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Jueves, 11 Junio 2020

Explicador: Lo que se sabe hasta ahora de la hidroxicloroquina para tratar la COVID-19

Por Laura Rodríguez Salamanca

Hace unos días, la OMS retomó las pruebas con este medicamento, luego de que la revista The Lancet retirara un estudio que reportaba incremento en la mortalidad de los pacientes. Pero aún no hay evidencia suficiente de su efectividad.

La hidroxicloroquina es un medicamento antimalárico que se usa para prevenir y tratar los ataques agudos de malaria. También para enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide. Esto, porque se considera que disminuye la actividad del sistema inmune, aunque aún hay dudas sobre la razón en la que se basa su efectividad en estos padecimientos. 

En el caso del COVID-19, este ha sido uno de los productos más difundidos y debatidos como posible tratamiento para la enfermedad. Según un artículo de Salud con Lupa (una plataforma digital de periodismo enfocada en salud pública) que republicamos en Colombiacheck, “desde febrero pasado, se conoce que China usó hidroxicloroquina para algunos tipos de neumonía por el nuevo coronavirus y se redactaron informes sobre su uso terapéutico”. 

A finales de marzo, la posibilidad de que el medicamento ayudara al tratamiento de los pacientes con COVID-19 tuvo mayor alcance entre la audiencia debido a un trino del presidente estadounidense, Donald Trump. “La hidroxicloroquina y azitromicina [un antibiótico], tomados en conjunto, tienen una oportunidad real de ser uno de los mayores puntos de inflexión en la historia de la medicina", escribió el mandatario.

Pero, después, de acuerdo con Europa Press, Stephen Hahn, comisionado de Alimentos y Drogas de la FDA, aclaró que la hidroxicloroquina se estaba usando, pero en el contexto de ensayos clínicos para comprobar la seguridad y la eficacia del medicamento.

No hay evidencia 

Muchos medios en todo el mundo han difundido información apresurada sobre este producto. De hecho, como escribimos en otro artículo, el 22 de marzo la Asociación Colombiana de Reumatología le escribió una carta al ministro de salud diciendo que la divulgación en medios había generado “expectativas no fundadas en la población general” y que ya habían “comenzado a tener noticias de baja en la disponibilidad en farmacias de estos medicamentos”. 

En ese contexto, el 22 de marzo Epistemonikos, aliado científico de Salud con Lupa, con ayuda del equipo internacional COVID-19 L·OVE Working Group, hizo una revisión de la evidencia disponible sobre este medicamento y la cloroquina (otro medicamento antimalárico) para tratar el nuevo coronavirus. Y encontraron que no había evidencia de que las dos medicinas contra la malaria sirvieran para COVID-19. 

Es más, sobre un estudio francés, publicado el 20 de marzo en la Revista Internacional de Agentes Antimicrobianos, que hasta ese momento era el que mayor expectativa había despertado entre el público general y había ocasionado las declaraciones de Trump, escribieron: “entrega evidencia de muy baja certeza (evidencia preliminar). Es tan baja la certeza, que según parámetros rigurosos, como son los utilizados por Cochrane, el estudio ni siquiera cumple con el criterio mínimo para ser incluido en una revisión sistemática”. 

Pare...

El 23 de mayo el Grupo Ejecutivo del Ensayo Solidaridad (lanzado por la Organización Mundial de la Salud, OMS, para encontrar el tratamiento efectivo para el nuevo coronavirus) decidió “implementar una pausa temporal del brazo de hidroxicloroquina del ensayo, debido a las preocupaciones planteadas sobre la seguridad del medicamento”.

Esta decisión se tomó luego de que la revista médica británica The Lancet publicara [el 22 de mayo] un estudio que no solo reportaba no encontrar beneficios, sino también hallar “mayor riesgo de mortalidad hospitalaria y de arritmia ventricular” en los pacientes que recibieron cloroquina o hidroxicloroquina (con y sin azitromicina) como tratamiento.

Esta investigación llamaba la atención porque “incluía datos de 96.032 pacientes en 671 hospitales en seis continentes”, entre los cuales se encontraban 14.888 que habían recibido estos medicamentos. Y esto constituía una muestra evidentemente superior a la de, por ejemplo, el estudio francés (que ya nombramos) que había tratado solo a 20 pacientes con resultados positivos. 

Sin embargo, este estudio fue retirado el 4 de junio por la revista británica por solicitud de tres de sus cuatro autores. “Uno de ellos, Sapan Desai, es el fundador de la empresa Surgisphere. Esta compañía ha sido la que ha proporcionado los datos con los que se ha realizado la investigación. Según cuentan los otros tres autores del estudio, esta empresa se ha negado a ofrecer el conjunto de datos utilizado para poder realizar una auditoría externa”, escribieron nuestros colegas españoles de Maldita.es. Esto impedía una revisión adecuada y de pares científicos y los investigadores decidieron que no podían seguir respaldando los resultados. 

La investigación ya había generado sospechas en la comunidad científica. “Decenas de científicos han señalado en los últimos días las inconsistencias del estudio. De hecho, más de 120 investigadores han firmado una carta abierta en la que señalan algunas de sus limitaciones. La carta, publicada el 28 de mayo, también fue enviada a The Lancet”, agregó Maldita.es.

Con base en los mismos datos de Surgisphere Corporation, también se desarrolló la investigación “Enfermedad cardiovascular, farmacoterapia y mortalidad en Covid-19”, que reportaba problemas con la hidroxicloroquina y que también se retiró el 4 de junio. Esta vez del The New England of Journal of Medicine. 

Y siga

El 3 de junio, el director General de la OMS, Tedros Adhanom, anunció que se retomaban los ensayos con hidroxicloroquina. “Sobre la base de los datos de mortalidad disponibles, los miembros del comité recomendaron que no hay razones para modificar el protocolo del ensayo”, se lee en la actualización sobre el medicamento de la OMS

Entonces la organización volvió a respaldar todos los brazos de investigación del Ensayo Solidaridad y se comprometió a comunicarse con los investigadores principales para reanudar y acelerar la investigación del tratamiento para el COVID-19. 

¿Qué sabemos ahora?

Como explica Víctor Román, presidente de la Asociación Peruana de Periodistas y Comunicadores de la Ciencia, en un artículo de su autoría en la revista científica N+1, aunque “estos dos artículos han sido retractados, no son los únicos que informaron sobre los problemas con el uso de hidroxicloroquina”.

En su texto cuenta que, por ejemplo, un estudio publicado la semana pasada en The New England of Journal of Medicine ha “encontrado que el medicamento no logró prevenir los síntomas del coronavirus y puede haber estado asociado con problemas cardíacos o más muertes entre los pacientes”. 

El periodista también incluye que un estudio de la Universidad de Minnesota, que hizo pruebas aleatorias de ensayos controlados para determinar si la hidroxicloroquina podía prevenir el coronavirus de Wuhan y que se centró en las personas que se expusieron al virus recientemente, “descubrió que el medicamento no ayudaba a prevenir infecciones”. 

Y agrega: “en el mismo sentido, otro estudio publicado el Journal of the American Medical Association, encontró que, entre miles de pacientes hospitalizados con coronavirus, a los que recibieron el medicamento antipalúdico hidroxicloroquina no les fue mejor ni peor que a los pacientes que no recibieron la droga”. 

Pero, para concluir, se puede decir que volvimos al principio. En palabras de nuestros colegas de Chequeado, en Argentina, “falta evidencia para saber exactamente qué tan seguro y efectivo puede ser el tratamiento con hidroxicloroquina (y cloroquina) cuando se trata de la COVID-19. Y eso puede ser frustrante, sin duda. Pero también es normal. La ciencia avanza a pasos lentos, tropezándose y contradiciéndose". 

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

Lunes, 13 Abril 2020

Explicador: Qué significa y para qué sirve que Colombia haya aislado el SARS-CoV-2

Por Sania Salazar

Esto permitirá estudiar la eficacia de diferentes compuestos en el tratamiento del virus.

En medio de los registros diarios de nuevos casos de contagio y de nuevos fallecimientos por Covid-19 (la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2), además de los efectos de toda clase que ha tenido la cuarentena en Colombia, la semana pasada se registró una buena noticia, investigadores de la Universidad de Antioquia lograron aislar el virus, pero ¿qué significa eso? ¿para qué sirve? y, sobre todo, ¿qué se puede esperar después de eso y qué no?

Colombiacheck se lo preguntó a María Teresa Rugeles, coordinadora del grupo de investigación de Inmunovirología de la Universidad de Antioquia, equipo que hizo el proceso.

¿Qué significa aislar el virus?

“Teníamos un cultivo de células (grupo de células) y allí pusimos la muestra de un paciente a quien el Instituto Nacional de Salud le había confirmado que tenía el virus. A los tres días empezamos a observar que había unos cambios en esas células, característicos de lo que estaba descrito en literatura que este tipo de Coronavirus le causaba a las células. Estas, que inicialmente eran alargadas, se veían redondeadas y empezaron a morirse hasta que ya se destruyó todo el cultivo. Ahí teníamos que comprobar que lo que estaba dañando las células realmente era el [virus] SARS-CoV-2”, explicó Rugeles.

Posteriormente, el equipo le hizo una prueba de biología molecular que detecta el genoma del virus al líquido en el que estaba creciendo esa célula, con lo que comprobaron que el agente que estaba dañando esas células era, en efecto, el SARS-CoV-2.

Lo que hicieron fue detectar unas de las estructuras de la partícula viral.

Finalmente hicieron una prueba más con una muestra de sangre que el mismo paciente les donó. Rugeles explicó que cuando una persona se infecta en respuesta a esa infección empieza a producir unas proteínas que se llaman anticuerpos que reconocen en una forma específica la estructura del virus. “Hicimos una prueba que se llama de inmunoflorecencia con el suero del paciente donde debían estar esos anticuerpos, los pusimos a reaccionar con las células infectadas y observamos que en efecto esas proteínas del suero del paciente se le estaban pegando al virus, lo que nos ayudaba a confirmar que el virus que teníamos ahí era el SARS-CoV-2 y nos ayudaba a ver que el sistema inmune del paciente estaba respondiendo a esa infección, estaba siendo capaz de empezar, digamos, a bloquear la replicación del virus”.

¿Para qué sirve?

Tener el virus en una botella de cultivo va a permitir evaluar una diversidad de compuestos que, se sospecha, tienen efectos contra él.

“Ahora vamos a poder evaluar la actividad antiviral de todos esos compuestos. Ahora nos toca empezar a amplificar ese virus, a crecerlo mucho para tener mucho virus para hacer todos esos ensayos. Ese proceso se demora unas tres semanas. En ese tiempo nosotros podemos estar listos para decirle a una empresa o a una farmacéutica: denos ese compuesto que nosotros le decimos en unos 10 días si tiene o no capacidad de bloquear el virus”.

El equipo de la Universidad de Antioquia empezó el trabajo con un número de partículas del virus que van a reproducir para tener más y cada una de esas partículas la pueden poner en contacto con cada uno de los desinfectantes o medicamentos que, se cree, tienen efectos contra el virus para ver si lo matan o lo bloquean.

“Recibimos 58 solicitudes para analizar distintos productos y compuestos, entre ellos hay medicamentos, desinfectantes, productos naturales que estamos priorizando porque no podemos evaluar los 58 compuestos de una, vamos a empezar por los compuestos que creemos que pueden tener una aplicación más inmediata, como los que estén listos para salir al mercado y que necesitan es la certificación de que tienen actividad contra el virus. La experiencia que tenemos con otros virus nos garantiza que eventualmente lo vamos a lograr en un periodo corto de tiempo”.

Rugeles contó que tienen mucha experiencia en aislamiento de virus. “Tengo en el grupo de investigación a un virológo, el profesor Francisco Javier Díaz Castrillón, con el que me conocí en la Universidad del Valle hace alrededor de 30 años, ambos aprendiendo a cultivar virus, y tuvimos la suerte de que, cuando empezamos a mirar en la literatura cómo lo habían aislado otros, teníamos tres de las cinco líneas celulares [el tipo de células donde crece el virus] donde lo habían aislado en otras partes del mundo. Entonces pudimos empezar y tuvimos la fortuna de que rápidamente nos creció”.

La investigadora también contó que se demoraron dos semanas evaluando las condiciones de bioseguridad para el procedimiento.

¿Qué puede esperar la gente con respecto a este avance y qué no puede esperar?

Rugeles resalta que no trabajan en vacunas, no tienen la capacidad, la tecnología, ni el músculo financiero para hacerlo. Explica que el primer paso para tener la vacuna es tener el virus, pero precisa que no tienen la experiencia en ese tipo de desarrollos científicos.

“Nosotros vamos a decir esto sirve o no sirve, pero nosotros tampoco somos los que vamos a llevar la investigación o el uso hasta llevárselo a la población. La empresa lo desarrolla y lo dona o lo vende. No dependen de nosotros las etapas posteriores desde el punto de vista farmacéutico para desarrollar un medicamento”.

En otros países ya habían aislado el virus, ¿cuál es la importancia de haberlo hecho en Colombia?

“Lo importante de tener el virus que está circulando en Colombia es que estos virus tienen muchísima capacidad de mutación, entonces una vacuna que se desarrolle en otra parte del mundo, dependiendo del tipo de vacuna, nos va a servir a nosotros o no dependiendo de qué tan distinto sea el virus que nosotros estamos teniendo en circulación y de ahí la importancia de que en cada región geográfica se pueda aislar el virus, porque puede cambiar y mutar mucho. A nosotros no nos interesa evaluar posibles medicamentos contra el virus que no se consiguen en Colombia, porque si no ha entrado a Colombia no nos sirve para hacerle frente a la pandemia. Nosotros podemos priorizar la evaluación de medicamentos que se consiguen acá y que en caso de que sirvan sea fácil implementarlos en los pacientes”, concluyó Rugeles.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus