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Jueves, 06 Agosto 2020

La vida de los sin casa en tiempos de #QuédateEnCasa

Por Colombiacheck

En Colombia por lo menos 30.000 personas han encontrado en la calle su lugar para vivir y trabajar. Para ellas no ha sido fácil cumplir con medidas de bioseguridad como lavarse las manos cada 20 minutos, usar tapabocas o quedarse en casa.

En este episodio ahondamos en los problemas a los que ha tenido que enfrentarse esta población considerada como de especial protección.

Escucha"La vida de los sin casa en tiempos de #QuédateEnCasa" en Spreaker.

Transcripción

Audio testimonios: “Entiendo la medida de la alcaldesa de cerrar las calles, pero a nosotros los que habitamos las calles… para nosotros no es bueno. ¿Qué podemos hacer?”

Luisa Gómez: A finales de mayo, la Alcaldía de Bogotá reportó el primer brote de coronavirus entre los habitantes de calle de la capital.

Audio Noticias: 12:53. Mucha atención porque se confirma el contagio de 20 habitantes de la calle en Bogotá por COVID-19. 

Luisa Gómez: Bienvenidos y bienvenidas a Chequeo Amplificado, un podcast Akorde, de Colombiacheck. Yo soy Luisa Fernanda Gómez y en este episodio hablaremos sobre qué está pasando con las personas sin casa en tiempos de quédate en casa.

Sebastián Lanz: Yo creo que antes de empezar, es necesario también saber desde donde nos paramos cuando hablamos de personas habitantes de calle y en este sentido me gustaría ofrecer una definición que nos sirva para navegar el tema de la habitabilidad de calle.

Luisa Gómez: Él es Sebastián Lanz, codirector ejecutivo de Temblores ONG, una organización que trabaja por la protección de los derechos humanos de las personas habitantes de calle, LGBTI, trabajadores sexuales, usuarios de drogas y personas privadas de la libertad.

Sebastián Lanz: Nosotros hablamos de una persona habitante de calle cuando hace de la calle su lugar de trabajo o vivienda. Y dentro de esta definición sombrilla caben personas habitantes de calle, personas trabajadoras sexuales, las personas vendedoras ambulantes, las personas que se dedican a la venta del reciclaje y también todo este grupo de ciudadanías a las que la voz deshumanizadora y violenta del Estado ha llamado históricamente “ indigentes” o “desechables”.

Luisa Gómez: Cuántas son las personas habitantes de calle en Colombia es difícil de asegurar. Según un censo que realizó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2019 en Colombia había 13.252 habitantes de calle. Hay que aclarar que esta cifra no incluye toda la diversidad de personas que Sebastián explicó en la definición. Y de acuerdo con el borrador de la política pública del Ministerio de Salud hay 34.417, pero según un boletín de prensa del Ministerio de Salud publicado el 2 de mayo de 2020 para hablar de la situación de los habitantes de calle durante la pandemia, la cifra que dan es de 32.000 personas. 

En Bogotá...

Sebastián Lanz: En nuestro censo realizado en la alcaldía de Enrique Peñalosa arrojó que existen al menos 9.538 personas habitantes de calle. 

Luisa Gómez: Y, tomando como referencia las cifras de la política pública del MinSalud, las otras ciudades que reportan la mayor cantidad de habitantes de calle son:

Cali, con 4.451 personas; Medellín, con 2.721; Bucaramanga, con 2.213 y Barranquilla con 1.821.

Como ya muchos saben, las ciudades de Colombia se empezaron a vaciar el 25 de marzo por cuenta de la pandemia del nuevo coronavirus. Quienes teníamos la posibilidad de quedarnos en casa teletrabajando, lo hicimos. Pero, ¿qué pasó con quienes no? Con aquellos que trabajan, viven y dependen de la calle, de la gente, del día a día...

Aquí Laura Rodríguez, periodista de Colombiacheck:

Laura Rodríguez: La pandemia tuvo una afectación inmediata en las personas habitantes de calle, que, de hecho, son más vulnerables que el resto de la población, teniendo en cuenta la inseguridad económica, los problemas de salud que muchas de estas personas padecen y las múltiples violencias a las que históricamente han sido sometidas.

Luisa Gómez: Iniciaremos nuestro relato con la vulnerabilidad relacionada con la salud. Alberto López de Mesa es arquitecto, artista e integrante de Son Callejero, una orquesta de exhabitantes de calle. 

Alberto López de Mesa: Para hablar de la exposición de los habitantes de calle en estos momentos de pandemia, primero hay que entender que el sistema de salud colombiano no ofrece exactamente una prevención como lo merecería para habitantes de calle y en la restitución de derechos que obliga la Constitución realmente es negligente, casi que nula. El habitante de calle no tiene garantizada la salud, aunque dice la ley que los hospitales públicos están obligados a atenderlos.

Alexa Tu Fantasía: Las chicas no han podido hacerse ni la prueba de COVID ni prueba de ya sea por pruebas de sangre o una cita general, que es lo más básico. El sistema de salud para nosotras siempre ha sido muy débil, ha sido muy invisibilizado para las personas trans y trabajadoras sexuales.

Luisa Gómez: Ella es Alexa Tu Fantasía, mujer trans, trabajadora sexual de la localidad Santafé y directora del  área de trabajo sexual de la Red Comunitaria Trans.

Y no solo es un asunto de falta de atención estatal. La vulnerabilidad de las personas habitantes de calle también radica en que muchas tienen comorbilidades que incrementan el riesgo de que se contagien de coronavirus.

Alberto López de Mesa: Existe, entonces, la creencia popular, que incluso hasta las instituciones del Estado la asumen, que el habitante en calle se ha vuelto inmune a virus y bacterias por estar en contacto con las infecciones toda la vida: cogiendo basura, en caños, sucio, etc. Pero eso es una irresponsabilidad, porque en este momento un virus de esos lo coge y lo lesiona a cualquiera. 

Luisa Gómez: Así nos lo explicó Luisa Mora, líder del programa de habitantes de Calle de la Alcaldía de Barranquilla.

Luisa Mora: Muchos de ellos se contagian fácilmente con infecciones respiratorias, inclusive teniendo nosotros pacientes que han pasado por tuberculosis, con infecciones de transmisión sexual, entre las cuales está el VIH Sida. 

Luisa Gómez: Al vivir y trabajar en la calle no resulta sencillo acceder a la infraestructura para acatar las recomendaciones de bioseguridad. Esta situación representa una evidente desventaja porque, por ejemplo, los habitantes de calle no tienen cómo acceder a productos de higiene corporal, como jabones o desinfectantes, o elementos de salud menstrual, en el caso de las mujeres. Y tampoco tienen cómo solucionar de forma adecuada sus necesidades fisiológicas.

Sebastián Lanz: Ahora si pasamos un poco a ver las narrativas estatales en tiempos de pandemia de quédate en casa, lávate las manos, usa antibacterial, vemos que son como completamente distantes de la población habitante de calle y uno se pregunta en qué país viven las personas que diseñan estas políticas y que intentan promoverlas en la calle. 

Luisa Gómez: Temblores ONG publicó en 2019 el informe ‘Algo huele mal’ sobre las múltiples violencias a los que son sometidas las personas habitantes de calle. En este documento la organización cuenta que, por ejemplo, solo existen 533 baterías sanitarias de uso público en Bogotá, lo cual quiere decir que hay 7,42 baterías sanitarias por cada 100.000 habitantes. Esto hace que la ciudadanía tenga que recurrir a los establecimientos comerciales, pero, claro, este tipo de servicios son negados recurrentemente a las personas habitantes de calle. 

Alberto López de Mesa: Imagínate como serán las condiciones higiénicas en las que él vive, solamente se asea cuando le dejan en una bomba de servicios que se bañe o cuando va a los servicios de la secretaría o cuando se arriesga a subir al Chorro de Padilla...

Luisa Gómez: Un nacimiento de agua ubicado en los cerros orientales de Bogotá.

Alberto López de Mesa: o en un caño que tenga agua limpia como el río Arzobispo. y sobre todo en las ollas del microtráfico es donde encuentra el agua o la posibilidad de asearse. Imagínate uno cómo puede exigirle a un habitante de calle que se lave las manos como es una de las medidas prioritarias de la de la bioseguridad para la pandemia. 

Luisa Gómez: Al principio de la pandemia, Temblores le pasó derechos de petición a las secretarías de Integración Social y de Salud de Bogotá solicitando la adecuación temporal de baños del erario público para que pudieran ser utilizados por las personas habitantes de calle. 

Sebastián Lanz: Esa respuesta evidentemente fue negativa. El Estado no quiere asumir el tema de prestar sus baños para que sean utilizados por personas habitantes de calle y ahí también nos trazan muy claramente cuál es la política. Les importa más no abrir sus baños del erario público que atender la crisis y permitir lo que dicen todos los días por televisión, que es que hay que lavarse las manos cada 20 minutos. 

Luisa Gómez: Las afectaciones que la pandemia ha generado en los habitantes de calle no han sido solo sanitarias, sino también económicas. De acuerdo con el Censo de 2009, del que hablamos al principio del episodio, el 43,7 por ciento de esta población vive del reciclaje, el 22,6% de la limpieza de vidrios, el cuidado de carros o las ventas ambulantes, el 13,2% vive de la mendicidad, el 2,4% de actividades como la carpintería, la electricidad y la construcción, y el 1,1% ejerciendo la prostitución. Todas estas actividades resultaron afectadas con el cierre de las ciudades. 

Audio testimonios:Nosotros como habitantes, trabajadores de la calle, no podemos hacer caso de cuarentena porque necesitamos trabajar. Con cuarentena o sin cuarentena salimos a trabajar a las calles.

Sebastián Lanz: Yo diría que en términos de la economía callejera, se ve afectada por estas dos razones: son quienes si no trabajan un día, se ven completamente afectados porque ese día les tocó dormir en la calle a las personas que pagan pagadiario como forma de vivienda. Pero también se han visto afectadas porque hay menos ojos en la calle y eso facilita muchísimo las prácticas de violencia policial.

Luisa Gómez: Esta es la experiencia de Alexa. 

Alexa Tu Fantasía: Dependemos de un día a día, de un paga diario. Nosotras pagamos 20 diarios, aparte de las comidas, porque no muchas tenemos la comida. También tenemos que pagar por la alimentación aparte y pues el trabajo varía mucho. Hay días buenos y hay días malos. Ya son cuotas de 500, 700, hasta un 1 millón que deben las chicas por todo el tema de que ya se ha alargado toda esta cuarentena.

Luisa Gómez: Lo mismo ha ocurrido con la población venezolana, que dada la fragilidad en la que ya se encontraba antes de la pandemia, ahora se halla en una situación peor. Muchos han tenido que habitar la calle. Así nos lo contó desde Villavicencio, Alexandra Rodríguez de Rivas, directora de la Asociación de Venezolanos Residentes en los Llanos Colombianos, Llanovencol. 

Alexandra Rodríguez de Rivas: La gente ha sido echada de las casas porque, tal cual como muchos colombianos, no han tenido cómo salir a trabajar. Normalmente esa gente vive del día a día y no han podido pagar los arrendamientos, han sido expulsados de los sitios donde vivían, sin contemplación alguna y pasando por encima de la orden presidencial de no sacar a la gente a la calle en medio de la pandemia. Esta gente queda en situación de calle de manera temporal algunos, de manera permanente otros, en una inasistencia muy delicada. 

Alexa Tu Fantasía: Todas las noches a las siete de la noche empieza hasta las 12, una, dos, tres de la mañana... 

Luisa Gómez: Alexa cuenta que desde que se inició la cuarentena, agentes de la policía llegan todas las noches a patrullar la localidad Santa Fe.

Alexa Tu Fantasía: Yo me voy temprano, pero las chicas pueden trabajar las 24 horas. Y las chicas de las dos, tres de la mañana me dicen que las están correteando, que no las dejan trabajar, que las corren de esquina a esquina, que no saben ni por qué las corren porque ellos solo se la pasan es molestando a las chicas, tratándolas mal, no reconocen su identidad como mujeres trans y las tratan de locas hijuepuercas, uy no. 

Luisa Gómez: El cierre de las ciudades, y por lo tanto, la falta de gente en las calles ha facilitado el atentado contra los derechos de las personas que habitan la calle y que trabajan en la calle.

Sebastián Lanz: La policía ha sabido bien en estas últimas semanas, y digo bien entre comillas, acomodarse a la pandemia y perpetrar todos sus actos de violencia policial en contra de las ciudadanías históricamente marginalizadas con la comodidad  y la seguridad de que hay menos ojos en la calle. Es decir, hay menos vigilancia ciudadana y es menos posible que estos casos salgan a la luz.

Luisa Gómez: ¿Entonces dónde están haciendo el aislamiento los habitantes de calle? ¿El gobierno está haciendo algo para proteger a esta población, que, de hecho, es legalmente considerada de protección especial? 

En abril el Ministerio de Salud publicó los Lineamientos para la prevención, detección y manejo de casos de coronavirus para población en situación de calle. Esta directriz ordena, entre muchas otras medidas, “establecer puntos para que estas personas puedan realizar lavado de manos e hidratación”, “incrementar y proveer  medidas para su higiene tales como acceso a duchas, lavamanos y agua potable en lugares estratégicos (pueden ser de carácter itinerante)” y “realizar un inventario de posibles lugares para alojamiento y atención” como casas de paso, hoteles, zonas verdes para montaje temporal de albergues, entre otras. Pero ¿están cumpliendo estos lineamientos las entidades territoriales?

Escuchemos de nuevo a Luisa Mora, del programa de habitantes de Calle de la Alcaldía de Barranquilla. 

Luisa Mora: Barranquilla cuenta con un hogar de paso ubicado en el centro de la ciudad para ellos. Sí tenemos un albergue, pero el habitante de calle hace resistencia al tema de la institucionalidad porque el consumo de sustancias psicoactivas es bastante alto, entonces lo que hemos hecho es lo que nos manda el lineamiento, que es tenerlos ubicados. 

Luisa Gómez: Quienes no están en los albergues hacen el aislamiento en la calle. Además, según la información que nos dio Mora, en Barranquilla se aplicaron alrededor de 600 muestras a los habitantes de calle que se encuentran en sitios de atención. De esas, 30 resultaron positivas y la mayoría de los pacientes son asintomáticos.

Luisa Mora: Desde el programa de habitantes de calle les brindamos atención integral, que consiste en un acompañamiento y atención psicosocial, atención primaria en salud. Entonces contamos pues con un médico y una enfermera auxiliar.

Luisa Gómez: También hablamos con Xinia Navarro, secretaria de Integración social de Bogotá, sobre las medidas que se están tomando en la capital.

Xinia Navarro: Lo primero es que el IDIPRON ...

Luisa Gómez: Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud.

Xinia Navarro: ...ha hecho unas campañas muy interesantes, obviamente con la Subdirección de Adultez, de entrega de tapabocas, de explicación en los cambuches y parches sobre cuáles son las medidas de distanciamiento social, sobre cuáles son las medidas con el uso del tapabocas, lavarse las manos, es decir, esos temas se han hecho entre el sector social, compuesto por Integración y por IDIPRON. 

Luisa Gómez: En una nota de Caracol Noticias del 22 de marzo de 2020 se informó que al menos 1.800 habitantes de calle lograron ingresar a diferentes refugios. Y, según información que nos dio la secretaria Navarro, en este momento son 1.200 quienes han acudido a esos servicios. Pero recordemos que, como dijimos al comienzo, el censo que se hizo en la administración de Peñalosa arrojó que había 9.358 habitantes de calle en Bogotá. ¿Qué pasa con los demás?

Xinia Navarro: Pero evidentemente también en nuestros servicios, que son las personas que llegan o a los hogares transitorios o que ya llevan un proceso. Allí se toman todas las medidas de bioseguridad.

Luisa Gómez: En otras ciudades como Neiva, en el departamento del Huila, se han implementado también los albergues. Y en Cali se dispuso un bus con baño y ducha para que las personas que acuden al lugar de paso, donde caben máximo 110 huéspedes, se aseen antes de entrar. Pero, de nuevo, estos programas no llegan al total de ciudadanos.  

Red+ Noticias publicó una nota el 22 de mayo en la que se hacía evidente que los albergues de Bogotá no eran suficientes. 

Audio Noticias: Periodista: Lo único real en la invasión multicolor de cambuches que adornan desde hace dos meses la Avenida de las Américas con carrera 30 es que el Covid también se instaló en el separador...

Testimonio habitante de calle: Nosotros estamos acá porque no tenemos un lugar a donde ir, la verdad es esa. Los hogares de paso de la alcaldía ya están saturados...

Entrevistado: Pues la verdad sí nos da miedo, pero igual aquí mantenemos lo que son jabón, agua. La Secretaría de Integración Social y la Alcaldía nos desinfecta…

Luisa Gómez: Desde las organizaciones sociales también hay críticas hacia el manejo que los gobiernos locales le dieron a la pandemia en relación con las personas que habitan y trabajan en la calle. 

De entrada, para Alexa Tu Fantasía es fundamental que haya un censo claro para determinar cuántos habitantes de calle  y trabajadoras sexuales hay en cada ciudad. Sobre el caso de Bogotá, cuenta:

Alexa Tu Fantasía: La alcaldesa vino a entregar unos mercados acá al barrio y dijo: “Ay, ole, yo no sabía que había tanta comunidad”. O sea, ni siquiera tenían un censo de cuántas personas y vienen como a antojar a otras, vienen a entregar como poquitos y las chicas y las personas que faltan se quedan ahí babeando. Entonces no, tienen que venir con lo justo, tienen que venir con lo necesario y con más por si más población lo necesita. 

Sebastián Lanz: Nosotros hemos visto con muchísima preocupación la ausencia total de una política pública con enfoque diferencial para la población habitante de calle, tanto para que puedan acceder a los subsidios o a los beneficios que está otorgando el Estado, pero también a la información sobre cómo prevenir el virus y sobre cómo evitar el contagio. 

Luisa Gómez: Y sobre las ayudas gubernamentales...

Sebastián Lanz: Esos subsidios no han llegado a las poblaciones habitantes de calle por falta de información. La información no se presenta de una manera accesible y también por la falta de bancarización de la población habitante de calle...
Aquí es necesario también por eso crear enfoques diferenciales en la aplicación de estas políticas porque si no estas políticas se terminan convirtiendo en que se favorece a unas personas y otras personas siempre van a quedar por fuera del saco. 

Luisa Gómez: Sobre este mismo asunto, Julián Quintero, director ejecutivo de la Corporación Acción Técnica Social, que tiene el proyecto Échele Cabeza, que busca generar y difundir información sobre Sustancias Psicoactivas, se refiere a las políticas que deberían implementarse  con aquellos habitantes de calle que consumen drogas. Pues, según el censo de 2019, el 66,4 por ciento de las personas habitantes de calle encuestadas consumían bazuco, el 59 por ciento, marihuana, y el 22,8 por ciento, cocaína. Aunque algunos pueden consumir varias sustancias.

Julián Quintero: El gran reto y lo que se evidenció era que ni la institucionalidad ni el Gobierno Nacional ni el gobierno local tenían la capacidad de manejar esta situación en términos de salud pública para los habitantes de calle. No hubo estrategias o acciones orientadas a la atención de esta población. Que además el síndrome de abstinencia es el que los expulsa a las calles a no cumplir la cuarentena y por esa misma razón ponerlos en alto nivel de contagio. Pero también porque no hay estrategias para mantener o para gestionar la abstinencia de las personas. 

Luisa Gómez: Si bien la emergencia sanitaria ha intensificado todas las problemáticas a las que se han enfrentado las personas habitantes de calle y ha generado retos enormes para las ONG y las organizaciones que trabajan de la mano de estas poblaciones, como explica Sebastián, también ha abierto una puerta para reclamar sus derechos.

Sebastián Lanz: Las personas habitantes de calle y las personas y poblaciones históricamente marginalizadas están lentamente, pero de alguna forma, pasando al centro de la agenda pública. Por primera vez se está planteando, en mucho tiempo, que deben ser tenidas en cuenta en el diseño emergente de políticas públicas y sanitarias. Entonces, siento que debemos aprovechar esto como una oportunidad, una vez superada la crisis, para que la atención del Estado esté enfocada en brindar soluciones oportunas a estas problemáticas y para que las poblaciones habitantes de calle sigan estando en el centro de las políticas públicas hasta que se salde esta deuda histórica. 

Audio testimonios: Son de la vida dura, con la cuarentena esta vida es dura. Son de la vida dura. Oye, pa’ donde cojo, pa donde me voy’. Son de la vida dura. Oye, es una situación estresante. Son de la vida dura.

Luisa Gómez: A todos los que nos escuchan, recuerden que pueden leer todas las verificaciones que hemos hecho en colombiacheck.com. Pueden seguirnos en todas nuestras redes sociales, estamos como @Colcheck en Twitter y @colombiacheck en Instagram y Facebook. 

Queremos agradecer especialmente a Son Callejero por permitirnos usar los testimonios que recopilaron de las personas habitantes de calle y que escucharon a lo largo de este episodio. 

En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Laura Castaño y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez, y fue grabado con la ayuda de Akorde.

Gracias por escuchar.

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Lunes, 11 Mayo 2020

WhatsApp y desinformación| Parte II

Por Colombiacheck

En esta segunda parte del episodio sobre WhatsApp y la desinformación, hablamos con Pablo Bello de WhatsApp para indagar sobre las acciones que ha tomado la empresa para frenar la desinformación.

En el episodio 48 del podcast de Colombiacheck, conversamos con Pablo Bello, director de Políticas Públicas de Mensajería Privada de Facebook para América Latina (es decir, de WhatsApp). Pueden escuchar el episodio dando click en el botón de play a continuación. Al final del audio, les dejamos la transcripción del episodio.

Escucha"Desinformación en WhatsApp | Parte II" en Spreaker.

 

Transcripción:

[Luisa Fernanda Gómez, conductora]: Hola a todos y todas. Bienvenidos una vez más al podcast de Colombiacheck. Les habla Luisa Fernanda Gómez, conductora de este podcast y periodista de Colombiacheck.

Esta es la segunda parte de la conversación sobre WhatsApp y la desinformación.

[AUDIO]: MÁNDAME UN WHATSAPP

[Luisa]: Si no han escuchado la primera parte, les recomendamos darle play al episodio 47 primero y luego, continuar con este.

Entonces, ahora sí, bienvenidos al episodio 48, el segundo que grabamos desde nuestras casas. De modo que les ofrecemos disculpas por la calidad del audio, seguimos aprendiendo a seguir con la vida en medio del confinamiento. Quédense hasta el final, les prometemos que vale la pena.

La última vez hablamos con Carlos Cortés, de Linterna Verde, con quien empezamos a definir cómo se mueve la desinformación por WhatsApp.

Ahora, en el capítulo 48, nos acompaña Pablo Bello, director de Políticas Públicas de Mensajería Privada de Facebook para América Latina.  

Hola, Pablo, ¿cómo estás?

[Pablo Bello, invitado]: Hola, muy bien. Un gusto estar en contacto con ustedes.

[Luisa]: Seguramente no hay en el mundo actual urbano una persona que no sepa de WhatsApp, pero, por si acaso, Pablo, ¿nos podrías contar brevemente qué es WhatsApp?

[Pablo]: WhatsApp es una plataforma de comunicación privada, que tiene más de 2.000 millones de usuarios a nivel global y que en América Latina es, sin duda, la plataforma de mensajería más utilizada por las personas, por las familias, por las empresas también, recientemente.

Es una plataforma que está fundamentalmente pensada en la conversación de uno a uno. El 90% de los mensajes de WhatsApp son uno a uno; son entre dos personas.

Y también para conversaciones en grupos, pero en grupos en general bastante pequeños. El promedio del tamaño de grupos en WhatsApp es de menos de 10 personas. Es por eso que el diseño de WhatsApp y su razón de ser tiene que ver con replicar un espacio de encuentro entre gente que fundamentalmente se conoce. Nosotros decimos que WhatsApp es como la sala de estar, el living room; así como Facebook o Instagram son la plaza pública, un espacio abierto donde hay miles y millones de personas, y las conversaciones son masivas. En el caso de WhatsApp, las conversaciones son más bien, privadas, entre muy poca gente.

Y es por eso que, en el caso de WhatsApp, se ha implementado una tecnología muy robusta para garantizar la privacidad y la seguridad de las comunicaciones que es la encriptación; para garantizar que solamente quien envía el mensaje y quien lo recibe, quienes participan en una conversación, sean quienes pueden ver, pueden acceder a los contenidos de esa conversación. 

[Luisa]: Ahorita más adelante precisamente te voy a preguntar algo sobre esa privacidad. Pero antes quisiera que habláramos sobre los cambios que ha tenido WhatsApp. Estaba viendo que el año pasado cumpliero 10 años; ¿qué tanto ha cambiado la app en este tiempo?

[Pablo]: Ha tenido un cambio diría progresivo e importante. Efectivamente ha cumplido más de 10 años. WhatsApp ha superado los 2.000 millones de usuarios a nivel global. En América Latina debe ser del orden de 500 millones de usuarios, es la estimación que manejamos. 

El año 2016 se introdujo este cifrado de extremo a extremo por defecto. Hay pocas plataformas de mensajería que tienen el cifrado de extremo a extremo por defecto. No lo tiene Telegram, no lo tienen en general las plataformas de mensajería masivas.

Y es que como WhatsApp no tiene ninguna capacidad de ver los contenidos ni las imágenes, ni los videos, ni los mensajes de voz, ni los textos, evidentemente, no puede hacer moderación de contenidos sobre la plataforma. Facebook e Instagram sí pueden hacer moderación de contenidos y por lo tanto, a través de los fact-checkers o a través de las políticas comunitarias se puede hacer una gestión para evitar, por ejemplo, que la desinformación se convierta en un problema fundamental o que hayan amenazas que inciten a la violencia, situaciones que, evidentemente no son positivas para la sociedad. 

[Luisa]: Ya que lo mencionas, ¿podrías contarnos qué cambios han hecho específicamente en torno a la desinformación?

[Pablo]: Reducir la viralidad, darle más control a los usuarios, darle más herramientas a los usuarios para poder tener más seguridad y más confianza en los contenidos, es un aspecto central. 

Y es por eso que en los últimos dos años se han venido introduciendo distintas modificaciones en la plataforma, justamente en esa dirección. Que el usuario pueda saber que un mensaje que recibe es un mensaje que viene directamente de la persona que se lo envió, o la persona que lo envió lo ha reenviado previamente.

Es más, puede saber hoy en día si ese mensaje ha sido reenviado muchas veces a través de la doble fecha que aparece cuando un mensaje ha sido reenviado más de cinco veces. Y a partir de allí se han ido introduciendo modificaciones en el aspecto de la cantidad de contactos a los cuales un usuario puede reenviar un mensaje. Primero se redujo de 20 a cinco y ahora, hace pocos días atrás, para el caso de estos mensajes altamente compartidos, que tienen la doble flecha, se ha hecho una reducción adicional de cinco a uno. Es decir, solamente yo puedo reenviar por vez a un solo contacto cuando yo recibo un mensaje que está con esta doble flecha que indica que previamente ha venido de varios usuarios más.

Esto tiene que ver con reducir la viralidad y datos que son sumamente interesantes: cuando WhatsApp disminuyó de 20 a cinco el número máximo de contactos a los cuales se podía reenviar un mensaje, eso se tradujo en un 25 por ciento de reducción en el número total de mensajes reenviados. Y ahora, que se ha introducido la medida adicional para los mensajes altamente compartidos, se ha reducido en un 70 por ciento la cantidad de mensajes altamente compartidos; esto es que más de cinco veces previamente se han reenviado.

Es decir, son modificaciones, son alteraciones en la plataforma que han tenido y que sin duda son importantes en términos de reducir la viralidad y de esa manera tratar, contribuir a combatir los problemas vinculados a la desinformación.

[Luisa]: Pues precisamente sobre este tema, en una publicación de las últimas semanas del blog de WhatsApp vi que escribieron, y cito: “hemos visto un aumento significativo en la cantidad de reenvíos que los usuarios nos han dicho que pueden resultar abrumadores y pueden contribuir a la difusión de información errónea”. 

Efectivamente ya me contaste cuáles son las medidas que han tomado pero, ¿podrías contarnos un poco más sobre esos hallazgos y las otras medidas que han tomado específicamente para estos tiempos de pandemia? También tengo entendido que había un tema de alianzas con gobiernos, lo que hicieron en el chat de la OMS...

[Pablo]: WhatsApp no tiene ninguna la capacidad de ver esos mensajes. Pero sí puede saber que se producen crecimientos muy acelerados de reenvío de mensajes por ejemplo. Eso sí se ha identificado que ha ocurrido en el contexto del confinamiento y cómo estamos viviendo esta pandemia. 

Hay un incremento anormal, digamos, en la cantidad de mensajes que las personas han ido enviando y compartiendo a través de WhatsApp y muchos de ellos, han sido, estas cadenas. Estos reenvíos de mensajes. 

Un reenvío de mensajes no es per se algo malo, sin duda, uno comparte y compartir es parte de la naturaleza humana y se comparte de todo. Pero es cierto que una parte de esos mensajes, que han crecido de manera muy significativa, están vinculados al fenómeno de la desinformación. Y además de alguna manera, cambian el sentido de la plataforma. Porque si ya tienes una plataforma que envía mensajes y esos mensajes se reparten a escala masiva, deja de ser ese espacio que llamábamos de la sala da estar, del living room.

Pero adicionalmente a eso, en el contexto de la desinformación, y en el contexto de la crisis del coronavirus, un elemento importante para combatir la desinformación es ser capaces de ofrecer información fidedigna, información que sea confiable y que venga de fuentes que sean reconocidas y que sean respetadas y donde haya confianza. 

Y es por eso que hemos venido desde WhatsApp y desde Facebook, hemos venido trabajando con los gobiernos y con organismos internacionales con la Organización Mundial de la Salud, pero también con otros organismos de Naciones Unidas, en desarrollar plataformas que entreguen información, adecuada, correcta, cierta, basada en la evidencia y en la ciencia para que los usuarios puedan acceder a ese conocimiento y a esa información de una manera ágil y eficiente, como puede ser a través de WhatsApp.

Es por eso que se desarrolló este bot, este sistema de información con la OMS que está además en varios idiomas, incluido el español. Pero además es por eso que se está trabajando con ministerios de salud y gobiernos a nivel mundial y en América Latina en particular (incluyendo al gobierno colombiano) en proveer, a través de WhatsApp esta información que creemos que es valiosa, importante para los ciudadanos. 

WhatsApp tiene una particularidad y es que es una herramienta fácil de usar, pero que además llega a un espacio poblacional muy amplio, incluyendo personas que no tienen acceso a internet o que no saben vincularse todavía con internet. Entonces, el disponer de este canal, de esta herramienta para que todos puedan recibir información adecuada es sin duda un aspecto importantísimo en el combate de la desinformación. No solo reducir viralidad, sino que tener canales que permitan informar adecuadamente.

[Luisa]: Con esto que mencionas me recuerdas que hay otra publicación del blog de WhatsApp titulada Cómo puede ayudarte WhatsApp a estar conectado durante la pandemia de coronavirus (COVID-19), y dentro de los puntos de esta guía que ustedes desarrollaron, estaba viendo que incluyen uno que dice “Ayuda a evitar la propagación de rumores” y si me permites leer el texto, dice: “Detente un momento a pensar sobre los mensajes que recibes. Es posible que no todo lo que te envíen sobre el coronavirus sea correcto. Corrobora los hechos con otras fuentes oficiales confiables o utilizando verificadores de datos. Si no estás seguro de que algo sea cierto, no lo reenvíes”. Si uno da click, al enlace sobre “verificadores de datos”, hay una lista de las Organizaciones de verificación de información de la Red Internacional de Fact-checkers (IFCN) que tienen una línea de WhatsApp, donde estamos incluidos nosotros, de hecho.

[Pablo]: Y en ese contexto también, se ha reforzado la relación con los fact-checkers. Hay una organización internacional de fact-checkers, con los cuales WhatsApp y Facebook están trabajando hace ya varios años y se han hecho donaciones, tanto de Facebook como de WhatsApp a esta entidad para poder fortalecer el trabajo de ellas. 

Y a través de ellas la idea es que los usuarios de WhatsApp puedan compartir a través de WhatsApp con estas entidades, estos fact-checkers cuando tienen alguna consulta, cuando tienen alguna información que es dudosa. Simplemente la pueden compartir para que el fact-checker la revise y pueda de alguna manera responderle o publicarlo en su página web y de alguna manera desmontar estos bulos o estas cadenas de desinformación que sin duda ahora mismo son parte del problema que estamos enfrentando.

Entonces: reducir viralidad, más control a los usuarios, canales de información creíbles con organismos internacionales y con los gobiernos y alianzas con los fact-checkers es de alguna manera el conjunto de esfuerzo que hemos venido realizando para contribuir a enfrentar la infodemia de la que hacíamos referencia anteriormente.

[Luisa]: Volviendo a lo que hablabas hace un momento, Pablo, de que WhatsApp  es una herramienta fácil de usar y que además llega a un espacio poblacional muy amplio… De alguna forma esto ha contribuido a que sea un espacio propicio para que se difundan desinformaciones. Sin embargo, en el episodio anterior establecimos que WhatsApp no es el comienzo ni el final de la desinformación. Y quisiera que escucháramos un análisis muy interesante que hizo para nosotros Gabriela Oliván, fundadora y directora ejecutiva de Women in the News Network, a quien, también escuchamos en el episodio anterior:

[Gabriela Oliván, Women in the News Network]: Las fake news no son un invento de la posmodernidad. Han existido desde siempre y hay registro de ellas desde tiempo muy remotos y con los fines más diversos. Por eso, en mi opinión, no responden a factores sociales, culturales o estructurales específicos. Lo que sí es nuevo, es la rapidez y la escala con la que se viralizan. Nunca antes en la historia, una noticia falsa había llegado a miles de millones de usuarios en pocas horas. 

[Luisa]: Las noticias falsas no son algo que llegó con el siglo XXI, como dice Gabriela. Pero servicios de mensajería y redes sociales, como WhatsApp, han recibido críticas por facilitar la viralización de las desinformaciones o simplemente no impedir que se difundan. Y las críticas giran, principalmente, en torno al tema de la privacidad que nos contabas al comienzo, Pablo, porque, siendo muy sincera, para nosotros como verificadores, WhatsApp representa un reto; porque los mensajes se viralizan tan fácil y rápido como darle “reenviar”, porque la única forma de identificar qué se está moviendo es a través de alguien que comparta una cadena, un audio con nosotros… Porque no podemos saber qué impacto tiene esa cadena o audio, si realmente es virales o se trata de un mensaje aislado…

La pregunta que te hago entonces, Pablo, es por qué WhatsApp no permite rastrear los mensajes y,  en consecuencia, a los autores de las desinformaciones?

[Pablo]: Bueno porque justamente la trazabilidad de alguna manera rompe el principio de privacidad.Hay que pensar que WhatsApp se diseña, lo diseñan además dos ucranianos, que venían del otro lado de la muralla de hierro, por lo tanto el diseño de WhatsApp está pensado en la amenaza de que el Estado, en este caso, pudiese justamente, tratar de meterse en comunicaciones privadas, en un contexto en el cual las redes telefónicas no eran confiables… en fin. Y por eso es que WhatsApp se diseña con una lógica de minimizar la información personal que requiere para operar; es mínima, es básicamente el número telefónico y nada más, y muy poco más. 

Es un diseño que está pensado en justamente garantizar y proteger la privacidad. La trazabilidad rompe eso, porque la trazabilidad justamente lo que hace es permitir que tú puedas ir hacia atrás y poder saber quiénes son los que enviaron un mensaje y eso evidentemente pondría en riesgo a activistas de derechos humanos, por ejemplo. Pondría en riesgo a mujeres agredidas, por ejemplo. Pondría en riesgo a periodistas.

La apuesta de WhatsApp está del lado de la privacidad y por eso es que efectivamente hay cadenas que son de desinformación y que indudablemente sería positivo poderlas poder identificar quién fue el que las inició. Pero si se hace eso, también se pone en peligro a todos los otros casos de uso en los cuales queremos justamente poder proteger la privacidad y la integridad, incluso, de las personas. 

Esto es lo mismo que ocurre con la discusión sobre el cifrado. Ya decía yo que las comunicaciones en WhatsApp están completamente cifradas. Eso significa que nadie puede ver los contenidos de las conversaciones. Eso nuevamente es muy bueno para una cantidad muy relevante de casos. Pero evidentemente también hay usos, y algunos de ellos terriblemente perversos, de esa privacidad. Casos de explotación infantil, terrorismo, qué se yo. 

Entonces, a ver, ¿cuál es la solución para ello? Lo que nosotros pensamos es que la solución no es romper el cifrado, porque si se rompe el cifrado para el mal caso, también se rompe el cifrado para el buen caso. No existe una solución intermedia. No existe la posibilidad de decir “ah, voy a generar esta información” o por ejemplo la identificación del primer sender, la primera persona que envió el mensaje para un caso “malo” de desinformación, y no hacerlo para un tema de derechos humanos fundamentales. 

Entonces, como no existe esa solución, lo que hay que hacer es otro tipo de aproximación que es defender el cifrado y al mismo tiempo introducir otro tipo de modificaciones en la plataforma, como las que hemos mencionado para reducir la viralidad o poder desarrollar mejores técnicas investigativas para que con esa poca información que existe en WhatsApp igual la policía pueda perseguir situaciones irregulares, por ejemplo, las que mencionaba de explotación infantil que son perversas. O desarrollar ciertos mecanismos de skimming para revisar ciertos aspectos de las comunicaciones que no tienen que ver con las comunicaciones en ningún caso porque están cifradas, pero por ejemplo los nombres de los grupos, eso sí se puede ver. Entonces si hay temas allí que pueden ser peligrosos vinculados a explotación infantil, pues bueno, algo se puede hacer al respecto.

Es un equilibrio complejo. Lo que sí es claro, y esto es importante mencionarlo respecto al cifrado y respecto a la trazabilidad: no existe una solución en la cual a los buenos se les abra una puerta para acceder a los contenidos (si uno pudiese saber quiénes son los buenos y quiénes son los malos, que eso ya es bastante complejo); no se puede hacer una apertura a unos y no a otros. 

Entonces, romper el cifrado o vulnerar el principio de privacidad eso lo que hace es desproteger y generar inseguridad a los usuarios y es por eso que WhatsApp sigue defendiendo la importancia del cifrado y la importancia de la privacidad.

[Luisa]: Bueno, ciertamente como sujetos digitales no podemos endilgarle toda la responsabilidad a las plataformas tecnológicas. 

Además, no todo lo que pasa por WhatsApp es desinformación. Camilo Garzón, coordinador de La Silla Digital de La Silla Vacía nos decía que WhatsApp también está siendo un canal de contacto con el mundo exterior en tiempos de cuarentena… 

[Camilo Garzón, La Silla Vacía]: Lo que ocurre con la información que está llegando a WhatsApp fundamentalmente es que la gente se está informando a través de WhatsApp. Antes de ser un canal de desinformación, WhatsApp está siendo un canal de información para las personas. Y eso no lo vamos a poder cambiar. Es decir, no existe ninguna forma de enfrentar esta desinformación que viene aumentando durante las últimas semanas que signifique reemplazar esa plataforma, sustituirla… No. La gente va a seguir informándose por WhatsApp, eso es un hecho que no vamos a poder cambiar.

[Luisa]: En todo este rato que hemos estado hablando, nos hemos enfocado un poco más en los temas de desinformación, claramente porque pues era el tema del podcast, pero también el tema de lo que Colombiacheck trabaja. Sin embargo, WhatsApp es también un canal de información para las personas y en estos días WhatsApp se ha convertido en una herramienta para pequeños empresarios, para estudiantes, para otros usos que no sea únicamente conversaciones uno a uno. ¿De qué manera WhatsApp ha ayudado a la gente por estos días?

A ver, yo diría que son múltiples casos o múltiples tipos de usos. El más evidente es conectar a familias que están físicamente separadas. Yo mismo. Yo vivo en Brasil, mi hija vive en Chile, estamos conectados a través de WhatsApp y hablamos varias veces al día y eso, indudablemente, en un contexto como el que vivimos es un elemento muy importante, que reconforta.

Menciono mi caso, pero miles, millones de personas en el mundo y en América Latina están usando WhatsApp para estar en contacto.

Pero además, evidentemente, en un contexto, además, de confinamiento donde aparecen otro tipo de desafíos hay varias líneas de trabajo y varios casos de uso que son bien interesantes. El caso de las pequeñas empresas, por ejemplo, los locales comerciales, además en muchas ciudades de América Latina hoy día están, ciudades que están cerradas, los locales no pueden abrir, pero hay personas que dependen de las actividades económicas de dichos pequeños negocios. Para ello también el uso de la aplicación de WhatsApp Business App, por ejemplo, es una aplicación también gratuita que es prácticamente la misma de WhatsApp, pero con ciertas funcionalidades adicionales ideales para un pequeño negocio que estamos viendo cómo se está usando de manera masiva y de manera intensiva en el contexto de la crisis para conectar estos pequeños negocios con personas, con usuarios, con clientes. 

Otro ámbito interesante también vinculado a lo económico tiene que ver con formación de programas de apoyo para las pequeñas empresas. Estamos conversando con autoridades económicas, ministerios de economía con varias ciudades y varios estados de la región, para que así como hemos desarrollado bots en el ámbito informativo de la salud, y que ya están muchos de ellos disponibles, también pueda utilizarse WhatsApp para informar a la ciudadanía y a las pequeñas empresas sobre esos programas de apoyo, subsidios, en fin.

Pero en todos los ámbitos. La verdad es que una de las gracias de América Latina es que somos muy innovadores. 

Se está usando WhatsApp también para la educación. En Brasil hay un proyecto de un bot que ha desarrollado una fundación con apoyo de las autoridades educativas, para que los niños puedan interactuar y acceder a contenidos pedagógicos a través del celular, lo cual es sumamente útil, especialmente para personas que viven en zonas rurales, personas que viven en casas apartadas donde a lo mejor no hay buen internet, por ejemplo. 

Son muchos los casos de uso y en particular nos interesa mucho desde WhatsApp el seguir fortaleciendo las alianzas con los fact-checkers, no porque los fact-checkers puedan ayudar a gestionar los contenidos en WhatsApp, porque no se pueden gestionar los contenidos en WhatsApp. Pero sí para poder tener una colaboración que permita a los usuarios poder enviar al fact-checker una información dudosa y poder obtener algún tipo de respuesta eso en sí mismo ya es muy valioso y creo que es una contribución importante a enfrentar el fenómeno de la desinformación que es sin duda muy serio.

[Luisa]: Completamente de acuerdo contigo, Pablo. Y con esto último que dices me das pie precisamente para contarle un poco más a nuestra audiencia sobre los mecanismos de comunicación que tenemos en WhatsApp, porque, como mencionaba hace un momento, en Colombiacheck tenemos una línea a la cual pueden escribirnos cuando tengan alguna duda en una información que recibieron por este mismo medio. Si la tía Josefa, el tío Manuel les envían un audio o una cadena que sienten que puede ser una desinformación, pueden enviárnosla al número de WhatsApp +57 3228523557 y, si tenemos los recursos de tiempo y es posible verificarlo, sin duda lo haremos y en el mensaje de vuelta les compartiremos la verificación.

Adicional a esto, en Colombiacheck nos interesa proporcionar herramientas para que todos y todas los ciudadanos sean capaces de identificar si una cadena, un audio, una publicación son desinformaciones porque, claro, el antídoto más efectivo contra la desinformación somos nosotros mismos. De modo que le pedimos entonces a Jose Felipe Sarmiento, periodista de Colombiacheck, que nos hiciera un resumen de algunos tips para identificar desinformaciones en WhatsApp o en cualquier otra red social:

[José Felipe Sarmiento, Colombiacheck]: Bueno, algunos tips para identificar desinformación, por ejemplo, son la familiaridad, el saludo cordial, cercano de “hola, amigos o familia”, que buscan crear una sensación de familiaridad y espontaneidad para que la gente se crea la cadena. Por lo general la cadena viene de una fuente anónima, que a lo sumo se identifican como médicos o como policías o como pilotos, pero no dicen un nombre ni ningún otro dato que permitan ubicar a la fuente. Porque pues no les interesa que los ubiquen.

Supuestamente dicen, eso sí, que tienen acceso a información privilegiada que alguien (por lo general el gobierno) nos quiere ocultar, pero no tienen cómo probar que realmente tienen acceso a esa información.

Mezcla datos verdaderos, alguna cosa cierta con detalles específicos que son falsos, que son mentira, y lo disfrazan con términos científicos o técnicos para que suenen más reales, para confundir a la gente.

Apelan mucho al fatalismo y a la emocionalidad, entonces “La situación está fuera de control”, “El sistema de salud está colapsado”, “No hay forma de controlarlo”. Siempre están buscando generar miedo, pánico o rabia.  Y terminan invitando a la acción, terminan diciendo “por favor comparte esta información con tu familia, con tus amigos”, “por favor reenvienlo”, “hay que contarle a la gente, hay que decirle a la gente lo que está pasando”... Ese tipo de cosas.

[Luisa]: Bueno, Pablo, muchas gracias por acompañarnos en este episodio del podcast de Colombiacheck.

[Pablo]: No, al contrario. Muchísimas gracias a ustedes, muchas gracias por el trabajo además que están desarrollando y encantado de seguir en contacto y volver a colaborar en un futuro cercano.

[Luisa]: Antes de terminar, los dejamos con un mensaje de Laura Zommer, directora ejecutiva de Chequeado, en Argentina.

A todos los que nos escuchan, recuerden que pueden leer todas las verificaciones que hemos hecho en colombiacheck.com. Pueden seguirnos en todas nuestras redes sociales, estamos como @Colcheck en Twitter y @colombiacheck en Instagram y Facebook. También pueden escribirnos a nuestro chat de WhatsApp, como les decía, si tienen peticiones de chequeos o quieren enviarnos saludos y felicitaciones. El número, se los repito, es +57 3228523557

Hasta la próxima.

[Laura Zommer, Chequeado]: Combatir al virus también es no compartir información sin verificar. Desde Chequeado queremos pedirte un favor. Si recibís un contenido y no está chequeado, no lo compartas. Tenemos que reemplazar el típico “comparto por las dudas” por él “por las dudas no comparto”.

[Luisa]: En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Nicolás Rodríguez y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez, y fue grabado con la ayuda de Akorde.

Queremos enviar un agradecimiento especial a todas las voces que hicieron parte de este especial de dos episodios sobre Desinformación y WhatsApp. Muchas gracias a Carlos Cortés, Pablo Bello, Gabriela Oliván, Gabriela Weiss, Camilo Garzón, Pablo Medina y José Felipe Sarmiento.

 

El resto del equipo de Colombiacheck está conformado por 

Pablo Medina, director

Ana María Saavedra, editora

Sania Salazar y José Felipe Sarmiento, periodistas

Juan Diego Mesa, coordinador web

Helman Beltrán, diseñador

y David Lara, coordinador de redes sociales.