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Falso

Martes, 05 Mayo 2020

Túneles desinfectantes no eliminan '99% de los virus'

Por Ana María Saavedra

Estas cabinas no pueden eliminar los virus que ya hayan entrado al cuerpo y no hay suficiente evidencia de que sean seguros para la salud de las personas que son rociadas con desinfectante.

Pantallazo de folletos de cabina sanitaria

Tanto en redes sociales como en portales se están ofreciendo unas cabinas desinfectantes que, supuestamente, pueden "eliminar el COVID-19". Pero el COVID-19 no es un virus (sino el nombre de la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2) y estos túneles no pueden eliminar los virus que ya hayan entrado al cuerpo. Además, no hay suficiente evidencia científica que permita asegurar que son seguros para la salud, por lo que no son recomendados por las autoridades de salud.

Una de las cabinas promocionadas son llamadas "Cabinas de Sanidad Cleaning Box" que promete eliminar "el 99 % de virus, incluido COVID-19”.

Las cabinas usan un sistema de ‘nebulización’ en el que rocían a las personas con productos desinfectantes como el ácido hipocloroso o el ozono, entre otras sustancias.

No hay evidencia científica de su efectividad

En Colombia, uno de los países en los que están vendiendo estos túneles o cabinas, el Ministerio de Salud emitió un comunicado en el que alertó sobre el uso de estos aparatos.

“Si bien es una iniciativa bien intencionada, no cuenta con evidencia científica que haya evaluado los potenciales riesgos sobre la salud ni tampoco con estudios que respalden su efectividad", aseguró en el comunicado Adriana Estrada, subdirectora de Salud Ambiental del Ministerio de Salud y Protección Social.

El Ministerio también publicó el documento "Guía para la recomendación de no uso de sistemas de aspersión de productos desinfectantes sobre personas para prevención de la transmisión de la COVID-19", en el que se hizo un análisis sobre estos túneles, arcos o cabinas.

En el documento se explicó que estos aparatos “comparten un diseño estructural que permite darle soporte a sistemas de aspersión o nebulización con un número variable de boquillas que se accionan de manera mecánica o automática (por medio de sensores y un motor de activación) cuando la persona se ubica en su interior o transita a través del mismo, con el fin de que la solución desinfectante cubra la superficie de la ropa de la persona o sus áreas expuestas. Algunos diseños incluyen tapetes desinfectantes”.

Pero se recalcaron varios puntos como que “los tiempos de aplicación generalmente no están estandarizados y el tamaño de la gota y la cantidad de producto asperjado / nebulizado, (dosificación), varían de acuerdo con el tipo de sistema y diseño. Así mismo, la altura y número de boquillas varía de acuerdo con el diseño. Se ha identificado que dentro de los productos que actualmente se están aplicando en los diferentes sistemas, se encuentran: amonio cuaternario, ozono, acido hipocloroso, soluciones de hipoclorito, alcohol, catalizadores orgánicos, entre otros, y en muchos casos no se especifica el producto, aunque se menciona sin ningún fundamento, que son seguros y que no afectan la salud de las personas”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, OMS, desmintió que rociar el cuerpo con alcohol o cloro puede matar los virus que ya han entrado en el organismo. 

“Pulverizar estas sustancias puede dañar la ropa y las mucosas (es decir, los ojos, la boca, etc.). Tanto el alcohol como el cloro pueden servir para desinfectar las superficies, siempre que se sigan las recomendaciones pertinentes”, se indicó en el portal de la OMS. 

De otro lado, como se anotó en un documento acerca de estas cabinas de la organización Salud sin Daño, “si el objetivo es reducir la propagación del virus mediante la descontaminación de la ropa, los zapatos y la piel del público en general, no hay evidencia de que la ropa sea un vector importante para la transmisión. Si el objetivo es atacar al virus en las vías respiratorias, ¿cuál es la evidencia de que una aplicación externa de 20-30 segundos sea eficaz y segura? La Organización Mundial de la Salud recomienda formas más directas y efectivas de abordar la higiene (en especial, la de las manos), con intervenciones con probada efectividad”.

Asimismo, explicaron que no hay evidencia de su eficacia. “Esto dependerá de muchas cosas, tales como el objetivo de la intervención, el desinfectante elegido, el tiempo de permanencia y el tipo de superficie, entre otras consideraciones. En la actualidad, se está utilizando una gran variedad de desinfectantes. Por lo general, los desinfectantes requieren un período de tiempo de contacto. Por ejemplo, cuando se usa vapor de peróxido de hidrógeno para desinfectar los respiradores N9511, se necesita un ciclo de más de 2 horas. La limpieza de textiles requiere un ciclo de lavado con agua caliente (90°C) con detergente normal para ropa, o la adición de hipoclorito de sodio al ciclo de lavado, o colocar la pieza textil en una solución desinfectante. No existe evidencia que acredite que la aspersión durante 20-30 segundos de un desinfectante en un túnel desinfecte la superficie deseada”.

El ácido hipocloroso 

Entre las sustancias rociadas en la cabina está el ácido hipocloroso, pero en abril pasado el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, publicó esta información, en la que hizo un llamado acerca del uso de esa sustancia para el tratamiento y prevención del virus.

Según el Invima no hay evidencias que “demuestren su eficacia y seguridad”. Además, indicó que este medicamento está autorizado únicamente como antiséptico tópico, desinfectante de piel y mucosas, útil en el lavado de heridas abiertas, incluyendo úlceras varicosas; su uso en indicaciones distintas a las mencionadas anteriormente puede poner en riesgo la salud.

“Actualmente, el Ácido Hipocloroso NO hace parte del listado de medicamentos aprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para tratar la sintomatología de pacientes con COVID-19”, se agregò.

Los riesgos para la salud

En el boletín de prensa del Ministerio de Salud de Colombia también se indicó que los riesgos a la salud por el uso de estos sistemas de cabinas desinfectantes pueden pasar por irritaciones en la piel, el tracto respiratorio y los ojos. "Incluso pueden exacerbar condiciones respiratorias en personas susceptibles, y tener el riesgo de sufrir de alergia a mediano plazo", se agregó.

Además, en la guía del Ministerio se indica que “de acuerdo a lo reportado, actualmente los usuarios circulan a través de los túneles o cabinas generalmente sin recibir información clara y objetiva al respecto del producto que le aplican o los potenciales riesgos que puede originar el mismo, ni cumplir un protocolo específico, por lo cual, algunos pasan muy rápidamente y otros se demoran más tiempo, unos ingresan con tapabocas, el cual no cambian después del proceso, haciendo que al humectarse, pierda su eficacia, o el usuario inhale la sustancia de desinfección; otros pasan por el túnel sin tapabocas, exponiendo directamente la boca y nariz al producto asperjado”.

Y se agrega que “es infrecuente el uso de protección ocular y algunos entran con ropa que no cubre sus brazos y piernas, haciendo que el producto entre en contacto directo con la piel. La sensación de humedad en la cara, tras la aplicación del producto, puede hacer que la persona se toque la cara y se refriegue los ojos facilitando la inoculación de partículas virales que pueden estar presentes en sus manos generando un potencial de ingreso de agentes patógenos al organismo, o generando irritación ocular o en la piel”.

Estos problemas para la salud también han sido alertados por diferentes organizaciones científicas o ministerios de diversos países, como Perú, México o India, entre otros.

En Perú nuestros colegas de Salud con Lupa publicaron que “en varias regiones se han instalado cámaras o túneles desinfectantes en la entrada de los mercados y bancos como una forma de prevenir la propagación del nuevo coronavirus. Sin embargo, a mediados de abril, el Ministerio de Salud indicó que no hay evidencia de que sirvan como una medida preventiva. Son en realidad un problema porque ‘las sustancias químicas que expulsan ponen en peligro la salud de las personas al entrar en contacto con la piel o los ojos’”.

Lo mismo ocurrió en México, donde Animal Político alertó sobre los ‘arcos sanitizantes’, como se les conoce en ese país. En el artículo se citó a la Secretaría de Salud de ese país, que indicó que “la inhalación de sustancias desinfectantes puede causar, entre otras cosas, daño a las vías respiratorias, tos, estornudos e irritación de los bronquios. Este puede desencadenar ataques de asma, producir neumonitis química e irritación en piel, ojos y mucosas”.

Por esa razón, la Sociedad Iberoamericana de Salud Ambiental (SIBSA), la Red de Centros de Información y Asesoría Toxicológica de Centroamérica (REDCIATOX), la Asociación Toxicológica Argentina (ATA), la Sociedad de Toxicología y Ambiente del Círculo Médico de Córdoba, el Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica de Chile (CITUC) y el Centro de Información y Asistencia Toxicológica de la Universidad de la República de Uruguay (CIAT) publicaron un documento en el cual advierten sobre el riesgo para la salud del uso de las cabinas sanitizantes o túneles de desinfección. 

El Consejo Colombiano de Seguridad emitió otro comunicado, en el que coincide con los riesgos para la salud del uso de estas cabinas, “como daño al sistema nervioso central o bronquitis”.

Asimismo, se explicó que las cabinas de desinfección han sido generalmente utilizadas para “la desinfección de superficies de trajes en laboratorios de investigación microbiológica o inactivación de trajes contaminados por materiales tóxicos (Tomas, Cadnum, Jencson & Donskey, 2015); su mecanismo de actuación consiste en nebulizar una sustancia química con propiedades desinfectantes como el peróxido de hidrógeno, el hipoclorito de sodio, el glutaraldehído o el ozono, o la aplicación de un agente físico como la radiación ultravioleta, capaces de destruir las barreras protectoras de los microorganismos patógenos”.

Es así cómo es falso que el uso de estas cabinas sea eficaz contra el coronavirus (Covid-19).

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

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Lunes, 19 Octubre 2020

Usar tapabocas no causa riesgo de infarto ni cáncer

Por Doris Marcela Téllez

Una publicación de Facebook que menciona erróneamente que la mascarilla aumenta el riesgo de infarto o el cáncer, basa sus argumentos en una supuesta investigación italiana de la que no encontramos ninguna evidencia.

En Facebook circula una publicación titulada “¿Por qué no debes llevar la mascarilla?” en la que se hacen varias afirmaciones respecto al uso del tapabocas. 

desinformación

Inicia con la frase: “Compartido por Isabel Campos Sierra”, pero no especifica quién es la mujer o por qué hace estas afirmaciones. Esta es una acción recurrente en mensajes falsos difundidos por redes sociales: señalar supuestos autores de los mensajes para crear una idea de confianza. En este caso, tras una búsqueda en Google no encontramos a la supuesta autora del mensaje.

La publicación continúa afirmando que si se lleva por horas el tapabocas se corre el riesgo de sufrir un infarto, micosis y dermatitis: 

“Si vienes a decirme que mis hijos tienen que llevarlo puesto [el tapabocas] durante todas las horas que van a la escuela, *cuando cualquier cardiólogo te dirá que corren el riesgo de infarto*, cualquier dermatólogo te dirá que se corre el riesgo de micosis y dermatitis, cualquier inmunólogo que debajo de la máscara se multipliquen los gérmenes y que sin contactos sociales el sistema inmunitario se debilitará”.

En Colombiacheck revisamos las afirmaciones verificables de esta publicación y esto fue lo que encontramos

Riesgo de infarto

Falso

En relación a esta frase es importante aclarar que el Infarto agudo del miocardio, (o ataque al corazón), es una enfermedad que se produce principalmente por una condición crónica previa conocida como ateroesclerosis, que corresponde a la acumulación de grasa al interior de las arterias y ocurre durante años antes del infarto. 

Cuando la aterosclerosis es severa se tapa el flujo de sangre de las arterias coronarias, lo que evita la llegada de oxígeno y nutrientes a algunas áreas del músculo cardíaco, lo cual produce el infarto, afecta el funcionamiento cardíaco y pone en riesgo la vida del paciente. 

Boris Vesga, cardiólogo hemodinamista y profesor asociado de la Universidad Industrial de Santander, le corroboró a Colombiacheck que el uso del tapabocas no tiene nada que ver con el riesgo de infarto: “El infarto se produce por una enfermedad diferente (ateroesclerosis). El uso o no uso del tapabocas no está dentro de los factores de riesgo para que se presente esta patología”.

Por su parte, Efraín Gomez, cardiólogo y jefe de la Unidad Coronaria de la Clínica Shaio de Bogotá, comentó que no hay evidencia científica, de ningún tipo, que demuestre que el uso del tapabocas aumenta la posibilidad de aparición de infarto o genere infarto. “Nosotros usamos tapabocas todo el día y hasta ahora nadie se ha muerto por esa razón. Es nuestra herramienta de trabajo y el elemento que más ha protegido a la población de la progresión de esta epidemia”, dijo.

Gómez explicó que tampoco se conoce evidencia científica de que un infarto se pueda presentar al realizar actividad física con el tapabocas. Lo que sí han evidenciado es el aumento de pacientes por infarto debido al retraso en asistir a la consulta en los hospitales o centros clínicos, por miedo a contagiarse de COVID-19. 

Por otro lado, al realizar una búsqueda en bases de datos, en las páginas de Pubmed, Litcovid, Hinari y Latindex, de estudios científicos que relacionen el uso de tapabocas con infarto teniendo en cuenta palabras clave como “infarto agudo del miocardio” y “tapabocas”, no encontramos estudio alguno que relacione dichos términos. 

Por estas razones calificamos como falsa la afirmación dada por la publicación respecto a lo que “cualquier cardiólogo diría del uso del tapabocas y el riesgo de infarto”.  

Riesgo de micosis

Cuestionable

La micosis corresponde a una infección de la piel producida por hongos. La doctora Julia Inés Mesa, dermatóloga y docente de la Universidad de Caldas, aseguró que la micosis no se produce por el uso del tapabocas: “Los tapabocas no se han relacionado con esta patología, que aunque es amplia y existen distintas formas en las que afecta a la piel, ninguna micosis, hasta el momento, ha sido asociada al uso de las mascarillas”. 

Por su parte, el dermatólogo Pedro Castro, también consultado por Colombiacheck, afirmó que cuando los tapabocas desechables se usan de manera adecuada, es decir, teniendo en cuenta su vida útil (tal y como lo explicamos en esta nota), o en el caso de los lavables si están limpios, no deberían causar ningún problema respecto a micosis en piel. Resaltó que esta se presenta sólo cuando hay presencia de hongos. 

Colombiacheck también realizó una búsqueda de evidencia científica en la base de datos Pubmed y en Litcovid, respecto a estudios que relacionaran micosis con uso de tapabocas en el último año, pero no se encontró ningún reporte de caso o estudios en los que verificaran la presencia de hongos en piel de usuarios de mascarillas. 

Es posible que quienes tengan condiciones preexistentes en la piel puedan verse predispuestos a que se exacerben estos problemas, que en el caso del personal de salud u otros trabajos que requieren un uso continuo de la mascarilla por muchas horas, puedan tener riesgo de presentar algún problema en la piel. Sin embargo, no es una situación generalizada que se presenten en todos los casos. 

Por lo que consideramos cuestionable la afirmación ya que a pesar de que sí pueden aparecer problemas en la piel relacionados con el uso prolongado de tapabocas, aún no hay evidencia científica de casos de micosis.

Riesgo de dermatitis

Verdadero, pero

La dermatitis es un concepto médico que hace referencia a la inflamación de la piel y se puede manifestar con síntomas como enrojecimiento, descamación o picazón, entre otros. 

Existen múltiples tipos de dermatitis y éstas se pueden producir a su vez por diferentes factores desencadenantes. Siendo la dermatitis de contacto o alérgica una de las más comunes, puede afectar a personas de todas las edades quienes suelen ser susceptibles a que su piel reaccione a factores externos.

Frente a esa afirmación que asegura que el uso del tapabocas podría generar dermatitis “como lo diría cualquier dermatólogo”, Mesa explicó que sí hay personas con piel susceptible, quienes podrían presentar dermatitis de contacto alérgica al usar el tapabocas

Sin embargo, resaltó que no es una condición que sólo suceda con las mascarillas, ya que en estas personas los síntomas en piel pueden aparecer al exponerse a diferentes tipos de textiles. Además, existen alternativas de ciertas telas que estas personas sí pueden tolerar, como también ya lo explicamos en otro chequeo. 

Asimismo, el dermatólogo Pedro Castro, afirmó que el uso de tapabocas sí podría generar esta patología (la dermatitis de contacto o alérgica), pero en personas que tengan el antecedente, es decir, que sean alérgicas. “La dermatitis de contacto alérgica no se presenta en todo el mundo. Por ejemplo, pasa con los tapabocas lavables cuando quedan residuos de detergentes; o con los otros tapabocas, cuando las personas son alérgicas a las fibras sintéticas de las que están hechos algunos”, comentó.

Mesa y Castro coincidieron en aclarar que sí han evidenciado, asociado al uso de mascarillas, el acné denominado como maskne; una variedad de acné que se presenta por la fricción y la humedad en pieles con tendencia a esta patología, como ha sido descrito en estudios de piel realizados durante la pandemia al personal de salud que debido a la contingencia se han visto expuestos a mayor número de horas de uso de tapabocas y otros elementos de protección. No obstante, en este caso, el maskne no se puede encasillar como dermatitis porque es una dermatosis (condición de la piel que en este caso afecta los folículos de los vellos de la piel). 

Debido a lo presentado previamente calificamos la afirmación en relación a la dermatitis como verdadera pero, ya que sí se pueden producir casos de dermatitis por el uso prolongado del tapabocas, pero en personas susceptibles a dicha condición en piel. 

Además consideramos importante resaltar que para evitar la aparición de cualquier problema en la piel, se deben seguir medidas de higiene con los tapabocas, elementos que se han vuelto una prenda más de vestir durante esta pandemia. (Consultar medidas de higiene de la Sociedad Americana de Dermatología aquí). Así mismo es importante recordar el uso adecuado del tapabocas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Aire exhalado que se convierte en dióxido de carbono. 

Falso

Esta publicación de Facebook afirma equivocadamente que el uso del tapabocas puede provocar mareo, intoxicación, cansancio, malestar, pérdida de reflejos o del pensamiento consciente por respirar una y otra vez el aire exhalado, convertido en dióxido de carbono. 

No es la primera vez que se difunde una desinformación relacionada con el uso de tapabocas y ese tipo de síntomas. El 7 de mayo chequeamos las desinformaciones que circularon sobre la hipoxia y encontramos que es falso que las mascarillas o tapabocas produzcan esa afección

Camila Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, le dijo a Colombiacheck que el dióxido de carbono que exhalamos no se queda dentro de la mascarilla. “Tanto la mascarilla quirúrgica, como la de tela, o la N95 dejan pasar el dióxido de carbono”.

Por otro lado, los colegas de EFE Verifica también chequearon la desinformación que señala que el uso del tapabocas provoca intoxicación con CO2 (dióxido de carbono). En la nota, Jaime Barrio, del Consejo Científico del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, afirma: “las mascarillas no están cerradas al paso del aire, ya que el material del que están hechas permite que entre el oxígeno y se elimine el dióxido de carbono”. Por lo tanto, volvemos a concluir que la afirmación respecto al mareo asociado al CO2 y el uso de mascarillas es falsa. 

El “verdadero” experto

Falso

Cerca del sexto párrafo la publicación en Facebook señala, para justificar la renuencia al uso de la mascarilla, que hay que “escuchar a un verdadero experto”, refiriéndose a una supuesta investigación realizada por un físico llamado Franco Prodi, (señalado como hermano de Romano Prodi) para el Ministerio de Defensa del CNR de Bolonia (Italia) quien, supuestamente, realizó investigaciones para el desarrollo de un filtro de respiración.

De Franco Prodi, a quien citan como uno de los investigadores, encontramos que es licenciado en física de la Universidad de Bolonia y que, según su hoja de vida de Scopus, (base de datos bibliográfica de resúmenes y citas de artículos científicos), trabajó hasta 2017 en el Instituto de Ciencias Atmosféricas y Clima de Bolonia. 

La hoja de vida en Scopus es agregada y modificada por cada investigador.

Según lo registrado en Scopus, Prodi tiene 122 publicaciones en revistas internacionales. De éstas, sólo encontramos una que se relaciona con el tema de los filtros, publicada en 2015 y en la cual aparece como coautor. 

La investigación se titula ‘Filtración de aire y capacidades antimicrobianas de PLA / PHB electrohilado que contiene líquido iónico’( ‘Air filtration and antimicrobial capabilities of electrospun PLA/PHB containing ionic liquid’), en la que cuenta que fabricaron un filtro de nanofibras de biopolímeros (es decir, usaron materiales en tamaños nanométricos para crear el filtro) y estudiaron la actividad de bacterias y hongos. En las conclusiones de la investigación, sin embargo, no se especifica que también se haya investigado con virus.

Colombiacheck consultó a Juan Pablo Hineztroza, ingeniero químico y director del laboratorio de Nanotecnología Textil de la Universidad de Cornell en Estado Unidos, quien resaltó que hay algunos detalles dudosos de la afirmación del post en el que se afirma que “aquel filtro lo diseñamos para partículas del mismo tamaño que los virus. (...) y filtrar nano-partículas a la vez de permitir pasar suficiente aire para la respiración humana nos resultó imposible conseguir”. 

Frente a esto Hineztroza señaló: “No es físicamente posible la equivalencia entre un virus y una nanopartícula, como lo aseguran en el post. Alguien que sepa de filtración, no haría esta equivalencia entre una cadena de aminoácidos (virus) y un material que es sólido (nanopartículas)”.

Por otro lado, hicimos una búsqueda avanzada de Google sobre la supuesta investigación de los filtros y algunas de las afirmaciones de la publicación en Facebook y encontramos el mismo contenido publicado por otras personas, en otras redes sociales y medios, pero esta vez firmado a nombre del doctor Stefano Montanari y sin las afirmaciones en relación a los tapabocas, los infartos, la dermatitis que ya chequeamos previamente.

Sobre Stefano Montanari (a quien hemos chequeado en otras desinformaciones), y quien supuestamente en otras cadenas se le atribuye la información de los filtros y no a Isabel Campos Sierra (como sale en la publicación chequeada al comienzo de esta nota), encontramos que la página web Patto per la Scienza (PTS), iniciativa italiana que promueve la ciencia y el método científico, lo denunció “por sus reclamos sobre la propagación y tratamiento del SARS-CoV-2, y por las tesis de conspiración contra la vacunación que ha divulgado en varios vídeos y entrevistas”.

También encontramos que la extensión NewsGuard, que pondera la fiabilidad de páginas en internet, confirma en este documento que la página web de Montanari "publica afirmaciones falsas y sin fundamento con frecuencia" y que "no presenta información de manera responsable". 

En la página web de Montanari existe una publicación con 25.620 visitas en la que se menciona a Franco Prodi, pero el texto no está enfocado en lo que estamos verificando en esta nota, ya que habla de su desacuerdo en el uso y gasto por compra de tapabocas convencionales, y aunque menciona un trabajo (en el que supuestamente participó Montarini) junto al “Ministerio de Defensa con el CNR de Bolonia y el profesor Franco Prodi”, lo que dice al respecto es que sabe lo difícil que es investigar en el tema y que ellos ya diseñaron el filtro; “solo hay que producirlo”.

También consultamos el perfil de Montanari en Scopus y no encontramos información de publicaciones que incluyan su nombre. Por otro lado, revisamos las coautorías de Prodi (tiene 199) y sólo encontramos una con un investigador de apellido Montanari, pero de otro nombre, en 1993 y de temas que no están relacionados con la creación de filtros.

Imagen de Scopus de coautorías entre Franco Prodi y M. Montanari.

Es importante aclarar que según la publicación que estamos verificando, el trabajo fue hecho para el CNR de Italia, que es la versión italiana de Colciencias; es decir, una entidad de carácter público, por lo cual si se hubiese realizado dicha investigación debería estar publicada, pero no encontramos registro de la misma.

De ese modo, aunque Franco Prodi sí es físico, no está relacionado con la investigación en filtros referida en la publicación de Facebook, ni con Stefano Montanari, y según las publicaciones de Scopus, no hay una investigación en la que hayan trabajado juntos. Por lo tanto calificamos como falsa la afirmación en relación a los filtros y Prodi. 

La sangre entra en hipercapnia

Falso

En la parte final de la dudosa publicación en Facebook respecto al uso de las mascarillas, se hace alusión al hecho de que al usar el tapabocas y exhalar el dióxido de carbono con la respiración, “debido al impedimento para tirarlo”, éste se vuelve a inhalar, por lo que precipitadamente concluyen que se produce hipercapnia, que a su vez genera acidosis, y ésta última causa enfermedades como el cáncer. Afirmaciones que hay que tomar y analizar con cautela, entendiendo además que se encuentran mal redactadas.

Como se explicó previamente, las mascarillas permiten el flujo tanto del oxígeno como el dióxido de carbono; los gases de la respiración. 

La hipercapnia, (como ya lo dijimos en un chequeo previo) es el aumento de los niveles de dióxido de carbono en la sangre (CO2), que sí puede provocar que el pH sanguíneo baje o se torne más ácido. 

No obstante, en relación a la hipercapnia Emilio Herrera, PhD en Ciencias Biomédicas y académico del programa de fisiopatología de la Universidad de Chile, explicó que es “imposible que se genere en una persona sana y consciente. La hipercapnia se puede producir por una depresión ventilatoria”. Es decir, respirar menos de lo que deberíamos al punto de acumular altos niveles de dióxido de carbono en la sangre.

Además, para que se produzca ese aumento de CO2 en la sangre y la consecuente caída del pH sanguíneo debido a falla en el sistema respiratorio, se requiere la presencia de comorbilidades para desarrollarla entre las que están tener una insuficiencia respiratoria crónica, aguda, o una enfermedad pulmonar crónica severa, condiciones que no se presentan por el uso de un tapabocas sino que corresponde a enfermedades o comorbilidades previas de la persona.

En la literatura científica no se ha atribuido la presencia de hipercapnia al uso de tapabocas. De estas desinformaciones en relación a la hipercapnia y la acidosis por uso de mascarillas, nuestros colegas verificadores en España de Maldita.es también chequearon y concluyeron que no existe ningún estudio que demuestre (ni siquiera un estudio serio que investigue) que la mascarilla quirúrgica tenga estas repercusiones en nuestro organismo.

Surgiría la preocupación respecto a quienes ya sufren de alguna enfermedad pulmonar grave, y requieren el uso de tapabocas para evitar el riesgo de contraer el nuevo coronavirus. Estas personas deben usar mascarillas adecuadas y evitar la realización de esfuerzos físicos mientras la utilizan, como es sugerido por los especialistas, incluso previo a la pandemia, para evitar la aparición o exacerbación de fatiga o disnea.

Ahora, respecto a que la acidosis podría generar cáncer, Maldita.es encontró que según los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), entre las posibles complicaciones de la acidosis respiratoria se podría dar un mal funcionamiento de determinados órganos, insuficiencia respiratoria o un shock, pero no hay evidencia alguna de que esté relacionada con el riesgo de desarrollar ningún tipo de cáncer. 

Por lo cual calificamos como falso la afirmación que relaciona el uso de tapabocas con hipercapnia, acidosis y cáncer. 

Finalmente, resaltamos que frente a la contingencia por la pandemia, el uso del tapabocas para prevenir la infección por el nuevo coronavirus está respaldado por la OMS, Organización Mundial de la Salud, como también resumimos en este chequeo, quien recomienda que “las personas con cualquier síntoma de COVID-19 deben usar mascarilla médica, aislarse y solicitar orientación profesional tan pronto como empiecen a sentir posibles síntomas, incluso si estos son leves”.

Sobre estas recomendaciones en relación al uso de mascarilla también el Ministerio de Salud de Colombia hizo obligatorio, desde el 4 de abril, el uso del tapabocas en el sistema de transporte público y áreas donde haya afluencia masiva de personas o que no sea posible mantener la distancia mínima de 1 metro, personas con sintomatología respiratoria y grupos de riesgo (adultos mayores de 70 años, personas con enfermedades cardiovasculares, enfermedades que comprometan su sistema inmunológico, cáncer, VIH, gestantes y enfermedades respiratorias crónicas).