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Falso

Sábado, 27 Junio 2020

Cadena de Facebook mezcla mentiras y verdades sobre la labor y financiación de la OMS

Por Mónica Ospino Orozco - RedCheq

Una cadena que circula ampliamente en Facebook asegura que a la organización la financian multinacionales como Bayer, Monsanto, Coca-Cola y la fundación Bill Gates.

Una cadena de Facebook, que hasta el momento de publicar este chequeo ha sido compartida más de 17.000 veces, hace una serie de afirmaciones que mezcla datos verdaderos y falsos sobre la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Captura de pantalla desinformación

Empieza asegurando que si la OMS “estuviera preocupada verdaderamente por nuestra SALUD, entonces estaría emitiendo todo el día consejos por televisión para fortalecer nuestro Sistema Inmune y combatir no sólo el ‘coronavirus’” (sic). 

La realidad es que la OMS no solo se dedica al combate del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que produce la enfermedad COVID-19. Ese es el tema por el que ha tomado protagonismo en los últimos siete meses, pero su rango de acción en el mundo incluye una amplia diversidad de situaciones de riesgo sanitario. 

Esta entidad fue creada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y tiene sede en Ginebra, Suiza. Su objetivo es que los seres humanos gocen de “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, tal como lo dicen los principios de su constitución.

Su rango de acción es amplio y sus resultados han cambiado la historia de la humanidad, con foco en los países y poblaciones más vulnerables. Por ejemplo, al haber logrado la erradicación de la viruela en 1979, y reducir de manera considerable virus como la poliomielitis, enfermedades parasitarias como la malaria, o infecciones como la tuberculosis, entre muchas otras.

Para el profesor Yoseth Ariza Araújo, médico epidemiólogo y docente del departamento de Salud Pública y Medicina Comunitaria de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Icesi, lo claro es que “quien escribió ese texto que se volvió viral en Facebook, desconoce por completo la naturaleza de la OMS y el alcance de su trabajo. La OMS se ocupa de la salud poblacional y la población es mucho más que los individuos, pero ese texto como lo que busca es captar el intelecto de las personas, lo trae a una situación individual y allí está el error primario. Este es un texto lleno de falsedades y desinformaciones”.

Volviendo a la cadena, la misma añade que (“si se preocupara por nuestra salud”) la OMS “por ejemplo, avisaría sobre lo peligrosos que son los transgénicos, el flúor, el aspartamo, el glutamato, las vacunas con mercurio o aluminio, las ondas 5G y [los] pesticidas en verduras”. 

Son muchas afirmaciones, pero sobre todas ellas hay amplia literatura e investigación científica. 

De acuerdo con el profesor de la Facultad de Medicina y director del grupo de Biología Molecular de Virus de la Universidad Nacional, Orlando Acosta, “los cuestionamientos contra los transgénicos no son nuevos, tienen años, desde el mismo momento en que surgieron en 1996, y claro, cada tanto surgen olas en contra de este desarrollo, que ya está muy extendido en países que concentran casi el 50 por ciento de la población mundial como China, Estados Unidos, entre otros”. 

De hecho, según el análisis del profesor Acosta, “no se puede afirmar que por sí mismos sean malos. De hecho los alimentos genéticamente modificados son sometidos a rigurosas pruebas científicas sobre su inocuidad, para asegurar que sean aptos para el consumo humano y son las agencias de control de drogas y alimentos como la FDA (Food and Drug Administration), en el caso de los Estados Unidos, los que aprueban su comercialización una vez se realizan las pruebas”.

Así ha pasado con el aspartame y el glutamato, también mencionados en la cadena. El primero es un endulzante que ha sido cuestionado “pero se han hecho estudios y la FDA ha dado su viabilidad para comercializarlo. Lo mismo que el glutamato que se usa como un saborizante, que también se comercializa, pero en concentraciones seguras para el consumo humano”, dijo el profesor Acosta.

Además, según el experto, “en el caso de las vacunas, movimiento antivacunas ha ido cogiendo mucha fuerza, porque se ha relacionado que algunas vacunas que contenían Timerosal (etil-mercurio, preservativo) podían ser dañinas y causar autismo. Lo mismo se decía del aluminio que se usa como activante en algunas otras vacunas, pero se retiraron estos componentes y aún así las estadísticas de la prevalencia del autismo no bajaron”.

 “Es una contradicción de las tantas que tiene el texto cuando empieza diciendo que si la OMS se preocupara por nuestro sistema inmune, a renglón seguido ataque a las vacunas, cuando justamente la vacunas se hacen pensando en proteger nuestro sistema inmune”, dijo el profesor Ariza.

Sobre las Antenas 5G, como ya hemos verificado en varias oportunidades, no transmiten el COVID-19 y su desarrollo tampoco representa riesgos para la salud. 

Así lo mencionamos por ejemplo en nuestro chequeo titulado ‘De nuevo, la tecnología 5G no es la causante del COVID-19’, que cita, entre otras cosas, que “la tecnología 5G es la quinta generación de redes móviles y la última versión de la red datos inalámbrica. Funciona gracias a la transmisión de ondas de radio no ionizantes entre varias antenas o torres de comunicaciones. Y en términos coloquiales, es la misma tecnología 4G, pero alcanza mayores velocidades”. No hay evidencia alguna de que la relacione con la pandemia de COVID-19 ni de que genere daños a la salud. 

¿Quién financia a la OMS?

La cadena viral de Facebook sostiene al final que el supuesto desinterés por la salud de la gente, por parte de esta entidad, se debe a que “la financian empresas como “Bayer, [Hoffman-La] Roche, Marlboro, Monsanto, Coca-Cola, Fundación Bill Gates, entre otras…”.

Acerca de este particular podemos afirmar que aunque en los inicios de la OMS fueron los estados miembros (194) los principales financiadores de la entidad, ese apoyo ha ido decayendo y hoy fundaciones filantrópicas y grandes multinacionales dan millonarios fondos a la entidad para apoyar el desarrollo de sus programas en el mundo. Tal y como lo describe este informe de la Cadena radial española  SER publicado en el 2016 en el que se detalla, por ejemplo, que “en los últimos tres años, la Organización Mundial de la Salud ha recibido casi 6.000 millones de dólares a través de 'contribuciones voluntarias' - esa fuente de financiación representa más del 75% de todo el presupuesto de la OMS-”.

Más recientemente, el 29 de mayo de 2020, el portal británico de noticias en español BBC Mundo, y a propósito del anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar los fondos de su país para la financiación de la OMS, publicó este informe en el que reporta que dos de los tres principales financiadores de la OMS son entidades filantrópicas de carácter privado. Si bien Estados Unidos es el principal aportante en el bienio 2018 - 2019, con 553 millones de dólares; lo siguen la Fundación Gates, con 367 millones, y la Alianza Gavi (asociación internacional público - privada que tiene como objetivo mejorar el acceso a las vacunas en los países de ingresos más bajos), con 316 millones de dólares.

En este sentido, el científico colombiano Germán Velásquez, quien durante 10 años fuera el director del Programa Mundial de Medicamentos de la OMS, en una entrevista que le concedió hace pocos días a la Liga Contra el Silencio, aseguró que “ahora el problema es la privatización de la OMS. Hoy en día tenemos sentados en los comités de expertos técnicos a representantes, por ejemplo, de la Fundación Bill y Melinda Gates, que también tienen representación permanente en el Consejo de administración del fondo Global y de Gavi, la alianza para las vacunas. Esa fundación, que es la segunda mayor donante de la OMS, le ha hecho un daño muy, muy grave a la salud pública mundial”.

Sin embargo para el profesor Ariza, “las afirmaciones de esta cadena son muy engañosas porque se valen de algunas cosas verdaderas para crear confusión como la financiación de la OMS. Por ejemplo la Fundación Bill y Melinda Gates dona a un programa de la OMS que existe incluso antes que ellos nacieran y que fueran millonarios, que es el de polimielitis y malaria, entonces lo que pasa es que los fondos multilaterales que la organización destinaba a esos programas se redirigen entonces a otros programas que lo necesitan. De esto se trata el principio de solidaridad de la OMS. Lo cuestionable no es la donación en sí misma, es que la plata que le sobra a una sola familia sea mucho más que el PIB de un país y que sea mucho más de lo que aporta la mayoría de los países ricos a la Organización Mundial de la Salud”.

Por último, la cadena afirma que “entre ellos [los financiadores y la OMS] trabajan mano a mano; con una te dan el veneno, con la otra mano TE VAN A INYECTAR UNA VACUNA (que proponen sea Obligatoria). Ese es su único objetivo. Su filosofía es "Paciente que Sana, 'cliente' que pierdo." Entonces, ¿en serio piensas que a la OMS le importa y quiere tu salud?”

Sobre la supuesta obligatoriedad de la vacuna, en Colombiacheck hemos redundado con varios chequeos, este en particular, titulado ‘Bill Gates no dijo que miles de personas morirán con la vacuna contra Covid - 19’, quedó claro que “Gates no dijo que “la vacuna va a ser obligatoria”, ni “que la cantidad de personas que van a morir por la vacuna contra el COVID-19 ... en el mejor de los casos sobrepasará las 770.000 muertes”.

Para el médico epidemiólogo Ariza Araújo, “la clave para que una vacuna sea efectiva es que la mayoría de población esté inmunizada, es decir, que se haya aplicado la vacuna. De eso se trata la inmunidad del rebaño y claro, a nadie se obliga a ponerse vacunas, pero cuando se hace un programa de vacunación se busca que la cobertura sea amplia para que quienes no puedan o no quieran ponerse la vacuna queden igualmente protegidos porque los individuos a su alrededor sí lo están”.

Como colofón, una de las publicaciones de Facebook que comparte la cadena, está acompañada con una foto del director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus en la que se asegura que “No es MÉDICO NI UN CIENTÍFICO es un político y exfuncionario del régimen dictatorial comunista de Etiopía. Estrecho colaborador de Robert Mugabe: uno de los más crueles, sanguinarios y corruptos dictadores africanos” (sic). 

Captura de pantalla foto

De nuevo, afirmaciones sin sustento y que ya en un chequeo verificamos que casi nada de lo que se afirma del director de la OMS es cierto. Por ejemplo, es claro que “a diferencia de todos sus antecesores, el doctor Tedros no tiene formación de base como médico sino que es biólogo. Sin embargo, en su hoja de vida también dice que hizo una maestría en Inmunología de las Enfermedades Infecciosas (como la COVID-19, valga decir) en la Universidad de Londres, programa del que se graduó en 1992”.

Por todas estas razones concluimos que la cadena que ronda en Facebook es falsa, pues se vale de algunas afirmaciones ciertas, para generar confusión y llevar a conclusiones erradas.

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Domingo, 29 Marzo 2020

No hay evidencia de que 2 medicinas contra la malaria sirven para COVID-19

Por Por Salud con Lupa

El presidente Donald Trump anunció que la FDA tiene una terapia para COVID-19 en referencia a dos fármacos antimaláricos y un antibiótico. Pero una revisión completa de Epistemonikos advierte que la hidroxicloroquina y cloroquina no han demostrado eficacia para tratar la enfermedad respiratoria por el nuevo coronavirus.

Nuestros colegas de Salud con Lupa, una plataforma de periodismo colaborativo especializado en salud, publicaron este trabajo. En Colombiacheck lo reproducimos como parte de una alianza durante la pandemia del Coronavirus (Covid-19) entre medios de América Latina dedicados a la verificación de datos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo el 21 de marzo que espera que se ponga en uso "inmediatamente" dos medicamentos contra la malaria y un antibiótico como una terapia contra el virus que causa la gripe y neumonía COVID-19. "La hidroxicloroquina y azitromicina, tomados en conjunto, tienen una oportunidad real de ser uno de los mayores puntos de inflexión en la historia de la medicina", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

‘El mandatario estadounidense ya se había referido al tema en una conferencia de prensa el jueves 19 de marzo en la Casa Blanca, donde mencionó primero dos medicamentos contra la malaria como tratamiento: cloroquina e hidroxicloroquina. Después, en su red social, mencionó el antibiótico azitromicina.

Según Trump, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) había aprobado dos antimaláricos para curar a los enfermos por el nuevo coronavirus. Sin embargo, el comisionado de la FDA, Stephen Hahn, aclaró sus apresuradas afirmaciones: “por ahora solo se usarán en el contexto de un ensayo clínico". Asimismo, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, tuvo que aclarar lo siguiente: "estas no son píldoras mágicas" y no pueden anunciarse como un tratamiento.

¿Qué son la hidroxicloroquina, la cloriquina y la azitromicina? La hidroxicloroquina y la cloroquina pertenecen a una clase de medicamentos llamados antimaláricos. Se usa para prevenir y tratar la malaria. Mientras que la azitromicina es un antibiótico usado para infecciones en el pecho como empeoramiento de bronquitis crónica y neumonía.

Desde febrero pasado, se conoce que China usó hidroxicloroquina y cloroquina para algunos tipos de neumonía por el nuevo coronavirus y se redactaron informes sobre su uso terapéutico.

Durante la última semana, las declaraciones de Trump y una noticia sobre un estudio en revisión de investigadores franceses resurgieron el tema. El estudio que ya fue publicado por la revista especializada International Journal of Antimicrobial Agents apunta a tener las primeras evidencias de que combinar la hidroxicloroquina con azitromicina podría ser efectivo en la terapia de COVID-19 y reducir la duración del virus en los pacientes.

Nuestro aliado científico, Epistemonikos, con la ayuda del equipo internacional COVID-19 L·OVE Working Group, hizo una revisión completa de la calidad de la evidencia disponible sobre cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19 y nos ofrece una explicación muy clara:

Cuando se observan resultados prometedores en etapas preliminares del proceso de investigación, no es raro que los medios de prensa los presenten como definitivos. Cuando nos enfrentamos a una enfermedad sin cura conocida, este fenómeno se exacerba. Y si se trata, como hoy con COVID-19, de la peor crisis en 100 años, el problema se agiganta.

Si bien contamos con varios medicamentos que ya se han postulado como la cura que todos esperamos, ninguno lo ha hecho con tanta fuerza como los antimaláricos cloroquina e hidroxicloroquina. El 15 de febrero de 2020, una reunión en China agrupó a los autores de 15 estudios clínicos en curso, junto a autoridades del gobierno y de las agencias regulatorias de ese país. Se anunció que habían llegado a la conclusión que la cloroquina tiene una potente actividad en contra de COVID-19 y se recomendó incluirla en la “Guía de prevención, diagnóstico y tratamiento de la neumonía causada por COVID-19”, emitida por la Comisión Nacional de Salud de la República Popular China. Sin embargo, hasta el día de hoy ninguno de los 15 estudios ha reportado sus resultados.

El estudio francés no aleatorizado difundido el 19 de marzo de 2020 elevó el entusiasmo sobre este tema. Varios investigadores del mundo lo recibieron por WhatsApp aún antes de que apareciera publicado en las bases de datos científicas. Sin embargo, a menos de 72 horas de su difusión, ya ha sido analizado críticamente y existe consenso en que presenta enormes limitaciones metodológicas.

¿Qué nos dice hoy la evidencia sobre efectividad de cloroquina o hidroxicloroquina en COVID-19?

  • Luego de una revisión sistemática de toda la literatura existente, no se encontró otro estudio similar al francés, con resultados disponibles.
  • Luego de una búsqueda amplia de investigaciones sobre la eficacia de cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19, que incluyó diversas fuentes de información: guías y documentos oficiales; buscadores generales como Google, buscadores académicos como Google Scholar, Microsoft Academic; contacto directo con expertos locales; y búsquedas en twitter, no existe más información que la publicada por el citado estudio francés.
  • Nuestro análisis coincide con el de otros expertos en que el estudio francés entrega evidencia de muy baja certeza (evidencia preliminar). Es tan baja la certeza, que según parámetros rigurosos, como son los utilizados por Cochrane, el estudio ni siquiera cumple con el criterio mínimo para ser incluido en una revisión sistemática.
  • Con respecto a la investigación anunciada en China el 15 de febrero, nuestro equipo analizó los 15 estudios a los que se hizo mención. Hasta hoy, 22 de marzo de 2020, ninguno ha reportado los resultados que han obtenido ni han aportado datos que permitan avanzar en otras investigaciones.
  • De los 15 estudios, solo unos pocos tienen como objetivo responder si cloroquina o hidroxicloroquina son efectivos y 6 aparecen como cancelados, aparentemente por ausencia de resultados positivos (según información que consta en el registro de estudios chinos). En ese registro, solo 1 de los 15 estudios figura en fase de “reclutamiento completo”, es decir, solo 1 de los 15 estudios logró incorporar la cantidad de pacientes definidos. Este estudio, sin embargo, no busca establecer si cloroquina e hidroxicloroquina sirven contra placebo o contra cuidados habituales, sino que los compara con otras alternativas. Esto es algo que habitualmente se lleva a cabo solo después de demostrar que el fármaco es superior a placebo.

En resumen, la calidad de los estudios clínicos realizados en China y las deficiencias estructurales del sistema de investigación de ese país, no permiten obtener conclusiones como las difundidas en la reunión de febrero, y son una razón más para exigir un acceso expedito y transparente a la información.

La historia de COVID-19 es perturbadoramente parecida a lo ocurrido en 2009 con la pandemia de influenza H1N1. Esperemos que las lecciones aprendidas permitan realizar la presión suficiente para que la información esté disponible de manera oportuna y transparente, y que las decisiones que se tomen vayan en beneficio de los intereses de la población y no de terceros.

Desafortunadamente, la presión sobre los profesionales de salud y autoridades sanitarias ya ha alcanzado un nivel suficientemente alto, que muy probablemente llevará a tomar decisiones con la escasa información que hoy es de dominio público, a pesar que la mayoría de los expertos recomiendan cautela’.

Este artículo fue originalmente publicado en Salud con lupa.