen a campos importantes del empleo femenino como es el trabajo doméstico o el sector de servicios. Finalmente, el incremento de la pobreza derivado de la pandemia afectó a cerca de la mitad de los hogares con jefatura femenina. 

La existencia de esta brecha en materia de empleabilidad implica el punto de partida de un círculo nocivo para la participación de las mujeres en la democracia, pues al no contar con autonomía económica se ven dedicadas enteramente a labores de cuidado no remunerado, más expuestas a la convivencia con potenciales agresores, con menor presencia en espacios de toma de decisiones y, al final, afectadas por las políticas emanadas de corporaciones en las que se encuentran subrepresentadas.


Con base en esta problemática, el informe de Artemisas incluye una serie de recomendaciones para instancias de decisión del ejecutivo y el legislativo, tales como propender por una política de estímulo fiscal con enfoque de género, Promover paquetes de estímulo fiscal orientados a proteger los ingresos y el empleo de las mujeres afectadas por la crisis, entre otras.
 

La evaluación estadística

Dicho ya que la problemática de la brecha enunciada por Mabel Lara es real, acudimos a expertos del campo estadístico para corroborar el dato que la candidata dio sobre la situación actual de esta diferencia.

El equipo de Paula Herrera-Idárraga, doctora en economía y profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Javeriana, evaluó la información oficial más reciente que estuviera disponible al momento de la afirmación de la candidata Mabel Lara. Estos datos estaban contenidos en el boletín de Mercado Laboral publicado el 31 de enero por el Dane, con información de diciembre de 2021.

Esta decisión en cuanto al uso de los datos se tomó en tanto la candidata no estableció en su afirmación el período al que se refería, una precisión que según la profesora Herrera-Idárraga es crucial para confirmar este tipo de información.

Según el análisis, tanto la diferencia en la Tasa de desempleo nacional (14.9% mujeres, 8.3% hombres) como en la Tasa de desempleo desestacionalizada (16.1% mujeres, 9.5% hombres) es de 6.6 puntos porcentuales. A partir de este resultado, el director del programa de economía de la Universidad Javeriana, Adrián Garlati, señaló algunas de las imprecisiones en la afirmación de Mabel Lara:

“Para empezar, la diferencia entre porcentajes no se presenta como porcentaje, sino en puntos porcentuales”. Como explica en un instructivo para su curso José Luis Revilla León, Magíster en finanzas y profesor de la Universidad Ricardo Palma de Perú, el porcentaje indica la proporción de una cantidad respecto de otra, mientras que los puntos porcentuales indican el aumento o la disminución de porcentajes ya establecidos.

“La medición por puntos porcentuales puede ser confusa, así que si la candidata quería ofrecer una dimensión de la brecha podía decir que la tasa de desempleo masculino es apenas el 55% de la tasa de desempleo femenino. Si al mencionar un 8% su afirmación iba en esa vía, subestimó demasiado la diferencia. Si se refería a puntos porcentuales, al contrario, sobreestimó la diferencia, pues su cifra de 8 es 21% superior al 6.6 que es la brecha real”, concluye Adrián Garlati. 

En ese sentido, para corroborar lo que Mabel Lara quiso decir, revisamos el fragmento del artículo de Portafolio que ella nos señaló como fuente de su afirmación: “la tasa de desempleo femenino se ubicó en 16,4% mientras que la de los hombres está en 9,4%”. En puntos porcentuales, la diferencia entre estas tasas es exactamente 7, no “casi 8” como dijo la candidata.

En conclusión, pese a que la brecha entre el desempleo femenino y el desempleo masculino es una problemática real, la afirmación de Mabel Lara en su entrevista con Pulzo está basada en datos desactualizados. Además, dentro de su frase no se especifica el período al que hace referencia, asegura una cifra superior a la real y, finalmente, cita de manera errónea la diferencia como un porcentaje y no como una cantidad de puntos porcentuales. Por estas razones, calificamos su frase como cuestionable.