Pasar al contenido principal
Jueves, 14 Junio 2018

Votar en blanco no es votar por Duque

Por Carlos González

La única opción que tendrá Gustavo Petro para ganar en segunda vuelta es cautivar a los votantes de Sergio Fajardo y Humberto de La Calle, aunque ya algunos han anunciado su voto en blanco. Según Petro, esto equivale a apoyar a Iván Duque. Colombiacheck verificó esta afirmación y encontró que es Engañosa.

Desde que arrancó la segunda vuelta, la campaña de Gustavo Petro ha insistido en que “votar en blanco es apoyar a Uribe/Duque” y que la única opción de que no gane el uribismo es que las personas que piensan no votar por nadie lo hagan por él.

 

 

En primera vuelta, Petro recibió 4,8 millones de votos, Fajardo 4,5 millones, De La Calle 380.000 y el voto en blanco un poco más de 240.000. Sumados da, en cifras redondas, 10 millones de votos, que le darían al candidato de la Colombia Humana una fuerte opción de ser presidente de la República.

Pero las cuentas no son tan simples, pues en redes sociales, políticos, personas influyentes, ciudadanos del común e incluso los mismos Sergio Fajardo y Humberto de La Calle han manifestado que votarán en blanco. Para ellos ninguna de las dos opciones los convence, por lo cual han recibido múltiples críticas, que van desde que el voto en blanco no sirve para nada, hasta que votar en blanco es votar por Uribe.

La fórmula a la vicepresidencia de Petro, Ángela María Robledo, publicó en Twitter una foto del tarjetón electoral en la que aparece una imagen de Duque, una de Petro y en la casilla blanca, la foto de Uribe, aunque luego borró el trino.

Tuit de Ángela Robledo con meme de Uribe en casilla del voto en blanco

Colombiacheck verificó esta afirmación de Petro y los petristas y encontró que es Engañosa, ya que lo dispuesto por la ley no favorece en ningún sentido a Duque, más allá de no agregarles votos para disputarle las elecciones.

Carlos Arias, experto en marketing político, asegura que desde la campaña han llevado el tema como algo simbólico. En su opinión, esto no va a condicionar el voto ni a confundir al elector, simplemente es una estrategia de campaña. “Su estrategia más que confundir al votante es llevarlo al extremo para lograr una decisión que, dicotómicamente, lo incline hacia él (Petro) como una opción válida de poder”.

Al revisar la sentencia C-490 de la Corte Constitucional el alto tribunal indicó que esta opción es "una valiosa expresión del disenso con efectos políticos a través del cual se promueve la protección de la libertad del elector. Como consecuencia de este reconocimiento la Constitución le adscribe una incidencia decisiva en procesos electorales orientados a proveer cargos unipersonales y de corporaciones públicas de elección popular”.

Además, ante rumores que corren en la red sobre la suma del voto en blanco a algún candidato, la Registraduría Nacional aclara que es falso que estos votos se sumen al candidato con mayor votación. "El voto en blanco se contabiliza independientemente, al igual que se hace con los sufragios alcanzados por cada candidato".

De igual manera, aclara que de ganar el voto en blanco haya que repetir las elecciones, pues en segunda vuelta "de llegar a ganar el voto en blanco, quedaría como ganador el candidato que alcanzó la mayoría de votos válidos en el certamen electoral".

Alexander Vega, magistrado del Consejo Nacional Electoral, le reiteró a Colombiacheck que es falsa dicha información propagada por internet, ya que los votos en blanco no se suman a ningún candidato.

Hace un par de semanas, Armando Novoa, magistrado del CNE, había solicitado eliminar esta opción, argumentando que en segunda vuelta el voto en blanco no tiene ninguna validez jurídica. Sin embargo, la Registraduría desestimó este pedido bajo el argumento de que ya existe jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre el tema.

En medio de este debate, el domingo pasado el diario El Espectador su editorial “La dignidad y la fuerza” exalta que los colombianos que se vayan por esta casilla estarán en todo su legítimo derecho, incluso, estarán enviándole un claro mensaje: “hay muchos colombianos que quieren defender la institucionalidad alejados de los discursos extremistas y dañinos”.

Históricamente, vale mencionar, esta opción tampoco ha sido decisiva. En 2006, cuando la presidencia se la disputaban el entonces presidente Álvaro Uribe y Carlos Gaviria, del total de los votos (12 millones), 230.749 fueron en blanco, es decir, 1,95%; en la campaña de 2010, en la segunda vuelta entre Santos y Mockus, esta opción llegó a 3,41%; mientras que en 2014, entre Santos y Zuluaga, la casilla logró 4,02%.

Conozca la ruta del chequeo
  1. 1

    Frase: Votar en blanco es apoyar a Uribe/Duque

    Autor de la frase: Gustavo Petro

    Fuentes: Corte Constitucional; Consejo Nacional Electoral; Alexander Vega, magistrado del CNE; Carlos Arias, analista político; Registraduría Nacional; medios de comunicación, redes sociales

    Contexto: Trino publicado por el candidato Gustavo Petro después del anuncio de algunas personalidades de votar en blanco

    Calificación: Engañosa

Jueves, 15 Febrero 2018

“Hoy existen en el país 1.379 pandillas juveniles”: Vargas Lleras

Por Sania Salazar

Las pandillas son un problema difícil de medir, pero ninguna de las estimaciones que encontramos se acerca a la cifra publicada por Vargas Lleras.

El candidato presidencial Germán Vargas Lleras aseguró en su cuenta de Twitter: “hoy existen en el país 1.379 pandillas juveniles, integradas por más de 19.000 menores”.

 

 

Después de consultar varias fuentes, Colombiacheck califica la afirmación como Ligera; primero, porque la Policía y expertos en el tema coinciden en que es complicado contabilizar las pandillas juveniles, -información que omitió el candidato- y segundo, porque las estimaciones que encontramos son muy inferiores a la cifra publicada por Vargas Lleras.

La cifra más reciente de la Dirección de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional es del 2015 e indica que en Colombia hay 286 pandillas, conformadas por un número indeterminado (explicaron que no se pueden contabilizar) de jóvenes entre los 14 y los 28 años. La Policía trabaja en la actualización de esa cifra, aunque aclara que es un asunto difícil de cuantificar y que para hacerlo hay que empezar por dejar claro qué es una pandilla.

La Policía hace parte de la Mesa de Trabajo Interadministrativa para el Fenómeno de Pandillas, en donde participan varias instituciones para trazar política pública que enfrente el problema. Su primer paso fue determinar una definición:

Para ellos una pandilla es una forma de vida y de agrupación que actúa en un territorio determinado de una ciudad, que busca el reconocimiento de la comunidad y cuyo objetivo principal no es el delito, aunque pueden cometer algunos ocasionalmente como hurtos menores, venta o consumo de estupefacientes y riñas que terminan en lesiones personales u homicidios.

En la Policía aclaran que las pandillas no son necesariamente grupos delincuenciales, pero reconocen que hay una delgada línea que los separa de las organizaciones delictivas juveniles, lo que sucede sobre todo, cuando expanden su territorio.

El problema es que el espectro de sus datos parece limitado. Según la Dirección de Seguridad Ciudadana de la Policía, la institución solo ha identificado pandillas en Cali, Cartagena, Bucaramanga y Barranquilla (en su orden, las ciudades más afectadas) y en Popayán, Pasto y Dosquebradas (Risaralda). Llama la atención que Bogotá no esté incluida en esta lista.

Esa dirección de la Policía resalta que este fenómeno hay que intervenirlo con un enfoque social, identificar qué necesitan los jóvenes para abordar la situación de una manera integral que contenga un componente social y de justicia. En la institución hacen un llamado para no estigmatizar a todos los grupos juveniles como pandillas.

Otros cálculos

Un informe de Blu Radio de julio del 2017, basado en información de la Dijín, de la Policía, asegura que en ese momento había identificados 391 grupos juveniles en ocho municipios y seis ciudades del país.

“En las ciudades más importantes del país, las pandillas juveniles están distribuidas así: 146 en Bogotá, 89 en Cali, 79 en Barranquilla, 34 en Cartagena, 26 en Bucaramanga, nueve en Urabá y ocho en el departamento del Cauca”, asegura el informe.

El documento Pandillas juveniles en Colombia: aproximaciones conceptuales, expresiones urbanas y posibilidades de intervención, del Ministerio de Justicia, no da una cifra global del número de pandillas que habría en el país, pero ofrece el panorama de siete ciudades de estudio clasificadas por tamaño: tres grandes (Bogotá, Medellín, y Cali); tres medianas (Pereira, Risaralda; Cartagena, Bolívar, y Soledad, Atlántico) y una pequeña (Puerto Tejada, Cauca).

El informe, publicado en 2017, presenta, para cada ciudad, varias fuentes que proporcionan cifras distintas e incluso contradictorias en algunos casos; además, no todas son del mismo año. Tomando en cada caso los datos más recientes, la suma daría 577 pandillas, menos de la mitad de la cifra que publicó Vargas Lleras. Pero hay que anotar que el informe da cuenta de una investigación de la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, Idipron, realizada en 2008, que concluyó que en la ciudad había 1.319 pandillas.

Precisamente, esa disparidad en las cifras existentes, que genera desconfianza a la hora de tomar alguna como verdad absoluta, se ve reflejada en el informe de Minjusticia: “sacar conclusiones respecto a la magnitud del fenómeno de pandillas significaría cuantificar la participación de jóvenes en pandillas o las pandillas existentes, lo cual es imposible, debido a diversas limitaciones de la información disponible: entes oficiales (como la Policía o el CTI) disponen de cuantificaciones en muchos casos contradictorias y de confiabilidad limitada, debido a las diferentes definiciones del fenómeno”.

Colombiacheck contactó al equipo de prensa de Germán Vargas Lleras, candidato por el Movimiento Ciudadano Mejor Vargas Lleras -respaldado por el partido Cambio Radical-, el pasado 16 de enero para saber de qué fuente provienen las cifras que usó el aspirante en su trino; pero, a pesar de que hemos insistido, no hemos recibido respuesta.

Un problema difícil de medir

Rodolfo Escobedo, investigador asociado de la Fundación Ideas para la Paz, FIP, explicó que es difícil medir las pandillas y sus integrantes porque están en múltiples ciudades y numerosos barrios y habría que hacer un barrido por cada lugar para chequear si hay pandillas o no. Sin embargo, aclara que las mediciones existentes se deben juzgar a partir de la metodología utilizada (estimación, censo, aproximación).

“Para estudiar las pandillas hay múltiples escuelas y múltiples definiciones. En términos generales, las pandillas son agrupaciones de jóvenes que se organizan en la búsqueda de algo que va más allá de simplemente delinquir o vincularse con el crimen organizado, las pandillas tienen una dimensión social, cultural mayor a lo que uno se imagina y no son sencillamente estructuras delincuenciales o criminales”, precisó Escobedo.

Sobre las edades de los integrantes de estas pandillas, el investigador aseguró que estudios realizados en varios países de centro y sur américa son jóvenes entre 14, 25 y 30 años.