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Falso

Viernes, 26 Junio 2020

Publicaciones que relacionan COVID-19 con ‘nuevo orden mundial’ están llenas de teorías conspirativas

Por Laura Rodríguez Salamanca

Se basan en profecías religiosas y en datos engañosos.

En las últimas semanas se han compartido miles de veces toda clase de publicaciones que presentan a la pandemia del COVID-19 como el primer paso para la implantación del “próximo nuevo orden mundial”. En ese contexto, de acuerdo con los usuarios, el virus será la puerta de entrada, por ejemplo, a la ideología de género, la creación de una religión única y la aprobación del incesto y la pederastia. 

Encontramos, por ejemplo, que un hilo de Twitter que sostiene esta hipótesis ha sido replicado más de 1.500 veces y un post de Facebook con el mismo contenido fue compartido otras 10.000. 

Captura de pantalla

Pero esta publicaciones, que calificamos como falsas, además de basarse en teorías conspirativas y en profecías religiosas [en muchas se cita al Apocalipsis], refuerzan prejuicios sobre las diversidades sexuales, étnicas, religiosas, etc.

Resumimos los principales argumentos verificables (hay muchos que resultan sumamente enrevesados para poder hacerlo o que simplemente son racistas u homofóbicos) de las publicaciones que se han viralizado. 

“La gente no ha entendido que esta pandemia esta diseñada para 18 meses a 2 años (esto ya lo ha dicho Bill Gates) hasta arruinar los países (sic)”

FALSO

Hicimos una búsqueda avanzada en Google con los términos “Bill Gates, 18 meses, 2 años” para verificar si hay registro de que el magnate estadounidense haya pronunciado que la pandemia está diseñada para ese periodo de tiempo, pero no encontramos nada. 

La búsqueda, en cambio, arrojó múltiples artículos de medios en los que se cita a Gates hablando sobre el funcionamiento de las vacunas y cuánto calcula que se podría tardar el desarrollo de una para el nuevo coronavirus. "Podría ser un mínimo de 9 meses y un máximo de dos años; aunque 18 meses parezcan mucho tiempo, es lo más rápido que los científicos han creado una vacuna nueva. El desarrollo se demora hasta cinco años", dice el multimillonario, de acuerdo con una de las publicaciones. 

Gates ha sostenido esto en varias entrevistas y en su blog.

Entonces concluimos que en las publicaciones virales se descontextualizan las palabras de Gates.   

“Impondrán esa única moneda tipo bitcoin que ya patentó Bill Gates, junto con el chip (con nanotegnologia de ADN que puede controlar la actividad cerebral, el sistema nervioso y el sistema endocrino) que es una sola patente (sic)”

FALSO


Primero, hay que decir que, de acuerdo con la página web de la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos, el Bitcoin es un tipo de criptomoneda (moneda digital) que se puede transferir a alguien en internet sin necesidad de un intermediario (como un banco). 

Nuestros colegas de AFP Factual verificaron este tipo de afirmaciones sobre la patente de Bitcoin que solicitó Gates y que supuestamente puede controlar la actividad cerebral y el sistema nervioso. Las calificaron como engañosas.

“El 20 de junio de 2019 [antes de que se produjera la pandemia de COVID-19], Microsoft (empresa de la que Gates es accionista) solicitó una patente para una criptomoneda (como el bitcoin) que (...) propone monitorear la actividad física del usuario y emplear los datos resultantes para generar un nuevo tipo de criptomoneda”, escribieron los chequeadores. 

Esto no quiere decir que esta moneda digital pueda “controlar” al cerebro, al sistema nervioso o endocrino. Solo que se pueden usar los datos biométricos para, en palabras de AFP, “recompensar al usuario tras cumplir con metas durante su actividad física, pero no estaría integrado al cerebro, ni al cuerpo”. Entonces, la interpretación que se le da a la información, de nuevo, es errónea. 

“Todo estará controlado por la super computadora cuántica llamada la gran bestia, que esta en Bruselas (sic)”

FALSO

La supuesta computadora cuántica no es más que una teoría conspirativa de tipo religioso (también conocida como la Bestia 666 o la Computadora del Anticristo), que se erigió alrededor de la existencia de una computadora que supuestamente ocupa tres pisos en uno de los edificios de la sede de la Comisión Europea, en Bruselas, Bélgica. 

El supuesto objetivo de que exista no es más que ser una herramienta para que, según uno de los videos que encontramos, el “anticristo controle al mundo cuando llegue a tener el nuevo orden mundial”. 

Por supuesto, no existen referencias serias de estas ideas. Lo único que aparece al hacer una búsqueda avanzada en Google son artículos, videos y páginas de organizaciones cristianas. 

“Aprobarán la pederastia y el incesto consentido, sin límite de edad, y nadie podrá impedir que un adulto tenga sexo con niños mientras sea sexo consentido, o sea no obligado...ya existe en Francia una ley similar ”

FALSO

Este tipo de afirmaciones sobre la legislación francesa, según varios colegas chequeadores que verificaron esta desinformación en 2018 y 2019, surgieron de una interpretación errada de la normatividad de ese país. 

En agosto de 2018, en la Asamblea Nacional de Francia se promulgó la Ley Schiappa o la Ley contra la Violencia Sexual y de Género. Con esta se buscaba inicialmente, además de endurecer las penas por abuso sexual y violación, establecer la edad mínima de 15 años para tener en cuenta la presunción de consentimiento en las relaciones sexuales con mayores de edad.  

Esta última parte de la norma, de acuerdo con AFP, no fue aprobada por los legisladores franceses porque “la mayoría parlamentaria de La República En Marcha, el partido del presidente Emmanuel Macron, rechazó las modificaciones aludiendo un riesgo de anticonstitucionalidad”. Esto generó mucha indignación que desencadenó en desinformación. 

Sin embargo, como escribieron nuestros colegas de Animal Político, la norma sí cumplió con el propósito de endurecer las penas y no le abrió la puerta a la pedofilia. 

“La ley (...) no incluyó la propuesta de presunción de no consentimiento [para menores de 15 años]. En cambio, fue incluido que ‘cuando los actos son cometidos en contra de una persona menor de 15 años, la coacción moral o la sorpresa se caracterizan por un abuso de la vulnerabilidad de la víctima que no cuenta con el discernimiento para dichos actos’”, escribieron. 

Además, como explicaron nuestros colegas de Chequeado, en Argentina, “en los casos en que la violación a un menor de 15 años no pueda ser demostrada (es decir, cuando no haya pruebas de ‘violencia, coacción, amenaza o sorpresa’), la ‘infracción sexual’ era penada con cinco años de prisión y una multa de 75 mil euros, mientras que con la nueva ley la pena aumenta a siete años de prisión y 100 mil euros”. 

Entonces, reiteramos que las publicaciones que relacionan al nuevo coronavirus COVID-19 con la instalación o inicio del “próximo nuevo orden mundial” son falsas.

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Cuestionable

Domingo, 29 Marzo 2020

No hay evidencia de que 2 medicinas contra la malaria sirven para COVID-19

Por Por Salud con Lupa

El presidente Donald Trump anunció que la FDA tiene una terapia para COVID-19 en referencia a dos fármacos antimaláricos y un antibiótico. Pero una revisión completa de Epistemonikos advierte que la hidroxicloroquina y cloroquina no han demostrado eficacia para tratar la enfermedad respiratoria por el nuevo coronavirus.

Nuestros colegas de Salud con Lupa, una plataforma de periodismo colaborativo especializado en salud, publicaron este trabajo. En Colombiacheck lo reproducimos como parte de una alianza durante la pandemia del Coronavirus (Covid-19) entre medios de América Latina dedicados a la verificación de datos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo el 21 de marzo que espera que se ponga en uso "inmediatamente" dos medicamentos contra la malaria y un antibiótico como una terapia contra el virus que causa la gripe y neumonía COVID-19. "La hidroxicloroquina y azitromicina, tomados en conjunto, tienen una oportunidad real de ser uno de los mayores puntos de inflexión en la historia de la medicina", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

‘El mandatario estadounidense ya se había referido al tema en una conferencia de prensa el jueves 19 de marzo en la Casa Blanca, donde mencionó primero dos medicamentos contra la malaria como tratamiento: cloroquina e hidroxicloroquina. Después, en su red social, mencionó el antibiótico azitromicina.

Según Trump, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) había aprobado dos antimaláricos para curar a los enfermos por el nuevo coronavirus. Sin embargo, el comisionado de la FDA, Stephen Hahn, aclaró sus apresuradas afirmaciones: “por ahora solo se usarán en el contexto de un ensayo clínico". Asimismo, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, tuvo que aclarar lo siguiente: "estas no son píldoras mágicas" y no pueden anunciarse como un tratamiento.

¿Qué son la hidroxicloroquina, la cloriquina y la azitromicina? La hidroxicloroquina y la cloroquina pertenecen a una clase de medicamentos llamados antimaláricos. Se usa para prevenir y tratar la malaria. Mientras que la azitromicina es un antibiótico usado para infecciones en el pecho como empeoramiento de bronquitis crónica y neumonía.

Desde febrero pasado, se conoce que China usó hidroxicloroquina y cloroquina para algunos tipos de neumonía por el nuevo coronavirus y se redactaron informes sobre su uso terapéutico.

Durante la última semana, las declaraciones de Trump y una noticia sobre un estudio en revisión de investigadores franceses resurgieron el tema. El estudio que ya fue publicado por la revista especializada International Journal of Antimicrobial Agents apunta a tener las primeras evidencias de que combinar la hidroxicloroquina con azitromicina podría ser efectivo en la terapia de COVID-19 y reducir la duración del virus en los pacientes.

Nuestro aliado científico, Epistemonikos, con la ayuda del equipo internacional COVID-19 L·OVE Working Group, hizo una revisión completa de la calidad de la evidencia disponible sobre cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19 y nos ofrece una explicación muy clara:

Cuando se observan resultados prometedores en etapas preliminares del proceso de investigación, no es raro que los medios de prensa los presenten como definitivos. Cuando nos enfrentamos a una enfermedad sin cura conocida, este fenómeno se exacerba. Y si se trata, como hoy con COVID-19, de la peor crisis en 100 años, el problema se agiganta.

Si bien contamos con varios medicamentos que ya se han postulado como la cura que todos esperamos, ninguno lo ha hecho con tanta fuerza como los antimaláricos cloroquina e hidroxicloroquina. El 15 de febrero de 2020, una reunión en China agrupó a los autores de 15 estudios clínicos en curso, junto a autoridades del gobierno y de las agencias regulatorias de ese país. Se anunció que habían llegado a la conclusión que la cloroquina tiene una potente actividad en contra de COVID-19 y se recomendó incluirla en la “Guía de prevención, diagnóstico y tratamiento de la neumonía causada por COVID-19”, emitida por la Comisión Nacional de Salud de la República Popular China. Sin embargo, hasta el día de hoy ninguno de los 15 estudios ha reportado sus resultados.

El estudio francés no aleatorizado difundido el 19 de marzo de 2020 elevó el entusiasmo sobre este tema. Varios investigadores del mundo lo recibieron por WhatsApp aún antes de que apareciera publicado en las bases de datos científicas. Sin embargo, a menos de 72 horas de su difusión, ya ha sido analizado críticamente y existe consenso en que presenta enormes limitaciones metodológicas.

¿Qué nos dice hoy la evidencia sobre efectividad de cloroquina o hidroxicloroquina en COVID-19?

  • Luego de una revisión sistemática de toda la literatura existente, no se encontró otro estudio similar al francés, con resultados disponibles.
  • Luego de una búsqueda amplia de investigaciones sobre la eficacia de cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19, que incluyó diversas fuentes de información: guías y documentos oficiales; buscadores generales como Google, buscadores académicos como Google Scholar, Microsoft Academic; contacto directo con expertos locales; y búsquedas en twitter, no existe más información que la publicada por el citado estudio francés.
  • Nuestro análisis coincide con el de otros expertos en que el estudio francés entrega evidencia de muy baja certeza (evidencia preliminar). Es tan baja la certeza, que según parámetros rigurosos, como son los utilizados por Cochrane, el estudio ni siquiera cumple con el criterio mínimo para ser incluido en una revisión sistemática.
  • Con respecto a la investigación anunciada en China el 15 de febrero, nuestro equipo analizó los 15 estudios a los que se hizo mención. Hasta hoy, 22 de marzo de 2020, ninguno ha reportado los resultados que han obtenido ni han aportado datos que permitan avanzar en otras investigaciones.
  • De los 15 estudios, solo unos pocos tienen como objetivo responder si cloroquina o hidroxicloroquina son efectivos y 6 aparecen como cancelados, aparentemente por ausencia de resultados positivos (según información que consta en el registro de estudios chinos). En ese registro, solo 1 de los 15 estudios figura en fase de “reclutamiento completo”, es decir, solo 1 de los 15 estudios logró incorporar la cantidad de pacientes definidos. Este estudio, sin embargo, no busca establecer si cloroquina e hidroxicloroquina sirven contra placebo o contra cuidados habituales, sino que los compara con otras alternativas. Esto es algo que habitualmente se lleva a cabo solo después de demostrar que el fármaco es superior a placebo.

En resumen, la calidad de los estudios clínicos realizados en China y las deficiencias estructurales del sistema de investigación de ese país, no permiten obtener conclusiones como las difundidas en la reunión de febrero, y son una razón más para exigir un acceso expedito y transparente a la información.

La historia de COVID-19 es perturbadoramente parecida a lo ocurrido en 2009 con la pandemia de influenza H1N1. Esperemos que las lecciones aprendidas permitan realizar la presión suficiente para que la información esté disponible de manera oportuna y transparente, y que las decisiones que se tomen vayan en beneficio de los intereses de la población y no de terceros.

Desafortunadamente, la presión sobre los profesionales de salud y autoridades sanitarias ya ha alcanzado un nivel suficientemente alto, que muy probablemente llevará a tomar decisiones con la escasa información que hoy es de dominio público, a pesar que la mayoría de los expertos recomiendan cautela’.

Este artículo fue originalmente publicado en Salud con lupa.