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Cuestionable

Domingo, 29 Marzo 2020

Tratamiento difundido por clínica de Cali para Covid-19 no tiene aún evidencia científica concluyente

Por Ana María Saavedra

Hidroxicloroquina, cloroquina y azitromicina han sido promocionados como tratamientos efectivos por la Fundación Valle del Lili y Donald Trump, entre otros, pero hacen falta más estudios para comprobar su efectividad.

La semana pasada, la Fundación Valle del Lili de Cali citó a una rueda de prensa para hablar acerca de un ‘Tratamiento de infección por Coronavirus (COVID-19)’. Se trataba de “una opción de tratamiento a través de dos medicamentos como: Hidroxicloroquina y Azitromicina, que pueden disminuir rápidamente el crecimiento y expansión del virus en el paciente, disminuir la posibilidad de una enfermedad grave o insuficiencia respiratoria, así como la posibilidad de contagiar a los demás”, según el comunicado de prensa. 

En un documento, que aparecía en la presentación, se recomendaba “tanto para los pacientes leves como graves” infectados con el coronavirus SARS-CoV-2 (causante de la enfermedad Covid-19) “una dosis” de “hidroxicloroquina y azitromicina”.

 

pantallazo documento de Valle del Lili con medicamentos Covid-19

Rueda de prensa de Valle del Lili

 

En la citación a la rueda de prensa se indicaba que el objetivo de la citación era aclarar a la comunidad en general las razones por las cuales el tratamiento direccionado en la institución es útil en la atención de pacientes con Covid - 19.

Citación de rueda de prensa

La hidroxicloroquina es un medicamento que se usa para prevenir y tratar la malaria. La cloroquina es un medicamento similar. Mientras que la azitromicina es un antibiótico usado para infecciones en el pecho, como bronquitis y neumonía. Y, aunque algunos estudios sí muestran un potencial de estas medicinas para tratar el Covid-19, aún no hay evidencia conclusiva.

Este tratamiento, según Juan Diego Vélez Londoño, médico especialista en Infectología y medicina interna, jefe del servicio de Infectología, presidente del Comité de Infecciones de la Fundación Valle del Lili y docente de la Universidad ICESI, es “la primera luz que nos permite un tratamiento muy probablemente apropiado”.

Vélez explicó en la rueda de prensa que este tratamiento deriva de un estudio que está en el International Journal of Antimicrobial Agents llamado “Hydroxychloroquine and azithromycin as a treatment of COVID-19: results of an open-label non-randomized clinical trial(“Hidroxicloroquina y azitromicina como tratamiento de COVID-19: resultados de un ensayo clínico abierto no aleatorio”).

Según Vélez, “todas las críticas son válidas, habrá que solucionarlas entre todos, es posible que haya que hacer algún ajuste a este tratamiento, es posible que haya que cambiar las dosis, es posible que otros medicamentos se introduzcan, todo eso es posible pero esta guerra es de todos y en este sentido hemos evaluado con la industria farmacéutica y es importante entre todos ver la posibilidad de poder producir estos medicamentos en gran escala”.

Tras la rueda de prensa, diferentes medios de comunicación publicaron notas como “Clínica en Cali propone tratamiento francés que podría disminuir contagio de COVID-19”, “Fundación Valle del Lili anuncia protocolo para pacientes con Covid-19”, “¿Posible 'cura' para el Coronavirus? En Cali avanzan para controlar a la pandemia”, entre otros titulares.

Algunas personalidades en redes sociales también compartieron la noticia, como el senador Álvaro Uribe, quien escribió en su cuenta de Twitter: “Científico del Hospital Valle de Lili, Cali, recomienda medicamento, habrá provisión!”.

En Facebook y cadenas de WhatsApp se compartió el documento con las dosis de los medicamentos y mensajes como este:

 

ATENCIÓN COLOMBIA ! ÚLTIMA HORA !

Un médico de la Clínica Valle de Lili en Cali acaba de informar que sometió a 7 pacientes infectados de CORONAVIRUS a tratamiento con dos medicamentos que se consiguen en cualquier farmacia , Higrociclorina y la acitromicina , y se sanaron . Les acaban de dar de alta y se encuentren totalmente recuperados . Remitieron éstos medicamentos a supervisión para corroborar la la efectividad . Ojalá todo sea positivo y haya una luz de esperanza al final de esta crisis de salubridad”.

Sin embargo, este mensaje es impreciso y no es cierto que los siete pacientes hayan sido curados en esta clínica del Cali. 

En la misma rueda de prensa, el médico Vélez explicó que la investigación francesa, publicada en la revista científica ya mencionada, estudió a 36 pacientes con Covid-19. A siete de ellos se les aplicó el tratamiento con los dos medicamentos en cuestión. A la semana ya no tenían el virus. 

Pero, además, ese estudio ha sido fuertemente criticado por la comunidad científica alrededor del mundo. Este es el caso de la Asociación Colombiana de Reumatología, Asoreuma, y de la Asociación Colombiana de Infectología, Acin, quienes publicaron comunicados al respecto:

Asoreuma le envió una carta al Ministro de Salud diciendo que “la divulgación que en medios de comunicación se ha realizado durante los últimos días, en relación con un posible efecto terapéutico de los medicamentos cloroquina e hidroxicloroquina, para enfermos contagiados con el virus SARS-CoV-2 ha generado expectativas no fundadas en la población general en relación con su eventual uso profiláctico, indicación que a la fecha no cuenta con sustento o evidencia científica”. 

Agregó que “ya hemos comenzado a tener noticia de la baja disponibilidad en farmacias de estos medicamentos”.

Por su parte, la Acin indicó que “a la fecha” no existe evidencia científica sobre el uso de la cloroquina y sus diferentes presentaciones para evitar, prevenir o hacer profilaxis [es decir, establecer una metodología de tratamiento] de la infección por virus SARS-CoV-2”.

La Acin presentó el 27 de marzo pasado el "Consenso colombiano de atención, diagnóstico y manejo de la infección por SARS-COV-2/COVID-19 en establecimientos de atención de la salud".

En ese protocolo, aunque se habla de la efectividad de estos medicamentos en “6 pacientes” y se incluye dentro de los protocolos del manejo de los pacientes, se indica que “no existen datos clínicos lo suficientemente robustos que nos permitan recomendar esta combinación a pacientes con COVID-19. Podría considerarse su uso en protocolos de investigación mientras se publica más información que avale su uso. La cloroquina, hidroxicloroquina y azitromicina pueden prolongar el intervalo QT [asociado a taquicardia ventricular, un factor de riesgo que puede llevar a muerte súbita] y se debe realizar vigilancia electrocardiográfica en especial en pacientes con disfunción renal y hepática”.

En Colombiacheck consultamos al médico Alfonso Rodríguez, experto enfermedades tropicales de la Universidad Tecnológica de Pereira y vicepresidente de la Acin, quien nos explicó que, “para múltiples drogas investigacionales, como es el caso de la cloroquina (y de la hidroxicloroquina), azitromicina, lopinavir, ritonavir, remdesivir, entre otras, existen datos preclínicos, de estudios a nivel de laboratorio, que sugieren de su potencial actividad contra el virus SARS-CoV-2, causante del Covid-19. Sin embargo, hasta el momento no existe ningún estudio científico disponible, debidamente evaluado, publicado en revistas científicas indexadas arbitradas, que permita recomendar su uso como tratamiento, mucho menos como profilaxis”.

Rodríguez añadió que “ello implica que se requieren con urgencia estudios, ensayos clínicos apropiados, que permitan concluir con un buen nivel de certeza que alguna de dichas drogas, solas o en combinación, pueden ser realmente útiles para el Covid-19”. 

Por otra parte, un día antes de que la Fundación Valle del Lili hablara del tratamiento con hidroxicloroquina y azitromicina para pacientes con Covid-19, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, resaltó estos medicamentos en su cuenta de Twitter. Tras ese anuncio, nuestros colegas de la plataforma digital de periodismo colaborativo dedicada a la salud pública en América Latina, Salud con Lupa, publicaron una verificación de la afirmación de Trump sobre estos medicamentos.

En el informe “No hay evidencia de que 2 medicinas contra la malaria sirven para COVID-19” [que Colombiacheck republicó aquí] se explican las deficiencias metodológicas del estudio, principalmente que la evidencia a favor de la efectividad de este tratamiento no cumple con estándares científicos. 

El artículo de Salud con Lupa, además, coincide con la información del Consenso colombiano publicado por la Acin y ratificado por diferentes médicos especialistas. Uno de esos expertos, Fernando Suárez Obando, director del Instituto de Genética Humana, indicó en dos trinos que la evidencia de ese estudio era muy limitada.

Suárez compartió un video publicado en Youtube por el médico internista, reumatólogo  y epidemiologo clínica, Daniel Fernández Ávila, en el que, aparte de corroborar que la evidencia científica que se tiene es débil, los medicamentos solo deben ser tomados bajo prescripción médica.

 

Así que, con todas estas evidencias, calificamos como cuestionable la información difundida sobre el tratamiento promovido por la Fundación Valle del Lili para el tratamiento de Covid-19.

[Actualización del 27 de mayo de 2020:]

El 26 de mayo pasado la Organización Mundial de la Salud suspendió temporalmente las pruebas de hidroxicloroquina como posible tratamiento contra el COVID-19, por precaución. Así lo anunció el el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que citó un estudio publicado en la revista  científica  The Lancet que indicaba una "mayor tasa de mortalidad" de pacientes de COVID-19 que habían tomado esta droga.

[Actualización del 4 de junio de 2020:]

El 2 de junio, The Lancet publicó una nota sobre el estudio mencionado en la actualización anterior, diciendo que había encontrado problemas con sus datos y que haría una revisión.

En respuesta, el 3 de junio, en una rueda de prensa, Ghebreyesus afirmó que la OMS autorizaría la reanudación de "todos los brazos del Solidarity Trial [el estudio que busca entender los efectos de varias sustancias en pacientes de COVID-19], incluida la hidroxicloroquina".

El 4 de junio The Lancet anunció que tres de los autores del paper, al no haber podido completar una auditoría independiente de sus resultados, se retractaron de su estudio.

De todas maneras, mantenemos la conclusión de "cuestionable", pues aún no hay evidencia científica concluyente que permita afirmar que esta sustancia puede curar a los pacientes de COVID-19.

[Actualización del 18 de junio de 2020:]

El 17 de junio, la OMS anunció en su cuenta de Twitter que suspendería las pruebas de hidroxicloroquina como tratamiento para el COVID-19 debido a que "la evidencia muestra que no reduce la mortalidad de pacientes hospitalizados" por esta enfermedad.

La OMS también aclaró que esto no impacta un posible estudio de la sustancia como preventiva del COVID-19, o como tratamiento para pacientes no hospitalizados de esta enfermedad y aseguró que la hidroxicloroquina se sigue considerando segura para pacientes de enfermedades autoinmunes o de malaria.

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Falso

Martes, 05 Mayo 2020

Túneles desinfectantes no eliminan '99% de los virus'

Por Ana María Saavedra

Estas cabinas no pueden eliminar los virus que ya hayan entrado al cuerpo y no hay suficiente evidencia de que sean seguros para la salud de las personas que son rociadas con desinfectante.

Pantallazo de folletos de cabina sanitaria

Tanto en redes sociales como en portales se están ofreciendo unas cabinas desinfectantes que, supuestamente, pueden "eliminar el COVID-19". Pero el COVID-19 no es un virus (sino el nombre de la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2) y estos túneles no pueden eliminar los virus que ya hayan entrado al cuerpo. Además, no hay suficiente evidencia científica que permita asegurar que son seguros para la salud, por lo que no son recomendados por las autoridades de salud.

Una de las cabinas promocionadas son llamadas "Cabinas de Sanidad Cleaning Box" que promete eliminar "el 99 % de virus, incluido COVID-19”.

Las cabinas usan un sistema de ‘nebulización’ en el que rocían a las personas con productos desinfectantes como el ácido hipocloroso o el ozono, entre otras sustancias.

No hay evidencia científica de su efectividad

En Colombia, uno de los países en los que están vendiendo estos túneles o cabinas, el Ministerio de Salud emitió un comunicado en el que alertó sobre el uso de estos aparatos.

“Si bien es una iniciativa bien intencionada, no cuenta con evidencia científica que haya evaluado los potenciales riesgos sobre la salud ni tampoco con estudios que respalden su efectividad", aseguró en el comunicado Adriana Estrada, subdirectora de Salud Ambiental del Ministerio de Salud y Protección Social.

El Ministerio también publicó el documento "Guía para la recomendación de no uso de sistemas de aspersión de productos desinfectantes sobre personas para prevención de la transmisión de la COVID-19", en el que se hizo un análisis sobre estos túneles, arcos o cabinas.

En el documento se explicó que estos aparatos “comparten un diseño estructural que permite darle soporte a sistemas de aspersión o nebulización con un número variable de boquillas que se accionan de manera mecánica o automática (por medio de sensores y un motor de activación) cuando la persona se ubica en su interior o transita a través del mismo, con el fin de que la solución desinfectante cubra la superficie de la ropa de la persona o sus áreas expuestas. Algunos diseños incluyen tapetes desinfectantes”.

Pero se recalcaron varios puntos como que “los tiempos de aplicación generalmente no están estandarizados y el tamaño de la gota y la cantidad de producto asperjado / nebulizado, (dosificación), varían de acuerdo con el tipo de sistema y diseño. Así mismo, la altura y número de boquillas varía de acuerdo con el diseño. Se ha identificado que dentro de los productos que actualmente se están aplicando en los diferentes sistemas, se encuentran: amonio cuaternario, ozono, acido hipocloroso, soluciones de hipoclorito, alcohol, catalizadores orgánicos, entre otros, y en muchos casos no se especifica el producto, aunque se menciona sin ningún fundamento, que son seguros y que no afectan la salud de las personas”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, OMS, desmintió que rociar el cuerpo con alcohol o cloro puede matar los virus que ya han entrado en el organismo. 

“Pulverizar estas sustancias puede dañar la ropa y las mucosas (es decir, los ojos, la boca, etc.). Tanto el alcohol como el cloro pueden servir para desinfectar las superficies, siempre que se sigan las recomendaciones pertinentes”, se indicó en el portal de la OMS. 

De otro lado, como se anotó en un documento acerca de estas cabinas de la organización Salud sin Daño, “si el objetivo es reducir la propagación del virus mediante la descontaminación de la ropa, los zapatos y la piel del público en general, no hay evidencia de que la ropa sea un vector importante para la transmisión. Si el objetivo es atacar al virus en las vías respiratorias, ¿cuál es la evidencia de que una aplicación externa de 20-30 segundos sea eficaz y segura? La Organización Mundial de la Salud recomienda formas más directas y efectivas de abordar la higiene (en especial, la de las manos), con intervenciones con probada efectividad”.

Asimismo, explicaron que no hay evidencia de su eficacia. “Esto dependerá de muchas cosas, tales como el objetivo de la intervención, el desinfectante elegido, el tiempo de permanencia y el tipo de superficie, entre otras consideraciones. En la actualidad, se está utilizando una gran variedad de desinfectantes. Por lo general, los desinfectantes requieren un período de tiempo de contacto. Por ejemplo, cuando se usa vapor de peróxido de hidrógeno para desinfectar los respiradores N9511, se necesita un ciclo de más de 2 horas. La limpieza de textiles requiere un ciclo de lavado con agua caliente (90°C) con detergente normal para ropa, o la adición de hipoclorito de sodio al ciclo de lavado, o colocar la pieza textil en una solución desinfectante. No existe evidencia que acredite que la aspersión durante 20-30 segundos de un desinfectante en un túnel desinfecte la superficie deseada”.

El ácido hipocloroso 

Entre las sustancias rociadas en la cabina está el ácido hipocloroso, pero en abril pasado el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, publicó esta información, en la que hizo un llamado acerca del uso de esa sustancia para el tratamiento y prevención del virus.

Según el Invima no hay evidencias que “demuestren su eficacia y seguridad”. Además, indicó que este medicamento está autorizado únicamente como antiséptico tópico, desinfectante de piel y mucosas, útil en el lavado de heridas abiertas, incluyendo úlceras varicosas; su uso en indicaciones distintas a las mencionadas anteriormente puede poner en riesgo la salud.

“Actualmente, el Ácido Hipocloroso NO hace parte del listado de medicamentos aprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para tratar la sintomatología de pacientes con COVID-19”, se agregò.

Los riesgos para la salud

En el boletín de prensa del Ministerio de Salud de Colombia también se indicó que los riesgos a la salud por el uso de estos sistemas de cabinas desinfectantes pueden pasar por irritaciones en la piel, el tracto respiratorio y los ojos. "Incluso pueden exacerbar condiciones respiratorias en personas susceptibles, y tener el riesgo de sufrir de alergia a mediano plazo", se agregó.

Además, en la guía del Ministerio se indica que “de acuerdo a lo reportado, actualmente los usuarios circulan a través de los túneles o cabinas generalmente sin recibir información clara y objetiva al respecto del producto que le aplican o los potenciales riesgos que puede originar el mismo, ni cumplir un protocolo específico, por lo cual, algunos pasan muy rápidamente y otros se demoran más tiempo, unos ingresan con tapabocas, el cual no cambian después del proceso, haciendo que al humectarse, pierda su eficacia, o el usuario inhale la sustancia de desinfección; otros pasan por el túnel sin tapabocas, exponiendo directamente la boca y nariz al producto asperjado”.

Y se agrega que “es infrecuente el uso de protección ocular y algunos entran con ropa que no cubre sus brazos y piernas, haciendo que el producto entre en contacto directo con la piel. La sensación de humedad en la cara, tras la aplicación del producto, puede hacer que la persona se toque la cara y se refriegue los ojos facilitando la inoculación de partículas virales que pueden estar presentes en sus manos generando un potencial de ingreso de agentes patógenos al organismo, o generando irritación ocular o en la piel”.

Estos problemas para la salud también han sido alertados por diferentes organizaciones científicas o ministerios de diversos países, como Perú, México o India, entre otros.

En Perú nuestros colegas de Salud con Lupa publicaron que “en varias regiones se han instalado cámaras o túneles desinfectantes en la entrada de los mercados y bancos como una forma de prevenir la propagación del nuevo coronavirus. Sin embargo, a mediados de abril, el Ministerio de Salud indicó que no hay evidencia de que sirvan como una medida preventiva. Son en realidad un problema porque ‘las sustancias químicas que expulsan ponen en peligro la salud de las personas al entrar en contacto con la piel o los ojos’”.

Lo mismo ocurrió en México, donde Animal Político alertó sobre los ‘arcos sanitizantes’, como se les conoce en ese país. En el artículo se citó a la Secretaría de Salud de ese país, que indicó que “la inhalación de sustancias desinfectantes puede causar, entre otras cosas, daño a las vías respiratorias, tos, estornudos e irritación de los bronquios. Este puede desencadenar ataques de asma, producir neumonitis química e irritación en piel, ojos y mucosas”.

Por esa razón, la Sociedad Iberoamericana de Salud Ambiental (SIBSA), la Red de Centros de Información y Asesoría Toxicológica de Centroamérica (REDCIATOX), la Asociación Toxicológica Argentina (ATA), la Sociedad de Toxicología y Ambiente del Círculo Médico de Córdoba, el Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica de Chile (CITUC) y el Centro de Información y Asistencia Toxicológica de la Universidad de la República de Uruguay (CIAT) publicaron un documento en el cual advierten sobre el riesgo para la salud del uso de las cabinas sanitizantes o túneles de desinfección. 

El Consejo Colombiano de Seguridad emitió otro comunicado, en el que coincide con los riesgos para la salud del uso de estas cabinas, “como daño al sistema nervioso central o bronquitis”.

Asimismo, se explicó que las cabinas de desinfección han sido generalmente utilizadas para “la desinfección de superficies de trajes en laboratorios de investigación microbiológica o inactivación de trajes contaminados por materiales tóxicos (Tomas, Cadnum, Jencson & Donskey, 2015); su mecanismo de actuación consiste en nebulizar una sustancia química con propiedades desinfectantes como el peróxido de hidrógeno, el hipoclorito de sodio, el glutaraldehído o el ozono, o la aplicación de un agente físico como la radiación ultravioleta, capaces de destruir las barreras protectoras de los microorganismos patógenos”.

Es así cómo es falso que el uso de estas cabinas sea eficaz contra el coronavirus (Covid-19).

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