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Miércoles, 28 Octubre 2020

El verde está en rojo

Por Colombiacheck

En 2019 se deforestaron más de 158.000 hectáreas de bosque en Colombia. Pero más allá de las cifras, ¿cuáles son los efectos reales de la deforestación? ¿Qué tan efectivas son las políticas del gobierno? ¿Qué podemos hacer quienes estamos a miles de kilómetros del bosque para protegerlo? A esas preguntas respondemos en este capítulo de Chequeo Amplificado.

Transcripción: 

[Luisa Fernanda Gómez]: Bienvenidos y bienvenidas a Chequeo Amplificado, un podcast Akorde de Colombiacheck. Yo soy Luisa Fernanda Gómez.

INTRO

[Luisa Fernanda Gómez]: El presidente Iván Duque habló el pasado 22 de septiembre en la septuagésima quinta Asamblea de las Naciones Unidas, donde se proclamó defensor del medio ambiente y del proceso de paz. 

Días después Colombiacheck verificó el discurso de quince minutos en el que habló, entre otras cosas, de la deforestación.

[Audio de Iván Duque para la septuagésima quinta Asamblea de las Naciones Unidas]“Hemos reducido la deforestación en un 19% en los últimos dos años y, por medio de la campaña Artemisa, ejecutado nuestra decisión de hacer de la diversidad un activo estratégico”. 
 

[Luisa Fernanda Gómez]: Y es que precisamente, en el mes de octubre, mientras grabamos este podcast, se inicia la época seca en la Amazonía, que va hasta marzo, más o menos. Época en la que se presenta la mayor cantidad de deforestación -aunque, por supuesto, el resto del año el fenómeno no se detenga y esta no sea la única zona del país en donde ocurre-.

Ese es el tema de este episodio: la deforestación. 

FIN INTRO

[Luisa Fernanda Gómez]: Quisiera comenzar por lo obvio: ¿qué es la deforestación y por qué se deforesta? Aquí Miguel Pacheco, coordinador de recursos naturales y medios de vida del Fondo Mundial para la Naturaleza en Colombia (WWF, por sus siglas en inglés).

[Miguel Pacheco]: La deforestación está ligada a varios agentes o motores, como se le llama, entre ellos está la expansión ganadera, agrícola, minera, de infraestructura entre otros. En pocas palabras es la pérdida de bosque, es cambiar el bosque por otras actividades. Principalmente lo que se hace es tumbar el bosque, quemarlo y, sobre esa área que se ha quemado, se instalan otras actividades económicas. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Hablemos un poco de algunas de estas actividades que mencionaba Miguel al comienzo. Empecemos con la ganadería. Quien habla a continuación es Manuel Rodríguez Becerra, primer ministro de Ambiente del país, en 1993, y profesor emérito de la Universidad de los Andes. 

[Manuel Rodríguez]: A partir de 1.500 comenzaron a abrirse tierras para la ganadería y esa apertura de tierras para la ganadería ha sido incesante desde entonces y hoy ocupa en Colombia aproximadamente 34 millones de hectáreas. 

[Luisa Fernanda Gómez]: De las 114 millones de hectáreas que tiene el país en total…

[Manuel Rodríguez]: Los cultivos agrícolas propiamente dichos, solamente, tienen una extensión de 7 millones de hectáreas. O sea que la actividad ganadera está profundamente asociada con la deforestación. Lo grave del caso de Colombia es que se sigue deforestando para tener más tierras para la ganadería cuando en Colombia no se necesita una hectárea más para esa actividad.

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Y cómo tiene que ver ahí la minería? Robinson Mejía, ingeniero forestal que hace parte del Comité Ambiental y Campesino de Cajamarca y Anaime, en el departamento del Tolima, responde.

[Robinson Mejía]: Una metodología de explotación llamada minería a cielo abierto. Una minería que arrastra con toda la capa vegetal y prácticamente vuelve polvo todas las montañas pues donde se hace. 
 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Por qué hay más deforestación entre octubre y marzo, que durante el resto del año?
 

[Miguel Pacheco]: Esa es una buena pregunta. Para poder quemar el bosque, para poder deforestar, se realiza una práctica común y conocida en las zonas de bosques tropicales en el país y en la región y en el mundo, que se llama la roza y la quema. Esto es deforestar, tumbar el bosque completamente a tala raza, esperar que ese material orgánico se seque, la madera que han tumbado, la maleza, todo, y posteriormente quemarlo. 

Evidentemente en un periodo de lluvias con mayor humedad esto es imposible de hacer. En la época seca en zonas tropicales esa maleza y eso que se ha tumbado, esa materia orgánica que se ha tumbado, se seca muchísimo más rápido. Todo el sotobosque ya está seco. El sotobosque es lo que está por debajo de la copa de los árboles, ya está prácticamente seco, el suelo está seco y se hace mucho más fácil quemar esa materia. 

Precisamente por eso es que en las épocas de verano también suceden los incendios. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Básicamente se deforesta en todo el país. De acuerdo con los Resultados del Monitoreo de Deforestación que realizó el IDEAM en 2019, de las casi 159.000 hectáreas que se perdieron ese año, más de 28.000 correspondieron a la región Andina; más de 11.000 al Caribe; más de 12.000 a la Orinoquía; más de 7.000 al Pacífico y la impresionante y triste cifra de 138.176 hectáreas en la Amazonía. Pero ¿por qué se deforesta principalmente en esta última región, más allá de ser la zona con mayor cantidad de bosque del país? 

[Miguel Pacheco]: Pues aquí hay un análisis histórico que viene de la migración. La migración de personas de las grandes ciudades, por ahí por los años 70 hacia la Amazonía por el boom que hubo de la producción de coca. Posteriormente, al existir mayor control sobre la producción de la coca, muchas familias dedicadas a esa economía empiezan a migrar a nuevas economías que son principalmente la ganadería. 

En términos de hectáreas, la ganancia por una hectárea de coca es equivalente a muchas hectáreas en ganadería. La producción de una cabeza de ganado requiere mucha más área. Más o menos el promedio está en 0,8 cabezas de ganado por hectárea en términos de producción de ganado en la Amazonía y en Colombia. Entonces es una producción, pues, diría muy pobre. Se requiere mucha área para tan poco ganado. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Y la ganadería es una actividad legal… a diferencia de los cultivos de coca.

[Miguel Pacheco]: Entonces eso hace que se expanda, muchísima área y se deforeste más. Entonces eso empieza a incrementar los índices de deforestación en estas zonas. 

Y, pues, a partir del finales del año 2016, donde se firma el Acuerdo de Paz, recordemos que existían grupos armados al margen de la ley que ejercían cierto control sobre el uso de la tierra en esas zonas. Y pues cuando se firma el acuerdo, estos grupos salen, dejan las armas y se deja de tener ese cierto grado de control que existía sobre el territorio y pues se empieza a incrementar la deforestación, empieza a entrar mucha más gente, acaparadores de tierras.

[Luisa Fernanda Gómez]: Un año después de la desmovilización de las Farc, en 2017, se presentó un pico histórico de deforestación en el país: se perdieron 219.973 hectáreas de bosque en total. Y aunque con respecto al año anterior casi todas las demás regiones disminuyeron la tasa, en la Amazonía se duplicó: pasamos de 70.074 hectáreas deforestadas en 2016 a 144.147 en 2017.

PAUSA MUSICAL

[Luisa Fernanda Gómez]: Ahora bien, la deforestación no siempre fue vista como un problema. Para algunas personas puede que siempre lo hubiera sido, pero en otros tiempos, la tala de árboles no era sinónimo de daño ecológico...

[Manuel Rodríguez]: Naturalmente uno tiene que recordar que históricamente la transformación del bosque del mundo se da como consecuencia básicamente de la agricultura, siendo el principal bioma. terrestre, es necesario deforestar para montar los cultivos agrícolas y también la ganadería. 

Hace 100 años, hace 200 años eran claramente vistos como una fuente de madera, fundamentalmente. 

Obviamente los habitantes de los bosques, los indígenas, campesinos que viven en bosques, su percepción de los bosques es que son su fuente de vida. Entonces ellos viven en los bosques y por eso los protegen, los saben manejar porque obviamente de ahí extraen todos los frutos para su alimentación, todas las fibras para construir sus casas, sus canoas, sus instrumentos de diferente índole. 

Pero en la medida en que el mundo se fue urbanizando los bosques comenzaron a jugar un papel importante en provisión de madera, desde tiempos inmemorables. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Cuándo comienza a convertirse en un problema a nivel mundial?
 

[Manuel Rodríguez]: Los años 80 comenzó una preocupación muy grande por la deforestación del bosque tropical.

[Miguel Pacheco]: Lo que pasa es que a partir de ciertos estudios que se empiezan a desarrollar a principios de los años 80, nos empezamos a dar cuenta que hay una relación entre la deforestación, la emisión de gases efecto invernadero y los niveles de carbono que deben haber en la atmósfera. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Y cuándo se convierte la deforestación en un problema para Colombia?

[Manuel Rodríguez]: En Colombia hubo un SOS muy importante también en los años 80, que hubo unas cifras de deforestación grandísimas. Hubo una preocupación muy grande porque la deforestación en esos años de los 80 llegó a significar 600.000 hectáreas al año en algún periodo. Entre 300.000 y 600.000 hectáreas. Deforestaciones tan extensas no hemos vuelto a ver, pero claro en ese momento había más bosque que deforestar.

Cuando yo era ministro de ambiente la deforestación era un problema…. tan grave como es hoy en día. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Estas cifras que hemos ido mencionando de tasas, de hectáreas quemadas y pérdidas pueden sonar lejanas, a paisaje común cuando leemos noticias. Para aterrizarlo un poco… ¿cuáles son las consecuencias de la deforestación?

[Miguel Pacheco]: Cada verano se incendia una gran proporción de los bosques para cambio de uso, como dije hace un momento. Entonces ese humo, llega a las comunidades locales y afecta la calidad del aire y, pues genera problemas de salud pública. 

Otro es relacionado con la pérdida de biodiversidad. Hay vida silvestre que vive en esas zonas, hábitats completos eventualmente de ciertas especies. Y eventualmente fuentes hídricas que abastecen de agua a ciertas comunidades.

[Luisa Fernanda Gómez]: Y en determinados lugares, las secuelas tienen matices particulares por las características del territorio. ¿Qué pasa, por ejemplo, en Cajamarca?, municipio del Tolima donde vive Robinson Mejía: 

[Robinson Mejía]: Por el tipo de suelos que tiene Cajamarca, de origen volcánico, prácticamente cuando una zona se deforesta, las remociones en masa, la erosión y digamos la pérdida de fertilidad del suelo es digamos una de las determinantes más grandes. Además que con eso hay pérdida de biodiversidad, va además todo un componente de pobreza para las comunidades.

Pero pues recientemente lo más grave son que compañías extranjeras están comprando esos territorios y están haciendo eso a una escala ya diferente, ¿no? Ya no es el campesino tumbando sino que ya es una empresa tumbando grandes extensiones de bosque.

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Pero cómo nos afecta a quienes vivimos a cientos o miles de kilómetros del bosque?

[Miguel Pacheco]: Recordemos que la producción de agua que abastece los Andes proviene precisamente de un fenómeno que se llama la evapotranspiración de los bosques. Es decir, los árboles elevan o transpiran agua hacia la atmósfera. Los árboles principalmente de la Amazonía transpiran agua hacia la atmósfera y eso vienen unas nubes grandes que se llaman ríos voladores, llegan a Los Andes, riegan los cultivos y a su vez abastecen el agua a las grandes ciudades. 

Ahora, sobre el tema de los incendios, pues tenemos en este momento tenemos problemas sobre la calidad del aire. Tanto en ciudades en Estados Unidos. Portland el mes pasado reportó la peor calidad de aire en el mundo y, pues ayer estaba hablando con colegas de la oficina de WWF Bolivia y me comentaban que la calidad del aire en Santa Cruz está tremendamente afectada por los incendios que en este momento se están dando en ese país.

[Luisa Fernanda Gómez]: El 12 diciembre de 2015 se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París, la famosa COP21, evento en el que se buscó reforzar el compromiso de los distintos gobiernos frente al cambio climático. Después de ese evento, muchos países adoptaron el Acuerdo de París, un documento histórico para combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono. Para dejarlo más claro: ¿Qué tiene que ver eso con la deforestación?

[Manuel Rodríguez]: El papel que juegan los bosques como regulador del clima, particularmente en relación con el cambio climático. Los bosques tienen capturada una cantidad de carbono y al destruirlos se libera esa cantidad de carbono y por consiguiente, contribuye al calentamiento global, a tal punto que la deforestación explica aproximadamente el 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. 

[Miguel Pacheco]: El carbono no es malo, no se debe satanizar, sino es un tema de que debe existir unos niveles de carbono en la atmósfera con los que debemos convivir. Aquí existe una necesidad, por ejemplo, del carbono para la fotosíntesis de las plantas, entre otras cosas. Cuando ese balance que existe de carbono se desproporciona, es que surge el problema. Al momento en que empiezan a haber mayores niveles de gases efecto invernadero y carbono en la atmósfera, empezamos a tener problemas relacionados con el cambio climático, incremento de temperatura, desastres naturales, entre otras cosas. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Desde 2017, cuando se presentó lo que podríamos llamar como un “pico de deforestación”, la tasa anual ha disminuido. Comparando la de 2019, hablamos de un reducción del 29 por ciento, cifra que no tiene en cuenta la deforestación acumulada, es decir la que se suma año tras año. 

Por otro lado, el presidente Duque en su discurso, presentó resultados de varias iniciativas, entre las que se cuentan la Operación Artemisa, la estrategia militar de su gobierno cuyo objetivo es proteger los Parques Nacionales de la deforestación; Visión Amazonía, un programa financiado por cooperación internacional; el esquema de Pago por Servicios Ambientales, y la Sembratón Nacional, entre otras. 

Muchos de los resultados mencionados por el Presidente fueron calificados por Colombiacheck como cuestionables y otros menos como verdaderos. En la transcripción de este episodio les dejamos los enlaces de los chequeos. Pero la pregunta de fondo es: ¿las medidas tomadas para detener la deforestación están funcionando realmente más allá de comparar un año con otro?

[Manuel Rodríguez]: Están funcionando pero la ambición no es suficiente. Ese es el problema. Sí hay unas medidas que ha tomado el gobierno que han bajado un poco la deforestación. Sí ha habido una lucha contra la deforestación, pero las metas, y eso es en lo que hemos estado en controversia con el gobierno, no son suficientemente ambiciosas. 

Hay un tema es Colombia y es  la ausencia del Estado en algunas áreas. En la región Amazónica no hay suficiente presencia del estado y con el proceso de paz, las zonas que desocuparon las FARC no las ocupó el gobierno, y entonces ocuparon grupos armados ilegales que, en parte, son los dueños de la deforestación, por decirlo así. 

Se necesita que el Estado se haga más presente en esas zonas ofreciendo bienes públicos: educación, salud, etcétera y también posibilidades de trabajo para la gente que vive en la región amazónica. Es un conjunto de medidas muy integral.

[Robinson Mejía]: Las organizaciones han denunciado y lo que encontramos es que la autoridad ambiental no actúa. Entonces es como que nosotros no podemos hacer un control de un predio que es privado y quien sí puede hacerlo es la autoridad ambiental, y en este caso no sucede.

Si bien el activismo está encargado de visibilizar ese tipo de situaciones, de contextos, la responsabilidad mayor está en la institucionalidad porque ellos son los que deben garantizar una gobernanza forestal.

[Luisa Fernanda Gómez]: A todo lo anterior hay que sumarle que el fracaso de ciertas medidas en contra de la deforestación radica en la falta de planes a largo plazo o en el desconocimiento de las dinámicas propias del medio ambiente. De ahí que sea frecuente escuchar sobre jornadas de siembra masiva de árboles, pero no sobre el progreso o los frutos de las mismas. 

[Robinson Mejía]: Tienen grandes viveros con un, digamos, proceso de producción de plántulas de especies nativas bastante importante pero luego, la autoridad ambiental se las da a la gente, la gente los siembra pero no hay un proceso de seguimiento porque ellos creen que sembrar el árbol es que se deje ahí y ya no va a pasar nada más. 

Ahí hay una gran digamos ineficiencia de parte de la institucionalidad porque ellos solamente se conforman con ir a llevarles árboles para que el campesino los siembre y ya. Pero nunca se han sentado a construir un plan a largo plazo para que zonas en las fincas se puedan recuperar y llegar a acuerdos de conservación donde la gente entienda que hay que conservar ciertos territorios y no avanzar en la ampliación de la frontera agrícola. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Además, ¿funciona la forma en que se castiga hoy a quienes deforestan?

[Miguel Pacheco]: Yo encuentro un paralelo entre la forma como se judicializa la deforestación, con cómo se judicializa y se procede con el tema de venta de estupefacientes en las ciudades. Al final siempre se agarra y sale en la televisión a los pequeños distribuidores, pero no a aquellos grandes productores. Es similar en el caso de la deforestación. 

Hay gente que está metida en el bosque y hay gente que financia eso y pues agarran al pequeño que está con la motosierra, le quitan la motosierra, lo judicializan. Pero realmente no se investiga a profundidad sobre el tema de quién está financiando esto, de dónde vienen estas platas y todo lo que viene atrás de esta persona que está tumbando y quemando el bosque, que al final es el primer punto del eslabón, pero no toda esa maraña que viene atrás.

[Luisa Fernanda Gómez]: BanCO2 es una de las estrategias de pago por servicios ambientales de carácter voluntario que fue implementada desde 2016 y a través de la cual se entrega un incentivo a las familias campesinas que tengan dentro de sus predios ecosistemas estratégicos y que estén dispuestas a conservarlos. ¿Eso funciona?

[Robinson Mejía]: Ha sido supremamente grave porque lo que piensan hacer es ponerle precio al bosque y entonces el campesino empieza a creer de que si no le pagan a él por conservar esa zona, él la tumba.

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Y realmente existen modelos efectivos de los que podamos aprender?

[Miguel Pacheco]: Yo he trabajado prácticamente en toda la región y conozco varios modelos, buenos modelos. Más allá de la política que se desarrolle, hay gente que la aplica mal y hay gente que la aplica bien. Existen modelos interesantes de manejo forestal comunitario en Bolivia.

En el caso peruano, de donde vengo, hay un modelo de concesiones forestales bastante interesante  que ha hecho que haya zonas que se conserven mucho mejor incluso que áreas protegidas. Y, pues aprovechando, la madera de una forma sostenible. 

Aquí en Colombia se habla mucho del caso guatemalteco, que es un caso de pequeñas operaciones forestales desarrolladas por comunidades indígenas que tienen un excelente ejemplo de buen manejo, de alternativas económicas sostenibles, entre otros. 

Incluso aquí en Colombia existe un modelo que existe en el Atrato de producción de especies no maderables, entre otros, que se pueden tomar como ejemplo, para llevar a cabo en el país. 

Entonces hay alternativas, hay mucho por hacer. 

[Robinson Mejía]: Nosotros estamos convencidos de que la mejor estrategia de digamos de recuperar zonas degradadas, una es tener un buen sistema de áreas protegidas local, regional y nacional que identifique esas zonas supremamente estratégicas. Y por otro lado la sensibilización ambiental con las comunidades campesinas en esta zona para llegar a acuerdos de conservación donde el campesino gane y donde efectivamente se logren recuperar zonas degradadas. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Entonces cómo se puede combinar la protección del bosque con oportunidades económicas reales para la gente?

[Miguel Pacheco]: Se puede hacer uso de los recursos naturales, no está mal hacer uso de los recursos naturales. Pero hay que hacerlo de una manera sostenible, pensando en las futuras generaciones y pensando en que tumbar el bosque para hacer otras actividades no es lo más apropiado. El bosque se tiene que usar como bosque. El recurso natural se debe usar de una manera sostenible.

[Luisa Fernanda Gómez]: Pero no es un proceso que los ciudadanos deban asumir en solitario, ¿no? Alguien debe apoyar y guiar. Y ese alguien es, o debería ser, el Estado. 

[Robinson Mejía]: Hace falta apoyo institucional para que los campesinos en lugar de sacar la leña del bosque puedan plantar sus huertos de leña, o que la gente en lugar de ampliar la frontera agrícola pueda lograr mayor productividad en las áreas que ya está cultivando para que no expanda la frontera agrícola…

[Miguel Pacheco]: Hay alternativas, hay mecanismos que hacen que la producción ganadera sea de alguna manera más amigable con el medio ambiente. Existe el manejo forestal sostenible, también existen otras alternativas que generan menor impacto para las comunidades, como por ejemplo, el turismo sostenible o el ecoturismo como también se le llama, entre otras alternativas. 

El uso de productos no maderables, hay ejemplos muy bonitos con comunidades afro en El Atrato que están produciendo productos a partir del Azaí y del palmito, tiene un mercado en el país y se han generado alternativas a actividades económicas que desarrollaban anteriormente que impactaban el bosque, deforestaban el bosque. Entonces, sí se pueden buscar alternativas. Pero esto no es una tarea exclusivamente de los que están viviendo en el bosque, sino de todos nosotros. Esto tiene que tener una mirada integral. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Qué tan importante es tomar acciones rápido?

[Robinson Mejía]: Estamos en un momento de la historia de la humanidad donde es urgente y necesario tomar ya acciones porque, como lo dice Naciones Unidas, ya estamos en un déficit. Porque ya prácticamente lo que requiere… bueno, lo que requiere no, lo que utiliza la humanidad para poder vivir ya está en números rojos y prácticamente eso se ha alimentado por un modelo económico que pues desconoce todo ese tipo de… sí, como de características de los territorios donde se habita, ¿no? 

Esto es como un acto en legítima defensa. Es decir, nosotros estamos al punto de que o sea, ya, ya nos tocó tomar parte de esto porque prácticamente si nosotros no lo hacemos, pues esto nos va a no sé, a sobrepasar y digamos que yo soy de los que creo que esto no es de un solo sector, sino que eso tiene que ser de todos.

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Y qué podemos hacer nosotros como consumidores para cuidar de los bosques?

[Miguel Pacheco]: Hay productos, hay madera proveniente de fuentes bien manejadas, existe una página web que se ha generado aquí en el país, promovido por varias organizaciones, entre ellas WWF, que se llama elijamaderalegal.com, por ejemplo, donde encuentras productos provenientes de fuentes sostenibles. 

Existe, incluso, carne certificada, entre otros. Por otro lado también está el tema del exceso del consumo. No significa que mañana nos tengamos que convertir en vegetarianos. Pero recordemos que a veces tenemos un exceso de consumo. A veces consumimos o compramos muchísimo más de lo que vamos a consumir. Hay muchísimos alimentos que se desperdician, que se botan a la basura. Entonces son hábitos alimenticios que los seres humanos vamos a tener que cambiar si no queremos que esta situación siga así empeorando. 

MÚSICA

A todos los que nos escuchan, recuerden que pueden leer todas las verificaciones que hemos hecho en colombiacheck.com. Pueden seguirnos en todas nuestras redes sociales, estamos como @Colcheck en Twitter y @colombiacheck en Instagram y Facebook. 

En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Laura Castaño Giraldo y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez. El diseño sonoro es de Akorde.

Hasta la próxima.

Fin de la transcripción

Recuerde que también puede escuchar este podcast en plataformas como Spreaker y Apple Podcasts.

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Viernes, 04 Septiembre 2020

Nuevo virus, mismos males

Por Colombiacheck

El COVID-19 ha afectado de forma diferencial a las mujeres y ha expuesto, aún más, las desigualdades que ya existían en la sociedad. En este episodio ahondamos en estas afectaciones: la sobrecarga laboral, el desempleo, el empobrecimiento económico, la violencia de género, los feminicidios y los obstáculos en el acceso a servicios que tienen que ver con sus derechos sexuales y reproductivos.

Pueden escuchar el episodio dando click en el botón de play a continuación. Al final del audio, les dejamos la transcripción del episodio.

Escucha"Nuevo virus, mismos males" en Spreaker.

Transcripción:

[Ángela Guarín]: Ahora tenemos claro que la pandemia de COVID-19 no es solo una emergencia de salud global. También nos está llevando a una recesión económica, la cual tiene un impacto diferencial sobre hombres y mujeres y puede llegar, además, a tener un impacto de largo plazo para la equidad de género.

[Luisa Fernanda Gómez, conductora]: Antes de la pandemia las mujeres en Colombia ya vivían una situación de desventaja en comparación con los hombres en muchas dimensiones.

[Ángela Guarín]: No estamos diciendo que la equidad de género sea un tema nuevo que apareció con la pandemia.(...) La pandemia lo que ha hecho es agrandar algunas de esas brechas, nos ha llevado a experimentar un retroceso en los avances que habíamos tenido, pero también nos ha dado la oportunidad de tener una conversación más directa sobre estas brechas y sobre las consecuencias que estas brechas tienen tanto para el bienestar de las mujeres y como para el bienestar de sus familias.

[Luisa Fernanda Gómez]: Ángela Guarín es asistente posdoctoral de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, y se refiere a brechas a nivel social y económico, pero además al hecho de que con las cuarentenas la violencia contra las mujeres ha aumentado, de la misma forma que acciones que atentan contra sus derechos sexuales y reproductivos.

Bienvenidas y bienvenidos a Chequeo Amplificado, un podcast Akorde de Colombiacheck. Soy Luisa Fernanda Gómez y en este episodio hablaremos sobre las afectaciones diferenciales que ha tenido la pandemia, y las medidas de los gobiernos nacional y locales, en las mujeres. 

El chequeo que amplificaremos tiene que ver con una frase que dijo la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, el 13 de julio. En una entrevista con Noticias RCN dijo:

[AUDIO]: “Las amas de casa son la actividad que en este momento registra mayor contagio”.

[Luisa Fernanda Gómez]: La frase de López era parcialmente cierta. Y para verificarla, en ese momento consultamos a Johana Barrera, médica epidemióloga especialista en gerencia en servicios de salud.

[Johana Barrera]: Cuando Claudia López comentaba esta cifra, realmente la ocupación de amas de casa es la ocupación que mayor se registra, más no representa la ocupación que mayor contagio tiene.  

[Luisa Fernanda Gómez]: Porque de 31.417 contagiados que había en Bogotá al 21 de julio, 20.138 personas no respondieron a la pregunta de su ocupación. Es decir el 64,1 por ciento del total de positivos. Entre quienes sí respondieron, la mayoría registró como ocupación “ama de casa”.  Pero para Barrera, más allá de las cifras...

[Johana Barrera]: Esto significa que son las mujeres las que tienen mayor conciencia del cuidado por ser ellas las jefes de los hogares en su gran mayoría. Y obviamente ellas son las que más se practican los exámenes para determinar si están contagiadas o no del COVID por las personas que ellas mismas cuidan.

[Luisa Fernanda Gómez]: Al mismo tiempo, hay una cifra que llama la atención. Según el reporte del Instituto Nacional de Salud del 27 de agosto, hay un total de 582.022 contagiados de COVID-19 en Colombia, de los cuales el 51 por ciento son hombres y el 49 por ciento son mujeres. Los contagios se distribuyen por igual entre géneros. 

Sin embargo, cuando revisamos las cifras de fallecidos, a la misma fecha, encontramos que el 64 por ciento de los fallecidos son hombres, frente a 35 por ciento de mujeres.

[Johana Barrera]: Las mujeres siempre nos hemos caracterizado por, si tenemos alguna enfermedad, son las que más consultan, las que mejor adherencia a los tratamientos tienen, las que mejor adherencia a las recomendaciones tienen, por tener ese papel de cuidadoras. Ese es uno de los factores importantes que hace que los fallecidos sean en su mayoría hombres que mujeres. La otra explicación también es que las mujeres, por nuestra propia biología tenemos un factor de protección, sobretodo a nivel cardiovascular, por todo el manejo de nuestras hormonas en nuestra parte biológica.

[Luisa Fernanda Gómez]: Esta “ventaja”, entre comillas, que ha llevado a que las mujeres fallezcan menos por el COVID-19, ha tenido consecuencias a nivel físico y mental en otros escenarios.

[Johana Barrera]: De hecho el DANE utilizaba una expresión de “pobreza de tiempo” y ese es uno de los factores que se analizó en la última encuesta de calidad de vida. Y se determinó que las mujeres son las que mayor pobreza de tiempo representan en la sociedad colombiana. Porque las mujeres están desarrollando no solo el trabajo entre su vida laboral, sino también tienen el trabajo del hogar, de cuidadoras del hogar, y muchas de ellas también representan un tercer trabajo que ya es como profesoras y tutoras de los hijos que están todavía en época de estudio.

[Natalia Moreno]: Antes de la pandemia, para ponernos en contexto, las mujeres trabajábamos en Colombia en promedio siete horas y media en los trabajos de cuidado no remunerados. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Quien habla es Natalia Moreno, integrante de la Mesa de Economía Feminista de Bogotá y del grupo Género y Justicia Económica, y habla del tiempo que destinan a la semana las personas en las tareas del hogar.

[Natalia Moreno]: Trabajos como, por ejemplo, lavar la loza, limpiar la casa, todo lo que tiene que ver con el planchado y el lavado del vestuario, la administración del hogar, el pago de recibos, el cuidado de niños, niñas y adultos mayores y personas con discapacidad… En fin. Al interior de los hogares hay toda una producción de servicios para la existencia humana. Y antes de la cuarentena, reitero, las mujeres destinábamos en promedio siete horas y 30 minutos a este tipo de trabajos. Mientras que los hombres aproximadamente tres horas y 20 minutos. Y las mujeres en promedio, o más o menos  el 90 por ciento de las mujeres en Colombia, hace algún tipo de estos trabajos, mientras que el 60 por ciento de los hombres.

[Luisa Fernanda Gómez]: Aunque las mujeres hemos aumentado nuestra participación en el mercado laboral y en los trabajos remunerados, no ha sido proporcional la participación de los hombres en el hogar.

[Natalia Moreno]: Y por eso, entre otras cosas, las mujeres cuando tenemos un trabajo remunerado y uno no remunerado, o sea doble jornada, trabajamos en promedio 13 horas y 30 minutos al día, mientras que los hombres 11 horas al día. O sea, dos horas menos. Lo cual se explica principalmente porque sigue siendo muy desequilibrada la participación en los trabajos domésticos y de cuidado al interior de los hogares.

Para nadie es un secreto que actualmente en el marco de la cuarentena, por las medidas del gobierno, se ha trasladado a los hogares, no solo la reproducción de la vida, o sea todas las tareas que comúnmente ya hacíamos en los hogares y que se han visto aumentadas. Y encuestas que hizo el concejal Diego Cancino para Bogotá, dicen que más o menos para el 50 por ciento de las mujeres el trabajo doméstico ha aumentado tres horas en promedio al día. 

[Johana Barrera]: Esto hace que las mujeres tengan un menor tiempo de autocuidado, un menor tiempo de descanso. Y esto está llevando a un agotamiento físico y mental bastante considerable. Y vamos a presentar una pandemia que ya los expertos en el tema de psicólogos y psiquiatras están comentando y es la pandemia de las enfermedades mentales. 

Y estas enfermedades obviamente van a afectar mayormente a la población femenina por todas las susceptibilidades y por todas las desigualdades que de por sí ya el género tiene dentro de esta sociedad. Entonces, esta pandemia hay que colocarle mucha atención. No va a ser fácil, va a representar una carga en el sistema de salud importante. Va a representar que tengamos que replantear las cargas laborales entre hombres y mujeres que ya no van a ser únicamente desde ese ámbito, sino también en los hogares y también como parte activa del cuidado de la familia. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Luisa Pérez, psicóloga y activista de la Fundación Polari, que vela por los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBT, mencionó cuáles son las afecciones más comunes con las que ella se encuentra cuando atiende a las mujeres en sus consultas. 

[Luisa Pérez]: En términos generales lo que te encuentras a nivel psicológico son personas bastante ansiosas,  también con unos episodios de depresión muy fuertes, pero lo que más he visto yo reflejado, si te hablo desde mi experiencia de consulta, es mucha ansiedad. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Las crisis y las dificultades que están teniendo las mujeres se han desprendido de un fenómeno que antes era recurrente y que ahora, con motivo de la pandemia, lo es mucho más: la sobrecarga laboral.

[Luisa Pérez]: Ya hay un tema económico de por medio y un tema de subsistencia, así que yo siento que son muy pocas las empresas que tienen consciencia de estas afectaciones que están generando por la sobrecarga. 

El porcentaje de horas de trabajo de las mujeres se dobla, sobre todo por los estereotipos que se han creado desde hace muchos años. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Como aquellos que las relegan a labores del hogar y de la familia, y que mencionaba Natalia Moreno. Además, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, publicó recientemente la encuesta Pulso Social, que encontró que el 38 por ciento de las mujeres sienten sobrecarga en tareas del hogar, en comparación con la rutina que llevaban antes del aislamiento preventivo. Entre los hombres, solo el 23 por ciento respondió que se siente sobrecargado, y el 14 por ciento, señaló que no realiza tareas en el hogar. Esta última cifra contrasta con el 3 por ciento de mujeres que señaló que no realiza tareas en el hogar.

[Luisa Pérez]: Se ha normalizado la idea de que es la mujer la que tiene que velar por muchas tareas y muchos cuidados del hogar y estar muy alerta y muy responsable de. Ya hay más conversaciones al respecto, ya hay más discusiones, pero de igual manera eso se sigue viendo reflejado en muchos hogares, pero créeme que desde todos, inclusive desde los lugares donde hay más privilegios económicos también esto es muy observado. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Allí es cuando los poderes se salen de control, las labores se multiplican y los espacios de descanso, se reducen. 

[Luisa Pérez]: Entonces terminan teniendo jornadas larguísimas de trabajo y esto indudablemente también genera una sobrecarga porque es que las personas no solamente somos nuestras obligaciones y nuestros deberes, sino que, como te decía en un inicio, también necesitamos espacios de descanso, de autocuidado y de hacer otras actividades, sobre todo cuando estamos hablando de un encierro.

[Luisa Fernanda Gómez]: Es claro, además, que las mujeres permitimos una mayor sobrecarga de trabajo porque somos quienes tenemos las mayores cifras de desempleo; es decir, tememos engrosar los números de desocupación. 

Según el informe Brechas de Género en el Mercado Laboral, realizado por el Grupo de Enfoque Direccional e Interseccional del DANE, en 2019 Colombia tenía 9’224.000 mujeres ocupadas, frente a 13’063.000 hombres. (Recordemos que la población está distribuida en un 50 - 50).

Y la proyección que hace la entidad en tiempos de pandemia no mejora porque, según sus estimaciones, el 56 por ciento de las mujeres ocupadas se verán afectadas, frente al 45 por ciento de los hombres. 

[Natalia Moreno]: La división sexual del trabajo, y en general, las condiciones de desigualdad en nuestro país, han hecho que las mujeres antes de la cuarentena ya estuviéramos en unos niveles de pobreza mucho mayores que los hombres. El 30 por ciento más o menos de los hogares que tienen jefatura femenina en Colombia son pobres, mientras que el 27 por ciento de los hogares que tienen jefatura masculina en Colombia son pobres. O sea, la pobreza está feminizada. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Ángela Guarín explica por qué esta crisis sanitaria tiene un impacto distinto en las mujeres. 

[Ángela Guarín]: Comparado con otras recesiones, las cuales han afectado de manera más severa el empleo de los hombres que el de las mujeres, la crisis actual asociada a la pandemia, las cuarentenas, el distanciamiento físico tienen un impacto bastante grande en los sectores con alta participación femenina, lo cual hace de esta crisis una situación completamente diferente. Aquí varios de los reportes del DANE nos han hablado de los altos niveles de informalidad laboral de las mujeres, así como de los sectores en los cuales las mujeres trabajan en una mayor proporción y el impacto de la pandemia sobre estos sectores.

[Natalia Moreno]: Y a eso súmale que más o menos el 70 por ciento de las mujeres que tienen algún tipo de ingresos, no cotizan pensión. O sea que la informalidad de alguna manera también está feminizada. Muchas mujeres que tienen ingresos lo hacen en la informalidad, y más o menos el 70 por ciento de las mujeres en Colombia se ocupan en dos sectores económicos principalmente: los servicios, donde está todo el tema de la educación, la salud y por supuesto el servicio doméstico donde la feminización es inmensa. El 96 por ciento de las trabajadoras domésticas son mujeres. Y el comercio y los hoteles, que han sido, ambos sectores, altamente afectados por la pandemia.

[Ángela Guarín]: Un estudio publicado por la facultad de economía de la Universidad de los Andes ya nos sugiere que se podría producir un efecto en pobreza y desigualdad equivalente a un retroceso de dos décadas. Es decir, como retroceder a los niveles de pobreza de inicios del Siglo XXI y que podríamos perder todos los avances que se han tenido en materia de reducción de la pobreza en Colombia. Por ejemplo, en 2002 la proporción de la población por debajo de la línea de pobreza monetaria era cerca del 50 por ciento mientras que en 2018 estábamos hablando del 27 por ciento.

[Luisa Fernanda Gómez]: Esta misma preocupación la manifestó la Organización Internacional del Trabajo en la  quinta edición del informe “La COVID‐19 y el mundo del trabajo”, publicado el 30 de junio. Según la OIT “Habida cuenta de que la crisis de la COVID-19 afecta de forma desproporcionada a las mujeres trabajadoras de muchas maneras, existe el riesgo de que se produzca un retroceso con respecto a algunos avances logrados en los últimos decenios, y de que se exacerbó la desigualdad de género en el mercado laboral”.

[Ángela Guarín]: Otro estudio adelantado por Fedesarrollo, estima que los niveles de pobreza monetaria pasarían del 27 por ciento en 2018 al 33 por ciento con efecto de la crisis generada por la pandemia, estos son resultados preliminares así que esta cifra podría ser aún más dramática, esto no lo sabemos.

[Luisa Fernanda Gómez]: Volvemos después de esta pausa.

[AUDIO]

[Luisa Fernanda Gómez]: Estamos de vuelta en Chequeo Amplificado.

Hasta el momento hemos hablado del impacto económico, laboral y en la salud mental y física de las mujeres, por cuenta de la pandemia. Pero sumado a esto, las cuarentenas largas y estrictas han significado para muchas tener que estar encerradas con sus agresores.

El 6 de julio, la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, a través del Observatorio Colombiano de las Mujeres, presentó un análisis sobre el comportamiento de las llamadas recibidas a través de la línea 155 (al servicio de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar) registradas entre el 25 de marzo y el 2 de julio de 2020, en relación con las reportadas en el mismo periodo del año anterior.  

Este observatorio encontró que mientras en 2019 se recibieron 5.192 llamadas efectivas (en promedio 52 diarias) en el periodo comparable de 2020 se recibieron 11.959 (en promedio 119 diarias), es decir que el número de llamadas aumentó en un 130 por ciento.

Incluso, organizaciones de mujeres le han pedido al Gobierno del Presidente Iván Duque que declare la emergencia nacional por violencia machista.

A nivel local, Matilda González, Secretaria de la mujer y de la diversidad de género de Manizales, cuenta que en la capital caldense durante la cuarentena la línea de emergencia 123 ha puesto a disposición cinco opciones para denunciar violencia intrafamiliar: 

[AUDIO]: “Hola. Has elegido la línea por la vida. Marca 1 para salud mental, marca 2 para convivencia ciudadana, marca 3 para violencia contra la mujer y niñez, marca 4 para personas LGBTI, marca 5 para El Parcero, línea de escucha para hombres”

[Matilda González]: Acá hay algo nuevo y es que antes no se recibían llamadas de menores de edad y logramos que ahora se reciban. 

Eso es importante en el contexto de Manizales porque las cifras de violencia sexual, es decir, alrededor de 326 delitos sexuales, el 77 por ciento de esas víctimas son niñas menores de 15 años y muchas veces por personas conocidas, entonces por eso nos parecía muy importante poder recibir llamadas de menores de 18 años.

[Luisa Fernanda Gómez]: La línea del parcero es un experimento que comenzó casi con la misma cuarentena.

[Matilda González]: El parcero que es una línea pensada para hombres, también la pensamos desde la Secretaría como una línea de prevención de la violencia contra las mujeres, especificamente para reducir las lesiones personales de hombres a mujeres y de hombres a hombres. 

Estadísticamente la mayoría de víctimas son mujeres y la mayoría de victimarios son hombres, es un hecho, están los datos, pero digamos que no hay tanto trabajo con ese porcentaje de hombres, entonces estamos intentando cada vez más hacer cosas con hombres porque creemos que esa es la conducta que hay que cambiar

El contexto es que cuando estábamos haciendo la investigación de qué llamadas entraban históricamente nos encontramos varias llamadas de hombres que decían: “Estoy a punto de pegarle, ¿qué hago?”, y no había herramientas..

[Luisa Fernanda Gómez]: Pero así como ha aumentado la violencia doméstica, organizaciones que defienden los derechos humanos en internet, como la fundación Karisma, han visto que las mujeres también hemos sido afectadas cuando se trata de las experiencias que tenemos en internet. Esta es Amalia Toledo, coordinadora de proyectos de Karisma.

[Amalia Toledo]: Las organizaciones que trabajamos en derechos digitales en la región hemos visto un aumento de casos de chicas que se han acercado a nuestras organizaciones, buscando ayuda qué hacer. Aunque no necesariamente hay cifras al respecto es una tendencia global. Que así como aumentó la violencia analógica contra las mujeres, donde aumentaron el número de llamadas de emergencia, aumentaron todas las cifras.

[Luisa Fernanda Gómez]: Como comentarios misóginos y violentos hacia las mujeres en redes sociales, que van desde situaciones individuales hasta ataques coordinados de trolls, así como el acoso sexual y la exposición de fotos íntimas. Es más, hace unos meses en Twitter se crearon dinámicas de entretenimiento como el mundial de frases de lugares comunes del periodismo impulsado por Presunto podcast. En ese contexto, una cuenta de esta red social inició el “mundial vendehumo” en el que se compartían fotos de mujeres que, supuestamente, se veían mejor en fotos que en la realidad. 

[Amalia Toledo]: Aunque no se lleve una cifra específica es algo porque no hay ningún mecanismo que yo conozca en el gobierno que además haga un monitoreo de este tipo de cosas y estas distinciones que ocurren en internet o medios tecnológicos... Sí vemos por la avalancha o el número creciente de peticiones de ayuda que recibimos las organizaciones de derechos humanos que esto está sucediendo. 

No es típico del gobierno que lo haga. Todas sus campañas sobre prácticas seguras en internet, sobre seguridad, no tienen un enfoque de género. Tratan todos los riesgos, amenazas de la misma manera, como si no hubiesen diferencias.

[Luisa Fernanda Gómez]: En general, la situación de violencia contra las mujeres durante cuarentena, lastimosamente no es exclusiva de Colombia. Distintas Latitudes, un medio independiente mexicano, publicó una investigación titulada “Violentadas en cuarentena”.

[Nicole Martín]: Hola, mi nombre es Nicole Martin soy periodista de investigación y parte del equipo de coordinación de la investigación colaborativa transfronteriza: Violentadas en cuarentena.

[Luisa Fernanda Gómez]: Esta investigación fue publicada en los primeros días de abril y recopiló datos de 19 países de América Latina sobre la situación y las acciones de los estados latinoamericanos con respecto a la violencia contra las mujeres por razones de género durante la cuarentena por Covid-19.

[Nicole Martín]: En la primera fase de este proyecto participaron y articularon 30 periodistas a lo largo y ancho de América Latina.

La primera idea surgió a partir de las frecuentes denuncias sobre el aumento de las cifras de violencia de género en países como Colombia y Argentina. Nos interesaba saber cómo se trataba en la legislación de cada país los conceptos de violencia de género, violencia intrafamiliar y violencia contra la mujer.

En uno de los puntos que decidimos profundizar sobre la legislación de cada país en la violencia de género, descubrimos que Cuba es el único país en toda Latinoamérica que no solo no habla de violencia por razones de género en su Constitución, sino que ni siquiera menciona la violencia contra la mujer por ahora.

Entre los hallazgos de esta investigación se encuentran que las cifras de llamadas a las líneas de emergencia aumentaron en casi todos los países del continente. Sin embargo, algunos países como Argentina, Venezuela y Costa Rica, no detectaron aumento en las denuncias judiciales, mientras que en Ecuador, Puerto Rico y Guatemala, las denuncias bajaron, con las explicaciones de actores públicos como la Secretaría de la Mujer del Ministerio Público de Guatemala y la presidenta de la Red de Albergues para las Víctimas de la Violencia Doméstica de Puerto Rico, que afirmaron que el círculo de violencia no ha disminuido, sino que la restricción a la movilidad y el toque de queda, dificultan la denuncia.

Otro hallazgo fue que, a pesar que en América Latina son masivos los ataques a las personas LGTBIQ+, y un reporte publicado a principios de 2020 descubrió que es una de las regiones con más personas trans víctimas de violación y homicidio. Las legislaciones latinoamericanas que trabajamos en este proyecto sintetizan violencia de género en violencia contra la mujer y no incluyen a otras identidades. Tampoco brindan cifras sobre violencias hacia la comunidad LGBT.

En cuanto a los países mejor preparados para atender los casos de violencia de género, es un punto que estamos trabajando en la fase dos de Violentadas en cuarentena, con énfasis en las trabas a las que se enfrentan las mujeres e identidades feminizadas cuando atraviesan una situación de violencia, pero sí lo que identificamos en la fase uno, fue que hubo países como Argentina, Chile y Colombia, que implementaron estrategias de denuncia por la cuarentena. Por ejemplo, en Argentina, el Ministerio Nacional de Mujeres, Géneros y Diversidad aumentó sus canales de participación, continuó los foros federales para elaborar un plan nacional contra las violencias por motivos de género e impulsó iniciativas de alerta como el Código Barbijo Rojo. ¿Esto de qué se trata? Las farmacias se adhirieron a un protocolo a través del cual, si una mujer se acerca o llama y pide un barbijo rojo, quien la atiende va a saber que está atravesando una situación de violencia por motivos de género.

[Luisa Fernanda Gómez]: En Colombia, el decreto 460 del 22 de marzo, garantiza el funcionamiento de las comisarías de familia e insta a promover campañas de prevención. En Bogotá es posible activar rutas de denuncia en establecimientos de cadena y supermercados, como D1 y Justo y Bueno. 

Sin embargo, Cristina Rosero, asesora legal del Centro de Derechos Reproductivos ve un problema alrededor de este tema.

[Cristina Rosero]: A nosotros inicialmente nos pareció una excelente idea pensar en los supermercados, o pensar en otros lugares en donde las mujeres puedan presentar denuncias. Pero sí tenemos algunas preocupaciones principalmente a la respuesta que se hace frente a esas denuncias. Es decir, está muy bueno encontrar nuevos canales en donde las mujeres pueden hablar de su situación. Pero si eso no se traduce en que vas a atender y responder, pues realmente no estás haciendo ninguna diferencia.

[Luisa Fernanda Gómez]: Y lo grave del asunto es que si no se presta una atención inmediata, la violencia contra las mujeres puede desencadenar feminicidios: es decir, el asesinato de una mujer por el hecho de serlo. 

Natalia Arenas es periodista y editora de Cero Setenta, la revista de la Universidad de los Andes. Desde enero de 2019 han venido recopilando, mes a mes, los casos de feminicidios que hay en todo el país.

[Natalia Arenas]: Este conteo es distinto al que hacen otras organizaciones incluido el Estado, como la Fiscalía y por ejemplo Medicina Legal, porque nosotros partimos de una base y es que hay un subregistro en estos casos y lo reconocemos, y lo reconocemos abiertamente.

[Luisa Fernanda Gómez]: La metodología que utilizan parte de la fuente oficial, que es la Fiscalía, pero además incluye los registros que realizan medios nacionales y locales, y las descripciones que estos hacen del asesinato, porque para considerarlo feminicidio tienen en cuenta tres elementos adicionales: la sevicia con la que las atacaron, si conocían a sus agresores y si estaban ubicadas en zonas donde incluso los cuerpos de las mujeres están en disputa entre los grupos armados ilegales.

Cuando comenzó la cuarentena, Natalia tenía miedo de que los medios no siguieran reportando los casos de feminicidios.

[Natalia Arenas]: Y realmente me di cuenta que no, que igual lo siguieron cubriendo con mucha frecuencia y lo que empezamos a ver incluso desde el primer día, que fue el 25 de marzo si no estoy mal, ese día hubo un triple feminicidio en la costa. Y de entrada uno puede ver que se dio en medio de la cuarentena, que eso no tuvo ningún efecto más allá de que las mujeres estuvieron encerradas en la casa con sus victimarios. 

Uno ve que la violencia en cuarentena sigue encerrada en el espacio doméstico, que ahí es donde es más difícil incluso tratar de prevenirla porque nadie hace un esfuerzo real sobre esa prevención.

[Luisa Fernanda Gómez]: En términos absolutos, se podría decir que los feminicidios disminuyeron... 

[Natalia Arenas]: ...bajaron durante los primeros meses de cuarentena, estoy hablando de finales de marzo, abril, mayo, hasta el 1 de junio, lo que uno puede ver es que durante ese periodo nosotros contamos 42 feminicidios en 68 días de cuarentena, antes de que las medidas empezaran a relajarse, que esa relajación de las medidas empezó el 1 de junio. 

Y uno puede comparar el pasado y decir “no sí, bajaron los feminicidios” y es verdad, pero a la vez uno tiene que tener en cuenta que durante la cuarentena, durante estos mismos 68 días o teniendo en cuenta desde el mismo 20 de marzo, hasta el 20 de mayo del 2020, la cifra de homicidios en todo el país llegó a niveles de 1974. Y, entonces sí, evidentemente hubo menos feminicidios con respecto al 2019, pero las cifras siguen siendo muy altas. 

Y esto no es por la pandemia, esto no es porque el tipo enloqueció un día o como incluso muchos medios dicen como que se le metió un espíritu al man en la cabeza. No. Eso no es así. Esto es una muestra un paso más en esa cadena de violencias que se ejercen con muchos mecanismos. Esto empieza con amenazas, con que no quieren que la mujer salga a ver a sus familiares y le tienen que pedir permiso al tipo, con mecanismos de castigo y premio, con maltrato físico, con maltrato verbal, con violencia incluso relacionada con recursos económicos y que va llevando. Digamos que hay una cosa que dicen los expertos y es que el momento más peligroso para una mujer es cuando ella decide decir “no más”.

[Luisa Fernanda Gómez]: Algunas situaciones de violencia de género incluyen la violencia sexual que, como ya han registrado muchas organizaciones y como mencionó Matilda González, en la mayoría de casos es ejercida por los mismos familiares de las niñas y mujeres. Y al hablar de violencia sexual indudablemente tenemos que hablar de anticonceptivos y aborto, dos temas que siempre se tocan con un velo de prejuicio.

Aquí de nuevo Cristina Rosero, asesora legal para América Latina del Centro de Derechos Reproductivos.

[Cristina Rosero]: Quizá sea un tema de acceso efectivo a estos derechos; es decir, no estamos hablando de que estos son derechos en los que “en una situación de normalidad” se accede siempre, porque de por sí tienen un montón de obstáculos. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Si antes era difícil pelearlo y había que pelarlo y acompañar a las mujeres para que accedieran a ese derecho, pues ahora se ve mucho más difícil.

Este tema es largo y tiene muchas aristas. Así que lo dividiremos en tres partes para enfocarnos en cada una.

La primera de ellas tiene que ver con el acceso a anticonceptivos:

[Cristina Rosero]: Un primer punto en el que nos hemos fijado es el hecho de que como hay restricciones a la circulación, por la pandemia, en muchos casos esto ha significado para las mujeres el cierre del único centro en donde tienen acceso a esto. Y no necesariamente esto se ha traducido en crear unas nuevas formas de acceso. No necesariamente hay otras rutas, o no necesariamente hay otras posibilidades para acceder a estos temas. Y eso lo ha vuelto más difícil.

En otros casos ha pasado por ejemplo que las mismas restricciones en movilidad han creado obstáculos para la distribución de métodos anticonceptivos. Algunas instituciones como Fundación Oriéntame, por ejemplo, nos han dado información de que tuvieron que hacer medidas especiales incluso movilizar recursos para poder adquirir los anticonceptivos con tiempo previendo que después iba a haber dificultades. Y en general como toda la cadena de provisión de los anticonceptivos ha visto mucho lío en poder pasar todos los controles, en tener todos los permisos, en que los anticonceptivos lleguen a tiempo y estamos hablando de una institución que tiene este foco y tiene claro el enfoque; entonces capaz que hay muchas EPS que no priorizan estos temas y probablemente ni siquiera estén haciendo esa provisión. 

[Luisa Fernanda Gómez]: ¿Qué pasa con que paren los servicios de anticonceptivos? ¿Por qué esto es grave?

[Cristina Rosero]:  Pues por muchas razones. Por un lado por el hecho de que las mujeres pierden total capacidad de controlar si desean o no tener hijos. Y eso evidentemente nos va a llevar a embarazos no deseados. Y en segundo lugar porque hay mucha prevalencia de violencia dentro de los hogares. Pensar que solamente con la abstinencia estamos y ya todo quedó solucionado es realmente muy iluso, porque en la realidad la mayor cantidad de violencia, especialmente sexual, se da dentro de los hogares con personas muy cercanas al círculo, en especial afectando en el 80 por ciento de los casos a las niñas menores de 14 años. 

[Luisa Fernanda Gómez]: Con esto pasamos al segundo tema: la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que es un derecho al cual las mujeres y niñas pueden acceder aún en cuarentena. El Ministerio de Salud determinó que los servicios sexuales y reproductivos son esenciales durante la pandemia, lo que significa que en las respuestas de la emergencia no se pueden suspender ni se pueden dejar de proveer, pero las entidades encargadas de su implementación, que son los gobiernos locales, no han hecho nada. 

Esta es una integrante del colectivo Yukasa, la primera casa cultural feminista del departamento del Quindío.

[Yukasa]: Algunas de las barreras que encontramos son, bueno, primero que todo, que los hospitales públicos y los centros médicos no consideran la interrupción voluntaria del embarazo como una urgencia médica y, en ese sentido, están desestimando la decisión de la mujer de no querer ser madre y también las están enviando a casa sin prestar ninguna atención a su requerimiento. 

Por otra parte, como no hay tantos centros médicos que hagan el procedimiento de forma satisfactoria y sin tanta estigmatización en nuestro departamento, eso lo que hace es encarecer el servicio y también obliga a que muchas mujeres tengan que trasladarse hasta Risaralda para ir a Oriéntame o a Profamilia para tener un servicio amigable para el acceso al aborto.

Y por otra parte, muchísimas veces la institucionalidad entendida como la alcaldía, la gobernación, los mismos centros médicos, secretarías de salud, de universidades, por desconocimiento de la ley siguen reproduciendo múltiples barreras y no prestan o no dan garantías pues para una implementación del acceso al aborto de forma efectiva en todo el departamento. 

[Luisa Fernanda Gómez]: La Mesa por la vida y la salud de las mujeres ha reportado el incremento de los casos en que solicitaron acceso a acompañamiento jurídico por la negación de los servicios de IVE en pandemia. Según el boletín Barreras de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, en el contexto de la pandemia por COVID-19,  la Mesa por la Vida ha acompañado 30 casos de mujeres y niñas que enfrentan barreras para acceder a abortos seguros. Además, ha identificado nuevas dificultades para acceder a este servicio como dificultades para obtener información y acceder al servicio debido a la falta de intimidad dentro del hogar. 

Érika Lizeth Saldarriaga es cofundadora de la Red Huilense de Defensa y Acompañamiento de Derechos Sexuales y Reproductivos, quien menciona este mismo problema.

[Érika Saldarriaga]: Durante la pandemia se han acentuado situaciones como que la mujer no puede hablar libremente.Entonces muchas veces la asesoría tenemos que hacerla a través de mensajes de texto, lo cual es un poco más difícil de resolver dudas o de explicar situaciones en las que queremos hacer énfasis. Así mismo está de más el temor de asistir a un centro de salud, en el cual pueda contraer el virus. Entonces muchas de ellas optan o quisieran optar por oportunidades de interrumpir sus embarazos en el hogar.

[Luisa Fernanda Gómez]: Que no es tan mala idea al final. Comúnmente se piensa que la Interrupción Voluntaria del Embarazo se tiene que realizar siempre en un hospital, pero desde que se cuente con el acompañamiento y la atención médica necesarias, este suele ser un procedimiento seguro que se realiza en casa.

Cerramos con el tercer tema, que recoge todo lo hablado a lo largo de este episodio: la sobrecarga laboral, las dificultades económicas, el autocuidado y la salud femenina. Me refiero a la gestión de la higiene menstrual en tiempos de pandemia. 

El confinamiento parecería proporcionar ciertas comodidades para que las mujeres puedan sobrellevar su ciclo menstrual de forma tranquila y con todos los insumos de higiene a la mano, pero, desafortunadamente, no funciona igual para todas. Así lo explica Isis Tíjaro, fundadora del Colectivo de Derechos Menstruales Colombia.

[Isis Tíjaro]: Es muy sabido que las personas que menstruamos podemos tener variaciones en la experiencia con nuestro ciclo menstrual como consecuencia de la salud emocional, condiciones de estrés, variaciones climáticas y el uso de medicamentos, entre otras. 

El confinamiento y la falta de garantías para vivirlo de manera digna, está siendo un patrocinador oficial de extenuantes cargas para mujeres y niñas, predominantemente, puesto que al tiempo que asumen el trabajo o la educación a distancia, también es en ellas en quienes está recayendo toda la actividad del hogar como las actividades domésticas, el cuidado de los hijos, de los hermanos, de los familiares enfermos y, para algunas, de sus parejas. Todo esto configura un ambiente que tiende a incidir directamente en una variación hormonal significativa que puede representar alteraciones en la salud emocional, física y mental, al igual que embarazos no deseados, abortos espontáneos, convivencias conflictivas y diferentes formas de violencia, entre otras situaciones adversas.

[Luisa Fernanda Gómez]: Y los mercados que han entregado alcaldías y gobernaciones no incluyen implementos de salud menstrual, como toallas higiénicas o copas. 

[Isis Tíjaro]: Por esta razón no tienen las cantidades necesarias para cuidar de su salud menstrual como tampoco pueden asumir en muchas ocasiones el pago de los servicios de agua potable y alcantarillado, para acompañar unas rutinas menstruales más dignas. 

[Cristina Rosero]: Está muy bueno que hayamos reconocido la esencialidad de estos derechos, pero luego si eso no se traduce en una ruta clara, en un sistema de vigilancia rápido que pueda sortear obstáculos, pues es lo mismo que un saludo a la bandera; no va a tener un efecto suficiente.

[Luisa Fernanda Gómez]: Ya ha quedado más que claro a lo largo de este episodio que la pandemia del COVID-19 ha expuesto aún más los problemas y desigualdades existentes entre hombres y mujeres. Pero para Ángela Guarín y Natalia Moreno, esta situación también abre una posibilidad para repensarnos como sociedad.

[Ángela Guarín]: Es el momento de reevaluar nuestra educación para lograr la equidad de género. Esta es una oportunidad única para que todas las personas aprendamos nuevos roles. A través de la educación podemos cambiar los estereotipos, los roles de género que de manera histórica se han fijado en nuestra sociedad. 

[Natalia Moreno]: El covid ha permitido que por lo menos en los últimos cien años, los hombres no habían estado confinados y en este momento lo están. Para muchas mujeres este confinamiento no es algo nuevo. En Colombia 6 millones de mujeres son amas de casa que generalmente están confinadas, cuyo espacio cotidiano de trabajo ha sido la esfera doméstica. No ha ocurrido así con los hombres quienes, reitero, en los últimos cien años no habían estado confinados. 

En ese sentido, obligar a la población a estar al interior de los hogares ha hecho también que se pongan en los zapatos de las otras personas, de las amas de casa que generalmente han hecho estos trabajos domésticos. Y yo creo que eso genera otros niveles de conciencia frente a otros temas. Así que yo creo que hoy por la propia experiencia cotidiana que nos está tocando vivir, nadie se atreve a negar la importancia de estos trabajos que además son los que nos han sostenido en el marco de la pandemia.

[Luisa Fernanda Gómez]: En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Laura Castaño Giraldo, Fabio Posada, Sania Salazar y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez. Pablo Medina Uribe hizo la edición y el diseño sonoro es de Akorde.

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Gracias por escuchar.