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Lunes, 02 Abril 2018

Las mujeres del campo son las más pobres: Fajardo

Por Sania Salazar

Verificamos esta afirmación del candidato de la Coalición Colombia con cifras del DANE y encontramos que es correcta. Las campesinas son más vulnerables si son cabeza de familia.

Cuando le preguntaron a Sergio Fajardo cuál era su apuesta para desarrollar el sector agrario en Colombia, el aspirante a la presidencia por la Coalición Colombia respondió que se debía llegar y entender a las comunidades del campo y en especial a las mujeres. “Las personas más pobres de Colombia son las mujeres rurales. Las más pobres de la pobreza absoluta”, sentenció.

Esta frase la pronunció el candidato en una charla con el Diario La República en donde explicaba su propuesta económica.

Para lanzar esta afirmación, el equipo de Fajardo se basó en la Tasa de incidencia de pobreza según características del jefe del hogar del Departamento Administrativo Nacional de Estadística - DANE- en 2016 en la que el porcentaje de pobreza de las mujeres en zonas rurales es de 41,9% frente al 37,6% de los hombres. Lo que deja de conclusión que las mujeres son más pobres que los hombres con una diferencia de 4.3% puntos porcentaules.

Hay que aclarar que luego de que Fajardo llamara la atención sobre la pobreza de las mujeres en el campo el DANE publicó las cifras de pobreza correspondientes a 2017 que indican que en “Centros poblados y rural disperso las mujeres jefes de hogar tienen un 40,4% de incidencia de pobreza monetaria y los hombres un 34,7%. La diferencia es de 5,7 puntos porcentuales, más alta que en 2016.

Según el DANE, en Colombia hay dos metodologías para medir la pobreza: la Monetaria, que se refiere a la capacidad de adquirir los productos y servicios de una canasta básica, y la Pobreza Multidimensional que evalúa cinco dimensiones: condiciones educativas del hogar, condiciones de la niñez y la juventud, trabajo, salud y acceso a servicios públicos y condiciones de la vivienda.

Consultamos al Área de estudios económicos de la Cámara de Comercio de Manizales para saber si las cifras utilizadas por el equipo de Fajardo eran las más adecuadas para medir la pobreza de las mujeres en el campo colombiano. Ellos usaron los datos de una medición distinta, la Gran Encuesta Integrada de Hogares sobre pobreza monetaria del DANE (2017), para sacar conclusiones y encontraron que la mayor incidencia de pobreza monetaria se presenta para las mujeres en el campo, alcanzando un 37,63% de incidencia. “A pesar de esto, la diferencia no es muy alta entre la incidencia para los hombres y las mujeres en el área rural, siendo mayor en 3,15 puntos porcentuales para las mujeres”, indicaron.

Los economistas de la Cámara de Comercio de Manizales señalaron que las dos mediciones son válidas (la que usó el candidato y la que usó el equipo) y se pueden contrastar mientras correspondan al mismo año.

Aunque en las dos estadísticas la diferencia entre hombres y mujeres es poca, lo que es preocupante es que la condición de pobreza de la mujer aumenta en la medida en que sea la que mantiene el hogar y aún más si vive en el campo, como planteó el candidato Fajardo. “Ahí sí se ve una diferencia ligeramente mayor y preocupa porque son las responsables de llevar los ingresos a los hogares”, indicó el equipo de analistas consultado por Colombiacheck.

La pobreza de la mujer campesina que es cabeza de familia también se ve reflejada en que son las que menos tienen acceso a la tierra. Un estudio de Oxfam llama la atención que en el campo colombiano solo el 26% de las unidades productivas están a cargo de mujeres. A esto se le suma que cuando poseen predios son de menos de 5 hectáreas, “con menor acceso a maquinaria, crédito y asistencia técnica”, subraya el estudio de la oenegé británica.

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Lunes, 23 Abril 2018

Los vacíos y polémicas de la educación gratuita de Petro

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

En el país en varios municipios ya existe la educación gratuita que propone el candidato por la Colombia Humana. Colombiacheck indagó sobre su propuesta y encontró que su iniciativa implica aumentar impuestos y recortar el gasto militar para conseguir los recursos para que haya gratuidad en las universidades públicas.

Una de las propuestas más repetidas por Gustavo Petro a lo largo de la campaña presidencial es su oferta de educación pública gratuita. Lo ha dicho en Twitter, en la plaza pública y recientemente en los debates presidenciales.

La visión de Petro sobre la educación tuvo su momento álgido la semana pasada en una manifestación pública en Piedecuesta, Santander, en donde aseguró que 300.000 jóvenes no pueden ingresar a la universidad. Para el candidato entre las personas que no pueden seguir una carrera universitaria “unas terminan en el embarazo, empobrecidas; otros terminan huyendo del país, terminan en los ejércitos privados del narcotráfico, o buscando un puesto en la Policía o en el Ejército”.

Durante el debate de RCN y NTN24, frente a la pregunta sobre la educación Petro reiteró que “para que sea un derecho, la educación debe ser de calidad, pública y gratuita”.

El candidato, para justificar su oferta de educación superior gratuita, puso de ejemplo lo que hizo en la Universidad Distrital. “De acuerdo a mi experiencia como alcalde, porque lo intentamos hacer en la Universidad Distrital, donde logramos gratuidad total, nos vale 7 billones de pesos al año”.

Esto no es literalmente cierto porque esa Universidad aclara, en una carta enviada a Colombiacheck.com, que si bien es una de las instituciones de educación superior más baratas del mercado, los estudiantes sí tienen que pagar un monto que se calcula de acuerdo “con los datos socioeconómicos aportados por los aspirantes”.

Los rangos van desde la más baja del estrato 1 de $68.500 hasta el estrato 4 de $736.000.

Pero, más allá de su propuesta y de su polémica frase que generó el rechazo de los militares y policías retirados, el candidato no explica a sus seguidores y al país que la educación pública gratuita ya existe en buena parte del territorio colombiano y está consagrada en el artículo 67 de la Constitución Política.

En ese aparte se establece que “la educación será gratuita en las instituciones del Estado, sin perjuicio del cobro de derechos académicos a quienes puedan sufragarlos”.

El experto Alfredo Sarmiento, director de la Misión Calidad para la Equidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), le explicó a Colombiacheck.com que la gratuidad ya funciona en el país desde el primer grado de preescolar hasta noveno grado, en todas los colegios públicos.

Es decir, para alcanzar su propuesta a Petro solo le faltaría extender la gratuidad a dos cursos más para que los estudiantes puedan graduarse de bachilleres (11 grado) sin costo, en todo el país.

A lo dicho por Petro, Sarmiento aclaró que en varias ciudades capitales, como Bogotá, Cali y Medellín, la educación pública gratuita ya cubre toda la primaria y el bachillerato, pero es cierto que en las medianas y pequeñas la totalidad de los grados no está cubierta porque “depende de los recursos otorgados por las gobernaciones a los municipios”, explicó el experto.

En este sentido, la propuesta de Petro también tiene vacíos. Uno de ellos es ¿cómo va a lograrlo? Al verificar su programa y consultar a su campaña, voceros del candidato respondieron por correo electrónico que su idea está enfocada en financiar la educación superior. “Se busca aumentar el presupuesto de 3,6 a 14 billones anuales”, se lee en el correo, una afirmación que el exalcalde de Bogotá ya había realizado a través de sus redes sociales.

 

 

Los recursos provendrían de la “eliminación de exenciones tributarias, reforma y redistribución del gasto público”.

Sin embargo, para lograrlo en Colombia, con el presupuesto actual, tendrían que subirse los impuestos, pues “el recaudo tributario (actual) de Colombia no da para eso”, agrega Sarmiento.

Según el informe de Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2018 presentado por la Ocde, el recaudo tributario de Colombia en 2016 fue del 19,8% del PIB; mientras el promedio de ingresos por impuestos en Latinoamérica es del 22,7%, y el de la Ocde, de 34,3 %. El IVA es el impuesto que más impulsa el recaudo en la región.

Ciertamente las propuestas de subir impuestos son bastante impopulares, y si bien Petro no lo ha mencionado, esta parecería la forma que tendría que implementar para alcanzar la gratuidad en la educación superior.

La otra fórmula

La propuesta de Petro tiene otra arista. La otra manera de financiar la educación superior gratuita, de acuerdo con lo dicho en el correo de la Colombia Humana, será a través de recortar el gasto a las Fuerzas Militares. “El gasto en FFMM se optimizará y se dedicará una porción a la inversión en educación”.

Según el Ministerio de Hacienda, el presupuesto general para 2016 fue de 215,9 billones de pesos. De ahí, el 18,6% (31 billones de pesos) fue destinado a la educación, el rubro con mayor participación dentro del presupuesto. En el segundo renglón se ubicó el sector defensa, que para el mismo año contó con 30 billones de pesos (participación del 17,9%).

Datos de la oficina de planeación del Ministerio de Defensa, muestran que en 2014 se destinaron 27,7 billones de pesos para el sector, de los cuales 10,5 billones se dirigieron a las Fuerzas Militares.

Es decir, que si Gustavo Petro en su propuesta educativa pretende pasar de 3,6 a 14 billones de pesos, tendría que reducir en gran medida la financiación a las Fuerzas Militares y aumentar, en igual medida, los impuestos para lograr gratuidad únicamente en el nivel superior. Haría falta ver cómo consigue la gratuidad total en los demás niveles.

A pesar de que las cuentas no cuadren y no se tenga muy claro de dónde sacar la plata, lo cierto es que Colombia sí necesita contar con educación gratuita; pues es esta la más rentable de todas las inversiones y ayuda a cerrar brechas, no solo socioeconómicas, sino también de género.