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Lunes, 16 Septiembre 2019

Paloma Valencia también dijo que disidencias de Farc son principales asesinos de líderes sociales

Por Sania Salazar

En Colombiacheck ya habíamos revisado una afirmación similar. Revisamos cifras actualizadas y las conclusiones son las mismas, en la mayoría de los casos se desconocen los autores y las disidencias están entre los victimarios, pero no son los principales.

La senadora Paloma Valencia, del partido Centro Democrático, aseguró en una entrevista con Jaime Bayly, que “el primer asesino de los líderes sociales son las disidencias de las Farc; eso sumado al narcotráfico y a la minería ilegal”.

En enero de 2019 Colombiacheck revisó una frase similar de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez que calificamos como falsa, pues tanto las cifras oficiales como las extraoficiales sobre los asesinatos de líderes sociales concuerdan en que en buena parte de los casos no se ha podido establecer la identidad de los responsables, además las disidencias no aparecen como las mayores responsables de la autoría material ni intelectual de esos crímenes, según las fuentes que consultamos. 

El equipo de prensa de Valencia le dijo a Colombiacheck que la información está basada en artículos de prensa, en derechos de petición y en una investigación realizada al interior de la oficina de la senadora. Documentos e investigación que son reservados, resaltaron.

A raíz de que Valencia repitió la idea, hicimos una nueva búsqueda de datos actualizados a 2019 y encontramos que la mayoría de información al respecto tiene datos de 2018 o se refieren a los asesinatos que se han registrado desde 2016, cuando se firmó el Acuerdo Final entre el Gobierno y la exguerrilla de las Farc. Pero, en todo caso, la información es falsa.

En un comunicado de prensa fechado el 20 de agosto de 2019, la Fiscalía General de la Nación presenta un balance de la generalidad de los casos de asesinatos de líderes sociales en el que incluye una tabla en la que las organizaciones criminales con mayor responsabilidad son “Organización criminal tipo C” (que son definidos por la Fiscalía como "Grupos de Delincuencia Común Organizada"), el “Clan del Golfo” (que es el mismo grupo antes conocido como "Los Urabeños" o el "Clan Úsuga") y los “Gaor”. Este último se refiere a "Grupos Armados Organizados Residuales", que es el nombre con el que el gobierno identifica a las disidencias de las Farc. El rubro “FARC” está en el quinto puesto. Entre Gaor y FARC, suman el 12,99 por ciento de los hechos reportados. Es decir que en la mayoría de los casos no fueron los responsables.

[ACTUALIZACIÓN 23/9/2019: Editamos el párrafo anterior para dar más claridad sobre los grupos mencionados].

Cuadro Fiscalía


La Fundación Paz y Reconciliación, Pares, ha registrado 70 asesinatos de líderes sociales entre enero y septiembre de 2019, en 62 de los casos no está identificado el “autor o estructura” responsable del hecho, en tres se responsabiliza al “Clan del Golfo”, en dos a los “Caparrapos”, en otros dos al “ELN” y en uno a un “grupo armado Postfarc”.

El informe “¿Cuáles son los patrones? Asesinato de líderes sociales en el post Acuerdo”, publicado en febrero de 2019, coincide con otros análisis en que en buena parte de los casos se desconoce el autor. “Del total de los homicidios y desapariciones forzadas registradas se encuentra que, de los 257 casos registrados desde la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y la antigua guerrilla de las FARC-EP, en 118 casos (45,91%) se desconoce la autoría; mientras que en otros 35 (el 13,61%) –por las características de los homicidios– es posible determinar que se trata de un grupo armado, aunque se desconoce cuál es”.

El informe señala que solo en 106 casos de violaciones al derecho a la vida (41,24%) se presume el autor y que de estos, 44 se atribuyen a grupos paramilitares (17,12%). “Dentro de los ejecutores materiales de estos asesinatos se encuentran miembros de grupos locales considerados como de delincuencia organizada presumiblemente al servicio o con vínculos con organizaciones de alcance nacional, involucrados en tres de ellos”, indica el informe, que además señala que los casos atribuidos a  grupos conformados por desertores o disidentes de las FARC-EP fueron 19 (7,39%).

Aquí hay que anotar que este informe, como lo aclaran sus autores al comienzo del texto, está construido con base en registros e información aportada por las organizaciones participantes, pues como ya lo habíamos explicado en el chequeo realizado a la Vicepresidenta, no hay uniformidad en las cifras de estos delitos debido a las diferencias metodológicas de las organizaciones que hacen seguimiento y análisis de estos crímenes.

¿Y el narcotráfico y la minería ilegal?

“Algunas personas y familias pertenecientes a determinados sectores del poder político y económico que históricamente han transitado entre legalidad e ilegalidad y que sienten amenazada su posición privilegiada, y por eso acuden a los grupos armados para, mediante actos criminales, mantener esa posición”, le dijo Camilo Bonilla, coordinador del Área de Investigación de la Comisión Colombiana de Juristas, a El Espectador cuando le preguntan quiénes se oponen a los nuevos actores sociales y políticos al punto de querer asesinarlos.

En esa teoría coincide con Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, quien aseguró en el programa Semana en Vivo en mayo pasado que hay gente en las regiones contratando sicarios para asesinar líderes sociales.

“Los actores armados son uno de los eslabones en esto, pero no es el único eslabón en el territorio, ¿quién manda a matar a los reclamantes de tierra en el Urabá? Pues los despojadores. . . uno no puede decir que donde hay actores armados ilegales hay un plan de exterminio, entonces, ¿qué pasa en el resto del país donde no hay esa presencia?”, pregunta Ávila, quien indicó que desde el perfil de la víctima hay una sistematicidad clara. “El 68% de las víctimas están agrupados en: líderes comunales que se oponen a economías ilegales, reclamantes de tierra o de verdad que quieren participar en política y los líderes que defienden el medio ambiente”.

Lunes, 28 Noviembre 2016

¿Paciente y disciplinada espera de la guerrilla?

Por Miriam Forero

Por más que las Farc insistan en su discurso de unidad de mando, las evidencias demuestran que existen grandes dificultades entre sus filas y bases. Recientemente tuvieron que expulsar a cinco de sus jefes, lo que se suma otros hechos de disidencias y desacatos.

“Con el nuevo Acuerdo Final se generan condiciones para iniciar el difícil proceso de la reconciliación nacional, propósito que compromete a las diferentes clases sociales, (...) y desde luego a nuestros guerrilleros, que con expectativa han estado en paciente y disciplinada espera”.

Con estas dos cualidades Iván Márquez definió la actitud de los miembros de las Farc el pasado 12 de noviembre, durante el anuncio del nuevo acuerdo entre el Gobierno y esta agrupación subversiva. Y ese ha sido el discurso general de los altos mandos de esa guerrilla, como Marcos Calarcá, quien afirmó el 4 de noviembre en una rueda de prensa sobre el mecanismo de verificación del desarme, que en toda la historia de las Farc nunca se ha dado una disidencia, entendida como la separación de un grupo significativo, pues, según él, “una de las fortalezas de la organización es su unidad de mando”.

Colombiacheck recopiló datos de hechos recientes y encontró inflada la expresión de Márquez y de Calarcá pues, si bien es normal que en procesos de paz algunos combatientes no acepten la negociación, la situación de esa guerrilla no ha sido de total sometimiento y unidad; de hecho, sus dirigentes se han visto obligados a capotear brotes de indisciplina y rebelión.

Para empezar, es bien conocido el caso del Frente 1, que en junio pasado comunicó su decisión de no acogerse al proceso de paz. En una de las varias respuestas que recibieron de sus compañeros, el Frente 51 calificó así su decisión: “rechazamos enfáticamente la actitud de fraccionalismo y grupismo del grupo del Primer Frente, desviado de la línea político militar de las Farc”.

La Defensoría del Pueblo ha alertado sobre los problemas que esto ha generado para las comunidades de Vaupés, Guaviare y Amazonas, así como para varios grupos indígenas, quienes han sido extorsionados y presionados. Pero también al interior del grupo se notan las divisiones, como el caso de seis cabecillas que han huido, tres de ellos llevándose $2.000 millones.

Entre las situaciones que contrarrestan la disciplina y paciencia de las que habla Márquez están:

- [Actualización] La reciente expulsión de cinco jefes de las Farc por “su conducta que los ha llevado a entrar en contradicción con nuestra línea político-militar”. En el comunicado del 13 de diciembre, en el que el Estado Mayor de esa guerrilla hizo el anuncio, no sólo se hace evidente que ha faltado disciplina por parte de varios miembros que ocupaban cargos de mando, sino que también se nota la influencia que éstos han logrado sobre guerrilleros que no han estado en paciente y disciplinada espera. “Hacemos un llamado a los combatientes que bajo engaño han sido llevados a emprender un camino de aventura sin futuro, para que se aparten de la errada decisión que han tomado sus jefes inmediatos y regresen a las filas de las FARC-EP”, expresa el comunicado.

- Un monitoreo de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) identificó tres hechos de disidencia -además del Frente 1- y otros cinco frentes guerrilleros con riesgos de que se presenten este tipo de situaciones. Entre las principales acciones que la FIP identificó como contrarias a lo que la dirigencia de las Farc ha ordenado o prometido durante el proceso, están la transferencia de capacidades y personal a otros grupos como el ELN y el EPL en el Catatumbo o ‘La Empresa’ en Buenaventura; y el fortalecimiento de vínculos internacionales para mantener a flote el narcotráfico.

- La muerte de 11 militares en Buenos Aires, Cauca, mientras se encontraban en un establecimiento deportivo, que desembocó en el rompimiento del cese unilateral del fuego, el pasado 22 de mayo.

- Ataques a la infraestructura petrolera en Tumaco por parte de la columna móvil Daniel Aldana en 2015. Los problemas con esta columna llegaron a tal punto que, según información de La Silla Vacía, algunos de sus miembros habrían asesinado a alias “Don Y”, quien no se quería acoger al acuerdo y que para la dirigencia fariana había pasado de ser un disidente a convertirse en un exmiliciano muy problemático.

De hecho, el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, informó en una audiencia en la Cámara de Representantes el pasado 7 de diciembre, que su entidad acababa de legalizar 12 capturas de nuevas bandas en esa zona de Tumaco, integradas por disidencias de las Farc.

- Las salidas de varios miembros de las Farc, a quienes la paciencia no les alcanzó para esperar el cierre de los acuerdos. Los casos más recientes, que esa misma guerrilla reconoció, se dieron en el Frente 19 entre el 30 de agosto y el 9 de octubre. “La pregunta es si este es un caso aislado o se estaría dando a cuentagotas en otros frentes”, advierte, al respecto, Eduardo Álvarez Vanegas, de la FIP, en un análisis que escribió en Razón Pública con base en los datos de aquella entidad.

- El reciente enfrentamiento entre el Ejército y miembros del Frente 37 en el que murieron dos guerrilleros y uno más fue capturado. Aunque las Farc refutaron la versión militar según la cual esas tres personas estarían dedicadas a la extorsión y la minería ilegal, sí fue una ocasión para que tanto la delegación del gobierno como la de las Farc recalcaran la debilidad del cese al fuego, que se puede romper por la impaciencia de unos y otros en cualquier momento.

“Diferentes sectores califican de “frágil” el actual momento. Parece haber desconfianza entre las filas de las Farc y esto traería más disidencias y desertores”, alerta Álvarez Vanegas.

Sin embargo, teniendo en cuenta que las Farc calculan en 5.765 el número de sus combatientes, estos casos de disidencias o posibles desobediencias, no representan una porción grande del accionar en ese grupo insurgente, pero sí demuestran que la paciencia y disciplina no ha sido generalizada ni absoluta como la quiso hacer ver Iván Márquez.