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Martes, 12 Julio 2016

Formalizar todo el campo, un acuerdo con muchos pendientes

Por Miriam Forero

El director de la Agencia Nacional de Tierras, que ejecutará los acuerdos de La Habana con respecto al agro, anunció como una gran novedad la estrategia para formalizar la propiedad de las tierras de campesinos; sin embargo, el método lleva cuatro años de uso en el Ministerio de Agricultura y sólo ha mostrado una efectividad del 4,8%.


El 26 de mayo de 2013 el gobierno y las Farc anunciaron el primer acuerdo parcial al que llegaron, en el marco de los diálogos que adelantan en La Habana, en el que abordaron el primer punto de la agenda: el de una reforma rural integral. De lo acordado, lo que más llamó la atención fue la creación de un Fondo de Tierras que le asignará predios a los campesinos que no tienen donde trabajar; pero el documento incluye también un compromiso muy importante para el gobierno: “titular progresivamente la totalidad de los predios que ocupan o poseen los campesinos en Colombia”.

El problema es que ni siquiera hay claridad sobre la dimensión de la informalidad de la tierra en Colombia. El propio Ministerio de Agricultura, que lidera el actual Programa Nacional de Formalización de la Propiedad Rural Privada, reconoce que “no existe en el país una estadística oficial que permita establecer la magnitud de este fenómeno”.

El tamaño del problema

Las estimaciones que existen no son alentadoras, ni recientes. Un informe del Instituto Agustín Codazzi en 2005, calculó que el 28% de los 12 millones de predios inscritos en el catastro -tanto rurales, como urbanos- estaban ocupados sin que existiera un título de propiedad.

Pero si se hace un acercamiento para ver sólo el caso de los terrenos rurales, la situación es más preocupante. En 2010, el entonces ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo, lanzó el libro “Política Integral de Tierras: un viraje trascendental en la restitución y formalización de la propiedad agraria”, con los lineamientos que se convirtieron en el eje de su propuesta de reforma agraria. Según las cuentas de Restrepo, ese año el 40% de los predios rurales, aproximadamente 1,2 millones de los 3 millones de predios rurales que, según cifras del ministro Restrepo, existían en ese momento en Colombia, se encontraba en la informalidad.

La Oficina del Alto Comisionado para la Paz, que maneja los detalles de lo acordado en la mesa de conversaciones, indica que “el gobierno carece de información oportuna, confiable y suficiente [al respecto]. Los cálculos que se han hecho sugieren que la informalidad oscila entre el 20% y el 45% de los predios rurales, [pero] este es un rango muy grande”.

Para el Programa de Formalización de Propiedad Rural de Minagricultura, la cifra es un poco más alta. Según este proyecto, aproximadamente el 55% de los 3.691.205 predios rurales inscritos en el Catastro Nacional no tiene títulos registrados.

De esas propiedades en el campo, el Programa de Formalización se encarga de las que pertenecen a particulares y el Incoder, de las que son del Estado (tierras baldías). En este último caso, el grado de informalidad es alarmante; pues según dicha entidad, sólo el 12% de los predios rurales que ha asignado desde 2009 tiene las matrículas correspondientes. Es decir, el 88% de los beneficiarios de terrenos baldíos ha recibido su tierra pero no ha hecho la legalización en las oficinas de registro de instrumentos públicos.

Esto es problemático para el desarrollo y estabilidad rural, pues cuando un campesino no cuenta con los títulos de propiedad de la tierra que posee u ocupa, queda por fuera de múltiples programas sociales del Estado, del acceso a créditos agropecuarios, de los sistemas de tecnificación y, en general, de los recursos asignados para el campo. Además, la informalidad hace que la planeación agraria del país y el mercado de tierras no se puedan basar en datos reales de propiedad, amén de los problemas que surgen por disputas entre dueños legales e invasores.

Facilitar los procesos de formalización ayudaría, además, a combatir la concentración de la tierra. Según el último censo agropecuario, que el Dane dio a conocer el año pasado, luego de 45 años sin que se diagnosticara el sector, indica que el 76% del área rural del país está concentrada en una mínima cantidad de productores agrícolas (sólo el 0,4%), con predios superiores a 500 hectáreas; mientras que un pequeño 2% del área rural está fraccionado en múltiples unidades productoras de menos de 5 hectáreas.

Los retos

1. Un Catastro Nacional inconsistente

Pero el vacío que buscan llenar el gobierno y las Farc con este acuerdo tiene una raíz más profunda: la falta de un inventario completo de tierras. Según el Atlas de Tierra Rural que elaboraron en 2012 el IGAC y la Universidad de los Andes, a esa fecha la mitad de los predios rurales estaba desactualizada en el Catastro Nacional.

Por eso, la abogada y consultora independiente Yamile Salinas celebró, en conversación con Colombiacheck, el hecho de que el primer acuerdo de La Habana tenga como gran apuesta la elaboración de un catastro multipropósito que permita saber cuáles tierras son privadas, cuáles públicas y en qué situación están.

Salinas recomienda, además, que en ese rastreo se haga un cruce de terrenos baldíos con territorios de propiedad colectiva ancestral, resguardos indígenas, zonas de reserva forestal, etc.; pues en procesos previos de formalización o de adjudicaciones de baldíos, la ausencia de un catastro completo y actualizado ha llevado a que se deban revocar muchos títulos porque se traslapan terrenos que no deben ser entregados.

Para tener una idea de las dimensiones de esta primera labor, que es absolutamente necesaria si se quiere hacer realidad tanto el tema de formalización, como el Fondo de Tierras, basta ver el caso de los baldíos. En 2014, la Corte Constitucional le ordenó al Incoder adoptar un plan para clasificar todos los bienes baldíos de la nación y según Anamaría Escobar, gerente de esa entidad, el plan ya fue diseñado y están en manos de la Contraloría, la Procuraduría, la Corte y la Presidencia para su revisión.

Una vez tenga la aprobación de las entidades de control, el siguiente paso será empezar a ejecutarlo para, finalmente, saber cuáles son los predios baldíos que podrán ser adjudicados a víctimas, campesinos o ser destinados a la creación de Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social - Zidres. Si ese es el proceso para inventariar sólo los predios baldíos, ¿cuánto tardará actualizar la totalidad del Catastro Nacional para poder empezar a implementar los acuerdos del punto agrario?

2. Un proceso que hasta ahora no ha sido efectivo

El mencionado informe de 2005 del Igac explica por qué es tan difícil lograr una claridad total sobre los títulos de bienes inmuebles: no hay una descripción legal única de cada propiedad. Por un lado, en las notarías –donde se hace el registro– se identifican los predios según sus linderos históricos; pero en el IGAC –encargado del Catastro– se identifican por sus linderos físicos. Esta dualidad lleva a casos en los que varios lotes tienen diferentes números prediales asignados en una visita catastral, pero están registrados ante la Oficina de Registro Público con una misma matrícula, o viceversa.

Al respecto, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz aclara que el método que va a utilizar la recién creada Agencia Nacional de Tierras –ANT– será el de barrido predial, que permite la simultaneidad. Es decir, un equipo de expertos va a visitar todos los predios del país para levantar información física, económica y jurídica de cada predio y, al mismo tiempo, irá formalizando los títulos y resolviendo los conflictos que haya. De este modo, esperan reducir tiempos, costos, trámites e informaciones ambiguas.

“Con actas de colindancia podrían resolverse muchos casos que hoy tienen que tramitarse en procesos administrativos y judiciales muy engorrosos. El acuerdo propone emplear mecanismos alternativos de solución de conflictos para resolver la mayor cantidad de casos posibles localmente y llevar a instancias administrativas y judiciales los casos difíciles o que tengan oposición”, explicaron a Colombiacheck asesores del Alto Comisionado en temas del agro.

Según contó El Espectador, el director de la ANT, Miguel Samper Strouss, anunció la estrategia como una gran novedad que se empezará a aplicar con doce pruebas piloto a partir de agosto de 2016. Sin embargo, ese mismo método de barrido predial es el que ha venido usando desde 2012 el Programa de Formalización de Propiedad Rural del Ministerio de Agricultura, en el que los resultados en cuanto a títulos de propiedad son muy escasos. Las únicas diferencias son la prioridad que, según Samper Strouss, se le dará a las mujeres solicitantes y parejas del mismo sexo, además de un acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) para favorecer a las familias que sustituyan cultivos ilícitos. Pero en esencia, la metodología es la misma.

El problema es que, según datos del Ministerio con corte a marzo de 2016, que Colombiacheck depuró y analizó, su programa ha recibido más de 54 mil solicitudes de legalización de tierras, pero sólo ha entregado 2.618 títulos en Antioquia, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Huila, Nariño, Risaralda y Valle del Cauca, lo que representa el 4,8% de efectividad

De los 88 municipios que han sido declarados Zona de Formalización Masiva (ZFM), 65 han tenido visitas de campo por parte de los expertos del Ministerio, pero sólo en 28 se han logrado casos efectivos de titulación de predios, sea por el registro de escrituras públicas o a través de procesos judiciales que resuelven jueces locales. Además, existen cinco municipios en los que no se han hecho gestiones aún. Estas son las cifras del programa:

 


El proceso de formalización masiva por barrido predial comprende doce pasos, que incluyen alianzas con las autoridades de los municipios seleccionados. Después, se instala una oficina local que suele durar 18 meses operando en cada municipio. En jornadas comunitarias, los habitantes hacen las solicitudes de las tierras que necesitan legalizar, luego los expertos se dedican a analizar cada caso, hacen visitas y elaboran informes técnicos y jurídicos. Esos documentos son los que se llevan ante jueces o entidades administrativas para que resuelvan cada situación. El grupo de formalización debe acompañar a los ciudadanos hasta el momento en que finalmente logran registrar sus predios ante notarías u oficinas de instrumentos públicos.

Las dificultades que se presentan en todo el proceso y que suelen alargarlo tienen que ver, según Ana Mónica Vargas, quien hasta marzo dirigió el programa en el Ministerio de Agricultura, con aspectos de toda índole. Financieras, pues considera que los recursos destinados a esa labor son escasos; sociales, porque en ocasiones se hace difícil convencer a los campesinos de la importancia de legalizar la propiedad de terrenos que han tenido invadidos por 30 o hasta 40 años; externas, como el paro de la rama judicial o la desactualización del catastro; y judiciales, pues en muchos casos se presentan demandas porque los predios a formalizar se cruzan con zonas de reserva, de alto riesgo o con otras vocaciones para la tierra definidas en los Planes de Ordenamiento Territorial del municipio.

3. Los fantasmas: Corrupción y desconfianza institucional

Son varias las razones por las que muchos campesino hoy en día no tienen legalizada la propiedad sobre la tierra que ocupan. Algunos llevan años trabajando tierras que son de la nación o que heredaron de sus padres, pero no han tramitado documentos formales en ninguno de los dos casos.

Otros tienen papeles –como una escritura pública, una sentencia de un juez o una adjudicación del Incora o el Incoder– pero no los han registrado en una notaría u oficina de registro; y otros se encuentran inmersos en la llamada “falsa tradición”, es decir, les vendieron o transfirieron tierras que en realidad no pertenecían al vendedor por no tener títulos en regla o porque eran terrenos ajenos.

Por la diversidad de situaciones que se presentan, varias entidades deben intervenir en un proceso masivo de formalización de tierras: el Incoder (baldíos), la Unidad de Restitución de Tierras Despojadas (casos de víctimas), la Superintendencia de Notariado y Registro, la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi –Igac– (catastro), el Ministerio de Agricultura y las autoridades territoriales.

A esto se suma la nueva ANT, que tendrá un consejo directivo conformado por los ministros de Agricultura, Interior, Justicia y Ambiente, un delegado de Presidencia, el director de Planeación Nacional, el director del Igac, un delegado de las comunidades indígenas, uno de las comunidades negras, uno de las campesinas y otro de los gremios agropecuarios, según contó El Espectador.

Esa articulación necesaria entre múltiples entidades, que históricamente ha demostrado ser uno de los causantes de la informalidad, el difícil acceso y los conflictos por la posesión de la tierra, es un reto clave que deberá asumir la ANT.

Precisamente, la debilidad institucional ha permitido que en el pasado la corrupción le arrebate a los campesinos el derecho que tienen a gozar de tierras aptas para el ganado o la agricultura, y lo ha depositado en manos de políticos, empresarios, grupos armados o personas que no cumplen con los requisitos para acceder gratuitamente a la tierra.

Así sucedió durante años con la asignación de baldíos. Una investigación de la revista Semana reveló, en 2012, que una tercera parte de los 2,5 millones de hectáreas de tierras públicas asignadas por el Estado en una década, fue adjudicada de manera irregular a personas adineradas, empresarios, políticos o profesionales, y no a campesinos sin otro medio de subsistencia, como indica la ley. “Las irregularidades no se habrían presentado sin la complicidad de empleados de las oficinas de Registro y del Incoder”, indica el informe.

Esa misma complicidad de funcionarios estatales denunció la Superintendencia de Notariado y Registro en 2013, al estudiar los archivos de 20 años de asignación de baldíos. La entidad encontró 65 mecanismos de trampas jurídicas, acoso, falsedad y suplantación con las que un millón de baldíos han sido robados.

“¿Qué confianza podemos tener?”, pregunta Jorge Orlando Rondón, director de la Unidad Nacional Agropecuaria, Pesquera y Minera –UNA–, quien recuerda, además, los múltiples incumplimientos que ha denunciado su sector, luego de que los gobiernos olviden las promesas que hacen tras un paro agrario.

Rondón se pregunta cómo el gobierno podrá evitar nuevos desfalcos y cómo costeará un propósito tan ambicioso como el formalizar la totalidad de la tierra rural, teniendo en cuenta que el Ministerio de Agricultura está sufriendo reducciones de presupuesto como muchas otras entidades del Ejecutivo por cuenta del déficit financiero que afronta el país.

De esa misma confianza habla Salinas cuando recuerda que en la antigua Dirección Nacional de Estupefacientes y en la Sociedad de Activos Especiales, ambas encargadas de manejar bienes incautados al narcotráfico, el desorden y la pérdida de información han dificultado el esclarecimiento de la verdad en investigaciones judiciales y han causado millonarias pérdidas de dinero público. Por eso solicita a la Procuraduría embargar a entidades como el Incoder antes de cerrarlas, para evitar la pérdida de expedientes valiosos.

La gran pregunta es, entonces, ¿cómo podrá la ANT hacer que se vuelva eficaz un proceso de formalización de tierras rurales que ya el Ministerio de Agricultura ha probado durante cuatro años sin mayores resultados, cómo enfrentará los riesgos de corrupción y cómo logrará articular las múltiples entidades involucradas para que Colombia tenga, por fin, un inventario de tierras completo y actualizado, que permita dar verdadero acceso y desarrollo del campo a quienes lo necesitan?

Lunes, 26 Septiembre 2016

Intensa 'guerra' por el plebiscito en Twitter

Por Colombiacheck

Aunque con el plebiscito el país se juega su "segunda oportunidad sobre la tierra", el debate por esta red social durante el último mes está lejos de ser pacífico y razonado. La conversación sube de tono y revela que los colombianos aún tenemos el espíritu crispado.

Dentro de su objetivo de verificar el discurso público, Colombiacheck realizó un ejercicio de minería de datos dentro de la red social Twitter con quince cuentas de personajes e instituciones que tienen relación con el proceso de paz porque orientan la opinión e influyen en el debate ciudadano.

En la muestra de referencia se incluyó al presidente Juan Manuel Santos y a su principal contradictor, el expresidente y ahora senador Álvaro Uribe. Junto a ellos seleccionamos el perfil de Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, máximo comandante y negociador de la guerrilla.

De las entidades del Estado se escogió la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y el Equipo de Paz del Gobierno, así como los perfiles oficiales de las Farc y del ELN.

Por el lado de los partidos políticos la lista incorporó a Claudia López de los verdes, Marta Lucía Ramírez por los conservadores, Rodrigo Lara de Cambio Radical, Horacio Serpa por los liberales, Roy Barrera del partido de la U y Jorge Robledo del Polo Democrático.

Representando a los gremios están Bruce McMaster, director de la Andi, y José Félix Lafaurie, presidente de Fedegan.

Durante un mes, entre el 23 de agosto y el 23 de septiembre de 2016, recogimos todos los tuits que publicaron esos usuarios y seleccionamos los que mencionan de alguna manera el plebiscito. Revisamos lo que dijeron y no dijeron, así como la conversación que gestaron en sus líneas de tiempo.

Los primeros resultados cualitativos se expresan en la siguiente gráfica:

Desarmar la conversación

Muchas historias se quedan sin narrar en este ejercicio de minería de datos dentro de Twitter, pero el esfuerzo que hacemos en Colombiacheck por contar cómo está dándose la conversación en esta red social, permite algunas conclusiones.

La más obvia es que en nivel de la interacción frente al plebiscito fue pobre en argumentos, estuvo basada en mentiras y es un fiel reflejo de la polarización que vive el país. Por esas razones la conversación que generan los personajes del poder en sus líneas de tiempo está plagada de insultos y burlas.

Pese a ello vale la pena resaltar que es una conversación constante, con unos orientadores (¿polarizadores?) de la opinión pública y el debate ciudadano claramente identificables que son permanentemente cuestionados ante una audiencia que parece ilimitada. Esto, a pesar de la mala calidad de la charla, es importante para la democracia pues antes no existía.

¿Cómo mejorar el nivel de esa conversación? Seguramente esta es una pregunta con múltiples respuestas, pero Colombiacheck seguirá verificando lo que dicen los personajes del poder y las respuestas de los ciudadanos, como un aporte en la misión de mejorar el debate público.

El análisis detallado de la conversación que se dio por Twitter a continuación:

Tres lados desiguales

Un triángulo escaleno, como se aprende en el colegio, es aquel que tiene sus lados desiguales. Esta definición sirve de imagen para entender cómo se comportaron en Twitter los tres personajes principales de esta lista de figuras públicas a las que Colombiacheck les hizo seguimiento.

Luego de comparar las estadísticas queda claro que el expresidente y ahora senador, Álvaro Uribe, del Centro Democrático, fue mucho más activo en su campaña contra el proceso de paz y, especialmente, pidiendo que los colombianos voten no al plebiscito, que sus contradictores en las campañas por el sí.

Mientras Uribe publicó 57 tuits apoyando el rechazo al plebiscito, Santos parece no haberle dado prioridad, al menos por su cuenta de Twitter, ya que solo publicó seis mensajes en esa red social. Por su parte, el líder máximo de las Farc ni siquiera escribió un solo tuit, lo que confirma que las Farc no tiene en su agenda hace campaña por la refrendación del acuerdo.

Álvaro Uribe

Durante los 30 días que analizamos su cuenta de Twitter, el expresidente uso la palabra “plebiscito” en 57 de los 692 trinos que publicó. Fue la cuarta palabra más usada por el ahora senador del Centro Democrático, la primera fue “no”, con 275 menciones, la segunda “Farc”, con 116, y la tercera “Santos”, el apellido del Presidente de Colombia, con 80 menciones.

Llama la atención que si bien utilizó 27 etiquetas (Hashtags) diferentes en ese mes, en ninguna incluyó la palabra “plebiscito”. Uribe publicó mensajes sobre el plebiscito durante 24 de los 30 días en que le hicimos el seguimiento a su perfil.

Además, en 38 de los 57 tuits en que el líder de la oposición mencionó el certamen electoral, la frase incluyó la palabra no: 25 de las veces iba antes, las otras 13 después.

El tuit de Uribe sobre el plebiscito que alcanzó mayor viralidad, o sea, que fue replicado por más cantidad de personas y generó más interacción con otros usuarios, fue publicado el 17 de septiembre a las 19:41 de la noche. Fue el cuarto mensaje con mejores estadísticas, ya que obtuvo 1.767 retuits y 1.165 favoritos.

 

 

El mensaje va acompañado de un video tomado del noticiero de RCN en el que este medio informativo, cuya línea editorial frente al proceso de paz hace eco de los postulados del expresidente, crítica dos puntos del acuerdo final: el pago de un 90% del salario mínimo por 24 meses a los desmovilizados que cumplan con todos los requisitos y no tenga contrato laboral vigente, así como la asignación de 10 curules en el Congreso por dos períodos electorales para las Farc.

La conversación iniciada por este mensaje tuvo 204 cometarios únicos y propició 12 hilos de conversación en los que distintos usuarios siguieron interactuando.

Pese a su alto impacto en la audiencia, la calidad de la conversación generada fue pobre. En la mayoría de los comentarios se reflejó el mismo tono polarizado y agresivo que ha tenido el debate público en Colombia durante los últimos meses.

El primer usuario en replicar fue Gino Carranza (@carranzagino), un director de comerciales y videoclips que vive en Bogotá, quien pregunta al exmandatario:

 

 

A Carranza le responde Carol Fintes (@carolfintes), una venezolana que se unió a Twitter en julio de 2013:

 

 

El tono de las acusaciones de lado y lado sube rápidamente en la línea de cometarios, como es el caso del usuario Rafael Velandia (@rdvelandia) quien llama “traidor” al presidente Santos:

 

 

Otros usuarios atacan a Uribe, como ocurre con Hernando Mejía (@berracol), quien pregunta al exmandatario si tiene autoridad moral y pone un meme que recuerda las chuzadas a la Corte Suprema, la reunión con alias Job en la Casa de Nariño y los falsos positivos, entre otras situaciones polémicas.

 

 

Aunque son escasos, se encuentran algunos tuits con mensajes razonados que invitan a la reflexión de cada uno, como lo hace Anna Camargo (@amicapa30) quien advierte:

 

 

Ni siquiera RCN se salva de los comentarios ácidos de algunos usuarios, como lo dejan ver los mensajes escritos por Mónica Vargas (@monikvc9) y Ana María Coy (@angelamariacoy):

 

 

 

 

Juan Manuel Santos

Por su lado, el presidente Santos solo mencionó la palabra “plebiscito” en 6 de los 219 trinos que publicó durante los 30 días que analizamos su comportamiento en Twitter. Por tanto, ni siquiera aparece entre las diez palabras más usadas ese mes, donde la primera es “paz”, con 65 menciones, y la segunda “Colombia”, con 39.

Y si bien Santos utilizó 50 etiquetas (Hashtags) diferentes en ese mes, casi el doble que Uribe, no incluyó la palabra “plebiscito” en ninguna, así como tampoco en las 62 menciones a otras cuentas que realizó en dicho periodo.

El Presidente apenas publicó mensajes sobre el plebiscito durante 6 de los 30 días en que le hicimos el seguimiento a su perfil.

El tuit de Santos sobre el plebiscito que se volvió viral fue publicado el 30 de agosto a las 8.54 de la mañana. Fue el séptimo mensaje con mejores estadísticas, ya que obtuvo 1.104 retuits y 1.537 favoritos.

 

 

La conversación en la línea de tiempo del Presidente alcanzó los 214 comentarios únicos y dio inicio a 16 hilos en los que los ciudadanos siguieron intercambiando insultos y burlas, reflexiones bien argumentadas fueron muy pocas.

Al igual que sucedió con Uribe, la calidad de la conversación fue pobre y aunque esta vez también reflejó la polarización que capturó el debate público en el país, el tono agresivo fue dirigido con mayor énfasis a criticar directamente al Presidente.

Desde la primera respuesta se deja sentir la polémica en la que se centrará el resto del discurso pues, aunque la usuaria Lorena Cantor (@lorena_cantor), una caleña a punto de graduarse de abogada, dice que votará sí al plebiscito, manifiesta no estar de acuerdo con la pregunta:

 

 

Juan Quintero (@juanestqg87), un comunicador social, plantea el quid del asunto por el cual se debatirá con insistencia:

 

 

Hay quienes sienten que con la pregunta los pusieron entre la espada y la pared, como el caso de Mario Gallo (@setulus1), quien en su descripción dice que la “ambición más grande es la de llevar con honor el título de Colombiano, y llegado el caso, morir por defenderte”:

 

 

Aunque en menor proporción, también hubo voces a favor de Santos. El filósofo y escritor Ángel Murillo (@angelimpulsor) fue uno de los que defendió la pregunta para el plebiscito:

 

 

No faltaron los que se lo tomaron con humor como Tatiana (@taticonsentida) y Javier Camilo (@javiercamilo), quienes prefirieron reír antes que ponerse a debatir con apasionamiento:

 

 

 

 

Rodrigo Londoño, 'Timochenko'

Parece que al comandante máximo de las Farc eso de las redes sociales todavía no lo convence del todo o estivo muy ocupado pues en los 30 días en que seguimos su perfil de Twitter, solo publicó 48 mensajes en total y en ninguno de ellos hizo alusión al plebiscito.

Pero ‘Timochenko’ si habló y generó conversaciones en esta red social, al menos eso es lo que se desprende al revisar las estadísticas de su cuenta donde manejó 12 etiquetas (Hashtags) entre las que se destaca #vamosporlapaz que usó en 27 de sus tuits.

Por ahora el comandante y negociador de las Farc no logra el mismo impacto que Santos y Uribe cuando comenta algo, ya que ellos tienen 4.6 y 4.5 millones de seguidores respectivamente, mientras que ‘Timo’ apenas llega a 45.000 seguidores.

Sin embargo, Su mensaje con mejores estadísticas fue publicado el 28 de agosto a las 11:30 de la mañana y alcanzó 484 retuits y 596 favoritos. Fue un trino que puso a especular a la gente:

 

 

En total recibió 104 respuestas únicas en su línea de tiempo y llama la atención que la conversación generada, si bien refleja polarización social que vive Colombia, se balancea entre los reclamos por los años de barbarie y las manifestaciones de esperanza y alegría por la decisión de acabar con la guerra.

Una de las primeras en comentar fue Angélica Lozano (@angelizalozanoc), representante a la Cámara por Bogotá, quien le da la bienvenida pero le hace una urgente petición:

 

 

Otro que comenta es Luis Eduardo Celis (@luchoceliscnai), especialista en conflicto y paz e integrante del portal las2orillas, quien invita a ‘Timochenko’ a seguir adelante:

 

 

Pero no todo fueron saludos y bienvenidas para el comandante de las Farc, el usuario Álvaro Freddy Vera (@alvarofreddyver) lanzó una fuerte diatriba en su contra:

 

 

Ni siquiera esa retahíla de insultos alcanzó la tirantez del siguiente tuit, escrito por Valérie Moos Ventura (@valrie1111), quien se presenta como madrina de un militar secuestrado por las Farc en 1997:

 

 

Pese a los exabruptos, la conversación tuvo un tono de tolerancia que marcó la mayor parte de la línea de comentarios de ‘Timochenko’. Un buen ejemplo es el que dio Adalberto Escorcia (@aescorcia07), consultor empresarial MBA, quien pese a anunciar su voto por el sí en el plebiscito, le hace un par de exigencias a la guerrilla:

 

 

Sin duda el tuit que englobó todo el espíritu de la conversación lo publicó Jenny Emilse Mora (@jennyemil), quien se describe como católica no fanática y le dice a las Farc:

 

 

¿Campaña descuidada?

Al analizar cómo fue el comportamiento de las cuentas que llamamos institucionales en nuestro listado: Oficina del Alto Comisionado para la Paz (@comisionadopaz), Equipo de Paz Gobierno (@equipopazgob), Diálogos Paz Farc (@farc_epaz) y el ELN (@eln_paz), podemos comprobar que el plebiscito no fue un tema al que le dieran importancia ni prioridad.

Al menos eso se desprende al ver que de los 736 tuits que suman en total las publicaciones de las dos cuentas del Gobierno que manejan la información del proceso de paz y del acuerdo final, solo en cuatro de ellos hicieron referencia al plebiscito.

Eso es menos del 1% del contenido divulgado entre el 23 de agosto y el 23 de septiembre por ambas entidades en esa red social. Puede ser que, a través de otras cuentas del Gobierno, por ejemplo, de la de Presidencia (@infopresidencia), se publicaran mensajes alusivos, pero como no la incluimos en el análisis no podemos asegurarlo.

El poco esfuerzo tampoco logró mayores resultados y generó muy poca interacción en Twitter. Por ejemplo, el único mensaje de la cuenta del Alto Comisionado fue publicado el 22 de septiembre, alcanzando 33 retuits, 26 favoritos y apenas dos comentarios en su línea de tiempo; ambas son respuestas críticas.

 

 

Por su parte, de los tres mensajes que el Equipo de Paz Gobierno publicó ese mes sobre el plebiscito, el que alcanzó mejores resultados salió el 19 de septiembre y pese a que apenas obtuvo 25 retuits y 27 favoritos, logró producir una conversación con siete comentarios, eso sí, todos en contra de la intención de refrendar la paz.

 

 

Aparentemente es muy poca información sobre el plebiscito en redes sociales frente al enorme esfuerzo que por esa misma vía han hecho los opositores, encabezados por el senador Uribe del Centro Democrático.

Sin embargo, el Gobierno se la jugó por una fuerte campaña a favor de este crucial certamen electoral en los medios tradicionales, radio, prensa y televisión, así como medios comunitarios y a través de eventos masivos donde los funcionarios y negociadores exponen sus argumentos.

Otro aspecto que llama la atención en este análisis es que las guerrillas dejaron solo al Gobierno en la promoción a favor del plebiscito. De los 254 tuits publicados en la cuenta Diálogos Paz Farc durante el periodo de observación, ese grupo no dedicó uno solo en referencia a la jornada electoral, emulando lo que hizo su jefe máximo.

En cambio, el ELN Paz, aprovechando la cercanía del plebiscito, publicó tres mensajes alusivos al tema entre los 105 que difundió por su cuenta de Twitter. El de mayor impacto se publicó justo una semana antes, el 23 de septiembre a las 18:50 de la noche. Allí advierten que el comandante Pablo Beltrán, líder de la Delegación de Diálogos, hará un pronunciamiento sobre el plebiscito.

El mensaje viene acompañado de un enlace a ranpal.net, la plataforma por donde esta guerrilla difunde algunos comunicados. Allí se puede escuchar una entrevista con Beltrán que dura seis minutos y donde el comandante aclara que esa guerrilla no es un obstáculo ante lo pactado por el Gobierno y las Farc en La Habana, pero que tienen algunos desacuerdos con partes del mismo.

En el audio el comandante también se compromete a no impedir que los ciudadanos que viven en las zonas de influencia de esa agrupación acudan a votar el próximo domingo. “Para nosotros es muy válido decir que vamos en la misma dirección (que las Farc) pero vamos por carriles diferentes”, dijo Beltrán desde la clandestinidad.

Plebiscito, ¿sin respaldo político?

Es difícil comprender la lógica con que usaron su influencia en Twitter para impulsar el plebiscito los seis representantes de la clase política que se seleccionaron para este análisis.

De los seis, el que más se la jugó por el plebiscito en esta red social fue Jorge Robledo, el aguerrido senador del Polo Democrático, quien tiene 493.000 seguidores y dedicó 46 de sus 558 trinos al plebiscito.

El más viral de sus mensajes fue publicado el 28 de agosto a las 19:01 de la noche e invita a votar por el sí en el plebiscito, dando dos poderosas razones:

 

 

Este trino consiguió 418 retuits y 419 favoritos, además, generó una conversación con 42 comentarios únicos. Pese al impacto, 40 de los mensajes son contra el anuncio de Robledo y solo dos son favorables. Algunos comentaristas dicen sentirse decepcionados por la postura del senador, como Nelson Mendoza (@nelendoza):

 

 

Lo sigue de cerca la senadora Claudia López del partido Verde, que con sus 511.000 seguidores es una de las políticas más activas en Twitter. De los 751 trinos que López publicó, 21 estuvieron dedicados al plebiscito.

De esos tuits el que mejor impacto tuvo fue el que publicó la senadora el 2 de septiembre, que viene acompañado de dos fotos con los resultados de la encuesta de Polimétrica en los que el sí al plebiscito sale muy bien librado:

 

 

Dicho mensaje obtuvo 259 retuits y 364 favoritos, así como 51 comentarios en su línea de tiempo y aunque a López no le fue tan mal como a Robledo, la mayoría de quienes responden a su mensaje rechazan los resultados de la encuesta, como es el caso del usuario Beto Becerra (@betho_b):

 

 

En tercer lugar, se ubica Marta Lucía Ramírez del partido Conservador, quien de los seis es la opositora al acuerdo de paz y, por ende, a su refrendación. Cuenta con 208.000 seguidores a los que les tuiteó 230 veces este mes; 13 de esos mensajes los dedicó a apoyar el no como respuesta al plebiscito.

El que tuvo mayor impacto fue publicado el 29 de agosto a las 22:59 de la noche, el cual viene acompañado de una foto en la que muestra la plenaria del Senado:

 

 

Ese trino alcanzó 411 retuits y 203 favoritos, además, 63 comentarios, la mayoría de ellos despotricando del Congreso y, por supuesto, de sus colegas de corporación, como lo hace Adolfo Morales (@adolfoagoitertq):

 

 

El siguiente en la lista es el senador liberal Horacio Serpa, que tiene un total de 101.000 seguidores. Ellos son testigos de los 50 tuits que publicó durante el mes de seguimiento y de los seis que dedicó al plebiscito.

Pese a la cantidad de seguidores con que cuenta este veterano de la política, el impacto alcanzo con sus trinos no es significativo. De hecho, el que tuvo un mejor comportamiento fue publicado el 12 de septiembre sobre las 11:19 de la mañana y señala que los jóvenes serán vitales en el resultado del plebiscito:

 

 

Este trino logró apenas 23 retuits, 27 favoritos y tres respuestas bastante negativas para el senador, como está del usuario Federico Vélez (@ficovelez):

 

 

En el penúltimo lugar de la lista de personalidades de la clase política se ubica Rodrigo Lara, representante a la Cámara por Bogotá. De los 67 trinos que el director de Cambio Radical publicó en su cuenta de Twitter, solo uno tuvo relación con el plebiscito y fue para criticar al expresidente liberal César Gaviria, director de campaña del Gobierno por el sí en el certamen electoral:

 

 

Este mensaje generó muy poca conversación, tan solo cuatro respuestas y en un tono crítico frente a su reclamo. También fue marcado como favorito y recibió retuits en apenas 16 ocasiones.

En el último lugar aparece Roy Barreras, senador por el partido de la U, quien de 326 tuits que publicó este mes, apenas dedicó uno al plebiscito, aunque es uno de sus más enconados defensores. Su comportamiento por Twitter es toda una paradoja y solo se explicaría por las múltiples ocupaciones en su rol de líder de la comisión de paz del Senado, razón por la que participó activamente en La Habana durante el final de la negociación.

Su único tuit es bastante incomprensible y, prácticamente, no generó impacto ya que solo tuvo dos retuits y un favorito:

 

 

Desequilibrio gremial

De los dos representantes del sector gremial que se seleccionaron para la muestra Bruce McMaster, director de la Asociación Nacional de Industriales, no publicó un solo trino a favor o en contra del plebiscito. De hecho, apenas escribió 79 tuits en todo el mes, así que su aporte lo debe haber canalizado de otra manera y no por las redes sociales.

Mientras tanto, José Félix Lafaurie, presidente de Fedegan, quien tiene 74.800 seguidores, publicó un total de 183 tuits durante los 30 días del seguimiento, siete de ellos los dedicó al plebiscito. En sus mensajes adoptó una postura crítica.

El trino que más interacción generó fue publicado el 13 de septiembre a las 9:56 de la mañana y alcanzó 375 retuits,122 favoritos y 41 comentarios de otros tuiteros:

 

 

La conversación que se generó en esos 41 cometarios estuvo polarizada entre los que no le creen a Lafaurie y quienes lo apoyan, de los primeros extrajimos el siguiente tuit de Jorge Andrés Garcés (@jorgeandresgb):

 

 

Por parte de los inconformes con el acuerdo final de paz, se recibieron fuertes críticas a la paz como la que escribió el usuario Diego Andrade (@diegoan97295337):

 

 

*El trabajo de extracción, limpieza, jerarquización y visualización de los datos a cargo de Esteban Ponce de León.
**Todo el conjunto de datos que usamos en este reportaje está disponible acá.