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Viernes, 02 Agosto 2019

Miguel Uribe Turbay y Rafael Uribe Noguera no son familia de sangre, aunque comparten primos

Por José Felipe Sarmiento

Julio César Turbay Quintero, tío del candidato a la Alcaldía de Bogotá, fue esposo de Marta Josefina Noguera Vidales, tía del pederasta, feminicida y secuestrador. Tienen tres hijos.

Por redes sociales ha vuelto a circular la captura de pantalla de una vieja publicación de Facebook en la que se asegura que “el asesino de la niña de 7 años [Yuliana Samboní], Rafael Uribe Noguera, es familiar del [entonces] secretario de Gobierno del Distrito, Miguel Uribe”, hoy candidato a la Alcaldía de Bogotá con el apoyo de varios partidos políticos.

Captura de pantalla que circula en redes sobre Uribe Turbay y Uribe Noguera

El mensaje está fechado un 6 de diciembre. No dice el año, pero es de 2016, dos días después del crimen y dos días antes de un trino en el que Uribe Turbay negó la relación. “No tengo ningún tipo de parentesco ni vínculo de ningún otro orden con Rafael Uribe Noguera”, escribió.

Tiene razón en que no existe consanguinidad entre los dos ni un parentesco civil cercano. A pesar de que ambos son de apellido Uribe, sobre los antepasados paternos del exsecretario hay suficiente documentación que se puede encontrar incluso en la red de genealogistas Geneanet, buscando por su papá, Miguel Uribe Londoño. No hay nada que lo vincule al asesino en cuestión, de cuya ascendencia paterna solo se conoce su padre, Rafael Uribe Rivera.

En cambio la mamá de Rafael Uribe Noguera, María Isabel Noguera Vidales, y la asesinada periodista Diana Turbay Quintero, madre de Miguel Uribe Turbay, sí son claves en esta historia. Porque los protagonistas de la cadena no comparten lazos de sangre entre ellos, pero sí lo hacen con tres primos que tienen en común por línea materna en ambos casos.

Ellos son María Ximena, Julio César y Alejandro Turbay Noguera. Nacieron del matrimonio entre el excontralor Julio César Turbay Quintero, hermano de Diana y tío de Miguel, con su primera esposa, Marta Josefina Noguera Vidales, hermana de María Isabel y tía del condenado a 58 años de cárcel por feminicidio, violación y secuestro.

El presidente de la Asociación Colombiana de Genealogía, Julio César García Vásquez, elaboró en 2013 un árbol con la parentela del expresidente Julio César Turbay Ayala, abuelo del candidato. El confeso delincuente y sus hermanos, Francisco y Catalina Uribe Noguera, enjuiciados por supuesto encubrimiento en el mismo caso, no salen en el diagrama. Los que sí aparecen son sus progenitores, su tía Marta, los mentados primos y otros parientes.

García ya le había dicho a Colombiacheck que él adelanta estas investigaciones sobre parentescos de personajes públicos de forma independiente a la Asociación, “que trabaja de forma más ortodoxa”. En este caso, su principal fuente fue la segunda edición del libro Linajes y bibliografías de los gobernantes de nuestra tierra, escrito por el genealogista Enrique Carrizosa Argáez (Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1990), entre otras obras y archivos de prensa.

La página 753 del texto registra el matrimonio de los Turbay Noguera, celebrado el 15 de diciembre de 1972, y los nombres de sus tres hijos. Estos primos y su descendencia son lo único que hoy tienen en común las familias del exfuncionario Miguel Uribe y el violador Rafael Uribe, porque incluso la unión de sus tíos ya no existe. De hecho, el excontralor se casó por segunda vez en 1990, cuando el actual candidato tenía 4 años.

En conclusión, el aspirante a alcalde y el feminicida no son primos entre sí en ningún grado ni están emparentados de manera cercana. No obstante, cada uno es primo de tres primos del otro. Esto hace cuestionable la afirmación de que son familia.

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Domingo, 20 Agosto 2017

Rifirrafe por cantidad de víctimas del conflicto que se quedó a vivir en Bogotá

Por Paula Vásquez

Judith Maldonado de Voces de Paz, replicó unas cifras sobre este fenómeno, pero la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, las rectificó por imprecisas.

Judith Maldonado, integrante de Voces de Paz, la iniciativa ciudadana cuyo objetivo es impulsar la creación del partido político de las Farc, trinó el pasado 16 de julio respecto a las víctimas del conflicto que han llegado a Bogotá.

 

 

Colombiacheck se contactó con Maldonado quien dijo haber basado su afirmación en la nota del Espectador titulada: La capital en deuda con las víctimas.

Después de leer el artículo, revisar datos de la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, comparar con las cifras del Registro Único de Víctimas, RUV, calificamos esta afirmación como ligera.

Lo primero que hicimos fue revisar la publicación de El Espectador donde afirman, “Bogotá es la ciudad que más ha recibido víctimas del conflicto en el país. En total, según cifras de la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, desde 1985 se han reportado alrededor de 639.000, de las cuales 351.187 se quedaron a vivir en la capital.”

Además, dan la definición de víctima, “oficialmente, una víctima en Colombia es aquella que ha sufrido un daño por hechos ocurridos desde el 1 de enero de 1985, como consecuencia de infracciones al derecho internacional humanitario, en medio del conflicto armado interno. Es decir, todas aquellas afectadas por la desaparición forzada, el secuestro, el despojo de tierras, delitos contra la integridad sexual, el desplazamiento, la explosión de minas antipersona, actos terroristas, reclutamiento ilícito, homicidios y masacres.”

Dos días después, el 18 de julio, el mismo medio de comunicación publicó una columna de la Alta Consejera para los derechos de las víctimas, Angela Anzola, en la que pide al medio la rectificación de ciertos puntos de la nota.

A pesar de que no rectifica la cifra que trinó Judith Maldonado, según datos de la Alta Consejería, hasta el 1 de julio de 2017 fueron 666.345 las víctimas del conflicto armado que declararon hechos en Bogotá de las cuales 350.652 residen actualmente en la ciudad.

Según los datos aportados por la Alta Consejera en su carta al medio de comunicación, Maldonado fue ligera al replicar la información publicada sin verificar las cifras por su propia cuenta. La diferencia entre los datos reales y los que tuiteó la integrante de Voces de Paz fue de 27.354 en cuanto las víctimas que declararon en Bogotá y 535 sobre las que residen en Bogotá.

Además de esto, Colombiacheck revisó la página del RUV en la que se muestra el número de víctimas que han declarado en los diferentes departamentos (incluida Bogotá), en el Registro Nacional de Información, (RNI), nos explicaron que para saber el total de las víctimas por departamento había que sumar tanto el total de declaraciones de víctimas del conflicto armado, con la declaración de víctimas con sentencia como lo muestra la siguiente tabla:

En efecto, Bogotá es la ciudad que recibe más víctimas del conflicto, pero hay que tener en cuenta que es la única ciudad que se contabiliza, ya que es considerada como distrito especial por su papel administrativo y geográfico en el país.

También buscamos la cifra desagregada de los hechos victimizantes de las personas que han declarado en la capital:

Según la página del RUV, este reporte muestra el número de personas por hecho victimizante, la suma de los valores de la tabla no refleja el total de víctimas únicas debido a que una persona puede reportar varios hechos victimizantes.

¿Cómo recibe a una víctima el distrito?

Según información de la Alta Consejería desde la llegada de las víctimas del conflicto a la ciudad, la entidad ofrece ayuda humanitaria inmediata a través de medidas de alojamiento transitorio, alimentación, elementos de aseo, asistencia funeraria y traslados de emergencia. Dicha ayuda se brinda, aproximadamente, durante tres meses y gracias al marco jurídico que creó la Ley 1448 de 2011.

De igual manera, la Alta Consejería dispone, para la asistencia, un modelo de atención que se despliega en siete Centros Locales de Atención a Víctimas, Clav, ubicados en Suba, Chapinero, Rafael Uribe, Kennedy-Sevillana, Kennedy- Patio Bonito, Bosa, Ciudad Bolívar y en la Terminal de transporte.

Para este cuatrienio el presupuesto para el funcionamiento de la Alta Consejería es de $1.6 billones. Según la entidad, en Bogotá vive el 4.1% total de la población de víctimas del país, que es su responsabilidad atender.