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Jueves, 23 Julio 2020

Es falso que el presidente de Ghana haya dicho que el coronavirus fue creado en un laboratorio

Por Ignacio Corral- Chequeado

La desinformación surge de un video que simula la voz del mandatario ghanés y que fue desmentido por el sitio de fact-checking Bolivia Verifica. No hay evidencia para afirmar que el coronavirus fue creado de forma artificial.

Este artículo fue publicado originalmente por Chequeado el 15 de julio de 2020.Es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Circula en Facebook una imagen en la que aparece la figura del actual presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, con un texto sobreimpreso que indica “Presidente de Ghana revela toda la verdad sobre el COVID19!” (sic) y lista una serie de puntos: “Virus de laboratorio; cuarentena eterna; plan de vacunación; destrucción de las economías; moneda digital”. Esto es falso.

El video en Facebook cuenta con más de 1 millón de reproducciones según los datos aportados por la red social y también llegó al número de WhatsApp de Chequeado (+54 9 11 3679-0690) para ser verificado.

La imagen publicada se desprende de un video viral en el que aparece una imagen de Nana Akufo-Addo con un audio, que se atribuye al mandatario, en el que afirma que el coronavirus es una “creación” que fue planificada desde el año 2010 para favorecer a China, entre otros puntos que responden a falsas teorías conspirativas.

Chequeado verificó en una nota anterior que no hay evidencia de que el nuevo coronavirus fuera creado en un laboratorio. Además, el formato responde a uno de los distintos tipos de desinformaciones que circulan sobre el coronavirus y que fueron detallados por este medio.

El video es una imagen del presidente de Ghana acompañado por los subtítulos que traducen del inglés al español un audio de más de 15 minutos.

El primer punto que evidencia la falsedad del contenido viral es la mención a un artículo publicado en 2010 por la Fundación Rockefeller. En la página oficial de la fundación no existe ningún artículo que haga mención a un hipotético “brote global simulado, pasos requeridos, distintas fases, cronograma general y resultados previstos” (sic) de “crear un virus muy contagioso pero con un índice de mortalidad muy bajo”, entre otros puntos.

Además, durante la lectura del supuesto documento que data de 2010, menciona situaciones fechadas en los años 2015 y 2019, posteriores a la publicación indicada, lo que contradice los propios argumentos.

Por otra parte, la acusación pública a China de ser uno de los favorecidos por la pandemia del coronavirus que relata el video no corresponde con los últimos mensajes diplomáticos que intercambiaron los mandatarios de ambos países y que fueron publicados por la página oficial del gobierno chino: “Xi Jinping señaló en su mensaje de felicitación que desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Ghana hace 60 años, la amistad tradicional entre los dos países se ha fortalecido constantemente y la cooperación pragmática ha logrado resultados fructíferos”.

Por último, el sitio de fact-checking Bolivia Verifica confirmó que la voz que aparece en el video no coincide con el tono y la pronunciación del presidente Nana Akufo-Addo que puede verificarse en este discurso en la 74º sesión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en octubre de 2019.

Tras ser consultado por Chequeado, el sitio de fact-checking ghanés, Ghana Fact, confirmó que no es la voz del presidente Nana Akufo-Addo.

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Jueves, 13 Agosto 2020

¿Gerontocidio planeado? Otra mentira viral sobre COVID-19

Por José Felipe Sarmiento

Un meme basado en la teoría falsa de ‘Plandemic’ dice que las vacunas contra la influenza y el COVID-19 hacen parte de una estrategia mundial para matar a personas de la tercera edad.

Según una imagen que circula por Facebook con el logo del ya desmentido video conspirativo ‘Plandemic’ y la foto de su principal entrevistada, la supuesta viróloga Judy Mikovits, “si logran imponer [que] la vacuna COVID-19 sea obligatoria, al menos 50 millones de personas en Estados Unidos podrían morir con la primera dosis, que es la cantidad de personas que tienen el retrovirus gamma que está en vacunas anteriores y la combinación será devastadora”.

Un usuario que publicó el meme lo acompañó con un texto en el que asegura que la pandemia “ha sido un gerontocidio, un plan para asesinar ancianos elaborado desde las élites”. El autor atribuye a la vacuna contra la influenza las altas tasas de mortalidad por la nueva infección respiratoria entre personas de la tercera edad, sobre todo en España e Italia. Según él, “se viene la vacuna contra el COVID-19 para asegurar el gerontocidio”.

Publicación en Facebook con meme basado en 'Plandemic'

La publicación es falsa. En el chequeo a los argumentos de Mikovits, ya se había explicado que el estudio en el que ella se basa para decir que las vacunas contra la influenza supuestamente contenían el SARS-CoV-2 causante de la actual pandemia es, en realidad, sobre la probabilidad de contagiarse de otros virus –incluido un tipo de coronavirus diferente a este– tras haber sido vacunado. El mismo artículo científico aclara que eso no significa que haya una relación de causa-efecto entre las dos cosas.

También ha sido desvirtuada varias veces la teoría de que el virus fue creado en un laboratorio. La evidencia científica, por el contrario, lleva a que su origen es zoonótico. Esto quiere decir que fue transmitido a los humanos por algún animal. En particular, se ha determinado que el genoma es parecido a una familia de coronavirus común entre los murciélagos, aunque esto no descarta la posibilidad de que haya habido otra especie ‘puente’ entre ellos y los humanos.

Es cierto que la enfermedad es especialmente grave y letal para los adultos mayores. Sin embargo, eso no quiere decir que las personas más jóvenes no se infecten y mucho menos que el virus esté diseñado como un arma contra la población de mayor edad. De hecho, la mayoría de contagios registrados se han presentado en personas entre los 20 y los 40 años. Esta ha sido la evolución de los casos por edades en Colombia:

El mayor riesgo de letalidad entre personas de mayor edad se ha dado en todo el mundo. No tiene correlación con la vacunación contra la influenza, como pretende hacerlo ver la publicación viral.

Tomemos los países que tienen datos actualizados hasta 2019 sobre la proporción de su población mayor de 65 años que está vacunada contra esa enfermedad, según los registros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE: Chile, Nueva Zelanda, Israel, España, Italia, Islandia y Letonia. No solo son muy distintos entre sí en esa variable sino también en características geográficas y demográficas, así como en el impacto y la evolución de la pandemia en sus territorios, pero todos tienen algo en común.

Pese a las diferencias, los adultos mayores ponen la mayor parte de decesos por COVID-19 en cada uno de los siete países, aunque los casos confirmados se concentran en personas más jóvenes.

El 83 por ciento de los muertos en Chile, 25 de los 32 que lleva Letonia, 9 de 10 en Islandia y 22 de 22 en Nueva Zelanda han sido personas de 60 años en adelante. A esa edad, la letalidad que se ha registrado en Italia es de 11 por ciento, el cuádruple de quienes están en sus cincuentas; salta a 27 por ciento desde los 70 y llega a 35 por ciento a partir de los 80. Estas diferencias son mucho más marcadas en España y la edad promedio de los fallecidos en Israel es 80 años.

Un chequeo del portal español Maldita, que es miembro de la alianza #DatosCoronavirus, también mostró que es falsa la supuesta relación entre la vacuna contra la influenza y el COVID-19. El virólogo e inmunólogo Pepe Alcamí y la epidemióloga y reumatóloga Loreto Carmona explicaron en ese artículo que es “imposible” la supuesta contaminación de la vacuna gripal del último año en ese país (las dosis son anuales), que esta se produce con base en partes de virus en lugar de inyectarlos en su forma activa y que es normal que se apliquen varias vacunas en una.

Es más, las vacunas ya existentes contra otras enfermedades respiratorias tampoco sirven como protección ante el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la pandemia. Como lo explica una nota de Despacho 505, miembro nicaragüense de la alianza verificadora LatamChequea, este nuevo virus requiere una vacuna específica y todavía no hay ninguna disponible en el mercado.

Además, los retrovirus no tienen nada que ver con la influenza ni con los coronavirus. Un ejemplo de los primeros es el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el sida. En el segundo grupo está el A(H1N1) que generó otra pandemia en 2009. Entre los terceros están el SARS-CoV-2, causante del COVID-19 y sus parientes, el SARS de 2003 y el MERS de 2012, entre otros de efectos más leves.

En otro chequeo, ya habíamos dicho que las coincidencias genéticas entre el VIH y el SARS-CoV-2 son en secuencias muy cortas presentes en una amplia variedad de organismos. Por tanto, es mentira que el primero esté contenido en el segundo.

La clasificación establecida por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus, que es parecida a la que se usa para los seres vivos, los ubica en categorías muy distintas. En estos términos, tienen en común lo mismo que los animales con los vegetales o los hongos: están en el mismo dominio pero en diferentes reinos. Los retrovirus se ubican en el Pararnarvirae y los coronas y las influenzas, en el Orthornavirae.

Entre tanto, a pesar de compartir el mismo reino, la familia Orthomyxviridae a la que pertenecen los virus de influenza está en el filo Negarnaviricota y la de los coronavirus pertenece al Pisuviricota. En biología, sería como si ambas categorías fueran de animales, pero unos vertebrado y los otros no.

De hecho, Mikovits es famosa por haber falsificado el descubrimiento del supuesto origen del síndrome de fatiga crónica en un inofensivo retrovirus de ratones. Lo curioso es que ahora dice que este tipo de virus son los que contaminan las vacunas de la influenza y el COVID-19, a pesar de que estos animales no se usan en la producción de vacunas contra este tipo de enfermedades, como lo recordó el portal estadounidense de noticias médicas MedPage Today en un artículo sobre los errores en esta teoría conspirativa.

Esa es la verdadera historia detrás de esta mentira viral.