Pasar al contenido principal

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Martes, 28 Abril 2020

La tecnología 5G no es la causa del nuevo coronavirus

Por Laura Rodríguez Salamanca

Esta supuesta teoría se basa en una definición errada de los virus y tiene datos falsos. Tampoco hay una relación entre la electrificación de la tierra y las pandemias.

La tecnología 5G es la quinta generación de redes móviles y la última versión de la red datos inalámbrica. Funciona gracias a la transmisión de ondas de radio no ionizantes entre varias antenas o torres de comunicaciones. Y en términos coloquiales, es la misma tecnología 4G, pero alcanza mayores velocidades. 

Una de tantas supuestas teorías que circulan en redes sociales acerca del origen del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 es aquella que lo vincula, precisamente, a las redes 5G. Hay muchas publicaciones al respecto, y varias citan como fuente “Los 10 minutos finales de la conferencia que dió (sic) el Dr. Thomas Cowan en la Cumbre de Salud y Derechos Humanos en Tucson, Arizona, el 12 de marzo de 2020”

Thomas Cowan

La intervención de Cowan, que ha sido compartida y comentada miles de veces, expone, en resumen, que “los virus se manifiestan cuando la célula está envenenada” y que, como a su parecer, la red 5G envenena a los humanos y Wuhan [la ciudad en China que fue la zona cero del virus] es la primera ciudad con cobertura total de esta red, esta tecnología es la causa de la pandemia de COVID-19. 

Este tipo de ideas han sido difundidas a tal punto de que, como lo reportó un artículo de la BBC, en Birmingham y Merseyside, Reino Unido, se presentaron quemas de torres de telefonía, y se grabaron y difundieron en redes sociales “junto con mensajes que vinculan a esta tecnología con el covid-19”.

Colombiacheck verificó varias de las afirmaciones de Cowan y encontró que se basa en datos falsos y en definiciones erradas. 

Primero, citando a Rudolf Steiner, Cowan dice “los virus son simplemente una excreción de una célula intoxicada (...) son trozos de ADN, de ARN o de alguna otra proteína que se han expulsado de la célula. Se manifiestan cuando la célula está envenenada”. 

Pero, como nos explicó Diego Roselli, médico neurólogo del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, “que los virus sean desechos tóxicos de las células es falso. Los virus son partículas (porque no clasifican como seres vivos) de estructura proteica, que poseen la capacidad de replicarse aprovechándose de los ácidos nucleicos de las células vivas. Y hay virus que afectan tanto a plantas como a animales”. 

Además, el austriaco Rudolf Steiner, la fuente de la información de Cowan, era filósofo educador, artista, erudito literato, pensador social y hasta ocultista, pero no médico profesional, ni científico. 

Luego Cowan explica: “cada pandemia de estos 150 años se corresponde a un salto cuántico en la electrificación de la tierra”. Y pone como ejemplo que la introducción de las ondas de radio en todo el mundo a finales de 1917 supuestamente causaron la gripe de 1918; que la instalación de “satélites que emitían frecuencias radioactivas” en el Cinturón de Van Allen, según él, produjo la gripe de Hong Kong, en 1968, y que “con la Segunda Guerra Mundial se inició una nueva pandemia con la introducción de los radares en toda la tierra”.  

Para el doctor Roselli, “la afirmación de que los campos electromagnéticos sean la causa de los virus es aún más descabellada”. Además, esta idea deja por fuera otras pandemias como la gripe rusa de 1889, la gripe asiática del 1957, el SARS de 2002, la gripe porcina en 2009. Eso sin contar otras, como la peste antonina (165 d.C.), la plaga de Justiniano (541 d.C) y la peste negra (1347), que ocurrieron mucho antes de que la humanidad si quiera estudiara científicamente, produjera y les diera fines útiles a la electricidad, las ondas de radio o los campos electromagnéticos

Posteriormente, Cowan introduce un supuesto experimento del Ministerio de Sanidad de Boston, en 1918, con el que se analizó en carácter contagioso de una epidemia. Y dice: “tomaron a cientos de personas que tenían gripe, les extrajeron las mucosidades de las nariz y se las inyectaron a sujetos sanos que no tenían gripe. Y ni una sola vez consiguieron hacer enfermar a uno solo de aquellos sujetos sanos. No consiguieron demostrar el contagio”. 

Pero nuestros colegas de Maldita.es verificaron la existencia del experimento y escribieron: “No hemos podido encontrar ninguna referencia a esos supuestos estudios (por no hablar de su dudoso aspecto ético en caso de haberse realizado). (...) La única mención existente en la red está en la web del propio Cowan. Lo que sí hemos podido localizar son registros de cómo en Boston se instalaron hospitales al aire libre en aquella época y eso ayudó a frenar la expansión de la enfermedad en algunas zonas.(...). Esto demuestra que conocían el potencial contagioso de la infección y cómo hacerle frente, al menos en parte”. 

Otra de las afirmaciones de Cowan es que “el 5G no es compatible con la salud”. Pero, en palabras de Carlos Lezama, ingeniero electrónico con maestría en Ingeniería Electrónica de la Universidad de Connecticut, “no hay ningún hallazgo que relacione este tipo de tecnologías con los virus. Además, la Unión Internacional de Telecomunicaciones sí establece una normatividad para el límite de radiación no ionizante a la que se pueden exponer las personas y que, cuando se supera, puede ser peligroso para la salud humana, pero esos efectos que se han encontrado no están relacionados con los virus, sino con ciertos tipos de cáncer”.  
 
Cowan cierra su intervención con una pregunta retórica: “¿dónde se encuentra la primera ciudad del mundo totalmente cubierta por el 5G? (...) Exacto en Wuhan”. Pero este dato no es cierto. Consultamos a la Embajada de China en Colombia sobre la implementación de este tipo de tecnología en ese país. A través de sus asesores de comunicaciones nos respondieron: “Wuhan es una de las 18 ciudades pilotos para la implementación de la tecnología 5G, por lo que la cobertura total estaría próxima a lograrse. Pero aún no la tiene”. 

Finalmente, hay que agregar que, debido al alcance que ha tenido esta desinformación, a principios de abril, Youtube prohibió los videos que hacen afirmaciones falsas sobre la relación entre la 5G y la Covid-19. 

Así, calificamos como falsa la supuesta teoría que afirma que el origen el nuevo coronavirus Covid-19 está relacionado con la implementación de la tecnología 5G. 
 

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Martes, 17 Marzo 2020

China aún no tiene lista vacuna contra coronavirus (Covid-19)

Por Pablo Medina Uribe

Hoy, 17 de marzo, China anunció que una posible vacuna pasará a pruebas en humanos. Pero aún falta para que pueda comenzar a producirse “a gran escala”, como titularon varios medios.

En la tarde de hoy, varios medios en español publicaron que China había anunciado haber “desarrollado ‘con éxito’ la vacuna contra el coronavirus” SARS-CoV-2 (causante de la enfermedad Covid-19) y que ya se preparaba “su producción a gran escala”. Esto es falso y la desinformación viene de la malinterpretación de un comunicado oficial.

Lo que sucedió realmente fue que en la mañana de Colombia (a las 00:30 del 18 de marzo en Beijing), la página de las Fuerzas Militares chinas publicó un comunicado en inglés con el título “COVID-19 vaccine developed by military medical academy approved for clinical trials”. Esto es, “la vacuna para el Covid-19 desarrollada por la academia médica militar fue aprobada para ensayos clínicos”.

El comunicado, que citaba una nota hecha por la cadena de televisión del gobierno chino, CCTV, cuenta que una vacuna desarrollada por el equipo científico de la Academia de Ciencias Militares Médicas de China fue aprobada para pasar a ensayos clínicos.

Como contamos en el explicador “¿Cómo se producen los medicamentos?”, un ensayo clínico es la tercera fase del desarrollo de un medicamento. Esta fase tiene tres etapas:

En la primera se evalúa la seguridad de lo que ya se puede denominar medicamento. Se selecciona un grupo de humanos sanos para suministrar el producto y corroborar que no va a producir efectos adversos. Para eso las personas deben estar hospitalizadas durante un tiempo determinado bajo supervisión médica constante. El objetivo es demostrar que el medicamento es seguro en humanos. 

Si se demuestra que es seguro, se pasa a la siguiente etapa, que tiene como objetivo evaluar la cantidad y la periodicidad de la dosis. Esta fase se realiza en pacientes que tienen la enfermedad para la cual se está desarrollando el medicamento.

El siguiente paso es evaluar la dosis seleccionada en un número mayor de pacientes y comprobar que funciona (o que es igual o mejor a los medicamentos que ya se usan para lo mismo, si aplica).

Después de esta fase, que es en la que se encuentra la vacuna china, según el comunicado, es que se puede comenzar a producirse y usarse a gran escala. 

El anuncio oficial dejó esto más claro al anotar que “la vacuna ha sido aprobada para que su seguridad, eficacia y calidad sean certificadas por un revisor externo”.

Pero varios medios leyeron mal otra parte de este anuncio. Según la página de las Fuerzas Miltares, Chen Wei, la bioingeniera y mayor general que está liderando el equipo que desarrolla esta posible vacuna, dijo que “se han completado los trabajos preliminares de preparación para la producción en masa”. Lo que es diferente a que se vaya a comenzar una producción masiva.

Es decir, si la vacuna llega a ser aprobada, ya se adelantó lo necesario para que en ese momento pueda ser producida “a gran escala”. Pero esa aprobación aún no se ha dado.

Y, según reportó Reuters, la Organización Mundial para la Salud no espera que haya una vacuna disponible sino hasta mediados del próximo año.

Pero varios medios no hicieron esta distinción y titularon que la vacuna había sido desarrollada “con éxito” y que ya se preparaba su producción, aunque algunos aclararon en el cuerpo de sus artículos que apenas se está pasando a la fase de estudios clínicos. En cualquier caso, es falso que ya China haya creado una vacuna contra el coronavirus.