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Lunes, 21 Octubre 2019

Jorge Enrique Palomino no acierta en las cifras proyectadas del impacto económico por el cambio climático

Por José Reinaldo Morera Molina

Pese a que se proyectan afectaciones en la economía del país por el cambio climático, estas son del 0,49 por ciento del PIB por año según un estudio realizado por el DNP, y no del 7 por ciento, como dijo el candidato a la Gobernación del Tolima.

El sábado 12 de octubre, en el canal de televisión regional R & T Producciones, el candidato a la gobernación del Tolima Jorge Enrique Palomino aseguró que para el 2050 se presentaría un aumento de precipitaciones cercano al 10 por ciento. 

“Eso representa que las lluvias van a caer en periodos muy cortos y van a generar desastres. Vamos a tener unos periodos mucho más largos de sequías y eso va a generar muchos impactos económicos. Cerca del 7 por ciento del PIB puede verse afectado por el impacto del cambio climático”, Concluyó Palomino.

Es prácticamente imposible predecir el futuro, pero sí existen estudios que han estimado cuáles pueden ser los efectos del cambio climático. Por ejemplo, en el caso del Tolima, esto lo ha hecho el Plan Integral de Gestión del Cambio Climático Territorial Del Tolima publicado en diciembre de 2018 por Cortolima.

En la página 123 de ese documento se advierte que “los escenarios de cambio climático no pueden verse como pronósticos o predicciones absolutas, sino que cada escenario es una imagen alternativa de cómo el futuro puede mostrarse si se cumplen determinadas condiciones en un tiempo dado”.

En este mismo documento se especifica que, según la Segunda Comunicación Nacional (IDEAM 2010), los escenarios de precipitación para el Tolima señalaban que de 2011 hasta 2070 se podrían registrar los siguientes cambios:

Para los periodos 2011-2040 y 2041-2070, se prevén cambios (de precipitaciones) entre el -10% y el +10% en las partes más altas de las cuencas del Ortega y de Bermellón. Además de una disminución de hasta el 30% en el resto del Departamento.
Para el periodo 2070-2100, se registra un aumento del 10% en la parte alta de la mayor parte de las cuencas. Así como una disminución entre el 10% y el 30% en la parte media y baja de las cuencas (particularmente en la parte baja plana aledaña al río Magdalena).

Así que Palomino acierta en que las precipitaciones pueden cambiar en un 10 por ciento, pero se equivoca en el período mencionado, pues dijo “2050”, mientras que el documento señala el año 2040.

Con respecto a los cambios en las temporadas climáticas, Vilma Florido Cuéllar, bióloga y docente de tiempo completo de la Universidad de Ibagué, asegura que es incierto determinar si las temporadas tanto de lluvia como de sequía puedan tener periodos cambiantes, ya que es necesario tener en cuenta variables como la altura sobre el nivel del mar, la velocidad del viento, la humedad relativa o la incidencia de la luz solar. 

“Los regímenes de tiempos de lluvias y sequías están claros, en el trópico tenemos dos temporadas de lluvias que están pronosticadas entre abril-mayo (la primera) y octubre-noviembre (la segunda). Esto es lo que tanto en el argot popular como en el rigor científico se conoce. La cuestión es que esas temporadas de lluvia vienen cada vez siendo más fuertes. Tenemos las mismas temporadas en los mismos meses, pero con mayor precipitación”.

Finalmente, en cuanto a la afectación económica por el cambio climático, un estudio liderado por el Departamento Nacional de Planeación de Colombia presenta que de 2011 a 2100, en promedio, habría pérdidas anuales del PIB del 0,49 por ciento como consecuencia del cambio climático. El impacto económico por el cambio climático se proyecta que sea del 7 por ciento como afirmó Palomino. 

Debido a que sí hay estudios científicos que proyecten que las lluvias aumentarán en un 10 por ciento, pero no hay uno que proyecte que el impacto al PIB sea del 10 por ciento, calificamos la afirmación de Palomino como cuestionable.


RedCheq

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Miércoles, 29 Julio 2020

Alcalde de Ibagué exageró el número de empleos perdidos en la ciudad

Por Jose Reinaldo Morera Molina – RedCheq

De acuerdo con el último reporte del DANE, Ibagué es la segunda ciudad con la tasa más alta de desempleo en Colombia. Pero no es cierto que, como dice Andrés Hurtado, se hayan perdido más de 4 millones de empleos en la capital tolimense.

El alcalde de Ibagué (Tolima), Andrés Fabián Hurtado, publicó el 19 de julio un video en su cuenta de Facebook para apoyar la medida del Día Sin IVA. En esta publicación, Hurtado aseguró, en el minuto 03:48 del video, que “más de 4 millones de empleos se han perdido en la ciudad de Ibagué” en el primer semestre del 2020.

Pero la cifra que menciona el alcalde supera la cantidad de habitantes de la ciudad. Ibagué, de acuerdo con la Gran Encuesta de los Hogares del DANE (2018), tiene una población total de 569.336 personas; de esta cantidad, 447.180 están en edad para trabajar y solo 167.491 tienen un empleo, según Ibagué Cómo Vamos 2020.

Esta entidad también revela la cantidad de trabajos perdidos durante la pandemia; si se comparan las cifras del primer trimestre del año y las del periodo entre marzo y mayo de 2020, 66.175 personas perdieron su empleo en Ibagué, no 4 millones, como dijo el alcalde.

Gráfica

Colombiacheck contactó al alcalde y a su equipo de prensa para intentar aclarar la fuente de la cual basó su afirmación, pero hasta el momento de la publicación, no fue posible obtener su declaración.

COVID-19, caída de la economía y desempleo

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina, antes de la llegada del COVID-19, ya existían problemas en términos de empleo, como la desaceleración económica, una elevada informalidad laboral, grandes brechas salariales y debilidades en los sistemas de protección social y salud de los trabajadores. Es por eso que la OIT asegura que “la pandemia ha generado en América Latina una recesión económica de una magnitud sin precedentes que propicia la destrucción de puestos de trabajo y el incremento de la población no económicamente activa”.

Por su parte, el Banco de la República de Colombia dice que, con las medidas sanitarias preventivas y el cierre de los diversos sectores económicos en el país, hubo una caída de los ingresos de los colombianos, lo que significa una menor actividad económica como consecuencia de una percepción de riesgo monetario de la población en general. 

Iván Darío Hernández Umaña, doctorado en economía de la Universidad de Manchester y docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Ibagué, le explicó a Colombiacheck lo que significa la disminución de la actividad económica por la llegada del nuevo coronavirus:

“El COVID-19 alteró el flujo de ingresos de las personas. También seguramente hay quienes piensan que al ahorrar pueden tener un dinero extra por precaución. Pero ahorrar y no gastar en el corto plazo puede tener un efecto contraproducente. Al sumarse la falta de ingresos y la retención de dinero se genera una baja en la demanda de bienes y servicios, es decir, una pérdida de clientes para ciertos establecimientos. Cuando esto pasa, las empresas no pueden seguir sustentando los puestos de trabajo que ofrecen”.

Lo anterior se confirma con la medición de los empleos tradicionales de Ormet Tolima. El sector del comercio y la reparación de vehículos pasó de tener 56.342 personas empleadas en el primer trimestre del 2019, a ocupar 51.723 personas en el mismo periodo del 2020.  

Cabe resaltar que, como Colombiacheck ya lo mencionó en un chequeo anterior, el comercio es el sector con mayores ofertas laborales en Ibagué, abarcando un 34,7 por ciento de la ocupación de la ciudad (Ormet Tolima).  Sin embargo, por la baja demanda del mercado y el cierre de locales, el problema que ahora afronta Ibagué es la informalidad y la destrucción de puestos de trabajo. El último reporte de Ibagué Cómo Vamos dice que en el 2020 el comercio pasó de tener 51.723 personas empleadas de enero a marzo, a tener 37.733 de marzo a mayo.

Reducción de empleos e Informalidad

La ONU en un comunicado de prensa manifestó que, en numerosos países, las medidas de contención del COVID-19 no pueden ser aplicadas eficazmente porque los trabajadores informales necesitan trabajar para alimentar a sus familias.

“Las medidas de confinamiento y de contención para hacer frente al COVID-19 amenazan con aumentar los niveles de pobreza y vulnerabilidad de los trabajadores de la economía informal a nivel mundial. Los trabajadores del sector informal tienen ante sí un dilema durante la pandemia que no pueden resolver: ir a trabajar o morirse de hambre”, asegura la ONU.

Ibagué no es ajena a este fenómeno. El porcentaje de la población ocupada de manera informal en esta ciudad, según el DANE, es del 54,2 por ciento. Además, de acuerdo con Ormet Tolima, de enero a marzo de 2020 hubo una reducción de 14.086 empleos formales y se destruyeron 20.557 puestos de trabajo con relación al mismo trimestre del 2019.

A su vez, las estadísticas de la demanda laboral del Servicio Público de Empleo (SPE) demuestran la reducción de puestos de trabajo en la ciudad. En junio de 2019 el SPE reportó un total de 934 vacantes en la capital tolimense, mientras que en junio de 2020 había un total de 651, lo que quiere decir que hubo 283 oportunidades laborales menos a comparación del año anterior.

El desempleo en Ibagué antes y después de la pandemia

Como hemos contado en otro chequeo, Ibagué ha reducido con el pasar de los años su fuerza de trabajo. La tasa de ocupación (TO), indicador que mide la cantidad de personas que se encuentran trabajando, pasó del 56,6 por ciento en el primer trimestre de 2016 al 37,5 por ciento en mayo de 2020. Por otra parte, la tasa de desempleo incrementó del 16,8 por ciento en 2019 al 31,7 por ciento en mayo de 2020 (DANE, 2020).

Gráfica 2

De acuerdo con las cifras de Ibagué Cómo Vamos, de enero a marzo de 2020, antes de la declaración de emergencia sanitaria por la llegada del COVID-19, Ibagué tenía un total de 217.515 personas con empleo. El 2020 inició con una disminución de las personas con empleo en la ciudad, pues el Plan de Desarrollo Municipal (Ibagué 2020-2023) señala que la ciudad en el 2019 tenía una tasa de ocupación del 52,7 por ciento, con un total de 233.666 personas empleadas. Esto quiere decir que de finales de 2019 a inicios de 2020 16.151 personas perdieron su trabajo.

El último reporte de Ibagué Cómo Vamos revela el panorama del desempleo en Ibagué luego de la pandemia. En el trimestre de marzo a mayo de 2020, de las 447.180 personas que tienen la edad para trabajar, solo 167.491 hacen parte de la población ocupada.

Por todo lo anterior, se puede decir que del primer trimestre del 2020 a mayo del mismo año unas 66.175 personas perdieron su empleo en Ibagué y no 4 millones como dice el alcalde Andrés Hurtado. Por eso calificamos la afirmación del alcalde de Ibagué como falsa.