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Jueves, 06 Agosto 2020

La vida de los sin casa en tiempos de #QuédateEnCasa

Por Colombiacheck

En Colombia por lo menos 30.000 personas han encontrado en la calle su lugar para vivir y trabajar. Para ellas no ha sido fácil cumplir con medidas de bioseguridad como lavarse las manos cada 20 minutos, usar tapabocas o quedarse en casa.

En este episodio ahondamos en los problemas a los que ha tenido que enfrentarse esta población considerada como de especial protección.

Escucha"La vida de los sin casa en tiempos de #QuédateEnCasa" en Spreaker.

Transcripción

Audio testimonios: “Entiendo la medida de la alcaldesa de cerrar las calles, pero a nosotros los que habitamos las calles… para nosotros no es bueno. ¿Qué podemos hacer?”

Luisa Gómez: A finales de mayo, la Alcaldía de Bogotá reportó el primer brote de coronavirus entre los habitantes de calle de la capital.

Audio Noticias: 12:53. Mucha atención porque se confirma el contagio de 20 habitantes de la calle en Bogotá por COVID-19. 

Luisa Gómez: Bienvenidos y bienvenidas a Chequeo Amplificado, un podcast Akorde, de Colombiacheck. Yo soy Luisa Fernanda Gómez y en este episodio hablaremos sobre qué está pasando con las personas sin casa en tiempos de quédate en casa.

Sebastián Lanz: Yo creo que antes de empezar, es necesario también saber desde donde nos paramos cuando hablamos de personas habitantes de calle y en este sentido me gustaría ofrecer una definición que nos sirva para navegar el tema de la habitabilidad de calle.

Luisa Gómez: Él es Sebastián Lanz, codirector ejecutivo de Temblores ONG, una organización que trabaja por la protección de los derechos humanos de las personas habitantes de calle, LGBTI, trabajadores sexuales, usuarios de drogas y personas privadas de la libertad.

Sebastián Lanz: Nosotros hablamos de una persona habitante de calle cuando hace de la calle su lugar de trabajo o vivienda. Y dentro de esta definición sombrilla caben personas habitantes de calle, personas trabajadoras sexuales, las personas vendedoras ambulantes, las personas que se dedican a la venta del reciclaje y también todo este grupo de ciudadanías a las que la voz deshumanizadora y violenta del Estado ha llamado históricamente “ indigentes” o “desechables”.

Luisa Gómez: Cuántas son las personas habitantes de calle en Colombia es difícil de asegurar. Según un censo que realizó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2019 en Colombia había 13.252 habitantes de calle. Hay que aclarar que esta cifra no incluye toda la diversidad de personas que Sebastián explicó en la definición. Y de acuerdo con el borrador de la política pública del Ministerio de Salud hay 34.417, pero según un boletín de prensa del Ministerio de Salud publicado el 2 de mayo de 2020 para hablar de la situación de los habitantes de calle durante la pandemia, la cifra que dan es de 32.000 personas. 

En Bogotá...

Sebastián Lanz: En nuestro censo realizado en la alcaldía de Enrique Peñalosa arrojó que existen al menos 9.538 personas habitantes de calle. 

Luisa Gómez: Y, tomando como referencia las cifras de la política pública del MinSalud, las otras ciudades que reportan la mayor cantidad de habitantes de calle son:

Cali, con 4.451 personas; Medellín, con 2.721; Bucaramanga, con 2.213 y Barranquilla con 1.821.

Como ya muchos saben, las ciudades de Colombia se empezaron a vaciar el 25 de marzo por cuenta de la pandemia del nuevo coronavirus. Quienes teníamos la posibilidad de quedarnos en casa teletrabajando, lo hicimos. Pero, ¿qué pasó con quienes no? Con aquellos que trabajan, viven y dependen de la calle, de la gente, del día a día...

Aquí Laura Rodríguez, periodista de Colombiacheck:

Laura Rodríguez: La pandemia tuvo una afectación inmediata en las personas habitantes de calle, que, de hecho, son más vulnerables que el resto de la población, teniendo en cuenta la inseguridad económica, los problemas de salud que muchas de estas personas padecen y las múltiples violencias a las que históricamente han sido sometidas.

Luisa Gómez: Iniciaremos nuestro relato con la vulnerabilidad relacionada con la salud. Alberto López de Mesa es arquitecto, artista e integrante de Son Callejero, una orquesta de exhabitantes de calle. 

Alberto López de Mesa: Para hablar de la exposición de los habitantes de calle en estos momentos de pandemia, primero hay que entender que el sistema de salud colombiano no ofrece exactamente una prevención como lo merecería para habitantes de calle y en la restitución de derechos que obliga la Constitución realmente es negligente, casi que nula. El habitante de calle no tiene garantizada la salud, aunque dice la ley que los hospitales públicos están obligados a atenderlos.

Alexa Tu Fantasía: Las chicas no han podido hacerse ni la prueba de COVID ni prueba de ya sea por pruebas de sangre o una cita general, que es lo más básico. El sistema de salud para nosotras siempre ha sido muy débil, ha sido muy invisibilizado para las personas trans y trabajadoras sexuales.

Luisa Gómez: Ella es Alexa Tu Fantasía, mujer trans, trabajadora sexual de la localidad Santafé y directora del  área de trabajo sexual de la Red Comunitaria Trans.

Y no solo es un asunto de falta de atención estatal. La vulnerabilidad de las personas habitantes de calle también radica en que muchas tienen comorbilidades que incrementan el riesgo de que se contagien de coronavirus.

Alberto López de Mesa: Existe, entonces, la creencia popular, que incluso hasta las instituciones del Estado la asumen, que el habitante en calle se ha vuelto inmune a virus y bacterias por estar en contacto con las infecciones toda la vida: cogiendo basura, en caños, sucio, etc. Pero eso es una irresponsabilidad, porque en este momento un virus de esos lo coge y lo lesiona a cualquiera. 

Luisa Gómez: Así nos lo explicó Luisa Mora, líder del programa de habitantes de Calle de la Alcaldía de Barranquilla.

Luisa Mora: Muchos de ellos se contagian fácilmente con infecciones respiratorias, inclusive teniendo nosotros pacientes que han pasado por tuberculosis, con infecciones de transmisión sexual, entre las cuales está el VIH Sida. 

Luisa Gómez: Al vivir y trabajar en la calle no resulta sencillo acceder a la infraestructura para acatar las recomendaciones de bioseguridad. Esta situación representa una evidente desventaja porque, por ejemplo, los habitantes de calle no tienen cómo acceder a productos de higiene corporal, como jabones o desinfectantes, o elementos de salud menstrual, en el caso de las mujeres. Y tampoco tienen cómo solucionar de forma adecuada sus necesidades fisiológicas.

Sebastián Lanz: Ahora si pasamos un poco a ver las narrativas estatales en tiempos de pandemia de quédate en casa, lávate las manos, usa antibacterial, vemos que son como completamente distantes de la población habitante de calle y uno se pregunta en qué país viven las personas que diseñan estas políticas y que intentan promoverlas en la calle. 

Luisa Gómez: Temblores ONG publicó en 2019 el informe ‘Algo huele mal’ sobre las múltiples violencias a los que son sometidas las personas habitantes de calle. En este documento la organización cuenta que, por ejemplo, solo existen 533 baterías sanitarias de uso público en Bogotá, lo cual quiere decir que hay 7,42 baterías sanitarias por cada 100.000 habitantes. Esto hace que la ciudadanía tenga que recurrir a los establecimientos comerciales, pero, claro, este tipo de servicios son negados recurrentemente a las personas habitantes de calle. 

Alberto López de Mesa: Imagínate como serán las condiciones higiénicas en las que él vive, solamente se asea cuando le dejan en una bomba de servicios que se bañe o cuando va a los servicios de la secretaría o cuando se arriesga a subir al Chorro de Padilla...

Luisa Gómez: Un nacimiento de agua ubicado en los cerros orientales de Bogotá.

Alberto López de Mesa: o en un caño que tenga agua limpia como el río Arzobispo. y sobre todo en las ollas del microtráfico es donde encuentra el agua o la posibilidad de asearse. Imagínate uno cómo puede exigirle a un habitante de calle que se lave las manos como es una de las medidas prioritarias de la de la bioseguridad para la pandemia. 

Luisa Gómez: Al principio de la pandemia, Temblores le pasó derechos de petición a las secretarías de Integración Social y de Salud de Bogotá solicitando la adecuación temporal de baños del erario público para que pudieran ser utilizados por las personas habitantes de calle. 

Sebastián Lanz: Esa respuesta evidentemente fue negativa. El Estado no quiere asumir el tema de prestar sus baños para que sean utilizados por personas habitantes de calle y ahí también nos trazan muy claramente cuál es la política. Les importa más no abrir sus baños del erario público que atender la crisis y permitir lo que dicen todos los días por televisión, que es que hay que lavarse las manos cada 20 minutos. 

Luisa Gómez: Las afectaciones que la pandemia ha generado en los habitantes de calle no han sido solo sanitarias, sino también económicas. De acuerdo con el Censo de 2009, del que hablamos al principio del episodio, el 43,7 por ciento de esta población vive del reciclaje, el 22,6% de la limpieza de vidrios, el cuidado de carros o las ventas ambulantes, el 13,2% vive de la mendicidad, el 2,4% de actividades como la carpintería, la electricidad y la construcción, y el 1,1% ejerciendo la prostitución. Todas estas actividades resultaron afectadas con el cierre de las ciudades. 

Audio testimonios:Nosotros como habitantes, trabajadores de la calle, no podemos hacer caso de cuarentena porque necesitamos trabajar. Con cuarentena o sin cuarentena salimos a trabajar a las calles.

Sebastián Lanz: Yo diría que en términos de la economía callejera, se ve afectada por estas dos razones: son quienes si no trabajan un día, se ven completamente afectados porque ese día les tocó dormir en la calle a las personas que pagan pagadiario como forma de vivienda. Pero también se han visto afectadas porque hay menos ojos en la calle y eso facilita muchísimo las prácticas de violencia policial.

Luisa Gómez: Esta es la experiencia de Alexa. 

Alexa Tu Fantasía: Dependemos de un día a día, de un paga diario. Nosotras pagamos 20 diarios, aparte de las comidas, porque no muchas tenemos la comida. También tenemos que pagar por la alimentación aparte y pues el trabajo varía mucho. Hay días buenos y hay días malos. Ya son cuotas de 500, 700, hasta un 1 millón que deben las chicas por todo el tema de que ya se ha alargado toda esta cuarentena.

Luisa Gómez: Lo mismo ha ocurrido con la población venezolana, que dada la fragilidad en la que ya se encontraba antes de la pandemia, ahora se halla en una situación peor. Muchos han tenido que habitar la calle. Así nos lo contó desde Villavicencio, Alexandra Rodríguez de Rivas, directora de la Asociación de Venezolanos Residentes en los Llanos Colombianos, Llanovencol. 

Alexandra Rodríguez de Rivas: La gente ha sido echada de las casas porque, tal cual como muchos colombianos, no han tenido cómo salir a trabajar. Normalmente esa gente vive del día a día y no han podido pagar los arrendamientos, han sido expulsados de los sitios donde vivían, sin contemplación alguna y pasando por encima de la orden presidencial de no sacar a la gente a la calle en medio de la pandemia. Esta gente queda en situación de calle de manera temporal algunos, de manera permanente otros, en una inasistencia muy delicada. 

Alexa Tu Fantasía: Todas las noches a las siete de la noche empieza hasta las 12, una, dos, tres de la mañana... 

Luisa Gómez: Alexa cuenta que desde que se inició la cuarentena, agentes de la policía llegan todas las noches a patrullar la localidad Santa Fe.

Alexa Tu Fantasía: Yo me voy temprano, pero las chicas pueden trabajar las 24 horas. Y las chicas de las dos, tres de la mañana me dicen que las están correteando, que no las dejan trabajar, que las corren de esquina a esquina, que no saben ni por qué las corren porque ellos solo se la pasan es molestando a las chicas, tratándolas mal, no reconocen su identidad como mujeres trans y las tratan de locas hijuepuercas, uy no. 

Luisa Gómez: El cierre de las ciudades, y por lo tanto, la falta de gente en las calles ha facilitado el atentado contra los derechos de las personas que habitan la calle y que trabajan en la calle.

Sebastián Lanz: La policía ha sabido bien en estas últimas semanas, y digo bien entre comillas, acomodarse a la pandemia y perpetrar todos sus actos de violencia policial en contra de las ciudadanías históricamente marginalizadas con la comodidad  y la seguridad de que hay menos ojos en la calle. Es decir, hay menos vigilancia ciudadana y es menos posible que estos casos salgan a la luz.

Luisa Gómez: ¿Entonces dónde están haciendo el aislamiento los habitantes de calle? ¿El gobierno está haciendo algo para proteger a esta población, que, de hecho, es legalmente considerada de protección especial? 

En abril el Ministerio de Salud publicó los Lineamientos para la prevención, detección y manejo de casos de coronavirus para población en situación de calle. Esta directriz ordena, entre muchas otras medidas, “establecer puntos para que estas personas puedan realizar lavado de manos e hidratación”, “incrementar y proveer  medidas para su higiene tales como acceso a duchas, lavamanos y agua potable en lugares estratégicos (pueden ser de carácter itinerante)” y “realizar un inventario de posibles lugares para alojamiento y atención” como casas de paso, hoteles, zonas verdes para montaje temporal de albergues, entre otras. Pero ¿están cumpliendo estos lineamientos las entidades territoriales?

Escuchemos de nuevo a Luisa Mora, del programa de habitantes de Calle de la Alcaldía de Barranquilla. 

Luisa Mora: Barranquilla cuenta con un hogar de paso ubicado en el centro de la ciudad para ellos. Sí tenemos un albergue, pero el habitante de calle hace resistencia al tema de la institucionalidad porque el consumo de sustancias psicoactivas es bastante alto, entonces lo que hemos hecho es lo que nos manda el lineamiento, que es tenerlos ubicados. 

Luisa Gómez: Quienes no están en los albergues hacen el aislamiento en la calle. Además, según la información que nos dio Mora, en Barranquilla se aplicaron alrededor de 600 muestras a los habitantes de calle que se encuentran en sitios de atención. De esas, 30 resultaron positivas y la mayoría de los pacientes son asintomáticos.

Luisa Mora: Desde el programa de habitantes de calle les brindamos atención integral, que consiste en un acompañamiento y atención psicosocial, atención primaria en salud. Entonces contamos pues con un médico y una enfermera auxiliar.

Luisa Gómez: También hablamos con Xinia Navarro, secretaria de Integración social de Bogotá, sobre las medidas que se están tomando en la capital.

Xinia Navarro: Lo primero es que el IDIPRON ...

Luisa Gómez: Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud.

Xinia Navarro: ...ha hecho unas campañas muy interesantes, obviamente con la Subdirección de Adultez, de entrega de tapabocas, de explicación en los cambuches y parches sobre cuáles son las medidas de distanciamiento social, sobre cuáles son las medidas con el uso del tapabocas, lavarse las manos, es decir, esos temas se han hecho entre el sector social, compuesto por Integración y por IDIPRON. 

Luisa Gómez: En una nota de Caracol Noticias del 22 de marzo de 2020 se informó que al menos 1.800 habitantes de calle lograron ingresar a diferentes refugios. Y, según información que nos dio la secretaria Navarro, en este momento son 1.200 quienes han acudido a esos servicios. Pero recordemos que, como dijimos al comienzo, el censo que se hizo en la administración de Peñalosa arrojó que había 9.358 habitantes de calle en Bogotá. ¿Qué pasa con los demás?

Xinia Navarro: Pero evidentemente también en nuestros servicios, que son las personas que llegan o a los hogares transitorios o que ya llevan un proceso. Allí se toman todas las medidas de bioseguridad.

Luisa Gómez: En otras ciudades como Neiva, en el departamento del Huila, se han implementado también los albergues. Y en Cali se dispuso un bus con baño y ducha para que las personas que acuden al lugar de paso, donde caben máximo 110 huéspedes, se aseen antes de entrar. Pero, de nuevo, estos programas no llegan al total de ciudadanos.  

Red+ Noticias publicó una nota el 22 de mayo en la que se hacía evidente que los albergues de Bogotá no eran suficientes. 

Audio Noticias: Periodista: Lo único real en la invasión multicolor de cambuches que adornan desde hace dos meses la Avenida de las Américas con carrera 30 es que el Covid también se instaló en el separador...

Testimonio habitante de calle: Nosotros estamos acá porque no tenemos un lugar a donde ir, la verdad es esa. Los hogares de paso de la alcaldía ya están saturados...

Entrevistado: Pues la verdad sí nos da miedo, pero igual aquí mantenemos lo que son jabón, agua. La Secretaría de Integración Social y la Alcaldía nos desinfecta…

Luisa Gómez: Desde las organizaciones sociales también hay críticas hacia el manejo que los gobiernos locales le dieron a la pandemia en relación con las personas que habitan y trabajan en la calle. 

De entrada, para Alexa Tu Fantasía es fundamental que haya un censo claro para determinar cuántos habitantes de calle  y trabajadoras sexuales hay en cada ciudad. Sobre el caso de Bogotá, cuenta:

Alexa Tu Fantasía: La alcaldesa vino a entregar unos mercados acá al barrio y dijo: “Ay, ole, yo no sabía que había tanta comunidad”. O sea, ni siquiera tenían un censo de cuántas personas y vienen como a antojar a otras, vienen a entregar como poquitos y las chicas y las personas que faltan se quedan ahí babeando. Entonces no, tienen que venir con lo justo, tienen que venir con lo necesario y con más por si más población lo necesita. 

Sebastián Lanz: Nosotros hemos visto con muchísima preocupación la ausencia total de una política pública con enfoque diferencial para la población habitante de calle, tanto para que puedan acceder a los subsidios o a los beneficios que está otorgando el Estado, pero también a la información sobre cómo prevenir el virus y sobre cómo evitar el contagio. 

Luisa Gómez: Y sobre las ayudas gubernamentales...

Sebastián Lanz: Esos subsidios no han llegado a las poblaciones habitantes de calle por falta de información. La información no se presenta de una manera accesible y también por la falta de bancarización de la población habitante de calle...
Aquí es necesario también por eso crear enfoques diferenciales en la aplicación de estas políticas porque si no estas políticas se terminan convirtiendo en que se favorece a unas personas y otras personas siempre van a quedar por fuera del saco. 

Luisa Gómez: Sobre este mismo asunto, Julián Quintero, director ejecutivo de la Corporación Acción Técnica Social, que tiene el proyecto Échele Cabeza, que busca generar y difundir información sobre Sustancias Psicoactivas, se refiere a las políticas que deberían implementarse  con aquellos habitantes de calle que consumen drogas. Pues, según el censo de 2019, el 66,4 por ciento de las personas habitantes de calle encuestadas consumían bazuco, el 59 por ciento, marihuana, y el 22,8 por ciento, cocaína. Aunque algunos pueden consumir varias sustancias.

Julián Quintero: El gran reto y lo que se evidenció era que ni la institucionalidad ni el Gobierno Nacional ni el gobierno local tenían la capacidad de manejar esta situación en términos de salud pública para los habitantes de calle. No hubo estrategias o acciones orientadas a la atención de esta población. Que además el síndrome de abstinencia es el que los expulsa a las calles a no cumplir la cuarentena y por esa misma razón ponerlos en alto nivel de contagio. Pero también porque no hay estrategias para mantener o para gestionar la abstinencia de las personas. 

Luisa Gómez: Si bien la emergencia sanitaria ha intensificado todas las problemáticas a las que se han enfrentado las personas habitantes de calle y ha generado retos enormes para las ONG y las organizaciones que trabajan de la mano de estas poblaciones, como explica Sebastián, también ha abierto una puerta para reclamar sus derechos.

Sebastián Lanz: Las personas habitantes de calle y las personas y poblaciones históricamente marginalizadas están lentamente, pero de alguna forma, pasando al centro de la agenda pública. Por primera vez se está planteando, en mucho tiempo, que deben ser tenidas en cuenta en el diseño emergente de políticas públicas y sanitarias. Entonces, siento que debemos aprovechar esto como una oportunidad, una vez superada la crisis, para que la atención del Estado esté enfocada en brindar soluciones oportunas a estas problemáticas y para que las poblaciones habitantes de calle sigan estando en el centro de las políticas públicas hasta que se salde esta deuda histórica. 

Audio testimonios: Son de la vida dura, con la cuarentena esta vida es dura. Son de la vida dura. Oye, pa’ donde cojo, pa donde me voy’. Son de la vida dura. Oye, es una situación estresante. Son de la vida dura.

Luisa Gómez: A todos los que nos escuchan, recuerden que pueden leer todas las verificaciones que hemos hecho en colombiacheck.com. Pueden seguirnos en todas nuestras redes sociales, estamos como @Colcheck en Twitter y @colombiacheck en Instagram y Facebook. 

Queremos agradecer especialmente a Son Callejero por permitirnos usar los testimonios que recopilaron de las personas habitantes de calle y que escucharon a lo largo de este episodio. 

En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Laura Castaño y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez, y fue grabado con la ayuda de Akorde.

Gracias por escuchar.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Viernes, 26 Junio 2020

Las afirmaciones falsas de post de Facebook que asegura que "las mascarillas incuban el cáncer"

Por Maldita Ciencia

Para sostener esta afirmación, se cita a Stefano Montanari, un supuesto neuropatólogo italiano denunciado por sus conspiraciones en contra de las vacunas.

Este artículo fue publicado originalmente por Maldita Ciencia el 12 de junio de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Nos habéis preguntado por un post de Facebook que dice que las mascarillas incuban el cáncer y que los riesgos de utilizarla son la hipoxia (falta de oxígeno en el organismo) y la hipercapnia (exceso de dióxido de carbono), lo que podría "provocar el envenenamiento en el flujo sanguíneo, así como alteraciones físicas y mentales". Además, menciona a un supuesto doctor, Stefano Montanari, que afirma que los virus, bacterias, hongos y parásitos que se pegan a la mascarilla al respirar, junto con el anhídrido carbónico que expulsamos y volvemos a inhalar por culpa de esta "es lo ideal para incubar el cáncer".

Sin embargo, utilizar mascarilla no causa hipoxia ni hipercapnia en personas sanas, por lo que tampoco es el origen de ninguna otra de las patologías que señala el texto que se mueve por redes sociales.

No, el uso de mascarilla no provoca hipoxia

Como ya os hemos explicado en artículos como este, el uso de mascarilla no causa falta de oxígeno en sangre, es decir, no provoca hipoxia, como afirma el post de Facebook. Según explicaba a Maldita Ciencia María Elisa Calle, experta en epidemiología y Salud Pública y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), las mascarillas no son estancas. "Entra el aire por los laterales y la parte superior. Con ese aire entre el oxígeno y se elimina el dióxido de carbono", detalla Calle. Aquí puedes leer más sobre este tema.

Tampoco aumenta el riesgo de sufrir hipercapnia en pacientes sanos

En el vídeo al que redirige el post de Facebook, el supuesto nanopatólogo Stefano Montanari dice que, con la mascarilla, "en lugar de alimentar la célula y darle oxígeno, que es lo que necesita, le damos anhídrido carbónico (dióxido de carbono) que es su 'caca', de la que ya ha intentado liberarse" durante la respiración celular. Esto sería, supuestamente, el origen de la hipercapnia.

De nuevo, se trata de una idea que ya desmentimos en este artículo, en el que se explica que utilizar mascarilla no produce un aumento de la concentración de dióxido de carbono o anhídrido carbónico en sangre.  Según confirma a Maldita Ciencia Víctor Jiménez Cid, catedrático de Microbiología de la UCM y miembro de la Sociedad Española de Microbiología, no existe ningún estudio que demuestre (ni siquiera un estudio serio que lo investigue) que la mascarilla quirúrgica tenga estas repercusiones en nuestro organismo.

"En pacientes con una enfermedad respiratoria importante o que tengan insuficiencia respiratoria crónica, que pueden retener carbónico de por sí, el uso de la mascarilla podría facilitar que retuvieran algo más", explica Olga Mediano, coordinadora de área de ventilación mecánica y cuidados respiratorios críticos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), a Maldita Ciencia. Pero añade que esto no ocurriría en pacientes con unos pulmones sanos.

La mascarilla no aumenta el riesgo de sufrir acidosis respiratoria

El  post de Facebook continúa diciendo que "la saturación [de dióxido de carbono en sangre] produce acidosis" y que esto sería lo ideal para "incubar el cáncer".

Es cierto que, en un paciente que realmente sufre hipercapnia, este exceso de dióxido de carbono en sangre podría ocasionar acidosis respiratoria (pH arterial superior a 7,30), una afección que ocurre cuando los pulmones no pueden eliminar todo este gas que produce el cuerpo. Se llama así porque hace que los líquidos del cuerpo, especialmente la sangre, se vuelvan demasiado ácidos, como indica este artículo de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Mediano explica que, para llegar a la acidosis respiratoria de la que habla el post, un paciente con una enfermedad respiratoria importante o con insuficiencia respiratoria crónica tendría que llevar la mascarilla de forma muy prolongada o realizar mientras tanto un esfuerzo muy importante. Además, señala que el riesgo no es tanto la posibilidad de la acidosis, sino que se produzca una disnea o fatiga.

Por eso, según el Boletín Oficial del Estado (BOE), las personas que ya tienen una insuficiencia respiratoria crónica, están exentas de llevar las mascarilla. "Así es más fácil que puedan ventilar bien, que no se produzca fatiga y para evitar cualquier caída de oxígeno o retención de carbónico", indica Mediano.

"En una persona sana esto no ocurre porque la mascarilla no es absolutamente cerrada, sino que tiene cierto grado de ventilación. Que el carbónico se retenga o vuelva a entrar al cuerpo y se eleve en la sangre en una persona con unos pulmones sanos y con una mascarilla normal, que no es cerrada, sería muy raro", señala la neumóloga.

Las mascarillas no "incuban el cáncer"

De nuevo en el vídeo al que redirige el post, Montanari dice que "casi todos los cánceres están muy felices de encontrar acidosis" y que "aquellas personas que ya están 'incubando' el cáncer" y utilizan mascarilla "están ayudando a las células enloquecidas a enloquecerse aún más". Entre las posibles complicaciones de la acidosis respiratoria se podría dar un mal funcionamiento de determinados órganos, insuficiencia respiratoria o un shock, según los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU (NIH, por sus siglas en inglés) pero no hay evidencia alguna de que esté relacionada con el riesgo de desarrollar un ningún tipo de cáncer.

Además, como ya hemos comentado en párrafos anteriores, la mascarilla no hace que volvamos a inhalar el dióxido de carbono ni que este aumente su concentración en nuestra sangre al entrar de nuevo en nuestros pulmones y, por lo tanto, no causa hipercapnia. Es decir, la mascarilla no está de ninguna manera relacionada con las posibles consecuencias y complicaciones de esta patología, que tampoco se relaciona con el cáncer. "Efectivamente no hay ningún estudio que demuestre que el uso de mascarillas produzca cáncer, como dice este señor", coincide Mediano.

Con respecto a la teoría de que los gérmenes se quedan en la mascarilla y luego entran en el cuerpo y producen cáncer, Mediano también señala que tampoco hay ninguna evidencia científica que lo demuestre. "Si hacemos una búsqueda en PubMed no existe ningún tipo de estudio que avale esto o que hagan referencia a lo que esta persona [Stefano Montanari] dice. Si metemos su nombre como autor tampoco lo encuentra", dice la neumóloga. "Cuando alguien dice 'según ha podido demostrar' debería mostrar esos resultados: ¿dónde está el proyecto, el artículo, el estudio que demuestra eso?", añade.

Stefano Montanari, el autor del vídeo, denunciado por sus declaraciones sobre el coronavirus y sus conspiraciones en contra de las vacunas

Según su página web, la iniciativa italiana Patto per la Scienza (PTS) presentó en marzo de 2020 una denuncia contra el defensor del movimiento antivacunas y supuesto nanopatólogo, Stefano Montanari, a los fiscales de Módena y Ancona (Italia) "por sus graves reclamos sobre la propagación, contención y tratamiento del SARS-CoV-2 y la enfermedad COVID-19 y por las tesis de conspiración contra la vacunación contenidas por varios vídeos y entrevistas sobre los mismos".

Además la extensión NewsGuard, que pondera la fiabilidad de artículos en internet, confirma en este documento que la página web de Montanari "publica afirmaciones falsas y sin fundamento con frecuencia" y que "no presenta información de manera responsable".

En los vídeos que Montanari protagoniza y que circulan por internet, este afirma, entre otras cosas, que "el coronavirus 19 es un virus nacido en un laboratorio chino" (lo que ya hemos desmentido en Maldita.es) o que la pandemia se inventó para proporcionar una vacuna que será "una estafa multimillonaria a través de la cual podrán inyectar a alguien cualquier cosa" (sobre lo que también hemos escrito en artículos como este este).

"El PTS ha consultado a la Autoridad Judicial si existen consecuencias para los delitos penales que suponen estos videos y, en particular, la hipótesis de publicación o difusión de noticias falsas, exageradas o tendenciosas, que puedan perturbar el orden público", explica el PTS en su página web. "Además de generar confusión y desinformación entre los ciudadanos y de carecer de cualquier base científica, las declaraciones de Montanari pueden conducir a un comportamiento ilegal y peligroso de los ciudadanos, al instarles a salir de casa o subestimar la pandemia", concluye.