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Verdadero

Martes, 18 Octubre 2016

Ministro del Interior, entre una verdad y una exageración

Por Sania Salazar

Juan Fernando Cristo tiene razón en que el Acuerdo Final no incluye ideología de género, pero exageró en cifra de mujeres víctimas de la violencia en Colombia.

En el afán de desmentir otro de los grandes mitos en contra del Acuerdo Final entre Gobierno y Farc el Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, exageró en el porcentaje de mujeres víctimas de la guerra en Colombia.

 

 

Colombiacheck revisó esta afirmación de Cristo y encontró que es verdadera la parte en que asegura que la ideología de género no se incluyó en el Acuerdo Final, pues lo que se incorporó fue la equidad de género. Pero es inflada la que se refiere a que las mujeres víctimas de la violencia son el 80%.

Como siempre lo hacemos, el primer paso fue contactar al ministro Cristo para saber en qué basa su afirmación.

“El acuerdo de paz nunca incluyó la ideología de género, se habla de equidad de género con el fin de buscar que las mujeres tengan igualdad de oportunidades, y si miramos más allá, las familias han sido destruidas por cuenta de los 52 años de conflicto armado con las Farc y no serán destruidas por una supuesta ideología de género que el acuerdo jamás incluyó y como lo quisieron hacer ver", indicó el jefe de la cartera.

Buscamos la palabra ideología en el Acuerdo Final y no está.

A las cosas por su nombre

Margarita Martínez, investigadora del área de género del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia, explica que la ideología de género y el enfoque de género son dos conceptos distintos:

“La ideología de género fue un término acuñado por la iglesia católica, principalmente por Juan Pablo II y Benedicto XVI, para referirse a la idea de que los roles de género y la sexualidad son realidades socialmente construidas. Sin embargo este término ha ido mutando y ha sido apropiado por varios sectores de la sociedad de muchas maneras, por lo que su significado se ha vuelto poroso. El enfoque de género es una perspectiva metodológica y teórica para explicar cómo hombres y mujeres experimentamos y estamos en el mundo de maneras diferentes”, precisó.

Martínez indicó además, que este enfoque de género ha sido aplicado ampliamente a los conflictos armados en el mundo, lo que ha evidenciado que hombres y mujeres experimentan los conflictos de manera diferente y que los impactos son distintos en el cuerpo masculino y en el femenino.

Para la investigadora, en el caso del conflicto armado colombiano los hombres han sido las víctimas mortales mayoritarias por el rol que se les ha asignado históricamente de combatientes y guerreros, pero las mujeres han sido mayoritariamente víctimas de delitos como el desplazamiento o la violencia sexual por su rol de protección del hogar y del significado atribuido al cuerpo de las mujeres como botín de guerra.

“El Acuerdo incluye el enfoque de género, pero no la ideología de género porque en el Acuerdo hay un reconocimiento explícito de que a hombres y mujeres nos impacta de manera diferente el conflicto armado y como parte de ese reconocimiento el Acuerdo establece mecanismos institucionales para diagnosticar cómo ha sido ese impacto diferenciado en razón del género”.

¿Las mujeres son el 80% de las víctimas?

En un chequeo de agosto pasado Colombiacheck ya había encontrado que según las cifras del Registro Único de Víctimas (RUV), las mujeres eran el 50,1% de las víctimas. Actualizamos las cifras al 1 de septiembre de 2016, última información publicada en dicho portal, y encontramos que las mujeres son el 49.7% y los hombres el 49.4% de las 8.190.451 personas registradas como víctimas. Esto sin contar los 62.902 que suman los registros de personas declaradas como LGBTI y un ítem titulado “no informa”.

Acá hay que aclarar que las cifras de afectados por género resulta de la suma de declaraciones administrativas y por vía judicial, las dos formas que hay para registrar víctimas en el RUV.

"Las mujeres han sido quienes más han padecido esta violencia en Colombia, ellas son quienes han tenido que sacar adelante los hogares sin sus esposos, han tenido que huir de la violencia”, concluye Cristo.

Según las cifras las mujeres son la mitad de las víctimas registradas en el país, pero han sufrido de manera diferenciada la guerra por su condición, según le han explicado los expertos a Colombiacheck en este chequeo y en el que mencionamos antes.

Aunque no es cierto, como lo dijo el Ministro Cristo, que el 80% de las víctimas del conflicto sean mujeres, vale la pena preguntarse: ¿No es justo que el Acuerdo Final las reconozca, busque repararlas y pretenda también que se les trate con igualdad?

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Lunes, 28 Noviembre 2016

¿Paciente y disciplinada espera de la guerrilla?

Por Miriam Forero

Por más que las Farc insistan en su discurso de unidad de mando, las evidencias demuestran que existen grandes dificultades entre sus filas y bases. Recientemente tuvieron que expulsar a cinco de sus jefes, lo que se suma otros hechos de disidencias y desacatos.

“Con el nuevo Acuerdo Final se generan condiciones para iniciar el difícil proceso de la reconciliación nacional, propósito que compromete a las diferentes clases sociales, (...) y desde luego a nuestros guerrilleros, que con expectativa han estado en paciente y disciplinada espera”.

Con estas dos cualidades Iván Márquez definió la actitud de los miembros de las Farc el pasado 12 de noviembre, durante el anuncio del nuevo acuerdo entre el Gobierno y esta agrupación subversiva. Y ese ha sido el discurso general de los altos mandos de esa guerrilla, como Marcos Calarcá, quien afirmó el 4 de noviembre en una rueda de prensa sobre el mecanismo de verificación del desarme, que en toda la historia de las Farc nunca se ha dado una disidencia, entendida como la separación de un grupo significativo, pues, según él, “una de las fortalezas de la organización es su unidad de mando”.

Colombiacheck recopiló datos de hechos recientes y encontró inflada la expresión de Márquez y de Calarcá pues, si bien es normal que en procesos de paz algunos combatientes no acepten la negociación, la situación de esa guerrilla no ha sido de total sometimiento y unidad; de hecho, sus dirigentes se han visto obligados a capotear brotes de indisciplina y rebelión.

Para empezar, es bien conocido el caso del Frente 1, que en junio pasado comunicó su decisión de no acogerse al proceso de paz. En una de las varias respuestas que recibieron de sus compañeros, el Frente 51 calificó así su decisión: “rechazamos enfáticamente la actitud de fraccionalismo y grupismo del grupo del Primer Frente, desviado de la línea político militar de las Farc”.

La Defensoría del Pueblo ha alertado sobre los problemas que esto ha generado para las comunidades de Vaupés, Guaviare y Amazonas, así como para varios grupos indígenas, quienes han sido extorsionados y presionados. Pero también al interior del grupo se notan las divisiones, como el caso de seis cabecillas que han huido, tres de ellos llevándose $2.000 millones.

Entre las situaciones que contrarrestan la disciplina y paciencia de las que habla Márquez están:

- [Actualización] La reciente expulsión de cinco jefes de las Farc por “su conducta que los ha llevado a entrar en contradicción con nuestra línea político-militar”. En el comunicado del 13 de diciembre, en el que el Estado Mayor de esa guerrilla hizo el anuncio, no sólo se hace evidente que ha faltado disciplina por parte de varios miembros que ocupaban cargos de mando, sino que también se nota la influencia que éstos han logrado sobre guerrilleros que no han estado en paciente y disciplinada espera. “Hacemos un llamado a los combatientes que bajo engaño han sido llevados a emprender un camino de aventura sin futuro, para que se aparten de la errada decisión que han tomado sus jefes inmediatos y regresen a las filas de las FARC-EP”, expresa el comunicado.

- Un monitoreo de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) identificó tres hechos de disidencia -además del Frente 1- y otros cinco frentes guerrilleros con riesgos de que se presenten este tipo de situaciones. Entre las principales acciones que la FIP identificó como contrarias a lo que la dirigencia de las Farc ha ordenado o prometido durante el proceso, están la transferencia de capacidades y personal a otros grupos como el ELN y el EPL en el Catatumbo o ‘La Empresa’ en Buenaventura; y el fortalecimiento de vínculos internacionales para mantener a flote el narcotráfico.

- La muerte de 11 militares en Buenos Aires, Cauca, mientras se encontraban en un establecimiento deportivo, que desembocó en el rompimiento del cese unilateral del fuego, el pasado 22 de mayo.

- Ataques a la infraestructura petrolera en Tumaco por parte de la columna móvil Daniel Aldana en 2015. Los problemas con esta columna llegaron a tal punto que, según información de La Silla Vacía, algunos de sus miembros habrían asesinado a alias “Don Y”, quien no se quería acoger al acuerdo y que para la dirigencia fariana había pasado de ser un disidente a convertirse en un exmiliciano muy problemático.

De hecho, el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, informó en una audiencia en la Cámara de Representantes el pasado 7 de diciembre, que su entidad acababa de legalizar 12 capturas de nuevas bandas en esa zona de Tumaco, integradas por disidencias de las Farc.

- Las salidas de varios miembros de las Farc, a quienes la paciencia no les alcanzó para esperar el cierre de los acuerdos. Los casos más recientes, que esa misma guerrilla reconoció, se dieron en el Frente 19 entre el 30 de agosto y el 9 de octubre. “La pregunta es si este es un caso aislado o se estaría dando a cuentagotas en otros frentes”, advierte, al respecto, Eduardo Álvarez Vanegas, de la FIP, en un análisis que escribió en Razón Pública con base en los datos de aquella entidad.

- El reciente enfrentamiento entre el Ejército y miembros del Frente 37 en el que murieron dos guerrilleros y uno más fue capturado. Aunque las Farc refutaron la versión militar según la cual esas tres personas estarían dedicadas a la extorsión y la minería ilegal, sí fue una ocasión para que tanto la delegación del gobierno como la de las Farc recalcaran la debilidad del cese al fuego, que se puede romper por la impaciencia de unos y otros en cualquier momento.

“Diferentes sectores califican de “frágil” el actual momento. Parece haber desconfianza entre las filas de las Farc y esto traería más disidencias y desertores”, alerta Álvarez Vanegas.

Sin embargo, teniendo en cuenta que las Farc calculan en 5.765 el número de sus combatientes, estos casos de disidencias o posibles desobediencias, no representan una porción grande del accionar en ese grupo insurgente, pero sí demuestran que la paciencia y disciplina no ha sido generalizada ni absoluta como la quiso hacer ver Iván Márquez.