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Miércoles, 14 Junio 2017

Rafael Nieto, enredado al hablar de la financiación del partido de las Farc

Por Paula Vásquez

Bastante imprecisas resultaron las afirmaciones lanzadas por el precandidato presidencial del Centro Democrático cuando aseveró que las Farc tendrán ventaja sobre los demás partidos políticos del país en las elecciones de 2018.

Rafael Nieto Loaiza, quien fue viceministro de Justicia de Álvaro Uribe y ahora está en la lista de precandidatos presidenciales del Centro Democrático, aprovechó su participación en la celebración del cumpleaños de Cartagena para hablar sobre la financiación del partido político que surja luego de la desmovilización de la guerrilla de las Farc.

 

 

Colombiacheck habló con Nieto, quien argumentó su trino diciendo que, “lo que dice el Acuerdo es que las Farc van a recibir financiación estatal sin haber sacado un solo voto, el promedio de lo que reciben todos los partidos políticos más un 5% adicional para su centro de pensamiento, y más un 5% adicional para la difusión de sus ideas, eso te da un 10% más. Es decir, reciben "el promedio" más un 10% adicional. De manera que las Farc van a recibir más financiación estatal que cualquiera de los partidos políticos hoy y más que varios de ellos juntos”.

La frase de Nieto tiene dos afirmaciones, la primera, que “las Farc harán política con la financiación privilegiada del Estado” y la segunda, que “las Farc harán política con dineros ilícitos”.

Luego de revisar el Acuerdo Final y de consultar varias fuentes expertas en el tema, calificamos de engañosas las afirmaciones de NIeto porque omite detalles necesarios para entender el tema y porque se aventura a pronosticar hechos que no hay cómo determinar que pasarán o no.

El primer paso en la ruta de este chequeo fue revisar el Acuerdo Final que firmaron el Gobierno y las Farc, donde quedó pactado que: “con el fin de contribuir a la financiación del Centro de pensamiento y formación política (3.2.2.2), así como a la difusión y divulgación de su plataforma ideológica y programática, se le asignará una suma equivalente al 7% anual de la apropiación presupuestal para el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos entre la fecha del registro y el 19 de julio de 2022”.

El Acuerdo no habla de los porcentajes a los que se refirió Nieto al explicar la fuente en la que basó su afirmación inicial.

Además, el Acuerdo aclara que esta medida obedece al objetivo de facilitar el tránsito de esa guerrilla a la actividad política legal y que lo que recibirá este grupo es “una suma equivalente al promedio que recibieron los partidos o movimientos políticos con personería jurídica para su funcionamiento en las elecciones previas a la firma del Acuerdo Final”. En el documento se resalta también que el uso de esos recursos será acorde con las reglas que aplican a los partidos y movimientos políticos en Colombia.

Colombiacheck consultó a Álvaro Campos, del Fondo de Financiación Política del Consejo Nacional Electoral, quien aclaró que el 7% del presupuesto que se entregará a las Farc sale del presupuesto general para el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos y que el resto de los partidos se seguirán rigiendo por la Ley 1475 del 2011, la cual señala que dependiendo de la cantidad de congresistas y senadores que logre cada partido, se le asignará una cantidad de dinero.

Elisabeth Ungar, hasta hace poco directora de Transparencia por Colombia y quien ahora estará al frente de la Misión Electoral Especial pactada en la mesa de la Habana, explicó que si bien esa financiación inicial para las Farc sí puede ser mayor, va a ser por solo dos periodos.

“Ellos nunca han hecho política, ese es el argumento que se está utilizando, numéricamente sí es mayor, pero ahí la discusión es el costo que tiene hacer el tránsito de la política con armas a la política electoral”, precisó Ungar, quien recordó que los partidos políticos también reciben unos montos importantes para su funcionamiento y que en la propuesta de reforma política que está estudiando el Congreso todos los partidos recibirán más financiación.

“El costo para el país de una guerrilla de 7.000 hombres en armas, lo que eso genera en muertos, en heridos, en destrucción física, en pérdida de legitimidad de las instituciones, porque esto no es cuantificable en términos de recursos, es infinitamente menor a lo que equivale ese 7%”, agregó Ungar.

Sobre la afirmación de Nieto que indica que las Farc harán política con dineros adquiridos ilícitamente Ungar recordó que ese debate lo inició el Fiscal General, Néstor Humberto Martínez, por el decreto 903 que expidió el Gobierno. “El fiscal dice que eso va a suceder, el Gobierno insiste en que no va a ser así, es decir, que la guerrilla va a entregar todos los bienes y no va a hacer política con esos recursos, es una especulación decir que eso va a suceder, no es lo que está previsto en los acuerdos no en la normatividad”, concluyó.

El Presidente del Consejo Nacional Electoral, CNE, Alexánder Vega, dijo que en el caso de que las Farc se queden con dineros obtenidos de manera ilegal tendrán que responder ante las autoridades. “Una vez se legalicen, las Farc no podrán quedarse con ningún bien de origen ilícito para financiar su partido, porque tendrán las mismas obligaciones de los partidos legales y por lo tanto serán sometidos a sanciones si se les comprueba que han tenido ingresos ilegales”, aseguró.

Anunció que la entidad ya tiene el presupuesto para la financiación del partido político que conformen las Farc, cuando se desmovilicen. $1.866 millones para funcionamiento y $1.698 millones para financiar el Centro de Pensamiento.

Otras imprecisiones de Nieto

Al preguntarle al precandidato presidencial en qué fuente basó su afirmación, Nieto justificó su frase en otro par de argumentos que no son del todo ciertos: Uno de ellos, es que a la fuente directa del Estado se suma la posibilidad de participar activamente en la definición de los presupuestos y las obras que se ejecutarán en los programas especiales de desarrollo territorial y que además hay un conjunto de “incentivos perversos” en el Acuerdo: “como que los amnistiados puedan esconder bienes y que no habrá sanciones para quienes oculten esos dineros o bienes ilícitos”.

Nieto se refiere a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, Pdet, que se pactaron entre Gobierno y Farc y que según el documento, serán el mecanismo de ejecución de los planes nacionales que se derivan del Acuerdo en las zonas priorizadas. En resumen, serán los planes que desarrollen obras de infraestructura en el campo para mejorar las condiciones de vida en zonas alejadas del país, a través de la construcción de obras como acueductos, alcantarillados, vías e infraestructura.

El Acuerdo especifica que los Pdet tendrán una participación activa de las comunidades, en conjunto con las entidades territoriales para lograr la integración de regiones abandonadas y golpeadas por el conflicto. Estos programas serán elegidos bajo los criterios de niveles de pobreza, grado afectación del conflicto, presencia de cultivos ilícitos y debilidad administrativa, entre otros criterios.

Colombiacheck no encontró ninguna fuente que apoyara la afirmación de Nieto, pues como explicamos, la elección de los lugares donde se van a realizar los Pdet tienen ciertas características, sin embargo, lo que sí explica el Acuerdo es que el seguimiento y evaluación de estos planes hará parte de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación (Csivi), que está compuesta por tres integrantes del Gobierno y tres integrantes de las Farc.

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Falso

Martes, 27 Septiembre 2016

Cogimos a Uribe en otra mentira contra las Farc

Por Miriam Forero y Óscar Agudelo / Edición: David Bustos.

Álvaro Uribe y varios miembros del Centro Democrático han repetido que las Farc son el mayor cartel de droga del mundo. Chequeamos esa frase, junto con uno de nuestros lectores, y encontramos que la afirmación no tiene sustento.

Colombiacheck publica el primer reportaje de su sección “Periodismo Impulsado por la Gente”, un espacio en el que recopilamos las ideas que nos envían nuestros usuarios y luego las sometemos a votación, para que el público escoja una que será desarrollada entre nuestro equipo de periodistas y el ciudadano que la propuso.

En la primera ronda, el ganador fue Jorge Restrepo, director del Cerac y profesor asociado de Economía en la Universidad Javeriana. Él postuló para que chequeáramos la afirmación que constantemente repiten el expresidente Álvaro Uribe y seguidores suyos como los senadores Fernando Araújo y Alfredo Rangel, según la cual “las Farc son el mayor cartel del narcotráfico del mundo”. Así que, tras la votación, empezamos a trabajar juntos.

¿Cómo lo hicimos? Reunimos documentación abundante de quienes refuerzan y quienes niegan esa afirmación, buscamos a quienes llevan décadas estudiando el fenómeno, analizamos datos de las principales agencias antinarcóticos en Estados Unidos y, con más de doce fuentes, encontramos que no hay razones para indicar que ese grupo guerrillero es el mayor narcotraficante del mundo.

Si bien hay pruebas de que han estado involucrados en dicha actividad ilegal, su papel no alcanza las dimensiones que quieren hacer ver los opositores del proceso de paz. Vea el video de cómo hicimos nuestro primer Periodismo Impulsado por la Gente.

Los argumentos

1. Tienen alianzas locales e internacionales para mover droga

Jeremy McDermott, un exoficial del ejército británico y excorresponsal de guerra que cofundó el centro de investigaciones InSight Crime, sostiene en uno de sus análisis que “en términos de números, capacidad militar, control territorial y ganancias del narcotráfico, las Farc son una de las redes de tráfico de drogas más poderosas de Colombia, y quizás del mundo”.

Uno de sus sustentos se refiere a las alianzas, registradas en varios reportes de prensa, entre las Farc con las Bandas Criminales en Colombia (herederas del paramilitarismo) y la otra guerrilla colombiana, el Ejército de Liberación Nacional, ELN. La Fundación Ideas para la Paz -FIP- también da cuenta de estos acuerdos entre guerrillas en la zona del Catatumbo donde, al parecer, son las Farc las que deciden quién hace qué en la cadena de producción y distribución.

Además, “las Farc tienen nexos con carteles grandes como el de Sinaloa en México o el de los Soles”, le dijo a Colombiacheck el senador Rangel, para explicar por qué las considera el mayor cartel del mundo. McDermott también señala las acusaciones que se le han hecho a las Farc de ventas e intercambios con redes en México, Surinam, Ecuador, Venezuela y Centroamérica.

Pero para Daniel Rico Valencia, investigador de la Universidad de Maryland que lleva más de diez años indagando la economía de las Farc, esas alianzas son precisamente la muestra de que esa guerrilla no tienen el poderío que se les endilga. Dependen demasiado de las alianzas y “hoy no son viables como una organización autónoma en la producción del narcotráfico, ni en ningún otro negocio”, indicó en un foro organizado por la FIP en 2014.

En todos los reportes revisados para este chequeo se nota la muy probable presencia de nexos internacionales, pero la pregunta que surge es ¿cuál es la parte dominante? Las Farc no tienen dominio sobre toda la cadena, no hay evidencias de su participación en distribución de droga en el exterior, cosa de la que se hacen cargo otras organizaciones. La relación se acerca más a “intermediarios que conectan la oferta de cocaína de las Farc con la demanda de los carteles”, como la describió Rico en conversación con Colombiacheck.

2. Ampliaron su participación en la cadena del narcotráfico

Un artículo de El Espectador habla de un informe de inteligencia de la Policía -cuyo acceso le fue negado a Colombiacheck por parte de esa entidad- en el que, según el medio, se advierte el control que tienen las Farc sobre todas las fases de la cadena del narcotráfico. De acuerdo con el texto, la principal prueba de ese control es “la ubicación de 73 estructuras en áreas de cultivo, producción y actividades de tráfico internacional de estupefacientes”. McDermont también refiere el involucramiento de algunos frentes en la cristalización de cocaína y el salto a la exportación que dieron durante el proceso con Andrés Pastrana.

Por su parte, el coronel retirado Carlos González J., quien también participó en el foro de la FIP en 2014, reafirma esa ampliación: “De una fase inicial, el grupo pasó a un estadio superior y se convirtió en una activo participante en el narcotráfico”. Pero en la descripción del proceso, deja claro que no se trata de un control total como el que tendría una estructura de cartel: los documentos rectores de las Farc establecen el fuerte vínculo en la fase inicial de producción; en la exportación, controlan la salida de Colombia y en la distribución, se limitan a cobrar impuestos a estructuras urbanas al interior del país y en zonas fronterizas.

“No tienen rutas internacionales propias, no venden en las calles de otros países”, agrega Rico. Él dice haber identificado un proceso de desnarcotización de las Farc, pues aunque en años anteriores (2006-2008) la cantidad de cocaína y la porción de negocio que tomaban era considerable, hoy “se han venido saliendo del narcotráfico de manera sistemática, contundente y visible”. Ellos, como otras organizaciones al margen de la ley, se han pasado a la minería ilegal y el contrabando, pues sus rentas son mayores y no existen riesgos como el de extradición, afirmación en la que coinciden ambos analistas.

3. Las ganancias del negocio

McDermont hace algunos cálculos para indicar que las Farc obtienen enormes ganancias de la droga. Sin embargo, combina cifras de producción de cocaína anual (saca un estimado de 300 toneladas promediando varias fuentes) con los cultivos de coca que presuntamente controlan las Farc, lo cual es un error; pues decir que éstas controlan el 60% de los cultivos -según el gobierno- no equivale a decir que controlan el mismo porcentaje de producción y exportación de cocaína.

En todo caso, el investigador acude a un precio de venta de 3.000 dólares por kilo de cocaína, pero una cosa son los ingresos por una venta y otra la rentabilidad (ganancias que quedan luego de los costos que generó producir ese kilo). Para Daniel Rico, en otra época la rentabilidad sí fue alta para las Farc (2.000 a 4.000 dólares por kilo), pero en la actualidad, “si algún frente logra 400 dólares, le está yendo muy bien”. En este sentido, el nivel de ganancia de las Farc es marginal comparado con lo que ganan los narcos que compran en Colombia un kilo de coca a 3.000 dólares y lo venden afuera en 12.000 dólares, explica Rico.

4. Las solicitudes de extradición de miembros de las Farc

Otro argumento de quienes ponen a las Farc en la cima del podio mundial de narcotraficantes es que muchos de sus líderes tienen solicitudes de extradición por ese delito. El mencionado informe de El Espectador indica que “en total son 55 cabecillas narcotraficantes de las Farc, de los cuales 30 están requeridos en extradición por EE.UU. y 15 tienen notificación roja de Interpol”.

Efectivamente, en 2003 el entonces presidente estadounidense Geroge W. Bush designó a las Farc como narcotraficante extranjero significativo, lo cual hace que sus cabecillas sean sancionados con bloqueos económicos e incluidos en la lista Clinton.

Pero ninguna de estas acciones indica que sean el mayor cartel del mundo. De hecho, en esa misma lista de jefes de grupos narcotraficantes significativos se encuentran otras redes de crimen organizado con estructuras complejas, con muchos de sus cabecillas y empresas señalados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, como los Zetas y el Cartel del Golfo, la red de lavado de dinero de los Waked, en la que recientemente se vieron involucradas reconocidas empresas como La Riviera, el Cartel de Tijuana, etc.

Si se toma como punto de referencia las investigaciones de agencias estadounidenses, no existe una que establezca un ranking de carteles en el que las Farc ocupen el primer puesto. Por el contrario, varios de sus análisis e informes llaman la atención sobre el crecimiento y posición dominante que han tomado carteles mexicanos y de otros países.

Un informe de la Casa Blanca en 2011, sobre la estrategia para combatir el crimen organizado transnacional, llama la atención no sólo sobre el fortalecimiento de carteles en México, sino también sobre conformación de nuevas e importantes redes en países como Afganistán, Rusia, China, Italia y los países Balcánicos.

El jefe de operaciones de la DEA, Jack Riley, indicó en dos declaraciones ante el Senado (2015 y 2016) que “hoy en día, las organizaciones criminales transnacionales mexicanas se mantienen como la mayor amenaza criminal de droga para Estados Unidos; ningún otro grupo puede desafiarlos en el corto plazo”.

5. ¿Son un cartel?

Tanto Daniel Rico como Jorge Restrepo, ambos economistas, coinciden en indicar que si se va a revisar la frase de Álvaro Uribe, lo primero que se debe analizar es si realmente son un cartel.

“La definición técnica de cartel es alguien que es capaz de fijar los precios y controlar la entrada de otras organizaciones; es decir, alguien que controla todo el negocio y eso no pasa en Colombia. Las Farc no tienen esa capacidad de fijar precios de la cocaína, ni de poner las condiciones. Por el contrario, el cartel de Cali o el de Medellín sí podían controlar desde la hoja de coca hasta la distribución en Estados Unidos y definir todas las condiciones del negocio”, expone Rico Valencia.

Esa disminución del poderío narcotraficante es una especie de reestructuración que se ha dado en todo el negocio en el país: “En Colombia las organizaciones del narcotráfico han dejado atrás el modelo de los grandes carteles y han adoptado el modelo de red, más flexible y complejo. El cambio se inició desde el momento en que desaparecieron los carteles de Medellín y de Cali y comenzó la proliferación de los llamados baby carteles. Los grandes carteles también funcionaban como redes, la diferencia estaba en que podían mantener un control más estricto sobre sus distintos operarios”, indica un análisis de la Universidad Eafit sobre “La situación del narcotráfico en Colombia ad portas del posacuerdo”.

Una postura similar ofrecen los profesores Gustavo Duncan y Juan David Velasco en un artículo en el que analizan la capacidad de acción de la banda criminal los “Urabeños” dentro del mundo del tráfico de narcóticos.

“El fin de un gran cartel significa la oportunidad para una nueva organización que intenta controlar los centros de producción, las rutas, los lugares de embarque y las plazas de lavado. Incluso, es una oportunidad para controlar a los comisionistas que compran la base de coca, a los traficantes de drogas y a los lavadores que operan en su zona, es decir a los baby cartels”, señala el texto publicado en Razón Pública.

La DEA también comparte esa visión de que hoy en día en Colombia no se da la cartelización de otras épocas. “A pesar de la falta de una estructura tradicional de cártel, las organizaciones criminales colombianas siguen teniendo presencia en Estados Unidos a lo largo de la costa este”, indica un reporte de evaluación de riesgo de drogas de esa entidad, el año pasado.

Conclusión

Una vez revisados los argumentos, documentos y pruebas, Colombiacheck y nuestro primer ciudadano en hacer parte de “Periodismo Impulsado por la Gente”, coincidimos en considerar que la afirmación sobre las Farc como el mayor cartel de droga del mundo carece de sustento. Cabe aclarar que el mismo Jeremy McDermott la evaluó así cuando lo consultamos al respecto, a pesar de que sus escritos parecen tener otro enfoque.

Abundantes datos demuestran la participación de las Farc en las primeras fases del negocio y sus nexos internacionales para sacar la droga del país, pero no tienen el poder ni la suficiente influencia para considerarlos el principal jugador mundial. No son un cartel, pues no controlan el mercado, no tienen rutas propias, sus nexos son de intercambio más no de dominio y en los últimos años se han encaminado a priorizar otras actividades como la minería ilegal y el contrabando, mientras los carteles mexicanos ganan posiciones en el espectro transnacional del narcotráfico.