Pasar al contenido principal

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Domingo, 28 Mayo 2017

“En el último año han bajado en un 73% la extorsión y los homicidios”

Por Sania Salazar

La frase habla de Buenaventura y la dijo el Secretario General de la Presidencia, Alfonso Prada, pero no es exacta, porque esa reducción se basaría en datos de 2013.

Alfonso Prada, Secretario General de la Presidencia de Colombia, visitó Buenaventura (Valle del Cauca) durante los primeros días de mayo para tratar de impedir un paro cívico que por esos días se estaba planeando en el puerto y que, efectivamente, empezó el 16 de mayo. El paro tiene en jaque la productividad del puerto más importante del país, por donde se mueve el 55% del comercio exterior de Colombia, actividad que le deja más de $5 billones de pesos a la nación cada año.

RCN Radio entrevistó a Prada sobre los resultados de su visita y durante la conversación aseguró que “en el último año han bajado en un 73% la ocurrencia de delitos como la extorsión y los homicidios”.
Después de consultar varias cifras y de compararlas, Colombiacheck califica la afirmación de Prada como inflada, pues la reducción es del 70%, pero no en el último año, sino desde 2013.

Indagamos cuál era la fuente en la que se basaba la afirmación y Daniel Quiroga, asesor de Prada, nos indicó que tomaron las cifras de un informe sobre los avances del Plan de Choque de Buenaventura. La visita de Prada, fue, precisamente, para exponer los progresos de ese plan a los líderes del puerto.

“Buenaventura ha logrado reducir la tasa de homicidios en un 70% desde 2013”, dice el documento.

Según el informe, enviado a Colombiacheck por el gerente del Plan todos somos Pazcífico, Luis Alfonso Escobar, la tasa de homicidios por cada 100.00 habitantes en 2015 fue de 20 y en 2016 de 14,7. Hicimos la cuenta y la reducción es del 26,5%.

Al comparar la tasa de homicidios de 2013 que se situó en 49 con la de 2016, que como ya habíamos dicho fue de 14.7, la respuesta es una reducción del 70%, de la que habla el documento.
En conclusión, parece que Prada se equivocó en el periodo comparado, pues según esas cifras, la disminución es real, pero con respecto a 2013, no al 2016 y exageró en tres puntos el porcentaje de disminución.

La imagen donde están esas cifras la publicaron también en la cuenta de Twitter de Todos somos Pazcífico @TSPazcifico, esta vez atribuida a Escobar.

 

 

Preguntamos de qué fuente habían tomado las cifras de homicidios y nos dijeron que de Planeación Nacional, donde solicitamos la información, pero nos enviaron un documento donde no hay cifras anuales de homicidios que permitan comparar y establecer la diferencia.

Lo que dicen otras cifras

Consultamos entonces otras fuentes, pero cada institución o estudio tiene cifras distintas. Nos preguntamos entonces, ¿por qué esa diferencia?
Según el informe Forensis, del Instituto de Medicina Legal, en 2013 la tasa de homicidios en Buenaventura fue de 50.7, casi dos puntos más de lo que dice el informe en el que se basó Prada. Con esta fuente no pudimos establecer la variación de este delito entre 2015 y 2016 porque no han publicado la versión del informe del año pasado.

Le solicitamos las cifras de homicidios desde 2010 a la oficina de prensa de la Policía de Buenaventura, pero solo nos proporcionaron datos de 2015 (77 asesinatos) y 2016 (59). Calculamos la tasa de homicidios basados en la proyección de población del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, para esos años: pasó de 19,2% a 14,4%. Se redujo en un 24,8%. Menos del 26% que indica el informe en el que se basó Prada.

Un estudio de la Fundación Ideas para la Paz, FIP, para el mismo periodo calcula una reducción de 5,8 asesinatos por cada cien mil habitantes entre 2015 y 2016. Una disminución del 29,2%.

El informe de la FIP deja al descubierto que en Buenaventura no hay metas de reducción de los asesinatos para 2019 ni han fijado metas anuales.

“Si bien no hay fórmulas mágicas para reducir la violencia, una de las claves está en definir metas que permitan hacer seguimiento a las intervenciones de las autoridades. De otro modo, las administraciones estarán navegando a ciegas en su deber de proteger a los ciudadanos y garantizar la seguridad”, concluye el informe.


¿Y la extorsión?

En el documento del que Prada sacó las cifras no está la palabra extorsión y mucho menos cifras al respecto.

Según la Policía de Buenaventura, en 2015 hubo 56 casos de extorsión, mientras en 2016 se registraron 43. Una rebaja del 23,2%. Cifra muy lejana al 73% del que habla el Secretario General de la Presidencia.

Parece que las cifras sobre extorsión en el Puerto no abundan, pero en una nota publicada por la revista Semana sobre el paro vigente, el presidente de la Cámara de Comercio de Buenaventura, Alexander Micolta Sabid, aseguró que “hay extorsión por parte de esos grupos que han quedado reductos de bandas. Han venido nuevamente presentándose en la ciudad, hemos buscado que se hagan operativos para no tener otra vez dificultades en el comercio”, explicó.

Un informe de 2014 titulado Entornos complejos: Buenaventura, realizado por la FIP en conjunto con otras organizaciones, relata como en la capital del Pacífico la vida criminal la dominan bandas locales, algunas con raíces en antiguos paramilitares y otros en pandillas callejeras. “Ganan dinero haciendo trabajos para los Rastrojos y los principales traficantes de drogas, y manejan el negocio de la micro-extorsión en los barrios que controlan”.

El eterno olvido en el que vive Buenaventura

El editorial del diario El Espectador del pasado 21 de mayo recordó la huella que la violencia ha dejado en Buenaventura: “De los 400.000 habitantes, más de 160.000 se han acreditado como víctimas; entre 1999 y 2003, los paramilitares cometieron 26 masacres en el municipio”.

Una nota publicada el pasado 17 de mayo en el mismo diario relataba: “En cuanto a la seguridad, en Buenaventura como en el Chocó se está presentando casos de confrontación de bandas criminales por las rutas del narcotráfico hacia el Pacífico, además de esto hay altos índices de extorsión e inseguridad en los barrios, y a pesar que la cifra de asesinatos ha disminuido, la tasa de desempleo se encuentra sobre el 62%, muy por encima del promedio nacional que bordea el 10%, por lo que piden acciones del gobierno para la generación de empleos estables en la región”.

El informe de la FIP, que califica a Buenaventura como el puerto marítimo más importante sobre el Pacífico señala además que la posición geográfica de Buenaventura en particular “es llamativa para los grupos armados debido a la ubicación estratégica de la ciudad por su salida al mar, y por su condición de punto de entrada de armas y salida de drogas por el Pacífico, desde y hacia Centroamérica y Asia”.Buenaventura ha tenido que soportar por años pobreza, inequidad, malos servicios de salud, problemas con la educación, falta de agua potable, desempleo y analfabetismo, además de la violencia que llegó incluso a los límites de casas de pique en las que descuartizaban y desaparecían a las personas. Pero si no se tienen claras las cifras de los problemas que hay que solucionar, como los homicidios y las extorsiones, muy complicado establecer metas medibles para superar esos males.

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Jueves, 24 Octubre 2019

A Bogotá no le va tan bien en reducción de homicidios como dice Peñalosa

Por Sania Salazar

Bogotá sí tiene tasas más bajas que las ciudades del país con las que las compara el mandatario, pero las tasas de la capital del país no son menores que las de otras ciudades “grandes” que menciona la Alcaldía.

En una entrevista de hace unos días con Blu Radio, el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa dijo: "Tenemos muchos mejores resultados que cualquier ciudad grande en homicidios por 100 mil habitantes".

En la oficina de prensa de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia nos explicaron que el alcalde establece la comparación en tasa de homicidios con capitales colombianas  como Barranquilla, Medellín y Cali durante los últimos tres años y basado en las cifras de la Policía. Pero también nos dijeron que se pueden comparar los resultados de Bogotá con Washington (Estados Unidos), Caracas, (Venezuela) y São Paulo (Brasil) durante los últimos tres años, aunque no indicaron de qué fuente tomaban esos datos.

Calificamos la afirmación de Peñalosa como cuestionable porque, aunque le cuadran las cuentas al comparar a Bogotá con otras capitales del país, no le pasa lo mismo con las ciudades extranjeras mencionadas. Sao Paulo (Brasil), que es una de las capitales que mencionaron en la Secretaría de seguridad, tiene tasas menores que las de Bogotá en los últimos cuatro años. Además, en la comparación están dejando de lado otras ciudades latinoamericanas con tasas inferiores a las de la capital colombiana.

La tasa de Bogotá

Según datos de la Policía Nacional, en 2016 se registraron 1.264 homicidios en Bogotá. Para ese año la proyección de población del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, calculaba la población de la capital en 7’980.001 habitantes, lo que quiere decir que la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes era de 15,8. (El Dane ya no tiene disponible en su página la proyección de población, pero Colombiacheck pudo consultarlas porque habíamos guardado el archivo).

Según la misma fuente, en Bogotá en 2017 hubo 1.134 asesinatos y la población se calculaba en 8’080.734 de personas, por lo que la tasa de homicidios era de 14,0. 

En 2018 hubo 1.064 asesinatos y había una población proyectada de 8’181.047 personas, por lo que la tasa de homicidios era de 13,0.

Las cifras del Forensis, del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, indican que para Bogotá esas tasas fueron ligeramente mayores: de 16,3 en 2016. 14,2 en 2017 y 13,3 en 2018.

Las cifras de la Policía indican que las tasas de los demás ciudades colombianas mencionadas eran:

Barranquilla

2016: tasa de 30,8 (377 homicidios. 1’223.616 habitantes). 

2017: tasa de 28,5 (351 homicidios. 1’228.271 habitantes).

2018: tasa de 25,4 (314 homicidios. 1’232.462 habitantes).

Medellín

2016: tasa de 21,4 (533 homicidios. 2’486.723 habitantes). 

2017: tasa de 23,0 (577 homicidios. 2’508.452 habitantes).

2018: tasa de 24,7 (626 homicidios. 2’529.403 habitantes).

Cali 

2016: tasa de 53,4 (1.281 homicidios. 2’394.925 habitantes). 

2017: tasa de 51,1 (1.239 homicidios. 2.420.114 habitantes).

2018: tasa de 47, 3 (1.157 homicidios. 2.445.405 habitantes).

 

En estas tres ciudades las cifras de Forensis también fueron ligeramente más altas:

Para Barranquilla 32,6 en 2016. 29,2 en 2017 y 27,1 en 2018.

Para Medellín 21,9 en 2016. 23,3 en 2017 y 25,0 en 2018.

Para Cali 55,7 en 2016. 51,5 en 2017 y 49,0 en 2018.

Las tres ciudades tuvieron tasas más altas de homicidio que la de Bogotá en los últimos tres años.

Bogotá no es la mejor en la comparación internacional

Revisamos las tasas de las ciudades extranjeras mencionadas por el equipo de prensa de la Secretaría de Seguridad y encontramos que, según el Instituto Igarapé,de Brasil, São Paulo tiene tasas más bajas que Bogotá: en 2016 la tasa fue de 7,6. En 2017 de 6,6 y en 2018 de 5,5.

Las demás ciudades mencionadas tuvieron tasas más altas que la de Bogotá.

En Washington la tasa de homicidios en 2016 fue de 20,3. En 2017 de 17 y en 2018 de 23,3. 

En Caracas en 2016 la tasa fue de 75. En 2017 de 54,7 y en 2018 de 36,8.

Pero Katherine Aguirre, investigadora del Instituto Igarapé, le advirtió a Colombiacheck que Peñalosa está dejando de lado en su comparación “ciudades grandes”, como las calificó Peñalosa, que pueden tener cifras más bajas que Bogotá. Por ejemplo Ciudad de México tuvo una tasas inferiores en 2016 (10,8) y en 2017 (11,9). Lo mismo pasa con Lima (Perú), 2016 (7,7) 2017 (8) y con Buenos Aires (Argentina), 2016 (4,1) y 2017 (4,7).

Aguirre resaltó que la escogencia de las ciudades extranjeras para la comparación es arbitraria y señaló que hay muchas ciudades grandes de Europa, África, Asia y América que tienen tasas más bajas que Bogotá. Además señaló que esas reducciones se deben a los contextos propios de cada ciudad.

Aunque es cierto que la tasa de homicidio se ha reducido en los últimos años en Bogotá y que es más baja que las de las otras tres ciudades colombianas mencionadas, no es más baja que la de otras “ciudades grandes” del mundo. Por eso, calificamos esta afirmación de Peñalosa como cuestionable.