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Martes, 30 Mayo 2017

“El plan pistola ya ha cobrado la vida de 17 uniformados”

Por Paula Vásquez

Según León Valencia esa es la cifra de policías asesinados en los últimos meses debido al plan pistola que ejecuta el Clan del Golfo. Las cifras oficiales y los medios de comunicación hablan de menos casos, por eso la consideramos exagerada.

El pasado 21 de mayo en su columna en la revista Semana León Valencia, exmilitante del ELN y actual director de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), aseguró: “el plan pistola ya ha cobrado la vida de 17 uniformados”. Colombiacheck llamó a Pares para averiguar de qué fuente tomó la cifra su director y para aclarar a qué se refiere con el término “uniformados”. Carlos Montoya, investigador de Pares, explicó que la cifra proviene de investigaciones realizadas en la Fundación. Estudios que, según dijo, incluyen monitoreo de prensa e investigación de campo. Indicó además que la cifra de policías muertos tenía corte al 15 de mayo y que el término uniformados se refiere a policías y no a militares.

En Pares prometieron enviar a Colombiacheck el estudio en el que se basó Valencia, pero hasta la publicación de esta nota no lo han hecho.

Luego de contrastar las cifras oficiales y de hacer un monitoreo de los casos reportados en los medios de comunicación, Colombiacheck califica esta afirmación como inflada pues la evidencia conseguida no respalda lo dicho por Valencia.

Lo primero que hizo Colombiacheck fue preguntar en la oficina de prensa del Ejército cuántas víctimas se han registrado en la institución por cuenta del plan pistola. “No tenemos ni un solo militar, el plan pistola no incluye Ejército, es Policía”, respondieron. Así descartamos la posibilidad de un incremento en las cifras debido a la contabilización de militares entre las bajas por el ‘plan pistola’.

A continuación revisamos las cifras dadas por el general Jorge Nieto, director de la Policía Nacional el 19 de mayo, un día antes de las declaraciones de Valencia, en una entrevista con RCN Radio donde afirmó: “la Policía Nacional ha perdido nueve policías, 37 han resultado lesionados en esta arremetida del Clan del Golfo”.

Horas después de que el general Nieto reportó nueve policías asesinados, los medios informaron sobre el asesinato de un patrullero en Pueblorrico, Antioquia, con lo que el saldo de policías asesinados en desarrollo del plan pistola aumentó a diez.

Pese a ello, la diferencia entre lo mencionado por Valencia y lo reportado por el General Nieto es de siete policías asesinados, una disparidad que llama la atención, especialmente por provenir de un analista que se destaca por conseguir información de primera mano sobre el conflicto y la violencia urbana en Colombia.

Colombiacheck consultó otras fuentes, entre ellas el Ministerio de Defensa, pero ninguna menciona las 17 muertes de las que habló Valencia en su columna. Entre las fuentes tampoco hay consenso sobre el número exacto de policías asesinados.

 

 

Por ejemplo, el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, en un informe realizado el 15 de mayo pasado, afirma que, “en estas acciones han muerto ocho policías y un civil; además resultaron heridos dieciséis policías, ocho civiles, dos guardianes del Inpec (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario) y un soldado del Ejército”.

Plan pistola

El pasado 12 de mayo en el programa La Noche, el defensor del pueblo, Carlos Negret, dijo que según el sistema de alertas tempranas, identificaron la existencia de un llamado ‘plan pistola’, en el que el grupo delincuencial Clan del Golfo estaría pagando hasta dos millones por cada policía asesinado.

“El sistema de alertas tempranas de la Defensoría nos permite identificar que hay unos informes de riesgo para asesinar miembros de las Fuerzas Militares y en especial la Policía, desde la Defensoría decimos que estos atentados tienen que parar. A las Fuerzas Militares les pedimos que redoblen las medidas de protección”, solicitó Negret.

Según el general Nieto, la ofensiva contra los policías empezó como respuesta al asesinato de alias ‘Pablito’, cabecilla del Clan el Golfo, a quien ultimaron durante los primeros días de mayo. Hay que recordar que no es la primera vez que ese grupo acude a esta estrategia que, de acuerdo con la revista Semana, ya tuvo un primer capítulo en marzo de 2016, cuando sicarios del Clan del Golfo mataron a tres policías en Cartagena.

Según el artículo De Pablo Escobar, al Clan del Golfo, pubicado en el portal de esa revista, “esta ofensiva mafiosa del Clan del Golfo se basa en una cobarde estrategia inventada por Pablo Escobar en la época de la persecución contra el capo y el cartel de Medellín en los años noventa. Conocida como plan pistola, consiste en asesinar policías a sangre fría y por la espalda”.

Una de las mayores preocupaciones con el accionar de este grupo al margen de la ley es, como afirma Ariel Ávila, subdirector de Pares, que está intentando ocupar las zonas que dejaron las Farc, “el principal riesgo para la implementación del proceso de paz es esta banda criminal que está copando las zonas rurales que las Farc dejó. En los últimos meses, con las denuncias hechas en ese sentido, la ofensiva y la presión contra ellos arreció, por eso es que realizan este plan pistola”.

Hasta la fecha de esta publicación dos asesinatos de policías están en investigación. Se trata de la muerte del uniformado Mac Jordy Miranda Carrillo, ocurrida el 22 de mayo en Barranquilla y la muerte del soldado Rubén Darío Ramos, en el Meta, el pasado miércoles 25 de mayo que los medios de comunicación atribuyen iniciamente al Clan del Golfo.

Sábado, 14 Octubre 2017

"Ya tuvimos un sometimiento a la justicia en los 90 y no salió bien"

Por Sania Salazar

Así lo aseguró la periodista Marta Ruiz, quien se refirió a la entrega de Pablo Escobar y a algunos de sus hombres en medio de una discusión sobre el posible sometimiento del Clan del Golfo.

A raíz del anuncio del Clan del Golfo de su intención de acogerse a la justicia, en el programa Semana en Vivo analizaron esta propuesta. Una de las invitadas al debate fue Marta Ruiz, periodista, consejera editorial de la Revista Semana y quien está en la lista de 199 postulados para integrar la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad pactada en el acuerdo entre el Gobierno y las Farc.

Ruiz aseguró que en los años 90 hubo un proceso de sometimiento a la justicia que no salió bien.

 

 

Consultamos libros y revisamos archivos de prensa para saber en qué términos se dio ese proceso y consultamos análisis y expertos sobre los posibles errores que no se deben repetir con el Clan del Golfo.

Calificamos la frase como verdadera, pues Ruiz la basa en que el capo y sus hombres siguieron delinquiendo dentro de la cárcel, lo que las autoridades colombianas comprobaron luego de la fuga.

“El sometimiento del Cartel de Medellín no salió bien porque La Catedral se convirtió en un centro del delito, ellos mataron dentro de la cárcel a sus propios socios”, recordó Ruiz, que añadió que eso fracasó porque un proceso de sometimiento a la justicia es para desarticular una estructura criminal, “pero esa siguió actuando”.

La Parábola de Pablo, biografía escrita por el periodista y político Alonso Salazar, recuerda que el jefe del Cartel de Medellín se entregó a las autoridades el 19 de junio de 1991 luego de que la Constituyente prohibió la extradición de nacionales. Ese día lo acompañaban dos de sus hombres, pero en los días siguientes se entregaron por lo menos nueve más.

La estrategia de sometimiento incluía, en general, beneficios como la no extradición y la rebaja y acumulación de penas, que pretendían promover la entrega de delincuentes a la justicia.

Luego de que Escobar se fugó de la cárcel, en julio de 1992, se comprobó lo que ya era un rumor. “Las autoridades examinaron palmo a palmo La Catedral y sus alrededores. Dijeron haber encontrado restos de los cadáveres de Kiko Moncada y el Negro Galeano, en la cancha de fútbol”, relata La Parábola de Pablo. Ambos hombres eran socios de Escobar.

El libro cuenta que desde el 23 de enero de 1992 funcionarios de la Procuraduría y agentes de la Fuerza Élite habían denunciado que desde la cárcel se reorganizó la red de narcotráfico, se ordenaban atentados y hasta que Escobar salía del lugar.

El libro Días de memoria, del periodista Jorge Cardona, cuenta que luego de que Escobar se fugó, se aprobó en el Congreso una ley para conservar la esencia de la política de sometimiento a la justicia para atraer nuevos narcotraficantes “con el ojo avizor del gobierno de Estados Unidos apoyando, pero advirtiendo que no estaba dispuesto a que se repitiera el lastre de la impunidad de la Catedral”.

Para el profesor del departamento de Gobierno y Ciencias Políticas de la Universidad Eafit de Medellín, Gustavo Duncan, la historia demuestra que el proceso de sometimiento de Escobar salió muy mal para el Estado. “Escobar no se sometió, impuso unas condiciones que, obviamente, estaban dirigidas a poder seguir delinquiendo. Él terminó mandando desde allá”.

Del sometimiento de Escobar al Clan del Golfo

Jorge Iván Cuervo, profesor de la Universidad Externado, analista político y experto en derechos humanos y justicia, recordó que el sometimiento de Escobar y algunos de sus hombres se dio en un contexto muy complejo de narcoterrorismo en el que el Estado no lograba derrotarlos y la única forma de apaciguar el terrorismo fue aceptar no extraditarlos a cambio de que se entregaran y pararan las acciones terroristas. “Ahora no es que el Clan del Golfo esté poniendo contra las cuerdas al Estado como sí lo era un poco en la época de los 90”, explicó.

El profesor resaltó que ese proceso de sometimiento fue poco claro, porque aunque hubo unos decretos y unas modificaciones a las normas penales, no hubo claridad sobre quiénes se entregaron, qué delitos se les imputaron, ni qué penas se impusieron, por ejemplo.

Recomendaciones en el caso del Clan

“Si para el caso de la negociación con las guerrillas se ha necesitado una fina y sofisticada planeación con la participación de importantes asesores internacionales y con una aplicación extraordinaria de un grupo de experimentados líderes y funcionarios del gobierno, para trazar una política de sometimiento a la justicia y una estrategia de desmonte del crimen organizado es necesario hacer una cosa parecida”, indica un documento de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, titulado Las bandas criminales y el posconflicto.

El texto llama la atención sobre que en en el proceso con el Clan del Golfo las reglas deben estar claras desde un principio y que no cabe la negociación, pues se considera indispensable un sometimiento a la justicia.

Cuervo explica que el Clan no tiene la fuerza para ser reconocido como un actor político y así llegar a una negociación como la que se hizo con las Farc y la que se adelanta con el ELN, por lo que el camino que queda es el sometimiento a las reglas del Estado.

“Es preciso que el gobierno nacional y la Fiscalía tengan un diagnóstico y un mapa de las bandas criminales antes de abordar el sometimiento a la justicia y un proyecto integral para desmontar o reducir drásticamente el crimen organizado. Deben saber cuántos son, dónde están, qué actividades realizan, en qué tipo de estructuras se han organizado, cuáles son las rutas y los territorios que controlan, qué alianzas tienen, qué incentivos esperan del Estado para su entrega y a qué compromisos están dispuestos, concluye el documento, recomendaciones en las que coincide Cuervo.