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Viernes, 04 Septiembre 2020

Nuevo virus, mismos males

Por Colombiacheck

El COVID-19 ha afectado de forma diferencial a las mujeres y ha expuesto, aún más, las desigualdades que ya existían en la sociedad. En este episodio ahondamos en estas afectaciones: la sobrecarga laboral, el desempleo, el empobrecimiento económico, la violencia de género, los feminicidios y los obstáculos en el acceso a servicios que tienen que ver con sus derechos sexuales y reproductivos.

Pueden escuchar el episodio dando click en el botón de play a continuación. Al final del audio, les dejamos la transcripción del episodio.

Escucha"Nuevo virus, mismos males" en Spreaker.

Transcripción:

[Ángela Guarín]: Ahora tenemos claro que la pandemia de COVID-19 no es solo una emergencia de salud global. También nos está llevando a una recesión económica, la cual tiene un impacto diferencial sobre hombres y mujeres y puede llegar, además, a tener un impacto de largo plazo para la equidad de género.

[Luisa Fernanda Gómez, conductora]: Antes de la pandemia las mujeres en Colombia ya vivían una situación de desventaja en comparación con los hombres en muchas dimensiones.

[Ángela Guarín]: No estamos diciendo que la equidad de género sea un tema nuevo que apareció con la pandemia.(...) La pandemia lo que ha hecho es agrandar algunas de esas brechas, nos ha llevado a experimentar un retroceso en los avances que habíamos tenido, pero también nos ha dado la oportunidad de tener una conversación más directa sobre estas brechas y sobre las consecuencias que estas brechas tienen tanto para el bienestar de las mujeres y como para el bienestar de sus familias.

[Luisa Fernanda Gómez]: Ángela Guarín es asistente posdoctoral de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, y se refiere a brechas a nivel social y económico, pero además al hecho de que con las cuarentenas la violencia contra las mujeres ha aumentado, de la misma forma que acciones que atentan contra sus derechos sexuales y reproductivos.

Bienvenidas y bienvenidos a Chequeo Amplificado, un podcast Akorde de Colombiacheck. Soy Luisa Fernanda Gómez y en este episodio hablaremos sobre las afectaciones diferenciales que ha tenido la pandemia, y las medidas de los gobiernos nacional y locales, en las mujeres. 

El chequeo que amplificaremos tiene que ver con una frase que dijo la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, el 13 de julio. En una entrevista con Noticias RCN dijo:

[AUDIO]: “Las amas de casa son la actividad que en este momento registra mayor contagio”.

[Luisa Fernanda Gómez]: La frase de López era parcialmente cierta. Y para verificarla, en ese momento consultamos a Johana Barrera, médica epidemióloga especialista en gerencia en servicios de salud.

[Johana Barrera]: Cuando Claudia López comentaba esta cifra, realmente la ocupación de amas de casa es la ocupación que mayor se registra, más no representa la ocupación que mayor contagio tiene.  

[Luisa Fernanda Gómez]: Porque de 31.417 contagiados que había en Bogotá al 21 de julio, 20.138 personas no respondieron a la pregunta de su ocupación. Es decir el 64,1 por ciento del total de positivos. Entre quienes sí respondieron, la mayoría registró como ocupación “ama de casa”.  Pero para Barrera, más allá de las cifras...

[Johana Barrera]: Esto significa que son las mujeres las que tienen mayor conciencia del cuidado por ser ellas las jefes de los hogares en su gran mayoría. Y obviamente ellas son las que más se practican los exámenes para determinar si están contagiadas o no del COVID por las personas que ellas mismas cuidan.

[Luisa Fernanda Gómez]: Al mismo tiempo, hay una cifra que llama la atención. Según el reporte del Instituto Nacional de Salud del 27 de agosto, hay un total de 582.022 contagiados de COVID-19 en Colombia, de los cuales el 51 por ciento son hombres y el 49 por ciento son mujeres. Los contagios se distribuyen por igual entre géneros. 

Sin embargo, cuando revisamos las cifras de fallecidos, a la misma fecha, encontramos que el 64 por ciento de los fallecidos son hombres, frente a 35 por ciento de mujeres.

[Johana Barrera]: Las mujeres siempre nos hemos caracterizado por, si tenemos alguna enfermedad, son las que más consultan, las que mejor adherencia a los tratamientos tienen, las que mejor adherencia a las recomendaciones tienen, por tener ese papel de cuidadoras. Ese es uno de los factores importantes que hace que los fallecidos sean en su mayoría hombres que mujeres. La otra explicación también es que las mujeres, por nuestra propia biología tenemos un factor de protección, sobretodo a nivel cardiovascular, por todo el manejo de nuestras hormonas en nuestra parte biológica.

[Luisa Fernanda Gómez]: Esta “ventaja”, entre comillas, que ha llevado a que las mujeres fallezcan menos por el COVID-19, ha tenido consecuencias a nivel físico y mental en otros escenarios.

[Johana Barrera]: De hecho el DANE utilizaba una expresión de “pobreza de tiempo” y ese es uno de los factores que se analizó en la última encuesta de calidad de vida. Y se determinó que las mujeres son las que mayor pobreza de tiempo representan en la sociedad colombiana. Porque las mujeres están desarrollando no solo el trabajo entre su vida laboral, sino también tienen el trabajo del hogar, de cuidadoras del hogar, y muchas de ellas también representan un tercer trabajo que ya es como profesoras y tutoras de los hijos que están todavía en época de estudio.

[Natalia Moreno]: Antes de la pandemia, para ponernos en contexto, las mujeres trabajábamos en Colombia en promedio siete horas y media en los trabajos de cuidado no remunerados. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Quien habla es Natalia Moreno, integrante de la Mesa de Economía Feminista de Bogotá y del grupo Género y Justicia Económica, y habla del tiempo que destinan a la semana las personas en las tareas del hogar.

[Natalia Moreno]: Trabajos como, por ejemplo, lavar la loza, limpiar la casa, todo lo que tiene que ver con el planchado y el lavado del vestuario, la administración del hogar, el pago de recibos, el cuidado de niños, niñas y adultos mayores y personas con discapacidad… En fin. Al interior de los hogares hay toda una producción de servicios para la existencia humana. Y antes de la cuarentena, reitero, las mujeres destinábamos en promedio siete horas y 30 minutos a este tipo de trabajos. Mientras que los hombres aproximadamente tres horas y 20 minutos. Y las mujeres en promedio, o más o menos  el 90 por ciento de las mujeres en Colombia, hace algún tipo de estos trabajos, mientras que el 60 por ciento de los hombres.

[Luisa Fernanda Gómez]: Aunque las mujeres hemos aumentado nuestra participación en el mercado laboral y en los trabajos remunerados, no ha sido proporcional la participación de los hombres en el hogar.

[Natalia Moreno]: Y por eso, entre otras cosas, las mujeres cuando tenemos un trabajo remunerado y uno no remunerado, o sea doble jornada, trabajamos en promedio 13 horas y 30 minutos al día, mientras que los hombres 11 horas al día. O sea, dos horas menos. Lo cual se explica principalmente porque sigue siendo muy desequilibrada la participación en los trabajos domésticos y de cuidado al interior de los hogares.

Para nadie es un secreto que actualmente en el marco de la cuarentena, por las medidas del gobierno, se ha trasladado a los hogares, no solo la reproducción de la vida, o sea todas las tareas que comúnmente ya hacíamos en los hogares y que se han visto aumentadas. Y encuestas que hizo el concejal Diego Cancino para Bogotá, dicen que más o menos para el 50 por ciento de las mujeres el trabajo doméstico ha aumentado tres horas en promedio al día. 

[Johana Barrera]: Esto hace que las mujeres tengan un menor tiempo de autocuidado, un menor tiempo de descanso. Y esto está llevando a un agotamiento físico y mental bastante considerable. Y vamos a presentar una pandemia que ya los expertos en el tema de psicólogos y psiquiatras están comentando y es la pandemia de las enfermedades mentales. 

Y estas enfermedades obviamente van a afectar mayormente a la población femenina por todas las susceptibilidades y por todas las desigualdades que de por sí ya el género tiene dentro de esta sociedad. Entonces, esta pandemia hay que colocarle mucha atención. No va a ser fácil, va a representar una carga en el sistema de salud importante. Va a representar que tengamos que replantear las cargas laborales entre hombres y mujeres que ya no van a ser únicamente desde ese ámbito, sino también en los hogares y también como parte activa del cuidado de la familia. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Luisa Pérez, psicóloga y activista de la Fundación Polari, que vela por los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBT, mencionó cuáles son las afecciones más comunes con las que ella se encuentra cuando atiende a las mujeres en sus consultas. 

[Luisa Pérez]: En términos generales lo que te encuentras a nivel psicológico son personas bastante ansiosas,  también con unos episodios de depresión muy fuertes, pero lo que más he visto yo reflejado, si te hablo desde mi experiencia de consulta, es mucha ansiedad. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Las crisis y las dificultades que están teniendo las mujeres se han desprendido de un fenómeno que antes era recurrente y que ahora, con motivo de la pandemia, lo es mucho más: la sobrecarga laboral.

[Luisa Pérez]: Ya hay un tema económico de por medio y un tema de subsistencia, así que yo siento que son muy pocas las empresas que tienen consciencia de estas afectaciones que están generando por la sobrecarga. 

El porcentaje de horas de trabajo de las mujeres se dobla, sobre todo por los estereotipos que se han creado desde hace muchos años. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Como aquellos que las relegan a labores del hogar y de la familia, y que mencionaba Natalia Moreno. Además, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, publicó recientemente la encuesta Pulso Social, que encontró que el 38 por ciento de las mujeres sienten sobrecarga en tareas del hogar, en comparación con la rutina que llevaban antes del aislamiento preventivo. Entre los hombres, solo el 23 por ciento respondió que se siente sobrecargado, y el 14 por ciento, señaló que no realiza tareas en el hogar. Esta última cifra contrasta con el 3 por ciento de mujeres que señaló que no realiza tareas en el hogar.

[Luisa Pérez]: Se ha normalizado la idea de que es la mujer la que tiene que velar por muchas tareas y muchos cuidados del hogar y estar muy alerta y muy responsable de. Ya hay más conversaciones al respecto, ya hay más discusiones, pero de igual manera eso se sigue viendo reflejado en muchos hogares, pero créeme que desde todos, inclusive desde los lugares donde hay más privilegios económicos también esto es muy observado. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Allí es cuando los poderes se salen de control, las labores se multiplican y los espacios de descanso, se reducen. 

[Luisa Pérez]: Entonces terminan teniendo jornadas larguísimas de trabajo y esto indudablemente también genera una sobrecarga porque es que las personas no solamente somos nuestras obligaciones y nuestros deberes, sino que, como te decía en un inicio, también necesitamos espacios de descanso, de autocuidado y de hacer otras actividades, sobre todo cuando estamos hablando de un encierro.

[Luisa Fernanda Gómez]: Es claro, además, que las mujeres permitimos una mayor sobrecarga de trabajo porque somos quienes tenemos las mayores cifras de desempleo; es decir, tememos engrosar los números de desocupación. 

Según el informe Brechas de Género en el Mercado Laboral, realizado por el Grupo de Enfoque Direccional e Interseccional del DANE, en 2019 Colombia tenía 9’224.000 mujeres ocupadas, frente a 13’063.000 hombres. (Recordemos que la población está distribuida en un 50 - 50).

Y la proyección que hace la entidad en tiempos de pandemia no mejora porque, según sus estimaciones, el 56 por ciento de las mujeres ocupadas se verán afectadas, frente al 45 por ciento de los hombres. 

[Natalia Moreno]: La división sexual del trabajo, y en general, las condiciones de desigualdad en nuestro país, han hecho que las mujeres antes de la cuarentena ya estuviéramos en unos niveles de pobreza mucho mayores que los hombres. El 30 por ciento más o menos de los hogares que tienen jefatura femenina en Colombia son pobres, mientras que el 27 por ciento de los hogares que tienen jefatura masculina en Colombia son pobres. O sea, la pobreza está feminizada. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Ángela Guarín explica por qué esta crisis sanitaria tiene un impacto distinto en las mujeres. 

[Ángela Guarín]: Comparado con otras recesiones, las cuales han afectado de manera más severa el empleo de los hombres que el de las mujeres, la crisis actual asociada a la pandemia, las cuarentenas, el distanciamiento físico tienen un impacto bastante grande en los sectores con alta participación femenina, lo cual hace de esta crisis una situación completamente diferente. Aquí varios de los reportes del DANE nos han hablado de los altos niveles de informalidad laboral de las mujeres, así como de los sectores en los cuales las mujeres trabajan en una mayor proporción y el impacto de la pandemia sobre estos sectores.

[Natalia Moreno]: Y a eso súmale que más o menos el 70 por ciento de las mujeres que tienen algún tipo de ingresos, no cotizan pensión. O sea que la informalidad de alguna manera también está feminizada. Muchas mujeres que tienen ingresos lo hacen en la informalidad, y más o menos el 70 por ciento de las mujeres en Colombia se ocupan en dos sectores económicos principalmente: los servicios, donde está todo el tema de la educación, la salud y por supuesto el servicio doméstico donde la feminización es inmensa. El 96 por ciento de las trabajadoras domésticas son mujeres. Y el comercio y los hoteles, que han sido, ambos sectores, altamente afectados por la pandemia.

[Ángela Guarín]: Un estudio publicado por la facultad de economía de la Universidad de los Andes ya nos sugiere que se podría producir un efecto en pobreza y desigualdad equivalente a un retroceso de dos décadas. Es decir, como retroceder a los niveles de pobreza de inicios del Siglo XXI y que podríamos perder todos los avances que se han tenido en materia de reducción de la pobreza en Colombia. Por ejemplo, en 2002 la proporción de la población por debajo de la línea de pobreza monetaria era cerca del 50 por ciento mientras que en 2018 estábamos hablando del 27 por ciento.

[Luisa Fernanda Gómez]: Esta misma preocupación la manifestó la Organización Internacional del Trabajo en la  quinta edición del informe “La COVID‐19 y el mundo del trabajo”, publicado el 30 de junio. Según la OIT “Habida cuenta de que la crisis de la COVID-19 afecta de forma desproporcionada a las mujeres trabajadoras de muchas maneras, existe el riesgo de que se produzca un retroceso con respecto a algunos avances logrados en los últimos decenios, y de que se exacerbó la desigualdad de género en el mercado laboral”.

[Ángela Guarín]: Otro estudio adelantado por Fedesarrollo, estima que los niveles de pobreza monetaria pasarían del 27 por ciento en 2018 al 33 por ciento con efecto de la crisis generada por la pandemia, estos son resultados preliminares así que esta cifra podría ser aún más dramática, esto no lo sabemos.

[Luisa Fernanda Gómez]: Volvemos después de esta pausa.

[AUDIO]

[Luisa Fernanda Gómez]: Estamos de vuelta en Chequeo Amplificado.

Hasta el momento hemos hablado del impacto económico, laboral y en la salud mental y física de las mujeres, por cuenta de la pandemia. Pero sumado a esto, las cuarentenas largas y estrictas han significado para muchas tener que estar encerradas con sus agresores.

El 6 de julio, la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, a través del Observatorio Colombiano de las Mujeres, presentó un análisis sobre el comportamiento de las llamadas recibidas a través de la línea 155 (al servicio de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar) registradas entre el 25 de marzo y el 2 de julio de 2020, en relación con las reportadas en el mismo periodo del año anterior.  

Este observatorio encontró que mientras en 2019 se recibieron 5.192 llamadas efectivas (en promedio 52 diarias) en el periodo comparable de 2020 se recibieron 11.959 (en promedio 119 diarias), es decir que el número de llamadas aumentó en un 130 por ciento.

Incluso, organizaciones de mujeres le han pedido al Gobierno del Presidente Iván Duque que declare la emergencia nacional por violencia machista.

A nivel local, Matilda González, Secretaria de la mujer y de la diversidad de género de Manizales, cuenta que en la capital caldense durante la cuarentena la línea de emergencia 123 ha puesto a disposición cinco opciones para denunciar violencia intrafamiliar: 

[AUDIO]: “Hola. Has elegido la línea por la vida. Marca 1 para salud mental, marca 2 para convivencia ciudadana, marca 3 para violencia contra la mujer y niñez, marca 4 para personas LGBTI, marca 5 para El Parcero, línea de escucha para hombres”

[Matilda González]: Acá hay algo nuevo y es que antes no se recibían llamadas de menores de edad y logramos que ahora se reciban. 

Eso es importante en el contexto de Manizales porque las cifras de violencia sexual, es decir, alrededor de 326 delitos sexuales, el 77 por ciento de esas víctimas son niñas menores de 15 años y muchas veces por personas conocidas, entonces por eso nos parecía muy importante poder recibir llamadas de menores de 18 años.

[Luisa Fernanda Gómez]: La línea del parcero es un experimento que comenzó casi con la misma cuarentena.

[Matilda González]: El parcero que es una línea pensada para hombres, también la pensamos desde la Secretaría como una línea de prevención de la violencia contra las mujeres, especificamente para reducir las lesiones personales de hombres a mujeres y de hombres a hombres. 

Estadísticamente la mayoría de víctimas son mujeres y la mayoría de victimarios son hombres, es un hecho, están los datos, pero digamos que no hay tanto trabajo con ese porcentaje de hombres, entonces estamos intentando cada vez más hacer cosas con hombres porque creemos que esa es la conducta que hay que cambiar

El contexto es que cuando estábamos haciendo la investigación de qué llamadas entraban históricamente nos encontramos varias llamadas de hombres que decían: “Estoy a punto de pegarle, ¿qué hago?”, y no había herramientas..

[Luisa Fernanda Gómez]: Pero así como ha aumentado la violencia doméstica, organizaciones que defienden los derechos humanos en internet, como la fundación Karisma, han visto que las mujeres también hemos sido afectadas cuando se trata de las experiencias que tenemos en internet. Esta es Amalia Toledo, coordinadora de proyectos de Karisma.

[Amalia Toledo]: Las organizaciones que trabajamos en derechos digitales en la región hemos visto un aumento de casos de chicas que se han acercado a nuestras organizaciones, buscando ayuda qué hacer. Aunque no necesariamente hay cifras al respecto es una tendencia global. Que así como aumentó la violencia analógica contra las mujeres, donde aumentaron el número de llamadas de emergencia, aumentaron todas las cifras.

[Luisa Fernanda Gómez]: Como comentarios misóginos y violentos hacia las mujeres en redes sociales, que van desde situaciones individuales hasta ataques coordinados de trolls, así como el acoso sexual y la exposición de fotos íntimas. Es más, hace unos meses en Twitter se crearon dinámicas de entretenimiento como el mundial de frases de lugares comunes del periodismo impulsado por Presunto podcast. En ese contexto, una cuenta de esta red social inició el “mundial vendehumo” en el que se compartían fotos de mujeres que, supuestamente, se veían mejor en fotos que en la realidad. 

[Amalia Toledo]: Aunque no se lleve una cifra específica es algo porque no hay ningún mecanismo que yo conozca en el gobierno que además haga un monitoreo de este tipo de cosas y estas distinciones que ocurren en internet o medios tecnológicos... Sí vemos por la avalancha o el número creciente de peticiones de ayuda que recibimos las organizaciones de derechos humanos que esto está sucediendo. 

No es típico del gobierno que lo haga. Todas sus campañas sobre prácticas seguras en internet, sobre seguridad, no tienen un enfoque de género. Tratan todos los riesgos, amenazas de la misma manera, como si no hubiesen diferencias.

[Luisa Fernanda Gómez]: En general, la situación de violencia contra las mujeres durante cuarentena, lastimosamente no es exclusiva de Colombia. Distintas Latitudes, un medio independiente mexicano, publicó una investigación titulada “Violentadas en cuarentena”.

[Nicole Martín]: Hola, mi nombre es Nicole Martin soy periodista de investigación y parte del equipo de coordinación de la investigación colaborativa transfronteriza: Violentadas en cuarentena.

[Luisa Fernanda Gómez]: Esta investigación fue publicada en los primeros días de abril y recopiló datos de 19 países de América Latina sobre la situación y las acciones de los estados latinoamericanos con respecto a la violencia contra las mujeres por razones de género durante la cuarentena por Covid-19.

[Nicole Martín]: En la primera fase de este proyecto participaron y articularon 30 periodistas a lo largo y ancho de América Latina.

La primera idea surgió a partir de las frecuentes denuncias sobre el aumento de las cifras de violencia de género en países como Colombia y Argentina. Nos interesaba saber cómo se trataba en la legislación de cada país los conceptos de violencia de género, violencia intrafamiliar y violencia contra la mujer.

En uno de los puntos que decidimos profundizar sobre la legislación de cada país en la violencia de género, descubrimos que Cuba es el único país en toda Latinoamérica que no solo no habla de violencia por razones de género en su Constitución, sino que ni siquiera menciona la violencia contra la mujer por ahora.

Entre los hallazgos de esta investigación se encuentran que las cifras de llamadas a las líneas de emergencia aumentaron en casi todos los países del continente. Sin embargo, algunos países como Argentina, Venezuela y Costa Rica, no detectaron aumento en las denuncias judiciales, mientras que en Ecuador, Puerto Rico y Guatemala, las denuncias bajaron, con las explicaciones de actores públicos como la Secretaría de la Mujer del Ministerio Público de Guatemala y la presidenta de la Red de Albergues para las Víctimas de la Violencia Doméstica de Puerto Rico, que afirmaron que el círculo de violencia no ha disminuido, sino que la restricción a la movilidad y el toque de queda, dificultan la denuncia.

Otro hallazgo fue que, a pesar que en América Latina son masivos los ataques a las personas LGTBIQ+, y un reporte publicado a principios de 2020 descubrió que es una de las regiones con más personas trans víctimas de violación y homicidio. Las legislaciones latinoamericanas que trabajamos en este proyecto sintetizan violencia de género en violencia contra la mujer y no incluyen a otras identidades. Tampoco brindan cifras sobre violencias hacia la comunidad LGBT.

En cuanto a los países mejor preparados para atender los casos de violencia de género, es un punto que estamos trabajando en la fase dos de Violentadas en cuarentena, con énfasis en las trabas a las que se enfrentan las mujeres e identidades feminizadas cuando atraviesan una situación de violencia, pero sí lo que identificamos en la fase uno, fue que hubo países como Argentina, Chile y Colombia, que implementaron estrategias de denuncia por la cuarentena. Por ejemplo, en Argentina, el Ministerio Nacional de Mujeres, Géneros y Diversidad aumentó sus canales de participación, continuó los foros federales para elaborar un plan nacional contra las violencias por motivos de género e impulsó iniciativas de alerta como el Código Barbijo Rojo. ¿Esto de qué se trata? Las farmacias se adhirieron a un protocolo a través del cual, si una mujer se acerca o llama y pide un barbijo rojo, quien la atiende va a saber que está atravesando una situación de violencia por motivos de género.

[Luisa Fernanda Gómez]: En Colombia, el decreto 460 del 22 de marzo, garantiza el funcionamiento de las comisarías de familia e insta a promover campañas de prevención. En Bogotá es posible activar rutas de denuncia en establecimientos de cadena y supermercados, como D1 y Justo y Bueno. 

Sin embargo, Cristina Rosero, asesora legal del Centro de Derechos Reproductivos ve un problema alrededor de este tema.

[Cristina Rosero]: A nosotros inicialmente nos pareció una excelente idea pensar en los supermercados, o pensar en otros lugares en donde las mujeres puedan presentar denuncias. Pero sí tenemos algunas preocupaciones principalmente a la respuesta que se hace frente a esas denuncias. Es decir, está muy bueno encontrar nuevos canales en donde las mujeres pueden hablar de su situación. Pero si eso no se traduce en que vas a atender y responder, pues realmente no estás haciendo ninguna diferencia.

[Luisa Fernanda Gómez]: Y lo grave del asunto es que si no se presta una atención inmediata, la violencia contra las mujeres puede desencadenar feminicidios: es decir, el asesinato de una mujer por el hecho de serlo. 

Natalia Arenas es periodista y editora de Cero Setenta, la revista de la Universidad de los Andes. Desde enero de 2019 han venido recopilando, mes a mes, los casos de feminicidios que hay en todo el país.

[Natalia Arenas]: Este conteo es distinto al que hacen otras organizaciones incluido el Estado, como la Fiscalía y por ejemplo Medicina Legal, porque nosotros partimos de una base y es que hay un subregistro en estos casos y lo reconocemos, y lo reconocemos abiertamente.

[Luisa Fernanda Gómez]: La metodología que utilizan parte de la fuente oficial, que es la Fiscalía, pero además incluye los registros que realizan medios nacionales y locales, y las descripciones que estos hacen del asesinato, porque para considerarlo feminicidio tienen en cuenta tres elementos adicionales: la sevicia con la que las atacaron, si conocían a sus agresores y si estaban ubicadas en zonas donde incluso los cuerpos de las mujeres están en disputa entre los grupos armados ilegales.

Cuando comenzó la cuarentena, Natalia tenía miedo de que los medios no siguieran reportando los casos de feminicidios.

[Natalia Arenas]: Y realmente me di cuenta que no, que igual lo siguieron cubriendo con mucha frecuencia y lo que empezamos a ver incluso desde el primer día, que fue el 25 de marzo si no estoy mal, ese día hubo un triple feminicidio en la costa. Y de entrada uno puede ver que se dio en medio de la cuarentena, que eso no tuvo ningún efecto más allá de que las mujeres estuvieron encerradas en la casa con sus victimarios. 

Uno ve que la violencia en cuarentena sigue encerrada en el espacio doméstico, que ahí es donde es más difícil incluso tratar de prevenirla porque nadie hace un esfuerzo real sobre esa prevención.

[Luisa Fernanda Gómez]: En términos absolutos, se podría decir que los feminicidios disminuyeron... 

[Natalia Arenas]: ...bajaron durante los primeros meses de cuarentena, estoy hablando de finales de marzo, abril, mayo, hasta el 1 de junio, lo que uno puede ver es que durante ese periodo nosotros contamos 42 feminicidios en 68 días de cuarentena, antes de que las medidas empezaran a relajarse, que esa relajación de las medidas empezó el 1 de junio. 

Y uno puede comparar el pasado y decir “no sí, bajaron los feminicidios” y es verdad, pero a la vez uno tiene que tener en cuenta que durante la cuarentena, durante estos mismos 68 días o teniendo en cuenta desde el mismo 20 de marzo, hasta el 20 de mayo del 2020, la cifra de homicidios en todo el país llegó a niveles de 1974. Y, entonces sí, evidentemente hubo menos feminicidios con respecto al 2019, pero las cifras siguen siendo muy altas. 

Y esto no es por la pandemia, esto no es porque el tipo enloqueció un día o como incluso muchos medios dicen como que se le metió un espíritu al man en la cabeza. No. Eso no es así. Esto es una muestra un paso más en esa cadena de violencias que se ejercen con muchos mecanismos. Esto empieza con amenazas, con que no quieren que la mujer salga a ver a sus familiares y le tienen que pedir permiso al tipo, con mecanismos de castigo y premio, con maltrato físico, con maltrato verbal, con violencia incluso relacionada con recursos económicos y que va llevando. Digamos que hay una cosa que dicen los expertos y es que el momento más peligroso para una mujer es cuando ella decide decir “no más”.

[Luisa Fernanda Gómez]: Algunas situaciones de violencia de género incluyen la violencia sexual que, como ya han registrado muchas organizaciones y como mencionó Matilda González, en la mayoría de casos es ejercida por los mismos familiares de las niñas y mujeres. Y al hablar de violencia sexual indudablemente tenemos que hablar de anticonceptivos y aborto, dos temas que siempre se tocan con un velo de prejuicio.

Aquí de nuevo Cristina Rosero, asesora legal para América Latina del Centro de Derechos Reproductivos.

[Cristina Rosero]: Quizá sea un tema de acceso efectivo a estos derechos; es decir, no estamos hablando de que estos son derechos en los que “en una situación de normalidad” se accede siempre, porque de por sí tienen un montón de obstáculos. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Si antes era difícil pelearlo y había que pelarlo y acompañar a las mujeres para que accedieran a ese derecho, pues ahora se ve mucho más difícil.

Este tema es largo y tiene muchas aristas. Así que lo dividiremos en tres partes para enfocarnos en cada una.

La primera de ellas tiene que ver con el acceso a anticonceptivos:

[Cristina Rosero]: Un primer punto en el que nos hemos fijado es el hecho de que como hay restricciones a la circulación, por la pandemia, en muchos casos esto ha significado para las mujeres el cierre del único centro en donde tienen acceso a esto. Y no necesariamente esto se ha traducido en crear unas nuevas formas de acceso. No necesariamente hay otras rutas, o no necesariamente hay otras posibilidades para acceder a estos temas. Y eso lo ha vuelto más difícil.

En otros casos ha pasado por ejemplo que las mismas restricciones en movilidad han creado obstáculos para la distribución de métodos anticonceptivos. Algunas instituciones como Fundación Oriéntame, por ejemplo, nos han dado información de que tuvieron que hacer medidas especiales incluso movilizar recursos para poder adquirir los anticonceptivos con tiempo previendo que después iba a haber dificultades. Y en general como toda la cadena de provisión de los anticonceptivos ha visto mucho lío en poder pasar todos los controles, en tener todos los permisos, en que los anticonceptivos lleguen a tiempo y estamos hablando de una institución que tiene este foco y tiene claro el enfoque; entonces capaz que hay muchas EPS que no priorizan estos temas y probablemente ni siquiera estén haciendo esa provisión. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Qué pasa con que paren los servicios de anticonceptivos? ¿Por qué esto es grave?

[Cristina Rosero]:  Pues por muchas razones. Por un lado por el hecho de que las mujeres pierden total capacidad de controlar si desean o no tener hijos. Y eso evidentemente nos va a llevar a embarazos no deseados. Y en segundo lugar porque hay mucha prevalencia de violencia dentro de los hogares. Pensar que solamente con la abstinencia estamos y ya todo quedó solucionado es realmente muy iluso, porque en la realidad la mayor cantidad de violencia, especialmente sexual, se da dentro de los hogares con personas muy cercanas al círculo, en especial afectando en el 80 por ciento de los casos a las niñas menores de 14 años. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Con esto pasamos al segundo tema: la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que es un derecho al cual las mujeres y niñas pueden acceder aún en cuarentena. El Ministerio de Salud determinó que los servicios sexuales y reproductivos son esenciales durante la pandemia, lo que significa que en las respuestas de la emergencia no se pueden suspender ni se pueden dejar de proveer, pero las entidades encargadas de su implementación, que son los gobiernos locales, no han hecho nada. 

Esta es una integrante del colectivo Yukasa, la primera casa cultural feminista del departamento del Quindío.

[Yukasa]: Algunas de las barreras que encontramos son, bueno, primero que todo, que los hospitales públicos y los centros médicos no consideran la interrupción voluntaria del embarazo como una urgencia médica y, en ese sentido, están desestimando la decisión de la mujer de no querer ser madre y también las están enviando a casa sin prestar ninguna atención a su requerimiento. 

Por otra parte, como no hay tantos centros médicos que hagan el procedimiento de forma satisfactoria y sin tanta estigmatización en nuestro departamento, eso lo que hace es encarecer el servicio y también obliga a que muchas mujeres tengan que trasladarse hasta Risaralda para ir a Oriéntame o a Profamilia para tener un servicio amigable para el acceso al aborto.

Y por otra parte, muchísimas veces la institucionalidad entendida como la alcaldía, la gobernación, los mismos centros médicos, secretarías de salud, de universidades, por desconocimiento de la ley siguen reproduciendo múltiples barreras y no prestan o no dan garantías pues para una implementación del acceso al aborto de forma efectiva en todo el departamento. 

[Luisa Fernanda Gómez]: La Mesa por la vida y la salud de las mujeres ha reportado el incremento de los casos en que solicitaron acceso a acompañamiento jurídico por la negación de los servicios de IVE en pandemia. Según el boletín Barreras de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, en el contexto de la pandemia por COVID-19,  la Mesa por la Vida ha acompañado 30 casos de mujeres y niñas que enfrentan barreras para acceder a abortos seguros. Además, ha identificado nuevas dificultades para acceder a este servicio como dificultades para obtener información y acceder al servicio debido a la falta de intimidad dentro del hogar. 

Érika Lizeth Saldarriaga es cofundadora de la Red Huilense de Defensa y Acompañamiento de Derechos Sexuales y Reproductivos, quien menciona este mismo problema.

[Érika Saldarriaga]: Durante la pandemia se han acentuado situaciones como que la mujer no puede hablar libremente.Entonces muchas veces la asesoría tenemos que hacerla a través de mensajes de texto, lo cual es un poco más difícil de resolver dudas o de explicar situaciones en las que queremos hacer énfasis. Así mismo está de más el temor de asistir a un centro de salud, en el cual pueda contraer el virus. Entonces muchas de ellas optan o quisieran optar por oportunidades de interrumpir sus embarazos en el hogar.

[Luisa Fernanda Gómez]: Que no es tan mala idea al final. Comúnmente se piensa que la Interrupción Voluntaria del Embarazo se tiene que realizar siempre en un hospital, pero desde que se cuente con el acompañamiento y la atención médica necesarias, este suele ser un procedimiento seguro que se realiza en casa.

Cerramos con el tercer tema, que recoge todo lo hablado a lo largo de este episodio: la sobrecarga laboral, las dificultades económicas, el autocuidado y la salud femenina. Me refiero a la gestión de la higiene menstrual en tiempos de pandemia. 

El confinamiento parecería proporcionar ciertas comodidades para que las mujeres puedan sobrellevar su ciclo menstrual de forma tranquila y con todos los insumos de higiene a la mano, pero, desafortunadamente, no funciona igual para todas. Así lo explica Isis Tíjaro, fundadora del Colectivo de Derechos Menstruales Colombia.

[Isis Tíjaro]: Es muy sabido que las personas que menstruamos podemos tener variaciones en la experiencia con nuestro ciclo menstrual como consecuencia de la salud emocional, condiciones de estrés, variaciones climáticas y el uso de medicamentos, entre otras. 

El confinamiento y la falta de garantías para vivirlo de manera digna, está siendo un patrocinador oficial de extenuantes cargas para mujeres y niñas, predominantemente, puesto que al tiempo que asumen el trabajo o la educación a distancia, también es en ellas en quienes está recayendo toda la actividad del hogar como las actividades domésticas, el cuidado de los hijos, de los hermanos, de los familiares enfermos y, para algunas, de sus parejas. Todo esto configura un ambiente que tiende a incidir directamente en una variación hormonal significativa que puede representar alteraciones en la salud emocional, física y mental, al igual que embarazos no deseados, abortos espontáneos, convivencias conflictivas y diferentes formas de violencia, entre otras situaciones adversas.

[Luisa Fernanda Gómez]: Y los mercados que han entregado alcaldías y gobernaciones no incluyen implementos de salud menstrual, como toallas higiénicas o copas. 

[Isis Tíjaro]: Por esta razón no tienen las cantidades necesarias para cuidar de su salud menstrual como tampoco pueden asumir en muchas ocasiones el pago de los servicios de agua potable y alcantarillado, para acompañar unas rutinas menstruales más dignas. 

[Cristina Rosero]: Está muy bueno que hayamos reconocido la esencialidad de estos derechos, pero luego si eso no se traduce en una ruta clara, en un sistema de vigilancia rápido que pueda sortear obstáculos, pues es lo mismo que un saludo a la bandera; no va a tener un efecto suficiente.

[Luisa Fernanda Gómez]: Ya ha quedado más que claro a lo largo de este episodio que la pandemia del COVID-19 ha expuesto aún más los problemas y desigualdades existentes entre hombres y mujeres. Pero para Ángela Guarín y Natalia Moreno, esta situación también abre una posibilidad para repensarnos como sociedad.

[Ángela Guarín]: Es el momento de reevaluar nuestra educación para lograr la equidad de género. Esta es una oportunidad única para que todas las personas aprendamos nuevos roles. A través de la educación podemos cambiar los estereotipos, los roles de género que de manera histórica se han fijado en nuestra sociedad. 

[Natalia Moreno]: El covid ha permitido que por lo menos en los últimos cien años, los hombres no habían estado confinados y en este momento lo están. Para muchas mujeres este confinamiento no es algo nuevo. En Colombia 6 millones de mujeres son amas de casa que generalmente están confinadas, cuyo espacio cotidiano de trabajo ha sido la esfera doméstica. No ha ocurrido así con los hombres quienes, reitero, en los últimos cien años no habían estado confinados. 

En ese sentido, obligar a la población a estar al interior de los hogares ha hecho también que se pongan en los zapatos de las otras personas, de las amas de casa que generalmente han hecho estos trabajos domésticos. Y yo creo que eso genera otros niveles de conciencia frente a otros temas. Así que yo creo que hoy por la propia experiencia cotidiana que nos está tocando vivir, nadie se atreve a negar la importancia de estos trabajos que además son los que nos han sostenido en el marco de la pandemia.

[Luisa Fernanda Gómez]: En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Laura Castaño Giraldo, Fabio Posada, Sania Salazar y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez. Pablo Medina Uribe hizo la edición y el diseño sonoro es de Akorde.

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Gracias por escuchar.

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Falso

Miércoles, 31 Marzo 2021

Disminución de casos por COVID-19 en Bolivia no se puede atribuir al dióxido de cloro

Por Gloria Correa, Claudia Patricia Vaca y Luisa M. Gómez*

Un médico que promueve el dióxido de cloro para tratamiento del COVID-19, señaló que la autorización en Bolivia de esta sustancia fue la única razón de la disminución en las cifras de la pandemia a fines del 2020 en ese país. Pero no hay evidencia científica que lo respalde.

Por Facebook (1, 2, 3), WhatsApp y canales de Telegram ha circulado un video en el que Manuel Aparicio Alonso, quien se identifica como médico ortopedista mexicano, habla sobre los “beneficios” del dióxido de cloro y su “impacto” en Bolivia. 

Además de señalar esta sustancia como la “solución más efectiva” para vencer la pandemia, el médico afirma que la aprobación de su consumo en Bolivia es la única razón por la que tuvieron bajas cifras de contagios y muertes por COVID-19 en comparación a México a finales de noviembre del 2020.

También se evidencian en el video frases adjuntas como “Bolivia sin casos, CDS reemplazó la vacuna. 900% menos mortalidad que otros países”. 

Al verificar las afirmaciones hechas en el video, en Colombiacheck encontramos que el médico mezcla ideas falsas, con afirmaciones inexactas, para desinformar en el contexto de la pandemia. 

pantallazo del video etiqueta falso

Información similar al video que verificamos la encontramos en páginas web (1, 2 y 3) en las que aparece el mismo sujeto, identificado como director médico de la cuestionada Coalición Mundial Salud y Vida “Comusav”.

La “Comusav” se define a sí misma como una organización sin fines de lucro que engloba a médicos y a profesionales de la salud que promueven “prácticas homeopáticas integrales”. A la cabeza de dicha organización se ubica el también cuestionado Andreas Kalcker, como lo explicamos en una publicación previa. Además sus integrantes promueven de forma indiscriminada y sin evidencia científica robusta y válida el consumo del dióxido de cloro en Latinoamérica.

Colegas de la International Fact Checking, como Bolivia Verifica y La Silla Vacía, también verificaron previamente publicaciones que señalaban la disminución de casos de COVID-19 en Bolivia al uso del dióxido de cloro, ante lo cual señalaron que no había evidencia científica que lo respaldara. 

A continuación lo que verificamos de las afirmaciones hechas por el médico Aparicio Alonso en el video que circula por redes sociales: 


Atribuir al dióxido de cloro las cifras por COVID-19 en Bolivia es una falacia ecológica

Uno de los señalamientos reiterativos que hace Manuel Aparicio Alonso en el video es atribuir el bajo número de casos y muertes por COVID-19 en Bolivia en comparación a México, a finales de noviembre del 2020, únicamente, a la aprobación del uso del dióxido de cloro para el COVID-19 en el país suramericano. 

Pero esto es un error y en términos epidemiológicos corresponde a una falacia ecológica, como explicaremos más adelante.

Es cierto que en Bolivia hay una ley, la N°1351, que desde octubre de 2020 regula la elaboración, comercialización, suministro y uso consentido de la solución de dióxido de cloro (SDC) como prevención y tratamiento ante la pandemia del coronavirus, pero las conclusiones que hace el médico de asociar este hecho con las bajas cifras de contagio y muerte por COVID-19, son precipitadas e inapropiadas.

ley dióxido de cloro Bolivia

Pantallazo de Ley 1351 de  Octubre de 2020 en Bolivia, fuente: https://web.senado.gob.bo/sites/default/files/LEY%20N%C2%B01351-2020.PDF

El  Ministerio de Salud de Bolivia se pronunció en un comunicado aclarando que la ley emitida estaba en contraposición a sus directrices como autoridad en salud y su responsabilidad es proteger la salud de la población general en Bolivia. 

Hecho que enfatizaron diversos medios de comunicación (1, 2, 3 y 4), ya que la aprobación del uso del dióxido de cloro en dicho país se dio en medio de un controvertido escenario político por los desencuentros de opiniones entre el Ejecutivo y el Legislativo, lo que evidencia que dicho proceso no estuvo respaldado por la autoridad en salud de ese país. 

Por otra parte, en Colombiacheck realizamos una búsqueda en bases de datos científicas como Pubmed, Litcovid y Scielo de publicaciones académicas que relacionaran el consumo de dióxido de cloro con los cambios en las cifras por COVID-19 en Bolivia, como lo señala el médico del video. Para esto, utilizamos como criterios de búsqueda las palabras “dióxido de cloro”, “Bolivia” y “COVID-19”, pero la búsqueda fue fallida y no encontramos ningún estudio que relacionara tales términos.

También recurrimos a expertos en epidemiología y farmacología quienes nos ayudaron a analizar las afirmaciones hechas por el ortopedista mexicano, todos concluyeron que son inexactas y sin sustento científico. 

Oscar Eduardo Gómez, médico especialista en epidemiología de la Universidad del  Rosario con maestría en farmacología de la Universidad Nacional, explicó a Colombiacheck: “A pesar de que la aprobación del dióxido de cloro en Bolivia sí está notificada, en las listas de medicamentos e insumos aprobados en dicho país durante la pandemia no se encuentra esta sustancia. Tampoco está en las guías de práctica clínica de manejo del COVID-19 del Ministerio de Salud, por el contrario existe la declaración de esa institución que desaconseja el uso de la sustancia. Y no hay documentos oficiales que reporten qué tanto se ha consumido el dióxido de cloro en ese país”, enfatizó Gómez.  

Por lo tanto, “todo lo que se afirma en el video carece de evidencia científica y no permite afirmar que el dióxido de cloro sea la única causa de las cifras de la pandemia. Tampoco hay un sometimiento de esa información a una evaluación rigurosa a través del método científico y menos a validación por pares académicos”, concluyó Gómez.

Por otra parte, Claudia Patricia Vaca González, farmacóloga de la Universidad Nacional de Colombia, con maestría en farmacoepidemiología de la Universidad de Barcelona, junto a Luisa María Gómez, farmacóloga de la Universidad Nacional de Colombia, ambas integrantes del Centro de Pensamiento, Medicamentos y Poder de la Universidad Nacional, explicaron a Colombiacheck: “A partir de datos mínimos, como la aprobación del dióxido de cloro en Bolivia, no se pueden atribuir cambios epidemiológicos gruesos, como es la reducción de casos de infectados y muertos por COVID-19 en ese país”.

“Ese gran cambio pudo haberse dado por muchas variables, como las de tipo socioeconómico, incluyendo la realización o no de cuarentenas, así como comportamientos individuales tales como la adherencia a las medidas de bioseguridad e incluso factores como las variantes del virus pudieron influir. Una intervención micro no puede explicar unos cambios macro”, señaló Vaca.

“Cuando analizamos el video nos dimos cuenta de que atribuir la reducción de las cifras por COVID-19 en Bolivia a finales de año sólo a la autorización y consumo de dióxido de cloro, se trata de una falacia ecológica”, enfatizaron las farmacólogas. 

Una falacia ecológica  es un término que se aplica en diferentes campos como medicina, sociología y psicología que hace referencia a un error en la argumentación basado en la mala interpretación de datos estadísticos. En una falacia ecológica se asume la naturaleza o características de los individuos a partir de los datos generales del grupo al que pertenecen. Es decir, esta falacia se da a partir del supuesto de que cada uno de los miembros de un grupo muestran las mismas características del grupo en general.

En este caso, el médico del video que estamos verificando aseguró que debido al dato general de la aprobación del uso del dióxido de cloro en Bolivia para COVID-19, muchos individuos lo han consumido y esa es la única razón del cambio en las cifras de mortalidad a finales de noviembre. Además, los datos que utiliza no son exactos, como explicaremos más adelante.

En Bolivia los primeros casos por COVID-19 se reportaron el 10 de marzo del 2020, desde entonces el gobierno tomó diferentes tipos de medidas para tratar de contener la pandemia como lo señala una publicación que analizó los primeros 6 meses de pandemia en Bolivia. 

El plan estratégico nacional contra la pandemia ha incluido cuarentenas, educación en uso de medidas de bioseguridad, compra de medicamentos y recientemente adquisición de vacunas, así como realización masiva de pruebas según señaló el presidente Luis Arce, medidas que también están registradas de forma cronológica en este documento de la Americas Society.

Sobre el comportamiento de las cifras de la pandemia por COVID-19 en dicho país, el 10 de marzo del 2021, Mayber Aparicio, el director de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz, señaló según el Periodicobolivia, que en la primera ola de la pandemia—entre julio, agosto y septiembre de 2020— se registraron alrededor de 6 mil casos más en comparación a la segunda ola, que comenzó a mediados de diciembre del año pasado.

Mayber Aparicio, también enfatizó las diferencias en cuanto a la realización de pruebas en cada ola de contagios, así como la disponibilidad de centros médicos, “de 7 pruebas por cada mil habitantes (en la primera ola), ahora se realiza 42 por cada mil habitantes; de contar con dos hospitales que trabajaban en el tratamiento de COVID-19, actualmente se tiene de 6 a 7 nosocomios; se cambió el concepto de ambientes de aislamiento para los pacientes a ambientes de recuperación, como el Hotel del Deporte medicalizado en la zona de Alto Obrajes”, concluyó el funcionario. 

Estos datos reflejan las diferentes medidas que se han aplicado en Bolivia frente a la pandemia, y que también pudieron influir en el comportamiento de las cifras por COVID-19.

En conclusión Vaca y Gómez enfatizaron: “Para explicar los picos epidemiológicos así como los valles o disminuciones de los casos y muertes en la pandemia, hay que analizar múltiples variables, no se puede concluir por datos retrospectivos que se deben a un único factor”.


No hay evidencia de que el dióxido de cloro sea la solución para vencer la pandemia

“En esta plática les vamos a demostrar cómo es que el dióxido de cloro en forma de CDS es la solución más efectiva para vencer la pandemia”, afirma enfáticamente Manuel Aparicio en el video. 

Ya en chequeos previos (1, 2 y 3) habíamos señalado que no existe evidencia científica que respalde el consumo de dióxido de cloro, ni para COVID-19 ni para otras enfermedades, y que además la venta y comercialización de la sustancia está prohibida en Colombia.

Al realizar una nueva búsqueda de evidencia científica a la fecha de publicación de este chequeo, que respalde el uso del dióxido de cloro en pacientes con COVID-19, en Pubmed, la base de datos de la biblioteca nacional médica de Estados Unidos que recopila gran parte de la mayor y mejor evidencia en salud a nivel mundial, no encontramos resultados de estudios rigurosos y robustos hechos en humanos con COVID-19 y el dióxido de cloro.

Lo que encontramos son publicaciones (1, 2, 3, 4 y 5) en las que analizaron la utilidad de esta sustancia como un agente virucida (es decir, con capacidad para matar virus) pero en el tratamiento de aguas, así como otros estudios que evaluaron su uso en la limpieza de superficies y ambientes externos contaminados con SARS-CoV-2, pero ninguno con resultados en pacientes con diagnóstico de COVID-19.

Además en la página Clinicaltrials.gov en la que se registran los estudios tipo ensayos clínicos, a través de los cuales se evalúan tratamientos e intervenciones para las diferentes enfermedades, en el caso del dióxido de cloro y COVID-19 hay tres ensayos clínicos registrados.

búsqueda en clinical trials

Pantallazo de los ensayos clínicos registrados en Clinicaltrials.gov sobre dióxido de cloro. Fuente: https://clinicaltrials.gov/ct2/results?term=chlorine+dioxide&cond=COVID-19

Uno  de esos ensayos clínicos incluiría pacientes de Bogotá, sin embargo, el Invima indicó que correspondía a un protocolo no aprobado por esta institución, el cual se saltó toda la normativa para hacer su registro en la plataforma de Clinicaltrials.gov. 

Así desde mayo de 2020 en dicha institución emitieron una alerta sanitaria para el dióxido de cloro, aclarando que esa sustancia no es un medicamento y tampoco hay estudios aprobados en Colombia para su uso, información que a la fecha no ha sido modificada.

Otro estudio registrado el 9 de noviembre de 2020 en Clinicaltrials.gov  busca evaluar la eficacia de tratamientos no convencionales en pacientes no hospitalizados con COVID-19, incluyendo entre estos una solución acuosa con dióxido de cloro, será dirigido por Jonathan Murphy, médico internista y director médico en el AZ Good Health Center en Arizona, Estados Unidos. En la descripción del estudio se hace explícito que está reclutando pacientes, por lo tanto tampoco tiene resultados.

Y finalmente, el último estudio registrado, será patrocinado por la Universidad de California para evaluar el uso de diferentes tipos de enjuagues bucales en la reducción de la carga viral de SARS-CoV-2 en la boca de pacientes con COVID-19. Y uno de esos enjuagues es el CloSYS Ultra Sensitive Rinse mouthwash, que contiene dióxido de cloro estabilizado en combinación con otras sustancias. Pero tal estudio ni siquiera ha comenzado a reclutar pacientes a Marzo de 2021.

También encontramos investigaciones, similares a este último ensayo clínico, que datan de las últimas dos décadas (1, 2, 3, 4 y 5), en las que han evaluado distintas preparaciones con dióxido de cloro, como enjuague bucal para el manejo de la placa y la gingivitis, pero ninguna de éstas ha sido con el SARS-CoV-2.

El dióxido de cloro tampoco hace parte de los protocolos de tratamiento de los pacientes con COVID-19 de las autoridades en salud a nivel mundial como la Organización Mundial de la salud (1, 2 y 3), los Centros para el control y prevención de enfermedades de Estados Unidos, ni en el Ministerio de Salud de Colombia.

Esas autoridades en salud (1, 2, 3 y 4) han enfatizado los efectos tóxicos para el organismo que produce la exposición oral o inhalada al dióxido de cloro, tales como: quemaduras, insuficiencia respiratoria; cambios en la actividad eléctrica del corazón; baja presión sanguínea, deshidratación, insuficiencia hepática aguda; recuento bajo de células sanguíneas, vómito y diarrea severa.

Las comparaciones de cifras de la pandemia entre países no se pueden hacer así

En el vídeo, el médico Aparicio Alonso continúa señalando para justificar el uso del dióxido de cloro: “En Bolivia, que tiene nueve millones de habitantes, tienen el 6 % de muertes, el número de casos es proporcionalmente mayor al de México, pero luego reportaron 200 % de casos al día más que México, antes de autorizar el dióxido de cloro.  Y qué sucede que al 30 de noviembre, después de más de dos meses de usar en Bolivia el dióxido de cloro, prácticamente en toda la población tienen 30 casos contra un promedio de 6.300 en México, eso corresponde 2.000 % menos casos diarios en Bolivia que en México”.

comparación bolivia y méxicopantallazo mexico bolivia datos video

Pantallazos del vídeo que verificamos.

Pero aquí el médico hace una maraña de distorsiones en datos y realiza comparaciones inapropiadas. 

Uno de los errores está en señalar que la población actual de Bolivia es de nueve millones de personas, pues según datos poblacionales del Banco Mundial dicho país tenía para el 2019, la cantidad de 11,2 millones de habitantes y el próximo censo apenas está programado para el 2022. 

Los datos siguientes que da el médico, son inespecíficos y resultan inchequeables, ya que por ejemplo para el 6 % de muertes que señala, no especifica a qué total pertenece dicho porcentaje; si al total de casos por COVID19 reportados en Bolivia en un día o al total de los pacientes graves por COVID-19, o del total de muertes registradas al día por todas las causas de muerte en ese país. Además tampoco da un lapso de tiempo o una fecha específica para ubicar dicho dato.

Así mismo ocurre para el “200 % más de casos al día” que, señala, se presentaron en Bolivia, porque no aclara a qué tipo de casos se refiere, si son el total de casos COVID-19, o los enfermos graves, moderados o leves con dicha enfermedad, ni en qué fecha o lapso de tiempo exacto, lo que nos impide hacer una verificación exacta.

Por otra parte, al revisar cifras de la pandemia en Bolivia y México a finales de noviembre de 2020, según el portal Worldmeterinfo, si se hace evidente que en Bolivia el registro de casos diarios  por COVID-19 disminuyó significativamente a finales de noviembre, y en México la tendencia de la curva de casos diarios de COVID-19 se mantuvo en comparación a la tendencia de meses anteriores, como se muestra en las siguientes gráficas, pero como explicamos previamente dichos cambios en el comportamiento de las cifras no se pueden atribuir a una sola causa.  

casos diarios de COVID19 Boliviacasos diarios Bolivia

Casos diarios de COVID-19 en Bolivia y México desde 15 de febrero 2020/ 31 de marzo de 2021 Fuentes: https://www.worldometers.info/coronavirus/country/bolivia/  y https://www.worldometers.info/coronavirus/country/mexico/ 

Finalmente, el médico acierta relativamente en el número de casos por COVID-19 para Bolivia y México del 30 de noviembre de 2020, los cuales coinciden con los del portal Worldmeterinfo, para esa fecha en Bolivia se registraron 30 casos por ese día de COVID-19 y en México 6.388 casos.

Pero es un error intentar realizar comparaciones tan vagas de datos de mortalidad y casos por COVID-19 entre países, como lo hacen en el vídeo. Primero porque algunos de esos datos no se tiene claro de dónde salen y qué factores se tuvieron en cuenta para su cálculo y segundo porque siempre es importante asegurarse de que se están confrontando las mismas cosas, lo cual en las afirmaciones del médico no está claro.

“Para que las comparaciones sean útiles hay dos cuestiones generales a considerar, ¿los datos a comparar significan lo mismo? Y, ¿tiene sentido contrastar dos conjuntos de números si la epidemiología (todos los demás factores que rodean la propagación de la enfermedad) es diferente?", aclaró Rowland Kao, profesor de Ciencia de Datos en la Universidad de Edimburgo, Reino Unido a la BBC de Londres.

Por eso al comparar las muertes y casos por COVID-19, no se puede realizar de forma arbitraria porque hay diferencias en cómo los países registran tales datos, además no hay un estándar internacional validado para medirlas. Por ejemplo Francia, incluye muertes en residencias en los números que recolecta todos los días, pero las cifras diarias de Reino Unido sólo incluyen muertes en hospitales, señalan en la publicación de la BBC de Londres. 

Así concluimos que las afirmaciones hechas en el video por el médico Manuel Aparicio Gómez sobre el dióxido de cloro y el comportamiento de las cifras de la pandemia en Bolivia son falsas, llenas de imprecisiones, cae en una falacia ecológica y además realiza comparaciones de datos de la pandemia de forma precipitada. 

Ante desinformación sobre el coronavirus y la pandemia, lo invitamos a visitar nuestro especial sobre Mentiras y verdades sobre el coronavirus

*Claudia Patricia Vaca y Luisa M. Gómez hacen parte del Centro de Pensamiento, Medicamentos y Poder, Universidad Nacional de Colombia