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Miércoles, 19 Junio 2019

Reencauchan una noticia falsa sobre corrupción en la entrega del Nobel de Paz a Santos

Por Ana María Saavedra

En portal Oiga Noticias se asegura que en Noruega hubo “corrupción en la entrega de premios Nobel de paz”, pero las supuestas pruebas que da mezcla dos casos que no permiten llegar a esa conclusión.

Tanto en publicaciones en grupos de Facebook como en el portal Oiga Noticias que titula una nota: “Comité ‘Nobel de Paz’ es denunciado por corrupción”, cita una noticia del medio Correspondencia Romana.

Mientras que la nota de Oiga Noticias tiene fecha del 16 de junio de 2019, la noticia de Correspondencia Romana, titulada El Proceso de Paz de Colombia al borde del abismo, es del 27 de abril del 2018. La información que entregó el año pasado este portal y que Oiganoticias hace parecer como reciente indica que: “simultáneamente, a muchos miles de kilómetros de distancia, se ha desatado otra tormenta que repercute en el proceso de paz de Colombia. Se trata de los Comités que otorgan los míticos premios Nobel, pues por primera vez en su historia varios de sus integrantes son acusados de recibir sobornos, filtrar informaciones y de otras conductas inapropiadas. Y ya algunos de sus miembros han sido obligados a renunciar”.

Este portal también retoma una información, que un columnista del medio español de derecha ABC, había difundido en 2016 cuando el expresidente Santos fue galardonado con este reconocimiento.

Correspondencia Romana, que dice ser un órgano de difusión Católico y de derecha, mezcla dos casos diferentes frente al Nobel para relacionarlo con una supuesta corrupción en la selección del entonces presidente colombiano como Nobel de Paz.

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Por un lado, habla de un escándalo de corrupción en el Premio Nobel y hacer ver como si este hecho tuviera relación con el Nobel de Paz cuando en realidad se relacionó con el Nobel de Literatura por un caso de abuso sexual.

El escándalo se dio en noviembre de 2017 cuando un periódico sueco reportó que 18 mujeres dijeron que habían sido acosadas o abusadas sexualmente por Jean-Claude Arnault, un fotógrafo y dramaturgo relacionado con la Academia y que está casado con una integrante de esta, Katarina Frostenson.

Tras estas denuncias, varios de los integrantes del Comité de Literatura renunciaron en protesta pues, pese a lo ocurrido, Frotenson continuó en su cargo, aunque luego renunció.

Debido a esta crisis, en 2018 se suspendió la entrega del Nobel de Literatura, como se informó en este comunicado

Además es necesario aclarar que el Nobel de Paz se entrega en Noruega, mientras los demás, como el de Literatura, es entregado es en Suecia.

Por estas razones, es falso que lo ocurrido con el Nobel de Literatura haya tenido relación con el Premio Nobel Entregado a Santos en 2016. 

Las otras acusaciones señalan a la Kaci Kullman, quien fue la presidenta del Comité del Nobel de Paz y falleció por un cáncer en 2017

Según Correspondencia Romana, Kullman “antes había sido Ministra de Estado de Noruega, y como tal representó los intereses de la estatal petrolera noruega Statoil, que recibió del Presidente Santos grandes negocios petroleros en Colombia, en asociación con Ecopetrol, la petrolera estatal colombiana. En ellos, el Presidente de Colombia le entregó a la petrolera noruega vastas regiones colombianas para la exploración de petróleo, justo antes de ser honrado con el premio Nobel de Paz”.

Estas acusaciones falsas ya habían sido verificadas en Colombiacheck en diciembre del 2016 en la nota “¿El Nobel de paz otorgado a Santos fue comprado con petróleo y sangre?”.

Entre las evidencias de la falsedad de esta acusación citamos el testimonio de Erik Haaland, gerente de comunicaciones de Statoil. 

El funcionario en diálogo con la emisora La FM explicó que no se podía establecer una relación directa entre la entrega del Premio Nobel de Paz noruego al presidente Santos y los negocios que la compañía Statoil (también noruega) tiene en Colombia. “No hay conexión, son dos cosas independientes. No tienen que ver el uno con el otro”, explicó.

Haaland sostuvo que la presidenta del Comité Noruego del Nobel estuvo en la junta directiva de Statoil de 2003 a 2007 y que la compañía solo llegó a Colombia en el 2014, dato que verificó Colombiacheck en el Registro Único Empresarial y Social donde está documentado que la empresa extranjera apenas aterriza en el país en septiembre de 2014.

Esta compañía internacional, según explicó el funcionario, tiene una estrategia global de exploración y así lo evidencia su página oficial en donde revela presencia en 36 países del mundo.

Con todos estos elementos, calificamos la noticia reencauchada por Oiga Noticias como falsa.

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Miércoles, 12 Septiembre 2018

En Colombia las desapariciones son más que en las de dictaduras de Chile y Argentina

Por Sania Salazar

Un trino compara, sin tener en cuenta el contexto, el número de desaparecidos de las dictaduras de Chile y Argentina con las del conflicto colombiano.

Un gráfico difundido en Twitter indica que los desaparecidos en el conflicto colombiano (según el trino, 86.000) superan a los de las dictaduras de Chile (3.200) y Argentina (40.000). La información del gráfico es Aproximada porque no hace la comparación con la metodología adecuada pues para sacar conclusiones en casos como este hay que tener en cuenta los periodos comparados y la población de cada país en esos lapsos.

 

 

El reporte más reciente del Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, sobre desaparición forzada indica que en Colombia se han registrado 80.569 desapariciones entre 1958 y 2018. Aunque en ese mismo Observatorio se había hablado de 86.000 desaparecidos, se depuraron las bases de datos y se llegó a esa nueva cifra. En el trino no se indica el periodo de tiempo cuantificado en el caso de cada país, ni la fuente en la que se basan las cifras.

La gráfica compara cifras de periodos violentos de distinta duración. La dictadura en Chile duró 17 años (entre 1973 y 1990). Por su parte, la dictadura en Argentina duró siete años (de 1976 a 1983). Las estadísticas de Colombia, en cambio, corresponden a 60 años de conflicto armado (1958-2018), por lo que la comparación es inexacta, según explicó Andrés Suárez, director del Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH-

Suárez, además, indicó que la única comparación viable entre la situación de desaparecidos en estos tres países tendría que basarse en la tasa de víctimas por 100 mil habitantes (es decir, qué porcentaje de la población que tenía cada país en el momento de los hechos fue afectada) para saber en dónde fue más grave la situación.

Según el informe del CNMH titulado Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia, en Chile hubo 3.500 desapariciones documentadas y 10.000 en Argentina, en donde la proyección de ese delito es de 30.000 casos.

Para confrontar las cifras de una manera mínimamente comparable, sobre todo en términos de tiempos, Suárez recomendó tomar el lapso entre 1997 y 2004 que es el periodo más crítico de desapariciones en el caso colombiano, con 41.200 casos.

También recomendó, en el caso de Argentina utilizar la cifra de 10.000 desaparecidos por ser los casos que están documentados.

Al hacer ese ejercicio, el resultado es que Colombia sí es el país más afectado por ese delito con 93,2 desaparecidos por cada 100 mil habitantes. El segundo Argentina con 35,8 y Chile el tercero con 30,2 por 100 mil habitantes. (Si en el caso argentino se tomara la cifra de los 30.000 casos proyectados, el resultado sería de 107,4 desaparecidos por cada 100 mil habitantes, un resultado más alto que el de Colombia).

Aunque en el trino se habla de Seguridad democrática haciendo alusión a la llamada política de seguridad del Estado que se denominó así durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, hay que aclarar que esa política se implementó durante el doble periodo de Uribe (2002-2010) y la cifra de desaparecidos del CNMH corresponde a 60 años de conflicto.

También hay que señalar que entre 2002 y 2010 hubo 29.251 desapariciones forzadas en el marco del conflicto armado (de las 80.569 que se han registrado), pero también que en el periodo de consolidación de esa política hubo un decrecimiento de ese delito, (como se puede ver en el gráfico).

Infografía sobre desapraición forzada con datos del CNMH

Suárez señaló además, que esa reducción pudo ser mayor de no ocurrir los falsos positivos y resaltó que entre los responsables de las desapariciones forzadas no solo está el Estado, sino que es un crimen en el que tienen responsabilidad otros grupos armados. “A diferencia de las dictaduras no hay cómo probar en estos momentos que la desaparición fue una política sistemática o una estrategia del poder militar en Colombia o del Estado colombiano, con eso hay que tener cuidado”, concluyó Suárez.

El caso colombiano

En Colombia este es un crimen de lesa humanidad que “ha afectado sobre todo a los líderes sindicales y su familia, a la población civil sindicalizada y su familia, a los estudiantes, a los militantes y simpatizantes de los partidos políticos de izquierda y sus familiares, a los miembros de las organizaciones de defensa de los DD.HH.” indica el informe Hasta encontrarlos.

Ese informe indica además que también han sido víctimas de desaparición forzada los abogados o investigadores judiciales que se han ocupado de las denuncias y los miembros de las organizaciones de defensa de los derechos humanos que han hecho eco de los reclamos de los allegados a las víctimas.