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Jueves, 06 Agosto 2020

La vida de los sin casa en tiempos de #QuédateEnCasa

Por Colombiacheck

En Colombia por lo menos 30.000 personas han encontrado en la calle su lugar para vivir y trabajar. Para ellas no ha sido fácil cumplir con medidas de bioseguridad como lavarse las manos cada 20 minutos, usar tapabocas o quedarse en casa.

En este episodio ahondamos en los problemas a los que ha tenido que enfrentarse esta población considerada como de especial protección.

Escucha"La vida de los sin casa en tiempos de #QuédateEnCasa" en Spreaker.

Transcripción

Audio testimonios: “Entiendo la medida de la alcaldesa de cerrar las calles, pero a nosotros los que habitamos las calles… para nosotros no es bueno. ¿Qué podemos hacer?”

Luisa Gómez: A finales de mayo, la Alcaldía de Bogotá reportó el primer brote de coronavirus entre los habitantes de calle de la capital.

Audio Noticias: 12:53. Mucha atención porque se confirma el contagio de 20 habitantes de la calle en Bogotá por COVID-19. 

Luisa Gómez: Bienvenidos y bienvenidas a Chequeo Amplificado, un podcast Akorde, de Colombiacheck. Yo soy Luisa Fernanda Gómez y en este episodio hablaremos sobre qué está pasando con las personas sin casa en tiempos de quédate en casa.

Sebastián Lanz: Yo creo que antes de empezar, es necesario también saber desde donde nos paramos cuando hablamos de personas habitantes de calle y en este sentido me gustaría ofrecer una definición que nos sirva para navegar el tema de la habitabilidad de calle.

Luisa Gómez: Él es Sebastián Lanz, codirector ejecutivo de Temblores ONG, una organización que trabaja por la protección de los derechos humanos de las personas habitantes de calle, LGBTI, trabajadores sexuales, usuarios de drogas y personas privadas de la libertad.

Sebastián Lanz: Nosotros hablamos de una persona habitante de calle cuando hace de la calle su lugar de trabajo o vivienda. Y dentro de esta definición sombrilla caben personas habitantes de calle, personas trabajadoras sexuales, las personas vendedoras ambulantes, las personas que se dedican a la venta del reciclaje y también todo este grupo de ciudadanías a las que la voz deshumanizadora y violenta del Estado ha llamado históricamente “ indigentes” o “desechables”.

Luisa Gómez: Cuántas son las personas habitantes de calle en Colombia es difícil de asegurar. Según un censo que realizó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2019 en Colombia había 13.252 habitantes de calle. Hay que aclarar que esta cifra no incluye toda la diversidad de personas que Sebastián explicó en la definición. Y de acuerdo con el borrador de la política pública del Ministerio de Salud hay 34.417, pero según un boletín de prensa del Ministerio de Salud publicado el 2 de mayo de 2020 para hablar de la situación de los habitantes de calle durante la pandemia, la cifra que dan es de 32.000 personas. 

En Bogotá...

Sebastián Lanz: En nuestro censo realizado en la alcaldía de Enrique Peñalosa arrojó que existen al menos 9.538 personas habitantes de calle. 

Luisa Gómez: Y, tomando como referencia las cifras de la política pública del MinSalud, las otras ciudades que reportan la mayor cantidad de habitantes de calle son:

Cali, con 4.451 personas; Medellín, con 2.721; Bucaramanga, con 2.213 y Barranquilla con 1.821.

Como ya muchos saben, las ciudades de Colombia se empezaron a vaciar el 25 de marzo por cuenta de la pandemia del nuevo coronavirus. Quienes teníamos la posibilidad de quedarnos en casa teletrabajando, lo hicimos. Pero, ¿qué pasó con quienes no? Con aquellos que trabajan, viven y dependen de la calle, de la gente, del día a día...

Aquí Laura Rodríguez, periodista de Colombiacheck:

Laura Rodríguez: La pandemia tuvo una afectación inmediata en las personas habitantes de calle, que, de hecho, son más vulnerables que el resto de la población, teniendo en cuenta la inseguridad económica, los problemas de salud que muchas de estas personas padecen y las múltiples violencias a las que históricamente han sido sometidas.

Luisa Gómez: Iniciaremos nuestro relato con la vulnerabilidad relacionada con la salud. Alberto López de Mesa es arquitecto, artista e integrante de Son Callejero, una orquesta de exhabitantes de calle. 

Alberto López de Mesa: Para hablar de la exposición de los habitantes de calle en estos momentos de pandemia, primero hay que entender que el sistema de salud colombiano no ofrece exactamente una prevención como lo merecería para habitantes de calle y en la restitución de derechos que obliga la Constitución realmente es negligente, casi que nula. El habitante de calle no tiene garantizada la salud, aunque dice la ley que los hospitales públicos están obligados a atenderlos.

Alexa Tu Fantasía: Las chicas no han podido hacerse ni la prueba de COVID ni prueba de ya sea por pruebas de sangre o una cita general, que es lo más básico. El sistema de salud para nosotras siempre ha sido muy débil, ha sido muy invisibilizado para las personas trans y trabajadoras sexuales.

Luisa Gómez: Ella es Alexa Tu Fantasía, mujer trans, trabajadora sexual de la localidad Santafé y directora del  área de trabajo sexual de la Red Comunitaria Trans.

Y no solo es un asunto de falta de atención estatal. La vulnerabilidad de las personas habitantes de calle también radica en que muchas tienen comorbilidades que incrementan el riesgo de que se contagien de coronavirus.

Alberto López de Mesa: Existe, entonces, la creencia popular, que incluso hasta las instituciones del Estado la asumen, que el habitante en calle se ha vuelto inmune a virus y bacterias por estar en contacto con las infecciones toda la vida: cogiendo basura, en caños, sucio, etc. Pero eso es una irresponsabilidad, porque en este momento un virus de esos lo coge y lo lesiona a cualquiera. 

Luisa Gómez: Así nos lo explicó Luisa Mora, líder del programa de habitantes de Calle de la Alcaldía de Barranquilla.

Luisa Mora: Muchos de ellos se contagian fácilmente con infecciones respiratorias, inclusive teniendo nosotros pacientes que han pasado por tuberculosis, con infecciones de transmisión sexual, entre las cuales está el VIH Sida. 

Luisa Gómez: Al vivir y trabajar en la calle no resulta sencillo acceder a la infraestructura para acatar las recomendaciones de bioseguridad. Esta situación representa una evidente desventaja porque, por ejemplo, los habitantes de calle no tienen cómo acceder a productos de higiene corporal, como jabones o desinfectantes, o elementos de salud menstrual, en el caso de las mujeres. Y tampoco tienen cómo solucionar de forma adecuada sus necesidades fisiológicas.

Sebastián Lanz: Ahora si pasamos un poco a ver las narrativas estatales en tiempos de pandemia de quédate en casa, lávate las manos, usa antibacterial, vemos que son como completamente distantes de la población habitante de calle y uno se pregunta en qué país viven las personas que diseñan estas políticas y que intentan promoverlas en la calle. 

Luisa Gómez: Temblores ONG publicó en 2019 el informe ‘Algo huele mal’ sobre las múltiples violencias a los que son sometidas las personas habitantes de calle. En este documento la organización cuenta que, por ejemplo, solo existen 533 baterías sanitarias de uso público en Bogotá, lo cual quiere decir que hay 7,42 baterías sanitarias por cada 100.000 habitantes. Esto hace que la ciudadanía tenga que recurrir a los establecimientos comerciales, pero, claro, este tipo de servicios son negados recurrentemente a las personas habitantes de calle. 

Alberto López de Mesa: Imagínate como serán las condiciones higiénicas en las que él vive, solamente se asea cuando le dejan en una bomba de servicios que se bañe o cuando va a los servicios de la secretaría o cuando se arriesga a subir al Chorro de Padilla...

Luisa Gómez: Un nacimiento de agua ubicado en los cerros orientales de Bogotá.

Alberto López de Mesa: o en un caño que tenga agua limpia como el río Arzobispo. y sobre todo en las ollas del microtráfico es donde encuentra el agua o la posibilidad de asearse. Imagínate uno cómo puede exigirle a un habitante de calle que se lave las manos como es una de las medidas prioritarias de la de la bioseguridad para la pandemia. 

Luisa Gómez: Al principio de la pandemia, Temblores le pasó derechos de petición a las secretarías de Integración Social y de Salud de Bogotá solicitando la adecuación temporal de baños del erario público para que pudieran ser utilizados por las personas habitantes de calle. 

Sebastián Lanz: Esa respuesta evidentemente fue negativa. El Estado no quiere asumir el tema de prestar sus baños para que sean utilizados por personas habitantes de calle y ahí también nos trazan muy claramente cuál es la política. Les importa más no abrir sus baños del erario público que atender la crisis y permitir lo que dicen todos los días por televisión, que es que hay que lavarse las manos cada 20 minutos. 

Luisa Gómez: Las afectaciones que la pandemia ha generado en los habitantes de calle no han sido solo sanitarias, sino también económicas. De acuerdo con el Censo de 2009, del que hablamos al principio del episodio, el 43,7 por ciento de esta población vive del reciclaje, el 22,6% de la limpieza de vidrios, el cuidado de carros o las ventas ambulantes, el 13,2% vive de la mendicidad, el 2,4% de actividades como la carpintería, la electricidad y la construcción, y el 1,1% ejerciendo la prostitución. Todas estas actividades resultaron afectadas con el cierre de las ciudades. 

Audio testimonios:Nosotros como habitantes, trabajadores de la calle, no podemos hacer caso de cuarentena porque necesitamos trabajar. Con cuarentena o sin cuarentena salimos a trabajar a las calles.

Sebastián Lanz: Yo diría que en términos de la economía callejera, se ve afectada por estas dos razones: son quienes si no trabajan un día, se ven completamente afectados porque ese día les tocó dormir en la calle a las personas que pagan pagadiario como forma de vivienda. Pero también se han visto afectadas porque hay menos ojos en la calle y eso facilita muchísimo las prácticas de violencia policial.

Luisa Gómez: Esta es la experiencia de Alexa. 

Alexa Tu Fantasía: Dependemos de un día a día, de un paga diario. Nosotras pagamos 20 diarios, aparte de las comidas, porque no muchas tenemos la comida. También tenemos que pagar por la alimentación aparte y pues el trabajo varía mucho. Hay días buenos y hay días malos. Ya son cuotas de 500, 700, hasta un 1 millón que deben las chicas por todo el tema de que ya se ha alargado toda esta cuarentena.

Luisa Gómez: Lo mismo ha ocurrido con la población venezolana, que dada la fragilidad en la que ya se encontraba antes de la pandemia, ahora se halla en una situación peor. Muchos han tenido que habitar la calle. Así nos lo contó desde Villavicencio, Alexandra Rodríguez de Rivas, directora de la Asociación de Venezolanos Residentes en los Llanos Colombianos, Llanovencol. 

Alexandra Rodríguez de Rivas: La gente ha sido echada de las casas porque, tal cual como muchos colombianos, no han tenido cómo salir a trabajar. Normalmente esa gente vive del día a día y no han podido pagar los arrendamientos, han sido expulsados de los sitios donde vivían, sin contemplación alguna y pasando por encima de la orden presidencial de no sacar a la gente a la calle en medio de la pandemia. Esta gente queda en situación de calle de manera temporal algunos, de manera permanente otros, en una inasistencia muy delicada. 

Alexa Tu Fantasía: Todas las noches a las siete de la noche empieza hasta las 12, una, dos, tres de la mañana... 

Luisa Gómez: Alexa cuenta que desde que se inició la cuarentena, agentes de la policía llegan todas las noches a patrullar la localidad Santa Fe.

Alexa Tu Fantasía: Yo me voy temprano, pero las chicas pueden trabajar las 24 horas. Y las chicas de las dos, tres de la mañana me dicen que las están correteando, que no las dejan trabajar, que las corren de esquina a esquina, que no saben ni por qué las corren porque ellos solo se la pasan es molestando a las chicas, tratándolas mal, no reconocen su identidad como mujeres trans y las tratan de locas hijuepuercas, uy no. 

Luisa Gómez: El cierre de las ciudades, y por lo tanto, la falta de gente en las calles ha facilitado el atentado contra los derechos de las personas que habitan la calle y que trabajan en la calle.

Sebastián Lanz: La policía ha sabido bien en estas últimas semanas, y digo bien entre comillas, acomodarse a la pandemia y perpetrar todos sus actos de violencia policial en contra de las ciudadanías históricamente marginalizadas con la comodidad  y la seguridad de que hay menos ojos en la calle. Es decir, hay menos vigilancia ciudadana y es menos posible que estos casos salgan a la luz.

Luisa Gómez: ¿Entonces dónde están haciendo el aislamiento los habitantes de calle? ¿El gobierno está haciendo algo para proteger a esta población, que, de hecho, es legalmente considerada de protección especial? 

En abril el Ministerio de Salud publicó los Lineamientos para la prevención, detección y manejo de casos de coronavirus para población en situación de calle. Esta directriz ordena, entre muchas otras medidas, “establecer puntos para que estas personas puedan realizar lavado de manos e hidratación”, “incrementar y proveer  medidas para su higiene tales como acceso a duchas, lavamanos y agua potable en lugares estratégicos (pueden ser de carácter itinerante)” y “realizar un inventario de posibles lugares para alojamiento y atención” como casas de paso, hoteles, zonas verdes para montaje temporal de albergues, entre otras. Pero ¿están cumpliendo estos lineamientos las entidades territoriales?

Escuchemos de nuevo a Luisa Mora, del programa de habitantes de Calle de la Alcaldía de Barranquilla. 

Luisa Mora: Barranquilla cuenta con un hogar de paso ubicado en el centro de la ciudad para ellos. Sí tenemos un albergue, pero el habitante de calle hace resistencia al tema de la institucionalidad porque el consumo de sustancias psicoactivas es bastante alto, entonces lo que hemos hecho es lo que nos manda el lineamiento, que es tenerlos ubicados. 

Luisa Gómez: Quienes no están en los albergues hacen el aislamiento en la calle. Además, según la información que nos dio Mora, en Barranquilla se aplicaron alrededor de 600 muestras a los habitantes de calle que se encuentran en sitios de atención. De esas, 30 resultaron positivas y la mayoría de los pacientes son asintomáticos.

Luisa Mora: Desde el programa de habitantes de calle les brindamos atención integral, que consiste en un acompañamiento y atención psicosocial, atención primaria en salud. Entonces contamos pues con un médico y una enfermera auxiliar.

Luisa Gómez: También hablamos con Xinia Navarro, secretaria de Integración social de Bogotá, sobre las medidas que se están tomando en la capital.

Xinia Navarro: Lo primero es que el IDIPRON ...

Luisa Gómez: Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud.

Xinia Navarro: ...ha hecho unas campañas muy interesantes, obviamente con la Subdirección de Adultez, de entrega de tapabocas, de explicación en los cambuches y parches sobre cuáles son las medidas de distanciamiento social, sobre cuáles son las medidas con el uso del tapabocas, lavarse las manos, es decir, esos temas se han hecho entre el sector social, compuesto por Integración y por IDIPRON. 

Luisa Gómez: En una nota de Caracol Noticias del 22 de marzo de 2020 se informó que al menos 1.800 habitantes de calle lograron ingresar a diferentes refugios. Y, según información que nos dio la secretaria Navarro, en este momento son 1.200 quienes han acudido a esos servicios. Pero recordemos que, como dijimos al comienzo, el censo que se hizo en la administración de Peñalosa arrojó que había 9.358 habitantes de calle en Bogotá. ¿Qué pasa con los demás?

Xinia Navarro: Pero evidentemente también en nuestros servicios, que son las personas que llegan o a los hogares transitorios o que ya llevan un proceso. Allí se toman todas las medidas de bioseguridad.

Luisa Gómez: En otras ciudades como Neiva, en el departamento del Huila, se han implementado también los albergues. Y en Cali se dispuso un bus con baño y ducha para que las personas que acuden al lugar de paso, donde caben máximo 110 huéspedes, se aseen antes de entrar. Pero, de nuevo, estos programas no llegan al total de ciudadanos.  

Red+ Noticias publicó una nota el 22 de mayo en la que se hacía evidente que los albergues de Bogotá no eran suficientes. 

Audio Noticias: Periodista: Lo único real en la invasión multicolor de cambuches que adornan desde hace dos meses la Avenida de las Américas con carrera 30 es que el Covid también se instaló en el separador...

Testimonio habitante de calle: Nosotros estamos acá porque no tenemos un lugar a donde ir, la verdad es esa. Los hogares de paso de la alcaldía ya están saturados...

Entrevistado: Pues la verdad sí nos da miedo, pero igual aquí mantenemos lo que son jabón, agua. La Secretaría de Integración Social y la Alcaldía nos desinfecta…

Luisa Gómez: Desde las organizaciones sociales también hay críticas hacia el manejo que los gobiernos locales le dieron a la pandemia en relación con las personas que habitan y trabajan en la calle. 

De entrada, para Alexa Tu Fantasía es fundamental que haya un censo claro para determinar cuántos habitantes de calle  y trabajadoras sexuales hay en cada ciudad. Sobre el caso de Bogotá, cuenta:

Alexa Tu Fantasía: La alcaldesa vino a entregar unos mercados acá al barrio y dijo: “Ay, ole, yo no sabía que había tanta comunidad”. O sea, ni siquiera tenían un censo de cuántas personas y vienen como a antojar a otras, vienen a entregar como poquitos y las chicas y las personas que faltan se quedan ahí babeando. Entonces no, tienen que venir con lo justo, tienen que venir con lo necesario y con más por si más población lo necesita. 

Sebastián Lanz: Nosotros hemos visto con muchísima preocupación la ausencia total de una política pública con enfoque diferencial para la población habitante de calle, tanto para que puedan acceder a los subsidios o a los beneficios que está otorgando el Estado, pero también a la información sobre cómo prevenir el virus y sobre cómo evitar el contagio. 

Luisa Gómez: Y sobre las ayudas gubernamentales...

Sebastián Lanz: Esos subsidios no han llegado a las poblaciones habitantes de calle por falta de información. La información no se presenta de una manera accesible y también por la falta de bancarización de la población habitante de calle...
Aquí es necesario también por eso crear enfoques diferenciales en la aplicación de estas políticas porque si no estas políticas se terminan convirtiendo en que se favorece a unas personas y otras personas siempre van a quedar por fuera del saco. 

Luisa Gómez: Sobre este mismo asunto, Julián Quintero, director ejecutivo de la Corporación Acción Técnica Social, que tiene el proyecto Échele Cabeza, que busca generar y difundir información sobre Sustancias Psicoactivas, se refiere a las políticas que deberían implementarse  con aquellos habitantes de calle que consumen drogas. Pues, según el censo de 2019, el 66,4 por ciento de las personas habitantes de calle encuestadas consumían bazuco, el 59 por ciento, marihuana, y el 22,8 por ciento, cocaína. Aunque algunos pueden consumir varias sustancias.

Julián Quintero: El gran reto y lo que se evidenció era que ni la institucionalidad ni el Gobierno Nacional ni el gobierno local tenían la capacidad de manejar esta situación en términos de salud pública para los habitantes de calle. No hubo estrategias o acciones orientadas a la atención de esta población. Que además el síndrome de abstinencia es el que los expulsa a las calles a no cumplir la cuarentena y por esa misma razón ponerlos en alto nivel de contagio. Pero también porque no hay estrategias para mantener o para gestionar la abstinencia de las personas. 

Luisa Gómez: Si bien la emergencia sanitaria ha intensificado todas las problemáticas a las que se han enfrentado las personas habitantes de calle y ha generado retos enormes para las ONG y las organizaciones que trabajan de la mano de estas poblaciones, como explica Sebastián, también ha abierto una puerta para reclamar sus derechos.

Sebastián Lanz: Las personas habitantes de calle y las personas y poblaciones históricamente marginalizadas están lentamente, pero de alguna forma, pasando al centro de la agenda pública. Por primera vez se está planteando, en mucho tiempo, que deben ser tenidas en cuenta en el diseño emergente de políticas públicas y sanitarias. Entonces, siento que debemos aprovechar esto como una oportunidad, una vez superada la crisis, para que la atención del Estado esté enfocada en brindar soluciones oportunas a estas problemáticas y para que las poblaciones habitantes de calle sigan estando en el centro de las políticas públicas hasta que se salde esta deuda histórica. 

Audio testimonios: Son de la vida dura, con la cuarentena esta vida es dura. Son de la vida dura. Oye, pa’ donde cojo, pa donde me voy’. Son de la vida dura. Oye, es una situación estresante. Son de la vida dura.

Luisa Gómez: A todos los que nos escuchan, recuerden que pueden leer todas las verificaciones que hemos hecho en colombiacheck.com. Pueden seguirnos en todas nuestras redes sociales, estamos como @Colcheck en Twitter y @colombiacheck en Instagram y Facebook. 

Queremos agradecer especialmente a Son Callejero por permitirnos usar los testimonios que recopilaron de las personas habitantes de calle y que escucharon a lo largo de este episodio. 

En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Laura Castaño y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez, y fue grabado con la ayuda de Akorde.

Gracias por escuchar.

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Martes, 28 Abril 2020

WhatsApp y desinformación | Parte I

Por Colombiacheck

¿Por qué la gente comparte cadenas con mensajes falsos en aplicaciones de mensajería? ¿Qué hace que nuestras tías crean y compartan cuanta cadena les llega al chat? ¿Es WhatsApp una caja negra de desinformación?

En el episodio 47 del podcast de Colombiacheck, conversamos con Carlos Cortés, creador del video-blog de opinión política La Mesa de Centro de La Silla Vacía y fundador del centro de internet y sociedad Linterna Verde. Pueden escuchar el episodio dando click en el botón de play a continuación. Al final del audio, les dejamos la transcripción del episodio.


Transcripción:

[Luisa Fernanda Gómez, conductora]:  Hola a todos y todas. Bienvenidos una vez más al podcast de Colombiacheck. Les habla Luisa Fernanda Gómez, conductora de este podcast y periodista de Colombiacheck.

Después de una breve (y forzosa) pausa por cuenta del coronavirus, volvemos en un nuevo episodio que transmitimos desde nuestras casas. 

Este episodio, el número 47, es el primero en el que hablaremos sobre WhatsApp y la desinformación.

[AUDIO]: MÁNDAME UN WHATSAPP

[Luisa]: Seguramente, desde que se declaró la pandemia por el coronavirus, a todos nos han llegado cadenas de WhatsApp relacionadas con curas milagrosas para el Covid -19, teorías conspirativas y todo tipo de consejos médicos y no médicos para no morir en el apocalipsis. 

Para esta conversación invitamos a Carlos Cortés, Creador del video-blog de opinión política La Mesa de Centro de La Silla Vacía y fundador del centro de internet y sociedad Linterna Verde.

[Carlos Cortés, invitado]: Hola, Luisa. ¿Qué tal? Gracias por la invitación. Muy chévere estar acá con ustedes.

[Luisa]: Gracias. Carlos, bueno, me gustaría que tú empezaras, de hecho, contando por qué te invitamos. O sea, ¿qué es lo que hacen en Linterna Verde, en qué consiste el trabajo que han hecho alrededor de WhatsApp?

[Carlos]: Bueno, Linterna Verde es un centro de estudios de internet, combinado con una consultoría para sociedad civil. Somos una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo principal es tratar de explicar el debate público digital con un énfasis en redes sociales. Estamos observando fenómenos alrededor de desinformación, de manipulación, de ataques, conversaciones de algunos sectores, la forma como el público consume y entiende los contenidos en redes sociales, en medios de comunicación. Y tratar de darle a eso una interpretación, una lógica. Orientar la manera como nosotros estamos construyendo a la opinión pública desde internet y las redes sociales.

Nuestro objetivo en Linterna Verde es acercar estos debates al público general y trabajarlo, también, con la sociedad civil.

[Luisa]: Ok, pero específicamente el tema que han trabajado con WhatsApp tengo entendido que ha sido un análisis en temas de elecciones, como de desinformación o la conversación alrededor de las elecciones políticas en WhatsApp.

[Carlos]: Bueno, en particular frente a WhatsApp qué es lo que nosotros hemos hecho. Hay una especie de conclusión convencional, casi que de sabiduría popular de la gente alrededor de que WhatsApp es una especie de caja negra de desinformación.

Entonces, nosotros hemos hecho un par de estudios, uno que salió en 2018 que se llama “La política en WhatsApp es dinámica”, donde intentamos preguntarnos si realmente WhatsApp es tan decisivo o fue tan decisivo para influir en la elección presidencial de 2018. Vamos a sacar muy pronto un informe sobre las elecciones regionales del año pasado donde hacemos una pregunta similar sobre el uso de WhatsApp en algunas campañas regionales en el país. 

Y aprovechando esta invitación de Colcheck, vamos a compartir algunas de las conclusiones de ese estudio que, si bien apuntan a un tema específico que son las elecciones, sirven también para interpretar o por lo menos para guiar lo que estamos viendo en el contexto de la pandemia.

[Luisa]: Precisamente hacia ese tema vamos a ir más adelante. Pero entonces quisiera que empezáramos hablando más en términos generales desde lo que ustedes han estudiado sobre WhatsApp. ¿Por qué la gente prefiere WhatsApp a otras aplicaciones? Porque WhatsApp es hoy la aplicación de mensajería más popular y la segunda red social más usada en el mundo…

[Carlos]: A ver, el uso de WhatsApp enfrenta un par de realidades. Por un lado se trata, en teoría, de un servicio de mensajería directa, parecido a los SMS, parecido a lo que sería un correo electrónico o lo que sería una carta. Ese era como el diseño inicial o la idea.

Pero está enfrentado a una realidad y es que su incorporación social, el uso que le da la gente, no es simplemente de un sistema de mensajería sino de red social, como tú dices. Entonces, en la práctica, a través del sistema de listas, de la funcionalidad de los grupos y de la posibilidad de incluir todo tipo de contenido multimedia, termina siendo en la práctica una red social. 

¿Y por qué termina siendo tan atractivo para la gente? Pues por varias razones. Una primera es que es una aplicación móvil que está en los celulares, recordemos que nosotros tenemos una penetración en Colombia superior al 100 por ciento de dispositivos móviles. Es además una aplicación multiplataforma (o sea se puede usar desde Android, se puede usar desde Apple), es gratuita y, digamos, fácil de usar. Y simplemente para dejarlo enunciado, el otro es que genera cierto tipo de intimidad o de idea de conversación cercana y eso también impulsa o, al menos influye, en algunas dinámicas que terminan teniendo relación con la desinformación. 

Entonces WhatsApp está un poco en esa realidad, es un servicio de mensajería pero en la práctica se usa como una red social.

[Luisa]: Y ya que mencionas la penetración que tiene en Colombia, me gustaría que aterrizáramos esto al contexto nacional, ¿cuáles son las características del contexto colombiano que hacen que sea la red social más utilizada? El dato que tengo es que el 67 por ciento de los colombianos tiene y utiliza WhatsApp.

[Carlos]: No hay una medición a partir de cifras oficiales de la plataforma pero si uno mira mediciones que se han hecho, el uso de WhatsApp está entre un 70 y un 80 por ciento. Yo creo incluso que puede llegar a ser más alto y termina dependiendo un poco de la disponibilidad de dispositivos móviles inteligentes, y, por el otro lado, de los paquetes de datos.  Y eso también es un elemento importante. 

La gran mayoría de personas en Colombia utiliza teléfonos móviles con paquetes de datos prepago. Es muy poca la gente que está utilizándolo con un plan pospago que te permita pagar a final de mes. Eso implica que la gente piensa con cuidado qué tipo de paquetes compra, cómo los consume y qué aplicaciones le pueden resultar más detrimentales para acabar con sus datos. Básicamente el “me quedé sin datos” es como el nuevo “me quedé sin minutos”. Y muchos operadores ofrecen el uso de WhatsApp sin que cuente contra el uso del plan de datos, eso se llama esquemas de cero rating, que ahí hay un debate aparte, pero eso también facilita que la gente lo use por encima de otras aplicaciones.

[Luisa]: ¿Y cómo utiliza la gente WhatsApp?

[Carlos]: Esa es una pregunta importante porque alrededor del debate sobre desinformación y WhatsApp, existe una idea estática, que es un poco lo que nosotros hemos venido cuestionando desde Linterna, de que el uso de WhatsApp es el mismo, y en esa medida WhatsApp igual desinformación. El uso de WhatsApp ha cambiado en los últimos años, de la mano de dos elementos que se retroalimentan entre sí. 

Por un lado, nosotros no usamos WhatsApp de la misma manera cuando empezó, a cómo se usa hoy, y eso pasa con cualquier tipo de tecnología. La incorporación y la manera como la gente empieza a encontrar usos no previstos, usos nuevos, es muy importante en el análisis que uno hace de cómo se usa WhatsApp. Y eso se relaciona con el segundo punto; de qué manera los cambios que le hace la plataforma al servicio termina también influyendo en el uso.

Entonces, para aterrizarlo al problema de la desinformación, en WhatsApp estamos hablando básicamente de dos o tres cosas. La primera, las listas; la segunda, los grupos, y la tercera, el reenvío de mensajes. Todo eso ha tenido cambios desde que empezó la aplicación, en parte debido a la presión que existe sobre la desinformación. Sumado a un factor social, de nuevo, que es una de las cosas que nosotros analizamos en el informe de 2018 y lo retomamos en este, y es de qué manera han cambiado los códigos sociales o las convenciones sociales para usar WhatsApp. 

Y en esa medida lo que nosotros vemos es que la desinformación en WhatsApp va encontrando unas fricciones y unos cambios que por lo menos ponen en duda la idea de que sea simplemente la caja negra y el chivo expiatorio de toda la desinformación que estamos viendo en el contexto específico de la pandemia.

[Luisa]: El uso de WhatsApp se ha incrementado en este tiempo de pandemia y con él la transmisión de desinformaciones. Sé que no nos vamos a centrar tanto, pero como ese es el tema específico que trabajamos nosotros en Colombiacheck, lo que hemos visto es que nosotros tenemos un chat o bueno, una cuenta, una línea de WhatsApp, desde hace más de un año, para que nuestros lectores nos envíen las cadenas que reciben para que las verifiquemos. Y hablando con Pablo Medina, nuestro director, él me contaba que antes nos pedían unas 10 consultas al día, pero con toda la situación que estamos viviendo en este momento por el coronavirus, el 15 de marzo, después de declarada la pandemia, nos estaban pidiendo 30 cosas al día por WhatsApp. O sea, se triplicó la cantidad de peticiones de revisar desinformaciones.

[Pablo Medina, director de Colombiacheck]: “En Colombiacheck hemos revisado más de 120 informaciones acerca del coronavirus, en nuestro especial de la página, y de esas, más o menos 50 hemos visto que se han estado moviendo por mensajes tanto de texto como notas de audio o imágenes de WhatsApp”. 

[Carlos]: Claro, yo solamente diría alrededor de lo que comenta Pablo un par de cosas. Por un lado, es absolutamente previsible, y me imagino que para ustedes trabajando desde la casa les está quedando menos tiempo para hacer el almuerzo, con todo lo que les está llegando, porque es evidente que ha surgido una cantidad de contenido pues, alrededor de la pandemia, en un momento en que la gente está muchísimo más pegada de las redes sociales.

[Luisa]: ¿Cuáles son esos temas generales que mueven la desinformación en WhatsApp?

[Carlos]: Lo que nosotros vemos es que WhatsApp no es el comienzo ni el fin y que en general la desinformación que nosotros estamos viendo en Whatsapp tiene una serie de elementos y de ciclos que tienen que ver con debates que se están dando en las redes sociales, con cosas que publican los medios de comunicación, con afirmaciones que hacen los mismos políticos, o simplemente con situaciones donde no hay información clara.

Lo otro que es una pregunta más difícil es realmente qué tanto impacto tiene esa desinformación que está circulando por WhatsApp. Porque no podemos decir que simplemente por el hecho de que la gente está reenviando cadenas con información absurda, ya estamos viendo un estado de desinformación por cuenta de eso. Y en esa medida uno podría decir, bueno, no sabemos si esto realmente es el detonante y si eso puede tener más impacto que un político diciendo alguna barbaridad en redes sociales. 

[Luisa]: ¿Pero ustedes tienen determinados algunos temas que se muevan más que otros? Lo digo porque, por ejemplo, aterrizándolo en este momento sobre el coronavirus, nosotros hemos visto o hemos podido identificar que la información que circula por WhatsApp se centra en tres temas principales: el virus y su comportamiento; el origen del virus y teorías conspirativas, que hemos visto que dicen que salió de un laboratorio chino, ruso o estadounidense. Y el tercer tema son las falsas entregas de ayuda y falsas medidas del Gobierno. Ustedes de pronto tienen así como determinados unos temas específicos que son, digámoslo, más propensos o que se repiten más desinformaciones en WhatsApp?

[Carlos]: A ver, eso es parte de lo que hicimos un poco en el proyecto 2018 que era ver qué contenidos estaban circulando en Whatsapp y tratar de compararlos o de mirar si había contenidos similares en redes sociales abiertas. Como te decía ahorita, si partimos de que para nosotros WhatsApp no es ni el comienzo ni el fin de la desinformación, pues es evidente que tuvo que haber empezado por algún lado.

Si hay cosas que se están moviendo en redes sociales abiertas, es posible que esto se esté moviendo en WhatsApp. Con una salvedad importante; hay obviamente un problema y hay obviamente un riesgo y es que nosotros no podemos monitorear los contenidos de WhatsApp si alguien no nos los comparte. Entonces, esto está claro para la gente. Es una red social, sí, pero es un sistema de mensajería encriptado de punto a punto, los contenidos no se pueden monitorear de manera abierta. Y en esa medida, sí hay un punto ciego de la desinformación en WhatsApp. ¿Y esto qué implica del punto ciego? Se puede estar moviendo en ciertas comunidades o en ciertos contextos alguna información en WhatsApp que de un momento a otro estalle o resulte que tiene un impacto mucho más grande de lo que uno creía.

[Luisa]: Ok, y conectando las últimas dos cosas que estábamos hablando; lo de los temas y el contexto colombiano, nosotros nos pusimos como a contrastar qué estaban viendo otros fact-checkers en la región, pues porque claro, cada contexto político y social de cada país también determina unas desinformaciones distintas, Y hablamos con Gabriela Weiss, de Chequea Bolivia y ella coincidió con los tres temas que acabo de mencionar, lo de el virus y sus comportamientos, el origen del virus y teorías conspirativas, las falsas entregas de ayuda y las falsas medidas del gobierno, pero sumó dos que son muy, muy del contexto boliviano.

[Gabriela Weiss, Chequea Bolivia]: Otro punto dentro de estas cadenas de WhatsApp que hemos visto mucho son noticias sobre muertes o contagios en lugares específicos. Por ejemplo, había una lista larga de diferentes personas que supuestamente estaban contagiadas y daban la dirección de sus casas para que la gente no se acerque a esas zonas. 

Otro punto muy importante que quizás se está dando de manera distinta en otros países, pero que en Bolivia está muy fuerte, es que muchas de estas cadenas responden a la polarización política que se vive específicamente en el país. Nosotros teníamos que tener nuestras elecciones el 3 de mayo, pero se han retrasado por todo esto de la cuarentena y el coronavirus. Entonces algunas de estas cadenas vinculan una mala gestión de Evo Morales, que es el expresidente, y otras cadenas vinculan a malas gestiones y malas acciones que está haciendo actualmente la presidenta que es Yanine Añez. 

[Luisa]: Es decir, en este caso, en Bolivia se mezcla el tema político electoral con los temas de la pandemia.

[Carlos]: Claro, y eso básicamente reafirma una idea y es que la desinformación no surge de manera aislada, no se debe a unos actores que se sientan frente a un computador y dicen “vamos a crear este rumor”, pues que obviamente las bodegas y ciertas operaciones conjuntas tienen una motivación para difundir falsedades, pero eso surge en un entorno donde la gente lo va a consumir, lo va a creer.

[Luisa]: En este punto, de pronto retomando algo que estabas diciendo ahorita, podríamos pensar como en la intencionalidad que puede haber detrás de las desinformaciones, en el caso colombiano. Porque nosotros hemos, en términos de desinformación en general, hablamos de motivaciones políticas, económicas, en algunos casos sátira que se sale de control y ya termina gente creyendo que un actor porno es un físico reconocido pero que el Gobierno no quiere admitirlo… ¿Hay manera como de establecer un poco la intencionalidad en las cadenas que se difunden por WhatsApp?

[Carlos]: Bueno, pues la intencionalidad es un elemento que hay que ver en cada caso.   

Creo que hay unos casos en los que tú puedes decir sí fue un plan absoluto para atacar y hay otros en los que se esto volvió una bola de nieve que contó con muchos actores y con muchas motivaciones distintas.

[Luisa]: Sí, de acuerdo. Bueno, quiero cambiar un poco el tema ahora, y centrarnos en esas características de la plataforma de WhatsApp. ¿Por qué WhatsApp es tan efectiva para difundir desinformaciones?

[Carlos]: Hay un primer elemento y es la cercanía. O sea, WhatsApp tiene un diseño que lo han asemejado algunas fuentes e incluso en algunas charlas lo decía alguien de políticas públicas de WhatsApp, similar a la sala de la casa. Yo creo que es una idea que funciona más o menos, pero en principio sí como: no es que si yo tengo un grupo con mi familia y con mis amigos yo siento que hay un entorno de confianza. Y ese primer elemento de confianza y de cercanía te desarma de cierto nivel de escepticismo. Te está hablando alguien en confianza, te está hablando alguien en un espacio cerrado. Te está hablando con un tono que, si tú lo ves en muchos mensajes de voz que ustedes mismos han analizado de “te voy a contar esto”, “esta persona, el esposo de mi prima, no sé si tú sepas pero es el encargado de la unidad de cuidados intensivos y es el que está mirando todos los enfermos que llegan”... Como ese tipo de narrativa y de mensaje cercano.

Lo segundo es que las personas también en un contexto de escepticismo y desconfianza frente a los medios de comunicación, quieren ver voces, quieren sentir que la persona que les está hablando es estas voces. Y por eso los influenciadores tienen tanto impacto y tanto poder en redes sociales, porque te está hablando esa persona, no te está hablando el edificio de Caracol, no te está hablando el edificio de El Espectador. Y en WhatsApp eso se pone todavía más cercano, “es que yo te voy a contar a ti esto”.

Y el último que yo diría, que eso sí lo hemos visto es las características que tienen estos contenidos que ustedes los conocen bien. Entonces es un mensaje que de pronto no está del todo bien escrito, si tiene un audio o un video, tiene como un nivel amateur en cómo se editó. Entonces te da como esta idea de que no es alguien que lo esté haciendo de manera profesional sino que simplemente te quiere contar lo que está pasando.

[Luisa]: Esta misma pregunta incluso se la hicimos también a Gabriela Oliván, fundadora y directora ejecutiva de Women in the News Network, bueno, esto fue lo que dijo.

[Gabriela Oliván]: En cuarentena las noticias falsas aumentan exponencialmente. La incertidumbre, los temores, la incertidumbre, la sobreexposición a la información que circula y que muchas veces, aunque veraz, es contradictoria, generan un caldo de cultivo para la desinformación.

Por otro lado, existe una nueva dependencia de los medios sociales y de la tecnología. Encerrados en nuestras casas, aislados, con capacidad ociosa y sin posibilidad de corroborar los hechos por nosotros mismos, nos volvemos más vulnerables, más crédulos respecto a la información que nos llega a través de WhatsApp.

WhatsApp es una plataforma controlada y de proximidad. A diferencia de otras redes sociales donde los algoritmos son los que nos acercan a la información vinculada a nuestros temas de interés y puntos de vista. En WhatsApp el algoritmo lo manejan nuestros contactos. Son ellos los que eligen a quienes o en qué grupo compartir un dato de información. Y esto le asigna una cuota de verosimilitud a lo que allí se comparte. No es un algoritmo, no es un anónimo, no son las redes, no son los medios. Es un familiar, un amigo, un colega o una mamá del cole. Y por eso mismo sentimos el compromiso de compartir lo que nos llega, de no cortar la cadena y, tal vez, sin darnos cuenta, seguir contribuyendo a la proliferación de noticias que muchas veces son fake news. 

[Carlos]: Pues mira, yo estoy de acuerdo en que en el estado de encierro se genera como un alto nivel de angustia o de necesidad de respuesta, que lo comentábamos antes. No estoy seguro que el hecho de que la gente esté encerrada le dificulte el nivel de comprobación o de contrastación que se puede requerir cuando uno recibe una información de esas en WhatsApp. Lo que nosotros hemos visto pues es que en general la gente, y le preguntamos a la gente qué tanto verifica cosas que le comparten. Y realmente cerca del 73 por ciento decía que no lo verifica. Otra cosa distinta es si lo comparte. Entonces no creo que eso se deba al problema de la pandemia.

[Luisa]: Ok, ahora quiero volver a cambiar de tema para hablar un poco sobre las implicaciones. Las consecuencias más tangibles, digámoslo, que tenemos sobre los efectos de compartir desinformaciones en WhatsApp. 

[AUDIOS DE NOTICIAS]

[Luisa]: Ahí vamos sumando todo lo que hemos venido hablando. Uno está ocioso y paranoico, además conspirativo porque no te están contando la verdad, no te van a dar la cura porque es que las farmacéuticas se están beneficiando de esto.

[Carlos]: Ahí hay varios elementos importantes. El primero es que efectivamente cuando pones por ejemplo lo que pasó en Tenjo, de nuevo, cuando estamos hablando en contextos de fragilidad, de angustia, de miedo, el miedo es un movilizador muy potente… Una información referida a un hecho en particular puede detonar perfectamente un respuesta, como pasó o como vimos con lo de “se metieron, se metieron” de noviembre pasado con las protestas.

Entonces en el caso de nuevo de los venezolanos, venía de unas declaraciones muy complicadas de la alcaldesa Claudia López, y pues de muchas personas que por convicción, por motivación específica dicen “es que los venezolanos no pueden estar acá y nos los van a mandar”. Entonces, reafirma un poco el punto que yo decía que esto se sigue conectando con las conversaciones que estamos viendo. Esto no surge de manera aislada.

[Luisa]: Sí, de la nada. Las conversaciones entre redes sociales finalmente se conectan...

[Carlos]: Finalmente se conectan pero evidentemente hay episodios, no quiero como dejar la idea de que yo pienso  WhatsApp no tiene relevancia en la desinformación sino que, hay una pregunta alrededor del impacto. Y si hay necesidades de información, si hay vacíos de explicaciones, si hay contradicciones entre las autoridades, si hay voces prominentes movilizando un mensaje en particular, ahí el contexto social va a generar las condiciones para que un mensaje en WhatsApp tenga un impacto inmediato.

[Luisa]: Claro. Y retomando lo que decías antes sobre el cifrado de extremo a extremo, WhatsApp presume proteger la privacidad de sus usuarios con el cifrado de extremo a extremo. Hay una pregunta que yo tengo muy particular, pero que ya la conecto con otra en relación a esto, y es ¿qué tan segura es la aplicación en realidad?

[Carlos]: Bueno, esa pregunta es más difícil, a pesar de que yo he trabajado en algunos temas de infraestructura y seguridad digital no soy de ninguna manera un experto, eso es algo que podría responder mejor una organización como Karisma. 

Sin embargo, creo que hay que por lo menos partir del supuesto de que sí hay una configuración tecnológica distinta. Uno le dice a la gente “esto tiene una encriptación de punto a punto, estos mensajes no los puede leer nadie”, y la gente dice “eso no es verdad, Facebook lo lee todo”... Hay unas vulnerabilidades en la plataforma, por eso es que uno ve una competencia frente a WhatsApp como Signal, como Telegram, porque efectivamente dicen “esto eventualmente puede ser más fácil para que vigilen las autoridades, o la misma plataforma”... Pero esto es un hecho clarísimo y es que las comunicaciones sí están encriptadas. WhatsApp tiene acceso a unos metadatos, obviamente lo cruza con Facebook y ahí hay una pregunta de cómo ellos sumando todo eso pueden tener una idea muy clara de lo que nosotros hacemos en redes sociales. Pero específicamente esos contenidos no los pueden ver ellos porque no existe la manera de hacer un monitoreo sobre comunicaciones encriptadas. 

Ya que ellos en los extremos de la comunicación, o las autoridades o introduciendo algún tipo de vigilancia en los teléfonos puedan eventualmente verlos, sí. Pero sí diría que el punto de partida es distinto a los contenidos de Twitter, o los mensajes directos o lo que puede pasar en aplicaciones como Facebook o Instagram.

[Luisa]: Es que esa presunción de privacidad es, precisamente, en lo que se excusa la empresa a la hora de tomar mayor incidencia en controlar las desinformaciones que se difunden a través de la plataforma. Hay varias opiniones al respecto encontradas sobre este tema, pero quisiera, desde lo que han trabajado en Linterna Verde… ¿las soluciones que está haciendo WhatsApp en este momento para combatir la desinformación están funcionando, son efectivas?

[Carlos]: Bueno, ahí hay una discusión interesante y es que le reclaman a WhatsApp por ese punto sobre la encriptación de las comunicaciones, por ejemplo. Las autoridades han querido hace mucho tiempo puertas traseras para las comunicaciones de WhatsApp o unas llaves para desencriptarlo o algún tipo de tecnología que les permita ver esas comunicaciones. Entonces nosotros podemos decir, listo, Whatsapp puede terminar de desnaturalizarse y convertirse en una red social, pero qué va a pasar en ese caso, pues que otra aplicación que está ofreciendo un sistema de mensajería seguro, pues va a ser la siguiente opción a la que se va a ir la  gente. 

Es decir, nosotros no podemos prohibir en aras de combatir la desinformación, no podemos prohibir las comunicaciones privadas. O sea, yo soy periodista, yo quiero hablar con una fuente, no podemos vernos, no podemos hablar por teléfono… Hablemos por un chat donde nos sintamos seguros. Entonces, la pregunta por abramos WhatsApp nos obliga inmediatamente a evaluar: ¿entonces vamos a acabar con los sistemas de mensajería privada? ¿No va a haber comunicaciones privadas? Y pues la respuesta es: por supuesto que van a seguir existiendo. 

Lo que sigue a esa pregunta que si ya se especifica en el caso de WhatsApp es ¿ha tomado WhatsApp las medidas suficientes para mitigar la desinformación o para combatirla? Yo ahí diría dos cosas. Yo pienso que las medidas que se introdujeron alrededor de los grupos, de las listas y de la cantidad de mensajes reenviados sí han tenido impacto. Yo creo que eso sí ha servido para, de nuevo, introducir algunas fricciones en la manera como se usa la plataforma, entre personas particulares, entre ciudadanos.  Y eso es algo que habría que poder medir caso por caso, pero yo partiría del punto de que creo que sí.

¿Cuál es el problema? Sí, es cierto, yo creo que WhatsApp quiere mantener desde una perspectiva, además comercial, quiere mantener su aplicación y que su aplicación sea como la líder en comunicaciones de ese tipo. Pero ellos también conviven con otro incentivo comercial, que es el uso comercial y el uso que se le da para negocios. Entonces WhatsApp se usa como PQR, se usa como call center, ellos paralelamente tienen WhatsApp Business. 

[Luisa]: Últimamente he pedido domicilios por WhatsApp…

[Carlos]: Ese es un negocio que existe y que le genera a WhatsApp una especie de contradicción, a pesar de que ellos han tratado de separar los servicios, pero es difícil porque, por un lado le estamos diciendo a la gente: mire, este es un sistema de mensajería para que usted hable, pero por el otro lado, ellos tienen que eso sea PQR, que ciertos clientes le puedan llegar a varias personas al tiempo. Entonces uno podría decir, pues debería tener algunas medidas adicionales. 

¿Qué hicieron ellos en el contexto de la pandemia? Introdujeron una restricción adicional en los mensajes que son sumamente reenviados. No han introducido ninguna otra. Pero yo me pregunto, ¿cuál podría frenar eso de tajo?, cuando realmente muchos negocios se están volcando a WhatsApp para poder ofrecerles el servicio. 

Entonces yo creo que en esa especie de convivencia entre sí somos un sistema de mensajería para la sala de la casa, pero también somos una solución para pequeñas y medianas empresas, pues hay un problema de si realmente podrían tomar todas las medidas para que cierta desinformación no se pueda usar. No sé, complicando más el uso de contenido multimedia, introduciendo más fricciones, pero de nuevo, la pregunta podría ser ¿Y entonces la gente se va a ir a otra parte?  

[Luisa]: Esa me parece una pregunta válida, pero también que tomar medidas para combatir las desinformaciones, abrir WhatsApp, lo que tú decías, que puedan vigilarlo...roza muy de cerca a la censura de alguna manera o la violación del principio de privacidad o que terminen ahora sí de vigilarnos hasta en nuestras conversaciones privadas. 

Es un tema muy complicado. Pero para hablar más específicamente de las medidas que ha tomado WhatsApp y las acciones ciudadanas e individuales que podemos tomar porque tampoco hay que volcar la responsabilidad en WhatsApp únicamente, que WhatsApp se encargue de mejorar su algoritmo para que no se difundan desinformaciones, sino que podemos hacer nosotros también como por frenar las cadenas. 

La idea es que en nuestro próximo episodio vamos a hablar precisamente de estos temas con Pablo Bello, director de la política de mensajería privada de Facebook para Latinoamérica. 

Carlos, muchas gracias por acompañarnos en este episodio sobre WhatsApp y la desinformación. 

[Carlos]: Luisa, gracias a ti y a Colombiacheck por la invitación.  

[Luisa]:  Recuerden que pueden leer todas las verificaciones que hemos hecho sobre el coronavirus y otros temas en colombiacheck.com. Pueden seguirnos en todas nuestras redes sociales, estamos como @Colcheck en Twitter y @colombiacheck en Instagram y Facebook. También pueden escribirnos a nuestro chat de WhatsApp si tienen peticiones de chequeos o quieren enviarnos saludos, felicitaciones, quejas, PQR como decía Carlos. El número es +57 322 852 3557.

En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Nicolás Rodríguez y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez, con la ayuda de Akorde.

El resto del equipo de Colombiacheck está conformado por 

Pablo Medina, director; Ana María Saavedra, editora; Sania Salazar y José Felipe Sarmiento, periodistas; Juan Diego Mesa, coordinador web; Helman Beltrán, diseñador, y David Lara, coordinador de redes sociales