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Martes, 11 Septiembre 2018

La cuenta a la ligera que tuiteó Piedad Córdoba sobre el glifosato

Por José Felipe Sarmiento Abella

La exsenadora aseguró que en Colombia se había fumigado con 15 millones de litros de ese producto entre 2003 y 2009. Pero la fórmula en que se basó es imprecisa.

La millonaria demanda contra la multinacional Monsanto, que ganó un jardinero en Estados Unidos porque uno de sus herbicidas de glifosato pudo ser la causa del cáncer terminal que padece, avivó de nuevo el debate sobre las fumigaciones de cultivos ilícitos con ese producto en Colombia. En medio de esa coyuntura, la excandidata presidencial Piedad Córdoba sacó a relucir una cifra alarmante.

Según un tuit de la exsenadora, al que le adjuntó la mentada noticia, en las zonas rurales del país se vertieron 15 millones de litros de esa sustancia entre 2003 y 2009. Ese cálculo lo hizo la agencia Prensa Rural en 2012, cuando todavía estaba vigente la aspersión de glifosato con avionetas como método de erradicación (en octubre 2015 se dejó de utilizar, precisamente por recomendación del Ministerio de Salud).

Pero las cuentas del portal en las que se basó Piedad son inexactas en varios aspectos. La misma nota reconoce que no tenía disponible un dato exacto de hectáreas asperjadas en ese periodo, por lo que se basó en un estimado de la Organización de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) entre 1995 y 2009, citado por otro autor. El portal también advirtió que las autoridades tendrían que hacer luego las “precisiones que correspondan”.

La fórmula que aplicó el portal fue multiplicar la cifra de 1,45 millones de hectáreas asperjadas que encontró, por la dosis recomendada en 2003 por el Ministerio de Ambiente (que era de 10,4 litros por hectárea). Sobre esta dosis, Prensa Rural decía luego que solo el 44 por ciento (4,19l) correspondía al herbicida, 1 por ciento era un producto coadyuvante (para mejorar el efecto) y el resto agua. Pero también advertía que se le aplicaba dos veces a cada cultivo.

Ahí hay varias imprecisiones. Pero vamos por partes.

La directora encargada de Política contra las Drogas del Ministerio de Justicia, Martha Paredes Rosero, le remitió a Colombiacheck las dos resoluciones del Ministerio de Ambiente que reglamentaron la dosis de glifosato. La primera, de 2001, establecía 8 litros por hectárea. La segunda, del 31 de enero de 2003, aprobó 10,4 litros, la misma dosis con la que se hizo la cuenta en la que se basa Córdoba. Hasta ahí, todo bien.

Esta dosis, sin embargo, es toda del herbicida. No incluye los 240 mililitros de coadyuvante que se le añaden después ni los 13,1 litros de agua en los que se disuelve la mezcla antes de ser aplicada. Es decir que, en total, a cada hectárea se le aplican 23,65 litros por pasada, pero solo 10,4 litros de esos son de glifosato. Así lo confirmó el teniente coronel Jesús Enrique Quintero Rave, comandante de la compañía de Aspersión Aérea de la Policía Antinarcóticos.

Quintero también señaló que la fumigación se hacía cada seis meses, “teniendo en cuenta la resiembra y el zoqueo de los cultivos”. Es decir que, dependiendo de estos factores, cada hectárea podía recibir 20,8 litros de glifosato disueltos en 47,3 de mezcla al año. Pero no necesariamente en todos los casos.

En cuanto a las hectáreas de cultivos ilícitos asperjadas con glifosato, fueron 971.570 de 2003 a 2009 según las cifras que la Policía le entregó a Colombiacheck de sus bases de datos.

 

Si multiplicamos esto por los 10,4 litros mínimos del herbicida (sin incluir el agua y el coadyuvante) que recibió cada una, son 10,1 millones de litros fumigados. Si lo hacemos por 20,8 litros por hectárea (con todas recibiendo dos pasadas), son 20,2 millones de litros. La cifra de Córdoba está justo en la mitad de las dos.

Para dejar el tema actualizado, Colombiacheck sacó las cuentas hasta 2015, cuando se acabó el programa de erradicación aérea. Para entonces, las hectáreas asperjadas desde 2003 alcanzaron a ser 1,42 millones.

Nuevamente, con una sola dosis para cada una, son 14.8 millones de litros de glifosato. Con dos, el máximo llega a 29,5 millones.

Pero estos cálculos no tienen en cuenta que el glifosato no solo se usa para la erradicación de cultivos ilícitos. Si se quisiera hablar con exactitud de la cantidad de este herbicida que se ha vertido en las zonas rurales del país, habría que tener en cuenta también las dosis, más pequeñas, que se utilizan para el control de malezas en los sembrados de caña o café, por ejemplo.

Solo en 2016, primer año en que no se usó la aspersión aérea contra la coca, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) registró ventas de 9,7 millones de litros de herbicidas con glifosato como ingrediente activo (sin contar los que lo combinan con otros). Fueron 1,57 millones más que en 2015. Pero el pico de comercialización fue en 2014, cuando se vendieron 11 millones de litros.

Eso quiere decir que, en menos de dos años, se usa en Colombia una cantidad de esa sustancia equivalente a la que mencionó Piedad en su tuit para un periodo de siete. Solo que se aplica en cultivos legales y en dosis más pequeñas. Y esto era así desde antes que la fumigación contra la coca tomara fuerza con el Plan Colombia, pues entre 2000 y 2001 se vendieron 16,5 millones de litros.

Conozca la ruta del chequeo
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    Para esta nota consultamos al Observatorio de Drogas de Colombia (ODC) que encabeza el Ministerio de Justicia. De allí nos enviaron las resoluciones 1065 de 2001 y 099 de 2003 con las que el Ministerio de Ambiente fijó la dosis de glifosato para la aspersión aérea con fines de erradicación de cultivos ilícitos. El resto de nuestras preguntas las remitieron a la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

    A esta última entidad también le habíamos consultado por nuestra cuenta y luego le insistimos varias veces. Nunca obtuvimos respuesta pero encontramos las estadísticas de producción y comercialización de plaguicidas de 2000-2001 y 2008-2016 en su página web.

    La Policía nos confirmó la dosis y nos dio los datos de las hectáreas asperjadas año a año (que contrastamos con las que ya teníamos a partir de los informes de Unodc desde 2004 y coincidieron), la cantidad de aplicaciones que se le hacía a cada una, los criterios para hacerlo y la composición exacta de la mezcla completa.

    Toda esta información la comparamos con la nota de Prensa Rural, la principal referencia que encontramos donde aparecía la cifra que dio la exsenadora Piedad Córdoba. Intentamos contactar a la ingeniera agrícola Elsa Nivia, una de las fuentes del portal, pero nunca respondió las llamadas.

    Finalmente revisamos algunas publicaciones del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé) sobre el uso del glifosato como herbicida en esos cultivos. También encontramos referencias a su uso en el portal del Centro de Investigación de la Caña de Azúcar en Colombia (Cenicaña).

Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero...

Verdadero pero...

Martes, 27 Octubre 2020

En resguardos indígenas hay 14.022 hectáreas de coca, pero hay reducción desde 2017

Por Sania Salazar

La senadora Paola Holguín, del Centro Democrático, publicó la cifra en su cuenta de Twitter basada en el más reciente informe de Naciones Unidas, pero le faltó mencionar que el mismo informe señala una reducción de esos cultivos y explicar que el tema es complejo.

La senadora del partido Centro Democrático, Pola Holguín, aseguró en su cuenta de Twitter que “de acuerdo con el más reciente estudio de la ONU sobre cultivos ilícitos en Colombia, en los resguardos indígenas se registraron 14.022 hectáreas sembradas con coca”. La publicación coincidió con la presencia en Bogotá de la minga indígena proveniente del Cauca que pretendía hablar con el Presidente de la República, Iván Duque.

Holguín le confirmó a Colombiacheck que se basó en el informe de 2019.

Calificamos la información como “verdadero, pero” porque si bien la cifra es del más reciente monitoreo de las Naciones Unidas correspondiente al 2019, se olvida mencionar que el informe señala una reducción de los cultivos en territorios indígenas y se deja por fuera el contexto necesario para entender la complejidad del problema.

La senadora tiene razón, el monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos 2019 de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, UNODC, indica que en 2019 se contabilizaron 14.022 hectáreas de cultivos de coca en los resguardos indígenas, pero el informe señala que se registró una reducción del 15, 5% en comparación al 2018, cuando se registraron 16.588 hectáreas y que eso indica que se mantiene la tendencia a la reducción que inició en 2017, cuando se presentaron 17.627 hectáreas.

La senadora tampoco tiene en cuenta en su trino que, según el informe,  la concentración de cultivos de coca del total nacional en resguardos indígenas es del 9 %, un punto porcentual menos que en 2018. 

Daniel Rico, criminólogo e investigador en temas de economías criminales y desarrollo rural, le explicó  a Colombiacheck que una de las razones para que haya cultivos de coca en territorios indígenas es que se comparten ciertas características en los territorios indígenas que son propicias para la coca, pues son zonas de menor desarrollo e infraestructura, de menor acceso vial, con restricciones de tipo administrativo, que tienen menos presencia del Estado, pero sobre todo por las restricciones legales en materia de consulta previa.

Para Rico la participación de la coca en territorios indígenas, que es del 9%, no es tan alta, es mucho más problemática en territorios afros (16%), que están en zona logística y estratégica mucho más cercana al mar.

Rico también señaló que hay que revisar el papel de los colonos, que son los dueños de muchos de los cultivos de coca de los territorios indígenas.

El experto aseguró por último que hay también estructuras del narcotráfico de los indígenas y puso como ejemplo a alias Mayimbú, que ha aprovechado las ventajas del régimen especial indígena para fortalecer su posición frente al narcotráfico.

Para Armando Valbuena, vocero de la Organización Nacional Indígena de Colombia, Onic, la falta de gobernabilidad del Estado en algunos lugares, sobre todo de frontera con Panamá, Ecuador y Venezuela, ha facilitado la proliferación de los cultivos ilícitos y aunque hay tropas de las fuerzas militares, también hay paramilitarismo. “Aquí hay un desorden institucional de no gobernabilidad, otra razón es que no hay voluntad del gobierno para resolver la economía de los pueblos, solo hay apoyo al sector bancario o a las empresas constructoras y a los procesos agroindustriales y ganaderos, por lo tanto en sectores donde no hay economía y donde no hace presencia el Estado se ha desarrollado la economía de la coca o de la marihuana”, indicó.