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Miércoles, 20 Mayo 2026

Influenciadores coordinados atacan al testigo clave contra Santiago Uribe en anuncios pagos

Por Sharon D' Mejía

Las bases de 50 videos contra Meneses, que circularon simultáneos a la impugnación de la condena contra el ganadero, son calcos de su defensa sin contraste con otras pruebas.

3 DATOS CLAVE:

  1. Más de 50 videos pautados en Facebook e Instagram circularon a favor de Santiago Uribe, con alcance de millones, a principios de 2026, justo mientras su defensa impugnaba ante la Corte Suprema su condena por el caso Los Doce Apóstoles.
  2. El análisis de los contenidos indica que repiten narrativas de su abogado para desacreditar al testigo Juan Carlos Meneses. Algunas fueron acogidas en la absolución de primera instancia, pero el tribunal de la segunda no les halló sustento o lo consideró “débil” ante otras pruebas, incluyendo más de 80 testimonios.
  3. Los millonarios pagos están a nombre de cuentas de redes con poca información verificable y múltiples similitudes entre sí.

Más de 50 videos pautados en Facebook e Instagram a favor de Santiago Uribe lograron 3 millones de visualizaciones entre febrero y marzo de 2026, mientras su defensa sustentaba la decisión de impugnar ante la Corte Suprema de Justicia la condena a 28 años y cuatro meses de prisión que el Tribunal Superior de Antioquia le impuso en el caso del grupo paramilitar Los Doce Apóstoles.

Los grabaron jóvenes creadores de contenido, la mayoría con acento paisa y en un tono que parecía espontáneo. Todos cuestionaban la credibilidad de uno de los testigos clave en el proceso contra el ganadero, hallado culpable de homicidio y concierto para delinquir agravados en segunda instancia en noviembre de 2025, tras ser absuelto en la primera por el juez Jaime Herrera Niño.

Detrás de la aparente naturalidad de los influenciadores, esta investigación identificó una estrategia coordinada de pauta en redes sociales. La táctica fue impulsada desde al menos dos cuentas sin información pública verificable, que invirtieron millones de pesos en promocionar estos contenidos favorables al hermano del expresidente Álvaro Uribe. 

“Un policía destituido”, “un testigo chavista” o “conveniente”, alguien que “da falsos testimonios”: los videos replican las mismas narrativas para desacreditar al exmayor condenado por homicidio Juan Carlos Meneses. Además, coinciden con los argumentos que la defensa de Santiago Uribe ha sostenido en el proceso penal.

Meneses y su peso en el caso

La historia comienza a principios de los años noventa, en Yarumal, Antioquia, donde se creó el grupo paramilitar Los Doce Apóstoles, compuesto por ganaderos, empresarios, policías como Meneses y hasta un sacerdote.

Según la Fiscalía, en una relación de hechos retomada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la organización criminal tenía como propósito exterminar a quienes consideraban “indeseables” en ese municipio. La justicia transicional le ha atribuido al grupo más de 525 homicidios en la región.

Varios testigos identificaron a Santiago Uribe como líder y financiador. Al condenarlo, el Tribunal Superior de Antioquia concluyó que los delitos por los que lo halló responsable fueron de lesa humanidad por su carácter sistemático y generalizado contra población civil.

Sin embargo, en una investigación que duró más de dos décadas y reunió más de 80 testimonios, Meneses ocupa un lugar singular. Según el fallo que condenó al ganadero, el mayor retirado fue el único testigo que declaró haber recibido instrucciones directas suyas para que la Policía no interfiriera en el asesinato del conductor de chiva Camilo Barrientos en 1994. 

El exuniformado ha dicho que, como teniente y comandante de la institución en el pueblo, omitía sus funciones legales, recibía pagos mensuales del hacendado entre 1,2 y 1,5 millones de pesos de la época y era el receptor de una lista en la que figuraban entre 20 y 25 personas señaladas como objetivos, incluyendo al chofer baleado.

El expolicía solicitó se sometió a la JEP, que lo admitió y le otorgó la libertad condicional en 2019, tras comprometerse a aportar verdad plena sobre el paramilitarismo. El ente transicional lo aceptó como compareciente por sus nexos con Los Doce Apóstoles en su época como miembro activo de la Fuerza Pública.

En marzo de 2021, se presentó de forma voluntaria ante la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) en Cúcuta tras la expedición de una orden de captura en su contra por hechos relacionados con las extintas AUC entre 2001 y 2003. Su defensa lo calificó de “retaliación política” y la Fiscalía tuvo que echar para atrás la medida dos días después, reconociendo que la competencia al respecto era de la Jurisdicción Especial, que ha llamado a Meneses a declarar en varias ocasiones, mientras permanece en libertad.

El peso de sus palabras ante los tribunales es lo que hoy convierte al expolicía en el blanco de ataques coordinados en redes sociales. Mientras la revisión de la Corte Suprema al expediente de Santiago Uribe está en proceso, alguien decidió que era momento de recordar —o de reescribir— quién es el testigo clave del caso.

Videos con narrativas sin sustento

Los audiovisuales de minuto y medio repiten tres ideas centrales sobre el aludido exmayor: que “fue enviado por el régimen de Venezuela para atacar a la familia Uribe”, que “salió de la Policía Nacional por la puerta de atrás” y que “su testimonio fue convenientemente construido para obtener beneficios políticos y judiciales”.

Colombiacheck contrastó esas afirmaciones con los fallos de primera y segunda instancia, así como documentos de archivo. Según ese análisis, la mayoría no tendrían sustento. Otras tergiversarían los hechos o la cronología. La investigación permite concluir que estas narrativas estarían dirigidas a desacreditar al testigo, mientras restan relevancia al conjunto de pruebas y testimonios en contra de Santiago Uribe.

Su salida de la Policía

Varios videos aseguran que Meneses “no salió de la Policía con reconocimientos ni honores”, que “lo destituyeron por actividades delictivas” y que estaba “enlodado por sospechas de narcotráfico”. Ninguna de esas afirmaciones es cierta.

Empecemos por los reconocimientos. En mayo de 2010, presentó a la Fiscalía colombiana dos certificados de condecoraciones que le había otorgado el propio Álvaro Uribe en 1996 y 1997, cuando era gobernador de Antioquia.

Por su parte, el general retirado Alberto Rodríguez Camargo, comandante de la Policía de ese departamento en 1994 y testigo presentado por defensa del ganadero, declaró bajo juramento que Meneses fue un “buen oficial” y que le otorgó felicitaciones en su hoja de vida por su desempeño en Yarumal. Así quedó registrado tanto en la sentencia absolutoria del 13 de noviembre de 2024 como en la contraria de noviembre de 2025.

Su retiro se dio bajo la figura de insubsistencia, que es jurídicamente distinta a una destitución. La primera es una decisión administrativa que no implica sanción, no genera antecedentes disciplinarios y, en el caso de Meneses, no le quitó sus derechos prestacionales. Lo segundo hubiera requerido un proceso disciplinario formal y la comprobación de una falta grave o gravísima.

El Tribunal Superior de Antioquia lo identifica en su sentencia como mayor retirado, con grado conservado. El fallo señala que las investigaciones penales y disciplinarias que se abrieron en su contra durante su servicio activo “fueron objeto de preclusión y, por ende, archivadas”, lo que le permitió ascender hasta el grado de mayor.

La narrativa del narcotráfico proviene de una teoría construida por la defensa del ganadero, basada en una supuesta conspiración financiada por el cartel de Los Comba. Su principal promotor fue el coronel retirado Pedro Manuel Benavides Rivera, antecesor de Meneses en Yarumal, quien afirmó ante el juez que el testigo le habría ofrecido 500 millones de pesos a los hermanos Calle Serna, jefes de esa estructura, a cambio de declarar contra los Uribe.

El juez Herrera le dio cierto peso a esa versión. En cambio, el tribunal la descartó por completo, calificándola de “infundada” y carente de “virtualidad probatoria” (que no tenía el peso suficiente para convencer a los magistrados sobre los hechos); señaló la inexistencia de pruebas técnicas que vinculen al mayor con la organización del norte del Valle y encontró evidencia de que más bien el excoronel habría realizado gestiones para conseguir versiones falsas a favor del acusado.

Venezuela, Chávez y el “testigo conveniente”

Los videos lo describen como “un testigo enviado por la dictadura chavista para atacar a la familia Uribe”. Incluso detallan que “la izquierda chavista lo patrocinó, le puso abogados, casa y lujos”. Los señalamientos fueron debatidos en el proceso judicial y produjeron lecturas distintas en cada instancia.

En primera, Herrera le dio peso al testimonio de Gilberto Martínez Guzmán, hoy director de la cárcel Pedregal de Medellín, quien fue policía en la misma zona y época que Meneses. En su declaración, dijo que se había reunido con su excompañero en 2013, cuando se desempeñaba como fiscal de Justicia y Paz, el sistema transicional para procesar a los exparamilitares de las AUC que dejaron las armas.

En esa cita, supuestamente lo había encontrado “muy arrepentido” de sus denuncias; no porque fueran falsas, sino porque la muerte del hasta entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le habría cerrado la posibilidad de obtener asilo en ese país o mantenerlo en Argentina, insinuando que el régimen chavista financiaba su estadía en Buenos Aires. Con esa base, el juez concluyó que había un “claro patrón de mendacidad” en el testigo clave, es decir, que se trataba de alguien en quien no se podía confiar.

El tribunal de segunda instancia desmontó ese argumento y lo calificó de “especulativo y carente de evidencia técnica”. Señaló que los ataques de la defensa basados en el paso de Meneses por el país vecino eran “reproches nimios y sesgados” que no lograban afectar la solidez de un testimonio respaldado por otras pruebas.

Ante el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Antioquia también apareció un correo dirigido al entonces canciller venezolano, Nicolás Maduro, firmado por Idelfonso Finol, quien en ese momento se desempeñaba como presidente de la Comisión de Refugiados de Venezuela. El mensaje informaba que Meneses era “solicitante de refugio” y testigo contra Santiago Uribe. La defensa lo presentó como prueba de un complot político, un “libreto” diseñado bajo la protección del chavismo.

No obstante, los magistrados revisaron ese correo en segunda instancia y llegaron a la conclusión de que “jamás se demostró que el testigo tuviera relación alguna con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ni menos que contara con un contacto que le permitiera obtener asilo u otra dádiva”. En consecuencia, el fallo no establece ninguna relación entre las declaraciones de Meneses y la enemistad que tuvieron el expresidente Uribe y el hoy difunto exmandatario venezolano, tanto en el poder como después.

Lo que sí está documentado es que la primera vez que el mayor habló con la Justicia sobre Santiago Uribe, lo que el tribunal considera el punto de partida del caso, tuvo como garante a un grupo de representantes de organizaciones argentinas de derechos humanos. La diligencia de 2010 en Buenos Aires fue cubierta por el diario argentino Página 12.

La identidad de quienes organizaron ese espacio no correspondía al régimen venezolano, aunque al menos algunos sí tenían simpatías de izquierda. El más visible fue el activista Adolfo Pérez Esquivel, ganador del Nobel de Paz de 1980, quien hasta hoy es un defensor del chavismo. También estaba el entonces juez Eduardo Freiler, destituido años después por “mal desempeño”.

La demora y los muertos

El análisis del contenido también revela que otra línea recurrente en los videos busca presentar a Meneses como un testigo contradictorio, fabricado o poco creíble. Para hacerlo, usan fragmentos de decisiones judiciales sacados de contexto o argumentos que el proceso ya evaluó y resolvió.

Uno de esos contenidos afirma que el expolicía “dijo haber recibido órdenes de personas que ya estaban muertas”. Esa es una lectura del juez de primera instancia, pues Herrera Niño cuestionó que el testigo hubiera tardado casi 15 años en denunciar y que parte de su relato involucrara a personas fallecidas o no identificadas.

El tribunal dijo que ese razonamiento era “débil”, pues señaló que no es razonable exigir una reacción inmediata a quien denuncia a una estructura armada con poder social y político para silenciar o eliminar a quienes hablan: “El Juez pareció olvidar el contexto de lo ocurrido, en el que varios testigos fueron asesinados por el grupo criminal o fueron seriamente perseguidos por pertenecer al grupo o por conocer cualquier aspecto acerca de su temible accionar”.

Los videos tampoco mencionan que varios nombres citados por Meneses fueron corroborados por testigos que no tenían contacto entre sí. María Eugenia Zapata Correa, hermana de Hernán Darío Zapata, alias ‘Pelo de Chonta’, por ejemplo, confirmó de manera independiente que este trabajaba en la hacienda La Carolina, exactamente lo que Meneses había declarado.

La Feria de Manizales

Otra narrativa asegura que Meneses “quedó en evidencia” porque ubicó una reunión con Santiago Uribe en días en los que este, supuestamente, estaba en la Feria de Manizales. Este argumento sí tuvo peso en primera instancia, donde el juez lo aceptó como coartada y lo usó para absolver al acusado.

El tribunal llegó a una conclusión distinta. Los testigos no ubicaron las reuniones en fechas exactas que coincidieran puntualmente con el evento, sino en un periodo más amplio de comienzos de los años noventa. Que Uribe hubiera estado en la capital de Caldas durante unas jornadas específicas no hacía imposible que los encuentros hubieran ocurrido en otro momento cercano.

El fiscal Montealegre y el regreso de 2014

Algunos videos señalan que no es casualidad que Meneses regresara a Colombia en enero de 2014, justo cuando Eduardo Montealegre era fiscal general y el entonces presidente, Juan Manuel Santos, buscaba su reelección. El abogado Jaime Granados usó esa coincidencia temporal para sostener que el caso contra el ganadero es un “montaje” orquestado por una administración contraria al uribismo en época electoral.

Sobre esto, el tribunal explicó que la credibilidad del testimonio no depende de cuándo volvió el expolicía a Colombia, sino de que su relato está corroborado por informes de entidades públicas y la sociedad civil de 1993 y 1994. Por otra parte, no regresó porque Montealegre lo llamó sino porque estaba acusado de homicidio y buscaba regularizar su situación judicial.

El intento de soborno que nunca se probó

También circula la versión de que Meneses intentó sobornar a otros oficiales para que declararan contra los Uribe. Ese señalamiento no prosperó. Los testigos que lo sostuvieron fueron cuestionados por la debilidad de sus versiones.

El caso más llamativo fue el del mayor retirado de la Armada y exparamilitar Juan Carlos Rodríguez Agudelo, alias ‘Zeus’, a quien no le creyó ni siquiera el juez del fallo absolutorio inicial, pues ordenó investigarlo por posible falso testimonio. El tribunal fue más lejos y compulsó copias contra el abogado Diego Cadena por “posibles delitos en contra de la administración de justicia” en su relación con el exmilitar.

La declaración del coronel Benavides Rivera, de que todo era un plan financiado por narcotraficantes, corrió la misma suerte, como se describió anteriormente.

De la defensa a los anuncios

Cinco años antes de que cualquiera de esos jóvenes grabara un reel, esas mismas palabras ya habían resonado en una sala de audiencias virtuales en Medellín. Era enero de 2021 y Granados dedicaba treinta y tres horas, repartidas en varias sesiones, a presentar sus argumentos con el fin de desmantelar uno por uno los testimonios contra su cliente.

Lo que dijo entonces sobre Meneses —Venezuela, Montealegre, las supuestas contradicciones, la Feria de Manizales— es casi exactamente lo que repitieron decenas de videos pagados en redes en 2026. Lo que circuló en esos contenidos es, en sus puntos centrales, una copia casi exacta del discurso de la defensa.

Lo que dijo la defensa

Lo que dicen los videos

El Espectador, enero de 2021: “Encontrar una verdad en el testimonio de Juan Carlos Meneses es prácticamente imposible”, afirmó Granados quien, en varias oportunidades, cuestionó la legitimidad de la declaración de Meneses insistiendo en que se trata de un testigo “interesado”, que “miente reiteradamente” y “buscaba beneficios”.

Video, febrero 2026: “Un testigo que nadie le cree, lleno de contradicciones”.

El Tiempo, marzo de 2021: Para la defensa del ganadero, dentro del expediente hay evidencia de que Meneses estuvo protegido en el vecino país, antes de reaparecer en Argentina declarando contra Santiago Uribe. “Después de guardar silencio, aterrizó en el proceso (en 2010) en paracaídas de oro, de forma exótica”, señaló Granados en sus alegatos finales.

Video, febrero 2026: “El testigo de la dictadura chavista, enviado para atacar a la familia Uribe”.

El Colombiano, entrevista a Granados en enero de 2024: “Todo eso funciona porque finalmente el fiscal de entonces se llama Montealegre, que tiene esa obsesión para perseguir a Álvaro Uribe Vélez, que le quita el caso al fiscal que tenía de derechos humanos y trae a Carlos Iván Mejía, recomendado por y de la cuerda de Leonidas Bustos, hoy prófugo de la justicia”.

Video, febrero 2026: “No es casualidad que esto pasara con el fiscal Montealegre, enemigo declarado del uribismo”.

El Colombiano, misma entrevista: “Resulta que justo en esos días, del 4 al 9, Santiago Uribe Vélez estaba en la feria de Manizales, con evidencia que llevamos al juicio fílmica, fotos de la prensa de la época, fotos de amigos…”.

Video, febrero 2026: “Hay fotos y recibos que prueban que Santiago estaba en Manizales; Meneses quedó en evidencia”.

Días después a la absolución, Granados afirmó en Semana que Meneses “estaba siendo manipulado por quien se refugia en la Venezuela de Chávez y Maduro, si no es un agente de ellos”. También dijo que todo el proceso había sido “una animadversión personal y política” de Montealegre.

Un año después, cuando el Tribunal Superior de Antioquia revocó esa decisión y la defensa presentó impugnación a la condena ante la Corte Suprema, aparecieron los videos con los mismos argumentos. La pregunta que queda abierta es si hubo coordinación entre la defensa legal y la pautada en redes.

Lo que ningún video menciona

Los videos se concentran en Meneses: en su pasado, sus declaraciones, su paso por Venezuela, su utilidad política. Sin embargo, la Justicia ha valorado en conjunto más de 80 testimonios, no uno solo, y varios de los elementos que pesaron en la condena no dependen en absoluto del expolicía.

Ningún video reconoce que cuatro testigos de orígenes y roles completamente distintos (un teniente de policía, un agente, un trabajador rural y un miembro del grupo) coincidieron de manera independiente en los mismos hechos centrales: el liderazgo de Santiago Uribe, el uso de la hacienda La Carolina como base de operaciones y la existencia de una lista de objetivos. El tribunal explicitó que no hay ninguna prueba de que se hubieran coordinado para perjudicar al acusado ni de que tuvieran un interés común para hacerlo.

Se observó que los influenciadores tampoco hablan de los sistemas de comunicación. Documentos de policía judicial probaron que el ganadero era suscriptor y usuario de una red de radios de la empresa Unicom, la misma que utilizaban otros miembros señalados de Los Doce Apóstoles para coordinar sus operativos.

Ninguno cuenta que la existencia del grupo estaba documentada desde 1993. La personera de Yarumal, Lilyam Soto Cárdenas, elaboró en octubre de ese año un informe sobre 24 homicidios ocurridos en tres meses bajo el patrón de “limpieza social”. El Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), Amnistía Internacional y la Procuraduría también registraron los mismos hechos en la época. Según el tribunal, estos documentos existen desde antes de que cualquiera de los actores de esta historia entrara al proceso.

Sobre todo, ninguno de los creadores de contenido menciona a Camilo Barrientos. El 25 de febrero de 1994, mientras conducía entre Yarumal y Campamento, dos pasajeros lo obligaron a detener su chiva y le dispararon varias veces porque su nombre estaba en una lista.

Mientras los videos debaten si el testigo que denunció ese crimen es un bandido o un agente del chavismo, la víctima no aparece en ninguno de ellos. Lo que callan o intentan borrar también forma parte de la estrategia en sus relatos.

Pauta desde “cuentas fantasma”

El 13 de febrero de 2026 apareció en Facebook un video titulado “Testigos de la conveniencia”. Una joven habla directo a cámara, con un micrófono en la mano, sin contexto ni fuentes: “Juan Carlos Meneses, el testigo de la dictadura chavista contra la familia Uribe”, dice. Al cierre de esta investigación, el video supera las 39.000 visualizaciones.

El clip fue pautado seis veces desde una cuenta llamada ‘La Realidad’, un perfil creado en julio de 2025, con poco más de 1.000 seguidores. Aunque se presenta como “creador digital”, no ofrece ninguna información verificable sobre quién lo administra. Ha cambiado de nombre varias veces. Fuera de estos videos, casi no tiene contenido. Su actividad se resume en publicar piezas similares en las que jóvenes creadores cuestionan la credibilidad de Meneses con las mismas afirmaciones, en el mismo orden.

El mismo patrón aparece en Instagram, donde la cuenta @realidad779 publica exactamente los mismos contenidos, en los mismos tiempos. Entre el 13 de febrero y el 13 de marzo, subió 33 videos; 27 fueron promocionados con pauta paga. En conjunto, alcanzaron cerca de 1,5 millones de visualizaciones. Los registros de la Biblioteca de Anuncios de Meta muestran que esta cuenta, ubicada en Medellín, ha invertido 7’624.854 de pesos desde agosto de 2020 hasta abril de 2026.

Y no es la única.

Al rastrear los mensajes, los formatos y las descripciones, aparece una segunda cuenta con características casi idénticas, llamada ‘Por la verdad’. Fue creada en 2018. Tiene poco más de 2.000 seguidores, publica exclusivamente videos de jóvenes hablando frente a cámara sobre Meneses. El tono, la estructura y las afirmaciones son prácticamente iguales.

En el mismo periodo, esta cuenta publicó y pautó 19 videos que sumaron 1,4 millones de visualizaciones. El monto total invertido fue de 7’623.654 pesos, apenas 1.200 menos que la de ‘La Realidad’.

Dos cuentas. Casi el mismo dinero. Casi el mismo alcance. El mismo mensaje.

Ambos perfiles comparten otros patrones: presentan poca o ninguna información sobre sus administradores; su contenido es limitado exclusivamente a estos videos; sus publicaciones se hicieron de forma sincronizada entre Facebook e Instagram; la inversión sostenida en pauta se realizó durante el mismo periodo de tiempo. Vistas en conjunto, funcionan como nodos de distribución de una misma narrativa.

Cada uno de sus videos tiene un rostro, una voz y un mensaje que se repite. Y esas pistas llevan a otro lugar.

Los rostros de los anuncios

Más allá de las cuentas que pautan el contenido, en los videos aparecen jóvenes creadores que dan cara a estos mensajes. A continuación, presentamos algunos de los perfiles identificados: 

 

 

 

En ninguno de estos perfiles aparecen publicados los videos sobre Juan Carlos Meneses.

Algunas de estas personas coinciden con quienes aparecían en otros anuncios pagos de los que hablamos en la primera parte de esta investigación: los que han promovido la narrativa para asociar al candidato presidencial del partido oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda, con las extintas FARC. En una próxima entrega contaremos más sobre esta coincidencia.