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Falso

Martes, 25 Agosto 2020

Es falso que evitar 'cosas heladas, bañarse por la noche y consumir gaseosas y dulces' prevenga el COVID-19

Por Colombiacheck

En la imagen se dan recomendaciones para supuestamente evitar una recaída. Dicen que hay que “evitar cosas heladas, no bañarse en la noche y no consumir gaseosas y dulces”. 

En redes sociales rota una imagen con un texto con consejos acerca de cuidados por “recaída por COVID-19. Recaídas vs Carga viral” (sic). La imagen también da una serie de recomendaciones como “evitar cosas heladas, no bañarse en la noche y no consumir gaseosas y dulces”, medidas que se “deberán mantener durante 80 días después de recibir el alta médica para no volverse a enfermar”. 

Pero esta información contiene varios datos falsos e imprecisos.

El mensaje ha sido compartido en Colombia en páginas de Facebook, como la de Informativo regional sur oriental, y ha tenido más de 23.000 visualizaciones desde el 16 de agosto.

La imagen ya ha sido rotada por varios países de América Latina, como El Salvador, Perú y México. Y nuestros colegas mexicanos de Animal Político, así como nuestros colegas de AFP Factual, miembros de la iniciativa #CoronavirusFacts (O #DatosCoronavirus en español) ya habían desmentido la imagen. 

Por un lado, los dulces y las duchas no se relacionan con la transmisión ni la sintomatología del nuevo coronavirus y las afirmaciones respecto de la carga viral confunden conceptos y carecen de precisión, corroboraron en AFP.

 En la imagen se dice también que “las recaídas se dan debido a estímulos que afectan directamente los pulmones (... ) El trabajo forzado, la exposición prolongada al sol y las bebidas heladas, son causas de recaídas y en muchos casos lamentablemente la muerte”. Pero estas afirmaciones no tienen sustento.

 La publicación viral no es clara respecto a qué quiere decir con “recaída”, si refiere a un empeoramiento del cuadro sintomático del COVID-19, o a la posibilidad de una reinfección.

“Ninguna de las conductas que propone modifica la chance de adquirir la infección o de cambiar los síntomas de la infección”, dijo a AFP Factual Javier Farina, director del Comité de Infectología Crítica de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

Omar Sued, infectólogo y director de Investigaciones Clínicas en la Fundación Huésped, Argentina, está de acuerdo: “Todo en esa publicación es falaz. Además, no es cierto que las duchas a cualquier hora, las bebidas frías o los dulces afecten los pulmones. Los afecta fumar o estar expuestos al asbesto”.

Ambos especialistas coincidieron, al momento de ser consultados en que no hay registros de reinfección por COVID-19. El 24 de agosto, sin embargo, se confirmó un caso de reinfección en Hong Kong. Pero los expertos que han seguido este caso, afirman que es muy poco común que se dé una reinfección del virus. Lo que sí es común, según Sued y Farina, es que haya una prolongación o reaparición de los síntomas tras el alta médica.

La doctora Rosa María Wong Chew, Jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina de la UNAM, dijo que las medidas que sí podrían evitar que una persona se infecte —haya tenido antes o no el virus SARS-CoV-2—, es “sobre todo el lavado de manos, el distanciamiento social y el uso de mascarillas sería lo principal para evitar los contagios y re-contagios”. 

Sobre la carga viral

En el meme se dice que la “carga viral” es la “sobreexposición al virus” y que “tiene la capacidad de “atacar”. Estos conceptos son erróneos.

“La carga viral es la cantidad de virus que tiene una persona y que puede detectarse de manera cuantitativa en estudios, por ejemplo de PCR”, dijo a AFP Factual Alejandro Macías, integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus en México.

“La expulsión de virus, en cantidad, depende, suponemos, de la carga viral que tiene una persona. Hay quienes tienen una alta carga de virus y pueden convertirse en súper vectores o súper diseminadores”, explicó. “Sin embargo, esta publicación está confundiendo ‘carga viral’ con ‘inóculo infectante’”.

Inóculo infectante, como el propio Macías define en este video explicativo, es el número mínimo de patógenos que se requieren para que se produzca una infección.

Javier Farina concuerda: “Lo que ese texto quizás quiere transmitir con el término ‘carga viral’ es lo que llamamos ‘inóculo’. Una exposición de alto inóculo con alguien que tenga justamente mucha carga viral en ese momento, o con varias personas que tengan carga viral detectable en ese momento, puede tener correlación con una infección con síntomas más importantes”.

La entrada también sugiere que una carga viral de “mayor intensidad” agrava el estado de la persona y dificulta su reacción al tratamiento.

Vivian Luchsinger, académica del Programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile, dijo al equipo de verificación de AFP que aún no se conoce lo suficiente sobre la forma en que este nuevo coronavirus provoca la enfermedad. No obstante, sí se sabe que los pacientes que desarrollan cuadros graves de COVID-19 tienen carga viral mayor aunque esto, aseguró, no permite afirmar “que sea necesario tener mayor carga viral para desarrollar una enfermedad grave”.

“Se supone que los que están enfermos tienen una mayor replicación viral [...] pero esto no es tan sencillo de definir. La enfermedad no solo es producto de la replicación del virus sino también de la respuesta inmune, entonces no necesariamente tú necesitas mucho virus para tener la enfermedad”, explicó.

Además, se puede tener carga viral y transmitir el COVID-19 sin presentar sintomatología, como ya verificó AFP Factual.

Por último, Omar Sued agregó que, tras el alta médica, es preciso evitar hacer visitas, pero no “porque pueden tener una carga viral alta”, como describe la publicación, sino porque “tras el alta, la persona tiene que completar un aislamiento en su casa de 14 días”, tal y como recomienda la OMS para minimizar los riesgos de transmisión.

Así que es falso que una persona que haya recibido el alta médica por COVID-19 pueda prevenir una reaparición de síntomas evitando el consumo de dulces, bebidas heladas o duchas nocturnas. Tales hábitos no tienen incidencia alguna en el desarrollo de la enfermedad. Tampoco es cierto que la carga viral se refiera a una “sobreexposición al virus”; el concepto hace referencia a la cantidad de virus que tiene una persona, detectada de manera cuantitativa mediante algún tipo de muestra. Por lo que calificamos la imagen como falsa.

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Martes, 14 Abril 2020

No se ha probado que desinfectar calles prevenga el Covid-19

Por Emiliano Rodríguez Mega

La mayoría de países están desinfectando sus espacios abiertos de distintas maneras. Pero algunos científicos advierten que la desinfección debería enfocarse más bien en lugares cerrados.

Este artículo fue publicado originalmente por Salud con lupa, el 14 de Abril de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de LatamChequea, una alianza de países latinoamericanos para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Los vecinos de las colonias de Tegucigalpa más afectadas por el COVID-19 escuchan un zumbido que ya se ha vuelto familiar. Son las hélices de drones que sobrevuelan sus casas, fumigando plazas, calles y banquetas con una mezcla de agua y cloro. Su objetivo es prevenir la propagación del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus, en la capital hondureña.

Wendy Murillo también reconoce el ruido. Su casa, donde viven al menos cinco personas hipertensas y, por tanto, en mayor riesgo a enfermar gravemente, se encuentra cerca de un complejo deportivo que el gobierno ha transformado en refugio temporal para alojar casos sospechosos de COVID-19. En esa zona, los operativos de desinfección se han intensificado.

“Yo sí creo que son necesarios”, opina Murillo, viróloga de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. “Cualquier medida que nos ayude a contrarrestar este virus tiene que ser bienvenida y tenemos que utilizarla”.

Otros lo han hecho ya. China, por ejemplo, bombardeó la ciudad de Wuhan, el epicentro del brote de COVID-19, con desinfectante. Las imágenes de drones, camiones y personal de limpieza rociando cada rincón se replicaron en más ciudades conforme la pandemia avanzaba.

En América Latina, Tegucigalpa no ha sido la única en adoptar la desinfección de espacios públicos abiertos como parte de su estrategia para frenar el avance de casos de COVID-19. A ella se suman municipios y provincias de países como Perú, Ecuador, México y Bolivia. Pero algunos científicos advierten que no hay evidencia sólida de que esta estrategia ayude a prevenir nuevos casos de infección. Y que la desinfección debería enfocarse más bien en lugares cerrados, como hospitales, salas de emergencia, mercados, bancos o farmacias, donde es más probable que ocurran los contagios.

“La desinfección de espacios públicos –– solamente aventar sustancias químicas a la calle, a los parques –– no se ha probado que tenga ningún efecto para disminuir el contagio, para hacer menos grave la enfermedad, para evitar contraer el virus,” dice Thalía García Téllez, inmunóloga especializada en enfermedades infecciosas que trabaja como asesora independiente en París, Francia.

Algunas investigaciones recientes han tratado de responder cuánto tiempo sobrevive el SARS-CoV-2 cuando no está infectando a alguien.

Una de ellas, publicada en el Journal of Hospital Infection, analizó 22 estudios y encontró que coronavirus similares al SARS-CoV-2 –– como aquellos que causaron las enfermedades de SARS y MERS hace algunos años –– persisten en superficies duras como vidrio, metal o plástico varios días (en un caso, hasta nueve) aunque pueden ser eliminados con alcohol, agua oxigenada o hipoclorito de sodio, comúnmente llamado cloro. Pero todo esto depende de cuántos virus hay en el ambiente; si hay muchos, como en hospitales, durarán más tiempo. Lo más probable es que la cantidad sea mucho menor al aire libre, sobre todo en países donde la cuarentena ya ha obligado a mucha gente a quedarse en casa. El problema es que la ciencia todavía no ofrece una respuesta clara sobre el nuevo coronavirus.

La evidencia más cercana que tenemos por ahora viene de otro estudio del New England Journal of Medicine que observó cuánto tiempo permanecía activo SARS-CoV-2 fuera del cuerpo humano. Sus resultados sugieren que el virus dura entre dos a tres días en plástico y acero inoxidable. Y unas tres horas en el aire, aunque los autores reconocen que sus condiciones de estudio no reflejan la vida real. Pero sus hallazgos también indican que con cada hora que pasa los niveles del virus se reducen de forma dramática. Hasta ahora, ningún experimento ha evaluado otras superficies, como el asfalto.

El mensaje aquí es que la desinfección masiva de lugares abiertos “todavía no tiene un sustento científico como tal,” afirma Sara Sosa Delgado, viróloga del Instituto Politécnico Nacional en Ciudad de México. “No hay estudios suficientes o contundentes para hacerlo”.

Mal planeada, agrega, esta estrategia también puede causar daños innecesarios para la gente. Las sustancias que se utilizan para desinfectar comúnmente son tóxicas y deben emplearse en concentraciones bajas. En el caso del hipoclorito de sodio, sugiere la Organización Mundial de la Salud, es suficiente usar una solución de 0.1-0.5% contra el SARS-CoV-2. Pero si está muy por debajo de la concentración recomendada, “es absolutamente inútil”, dice García Tellez.

La fumigación de calles y avenidas en Quito también ha tomado por sorpresa a Daniel Simancas-Racines, médico epidemiólogo de la Universidad UTE. Ahora mismo, dice, las medidas más urgentes son distribuir mascarillas de manera masiva a la población, conseguir equipo de protección para el personal médico y dar apoyos económicos a las familias para que sobrevivan la cuarentena. No bañar la ciudad con desinfectante.

“Hay muchas estrategias más efectivas que gastar millones de dólares en la fumigación masiva,” dice Simancas-Racines. “Pero ahora ante la premura y la capacidad de este virus de infectar a mucha gente, se la ha adoptado.”

Aunque este tipo de desinfección usualmente complementa otras medidas, a García Téllez le preocupa que pueda generar una falsa sensación de seguridad en las personas. Su recomendación es sencilla: “Lávate las manos y mantente lejos de la gente. Eso es imprescindible. Eso es insustituible. Avienten o no avienten aerosoles al ambiente. Eso es lo que va a evitar la transmisión, independientemente de cuántas veces se hayan lavado los postes y las banquetas”.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus