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Viernes, 27 Marzo 2020

Congresista verde confundió medidas económicas de Duque y BanRep por Covid-19

Por José Felipe Sarmiento

El representante santandereano Fabián Díaz presentó como “del Gobierno” una decisión del Emisor frente a la crisis generada por la pandemia e ignoró otras que sí ha tomado el Ejecutivo.

Fabián Díaz Plata, representante de Santander por la Alianza Verde, dijo en Twitter que “Colombia les entregará 17 billones de pesos a los bancos” para enfrentar la crisis económica generada por la pandemia de Covid-19, “mientras la ‘ayuda’ de [el presidente Iván] Duque para el pueblo es refinanciar los créditos”. En Facebook, agrupó todo como las “medidas del Gobierno Nacional” frente a la emergencia.

Publicación del representante Díaz Plata sobre medidas económicas por Covid-19

Colombiacheck encontró que los mensajes del congresista son cuestionables. Por un lado, porque la principal medida que menciona no provino del Gobierno (aunque contó con su visto bueno) y, por otro, porque este sí ha anunciado muchas más medidas aparte de la refinanciación de créditos, incluyendo subsidios que no les generan deudas a sus beneficiarios.

Billones para los bancos

La entidad que anunció que pondría 17 billones de pesos a disposición del sector financiero para enfrentar los efectos negativos de la pandemia sobre la economía fue el Banco de la República. La decisión salió de una junta directiva extraordinaria el pasado 12 de marzo, como se explicó en un comunicado. De hecho, la cifra se amplió a 20 billones desde el 17 de marzo y a 23,5 billones al día siguiente.

Lo primero que hay que aclarar es que, por Constitución, el Emisor goza de independencia frente al gobierno de turno aunque el Ministro de Hacienda, en este caso Alberto Carrasquilla, preside la junta. Aparte de él, cada presidente solo puede nombrar a dos de los seis integrantes. Otro de los miembros es el gerente, que es elegido por el mismo organismo; el actual, Juan José Echavarría, está en el cargo desde 2017 y ha sido crítico del gobierno actual.

“Esta medida corresponde a una política monetaria, que está en manos del Banco de la República, no del Gobierno Nacional”, explica el decano de Economía de la Universidad del Rosario, Carlos Sepúlveda. En esta ocasión, Carrasquilla estuvo de acuerdo con la decisión y la calificó como “muy importante” en la rueda de prensa de la junta, pero eso no siempre es así. Mejor dicho, aunque el Gobierno tiene injerencia en el banco central y votos en su junta directiva, son instituciones aparte.

En segundo lugar, las empresas que se beneficien de esas operaciones para obtener liquidez (no solo bancos, también fiduciarias y comisionistas de bolsa, por ejemplo) entregan a cambio garantías en títulos de deuda pública y, en esta contingencia, también privada con buena calificación. Sepúlveda aclara que “no es ningún regalo, de ninguna manera”. Lo que hace el Emisor es comprar los bonos para liberar su valor inmediato y cobrarlos con intereses después de un plazo determinado.

Por otro lado, estas inyecciones no son nuevas ni exclusivas de emergencias. El Banco de la República lo hace todo el tiempo. “Puede comprar o vender bonos de este tipo para dar liquidez a la economía o restringirla, respectivamente”, dice el docente. La principal diferencia, por cuenta de la crisis actual, es el monto autorizado, además de la ampliación de las entidades que pueden acceder a los recursos y la admisión de títulos privados, pues antes solo recibía deuda pública. Hasta el 12 de marzo, la cantidad disponible era de 9 billones de pesos.

Las medidas del Gobierno

El mismo día que Díaz publicó sus mensajes, Presidencia anunció la destinación de 14,8 billones de pesos a la atención de la emergencia. Esto se materializó en el decreto 444 del pasado 21 de marzo, que crea un fondo para ese fin.

Uno de los usos que tendrían los recursos de esta nueva bolsa, que fueron tomados en calidad de préstamo de los ahorros de municipios y departamentos para otras contingencias, sería “efectuar operaciones de apoyo de liquidez transitoria al sector financiero”. Pero no es el único y, como contó el portal La Silla Vacía, no está claro qué proporción cumpliría ese propósito u otros parecidos, como el de “proveer directamente financiamiento a empresas privadas, públicas o mixtas que desarrollen actividades de interés nacional”.

Según el Ministerio de Hacienda, la prioridad con estos dineros será “atender las necesidades del sector salud”. Esto también está contemplado en la norma, aunque el monto de 6 billones que da la entidad en su explicación equivale a menos de la mitad del total. Entre estos gastos estarían la adquisición de pruebas para detectar Covid-19, el aumento de la capacidad hospitalaria y una especie de prima adicional para el personal médico que trabaja en atender la pandemia.

El profesor Sepúlveda considera que “es muy prematuro asegurar que no va a entrar nada de eso al sector financiero”, pero tampoco comparte la tesis de que el decreto esté pensado para los bancos. Argumenta que “el foco de esta recuperación está en darle liquidez a la economía, permitirles a las empresas pequeñas, medianas o micros que logren transitar estos próximos meses críticos con un flujo suficiente para cumplir sus obligaciones y sobrevivir; ese no es el caso de los bancos”.

En el comunicado del 18 de marzo, también se dijo que habría un respaldo de los bancos públicos con exceso de capital a “programas de garantías crediticias dirigidas a la micro, pequeña y mediana empresa”. En este caso, Sepúlveda también afirma que “hay que ver el detalle” porque esas entidades pueden ejecutarlos de forma directa o a través de la banca privada. Por ejemplo, el ministro Carrasquilla ya anunció una capitalización del Fondo Nacional de Garantías (FNG) con ese fin, el pasado 25 de marzo en el programa de televisión del presidente Duque sobre las medidas para enfrentar la pandemia.

Pero el Gobierno había anunciado otras medidas desde antes. Entre las primeras decisiones, estuvo la de entregar un giro adicional en los subsidios de los programas Familias y Jóvenes en Acción, así como el de Colombia Mayor. También se incluyeron el adelanto en la implementación de lo que Duque ha llamado la “devolución del IVA para los más pobres”, la reconexión del servicio de acueducto a quienes lo tenían suspendido por falta de pago y el apoyo del FNG a pequeñas y medianas empresas para el acceso a créditos. De todas estas, solo la última genera endeudamiento de los beneficiarios.

Así que las publicaciones del representante Díaz Plata, a quien Colombiacheck buscó por medio de su página de Facebook sin recibir respuesta, sustentaban su idea (que el presidente pretende endeudar a los colombianos en medio de la pandemia de Covid-19) con una sola política, aislada de todas las demás que generan beneficios sin adquirir nuevos compromisos crediticios, y en otra que no depende directamente del Gobierno Nacional sino del Banco de la República. Esto es lo que sustenta la calificación de cuestionables que les da Colombiacheck a esos mensajes.

Especial mentiras y verdades del coronavirus

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Lunes, 30 Marzo 2020

Rangel se equivoca en análisis sobre letalidad del coronavirus SARS-CoV-2

Por José Felipe Sarmiento

El exsenador del Centro Democrático dio las “buenas noticias” de que Colombia tiene una de las tasas más bajas del mundo, lo que es falso, y comparó apresuradamente con otros países.

[Aclaración 10 de abril de 2020, 5:45 p.m.]

El epidemiólogo Andrés Fandiño Losada, investigador de la Universidad del Valle, nos hizo caer en cuenta de que en este chequeo utilizamos los términos ‘mortalidad’ y ‘letalidad’ como si fueran intercambiables, lo cual fue un error de parte de Colombiacheck. La primera hace referencia a las muertes sobre la población total de cada país y la segunda se calcula sobre el número de enfermos, en este caso de Covid-19.

Esta nota habla de letalidad, que fue el concepto al que se refirió el exsenador Alfredo Rangel en su trino, no de mortalidad (una cifra que, además, hubiera requerido ajustes estadísticos adicionales para ser comparable entre países). Por esta razón, hicimos los cambios necesarios en el texto para corregir la confusión. Pedimos disculpas a nuestros usuarios por esa equivocación.

Por otro lado, Fandiño reafirma que “es difícil hablar de letalidad en estos momentos” porque ese dato no se puede saber con seguridad en medio de una epidemia “hasta que uno no está seguro de poder detectar a todas las personas afectadas por la enfermedad, incluyendo a las que tienen síntomas muy leves”. Esto coincide con lo que dice el artículo sobre la insuficiencia de los datos disponibles y los sesgos que la literatura científica ha identificado en las cifras cuando se presentan este tipo de emergencias.

Estos factores, como lo señalamos en el texto, hicieron parte de nuestras consideraciones al chequear las dos frases de Rangel al respecto. El error involuntario en el uso de la palabra ‘mortalidad’ donde debía ir ‘letalidad’ no afectó las calificaciones correspondientes, que se mantienen: una afirmación es falsa y la otra, cuestionable.

***

Como un anuncio de “buenas noticias”, el excongresista uribista Alfredo Rangel escribió en Twitter algunos datos atribuídos a la Universidad Johns Hopkins sobre el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la actual pandemia de Covid-19. En particular, dijo que su letalidad “en Colombia es la tercera más baja del mundo, después de Chile y Alemania” y agregó que “es menor 10 veces que en Italia, 8 veces que España, 6 que en Irán y 5 que en Francia”.

Tuit de Alfredo Rangel sobre letalidad de Covid-19 en Colombia

Colombiacheck califica las dos frases por aparte. La primera es falsa, porque no corresponde con los datos de la mencionada institución estadounidense. La segunda es cuestionationable porque, en la mayoría de los casos, la comparación se aproximaba a los datos disponibles en ese momento pero las autoridades académicas en la materia consideran que este tipo de análisis son prematuros.

No es la tercera menor letalidad

Falsa

Aunque Rangel no le dijo a Colombiacheck de dónde sacó el escalafón de letalidad, el portal de la Universidad Johns Hopkins tiene un mapa interactivo con los datos actualizados en tiempo real sobre el avance de la pandemia por países. Al sacar cuentas con algunos, resulta evidente que el virus ha tenido menos letalidad que en Colombia en más lugares de los que menciona el exsenador.

El domingo 29 de marzo en la mañana, cuando fue publicado el mensaje, el último reporte del Ministerio de Salud conocido era del día anterior y contaba 6 muertes entre 608 casos confirmados. Esto daba una tasa de aproximadamente 1 por ciento.

Hasta ese momento, Alemania registraba 399 fallecimientos entre 53.300 pacientes, una tasa de 0,7 por ciento, y Chile contaba 6 decesos en 1.909 contagios, lo que da 0,3 por ciento de letalidad. Pero no eran los únicos dos países que tenían una cifra menor a la de Colombia en esa variable. También eran más bajas las de Israel (12/3.619) con 0,3 por ciento; Australia (14/3.600) con 0,4 por ciento y Noruega (19/3.770) con 0,5 por ciento. Canadá (67/6.668) tenía el mismo 1 por ciento de Colombia.

De modo que era falso que acá se estuviera presentando la tercera menor letalidad del virus en el mundo. A esto se suma el problema de que es muy pronto para hacer este tipo de análisis. Eso se ve más claro en el chequeo a la segunda frase del trino, pero también es ilustrativo ver cómo cambiaron las estadísticas pocas horas después de su publicación.

El reporte del Ministerio de Salud de ese día salió en la tarde con 708 casos confirmados y 10 muertes. Esto aumentó la cifra de letalidad del SARS-CoV-2 en el país a 1,4 por ciento, cuatro décimas de diferencia de un día para otro.

Hasta el lunes en la mañana, Chile y Alemania todavía tenían tasas menores a la colombiana. El primero, con 8 fallecimientos entre 2.499 contagios, registra una tasa de 0,3 por ciento hasta ahora. La segunda tenía 0,9 por ciento, con 560 decesos entre 63.929 pacientes.

Pero, solo con revisar los datos de los 20 países con más casos en la base de datos de Johns Hopkins, es posible identificar otros donde la Covid-19 ha sido menos letal hasta la fecha. Las tasas de Australia (17/4.203) e Israel (16/4.347) darían 0,4 por ciento; la de Noruega (31/4.436), 0,7 por ciento; Canadá (65/6.320), 1 por ciento; Austria (108/9.454), 1,1 por ciento y Turquía (131/9.217), 1,4 por ciento como Colombia.

Esta última subió una décima más, a 1,5 por ciento, con el reporte de este lunes de 12 fallecidos entre 798 casos confirmados de contagio.

Esto refuerza la falsedad de la afirmación y es un adelanto de por qué ese tipo de comparaciones resultan prematuras.

Comparaciones apresuradas

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Rangel compara la tasa de Colombia con las de otros países. De acuerdo con las cifras del sábado 28 de marzo, para que sean comparables con las nacionales que tomó el excongresista como referencia, el nuevo coronavirus registraba una letalidad de 10,8 por ciento en Italia (10.023/92.472), 7,6 por ciento en España (4.858/64.059), 7,3 por ciento en Irán (2.378/32.332) y 6,1 por ciento en Francia (2.314/37.575). La relación con el 1 por ciento que registraba Colombia hasta entonces es cercana a la que da el político, aunque tiene algunos descaches.

Como en el caso anterior, las cuentas cambiaron en cuestión de horas. Hasta el lunes 30 de marzo en la mañana, Italia llevaba 11 por ciento (11.591/97.689); España, 8,6 por ciento (7.340/85.195); Irán, 6,6 por ciento (2.757/41.495); Francia, 6,4 por ciento (2.612/40.751) y Colombia, el referido 1,4 por ciento. Este último es la octava parte del primero, no la décima como dijo Rangel, por ejemplo.

La epidemióloga Zulma Cucunubá, doctora en Dinámicas de Enfermedades Infecciosas, señaló en Twitter que “la estimación de letalidad es uno de los temas más complejos y decisivos en el análisis de epidemias”, por lo que advirtió que hacen falta “mejores datos” para poder sacar ese tipo de cuentas. Además, dijo que el avance de la Covid-19 en América Latina “apenas está empezando”. Esto hace que las comparaciones de Rangel sean apresuradas.

Un artículo científico de 2015 cuyo autor principal es el director del Centro para las Dinámicas de Enfermedades Contagiosas de la Universidad de Harvard, Marc Lipsitch, explica que la determinación de la tasa de letalidad de una enfermedad en medio de una epidemia puede tener sesgos. Uno de ellos se deriva del registro sobre todo de los casos más graves, que son los que acuden al sistema de salud o mueren, mientras que otros pueden pasar inadvertidos para las estadísticas sin ser detectados por su levedad.

Otro tiene que ver con el retraso en la confirmación de las muertes ya ocurridas. “Así, dividir el número acumulado de muertes reportadas entre el de casos, en cualquier momento, subestimará la verdadera tasa de letalidad”, asegura el estudio.

De modo que Rangel está sacando cuentas prematuras para hacer comparaciones entre países que están en etapas distintas de la epidemia. Esto hace cuestionable su análisis, por más que haya partido de cifras ciertas.