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Martes, 21 Septiembre 2021

No es cierto que las variantes del COVID-19 aparecieron tras el inicio de la vacunación

Por Cindy A. Morales

En redes se viralizó un mensaje con esa aseveración. Antes de que se iniciaran los planes de vacunación contra el COVID-19 se habían presentado muestras documentadas de nuevas variantes del coronavirus. Además, los cambios del virus se han asociado principalmente a su propagación. 

“Un año antes de vacunar no hubo ni una sola variante… comienza la vacunación y aparecen muchas variantes… en países vacunados… ninguna en los países no vacunados ¿Despertamos?”, dice un mensaje que ha circulado ampliamente en Facebook (1,2,3,4).

Mensajes similares también se publicaron en Twitter y en Instagram.

foto-sello

Aunque ninguna publicación menciona directamente al COVID-19, circula en momentos en que aumenta la preocupación en el mundo por la variante delta del SARS-Cov-2 y las autoridades sanitarias advierten sobre la aparición de variantes nuevas y más peligrosas de este virus.

Variantes

Varias de las desinformaciones que han circulado por el COVID-19 han sido a raíz de las variantes. Colombiacheck ha verificado algunas de ellas y pueden verlas aquíaquí.

 De acuerdo con la Organización Mundial de Salud (OMS), todos los virus -incluido el SARS-CoV-2-, causante del COVID-19 “cambian con el paso del tiempo”. Esto es básicamente porque los virus, dice en este artículo la OMS, hacen copias de sí mismos que puede tener pequeños cambios denominados “mutaciones” y la suma de varias mutaciones lleva a la aparición de nuevas variantes.

Las variantes también tienen su clasificación: pueden ser variantes de interés (VOI, en inglés) o  variante de preocupación (VOC, en inglés) según señalan las autoridades en salud como la OMS y los Centros para el control y prevención de enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

Una variante de interés, de acuerdo con la definición de los CDC, es aquella con cambios genéticos que pueden predecirse y que afectan la “transmisibilidad o la gravedad de la enfermedad” y, además, puede ser la causa de una mayor proporción de casos en varios países.

Una variante de preocupación tiene un aumento significativo en la transmisibilidad, en la virulencia de la enfermedad (aumento de hospitalizaciones o muertes), reducción de los anticuerpos generados por la infección o vacunación -sin que deje de ser efectiva la vacuna- o de la efectividad de las medidas sociales y de salud pública.

“Un año antes de vacunar no hubo ni una sola variante”

Una de las frases del mensaje viralizado afirmaba que no habían variantes un año antes de empezar la vacunación. La respuesta es que un año antes no había pandemia y el mundo no conocía aún nada del COVID-19.  

Margaret Keenan se convirtió el 8 de diciembre de 2020 en la primera persona en recibir la vacuna contra el nuevo coronavirus en el mundo. Un año antes de esa fecha, es decir, el 8 de diciembre de 2019 no se había registrado el COVID-19. De acuerdo con la OMS, este virus fue notificado por primera vez en Wuhan (China) el 31 de diciembre de 2019”. El 11 de marzo de 2020, esa misma organización declaró la pandemia.

“Comienza la vacunación y aparecen muchas variantes”

Otra de las afirmaciones del mensaje es que las variantes empezaron a aparecer tras la vacunación contra el COVID-19.

Hasta septiembre de 2021 se han detectado al menos nueve variantes del SARS-Cov-2 que han sido nombradas por la OMS, según las etiquetas que desde el pasado 31 de mayo se usan para referirse a estas cuando las consideran de preocupación o de interés. Cuatro de ellas son las de preocupación: Alfa, Beta, Gama y Delta y las otras cinco son de interés: Eta, Iota, Kappa, Lambda y Mu.

En los recuadros a continuación, hechos por la OMS, se explica la categorización de las variantes y se muestra las etiquetas designadas por ese organismo junto con las diferentes nomenclaturas científicas hechas por Pango, GISAID y Nexstrain, que son las plataformas donde se registran los datos de cada nueva variante que es identificada en el mundo.

Pero, además, aparece el país y la fecha donde primero se documentaron, y por último su fecha de designación.

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La información revela que de estos grupos de variantes del SARS-CoV-2 ,al menos seis tuvieron sus primeras “muestras documentadas” antes del inicio de la vacunación ese 8 de diciembre de 2020. La primera muestra temprana se dio en mayo de 2020 en Sudáfrica y fue confirmada posteriormente como la variante Beta (B.1.351) el 18 de diciembre de ese año. Ese mismo día fue confirmada Alpha (B.1.1.7) cuyas muestras se reportaron inicialmente en septiembre de 2020 en Reino Unido.

Las otras variantes cuyas primeras documentaciones fueron antes de la vacunación son Delta (AY.3.1), detectada en octubre de 2020 en India y designada como variante de interés en abril de 2021; Kappa (B.1.617.1) también detectada en octubre y designada en marzo de 2021. Iota (B.1.526) fue localizada en Estados Unidos en noviembre de 2020 y acreditada en marzo de 2021 y por último Gamma (P.1.7), detectada en noviembre de 2020 y designada en enero de 2021.

Según la OMS, la posibilidad de cambios en un virus como el nuevo coronavirus favorecidas por los millones de contagios y la propagación masiva, pueden dar pie a la aparición de una variante.

“Cuando un virus circula ampliamente en una población infectando a muchos individuos aumenta la probabilidad de que aparezcan mutaciones. Cuantas más oportunidades tiene el virus para propagarse, más se replica y, por ende, mayor es la probabilidad de que sufra variaciones”, dice la autoridad sanitaria.

Y agrega:

“Estos cambios pueden afectar a las propiedades del virus, como su capacidad de transmisión (por ejemplo, puede propagarse más fácilmente) y la gravedad de los síntomas de la infección (es decir, la enfermedad es más o menos grave)”.

Sobre cómo evitar que aparezcan nuevas variantes, la OMS indica que las medidas de bioseguridad “como lavarse las manos a menudo, llevar mascarilla, mantener el distanciamiento físico con otras personas y evitar los lugares concurridos o cerrados” pueden reducir la propagación del virus y por tanto sus cambios.

Sin embargo, hace énfasis en que la vacunación es la medida más importante para evitar que aparezcan esas mutaciones.

“Para proteger a las personas antes de que se expongan al virus y al riesgo que representan las nuevas variantes, también será fundamental multiplicar la producción y la distribución de las vacunas lo más rápida y ampliamente posible (…) Cuanta más gente esté vacunada, más probable es que se reduzca la circulación del virus y, por tanto, menor es el riesgo de que aparezcan mutaciones”, indica la OMS.

En países menos vacunados, también hay variantes

La última de las afirmaciones de las publicaciones viralizadas es que “ninguna” de las variantes ha aparecido “en los países no vacunados”.

De nuevo, las variantes aparecen principalmente porque más personas se contagian y el virus presenta mutaciones, por su parte la vacunación al impactar en la reducción de casos debido a esta enfermedad puede contribuir a reducir la aparición de nuevas variantes.

"La evolución viral es un poco como un reloj. Cuanto más permitamos que se produzcan infecciones, es más probable que ocurran cambios. Cuando tenemos muchas personas infectadas, le damos más oportunidades al virus para que se diversifique y luego se adapte a las presiones selectivas" explicó a medios, Stuart Campbell Ray, profesor de la División de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos.

De acuerdo con los datos que lleva Our World in Data -una iniciativa de la Universidad de Oxford, Global Change Data y el Oxford Martin School-, sobre proporción de personas vacunadas actualizados al 19 de septiembre de 2021, los países con menos porcentajes de vacunación son Tanzania (0,57%), Nigeria (2%) y Etiopía (2,1%).

Los tres países han desarrollado variantes del COVID-19 como se ve aquí, aquí y aquí. De hecho en Tanzania se detectó recientemente una variante que podría haber surgido en ese país.

Los tres países hacen parte de África que, según la Organización de Naciones Unidas es uno de los continentes más amenazados por la variante Delta.

En conclusión, las variantes del SARS-Cov-2 no aparecieron tras el inicio del proceso de vacunación masiva, varias se habían identificado en los meses previos. Tampoco es cierto que en los países vacunados no hayan aparecido variantes.

La circulación de un virus en una población y el aumento de los contagios son los factores más determinantes para que este sufra cambios. Tales cambios pueden darle al virus mayor capacidad de transmisión y por tanto que sufra más alteraciones que se convierten en mutaciones. Por el contrario, la vacunación junto a las medidas de bioseguridad, de acuerdo con autoridades sanitarias son medidas claves para reducir la propagación del virus y evitar la aparición de nuevas variantes.

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Jueves, 07 Mayo 2020

No ha sido aprobado el ‘medicamento nosodes para COVID-19 desarrollado en Barranquilla'

Por Laura Rodríguez Salamanca

El supuesto médico que lo desarrolló no tiene acreditación para ejercer la profesión en Colombia. Y el supuesto laboratorio donde se “probó” la sustancia homeopática no existe.

Desde hace un par de semanas, se está compartiendo en WhatsApp una imagen publicitaria que invita a comprar un supuesto medicamento homeopático para el nuevo coronavirus, desarrollado en la ciudad de Barranquilla.

La imagen dice lo siguiente: “Este es el medicamento Nosode del virus SARS-2 (sic) (Covid-19). Desarrollado en Barranquilla, Colombia, por el Dr. Jairo Medina bajo un estricto método verificable, que a partir de secreciones patológicas de un paciente positivo, según pruebas del Laboratorio Nacional de Salud Pública, llevadas a un proceso de esterilización, dilución y dinamización, dio como resultado un medicamento Nosodes específico para Sars Cov-2 (Covid-19)”. 

Medicamento homeopático coronavirus

Como primera medida, después de consultar con varios infectólogos, Colombiacheck encontró que el Laboratorio Nacional de Salud Pública, donde supuestamente se realizaron las pruebas para el medicamento, no existe en Colombia. Pero también nos dimos cuenta de que Jairo Medina, el doctor que supuestamente desarrolló el producto, no tiene ni título profesional, ni acreditación para ejercer la profesión médica en Colombia. 

Primero hicimos diversas búsquedas avanzadas en Google con las palabras “doctor, Jairo Medina, Barranquilla”. Así encontramos la descripción del perfil de Facebook del usuario Fundación Mórphos, que se describe como una “compañía médica” y un “centro de apoyo ambulatorio para la auto transformación”. En la misma descripción se dice que el “Dr. Jairo Medina Zuleta [es el] Fundador y Director del Instituto Mórphos desde 1993 (sic)”. 

Pero, como en la búsqueda encontramos médicos homónimos de Jairo Medina en Bogotá y en Cali, confirmamos que se trata del mismo supuesto doctor porque el número de teléfono que aparece en la descripción del perfil de Facebook coincide con el que se está difundiendo como número de contacto para adquirir el supuesto medicamento contra el nuevo coronavirus.

En la descripción aparece que Medina Zuleta tiene los siguientes estudios: “Similopatia, Homeopatía, Unicista e Identicopatia (Medicina Centaurica) en ACONTAL (Asociación Colombiana de Terapias Alternativas Barranquilla, Colombia). Crecimiento Humano y Desarrollo Conciencial Eduardo Elías Lasprilla, Centro de Estudios, Barranquilla, Colombia. Conciencia Superior, en Prasanthi Milayam, India. Consejería en Abuso de Sustancias, en la Universidad de Miami y la Federación Mundial de Comunidades Terapéuticas, en New York. Entrenamiento básico en Psiquiatría y Ciencias de la Conducta EDUCOM (Universidad de Guadalajara). Y Médico Cirujano (Universidad de Guadalajara)”. 

Así mismo, en el mismo perfil de la Fundación Mórphos encontramos fotografías de entrevistas. Tomamos algunas e hicimos búsquedas en reversa de imágenes con la herramienta de Google. Así, encontramos en Youtube un par de entrevistas a Jairo Medina, dentro de las que se destaca una de marzo de 2016, en el canal televisión panameño NEX Panamá. Allí se presenta a Medina Zuleta como “especialista en adicciones y enfermedades emocionales” y se dice, que “se graduó en Guadalajara de médico cirujano”. 

Entonces, tomando esta última titulación, que sería el pregrado básico para presentarse como médico, buscamos a Jairo Medina Zuleta en el Registro Nacional de Profesionistas de México, un portal donde aparecen todas las cédulas profesionales emitidas en ese país. [Esta herramienta la usamos satisfactoriamente en otro chequeo sobre un médico colombiano que dice sin evidencia que el coronavirus es una farsa]. Y lo que encontramos: Medina no aparece en el registro de profesionales.

 

Registro Nacional de Profesionistas de México
 

A pesar del resultado, buscamos sus datos en el Registro Único de Talento Humano en Salud (RETHUS), que es una herramienta pública desarrollada por el Ministerio de Salud y Protección Social para verificar si una persona está autorizada para ejercer su trabajo profesional o técnico en el campo de salud en Colombia; y por supuesto, no los encontramos. 

RETHUS

Finalmente, solicitamos a los asesores de prensa del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, su posición oficial sobre el registro del medicamento que se está publicitando a través de WhatsApp. Se comprometieron a enviarnos un mensaje sobre el tema, pero para el momento del cierre de este artículo no nos habían remitido la información. 

Así que es falso que el Jairo Medina que patrocina esta sustancia es médico y que la sustancia haya sido probada en el Laboratorio Nacional de Salud Pública 

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus