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Falso

Miércoles, 27 Mayo 2020

Bill Gates no dijo que ‘miles de personas morirán con la vacuna’ contra COVID-19

Por Laura Castaño Giraldo

El creador de Microsoft sí habló de una posible vacuna, pero no mencionó muertes, sino que discutió sus posibles efectos colaterales y las dificultades para masificarla.

El 25 de abril de 2020, el portal Pablo Muñoz Iturrieta publicó un artículo titulado “Gates reconoce que miles de personas morirán con la vacuna”, que señala supuestas afirmaciones que hizo el magnate norteamericano Bill Gates en una entrevista para el canal de televisión CNBC, el 9 de abril, sobre las consideraciones que habría que hacer acerca de la futura vacuna contra el COVID-19. 

Gates

Al buscar las afirmaciones que se le atribuyen a Gates en el texto, encontramos una entrevista de 27 minutos, publicada en Youtube el 9 de abril de este año, con la periodista Becky Quick, de CNBC. En la entrevista, Quick le pregunta a Gates por aspectos filantrópicos, científicos y económicos de la pandemia del coronavirus.

Contrastamos las afirmaciones que hizo Gates en esa entrevista con las que le atribuye Pablo Muñoz Iturrieta. Esto encontramos:

Gates no dijo que “vacunar a la población siempre conlleva muchas muertes”

En el artículo del portal Pablo Muñoz Iturrieta se asegura que Gates dijo que “vacunar a la población siempre conlleva muchas muertes, por lo que hay que apuntar a la menor cantidad de muertes posibles por la vacuna”. Perseguimos esta frase durante todo el video, pero terminamos por concluir que dicha atribución es falsa. 

Además, según el portal, el empresario estadounidense dijo que lo ideal sería “lograr que solo 1 de cada 10 mil personas vacunadas muera”. Pero Gates tampoco dijo esto.

En el minuto 12:13 de la entrevista con CNBC, sí dijo: “Ya sabes, si 1 de cada 10.000 personas tiene efectos secundarios, eso es que 700.000 personas sufrirán de eso”, al discutir por qué es necesario y difícil desarrollar una vacuna que funcione, sin generar mayores complicaciones, para las personas mayores. 

En su publicación en su blog Gates Notes, el empresario lista algunos aspectos que las personas necesitan, según él, saber sobre la vacuna contra el COVID-19, como que “algunos efectos secundarios menores (como fiebre leve o dolor en el lugar de la inyección) pueden ser aceptables, pero uno no desea inocular a las personas con algo que los enferma”. 

Gates no dijo que “las vacunas actuales no funcionan realmente en los ancianos”

Lo que sí dijo fue que “la eficacia de las vacunas en la gente mayor es siempre un gran reto. Resulta que la vacuna contra la gripe no es tan efectiva en personas mayores”.

Esto lo mencionó en el minuto 11:39 del video, luego de que se le preguntara por el tiempo que falta para que exista una vacuna contra el COVID-19. Por esto, también dijo que “claramente necesitamos una vacuna que funcione en el rango de edad superior porque tienen mayor riesgo…”

Es decir, no dijo que las vacunas no funcionan en personas mayores, sino que es más complicado crear una y son menos eficaces.

Esto lo mencionó posteriormente en la publicación que hizo el 30 de abril de 2020 en Gates Notes: “Entre más viejo seas, menos eficaces serán las vacunas. Tu sistema inmunitario, como el resto de tu cuerpo, envejece y es más lento para reconocer y atacar a los invasores. Ese es un gran problema para una vacuna COVID-19, ya que las personas mayores son las más vulnerables. Necesitamos asegurarnos de que estén protegidos”. 

Gates no dijo que “la vacuna va a ser obligatoria”, ni “que la cantidad de personas que van a morir por la vacuna contra el COVID-19 ... en el mejor de los casos sobrepasará las 770,000 muertes”

En la entrevista no se dice que la vacuna vaya a ser obligatoria, ni tampoco que las personas que morirían por ella serán motivo para que los gobiernos ofrezcan indemnizaciones. Mucho menos se arroja el dato de que habrá más de 770.000 muertes.

Gates sí habló de posibles indemnizaciones que darían los gobiernos por las vacunas, pero el artículo lo malinterpreta

Según el texto, debido al número de muertes (que, repetimos, Gates no dio), “los gobiernos se van a tener que proteger de alguna manera y ofrecer algún tipo de indemnización” por esto.

Gates sí dijo en el video que entender la seguridad en una escala gigante, a lo largo de los rangos de edades, embarazadas, hombres, mujeres, comorbilidades existentes, es muy difícil y, frente a la posible decisión de darle la vacuna a todo el mundo, “los gobiernos tendrán que involucrarse porque habrá un riesgo e indemnización necesitada antes de que eso pueda decidirse”. 

Es decir, Gates considera que las indemnizaciones se requerirán antes de que la vacuna sea de uso generalizado, no justo después para amortiguar el daño de las supuestas muertes que ocasionará. 

Este ya ha sido un tema controversial en otras ocasiones. El 27 de abril de 2018, el empresario publicó otra nota en su blog en la que hablaba sobre la posible llegada de una nueva epidemia. Allí dijo: “Necesitamos acuerdos de fabricación e indemnización con compañías farmacéuticas, con procesos de revisión expeditos para la aprobación gubernamental de nuevos tratamientos”. 

Para cerrar, mencionamos también el chequeo que hicieron nuestros colegas de La Silla Vacía, en el que coinciden con nosotros en que varias de las declaraciones de Gates en la entrevista para CNBC fueron aisladas de su contexto y falseadas en el artículo publicado por el portal Pablo Muñoz Iturrieta. 

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Cuestionable

Miércoles, 13 Mayo 2020

No hay evidencia de que la vacuna contra la tuberculosis sirva para combatir COVID-19

Por Laura Castaño Giraldo

Los estudios que hay sobre la eficacia de la vacuna BCG para mitigar el daño ocasionado por el COVID-19 no tienen aprobación y, por lo tanto, no se pueden sacar conclusiones sobre el coronavirus del nivel de esta vacunación en un país.

En WhatsApp ha estado circulando una cadena que pretende generar tranquilidad entre los venezolanos diciéndoles que la vacuna BCG (Bacillus Calmette-Guérin), que se utiliza para prevenir la tuberculosis, también sirve para mitigar el daño causado por el COVID-19. Pero eso no es todo. También sugiere que Venezuela se salvará de las consecuencias más graves de este virus, gracias a las buenas prácticas epidemiológicas que este país tomó frente a la tuberculosis en los años de la democracia.

cuestionable

Revisamos si “la vacuna contra la tuberculosis Bacillus Calmette-Guérin funciona contra el coronavirus”, como dice la cadena. Pero encontramos que no hay evidencia que sustente esto. Por eso, tampoco se puede deducir que esta sea la razón por la que “Venezuela tendría muy pocos casos de COVID-19”.

¿De dónde salió eso?

El sustento principal de la cadena es una columna de la periodista estadounidense Mary Anastasia O’Grady, publicada el 5 de abril de 2020 en The Wall Street Journal. 

En ella, O’Grady arranca diciendo que “una vacuna que se ha utilizado durante mucho tiempo contra la tuberculosis puede mitigar los efectos del COVID-19, reduciendo la tasa de mortalidad”.

Esta información proviene de un análisis que hicieron investigadores de la Escuela de Medicina Osteopática del Instituto de Tecnología de Nueva York (NYIT College of Osteopathic Medicine), liderados por el PhD Gonzalo H. Otazu. 

Pero ojo: hay que tener cuidado con su contenido.

El artí­culo, que está publicado en MedRXiv desde el 28 de marzo de este año, es un preimpreso, como lo aclaró O’Grady en su columna, y no ha sido revisado por pares. Esto significa que no debe usarse para guiar prácticas clí­nicas, tal como lo advierte el sitio web en un sumario y en el PDF descargable.

¿Qué dice el artículo?

Para entender la idea que propone el texto, primero hay que pasar brevemente por lo que hicieron los investigadores. Ellos tomaron el Atlas Mundial de BCG (BCG World Atlas) para revisar las políticas de vacunación BCG en diferentes países. Por otro lado, revisaron las cifras de casos y muertes por COVID-19 (hasta el 21 de marzo de 2020) en el mapa de Google que lleva el registro mundial.

BCG y mortalidad por COVID-19

Los investigadores empezaron a comparar el fenómeno de mortalidad de aquellos países que nunca han contado con las políticas de vacunación BCG (como Estados Unidos, Italia, Holanda, España, etc) con aquellos que sí las tienen en el presente (como Japón y Brasil). 

Fuente: http://www.bcgatlas.org

De esa comparación salieron varios resultados. Uno de ellos es que la mortalidad por COVID-19 es menor en aquellos países que sí cuentan con la polí­tica de vacunación BCG que en los que no. Además, observaron que ese patrón también tiene correlación con la fecha de implementación de dicha normativa. Esto, en palabras sencillas, significa que entre más temprano se haya puesto a funcionar la política BCG en un territorio, menor es la tasa de mortalidad por COVID-19 en sus habitantes.

Para ejemplificar eso, los investigadores citan algunos casos puntuales en el artículo: uno es Brasil, que implementó la política universal BCG en 1920 y su tasa de mortalidad es de 0.0573 muertes por cada millón de habitantes. Otro es Japón, que lo hizo en 1947 y su tasa de mortalidad es de 0.28 muertes por cada millón de habitantes. El tercero es Irán, que llegó más tarde a la implementación de la política BCG, en 1984, y su tasa es de 19.7 muertes por cada millón de habitantes. Además de los anteriores está España, que solo tuvo esa política entre 1965 y 1981, y su tasa de mortalidad es de 29.5 muertes por millón de habitantes.

Según la investigación, “la correlación entre el comienzo de la vacunación universal con BCG y la protección contra COVID-19 sugiere que BCG podría conferir protección duradera contra la cepa actual de coronavirus” (p.4). Es decir, las personas mayores que tienen la vacuna contra la tuberculosis podrían contar con una defensa contra el virus.

Además, los investigadores señalan que hay un fenómeno de reducción de infecciones reportadas de COVID-19 en los países que cuentan con la vacuna BCG. Por esto, el uso generalizado de esta en una población “podrí­a reducir el número de portadores y, combinado con otras medidas, podría disminuir o detener la propagación de COVID-19” (p.4).2

Johan Sebastián Hernández Botero, médico, magíster en Ciencias Biomédicas con énfasis en microbiología médica y director del Grupo de Resistencia Antibiótica de Manizales (GRAM), revisó la cadena de WhatsApp junto con los aportes del estudio en el que esta se sustenta y afirmó que es un tema que “hay que coger con pinzas”.

El inconveniente que él destacó es que es una investigación que parte de estudios ecológicos, es decir, aquellos en los que la unidad de análisis es el grupo, lo cual impide la obtención de características individuales. “El efecto agregado de ver una disminución de la incidencia de x cosa por una vacuna puede ser comunitario por otros elementos del mismo país, pero cuando uno va a nivel individual no pasa nada”, agregó.

Finalmente, Hernández Botero dijo que el hecho de que en la investigación hallaran correlaciones entre la vacuna BCG y sus posibles efectos contra el COVID-19, no indica que haya causalidad y afirmarlo sería un acto irresponsable.

Los medios corren la voz

Esta no es la única vez que se ha empezado a hablar sobre los posibles beneficios que esconde la vacuna BCG para tratar el COVID-19. The New York Times publicó el 14 de abril de 2020 un artículo titulado La vieja vacuna que podrí­a detener el coronavirus. En él, menciona varias investigaciones (incluida la de MedRXiv), casos y expertos que tienen en la mira la realización de estudios y testeos con esta vacuna con el propósito de probar su eficacia en la lucha contra el COVID-19.

El País de España también sacó una publicación al respecto titulada El misterio de la antigua vacuna que parece prevenir la covidque retrata los diversos esfuerzos científicos por determinar el potencial que podría tener la vacuna contra la tuberculosis para aliviar la infección por coronavirus. CNN no se quedó atrás con su nota Cómo una vacuna contra la tuberculosis de un siglo de antiguedad podrí­a ayudar a combatir el nuevo coronavirus, que vuelve y cita el artículo publicado en MedRXival igual que Portafolio.

Pero la salvedad en todos es la misma: aún no hay nada comprobado.

¿Qué dice la OMS?

El 12 de abril de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un comunicado en el que se refiere a dos ensayos clínicos que abordan el tema. Sobre esto, afirma que “no hay evidencia de que la vacuna Bacille Calmette-Guérin (BCG) proteja a las personas contra la infección por el virus COVID-19. Mientras las pruebas sigan escaseando, la OMS no recomienda el uso de la vacuna BCG para prevenir el COVID-19, pero sí advierte sobre la necesidad de continuar con la vacunación neonatal con BCG en países o entornos con alta incidencia de tuberculosis.

Luego de este recorrido, Colombiacheck concluye que la primera parte de la frase chequeada “La vacuna contra la tuberculosis Bacillus Calmette-Guérin funciona contra el coronavirus” es cuestionable. El estudio al respecto aún no tiene revisión de pares y en él mismo se advierte que aún no se pueden sacar conclusiones. 

¿Y dónde quedó Venezuela a fin de cuentas?

En ninguna parte del artículo mencionado por O’Grady, al que se hace referencia en la cadena de WhatsApp, se menciona a Venezuela específicamente, así­ que es un adorno más de la controvertida cadena. Lo que sí se puede confirmar es que este país suramericano sí hace parte del grupo de países que posee una política universal de vacunación BCG.

Fuente: http://www.bcgatlas.org

Lo anterior no significa que Venezuela sea más o menos vulnerable que otros países a las consecuencias del virus debido a la prevalencia de las vacunas BCG. De hecho, al momento de la publicación de este chequeo, el paí­s vecino cuenta con 423 casos reportados, de los cuales 10 son fallecidos. Pero, como explicamos en otro chequeo, sus cifras no son confiables.

Sobre todo lo dicho, la Academia Nacional de Medicina (ANM) se pronunció por medio de un comunicado en el que alerta a la comunidad sobre lo delicado que es difundir estas informaciones extraoficiales y no documentadas porque pueden haber personas que “descuiden, suspendan o modifiquen las indicaciones dadas previamente en relación a las medidas de contención del virus”.

Colombiacheck, además, encontró que Cotejo.info, desde el Observatorio Venezolano de Fake News, y el portal Efecto Cocuyo también hicieron un ejercicio de verificación de este tema y coincidieron en que no se le puede atribuir a las vacunas BCG las cifras bajas de COVID-19 en Venezuela.

 

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus