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Lunes, 05 Octubre 2020

“Impedimos que más de 23.000 hectáreas de bosque fueran deforestadas”

Por Laura Rodríguez Salamanca

Este es uno de los chequeos a la intervención del presidente Iván Duque ante la 75ª Asamblea General de la ONU.

El pasado 22 de septiembre, el presidente Iván Duque dio un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su alocución virtual, que duró algo más de 15 minutos, se enfocó principalmente en exponer los supuestos logros en materia ambiental del actual gobierno. 

Después de hablar sobre la reducción de la acumulación de CO2 y la campaña militar Artemisa para combatir la deforestación [datos que también chequeamos en este termómetro], el mandatario dijo: “impedimos que más de 23.000 hectáreas de bosque fueran deforestadas”. Así, sin especificar el periodo de tiempo al que se refería, ni dar más contexto. 

En Colombiacheck encontramos esta afirmación cuestionable. Las razones: aunque es cierto que el primer informe del IDEAM que acogió parte de su gobierno [2018] arrojó que la deforestación en comparación con el año anterior se redujo en cerca de 23.000 hectáreas, este no es el dato más reciente sobre el tema, por lo cual no brinda un panorama claro sobre el problema en el país. Además, no es exacto afirmar que su gobierno “impidió” la deforestación de cierta cantidad de hectáreas. 

Para verificar esta y otras frases del mismo discurso de Duque, nos comunicamos inicialmente con Carlos Alberto Cortés, consejero presidencial para Información y Prensa, con el objetivo de compartir un cuestionario con el que pretendíamos indagar sobre las fuentes de los datos [tal como indica nuestra metodología] y los periodos de tiempo que no eran explícitos en la alocución. 

En el primer acercamiento, el funcionario no accedió a recibir el cuestionario, sino que indicó que prefería que lo enviáramos al día siguiente. Sin embargo, después de esa conversación y, a pesar de la insistencia durante los días posteriores, no volvió a responder a nuestros mensajes por WhatsApp. Entonces, rastreamos la información por nuestra cuenta. 

Vamos por partes. De acuerdo con los Resultados del Monitoreo de la Deforestación 2018, presentados el 10 de julio de 2019 por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, mientras en 2017 se deforestaron 219.973 hectáreas, en 2018 la cifra fue de 197.159 hectáreas. Esto representa una reducción del 10%, que equivale a 22.814 hectáreas menos entre un año y otro, una cifra cercana a la que presentó Duque, que suponemos que redondeó el dato.

Informe deforestación IDEAM 2018

Sin embargo, también encontramos, que en el mismo tipo de informe del año 2019, presentado en julio de 2020 por el IDEAM, también se ve una reducción de la deforestación con respecto a los años anteriores: en 2019 se deforestaron 158.894 hectáreas, un 19% menos que en el 2018, que equivale a una reducción de 38.265 hectáreas.

Informe deforestación IDEAM 2019

Estos cambios coinciden con la curva de pérdida de cobertura vegetal que aparece en Global Forest Watch, una aplicación web de código abierto para monitoreo de bosques que reúne datos desde 2001, en la que también se evidencia una reducción después de 2017. 

La gráfica, de acuerdo con la herramienta, incluye tanto las hectáreas deforestadas permanentemente para urbanización y la expansión de la agricultura comercial como la pérdida de masa vegetal que no necesariamente es producida por la actividad humana y que podría volver a crecer.

Global forest watch Colombia

Pero hay un detalle: no es exacto decir que como entre un año y otro hubo una reducción en la hectáreas deforestadas, eso equivale a decir que “se impidió la deforestación” del número de hectáreas reducidas. En palabras de Miguel Pacheco, experto en Bosques de WWF Colombia, para sostener eso “se tendría que saber cuánta ‘iba a ser la deforestación’ de ese año”. Por supuesto, no es el caso y las cifras son cambiantes. 

Igualmente, de acuerdo con Pacheco, aunque “puede ser que las intervenciones y políticas que él [Duque] haya promovido hayan de alguna manera contribuido a la reducción de deforestación en 2018, el punto es que en efecto este gobierno ha recibido mucho apoyo de cooperación internacional y es a través de programas como Visión Amazonía que se desarrolla esta estrategia de control a la deforestación. No son acciones exclusivas de las autoridades ambientales y el gobierno. Hay muchas manos trabajando”.  

Además nos explicó que en términos ambientales para tener buenos resultados a mediano y largo plazo, se requieren acciones desde años anteriores para el diseño, la aplicación, el trabajo con comunidades, etc. “Son trabajos que se hacen muy de poquito a poquito”, dijo.  

Y en el caso que nos compete esta visión aplica, porque la Estrategia Integral de Control a la Deforestación y Gestión de los Bosques es anterior al gobierno de Duque. Esta problemática se viene trabajando, según un documento de MinAmbiente, desde 2009, cuando “se inició el proceso de preparación de la Estrategia Nacional para la Reducción de Emisiones debidas a la Deforestación y Degradación (REDD+) a partir del apoyo de varios organismos y programas de cooperación internacional (e.g. Fundación Gordon & Betty Moore, GIZ, FCPF, Programa ONU-REDD de las Naciones Unidas, entre otros)”. 

Así como también hay que tener en cuenta la Estrategia Integral de Control a la Deforestación y Gestión de los Bosques "Bosques Territorios de Vida", de la que encontramos registros en 2017 y que fue firmada por Luis Alberto Murillo, ministro de Ambiente entre 2016 y 2018.

Los datos más recientes

Así mismo, el mandatario se quedó solo con una cifra positiva de 2018 a pesar de que, como ya escribimos, existían otras de 2019 también positivas y de las denuncias que se habían hecho del incremento de deforestación en los primeros meses del año. 

Según dice un reporte presentado por la ONG Fundación para la Conservación y el Desarrollo sobre las cifras de deforestación en el bioma amazónico [que es donde más se ha deforestado en los últimos años], entre enero y abril de 2020, “a pesar de la importante disminución de la deforestación registrada en 2019 (por sistemas de monitoreo como MAAP, que reportó alrededor de 55.000 hectáreas), resultados preliminares de nuestro ejercicio muestran que tuvo un cambio abrupto en 2020 y se incrementó significativamente superando las 75.000 hectáreas al 15 de abril”. 

Esto, según el reporte, puede tener que ver, además de muchos otros factores, con  que “hubo un periodo ‘retrasado’ de lluvias que cayeron entre diciembre y las primeras semanas de enero, que pudieron haber aplazado la quema de bosques que ya estuvieran en el suelo desde 2019”. Los periodos de sequía es donde se presenta la mayor tasa de deforestación en el año, como nos explicó Pacheco. 

Y hay que aclarar que este informe no incluye otras zonas que también suman al total anual de hectáreas deforestadas como la andina en donde, según el más reciente informe del Ideam, se ubicó el 16% por ciento de la superficie total deforestada en 2019 y el 14% por ciento de la de 2018.

Deforestación por regiones 2019

Así mismo, como se lee en un artículo publicado por Open Democracy, “según el Instituto Sinchi, en marzo de este año se registraron 12.958 puntos de calor en la Amazonía colombiana. En el mismo período de 2019, esta cifra fue sólo de 4.691, lo que representa un aumento del 276%. Los puntos de calor no necesariamente se convierten en incendios, pero los científicos dicen que el 93% de los puntos de calor registrados se confirman más tarde como incendios forestales”.

No hay que cantar victoria

Aunque Duque presente las cifras de su gobierno como avances, que son reales, no hay que dejar de lado que las cifras de deforestación en el país aún son preocupantes.

Cómo comentó Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo, en Semana En Vivo sobre las cifras que entregó Duque sobre deforestación, “Hay un mercado gigante de tierras, en el cual Colombia está poniendo su Amazonia y no lo estamos revirtiendo. (...) Sí es cierto que tenemos una deforestación disminuyendo en los últimos dos años. Eso hay que decirlo claramente. Pero ojo, estas 100.000 [más exactamente las 158.000 hectáreas que se deforestaron] del año pasado son el doble de las que teníamos en 2015 y son 20.000 hectáreas por encima del nivel que puso el gobierno de colombia para sus negociaciones con los países que tiene el acuerdo de reducción de emisiones. Entonces disminuye, pero todavía estamos en unos niveles extraordinariamente altos”. 

Entonces, para resumir, calificamos como cuestionables las palabras de Duque en la más reciente Asamblea General de la ONU sobre el número de hectáreas que, según él, su gobierno ha impedido que se deforesten. La cifra es antigua, aun cuando hay otras más recientes, y el mandatario omitió las cifras de este año en el que la deforestación ha aumentado. 

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Miércoles, 28 Octubre 2020

El verde está en rojo

Por Colombiacheck

En 2019 se deforestaron más de 158.000 hectáreas de bosque en Colombia. Pero más allá de las cifras, ¿cuáles son los efectos reales de la deforestación? ¿Qué tan efectivas son las políticas del gobierno? ¿Qué podemos hacer quienes estamos a miles de kilómetros del bosque para protegerlo? A esas preguntas respondemos en este capítulo de Chequeo Amplificado.

Transcripción: 

[Luisa Fernanda Gómez]: Bienvenidos y bienvenidas a Chequeo Amplificado, un podcast Akorde de Colombiacheck. Yo soy Luisa Fernanda Gómez.

INTRO

[Luisa Fernanda Gómez]: El presidente Iván Duque habló el pasado 22 de septiembre en la septuagésima quinta Asamblea de las Naciones Unidas, donde se proclamó defensor del medio ambiente y del proceso de paz. 

Días después Colombiacheck verificó el discurso de quince minutos en el que habló, entre otras cosas, de la deforestación.

[Audio de Iván Duque para la septuagésima quinta Asamblea de las Naciones Unidas]“Hemos reducido la deforestación en un 19% en los últimos dos años y, por medio de la campaña Artemisa, ejecutado nuestra decisión de hacer de la diversidad un activo estratégico”. 
 

[Luisa Fernanda Gómez]: Y es que precisamente, en el mes de octubre, mientras grabamos este podcast, se inicia la época seca en la Amazonía, que va hasta marzo, más o menos. Época en la que se presenta la mayor cantidad de deforestación -aunque, por supuesto, el resto del año el fenómeno no se detenga y esta no sea la única zona del país en donde ocurre-.

Ese es el tema de este episodio: la deforestación. 

FIN INTRO

[Luisa Fernanda Gómez]: Quisiera comenzar por lo obvio: ¿qué es la deforestación y por qué se deforesta? Aquí Miguel Pacheco, coordinador de recursos naturales y medios de vida del Fondo Mundial para la Naturaleza en Colombia (WWF, por sus siglas en inglés).

[Miguel Pacheco]: La deforestación está ligada a varios agentes o motores, como se le llama, entre ellos está la expansión ganadera, agrícola, minera, de infraestructura entre otros. En pocas palabras es la pérdida de bosque, es cambiar el bosque por otras actividades. Principalmente lo que se hace es tumbar el bosque, quemarlo y, sobre esa área que se ha quemado, se instalan otras actividades económicas. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Hablemos un poco de algunas de estas actividades que mencionaba Miguel al comienzo. Empecemos con la ganadería. Quien habla a continuación es Manuel Rodríguez Becerra, primer ministro de Ambiente del país, en 1993, y profesor emérito de la Universidad de los Andes. 

[Manuel Rodríguez]: A partir de 1.500 comenzaron a abrirse tierras para la ganadería y esa apertura de tierras para la ganadería ha sido incesante desde entonces y hoy ocupa en Colombia aproximadamente 34 millones de hectáreas. 

[Luisa Fernanda Gómez]: De las 114 millones de hectáreas que tiene el país en total…

[Manuel Rodríguez]: Los cultivos agrícolas propiamente dichos, solamente, tienen una extensión de 7 millones de hectáreas. O sea que la actividad ganadera está profundamente asociada con la deforestación. Lo grave del caso de Colombia es que se sigue deforestando para tener más tierras para la ganadería cuando en Colombia no se necesita una hectárea más para esa actividad.

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Y cómo tiene que ver ahí la minería? Robinson Mejía, ingeniero forestal que hace parte del Comité Ambiental y Campesino de Cajamarca y Anaime, en el departamento del Tolima, responde.

[Robinson Mejía]: Una metodología de explotación llamada minería a cielo abierto. Una minería que arrastra con toda la capa vegetal y prácticamente vuelve polvo todas las montañas pues donde se hace. 
 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Por qué hay más deforestación entre octubre y marzo, que durante el resto del año?
 

[Miguel Pacheco]: Esa es una buena pregunta. Para poder quemar el bosque, para poder deforestar, se realiza una práctica común y conocida en las zonas de bosques tropicales en el país y en la región y en el mundo, que se llama la roza y la quema. Esto es deforestar, tumbar el bosque completamente a tala raza, esperar que ese material orgánico se seque, la madera que han tumbado, la maleza, todo, y posteriormente quemarlo. 

Evidentemente en un periodo de lluvias con mayor humedad esto es imposible de hacer. En la época seca en zonas tropicales esa maleza y eso que se ha tumbado, esa materia orgánica que se ha tumbado, se seca muchísimo más rápido. Todo el sotobosque ya está seco. El sotobosque es lo que está por debajo de la copa de los árboles, ya está prácticamente seco, el suelo está seco y se hace mucho más fácil quemar esa materia. 

Precisamente por eso es que en las épocas de verano también suceden los incendios. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Básicamente se deforesta en todo el país. De acuerdo con los Resultados del Monitoreo de Deforestación que realizó el IDEAM en 2019, de las casi 159.000 hectáreas que se perdieron ese año, más de 28.000 correspondieron a la región Andina; más de 11.000 al Caribe; más de 12.000 a la Orinoquía; más de 7.000 al Pacífico y la impresionante y triste cifra de 138.176 hectáreas en la Amazonía. Pero ¿por qué se deforesta principalmente en esta última región, más allá de ser la zona con mayor cantidad de bosque del país? 

[Miguel Pacheco]: Pues aquí hay un análisis histórico que viene de la migración. La migración de personas de las grandes ciudades, por ahí por los años 70 hacia la Amazonía por el boom que hubo de la producción de coca. Posteriormente, al existir mayor control sobre la producción de la coca, muchas familias dedicadas a esa economía empiezan a migrar a nuevas economías que son principalmente la ganadería. 

En términos de hectáreas, la ganancia por una hectárea de coca es equivalente a muchas hectáreas en ganadería. La producción de una cabeza de ganado requiere mucha más área. Más o menos el promedio está en 0,8 cabezas de ganado por hectárea en términos de producción de ganado en la Amazonía y en Colombia. Entonces es una producción, pues, diría muy pobre. Se requiere mucha área para tan poco ganado. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Y la ganadería es una actividad legal… a diferencia de los cultivos de coca.

[Miguel Pacheco]: Entonces eso hace que se expanda, muchísima área y se deforeste más. Entonces eso empieza a incrementar los índices de deforestación en estas zonas. 

Y, pues, a partir del finales del año 2016, donde se firma el Acuerdo de Paz, recordemos que existían grupos armados al margen de la ley que ejercían cierto control sobre el uso de la tierra en esas zonas. Y pues cuando se firma el acuerdo, estos grupos salen, dejan las armas y se deja de tener ese cierto grado de control que existía sobre el territorio y pues se empieza a incrementar la deforestación, empieza a entrar mucha más gente, acaparadores de tierras.

[Luisa Fernanda Gómez]: Un año después de la desmovilización de las Farc, en 2017, se presentó un pico histórico de deforestación en el país: se perdieron 219.973 hectáreas de bosque en total. Y aunque con respecto al año anterior casi todas las demás regiones disminuyeron la tasa, en la Amazonía se duplicó: pasamos de 70.074 hectáreas deforestadas en 2016 a 144.147 en 2017.

PAUSA MUSICAL

[Luisa Fernanda Gómez]: Ahora bien, la deforestación no siempre fue vista como un problema. Para algunas personas puede que siempre lo hubiera sido, pero en otros tiempos, la tala de árboles no era sinónimo de daño ecológico...

[Manuel Rodríguez]: Naturalmente uno tiene que recordar que históricamente la transformación del bosque del mundo se da como consecuencia básicamente de la agricultura, siendo el principal bioma. terrestre, es necesario deforestar para montar los cultivos agrícolas y también la ganadería. 

Hace 100 años, hace 200 años eran claramente vistos como una fuente de madera, fundamentalmente. 

Obviamente los habitantes de los bosques, los indígenas, campesinos que viven en bosques, su percepción de los bosques es que son su fuente de vida. Entonces ellos viven en los bosques y por eso los protegen, los saben manejar porque obviamente de ahí extraen todos los frutos para su alimentación, todas las fibras para construir sus casas, sus canoas, sus instrumentos de diferente índole. 

Pero en la medida en que el mundo se fue urbanizando los bosques comenzaron a jugar un papel importante en provisión de madera, desde tiempos inmemorables. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Cuándo comienza a convertirse en un problema a nivel mundial?
 

[Manuel Rodríguez]: Los años 80 comenzó una preocupación muy grande por la deforestación del bosque tropical.

[Miguel Pacheco]: Lo que pasa es que a partir de ciertos estudios que se empiezan a desarrollar a principios de los años 80, nos empezamos a dar cuenta que hay una relación entre la deforestación, la emisión de gases efecto invernadero y los niveles de carbono que deben haber en la atmósfera. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Y cuándo se convierte la deforestación en un problema para Colombia?

[Manuel Rodríguez]: En Colombia hubo un SOS muy importante también en los años 80, que hubo unas cifras de deforestación grandísimas. Hubo una preocupación muy grande porque la deforestación en esos años de los 80 llegó a significar 600.000 hectáreas al año en algún periodo. Entre 300.000 y 600.000 hectáreas. Deforestaciones tan extensas no hemos vuelto a ver, pero claro en ese momento había más bosque que deforestar.

Cuando yo era ministro de ambiente la deforestación era un problema…. tan grave como es hoy en día. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Estas cifras que hemos ido mencionando de tasas, de hectáreas quemadas y pérdidas pueden sonar lejanas, a paisaje común cuando leemos noticias. Para aterrizarlo un poco… ¿cuáles son las consecuencias de la deforestación?

[Miguel Pacheco]: Cada verano se incendia una gran proporción de los bosques para cambio de uso, como dije hace un momento. Entonces ese humo, llega a las comunidades locales y afecta la calidad del aire y, pues genera problemas de salud pública. 

Otro es relacionado con la pérdida de biodiversidad. Hay vida silvestre que vive en esas zonas, hábitats completos eventualmente de ciertas especies. Y eventualmente fuentes hídricas que abastecen de agua a ciertas comunidades.

[Luisa Fernanda Gómez]: Y en determinados lugares, las secuelas tienen matices particulares por las características del territorio. ¿Qué pasa, por ejemplo, en Cajamarca?, municipio del Tolima donde vive Robinson Mejía: 

[Robinson Mejía]: Por el tipo de suelos que tiene Cajamarca, de origen volcánico, prácticamente cuando una zona se deforesta, las remociones en masa, la erosión y digamos la pérdida de fertilidad del suelo es digamos una de las determinantes más grandes. Además que con eso hay pérdida de biodiversidad, va además todo un componente de pobreza para las comunidades.

Pero pues recientemente lo más grave son que compañías extranjeras están comprando esos territorios y están haciendo eso a una escala ya diferente, ¿no? Ya no es el campesino tumbando sino que ya es una empresa tumbando grandes extensiones de bosque.

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Pero cómo nos afecta a quienes vivimos a cientos o miles de kilómetros del bosque?

[Miguel Pacheco]: Recordemos que la producción de agua que abastece los Andes proviene precisamente de un fenómeno que se llama la evapotranspiración de los bosques. Es decir, los árboles elevan o transpiran agua hacia la atmósfera. Los árboles principalmente de la Amazonía transpiran agua hacia la atmósfera y eso vienen unas nubes grandes que se llaman ríos voladores, llegan a Los Andes, riegan los cultivos y a su vez abastecen el agua a las grandes ciudades. 

Ahora, sobre el tema de los incendios, pues tenemos en este momento tenemos problemas sobre la calidad del aire. Tanto en ciudades en Estados Unidos. Portland el mes pasado reportó la peor calidad de aire en el mundo y, pues ayer estaba hablando con colegas de la oficina de WWF Bolivia y me comentaban que la calidad del aire en Santa Cruz está tremendamente afectada por los incendios que en este momento se están dando en ese país.

[Luisa Fernanda Gómez]: El 12 diciembre de 2015 se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París, la famosa COP21, evento en el que se buscó reforzar el compromiso de los distintos gobiernos frente al cambio climático. Después de ese evento, muchos países adoptaron el Acuerdo de París, un documento histórico para combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono. Para dejarlo más claro: ¿Qué tiene que ver eso con la deforestación?

[Manuel Rodríguez]: El papel que juegan los bosques como regulador del clima, particularmente en relación con el cambio climático. Los bosques tienen capturada una cantidad de carbono y al destruirlos se libera esa cantidad de carbono y por consiguiente, contribuye al calentamiento global, a tal punto que la deforestación explica aproximadamente el 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. 

[Miguel Pacheco]: El carbono no es malo, no se debe satanizar, sino es un tema de que debe existir unos niveles de carbono en la atmósfera con los que debemos convivir. Aquí existe una necesidad, por ejemplo, del carbono para la fotosíntesis de las plantas, entre otras cosas. Cuando ese balance que existe de carbono se desproporciona, es que surge el problema. Al momento en que empiezan a haber mayores niveles de gases efecto invernadero y carbono en la atmósfera, empezamos a tener problemas relacionados con el cambio climático, incremento de temperatura, desastres naturales, entre otras cosas. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Desde 2017, cuando se presentó lo que podríamos llamar como un “pico de deforestación”, la tasa anual ha disminuido. Comparando la de 2019, hablamos de un reducción del 29 por ciento, cifra que no tiene en cuenta la deforestación acumulada, es decir la que se suma año tras año. 

Por otro lado, el presidente Duque en su discurso, presentó resultados de varias iniciativas, entre las que se cuentan la Operación Artemisa, la estrategia militar de su gobierno cuyo objetivo es proteger los Parques Nacionales de la deforestación; Visión Amazonía, un programa financiado por cooperación internacional; el esquema de Pago por Servicios Ambientales, y la Sembratón Nacional, entre otras. 

Muchos de los resultados mencionados por el Presidente fueron calificados por Colombiacheck como cuestionables y otros menos como verdaderos. En la transcripción de este episodio les dejamos los enlaces de los chequeos. Pero la pregunta de fondo es: ¿las medidas tomadas para detener la deforestación están funcionando realmente más allá de comparar un año con otro?

[Manuel Rodríguez]: Están funcionando pero la ambición no es suficiente. Ese es el problema. Sí hay unas medidas que ha tomado el gobierno que han bajado un poco la deforestación. Sí ha habido una lucha contra la deforestación, pero las metas, y eso es en lo que hemos estado en controversia con el gobierno, no son suficientemente ambiciosas. 

Hay un tema es Colombia y es  la ausencia del Estado en algunas áreas. En la región Amazónica no hay suficiente presencia del estado y con el proceso de paz, las zonas que desocuparon las FARC no las ocupó el gobierno, y entonces ocuparon grupos armados ilegales que, en parte, son los dueños de la deforestación, por decirlo así. 

Se necesita que el Estado se haga más presente en esas zonas ofreciendo bienes públicos: educación, salud, etcétera y también posibilidades de trabajo para la gente que vive en la región amazónica. Es un conjunto de medidas muy integral.

[Robinson Mejía]: Las organizaciones han denunciado y lo que encontramos es que la autoridad ambiental no actúa. Entonces es como que nosotros no podemos hacer un control de un predio que es privado y quien sí puede hacerlo es la autoridad ambiental, y en este caso no sucede.

Si bien el activismo está encargado de visibilizar ese tipo de situaciones, de contextos, la responsabilidad mayor está en la institucionalidad porque ellos son los que deben garantizar una gobernanza forestal.

[Luisa Fernanda Gómez]: A todo lo anterior hay que sumarle que el fracaso de ciertas medidas en contra de la deforestación radica en la falta de planes a largo plazo o en el desconocimiento de las dinámicas propias del medio ambiente. De ahí que sea frecuente escuchar sobre jornadas de siembra masiva de árboles, pero no sobre el progreso o los frutos de las mismas. 

[Robinson Mejía]: Tienen grandes viveros con un, digamos, proceso de producción de plántulas de especies nativas bastante importante pero luego, la autoridad ambiental se las da a la gente, la gente los siembra pero no hay un proceso de seguimiento porque ellos creen que sembrar el árbol es que se deje ahí y ya no va a pasar nada más. 

Ahí hay una gran digamos ineficiencia de parte de la institucionalidad porque ellos solamente se conforman con ir a llevarles árboles para que el campesino los siembre y ya. Pero nunca se han sentado a construir un plan a largo plazo para que zonas en las fincas se puedan recuperar y llegar a acuerdos de conservación donde la gente entienda que hay que conservar ciertos territorios y no avanzar en la ampliación de la frontera agrícola. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Además, ¿funciona la forma en que se castiga hoy a quienes deforestan?

[Miguel Pacheco]: Yo encuentro un paralelo entre la forma como se judicializa la deforestación, con cómo se judicializa y se procede con el tema de venta de estupefacientes en las ciudades. Al final siempre se agarra y sale en la televisión a los pequeños distribuidores, pero no a aquellos grandes productores. Es similar en el caso de la deforestación. 

Hay gente que está metida en el bosque y hay gente que financia eso y pues agarran al pequeño que está con la motosierra, le quitan la motosierra, lo judicializan. Pero realmente no se investiga a profundidad sobre el tema de quién está financiando esto, de dónde vienen estas platas y todo lo que viene atrás de esta persona que está tumbando y quemando el bosque, que al final es el primer punto del eslabón, pero no toda esa maraña que viene atrás.

[Luisa Fernanda Gómez]: BanCO2 es una de las estrategias de pago por servicios ambientales de carácter voluntario que fue implementada desde 2016 y a través de la cual se entrega un incentivo a las familias campesinas que tengan dentro de sus predios ecosistemas estratégicos y que estén dispuestas a conservarlos. ¿Eso funciona?

[Robinson Mejía]: Ha sido supremamente grave porque lo que piensan hacer es ponerle precio al bosque y entonces el campesino empieza a creer de que si no le pagan a él por conservar esa zona, él la tumba.

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Y realmente existen modelos efectivos de los que podamos aprender?

[Miguel Pacheco]: Yo he trabajado prácticamente en toda la región y conozco varios modelos, buenos modelos. Más allá de la política que se desarrolle, hay gente que la aplica mal y hay gente que la aplica bien. Existen modelos interesantes de manejo forestal comunitario en Bolivia.

En el caso peruano, de donde vengo, hay un modelo de concesiones forestales bastante interesante  que ha hecho que haya zonas que se conserven mucho mejor incluso que áreas protegidas. Y, pues aprovechando, la madera de una forma sostenible. 

Aquí en Colombia se habla mucho del caso guatemalteco, que es un caso de pequeñas operaciones forestales desarrolladas por comunidades indígenas que tienen un excelente ejemplo de buen manejo, de alternativas económicas sostenibles, entre otros. 

Incluso aquí en Colombia existe un modelo que existe en el Atrato de producción de especies no maderables, entre otros, que se pueden tomar como ejemplo, para llevar a cabo en el país. 

Entonces hay alternativas, hay mucho por hacer. 

[Robinson Mejía]: Nosotros estamos convencidos de que la mejor estrategia de digamos de recuperar zonas degradadas, una es tener un buen sistema de áreas protegidas local, regional y nacional que identifique esas zonas supremamente estratégicas. Y por otro lado la sensibilización ambiental con las comunidades campesinas en esta zona para llegar a acuerdos de conservación donde el campesino gane y donde efectivamente se logren recuperar zonas degradadas. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Entonces cómo se puede combinar la protección del bosque con oportunidades económicas reales para la gente?

[Miguel Pacheco]: Se puede hacer uso de los recursos naturales, no está mal hacer uso de los recursos naturales. Pero hay que hacerlo de una manera sostenible, pensando en las futuras generaciones y pensando en que tumbar el bosque para hacer otras actividades no es lo más apropiado. El bosque se tiene que usar como bosque. El recurso natural se debe usar de una manera sostenible.

[Luisa Fernanda Gómez]: Pero no es un proceso que los ciudadanos deban asumir en solitario, ¿no? Alguien debe apoyar y guiar. Y ese alguien es, o debería ser, el Estado. 

[Robinson Mejía]: Hace falta apoyo institucional para que los campesinos en lugar de sacar la leña del bosque puedan plantar sus huertos de leña, o que la gente en lugar de ampliar la frontera agrícola pueda lograr mayor productividad en las áreas que ya está cultivando para que no expanda la frontera agrícola…

[Miguel Pacheco]: Hay alternativas, hay mecanismos que hacen que la producción ganadera sea de alguna manera más amigable con el medio ambiente. Existe el manejo forestal sostenible, también existen otras alternativas que generan menor impacto para las comunidades, como por ejemplo, el turismo sostenible o el ecoturismo como también se le llama, entre otras alternativas. 

El uso de productos no maderables, hay ejemplos muy bonitos con comunidades afro en El Atrato que están produciendo productos a partir del Azaí y del palmito, tiene un mercado en el país y se han generado alternativas a actividades económicas que desarrollaban anteriormente que impactaban el bosque, deforestaban el bosque. Entonces, sí se pueden buscar alternativas. Pero esto no es una tarea exclusivamente de los que están viviendo en el bosque, sino de todos nosotros. Esto tiene que tener una mirada integral. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Qué tan importante es tomar acciones rápido?

[Robinson Mejía]: Estamos en un momento de la historia de la humanidad donde es urgente y necesario tomar ya acciones porque, como lo dice Naciones Unidas, ya estamos en un déficit. Porque ya prácticamente lo que requiere… bueno, lo que requiere no, lo que utiliza la humanidad para poder vivir ya está en números rojos y prácticamente eso se ha alimentado por un modelo económico que pues desconoce todo ese tipo de… sí, como de características de los territorios donde se habita, ¿no? 

Esto es como un acto en legítima defensa. Es decir, nosotros estamos al punto de que o sea, ya, ya nos tocó tomar parte de esto porque prácticamente si nosotros no lo hacemos, pues esto nos va a no sé, a sobrepasar y digamos que yo soy de los que creo que esto no es de un solo sector, sino que eso tiene que ser de todos.

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Y qué podemos hacer nosotros como consumidores para cuidar de los bosques?

[Miguel Pacheco]: Hay productos, hay madera proveniente de fuentes bien manejadas, existe una página web que se ha generado aquí en el país, promovido por varias organizaciones, entre ellas WWF, que se llama elijamaderalegal.com, por ejemplo, donde encuentras productos provenientes de fuentes sostenibles. 

Existe, incluso, carne certificada, entre otros. Por otro lado también está el tema del exceso del consumo. No significa que mañana nos tengamos que convertir en vegetarianos. Pero recordemos que a veces tenemos un exceso de consumo. A veces consumimos o compramos muchísimo más de lo que vamos a consumir. Hay muchísimos alimentos que se desperdician, que se botan a la basura. Entonces son hábitos alimenticios que los seres humanos vamos a tener que cambiar si no queremos que esta situación siga así empeorando. 

MÚSICA

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En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Laura Castaño Giraldo y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez. El diseño sonoro es de Akorde.

Hasta la próxima.

Fin de la transcripción

Recuerde que también puede escuchar este podcast en plataformas como Spreaker y Apple Podcasts.