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Verdadero pero...

Martes, 28 Agosto 2018

Santos se aproxima a la verdad sobre el avance de la implementación del acuerdo de paz

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

En su última alocución dijo que en un año y medio se ha avanzado más que en cualquier proceso de paz en el mundo.

El pasado 6 de agosto terminó el mandato de Juan Manuel Santos, y en su última alocución como presidente aprovechó para hablar sobre la paz de Colombia y su búsqueda por terminar el conflicto de más de medio siglo con las Farc.

Afirmó que ya se están comenzando a ver los efectos de la firma de la paz y que “en un año y medio hemos avanzado más en la implementación de los acuerdos que en cualquier proceso de paz en el mundo”.

Colombiacheck le puso la lupa a esta afirmación del expresidente y encontró que es Aproximada.

Fuentes de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) y del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC) explicaron que la única organización que compara la implementación de los procesos de paz en el mundo es el Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz, con sede en la universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos).

Entre los programas con que cuenta está Peace Accords Matrix (Matriz de acuerdos de paz), el cual ha generado una base de datos con información de los acuerdos de paz comprensivos (aquellos que no solo incluyen los temas básicos, como entrega de armas, cese al fuego y desmovilización; sino también asuntos de fondo del conflicto, como tierras, drogas ilícitas y participación política), según explica el representante en Colombia del instituto, Borja Paladini.

Paladini confirmó a Colombiacheck que, de hecho, la frase dicha por Santos fue tomada de un informe que recientemente le suministró el instituto al gobierno y a la guerrilla.

Esto porque el punto seis del Acuerdo (Mecanismos de implementación, verificación y refrendación) creó el Componente de Seguimiento, Impulso, Verificación a la Implementación (CSIVI), un espacio de diálogo entre Gobierno y Farc que hace seguimiento a los componentes de la implementación y verifica su cumplimiento. “Algo así como lo que otrora fue la mesa de negociaciones en La Habana”, explica Vera Samudio, investigadora del CINEP.

Dentro de la CSIVI se creó un componente de verificación internacional que consta de tres partes. 1) El apoyo técnico, en cabeza de Kroc, que hace la compilación de datos e información de todos los aspectos del acuerdo y sigue en tiempo real la implementación. 2) La Secretaría Técnica del Componente de Verificación Internacional (STCVI), que tiene la tarea de “preparar pronunciamientos y reportes para los verificadores internacionales, sobre el cumplimiento verificado o comprobado de la implementación de todos los puntos del Acuerdo Final”. Y 3) los verificadores internacionales, José Mujica y Felipe González, expresidentes de Uruguay y España.

En este marco, se estableció que, al igual que lo hace en todos los demás países que han decidido contar con su acompañamiento, el instituto de paz realizaría un informe año a año sobre los avances y retrocesos de la implementación que ayude a las partes en la toma de decisiones, “poniendo sobre la mesa información que celebra avances pero también muestra dificultades”, complementa Paladini.

Pero además, por petición de las partes, el seguimiento no se está haciendo únicamente año a año sino mes a mes, durante un periodo de diez años. Cada mes se les entrega tanto a gobierno como a la Farc unos documentos no públicos de lo encontrado por Kroc, y, adicionalmente, cada año se publica un gran informe que integre los hallazgos en ese periodo de tiempo (este último sí es de conocimiento público y es posible encontrar en la web).

Kroc lleva acompañando a la STCVI y al gobierno en documentos no públicos desde el 1 de diciembre de 2016. El 16 de noviembre de 2017 publicó el primero y el 9 de agosto de este año se publicó el segundo. En ese segundo informe se basa la afirmación del expresidente Santos.

Procesos de paz comparados

Ahora bien, la base de datos con la cual trabaja el instituto Kroc integra y compara 35 procesos de paz (incluyendo el colombiano) en los últimos 40 años. Y la metodología se basa no solo en analizar los acuerdos en sí mismos, sino también sus componentes, a través del monitoreo de 51 categorías que se repiten entre los acuerdos.

“Alrededor de esas categorías, Kroc analiza, para cada acuerdo, qué ha pasado en la implementación durante diez años. Y año a año actualiza la base de datos de los acuerdos que todavía están en implementación”, agrega Paladini. “Eso permite extraer porcentajes de avance y comparar por categorías y por acuerdos cómo ha avanzado la implementación de cada acuerdo y cómo se comparan entre ellos”.

Para el caso del acuerdo con las Farc, Kroc encontró que se repiten 31 de las 51 categorías de análisis. Y de acuerdo con estas 31 categorías, Colombia va más avanzado que la media de los 34 otros acuerdos, pues en solo cinco, de los 31 puntos analizados, se encuentra por debajo de la media, como se puede ver, en términos comparados, en el gráfico que preparó el instituto para su segundo informe.

Implementación del acuerdo en Colombia frente a otros países
*Página 300 del Segundo Informe sobre el estado efectivo de implementación del acuerdo de paz en Colombia. Diciembre 2016 - mayo 2018, del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz.

Los resultados del promedio de Colombia surgen “de acuerdo al promedio de avance a 18 meses de las 31 categorías en las que el acuerdo colombiano coincide con la media de los otros 34 acuerdos revisados por Kroc”, sostiene Paladini. En ese caso se asigna un número de avance (0, 1, 2 o 3) de cada disposición en la matriz que esté asignada a la categoría de PAM, y se divide en el número de disposiciones de la categoría.

Y los números en la columna PAM son el promedio del avance en la implementación de todos los acuerdos de paz comprensios que tengan la categoría en cuestión a los 18 meses en que se revisa frente a acuerdo de Colombia. (Si se quiere ver más a fondo la metodología para la asignación de los números, puede ver el code book aquí).

Es de resaltar, según el representante de Kroc, que en elementos que son importantes de lograr a corto plazo, Colombia va bien en términos comparados. “En particular en el cese al fuego, el proceso de acantonamiento, el proceso de dejación de armas y los instrumentos de resolución de disputas entre las partes. Elementos muy importantes porque de no lograrse en los primeros dos años, la implementación se puede ir a la basura”.

En algunos temas que tienen que ver con reformas más estructurales (derechos de las minorías, reformas a la justicia, descentralización), no obstante, “Colombia va un poquito más retrasada. No significa que no se haya avanzado, pero en términos comparativos va retrasada”, advierte Paladini.

Por otro lado, entre lo acordado en la CSIVI, se estableció que la revisión de la implementación del acuerdo se haría a través de 578 disposiciones, que luego fueron organizadas por Kroc (para su análisis a profundidad) en 70 subtemas, agrupados en 18 grandes temas, que están dentro de los seis puntos del acuerdo.

Entre el 1 de diciembre de 2016 y mayo de 2018, Kroc identificó progreso en 353 de las 578 disposiciones.

Disposiciones del Acuerdo de Paz completadas mes a mes
*Página 20 del segundo informe de Kroc.

“Sobre el resto no quiere decir que no haya pasado algo, sino que no hemos encontrado la información”, aclara Paladini. Pero dentro de las que han revisado, “aproximadamente el 21% se han implementado completamente, un 9% tiene un nivel de avance intermedio, y un 31% tiene un nivel de avance mínimo. En síntesis, el 61% de las disposiciones del Acuerdo se encuentran en algún nivel de implementación—mínima, intermedia o completa”, aclara el informe.

Estado de la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc
*Página 23 del segundo informe de Kroc.

El acuerdo en el territorio

Analizando las disposiciones integradas dentro de los puntos del acuerdo, se encuentra que son distintos los avances de cada uno, como se muestra una vez más en el informe de Kroc, asunto en el que coincide el CINEP. “El avance de la implementación ha sido desigual e irregular entre los puntos y al interior de los puntos”, sostiene Samudio.

Estado de la implementación de cada punto del Acuerdo
*Página 23 del segundo informe de Kroc.

Pero frente al análisis punto a punto, son muy similares los hallazgos encontrados por las otras organizaciones que le están haciendo seguimiento a la implementación: Pares, CINEP y CERAC.

Estas instituciones no hacen un análisis comparado con otros procesos de paz nacionales o internacionales, como lo hace Kroc. Sino que utilizan metodologías aplicadas exclusivamente para el acuerdo colombiano.

Por un lado, Pares “revisa la implementación a partir del análisis de contexto; cuáles son los cambios que están ocurriendo en el territorio donde se han focalizado los acuerdos”, explica Carlos Montoya, investigador de la fundación.

Y por el otro, CINEP y CERAC integran la STCVI; por lo cual comparten la misma metodología que, de acuerdo con Samudio, “hace análisis cualitativos con elementos de contexto densos, para entender cuáles son las consecuencias (positivas o negativas) de cómo se está haciendo la implementación”.

Dentro de sus análisis, CINEP y CERAC presentaron en mayo de este año su segundo informe de verificación y Pares publicó en junio el informe 18 meses después… cómo va la paz.

En ambos casos, más que mirar internacionalmente, el interés de las organizaciones se concentra en cómo la implementación incide en los territorios. Pero para Montoya todos coinciden en las generalidades más no en los detalles, “porque cada uno opera con metodologías diferentes”.

En todo caso, algunos de los puntos en común que encontraron estas organizaciones tienen que ver con los ya mencionados por Paladini como el cese al fuego, además de la evidente disminución de los homicidios, la incidencia del desescalamiento de la violencia en este sentido y el éxito que significó la entrega de armas.

Este último es el único punto que compara la fundación Pares, pues según Montoya, con respecto a 15 procesos analizados, las Farc ha sido el grupo armado que más armas ha entregado: 1,32 por excombatiente. Mientras que en Justicia y Paz fueron apenas 0,5 armas por excombatiente.

De otra parte, entre los puntos que van bien pero que podrían ir avanzando con más velocidad, está la reincorporación a mediano y largo plazo de los excombatientes. Si bien resaltan que es muy positivo que las Farc ya hayan conformado un partido político, aún no es muy claro qué va a pasar más adelante con las bases.

Y el tema que más preocupa a todas las organizaciones y al cual, sugieren, hay que ponerle mucha atención, es el asesinato de líderes sociales. “Esto puede dar al traste con muchos de los avances que se han dado con el acuerdo”, advierte la investigadora del CINEP.

Pero en términos generales, los resultados encontrados por Kroc coinciden con lo hallado también por Pares, CINEP y CERAC, lo que permite coincidir con las afirmaciones hechas por Paladini frente a los niveles de implementación significativos en algunos temas que tiene el acuerdo de paz colombiano.

Frente a los temas aún pendientes, es vital que se consigan en el mediano plazo y es normal que cuenten con un poco más de retraso, porque se trata de cambios más profundos en el aparato político, de justicia y de participación del Colombia. Sin embargo, son temas fundamentales, que tienen que ver con la calidad de la paz, de la presencia permanente y sostenida del Estado en el territorio, y en este sentido, “los niveles de avance no son tan sustantivos”, dice Paladini.

Esto implica, además, que aunque el balance permite comparar y evaluar favorablemente a Colombia con respecto a otros procesos de paz exitosos, el país no está exento del retroceso si no se le presta atención a los asuntos que no se han conseguido. Un asunto que preocupa a todas las organizaciones con la llegada del nuevo gobierno.

Finalmente, la comparación de la implementación de los acuerdos de paz del mundo se hace con propósitos investigativos y académicos y no como una carrera en la que el primero en llegar obtiene una medalla. Y en ese sentido se hace evidente que la frase del expresidente Juan Manuel Santos no es más que una interpretación política basada en el informe del instituto Kroc.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Miércoles, 01 Junio 2016

Santos: dos de tres frente a De Klerk

Por Miriam Forero

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, se mostró muy orgulloso por varios aspectos del proceso de paz que adelanta con las Farc en los que, según dice, somos pioneros. Colombiacheck revisó tres de sus afirmaciones y encontró que dos faltan a la verdad y solo una es cierta.

Durante la conferencia ‘El futuro de un país en paz’, que organizaron la Universidad del Rosario y El Tiempo el pasado 18 de febrero, el presidente Juan Manuel Santos sostuvo una conversación con el expresidente de Sudáfrica y Nobel de Paz, Frederik de Klerk.

Además de escuchar las experiencias de ese país sobre los diálogos de paz que sostuvieron en 1993 para acabar con la opresión hacia la comunidad negra, y de aprovechar para pedirle consejos sobre cómo ganar el plebiscito, Santos se mostró muy orgulloso por varios aspectos del proceso de paz que adelanta con las Farc, en los que según dice, somos pioneros.

Colombiacheck revisó tres de sus afirmaciones y encontró que dos faltan a la verdad y una es cierta. Acá nuestro chequeo:
 

“El proceso colombiano va a ser la primera vez que un grupo insurgente entrega las armas y se somete a un proceso judicial”.

FALSA. En esta afirmación, con la que abrió su primera intervención, el presidente no aclaró si se refería a que el proceso con las Farc es pionero en el país o en el mundo. De todos modos, en cualquiera de los dos escenarios, ya ha habido historias de desarme y sometimiento a la justicia en el pasado.

En el ámbito nacional, en 1994, miembros de la Corriente de Renovación Socialista, una línea política del ELN que luego se convirtió en la base del Polo y de la Corporación Nuevo Arco Iris, dejó las armas tras una negociación con el gobierno de César Gaviria. Según cuenta Semana, de los 865 excombatientes y miembros de la CRS que se involucraron en el proceso, 268 no recibieron amnistía por sus delitos; de hecho, quince años después, 25 seguían aún pagando condenas en cárceles del país.

El caso más reciente de juzgamiento de delitos de guerra en el país, aunque no se trata de un grupo insurgente sino de extrema derecha, es la desmovilización los paramilitares. Luego del acuerdo al que llegó este grupo armado con el gobierno de Álvaro Uribe en 2003, el congreso tramitó la Ley de Justicia y Paz, que la Corte Constitucional revisó en 2006.

La versión final de la norma establece una pena de no más de ocho años de prisión para los desmovilizados que no volvieran a delinquir, contaran la verdad y repararan a sus víctimas. Varios dirigentes paramilitares están cumpliendo condenas de ocho años basadas en esa ley; de hecho, el primero en terminar de pagar ese tiempo en la cárcel, Freddy Rendón alias 'El alemán', salió en julio del año pasado.

En el ámbito internacional, un caso que desmiente la afirmación del presidente es el de Sierra Leona, en el que el grupo rebelde Frente Revolucionario Unido -RUF, por su sigla en inglés- entregó las armas en 2002, luego de un proceso de más de ocho años, entre altibajos, rupturas e inclumplimientos.

En ese país africano no se declaró amnistía general, sino que se creó el Tribunal Especial para Sierra Leona -Scsl, por su sigla en inglés- con el fin de juzgar a los responsables de los crímenes y violaciones de derechos humanos cometidas durante la guerra civil. En su última decisión, antes de cerrar en 2013, esta Corte ratificó la condena de 50 años contra el expresidente liberiano Charles Taylor, quien apoyó al RUF. Actualmente permanece un Tribunal Residual Especial que vigila la continuidad de los procesos que llevó adelante el Scsl, en asuntos como protección a testigos, supervisión de penas de prisión y manejo de archivos.

Aunque la mayoría de los procesos de paz terminan con la dejación de armas y una declaración de amnistía -como el M19 (1989) y el EPL (1991) en Colombia, o El Salvador (1992), Liberia (2003) e Indonesia (2005), para mencionar algunos ejemplos internacionales-, no es cierto que el proceso con las Farc será la primera vez que un grupo insurgente dejará las armas y se someterá a la justicia transicional.

 

“Es el primer caso en el mundo en el que se pone a las víctimas en el centro de la solución del conflicto y el respeto por sus derechos”.

ENGAÑOSA. Aunque la agenda de la mesa de conversaciones incluye la búsqueda de la verdad y la defensa de los derechos de las víctimas, hay otros procesos en el mundo que les han dado prioridad. Es el caso de Sudáfrica, expuesto por el interlocutor del presidente Santos durante el foro en el que hizo esta afirmación.

Allí, De Klerk explicó que en el caso de su país las víctimas representaban más del 90% de la población, pues se trataba de la comunidad negra sometida durante años a la opresión y la desigualdad en derechos civiles, por razones de racismo. De este modo, el proceso de paz que se llevó a cabo en ese país tuvo como eje central acabar con esa distinción y concederle al partido de los negros, el Congreso Nacional Africano (ACN), igualdad de acceso al poder.

Por su parte, la directora para Colombia del Centro Internacional para la Justicia Transicional - Ictj-, María Camila Moreno, expone otros ejemplos en su análisis sobre esta frase del presidente: “En el mundo procesos como el de Mindanao en Filipinas, han incluido en los acuerdos de paz el respeto y garantías de los derechos de las víctimas. En muchos acuerdos de paz se ha incluido la creación de comisiones de la verdad (Guatemala, El Salvador, Kenia, Suráfrica, entre otros) y programas de reparación (Nepal, Sudáfrica, Guatemala, etc.).

Tanto ella como Francisco Rey Marcos, coordinador del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria de España, coinciden en aclarar que lo importante no es si la retórica del proceso dice que los acuerdos se centrarán en las víctimas, sino en cómo la implementación demuestre esa relevancia que deben tener y garantice la realización de sus derechos.

Rey, incluso, va más allá en su crítica a la coordinación entre palabras y hechos: “conviene decir que no ha existido acuerdo humanitario; las partes tardaron más de dos años en reconocer su participación como victimarios y pedir, poco a poco, perdón. Las visitas de las víctimas a La Habana fueron muy importantes pero con un carácter más simbólico que real”.

 

“Es la primera vez en la historia del mundo que las dos partes (de un proceso de paz) se ponen de acuerdo (en la justicia transicional que se aplicará). Generalmente es un tercero, como Naciones Unidas, el que impone un sistema de justicia; en este caso, las dos partes se pusieron de acuerdo para crear un tribunal y un sistema en donde los máximos responsables serán investigados, juzgados, condenados y sancionados”.

VERDADERA. Al conocer el acuerdo de justicia, anunciado en septiembre del año pasado y revelado en diciembre, el director de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, Vicenç Fisas, llamó la atención en un comunicado sobre la particularidad de ese tema pues, según él, es “algo que raramente aparece desarrollado en los procesos de paz, en los que prima la simple amnistía para todos los actores”.

Moreno, la directora del Ictj, también consideró cierta la afirmación. “Los tribunales internacionales no han sido decisión de las partes que suscriben un acuerdo de paz. En algunos casos, luego de la firma del acuerdo, por presión de las víctimas y de la comunidad internacional se han establecido tribunales internacionales o híbridos para juzgar a los responsables de crímenes internacionales. Este es el caso del Tribunal para la Antigua Yugoslavia y del Tribunal para Ruanda. El caso de Colombia es excepcional porque las mismas partes de la negociación acuerdan un sistema de rendición de cuentas que incluye la creación de una jurisdicción especial para perseguir penalmente a todos los responsables de los delitos cometidos durante y en relación con el conflicto armado interno”.

A manera de conclusión...

Tras examinar los matices de las afirmaciones de Santos, es claro que si el presidente no llevara al extremo sus ‘sacadas de pecho’, no cometería la imprecisión de llamar al proceso con las Farc pionero en tantos aspectos en los que no necesariamente lo es.

Podría, para mayor claridad, llamar la atención sobre algunos puntos del proceso colombiano, que lo hacen particular con respecto a los que se han dado a lo largo de la historia en otros lugares del mundo, como el acuerdo en términos de justicia transicional.

En el mencionado comunicado de la Escuela de Cultura de Paz, el académico Fisas se aventuró, incluso, a decir que lo que va adelantado entre el gobierno y las Farc hace que este proceso “pueda considerarse como uno de los más avanzados e innovadores de todos los procesos de paz firmados hasta el presente en el mundo”.

Sin embargo, también es claro que no se puede hablar de gran innovación o de un caso ejemplarizante para el mundo hasta que no se dé la implementación, pues muchos países han visto enormes incumplimientos, fracasos, rearmes e impunidad tras la firma de históricos acuerdos.