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Sábado, 24 Octubre 2020

Afirmaciones de médico italiano sobre la vacuna y las pruebas contra el COVID-19 son falsas y cuestionables

Por Universidad de Manizales*

Con apocalípticas advertencias, como que “una vez vacunados todos estaremos debilitados y encontraremos una muerte segura”, circula un video de un médico italiano.

La publicación incluso ha sido retirada por Youtube de otro canal al que fue subido y algunas afirmaciones hechas en este han circulado también en cadenas de Whatsapp y Facebook ya han sido verificadas por ColombiaCheck. El autor del video es Roberto Petrella, un médico italiano que, según este chequeo realizado por Valencia City, es un ginecólogo jubilado expulsado del Colegio de Médicos de Teramo en 2019 por su postura en contra de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH). 

Aquí presentamos las afirmaciones susceptibles de verificación, revisadas también por nuestro colegas de Afp, Newtral, Chequeado y Maldita

“Covid-19 no es el nombre del virus, sino el nombre del plan internacional para el control y reducción de las poblaciones que ha sido desarrollada durante décadas y lanzado en el año 2020” 

Cuestionable

Es cierto que Covid-19 no es el nombre del virus, pero sí de la enfermedad causada por el SARS-COV-2, el nombre real del virus, y tal como lo explicamos en este chequeo, no es cierto que sea un plan internacional de reducción de las poblaciones. 

La Organización Mundial de la Salud, el 12 de febrero de 2020, le asignó a esta enfermedad el nombre de Covid-19 como acrónimo de Corona (CO) Virus (VI) Disease (D) y el número 19 en representación del año en el que fue identificado (finales de 2019). Esta es causada por el virus SARS-CoV-2 y no fue generada ni impulsada por ningún programa, ya que las evidencias de diversas investigaciones sanitarias apuntan a que su origen es natural, lo que se conoce como zoonosis, el paso de un patógeno, en este caso un virus, de un animal al ser humano. 

"Tener un nombre es importante para evitar el uso de otros que pueden ser inexactos o estigmatizantes. También nos da un formato estándar para usar en futuros brotes de coronavirus", dijo el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, en la rueda de prensa en la que se anunció el nombre.

Así que esta no es sino otra de las teorías de la conspiración que circulan sobre el Covid-19.

“Covid-19 es un programa mundial para la reducción de la población. Se estima que con la vacuna que quieren imponer, al menos el 80 % de la población morirá”.

Falso

Hasta el momento (21 de octubre de 2020), no se ha lanzado ninguna vacuna oficial para el Covid-19, aunque Rusia ya registró su segunda sin terminar las fases convencionales. Según la OMS, al menos 45 vacunas están en proceso de prueba en humanos, bajo los protocolos y procedimientos establecidos, además de 95 en fases preclínicas. 

De igual manera, no hay ninguna prueba que certifique que las vacunas debilitan la inmunidad y enferman a las personas, como lo afirma Petrella. Álvaro Villanueva Calderón, médico internista e infectólogo de la clínica Portoazul de Barranquilla, manifiesta que esta afirmación no tiene ningún asidero o sustento desde el punto de vista científico. 

“La vacunación no es algo nuevo. Tiene una tradición muy amplia en la historia y ha salvado muchas vidas. Su objetivo es generar anticuerpos para que combatan los virus, para fortalecer el organismo”. 

Asimismo, coincide con otros inmunólogos, virólogos y epidemiólogos consultores de la OMS, citados en este chequeo de la AFP, que dicen que ninguna vacuna afecta la resistencia del cuerpo a las enfermedades, aunque sí pueden darse casos aislados en los cuales el organismo reacciona de forma adversa a esta, causando consecuencias menores, como fiebre leve o dolor en el brazo. Las consecuencias mortales o graves se evitan al realizar un proceso dividido en fases para lograr sacar adelante una vacuna. Es por esto que, generalmente, estos procesos duran varios años. 

Aunque saber cuál será la mortalidad de este coronavirus es complejo porque no ha terminado la emergencia sanitaria, lo cierto es que, hasta octubre de 2020, de los cerca de 40 millones de contagiados en el mundo ha muerto un poco más de un millón, según la Universidad Johns Hopkins. Muy lejano al 80 % que afirma el médico italiano. 

“La mayor parte de las personas vacunadas dejarán de existir para la sociedad. No podrán viajar, no podrán ir al cine y, en el futuro, no podrán salir de casa. Esto ya está sucediendo en algunas ciudades de China y en España, el país piloto junto a Argentina y otros países latinos. Todo ya ha sido activado en todas las empresas y en los medios de comunicación masivos”

Falso

No se puede determinar la posible exclusión de las personas no vacunadas debido a que aún no se ha aprobado ninguna vacuna por la comunidad internacional. Según lo anunciado el 16 de octubre por el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la vacuna tardará un mínimo de 18 meses. Por lo tanto, la afirmación de que en algunos lugares ya está sucediendo esto es falsa y sin fundamentos. Tanto en los países mencionados por Petrella como en la mayoría de regiones del mundo se comenzaron a reabrir progresivamente las actividades de la sociedad, con protocolos de bioseguridad, pero sin vacuna y sin exclusión de personas. Actualmente hay 11 de estas que se encuentran en la fase 3 en la que hay grupos más amplios que reciben el tratamiento. 

“Para la creación de cualquier vacuna, desde hace décadas, se deben seguir unos protocolos bastante estrictos, basados en la extracción de elementos de los propios virus para generar defensas contra estos. Aún falta mucho por trabajar en la vacuna del covid-19, pero incluso si ya estuviera lista, los gobiernos tardarían mucho en distribuirla para todos y las personas no tendrían forma de determinar si alguien ya está vacunado o no. Los certificados se pueden falsificar. Es una barbaridad que digan que la vacuna va a matar a la gente o que obliguen a las personas a aplicársela para no excluirlas de la sociedad”, comenta el infectólogo Villanueva. 

“No estamos enfermos. Solo somos portadores sanos que tienen virus. Lo que no significa que estemos enfermos. Todo lo que necesitan es hacer creer que los positivos son personas enfermas”

Cuestionable

El epidemiólogo Johan Sebastián Hernández Botero explica que la historia natural de todas las enfermedades infecciosas se divide en tres: expuesto, infectado o enfermo. “Al estar expuesto quiere decir que concurrió tiempo y espacio con el microorganismo, por ejemplo, haber estado en un comedor donde hubo un contagio masivo de salmonella, allí existe la opción de contagiarse o no. Cuando se habla de infección es porque el microorganismo está creciendo dentro de los tejidos del cuerpo humano, que en caso del covid es la expansión y contaminación de la zona pulmonar”, expone. 

Sin embargo, el experto aclara que no todos los pacientes desarrollan las enfermedades porque esta ya es la manifestación del daño que hace el virus. En este sentido, sí es cierto que una persona puede ser portadora del virus y no estar enferma, lo que en el desarrollo de esta pandemia hemos conocido como los casos asintomáticos. 

Eso sí, el epidemiólogo afirma que el problema de las enfermedades infecciosas es que si bien una persona puede ser un portador sano, en este caso una persona asintomática,  existe la posibilidad de contagiar a otra persona que puede llegar a tener un daño devastador. “De todos los expuestos no todos se infectan, de todos los enfermos no todos tienen síntomas y todas las enfermedades infecciosas sufren ese curso, no solamente el coronavirus sino el VIH, el papiloma humano y muchos más”, concluye. 

“No se hagan ningún test, no son pruebas fiables. Los resultados de las pruebas del virus son falsos porque se realizan en presencia de infecciones micóticas y bacterianas. Ningún test es capaz de detectar el SARS-COV-2. Tan solo una infinidad de pequeños virus inofensivos o desechos celulares que son parte natural de nuestra microbiota.”

Falso

Para comprobar la fiabilidad de las pruebas que detectan el virus es necesario entender cuáles están avaladas por el Ministerio de Salud del país para contrarrestar la desconfianza a los test. 

Según el Ministerio de Salud, Colombia cuenta con tres pruebas, las PCR o moleculares, las pruebas rápidas o serológicas y las pruebas de antígenos. Las PCR se ejecutan los primeros días de síntomas, a través del hisopado nasofaríngeo. Estas tienen alta sensibilidad, es decir, la gran mayoría de las veces aciertan en el diagnóstico. Las pruebas rápidas o serológicas se practican en sangre para demostrar la respuesta inmune que produce la persona con posible contagio. Estas pruebas tienen menor sensibilidad, pero sirven para identificar si la persona ha tenido contacto con el virus.

“Cabe resaltar que una infección micótica es causada  por algún tipo de  hongos, la mayoría de las veces. Causa afectaciones en la piel, pero también en distintas partes del cuerpo y las infecciones bacterianas son enfermedades que se caracterizan por una afectación de bacterias en algún sitio del cuerpo. Suelen ser más agresivas porque afectan más que todo los órganos internos, aunque también lo pueden hacer de manera superficial”, aclaró Estefanía Morales, médica general del centro ambulatorio Sinergia Salud.

Las pruebas de antígenos también se ejecutan a través del hisopado nasofaríngeo y detectan directamente las proteínas del virus y cuentan con una capacidad o sensibilidad diagnóstica por encima del 90%, según el ministro de Salud  y Protección Social, Fernando Ruiz Gómez.  

Según Estefanía Morales, la sensibilidad es la capacidad de detectar los casos enfermos o positivos, la especificidad es la capacidad para detectar los casos negativos. Las pruebas se miden en una escala de 0 a 100 para determinar qué tan sensible es la persona que tomó la prueba. 

El Ministerio de Salud no recomienda únicamente las pruebas comerciales, porque son aquellas que sí tienen un número importante de falsos positivos, es decir, aquellas no avaladas por el Ministerio.

Juan Daniel Castrillón, epidemiólogo de la Sala de análisis de riesgo de la Secretaría Departamental de Salud de Risaralda declaró: “Efectivamente esa cadena es completamente falsa, existen pruebas que confirman la presencia del virus en la mucosa nasal de las personas en quienes se sospecha la presencia de SARS-COV-2, la prueba que nosotros conocemos como el gol estándar, es decir, como la prueba de oro que identifica el virus. Si usted lo tiene, se llama RT-PCR y es la más sensible y específica para detectar el virus en quienes los tengan, también las antígeno son acertadas para detectar el virus y ambas están aprobadas para el diagnóstico del SARS-COV 2”.  

“El 11 de mayo que no había periódico, ni televisión italiana, impusieron en Francia exámenes masivos en todas las escuelas. 700.000 cada semana. Una vez que el niño ha sido testeado, también lo harán con sus familiares y contactos más cercanos”

Falso

Tras ocho semanas de confinamiento, Francia retornó a las calles el 11 de mayo. El comercio reabrió sus puertas, las personas dejaron de presentar un formulario para circular por la ciudad, el transporte público recuperó la afluencia de pasajeros con el uso obligatorio de mascarillas, sin olvidar una de las reactivaciones más importantes: La de escuelas y guarderías.

Luego de una semana de clases cerraron 22 colegios por contagios. Entre padres y profesores las opiniones estaban divididas frente a las medidas exigidas por el Gobierno de Emmanuel Macron. Según el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, entre las reglas estaba un máximo de 10 niños por aula en las guarderías, 15 en los parvularios y 15 en escuelas primarias, además de la posibilidad de turnos para regular el flujo de estudiantes. 

Aunque otros políticos y expertos pidieron el retraso del plan al no estar de acuerdo, en ninguna afirmación se encontró la imposición de pruebas tal y como lo expresa la polémica afirmación que analizamos. Por otro lado, la cantidad de “exámenes masivos” tampoco concuerda con los datos oficiales de Blanquer: “1.350.000 niños y 200.000 maestros volvieron a las aulas, lo que supone el 20% del total de los alumnos y el 55% del personal docente a nivel nacional”.  Posteriormente ingresaron las secundarias que según el reporte oficial significó el retorno de otros 280.000 alumnos, alrededor del 30% del total y unos 76.500 profesores. 

De acuerdo con esta información, podemos decir que es falso que el 11 de mayo se hayan impuesto exámenes masivos sin conocimiento de la opinión pública. Los 700.000 test que respaldan la pretenciosa afirmación corresponden a otra iniciativa del estado francés que tenía el objetivo de “aislar a los portadores del virus lo más rápido posible y romper las cadenas de transmisión”. El Gobierno prometió identificar a personas asintomáticas, idea que en ese entonces parecía descabellada pero que hoy corresponde a la búsqueda activa de casos que actualmente se realizan en la mayoría de instituciones y ciudades del país. Como lo publicó la revista The Atlantic, Francia ha registrado el número más alto de casos desde el pico de abril. 

 

* Escrito por Luisa María Mejía, Sofía Gómez, Sofía Morales, Santiago Zapata, Yony Alexánder Zuluaga y Carlos Andrés Urrego del Equipo de chequeo del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales.

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Miércoles, 31 Marzo 2021

El uso del tapabocas no causa hipoxia, neumonía ni cáncer en los niños

Por Andrés Felipe Martínez

Una publicación en redes advierte sobre falsos efectos adversos de tipo psicológico y clínico para los más pequeños. Se trata de afirmaciones que ya han sido desmentidas por pediatras y expertos durante la pandemia.

Una imagen compartida en redes sociales en las últimas semanas advierte que el uso de tapabocas contra el COVID-19 trae graves consecuencias para la salud de los niños; desde problemas psicológicos hasta neumonía y cáncer. 

“¿Crees que los proteges?”, se titula la imagen compartida en Facebook, Twitter e Instagram (1, 2, 3, 4, 5), en la que se ve a un menor usando tapabocas, y se listan varios supuestos efectos adversos de la mascarilla.

Consultamos a expertos en el tema, quienes desestimaron cada punto de la publicación. Además, encontramos que esta ya ha sido calificada como desinformación por medios aliados como AFP Factual y Maldita.es.

El metabolismo de un niño requiere el doble de oxígeno que el de un adulto

Cuestionable

La primera afirmación de la imagen es que “el metabolismo de un niño requiere el doble de oxígeno que el de un adulto”. 

Según la literatura médica, es cierto que los niños, cuando son recién nacidos, consumen proporcionalmente más oxígeno que los adultos. 

Así lo señala esta publicación científica del repositorio ICU Web, donde se indica que el organismo de un recién nacido puede absorber y consumir siete mililitros de oxígeno por minuto; mientras los adultos consumen de tres a cuatro mililitros en ese tiempo, según su peso. 

Sin embargo, el uso de tapabocas no es obligatorio ni recomendado para bebés recién nacidos ni menores de cinco años. Así lo ha mencionado la Organización Mundial de la Salud, OMS, “dada la incapacidad de utilizar adecuadamente una mascarilla con una asistencia mínima”.

Aún así, el uso del tapabocas no impediría la circulación de oxígeno adecuada para los pequeños, como lo explicó a Maldita.es el médico pediatra y epidemiólogo español Quique Bassat

“Aunque es cierto que proporcionalmente los niños necesitan más oxígeno por kilo de peso en comparación a los adultos, es absolutamente falso que las mascarillas sean un impedimento para conseguir ese oxígeno, no interfiere con la respiración aeróbica normal”.

También consultamos al médico pediatra Alfredo Sadot Linero, especialista de la Fundación Clínica Infantil Club Noel, quien explicó: 

“No se puede decir que los niños necesitan exactamente el doble de oxígeno. Lo cierto es que sí necesitan proporcionalmente más aire, entre más pequeños, por el hecho de que respiran más veces por minuto. Un niño recién nacido puede respirar por minuto hasta 60 veces; un niño de tres años, entre 20 y 30 veces; mientras un adulto, solo diez o doce veces”, señala el especialista. 

Los rangos de frecuencia respiratoria por edades son explicados por este artículo de la editorial médica WebMD. Se trata de un indicador común de la salud del sistema respiratorio y cardíaco.

Para el pediatra Linero, estas diferencias en la frecuencia respiratoria de los niños no es un argumento para desestimular el uso del tapabocas, pues este no impide la circulación adecuada de gases como el oxígeno.

En ese sentido, calificamos esta afirmación como cuestionable, pues si bien es cierto que los niños, entre más pequeños, necesitan más oxígeno, no se puede afirmar que sea exactamente el doble, y tampoco es una razón para no usar la mascarilla, pues esta no impide la función respiratoria normal.

Problemas psicológicos

Cuestionable

La imagen advierte que el uso de mascarillas en niños “causa problemas psicológicos”.

Al respecto, un artículo publicado en la revista científica MDPI estudió los posibles efectos psicológicos del uso de tapabocas durante la pandemia, entre los que se encuentra la percepción de pérdida de autonomía por parte de algunas personas, al no poder decidir frente al uso obligatorio de mascarillas en espacios públicos. Según el artículo, esto puede generar sentimientos de rabia o negación al cumplimiento.

También, indica que el uso de mascarilla puede provocar sensación de exclusión para una persona si esta protección no es socialmente aceptada en su comunidad. Sin embargo, concluye que no hay afectaciones psicológicas reales más allá de estos dos casos.

Al respecto, el médico pediatra Linero explicó que es cierto que, en general, la pandemia ha provocado riesgos para la salud mental de niños y adultos. Pero en particular, el uso del tapabocas es una protección que puede ser asimilada por los pequeños cuando hay acompañamiento y educación en casa.

“Los niños tienen una capacidad de adaptación más grande. El uso de tapabocas no tiene que representar un problema psicológico. Lo que recomendamos es la pedagogía en casa, explicarles que la mascarilla se usa para evitar enfermarnos. Se puede incentivar usando mascarillas con dibujos o motivos animados, incluso con máscaras de superhéroes, para que pueda verse como un juego”, dice Linero.

Este artículo de KidsHealth menciona varias estrategias lúdicas que pueden implementar los padres para fomentar el uso de los tapabocas en los niños.

El especialista Linero añade: “Sí es cierto, por ejemplo, que los niños se fijan más en los rasgos faciales, sobre todo cuando son más pequeños. Pero no hay una dificultad grande de comunicación. Además, hay que sopesar esto frente al riesgo de contraer el coronavirus, para el niño y para su familia”.

En AFP Factual, la médica Jennifer Katzenstein, directora de psicología y neuropsicología del Hospital Infantil Johns Hopkins, explicó: "Las mascarillas no están impidiendo que los niños se comuniquen adecuadamente con los demás, los ojos y las expresiones faciales aún pueden verse; y muchos, muchos niños han sido bastante resilientes a lo largo de la pandemia y lo están haciendo bastante bien”.

Así, calificamos como cuestionable esta afirmación, pues según los especialistas, no hay motivos para considerar consecuencias psicológicas provocadas directamente por el uso de mascarillas, más allá de las implicaciones que ha traído la pandemia para la salud mental de las personas.

Menos oxígeno y más CO2

Falso

La imagen también dice que con el uso del tapabocas, los niños respiran “menos aire y más CO2”.

Como ya hemos explicado en otros chequeos (1, 2, 3), el uso del tapabocas impide la entrada de gérmenes, pero permite la circulación de gases como el oxígeno o el dióxido de carbono (CO2).

Por lo tanto, el oxígeno y el dióxido de carbono pueden ingresar y salir de nuestro sistema respiratorio sin causar hipoxia, como se denomina a la falta de suministro de oxígeno, o hipercapnia, como se llama a la concentración de CO2 en el cuerpo. 

Así lo mostró una investigación desarrollada por el Jackson Memorial Hospital en Miami y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, en la que se realizó un test de monitoreo de saturación de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre a dos grupos de personas.

Los resultados mostraron que no se presentó alteración a los niveles de oxígeno y CO2, medidos con un oxímetro de pulso, cuando las personas realizaron una caminata sin tapabocas y otra caminata con tapabocas; ni siquiera en pacientes con enfermedad respiratoria EPOC.

Camille Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, ya le había explicado a Colombiacheck que el dióxido de carbono no se queda dentro de la mascarilla: “Tanto la quirúrgica, como la de tela, como la N95, dejan pasar el dióxido de carbono”.

Y así también lo han explicado los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos: “El CO2 se libera por completo en el aire a través de la mascarilla de tela cuando se exhala o habla” porque “las moléculas de CO2 son lo suficientemente pequeñas como para pasar fácilmente a través de mascarillas de tela de cualquier material”.

En ese sentido, calificamos como falsa la afirmación.

Ahora, es cierto que el uso del tapabocas por un tiempo extendido puede provocar incomodidad o agobio a algunas personas, especialmente a quienes no están acostumbrados. 

Sin embargo, para el médico Lauro Rivera, especialista en cuidado crítico y urgencias, y docente de la Universidad Icesi, “esto no va más allá de una sensación de dificultad, calor o fatiga, que se puede superar con unos minutos de descanso, retirándose el tapabocas por un momento en un lugar seguro, con distanciamiento y ventilación. Los médicos lo hacemos con frecuencia cuando los turnos son muy extensos”. 

Al respecto, un artículo publicado en la revista científica MDPI, resume algunos estudios sobre el impacto fisiológico del uso extendido de las mascarillas en el personal sanitario y encontró que, aunque no hay ninguna afectación para la captación de oxígeno, sí se pueden presentar situaciones de “incomodidad”.

“Algunos estudios muestran una probabilidad de resistencia a la exhalación, que probablemente es causada por la humedad exhalada retenida por la mascarilla. Este aumento de resistencia significa que se necesitaría una mayor fuerza aérea para que el aire pase a través de la máscara, que podría significar un aumento en el uso de los músculos respiratorios”, dice el artículo. 

Además, señala que la incomodidad, para algunos puede encontrarse “en el esfuerzo percibido al respirar, picazón y malestar relacionado con el aumento de la temperatura facial”.

Respecto al uso en niños, este artículo médico recogió algunos estudios realizados sobre el impacto del uso de mascarillas en menores, y encontró que no hay afectaciones fisiológicas ni en intercambio de gases o de oxígeno; solo reportes de percepción de incomodidad. 

Hongos y bacterias

Cuestionable

Uno de los puntos de la imagen menciona que los tapabocas “generan hongos y bacterias”. Al respecto, el especialista Rivera asegura que la posibilidad es remota, pues se necesitaría un muy mal uso del tapabocas. 

“Es un tema de higiene. Obviamente si el tapabocas está húmedo, contaminado, sucio, si no se lava o se cambia con frecuencia, pues puede haber un riesgo de bacterias y gérmenes, por nuestras secreciones de saliva o restos de alimentos, y eso eventualmente puede producir una infección. Pero se trata de darle un debido cuidado, como hemos recomendado desde el inicio de la pandemia”, señala.

Daniel Pahua, académico de Salud Pública de la Universidad Autónoma de México (UNAM), explicó a AFP: “En condiciones normales los humanos tenemos bacterias en la boca y la cavidad nasal, y cuando hablamos, expulsamos gotitas de saliva. Ahí puede haber hongos o bacterias que se van a alojar en el cubrebocas. Sin embargo, la mayoría de esos agentes no producen una enfermedad, porque son bacterias que tenemos en nuestra boca. A menos que seamos nosotros los que tenemos una enfermedad”.

En este artículo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, se menciona que existen alrededor de 700 especies de microbios comunes en la boca y la nariz de los seres humanos, muchos de ellos benéficos, y otros que son responsables de problemas como caries y enfermedades de encías. Pero no se menciona ninguna bacteria que eventualmente pueda causar una infección respiratoria. 

De esta forma, consideramos cuestionable la afirmación, pues si bien existe la posibilidad remota de que se repliquen bacterias u hongos en la mascarilla, esto es fácilmente evitable con el uso adecuado e higiénico de este elemento, lavando o reemplazando con frecuencia.

Provocan neumonía

Falso

Otra de las afirmaciones de esta publicación dice que los tapabocas provocan neumonía, lo que tampoco cuenta con sustento científico, según expertos.

Primero, hay que recordar que la neumonía es una infección respiratoria aguda que se produce cuando agentes infecciosos como los virus, bacterias u hongos llegan a los pulmones, como lo explica la OMS. Entre los virus y bacterias más comunes que causan neumonía se encuentran el Streptococcus pneumoniae (neumococo), la Haemophilus influenzae de tipo b (Hib), el virus sincitial respiratorio y el hongo Pneumocystis jiroveci.

Sin embargo, contrario a lo que dice la publicación, el tapabocas puede representar incluso una protección ante estas infecciones.

En un chequeo anterior, el médico internista neumólogo Gonzalo Prada, explicó a Colombiacheck que “no utilizar el tapabocas es lo que puede causar infección por coronavirus y neumonía viral”.

“Nosotros permanentemente estamos en contacto con microbios. Cuando nuestros microbios superan la capacidad de las defensas, se genera la neumonía. Pero los microbios no aparecen en un tapabocas si le damos un buen uso, de la misma forma en que nos cambiamos la ropa y la lavamos”, señala Prada.

Además, las bacterias que pueden desarrollarse en un tapabocas “probablemente son las de los propios microorganismos del cuerpo, que habitan en nuestra orofaringe o piel (que habitualmente permanecen en equilibrio)”, no son las bacterias o virus que eventualmente pueden provocar una infección como la neumonía, según explicó Patricio Canales, jefe de la unidad cardiorrespiratoria de la carrera de Kinesiología en la Universidad de Santiago, Chile, a AFP Factual. 

Con esto, se puede calificar como falsa la advertencia de esta publicación sobre el riesgo de neumonía.

Produce cáncer

Falso

La publicación en redes también advierte sobre un supuesto riesgo de cáncer por el uso de tapabocas en niños. Sin embargo, no menciona ningún motivo para el desarrollo de esta enfermedad.

“Tal como se lee en la imagen, no hay ninguna relación fundamentada para considerar un riesgo de desarrollar cáncer por el uso de un tapabocas. Es absurdo”, descarta el médico pediatra Linero.

Aunque esta imagen no aporta ninguna justificación para afirmar este riesgo, en un chequeo anterior, Colombiacheck verificó una publicación que argumentaba que el uso de mascarillas provocaba una retención de CO2, lo que generaba una hipercapnia, que a su vez producía acidosis respiratoria. Y que esta última causa enfermedades como el cáncer.

Sin embargo, como explicamos al principio, el uso de tapabocas no representa ninguna barrera para la circulación de gases como el oxígeno o el dióxido de carbono, por lo que no hay riesgo de sufrir una concentración de CO2 o hipercapnia.

Ahora, tampoco hay evidencia científica de que la acidosis respiratoria pueda provocar cáncer. Según los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, entre las posibles complicaciones de la acidosis respiratoria se podría dar un mal funcionamiento de determinados órganos, insuficiencia respiratoria o un shock, pero no hay evidencia alguna de que esté relacionada con el riesgo de desarrollar ningún tipo de cáncer. 

También, al realizar una búsqueda en bases de datos, en las páginas de Pubmed, Litcovid, Hinari y Latindex, no se encuentran estudios científicos que relacionen el uso de tapabocas con el desarrollo de cáncer.

Por ello, también concluimos como falsa esta advertencia.

En general, esta publicación cuenta con afirmaciones falsas y cuestionables que buscan desestimular el uso de tapabocas en niños y niñas, una práctica que ha sido recomendada por pediatras y expertos para evitar contraer COVID-19 y otras enfermedades respiratorias.

“Es cierto que no es recomendable el uso de tapabocas para los menores de dos o tres años, no porque les haga daño, sino porque no van a hacer un uso adecuado de este. Sin embargo, de esa edad en adelante, el beneficio del tapabocas es muy grande tanto en niños como en adultos. Para los niños es incluso recomendable por otras razones, cuando tienen alguna enfermedad respiratoria, o cuando tienen enfermedades autoinmunes, es una protección recomendable contra otros virus”, concluye el pediatra Linero.

Al respecto, la OMS ha publicado una serie de recomendaciones útiles sobre el uso de mascarillas para los niños y niñas, que puede ser consultado en este enlace.