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Jueves, 25 Marzo 2021

Ministro de Salud celebró tres días de 100.000 dosis con una problemática comparación de países

Por José Felipe Sarmiento

Algunos que tardaron más que Colombia en llegar a esa cifra de inoculaciones diarias contra el COVID-19 son menos poblados y han mantenido un promedio mayor.

Ante la plenaria del Senado del pasado 16 de marzo de 2021, el ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez, presentó un balance sobre la vacunación contra el COVID-19 y destacó que Colombia llegó a aplicar 100.000 dosis diarias con mayor rapidez que otros países de América Latina y Europa que empezaron su proceso de inmunización más temprano, lo que soportó con un gráfico en el que aparecía el número de días que tardó cada uno en superar esa barrera:

“Yo quiero referenciar el número de días que tardó cada país en vacunar a más de 100.000 personas en un solo día. Colombia tardó 22 días en llegar. Miren la diferencia con países como Ecuador que, a pesar de que adquirió la vacuna con anterioridad, aún no ha llegado. Argentina las alcanzó al 65° día. Chile, que ha sido modelo para la región, 40 días; España, 29; el Reino Unido, 28. Solamente Alemania y Estados Unidos, en este grupo de países, nos han superado con 16 y 15 días”.

El Ministerio de Salud también destacó estas cifras en un comunicado al día siguiente, por lo que Colombiacheck decidió verificar esta información y encontramos que la comparación es cuestionable. No solo tiene algunos errores en las cuentas sino que omite el tamaño de la población y el promedio diario real de aplicaciones, pues se basa en solo tres días en los que Colombia inoculó 100.000 dosis mientras que otros países han sostenido ese ritmo por más tiempo o lo han superado.

Debajo del gráfico aparece la fecha de corte: 14 de marzo. También dice las fuentes, que el equipo de prensa de la entidad confirmó: el portal Our World in Data, que recoge datos oficiales de todo el mundo, la Universidad de Oxford y cálculos propios.

Las cuentas del gráfico

En el caso de Colombia, la primera vez que las infografías diarias del Ministerio de Salud sobre la vacunación registraron un aumento superior a 100.000 dosis administradas fue el 10 de marzo, al consignar 119.615 nuevas inyecciones puestas con respecto al acumulado del día anterior. En efecto, como dijo Ruiz, habían pasado 22 días desde que la enfermera Verónica Machado se convirtió en la primera mujer vacunada contra el COVID-19 en Colombia.

Ecuador puso su primera vacuna el 21 de enero. De acuerdo con Our World in Data, el récord de ese país es de 27.261 dosis puestas en un solo día, el 12 de marzo. En este caso, Ruiz también acertó en que no ha llegado a 100.000.

Argentina superó por primera vez ese límite el 5 de marzo. Dado que la vacunación en ese país empezó el 29 de diciembre, le tomó 67 días llegar a esa meta. El gráfico de MinSalud se descachó por dos días.

El salto de Chile muy por encima de la cifra de 100.000 sucedió el 3 de febrero. En ese momento, llevaba 42 jornadas de vacunación. La primera fue el 24 de diciembre. De nuevo, el cálculo del ministro falló por un par.

La estadística de España también superó las 100.000 aplicaciones al día el 3 de febrero, aunque con un margen mucho menor. Su tardanza fue cuatro días más corta, porque había puesto las primeras inyecciones el 28 de diciembre. La cuenta del gobierno le restó más de una semana.

La fecha en la que Alemania superó el mismo hito fue el 15 de enero, el día número 21 desde la primera vacuna. El ministro le quitó cinco días.

Los datos de Estados Unidos en Our World in Data tienen un bache del 21 de diciembre al 5 de enero. Sin embargo, la información de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de ese país muestra que la vacunación empezó el 14 de diciembre. Al día siguiente pusieron 158.189 dosis, mucho más pronto que las dos semanas que les atribuyó Ruiz.

En cuanto al Reino Unido, su primera vacuna fue aplicada el 8 de diciembre. No obstante, las cifras de dosis diarias solo aparecen desde el 11 de enero tanto en Our World in Data como en el portal de los Servicios Nacionales de Salud. En esa fecha fueron 165.844 inyecciones, pero Colombiacheck no encontró ninguna fuente para confirmar exactamente cuándo superaron las 100.000 por primera vez.

Por otro lado, una cosa es lograr esa meta un día y otra es sostenerla.

No aguantó el ritmo

El día que Colombia superó la cantidad señalada también fue la jornada con mayor número de aplicaciones hasta la fecha de la presentación del ministro ante el Senado. El 11 y 12 de marzo, la estadística se mantuvo por encima de la marca de 100.000 dosis, pero bajó de 119.615 a 108.958 y luego a 104.282.

A partir del 13 volvió a caer por debajo, a 86.805, y no ha vuelto a superar esa cifra; los datos más recientes rondan apenas las 50.000. El promedio móvil de siete días más alto se alcanzó justamente cuando Ruiz habló en el Senado, con 87.929 dosis diarias. Este dato sale de promediar las tres jornadas que pasaron de 100.000 dosis con las otras cuatro de esa semana, lo que demuestra que la vacunación no mantuvo el ritmo esperado.

Argentina llegó por primera vez a 100.000 el 12 de marzo, a los 74 días de vacunación, y ha seguido subiendo. Chile lo hizo el 8 de febrero, en la jornada 47, y aunque volvió a estar por debajo en el período del 23 de febrero al 2 de marzo, luego volvió a acelerar y ya está incluso por encima de las 250.000 aplicaciones diarias.

El promedio de Alemania llegó por primera vez a 100.000 dosis en solo 12 días y no volvió a bajar desde el día 19, que fue el 2 de febrero. España lo consiguió el 27 de febrero, en 25 jornadas, y un mes después volvió a quedar por debajo de ese ritmo, pero no por más del 10 por ciento.

De nuevo, Estados Unidos lo consiguió al segundo día y el Reino Unido tardó 30 (dos más que en el diagrama de MinSalud). Ambos países han seguido creciendo y están cerrando marzo con 2,5 millones y 500.000 vacunas diarias, respectivamente.

Aquí viene el otro problema: 100.000 dosis diarias no son lo mismo para el tercer país más poblado del mundo que para otros más pequeños. Por eso es mejor mirar las metas con relación a la población.

Por cada 100 habitantes

Según las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el límite de 100.000 dosis diarias en Colombia equivale a 0,2 inyecciones al día por cada 100 habitantes del país. Hasta el momento, no se ha logrado un ritmo sostenido semanal superior a 0,17.

El Reino Unido llegó a 0,2 dosis diarias por cada 100 habitantes en 33 días, el 8 de enero. Estados Unidos lo hizo cinco días después, pero le tomó tres jornadas menos desde el inicio de vacunación.

El siguiente fue Chile, el 4 de febrero, en el día 43 de vacunación. España llegó el 24 de febrero, en 59 días. Alemania lo hizo el 1 de marzo, se tardó 46 días. El turno de Argentina fue el 11 de marzo, luego de 73 días. Ecuador está todavía muy lejos de esa meta.

Si Colombia hubiera sostenido las 100.000 dosis diarias por una semana cuando el ministro las celebró, habría sido incluso más rápido que el Reino Unido y Estados Unidos para poner en promedio 0,2 vacunas por cada 100 habitantes. Todavía está a tiempo de lograrlo, aunque no por mucho, con mayor prontitud que Chile (el límite sería el 2 de abril).

Ruiz sacó pecho de forma prematura con apenas tres días por encima de esa cifra. El ritmo de vacunación, que ya venía en bajada cuando habló ante el Congreso, no ha vuelto a esa velocidad desde entonces. Las personas dedicadas a estudiar la evolución de la pandemia en Colombia señalan que al gráfico también le falta contexto.

El plan va lento

El analista de datos Jorge Galindo y la epidemióloga Silvana Zapata Bedoya coinciden en señalar que las vacunas sí están llegando al país, pero los cuellos de botella están en los procesos internos: asignaciones a las regiones, logística y articulación institucional. Los dos lo dijeron en una emisión reciente del programa televisivo de análisis Zona Franca y lo reafirmaron al hablar con Colombiacheck para este chequeo.

Galindo advierte que el gráfico del Ministerio de Salud está condicionado por la disponibilidad. “Cuando los primeros países empezaron a vacunar, las dosis disponibles en el mundo eran mucho menores”, explica. En consecuencia, es normal que a los que empezaron en diciembre, como Argentina o Chile entre otros, les haya tomado más tiempo aumentar su ritmo.

El analista del diario El País de España también llama la atención sobre puntos anteriores, como la necesidad de hacer la comparación con relación a la población, y complementar con una revisión del ritmo de los mismos países en el mismo momento del tiempo, como las gráficas incluidas antes en esta nota. Incluso señala que Perú, México y Uruguay podrían ser contrapartes más “justas” por su fecha de inicio de vacunación o por su despegue.

Colombia va mejor que Perú. México hace parte de los que empezaron a vacunar en diciembre, pero solo despegaron realmente en febrero y su desempeño desde entonces ha sido más ágil casi siempre. Uruguay, por su parte, va mucho más rápido que los otros tres (aunque hay que tener en cuenta que su población es de apenas 3,5 millones de habitantes).

En todo caso, Galindo y Zapata apuntan a que los datos del MinSalud están lejos de los que realmente necesita alcanzar el país respecto a sí mismo. “La comparación de las 100.000 dosis es algo político. Es ridículo porque solo fueron unos días y eso debe ser sostenido”, afirma la epidemióloga.

El reporte hasta el 24 de marzo es que el país ha puesto un acumulado de 1,38 millones de dosis, lo que equivale 2,7 por cada 100 habitantes en 36 días. En la jornada más reciente fueron 85.694 dosis.

Para vacunar a 35 millones de personas en 2021 como lo ha prometido el presidente, Iván Duque, se necesita que la cifra se aproxime más a 200.000 vacunas diarias. Ruiz celebró tres jornadas en las que se logró la mitad de eso con esta comparación cuestionable frente a otros países, sin contexto y descuidando las proporciones.
 

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Falso

Lunes, 18 Mayo 2020

Científica china que pidió el cierre de Wuhan no alertó que el virus del COVID-19 muta cada mes

Por Laura Rodríguez Salamanca

Varios medios difundieron un estudio realizado por la doctora Li Lanjuan, pero agregaron conclusiones falsas. Algunos tampoco aclararon que su investigación no ha sido revisada por pares científicos.

Desde hace un par de semanas varios medios y sitios web de países iberoamericanos han venido publicando artículos en los que se explica que supuestamente, según un estudio reciente de la científica china Li Lanjuan (quien en enero sugirió el cierre de Wuhan), el virus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, muta cada mes y que, por esa razón, no se puede usar el mismo tratamiento en todos los pacientes. Pero esto es falso, Li no afirmó esto.

Sobre este tema encontramos artículos de Clarín de Argentina, del portal dominicano de noticias El Veedor Digital, del sitio web Informate Ahora y del medio español Tele Cinco. Sus publicaciones se han compartido en Ecuador, Perú y Colombia.  

Pero Colombiacheck encontró que, aunque el estudio que se está difundiendo en redes sociales fue desarrollado por la doctora Li, las conclusiones que se sacan de este en dichas publicaciones son falsas. 

Todos los textos que encontramos citan como fuente al medio hongkonés South China Morning Post. Así que hicimos una búsqueda avanzada en su página web y encontramos un artículo del periodista Stephen Chen que se titula “Se ha subestimado enormemente la capacidad de mutación del coronavirus y las mutaciones afectan la mortalidad de las cepas, según un estudio chino”.

En este se explica, como en las publicaciones y en los post, que la doctora Li Lanjuan, junto con varios colegas de la Universidad de Zhejiang, desarrollaron una investigación en la que analizaron las cepas virales aisladas de 11 pacientes enfermos de COVID-19, encontraron alrededor de 30 mutaciones y determinaron que estas mutaciones pueden afectar la capacidad del virus para enfermar y matar células. Es decir, que algunas cepas del virus son más mortales que otras. 

Así mismo, el periodista chino dice que aunque algunos investigadores sospechaban que las tasas variables de mortalidad podrían, en parte, ser causadas por mutaciones, no tenían pruebas directas y que “el estudio de Li proporcionó la primera evidencia sólida de que la mutación podría afectar la gravedad del virus que causó enfermedades o daños en su huésped”. 

Luego, el periodista empieza a analizar la investigación, la metodología empleada por los investigadores, consulta a otro experto e introduce varias afirmaciones propias. Entre estas está que “el coronavirus cambia a una velocidad promedio de aproximadamente una mutación por mes” [frase con la que titularon los medios de nuestra región] Pero el autor no cita como fuente de esa información al estudio de la doctora Li. 

Para verificar que esta conclusión no hacía parte de la investigación, consultamos el estudio y no encontramos en ninguna de sus 57 páginas esta afirmación, ni ninguna relacionada con la velocidad de mutación del virus. 

Tampoco encontramos (ni en el artículo del South China Morning Post ni en la fuente primaria) ninguna sugerencia sobre la aplicación de tratamientos diferentes para cada paciente. Lo que realmente aconsejan la doctora Li y sus colegas es que “la vigilancia viral también debe realizarse a nivel celular cuando sea posible y que “el desarrollo de medicamentos y vacunas, aunque es urgente, debe tener en cuenta el impacto de estas mutaciones acumuladas para evitar posibles dificultades".

Otro punto que es importante tener en cuenta es que en algunos de los artículos de los sitios web iberoamericanos no se aclaró que la investigación no se ha publicado en ninguna revista científica y aún no ha sido revisada por pares investigadores. Hasta el momento, el texto está disponible en Medrxiv, un sitio web que distribuye manuscritos no publicados sobre ciencias de la salud. 

Esto implica, según el mismo portal web, que “los lectores deben ser conscientes de que los artículos no han sido finalizados por los autores y que pueden contener errores e información que aún no ha sido aceptada o respaldada de ninguna manera por la comunidad científica o médica”. Y para María Teresa Rugeles, coordinadora del grupo de inmunovirología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, “aunque esto no implica que artículo está mal, si es necesario esperar a que sea revisado y validado por otros investigadores para determinar que el abordaje científico es el correcto”. 

Así, calificamos como falso que la científica china Li Lanjuan, quien sugirió el cierre de Wuhan en enero para controlar el contagio del Covid-19, haya alertado que el virus causante de la pandemia muta cada mes. 
 

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus