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Viernes, 06 Agosto 2021

“Resguardamos más de 4 millones de empleos formales, ayudando a más de 194.000 empresas por medio del PAEF”

Por Laura Rodríguez Salamanca

Este chequeo hace parte del especial sobre el discurso del presidente, Iván Duque, en la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso el 20 de julio de 2021.

En su discurso durante la instalación de la última legislatura del actual Congreso, el presidente Iván Duque hizo un resumen de los que, a su parecer, son los principales logros de su gobierno.  En una de sus afirmaciones sobre el manejo de la pandemia señaló: “desarrollamos con ustedes mecanismos para proteger el empleo y resguardamos más de 4 millones de empleos formales, ayudando a más de 194.000 empresas por medio del PAEF”.

En Colombiacheck verificamos los datos que presentó y calificamos la frase como cuestionable. Por una parte, el número de empresas beneficiadas por el programa que mencionó no coincide con el dato oficial. Por la otra parte, el número de empleos protegidos sí corresponde con el dato reportado por la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales, UGPP. Pero varios economistas, gremios y periodistas le han hecho seguimiento al impacto del programa y han señalado varios problemas en la forma en que se ejecutó. 

El Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF), es un programa estatal que se creó en mayo de 2020 hasta marzo de 2021 para proteger el empleo formal del impacto de la pandemia. Consistía en un subsidio que se otorgaba mensualmente a las empresas, correspondiente al 40% del salario mínimo que devengaban cada uno de sus trabajadores formales para que con este dinero pudieran pagarles el sueldo.

Primero, el jefe de Estado dijo en su discurso que con este programa se ayudó “a más de 194.000 empresas”. Pero, según las cifras reportadas por la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (UGPP), la entidad adscrita al Ministerio de Hacienda encargada del PAEF, el programa llegó a 142.624 empresas. De estas, 119.750 eran personas jurídicas y 22.874, personas naturales. Entonces este dato es falso por excederse del verdadero.

 

 

En otra parte de la frase, el presidente dijo que a través del programa se resguardaron más de 4 millones de empleos. Y, en los datos de la UGPP se reportan 4 '150. 371 empleos protegidos. Estos, según el área de comunicaciones de la entidad, corresponden a la “cantidad unitaria de empleos por los cuáles los empleadores recibieron apoyo a lo largo del programa”.

Para descartar, por ejemplo, un doble conteo revisamos los boletines publicados mensualmente por la UGPP y encontramos que el dato presentado por Duque es verdadero (aunque esta vez se quedó corto para ser exactamente preciso). No corresponde, por ejemplo, a la suma de los subsidios que se entregaron para cada empleado durante los 11 meses que duró el programa, lo cual hubiera sido un error.

Por ejemplo, en el boletín de mayo de 2020 se reportó la entrega de auxilios para 2 '437.187 empleados; en junio de 2020, para 2' 459.233 empleados, y en julio del mismo año, para 2'131.682 empleados. 

 

Sin embargo, de acuerdo con el seguimiento que le han hecho al programa varias personas e instituciones, el PAEF tuvo varios talones de aquiles en su implementación. Por ejemplo, durante los primeros tres meses, cuando había más restricciones en la pandemia, se beneficiaron principalmente las grandes empresas. Además,  las microempresas que empleaban a menos de tres trabajadores formales fueron excluidas del programa. 

El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana publicó, en julio de 2020, una investigación en la que denunció que el gobierno se demoró en tomar la decisión de implementar el subsidio a la nómina al inicio de la cuarentena, un momento en que las empresas tenían fuertes restricciones para funcionar, aún cuando sabía cuánto costaría hacerlo, tenía los recursos necesarios, se había anunciado el riesgo de pérdida de empleo y se había discutido la necesidad de implementar el auxilio. 

Hay que recordar que los cierres a las actividades en el país se iniciaron con la declaración del simulacro de aislamiento en Bogotá, el 11 de marzo de 2020, pero el PAEF se creó en mayo y empezó en junio de 2020. Y, según cifras del DANE, entre febrero y mayo se destruyeron en Colombia más de 5 millones de empleos. 

“Una revisión de las actas de las reuniones del Comité de Administración del Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME) –creado por el Gobierno nacional para gestionar los recursos destinados para atender la emergencia– permitió establecer que los análisis se hicieron, pero la idea –inexplicablemente– se desechó”, dice el artículo del Observatorio. 

Con esta visión coincide María Alejandra Osorio, directora ejecutiva de la seccional Bogotá y Cundinamarca de la Asociación Colombiana de Pequeños Industriales (Acopi). “La primera deficiencia que nosotros analizamos fue que el subsidio fue tardío. No llegó en el momento en que más se necesitaba que fue los meses de abril y mayo para ayudar a aliviar el flujo de caja y, por tanto, la liquidez de las empresas para solventar y para haber garantizado que esos empleos que se perdieron no se perdieran”, le dijo a Colombiacheck. 

En sus palabras, “el gobierno nacional no lo tomó [el auxilio a la nómina] como la primera opción de ayuda a las empresas. La primera opción que tomó fue la de los créditos, que anunció en abril de 2020. Posteriormente, cuando empieza a agravarse la situación del desempleo, más bien, que llegamos a perder casi cinco o seis millones de empleos, entre el mes de abril y el mes de mayo, el gobierno nacional después de mucha presión de los gremios, la academia y alguna legislación de otros países que ya lo estaba haciendo, dio como respuesta el subsidio”.

La otra fuerte crítica que se le ha hecho al PAEF tiene que ver con la focalización de los beneficiarios. Se ha reclamado que las empresas grandes se llevaron la mayor parte de las ayudas en los primeros meses del subsidio y que en las primeras entregas no se tuvo en cuenta el impacto diferencial de la pandemia por sectores. También, que todas las empresas que cumplían con los requisitos recibían el mismo porcentaje por empleado aunque hubieran registrado mayores pérdidas.

Paola Herrera, periodista de economía de La W, publicó un reportaje sobre el PAEF en el que denunció que las empresas grandes (de más de 200 empleados) y muy grandes (con más de 500 empleados) fueron las principales beneficiarias de las ayudas estatales durante la época más dura de la pandemia.

Según su investigación, entre julio y noviembre de 2020, 139.032 empresas colombianas recibieron el auxilio a la nómina. De estas, 3.012 con más de 200 empleados recibieron estas ayudas, es decir “apenas el 2% de todas las que fueron respaldadas”. Y las otras 136.000 fueron micro, pequeñas y medianas empresas. 

Sin embargo, según encontró la periodista, “la situación cambia si se analizan los datos frente a todas las empresas que hay en Colombia”. El 80% de las 3.851 grandes compañías que, según Confecámaras había en el país, obtuvieron el beneficio, mientras solo el 9 % de las 1,5 millones de mipymes (con entre 10 y 200 empleados) accedieron al PAEF hasta noviembre. 

Además, Herrera publicó que entre la lista de compañías beneficiadas estaban, por ejemplo, la Casa Editorial El Tiempo, el Hotel Estelar y la Concesionaria Vial Andina, Coviandina, del magnate Luis Carlos Sarmiento Angulo. También, Productos Yupi, Plásticos Rimax, Hoteles Charleston Bogotá y Publicaciones Semana, de Jaime Gilinski. Así como Postobón, Ingenio Incauca, Atlético Nacional, RCN Televisión, RCN Radio y Win Sports, propiedades de la Organización Ardila Lulle.  La información disponible sobre los montos que recibieron los beneficiarios no ha sido publicada por la UGPP. 

Así mismo, el economista Fernando Gudiño-Rosero, asistente de investigación de la facultad de Economía de la Universidad del Rosario, y quien le ha venido haciendo seguimiento al PAEF, publicó en su perfil de Twitter una gráfica en la que se evidencia que las empresas grandes se llevaron el grueso de recursos en mayo, julio y agosto 2020. Para el análisis usó la información publicada en los boletines de la UGPP. 

“Es cierto que, a pesar de estas restricciones tan excluyentes, muchas empresas pequeñas se beneficiaron. Sin embargo, cuando analizo las empresas más grandes y poderosas del país, hay una sobrerrepresentación de éstas en la lista de beneficiarios. Incluso siendo justos con el gobierno de que muchas pequeñas se beneficiaron, el otro lado de la moneda es que las empresas de personas poderosas quedaron sobrerrepresentadas”, le explicó el investigador a Colombiacheck.

De hecho, otra de las críticas al PAEF es que excluyó, de entrada, a las empresas con menos de tres trabajadores formales y a las empresas informales, que son importantes para la generación de empleo en el país. Tanto en el decreto legislativo 639 de 2020, que creó al programa, como en los que lo modifican y en la ley 2060 de 2020, se estableció que para acceder al subsidio la empresa debía tener al menos tres trabajadores. 

“Colombia tiene una constitución empresarial basada en microempresas. Muchas de ellas con altos niveles de informalidad. Eso es un problema. Pero eso no es del todo culpa de las empresas o de la gente que sale a buscar el sustento. Ya teníamos una situación de crisis antes de la pandemia. Parte de esta realidad no se tuvo en cuenta en el subsidio. Entonces muchas de esas empresas que generan uno o dos empleos, que uno podría reconocer cómo formas muy precarias de empleabilidad, pero hacen parte de nuestro tejido empresarial, quedaron excluidas”, dijo Osorio. 

A estas críticas se le suma que se puso como requisito para acceder al subsidio que la empresas demostraran la pérdida de mínimo 20% de sus ingresos, pero el monto de la ayuda no variaba en la medida en que aumentaba el impacto de la pandemia en sus finanzas. 

Esto quiere decir, como nos explicó Gudiño-Rosero, “que si hay dos empresas con igual número de empleados pero una perdió del 25% y la otra 90%, el PAEF les daba el mismo monto a ambas empresas”.

Y finalmente a todas estas críticas se suma que al principio de la pandemia, de nuevo, en los meses más difíciles, el subsidio fue por el mismo monto por empleado para todas las empresas independientemente del sector económico al que pertenecieran sin tener en cuenta que, por ejemplo, que la construcción tuvo menos restricciones que otras actividades como el turismo. 

Solo hasta el 22 de octubre de 2020 se incluyó en la Ley 2060 , un 10% adicional para las “empresas de servicios de los sectores turístico, hotelero y de gastronomía, y las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación” y por cada mujer empleada (en un chequeo de marzo de 2021, ya habíamos verificado las falencias del programa por falta de enfoque de género). 

Con esta información, calificamos como cuestionable la frase en la que el presidente Iván Duque dijo que se resguardaron “más de 4 millones de empleos formales, ayudando a más de 194.000 empresas por medio del PAEF”. En resumen, su afirmación mezcla un dato verdadero con otro falso y deja por fuera muchas de las críticas sobre la focalización de los auxilios para el pago de nómina de las empresas.

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Jueves, 18 Marzo 2021

Las autopsias a fallecidos con COVID-19 no están prohibidas

Por Laura Rodríguez Salamanca

Se han hecho varios estudios sobre la enfermedad a partir de exámenes post mórtem en países como Italia, Estados Unidos y China.

Por lo menos desde diciembre de 2020 circulan en redes sociales y a través de cadenas de mensajería privada diversas publicaciones en las que se difunde que las autopsias a personas fallecidas con COVID-19 están prohibidas. 

En algunas, no se establece a quien supuestamente se atribuye la prohibición del procedimiento, y en otras, se acusa a la OMS de dar la directriz. Pero en todas se menciona que el propósito de la supuesta prohibición es evitar que se investigue realmente a la enfermedad o se identifique la causa real de los fallecimientos. 

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Este tipo de desinformación ha sido compartida en países latinoamericanos como Honduras, México, Argentina y Colombia, así como en España, de acuerdo con la herramienta de monitoreo de redes sociales CrowdTangle. Y Colombiacheck la califica como falsa. 

Primero, la Organización Mundial de la Salud, OMS, no ha prohibido las autopsias. De hecho, el 24 de marzo de 2020 publicó una guía dirigida al personal que se ocupa de cadáveres con orientaciones provisionales titulada “Prevención y control de infecciones para la gestión segura de cadáveres en el contexto de la COVID-19”, que actualizó el 4 de septiembre de 2020. Aquí se pueden consultar todas las orientaciones técnicas de la OMS y sus actualizaciones

En el documento se establecen recomendaciones sobre los requisitos relativos a los equipos de protección personal y a la ventilación de los espacios para las autopsias. Por ejemplo, se solicita proveer “ropa quirúrgica, bata impermeable de manga larga, guantes (dos pares o un par de guantes de autopsia), mascarilla médica, protección ocular (careta o gafas protectoras) y botas/calzas para proteger el calzado”.

Con respecto a la ventilación, la organización sugiere “realizar las autopsias en una sala con una ventilación adecuada, es decir, en caso de que se utilice ventilación natural debe garantizarse un flujo controlado de aire”. 

Segundo, no es cierto que debido a la supuesta prohibición de autopsias no se conozca realmente al COVID-19. Hay varios estudios sobre la enfermedad en los que se emplearon exámenes post mórtem. 

En junio de 2020, por ejemplo, un grupo de investigadores estadounidenses publicaron en American Journal of Clinical Pathology un estudio a partir de los exámenes post mórtem que le hicieron a dos personas con casos confirmados de COVID-19 que fallecieron en el estado de Oklahoma. Ese fue el primer reporte que se hizo en inglés sobre los hallazgos completos de autopsias a pacientes con el nuevo coronavirus. 

Por su parte, el alemán Jan-Peter Sperhake, investigador del Instituto de Medicina Legal del Hospital Universitario Hamburgo-Eppendorf publicó en Legal Medicine (en noviembre de 2020) un artículo en el que presentó una visión general de las autopsias en pacientes con COVID-19 publicadas en todo el mundo hasta ese momento. Además, resumió el caso de Hamburgo, Alemania, donde las autoridades sanitarias ordenaron autopsias en aras del control de enfermedad. 

En su reporte se incluye, por ejemplo, que “la primera autopsia completa publicada con fotografías macroscópicas en un paciente con COVID-19 se proporcionó en una revista de China en febrero de 2020”. Aunque aclara que para ese momento faltaban exámenes sistemáticos de autopsias.

También anotó que para el momento de la publicación de su artículo se habían realizado “al menos 225 autopsias en 14 estados de los EE. UU.” y que un grupo de investigadores alemanes presentó en junio de 2020 la descripción más amplia (hasta ese momento) de las autopsias de pacientes infectados con SARS-COV-2 en el mundo: una serie “de 80 autopsias consecutivas del Departamento de Medicina Legal de Hamburgo”. 

Sperhake incluyó, además, una lista de estudios con autopsias reportados en PubMed, un buscador de literatura científica. Aparecen 18 publicaciones en países como China, Francia, Brasil e Italia. 

Finalmente, hay que aclarar que en Colombia no están prohibidas las autopsias a pacientes con diagnóstico confirmado o sospechoso de coronavirus. Por el contrario, el Ministerio de Salud en la quinta versión de su documento técnico Orientaciones para el manejo, traslado y disposición final de cadáveres por COVID-19 (publicadas en junio de 2020), estableció algunos parámetros de seguridad para reducir la exposición del personal que trabaja haciendo las autopsias médico legales que requieren dictamen forense. 

Algunas de las recomendaciones son, por ejemplo, que el área de las autopsias esté aislada y se dedique exclusivamente a estos procedimientos, y que la mesa para autopsias sea preferiblemente de acero inoxidable y con un lavado y desagüe que no contamine áreas vecinas o con tránsito humano. También, que el patólogo o profesional que ejecute la autopsia tenga acceso a la historia clínica del paciente, en especial al estatus de positividad o negatividad para COVID-19.

Entonces, reiteramos que es falso que las autopsias para pacientes con el nuevo coronavirus estén prohibidas. 

Hay que recordar que desde el principio de la pandemia por COVID-19 se han difundido desinformaciones relacionadas con la manipulación de los cadáveres.En Colombia particularmente, se ha dicho que los médicos y hospitales hacían pasar a personas fallecidas por causas diversas como muertos por COVID-19 para elevar las cifras. También que los hospitales estaban vacíos y que se cremaban pacientes porque el Ministerio de Salud pagaba 10 millones por cada paciente fallecido. 

Como todo esto resultó ser falso, en Colombiacheck hicimos un podcast en el que explicamos cómo se cuentan los muertos por COVID-19. Le recomendamos escucharlo para entender un poco más el tema.